Capítulo 46

Al día siguiente, cuando todos estaban en la piscina disfrutando de un bonito día de sol, Tema hablaba junto a la barbacoa con Hanabi y con Dei.

—Y caí..., ¡volví a caer como una tonta!

Eva maldijo. Sin duda lo de su amiga no tenía nombre y, cuando iba a decir algo, él cuchicheó:

—¡Dime al menos que fue marvellous!

Tema lo miró molesta, y Dei, al ver su enfado, añadió:

—OK. Me doy un puntito en la boca.

Hanabi, que había permanecido en silencio hasta el momento, preguntó, al observar la consternación de su amiga:

—¿No quedamos en que no te acercarías a él?

—Sí, pero está visto que soy incapaz de resistirme a ciertas tentaciones.

—Por Dios, pero si al final vas a ser peor que yo —se mofó Hanabi.

Tema asintió.

—Sin duda..., peor, ¡mucho peor!

Los tres comenzaron entonces a hablar a la vez, y la joven, incapaz de seguir mintiéndoles a sus amigos, les confesó la verdad de su relación con Shisui. Hanabi y Dei se miraron sin dar crédito.

—Entonces, ¿tú y él no...? —empezó a decir Dei.

Tema negó con la cabeza.

—Oh-my-God...! —susurró él, llevándose las manos a la boca.

Hanabi, que se había quedado tan patidifusa como aquél, murmuró:

—Pero ¿tú estás loca? Ese tío está buenísimo y...

—¿Quién está buenísimo? —preguntó Konohamaru, apareciendo de pronto junto a ellos.

Rápidamente todos lo miraron, y Dei soltó:

Tú, my love. ¡Tú!

Konohamaru, sin creerlo, sonrió y luego cuchicheó, mirando a su chica:

—¿Tú piensas como él?

Hanabi rio.

Por suerte, Konohamaru no había captado el trasfondo de la conversación y, dándole un beso en la boca, afirmó:

—Por supuesto, cariño. Tú eres mi número uno.

Complacido, él le dio un dulce beso en los labios y, cuando se separó de ella, anunció:

—Vamos a ir con Sasori a recoger a Suigetsu y a Karin a casa de Vin Diesel; ¿os venís?

Los tres se miraron entre sí, y Hanabi respondió:

—No. Id vosotros. Nosotros nos quedamos vigilando la barbacoa.

Al ver cómo lo miraban, Konohamaru asintió y, dando media vuelta, se acercó a Sasuke y a Naruto, que las observaba desde la distancia, y los tres desaparecieron del jardín.

Una vez solos, los tres amigos pudieron hablar con más tranquilidad, y Hanabi, todavía sorprendida por lo último que había soltado Tema, musitó:

—Repito: Shisui es un tiarrón. ¿Cómo puedes resistirte a él y a Naruto no?

—Hanabi —respondió Tema—, entre Shisui y yo sólo hay una excelente amistad, mientras que lo que Naruto y yo tenemos es puro sexo.

—¡Oh, qué morbo! —exclamó Dei.

—Dios mío, esto va a ser un desastre —susurró Hanabi, llevándose las manos a la cabeza.

—No, si entre todos la ayudamos.

Al oír eso, los tres se volvieron y se encontraron a Sakura del brazo de Shisui. Sin duda, su amiga necesitaba ayuda.

—Tema me lo ha contado todo —declaró la actriz—, y aunque al principio me enfadé con ella y con vosotros dos por haberme ocultado ciertos detallitos, ahora comprendo por qué lo hicisteis, y os perdono.

Oh, my love —cuchicheó Dei, mirando a Tema—. Era un secreto y...

—Tranquilo —Sakura sonrió.

Al ver que su cuñada también sabía lo de Naruto, Hanabi clavó la mirada en Shisui y preguntó:

—Pero, vamos a ver, ¿quién sabe la verdad? Porque, como sigamos así, al final lo va a saber todo el mundo.

Tema intercambió una mirada de complicidad con el mexicano y resopló.

—Sólo lo sabéis los que estáis aquí.

—¡¿Sólo?! Pero si somos un batallón —se mofó Hanabi.

Tema asintió, y Shisui intervino:

—Un batallón que la quiere y que la va a ayudar.

Todos sonrieron por aquello, y entonces Sakura, tomando el mando, dijo:

—He trazado un plan.

—¿Otro plan? —maldijo Tema.

Entre todos la estaban volviendo loca, pero Sakura, segura de sí misma, abrió su bolso y, sacando unos walkie-talkies, iba a hablar cuando Hanabi preguntó divertida:

—¿Con walkies y todo?

La actriz y el cineasta se miraron; habían conversado aquella mañana. Y ella explicó, dirigiéndose a sus amigos:

—Será una manera de comunicarnos si no estamos juntos en la misma habitación.

Dei, encantado, cogió uno de los aparatos y murmuró, posando:

—Me siento como un hombre de Harrelson. ¿Cómo me veis?

Divine —se mofó Hanabi.

Durante un rato, todos rieron, excepto Tema, hasta que Sakura explicó:

—Muy bien, equipo, esto es lo que vamos a hacer. Shisui, que ha accedido a ayudar encantado, hará de hombre enamorado, y tú, querida Tema, de mujercita enamorada.

—¡Muero de amorrrrrrrrrrr! ¡Qué romántico! —bromeó Dei.

Tema miró al mexicano y, cuando iba a decir algo, él declaró:

—Le haré creer a ese Naruto que estoy loco por ti. ¿Qué te parece, preciosa?

Ella lo miró acalorada y susurró:

—No quisiera ocasionarte problemas, ¿estás seguro?

Shisui sonrió. Le parecía divertido ayudar en aquello, por lo que afirmó:

—Si ese tipo se acerca a ti más de la cuenta, yo mismo le daré su merecido.

—Oh, my God...! —murmuró Dei.

Sakura sonrió y, mirando a su primo, prosiguió:

—Dei, tienes que hacerle ver a Naruto lo coladito que está Shisui por ella, y contarle que incluso crees que cualquier día pueden escaparse a Las Vegas y hacer una locura.

—¡¿Qué?! —exclamó Tema.

Divertida, Sakura asintió.

—Si queremos que Naruto se aleje de ti, lo mejor es hacerle ver que vas a casarte con otro. Sin duda..., ¡eso lo ahuyentará! Quienes lo conocemos sabemos que siempre ha huido de las mujeres casadas y comprometidas. No quiere complicaciones de ese tipo.

—Es verdad. Al menos hace algo bien —afirmó Hanabi.

Tema parpadeó. Aquello era una locura.

—¿Podrás hacerle creer eso, Dei? —preguntó Shisui a continuación.

Of course! —asintió él.

Tema los miró boquiabierta. Sakura tenía razón: Naruto huía de las mujeres casadas y comprometidas.

—Como actriz, te aconsejaré acerca del mejor modo de meterte en tu papel. Naruto debe creer que lo vuestro es de verdad, y te aseguro que entonces te dejará en paz. — Y, mirando a Hanabi, añadió—: Y tú y yo seremos las amigas descaradas que la empujen a ir a Las Vegas, porque Shisui, además de ser un cañón de tío, está forrado de dinero.

—Uis..., la que vamos a liar —señaló Hanabi riendo.

Shisui sonrió y, al ver el gesto apurado de Tema, indicó:

—Temari de los ojos verdes azulados, será un placer interpretar que estoy locamente enamorado de ti.

Ella iba a hablar cuando Sakura dijo mirándola:

—Las clases de teatro deben de haberte servido de algo. Es más, alguna vez que fui a verte te dije que lo hacías muy bien.

—Porque me quieres, Sakura. —La joven sonrió.

La actriz suspiró. Tema tenía más potencial del que ella siempre había creído y, dirigiéndose a Hanabi, cuchicheó:

—Nuestros comentarios materialistas quizá nos creen algún problemita con Sasuke y con Konohamaru, porque tenemos que conseguir que Tema no sólo vea en Shisui a un hombre, sino también a alguien con dinero, lujo y glamur, algo que Naruto nunca podrá darle.

Hanabi pensó en Konohamaru, lo cierto era que no le apetecía nada discutir con él por ese tema.

—Ah, no. Eso no —repuso Tema—. No quiero que vayáis a tener problemas por mi culpa.

Sakura sonrió.

—Tranquila, no creo que llegue la sangre al río. Pero, a veces, a ciertos personajes no les va mal un bañito de realidad.

Dei suspiró. Aquello se ponía tremendamente interesante. Entonces Hanabi, al ver la sonrisita de su amigo, afirmó:

—Cuenta conmigo —y, cogiendo un walkie, preguntó—: ¿Y esto?

Sakura cogió otro y explicó divertida:

—Hemos de saber en todo momento dónde está Naruto, sobre todo por las noches.

—¿Para qué? —preguntó Tema sin entender.

Shisui y Sakura se miraron, y él dijo:

—Para evitar que entre en tu cuarto o tú vayas al suyo, seguirle la pista y hacerle ver lo bien que te lo pasas conmigo.

Los cinco sonrieron, y entonces Sakura, Dei y Hanabi comenzaron a charlar. Tema los observaba, y Shisui, acercándose a ella, le cogió las manos y dijo:

—Espero que no te importe que haya hablado con Sakura. Esta mañana he tenido una reunión con ella por trabajo y, bueno, cuando hemos terminado, ambos sabíamos que debíamos hablar de ti para intentar ayudarte.

Tema asintió descolocada. ¿De verdad quería hacer aquello?

—Dei —indicó Sakura mirando a su primo—, llama a tu amiga, la diseñadora de bikinis, y dile que necesito varios de ellos muy sexys y escandalosos; haremos creer que se los ha comprado Shisui a Tema.

—¡OK! —aplaudió él. A continuación, sacó su teléfono móvil y se alejó para llamar.

—Yo me voy —dijo Shisui—, regresaré dentro de un rato. Y recuerda, Temari, cuando te vea, voy a tratarte con cariño y ardor y sólo tendré ojos para ti.

—Y tú para él —apostilló Sakura.

Acalorada, Tema asintió y, cuando él se fue, Hanabi comentó mirándolo:

—Madre mía... A mí este tío me pone cardíaca. Pero ¡qué bueno que está!

Sakura sonrió y, dirigiéndose a una Tema del todo desconcertada, anunció:

—Y tú a partir de ahora vas a ser la nueva enamorada de Los Ángeles. Todos hemos visto en estos días que conoces a los amigos de Dei y de Sasori y simplemente debes meterte en el papel de una chica que tiene muy claras las cosas y que desde luego no se va a dejar amedrentar por nadie. Y menos por un tío que no se la merece.

—¡¿Simplemente?! —se mofó Hanabi.

Asustada, Tema iba a decir algo cuando esta última indicó, contemplando a su amiga:

—A ese machito beta de Naruto te lo tienes que cargar.

Sakura y Tema la miraron, y la primera preguntó:

—¡¿Machito beta?!

Hanabi sonrió y, recordando algo que su amiga Rosa le había dicho un día, afirmó:

—Cuando digo beta es de ¡beta tomar por culo!

Sakura soltó una carcajada por las ocurrencias de su cuñada, pero, al ver el gesto de Tema, cuchicheó:

—Borra esa cara de susto, por Dios. A partir de ahora quiero ver siempre una expresión de enamorada.

—Pero... pero..., yo no sé si...

—Tú sabes, ¡claro que sabes! —afirmó Sakura y, observándola, añadió—: Nunca he estado con Naruto en la cama, pero que repitiera contigo me hace imaginar que muy sosita en el sexo no debes de ser, ¿verdad?

Roja como un tomate, Tema las miró, y Hanabi susurró sonriendo:

—¿Le has contado lo de Temari y Khal Drogo?

Tema refunfuñó para sus adentros. ¿En qué maldita hora lo había contado? Pero, al final, ante la insistencia de aquélla, lo soltó todo.

—¿En serio? —dijo Sakura riendo.

Tema resopló y, al ver las sonrisitas de sus amigas, murmuró:

—¡Me estoy muriendo de la vergüenza!

Sakura asintió. Sin duda las personas tenían distintas maneras de divertirse en el sexo, pero, obviando ese detalle, y deseosa de ayudar a su amiga, le pidió:

—Dame el perfil de Temari.

Al oír eso, Tema y Hanabi sonrieron, y esta última preguntó:

—¿Te crees policía acaso?

—No —repuso Sakura divertida—. Pero si sé cómo es Temari, puedo exigirle al personaje.

Nerviosa, Tema se retorció las manos y empezó a decir:

—Tema es una chica atrevida.

—Dame el perfil —insistió Sakura.

Suspirando, Tema se retiró el pelo de la cara y por último dijo:

—Ardiente en la cama. Segura de sí misma, y no le importa lo que los demás piensen de ella.

—¡Ahí lo tienes, Khaleesi! —se mofó Sakura—. Ése es el personaje que debes interpretar. Métete en la piel de esa mujer que te propusiste ser cuando le pediste a Naruto que fuera tu Khal Drogo. A partir de ahora, mira a Shisui con la misma intensidad con que mirabas a Naruto, bésalo con la fogosidad con que besabas a Naruto y...

—No —la cortó ella—. No pienso tirármelo.

Sakura sonrió.

—No hace falta que te acuestes con él, pero sí que se lo hagas creer a todos, especialmente a Naruto. Se supone que estás enamorada de Shisui, ¿o no?

Durante un buen rato hablaron sobre aquello, y Sakura, como actriz, enseguida se metió en el papel de Tema. De pronto dejó de ser ella misma para mostrarles a una mujer de mirada ardiente que caminaba con seguridad. Cuando terminó, Tema y Hanabi la miraron, y esta última dijo:

—Madre mía, cuñada, ¡qué buena eres!

Divertida, Sakura sonrió, y a continuación le pidió a Tema que lo hiciera ella.

La joven lo intentó varias veces, pero la vergüenza podía con ella, hasta que Sakura, mirándola, dijo:

—Imagina a Naruto. Piensa en cuando estabais solos en la cama e intentabas atraer su atención mostrándote como una mujer atrevida, segura y deseosa de sexo. Piensa en lo sensual que eres y en la rabia que te daba cuando lo veías con otra mujer. Ah..., y olvídate de Tema. Es primordial para meterte en el personaje. Si consigues hacerle creer que Shisui es lo que quieres, conociéndolo, se alejará de ti, y tú y todos seremos felices.

La joven lo intentó otra vez.

Si había podido comportarse de aquel modo estando con Naruto, ahora tenía que poder también, y finalmente lo consiguió. Lo hizo de tal forma que, cuando acabó su interpretación, Sakura exclamó:

—Tema de mi vida..., ¡si tú ibas para actriz!

Las tres rieron, y entonces Dei se les acercó y anunció:

—¡Solucionado! —y, enseñándoles una página web, añadió—: Dice que elijas los bikinis que quieras y dentro de una hora los tendrás aquí con pareos y sandalias incluidas.

Los cuatro miraron la web que les mostraba Dei, y Sakura preguntó, dirigiéndose a Tema:

—¿Qué bikinis elegiría Temari?

Ella los examinó con detenimiento. Sin duda aquellos bikinis eran escandalosamente provocadores, y, clavando la mirada en uno negro, afirmó:

—Éste.

—¡Madre mía! —exclamó Hanabi.

Al ver el que señalaba, Dei cuchicheó:

—Pero si enseña más que tapa...

—Si yo me pongo eso, a Sasuke le da un infarto —se mofó Sakura.

Divertidos, todos empezaron a comentar los impresionantes bikinis, y cuando hubieron elegido algunos más, la actriz indicó:

—Muy bien, Dei, pide ésos, y también sus accesorios. Y tú —añadió, señalando a Tema—, a partir de ahora métete en la piel de Temari y actúa como tal, ¿entendido?

La joven asintió y, entre risas y cotilleos, los cuatro entraron en el interior de la casa. El espectáculo debía comenzar.