Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, es de College n Curls y fue beteada por Tamashitsumo.

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Volverse un peón

Lo primero que volvió fue su sentido de la audición. Al principio, fue chocante para sus oídos escuchar esa incesante avalancha de silbidos, zumbidos y pitidos. Sin embargo, bajo todo el ruido, había voces, aunque parecía como si las estuviera escuchando desde debajo del agua.

¡Dios mío! ¿Estás bien?

¿Quién se suponía que estaba bien? ¿Él? No podía sentir nada, excepto la fantasmal sensación de quemazón.

Lo siento tanto.

En la humilde opinión de Sasuke, esas personas podían tomar sus disculpas y metérselas por el…

Por favor, no le digas a nadie. Por favor. Lo siento…

El Uchiha hubiera escuchado más de las incesantes suplicas de esa persona hacia sus compañeros, pero el cansancio estaba regresando y con eso sus propios pensamientos comenzaron a decrecer. Sin embargo, su sentido de la audición no era muy confiable. A lo largo de sus escasos períodos de conciencia, esta se desvanecía intermitentemente. La mayoría de las veces solo podía escuchar una molesta y pesada respiración.

El siguiente sentido que recupero fue el del olfato, lo que solo aumento la sobre carga sensorial y empeoró sus dolores de cabeza. Cuando el olor no era una abrumadora mezcla de alcohol desinfectante con flores de cerezo, era una fragancia antiséptica que le recordaba a los hospitales. En otras ocasiones había un fuerte olor a sándalo, tierra y sudor, de alguna extraña manera esa esencia le era reconfortante, era como si la persona a quien perteneciera ese olor hubiera pasado todo el día en el bosque. El peor aroma era el que acompañaba a esa pesada respiración en su oído. Era un perfume suave que no podía identificar del todo, ¿era lavanda? ¿Tal vez vainilla? Fuera lo que fuese, le recordaba a su infancia y tal cosa era un poco desagradable. Le hacía querer vomitar.

El ultimo sentido que recupero fue el del tacto, lo cual fue un alivio y una maldición. Un alivio porque con cada vez que estaba consiente podía sentir más y más su cuerpo a pesar de que todavía parecía que no le pertenecía. Y también era una maldición porque al menos cuando estuvo atrapado en su mente, no podía sentir el frío metal que le rodeaba las muñecas y los tobillos y que lo mantenían encadenado. Lo único que odiaba más que las esposas, era un suave toque que a veces se deslizaba sobre su cuerpo.

Por lo general, ese toque era acompañado por el aroma nauseabundo a lavanda y vainilla y por la respiración pesada. Había comenzado a reconocer que cuando esos tres elementos se juntaban, significaba que experimentaría lo que se sentía como una eternidad de horrible dolor seguido de un retorno a la nada. El dolor lo podía soportar, era la nada lo que no podía aguantar. Todo esto le hacía creer que los elementos antes mencionado pertenecían a su torturador personal, un demonio infernal que se empeñaba en hacer que se arrepintiera de todos sus pecados. O tal vez Konoha finalmente había puesto sus manos sobre él y este era su castigo. O tal vez, estaba siendo participe de algún extraño experimento realizado por su antiguo sensei y su asistente. Cualquiera que fuese el caso, odiaba a quien le estaba haciendo esto.

Tan pronto recuperara la vista, podría ponerle una cara a su demonio. En este punto, la respiración pesada, el nauseabundo olor y una engañosa suavidad, eran lo único que conocía sobre su torturador. Sus dedos se estremecieron ante la perspectiva de que tan pronto obtuviera autonomía total de su cuerpo, ese "ser suave" moriría. Aunque recordaba claramente una voz familiar que le suplicaba al "ser suave" que no dijera nada a nadie. No tenía idea de a qué se refería, pero tenía que ser algo malo como para que la persona suplicara tan desesperadamente.

Parte de él, una parte muy grande en realidad, esperaba que le dijeran "eso" a alguien.

Tal vez el "ser suave" era incluso más vengativo que él. Quizás solo lo estaba conduciendo a la muerte. Si él moría entonces sería el final de los Uchiha y ¿no era eso lo que siempre había querido? Al final, él tendría que morir o el "ser suave" tendría que hacerlo, no había término medio. Interiormente reía entre dientes por el impasse al que había llegado, permitió que la fatiga lo alcanzara una vez más y se deslizó de regreso al vacío.

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Hinata frunció el ceño mientras se sentaba frente a su tocador, arrastrando lentamente un peine por su desaliñado cabello. Miró su reflejo en el espejo y trató que su mirada no avanzara más abajo de su barbilla, pero simplemente no pudo. Las feas marcas azules y negras estropeaban su pálida piel eran demasiado como para ignorarlas. Ella era una kunoichi y había recibido peores heridas antes, sin embargo, ningún ninja había logrado infundir tanto miedo en ella como lo había hecho el Uchiha.

A pesar de que solo había estado operando con una fracción de su capacidad física, había logrado atraparla con la guardia baja el suficiente tiempo como para casi matarla. Todavía podía sentir sus dedos alrededor de su garganta, cortándole el suministro de aire y arrastrándola a su cama para poder apretar más fuerte. Trató de apartarlo, pero lo único que pudo hacer fue agarrar su brazo y patear salvajemente desde su posición debajo de él. A pesar del hecho de que sus uñas habían logrado extraerle sangre, él no parecía sentir nada y no podía hacer mucho con el suministro de aire cortado. Todavía podía ver esos pequeños puntos blancos que comenzaron a nublarle la visión, mientras unos enojados y desenfocados ojos la miraban. Uno era carmesí, el otro era violeta, y los dos estaban llenos de una determinación asesina. Él hubiera tenido éxito, si Sakura no los hubiese encontrado en esa posición tan comprometedora...

¡Hinata!

Sakura jadeó y de inmediato se lanzó para sacar al asesino Uchiha de ella.

Tan pronto se cortó la conexión física entre ellos, Sasuke volvió a caer sobre la cama y reanudó su aparentemente estado catatónico. Para disgusto de Hinata, Sakura rápidamente se puso a trabajar, revisando el ritmo cardíaco y la respiración del hombre, pero no dijo nada para oponerse al trabajo de su compañera medininja. Estaba demasiado ocupada tratando de curar su tráquea parcialmente aplastada. La calidez de su propio chakra calmó el dolor de la herida, pero no hizo nada para calmar su corazón que latía erráticamente. Una vez que Sakura completó su rudimentario examen sobre Sasuke, con lágrimas contenidas en sus brillantes ojos verdes, se volvió hacia Hinata.

Oh, Dios mío, ¿estás bien? —preguntó, pero Hinata no podía hablar sin tener que deshacer su auto curación.

Los ojos de Sakura se abrieron de par en par cuando comprendió todo, y quitó las manos de Hinata de alrededor de su cuello. Ella reemplazó los dedos de la Hyūga por los suyos y un suave resplandor verde envolvió la garganta de la herida mujer. Hinata podía sentir que su esófago comenzaba a reabrirse. Los músculos que habían sido rasgados se unieron nuevamente, dejándola rápidamente con nada más que un leve dolor de garganta.

Lo siento mucho —Sakura dijo mientras retiraba su mano—. Por favor, no le digas a nadie. Por favor. Lo siento.

Hinata se deslizó fuera de la cama de hospital, ya no quería estar cerca del hombre que casi la había matado, pero Sakura la agarró de la muñeca. No era un agarre fuerte, Hinata podría haberse soltado fácilmente si hubiera querido, pero su traicionera naturaleza compasiva la hizo quedarse.

Lo hiciste Hinata —susurró, una brillante sonrisa se extendió por su rostro surcado de lágrimas—. ¡Lo hiciste!

La mujer entonces echó sus brazos alrededor de Hinata y lloró descaradamente en su hombro.

Ella lo había hecho.

De alguna manera, ella realmente había sido capaz de sacar a Sasuke de su estado comatoso, pero ¿a qué costo? Sakura fue la más animada por la situación, flotando cada vez más alto gracias a las noticias que recibía sobre el estado de Sasuke. No era mucho, un ligero aumento en su temperatura un día o un movimiento de un dedo al siguiente. Sakura siguió su progreso meticulosamente y le transmitió cada "mejora" a Naruto cuando él venía de visita. Bueno, le conto casi todo.

Sakura se olvidó de informarle de las tendencias asesinas de su compañero de equipo, pero Hinata por su cuenta no se atrevería a hablar al respecto. No cuando Naruto la abrazó con tanta fuerza. No cuando le profesaba su tan genuina gratitud. Por una vez en su vida, no había sido un obstáculo para Naruto, esta vez lo había ayudado. Era una sensación emocionante el sentirse necesitada.

Ser apreciada...

Hinata suspiró mientras trazaba las marcas que los dedos de Sasuke habían dejado. Sakura había reparado su garganta, pero los moretones todavía permanecían, contrastando con su piel pálida. Se estaban curando bien por sí mismos, pero pasaría un tiempo antes de que pudiera atarse el cabello o que no tuviera que ponerse maquillaje en el cuello. Buscando una base y el corrector, Hinata se puso a trabajar, cubriendo las marcas para finalmente poder comenzar su día. No pasó mucho tiempo, pero justo cuando terminó, llamaron suavemente a su puerta.

—Hinata-sama —una voz suave y amortiguada sonó tras la puerta—. Lord Hiashi desea verla.

La heredera Hyūga parpadeó. ¿Qué podría querer su padre a esta hora? incluso en estos días era inusual que pidiera su presencia, ya que estaba tan ocupado manejando el clan. Muchos de sus miembros habían perdido la vida, sus arcas financieras habían disminuido por la guerra, y una gran parte del complejo aún no se había reconstruido después del ataque de Pein. Muy pocos podían soportar la presión de ser la cabeza de un clan, y la lista de cosas con las que su padre y los ancianos tenían que lidiar era completamente diferente a todo lo que su clan había tenido que enfrentar antes. Hinata se mordió el labio inferior y se levantó. No estaba muy segura de lo que su padre quería o de cómo podría ayudar, pero fuese lo que fuese, daría lo mejor de ella.

Tomando una respiración profunda para calmar sus nervios, Hinata abrió la puerta shoji y fue recibida por la expresión en blanco de su protector Kō. Ella le sonrió y abrió la boca para decirle su habitual saludo matutino, pero sus abatidos ojos se negaban a mirarla. Kō se apartó de la puerta para darle espacio e hizo una corta, rígida y respetuosa reverencia.

—Kō… —ella comenzó, pero él negó con la cabeza.

—Lord Hiashi está en el dojo.

«¿El dojo? —Hinata pensó—. ¿Por qué mi padre me convocaría allí?»

Era un lugar extraño, pero ella no lo cuestionó demasiado. Se abrió paso a través del complejo, notando las miradas de los miembros de su clan al pasar. Disimuladamente tocó su cuello y rezó haber hecho un buen trabajo cubriendo los hematomas. Tragó saliva y sacudió el pensamiento de su cabeza. Por supuesto que ella los había cubierto lo suficientemente bien. Los miembros del clan probablemente solo la estaban mirando porque casi nunca la veían allí. Ella pasaba una gran cantidad de tiempo en el hospital y no solo se dedicaba al cuidado de Sasuke.

Se abrió la puerta trasera de la casa principal, y Hinata salió a la parte posterior y bajó al patio interior. El preciado jardín de los Hyūga era una de las únicas cosas que permanecieron intactas durante la guerra. Peces Koi color dorado brillante e intenso rubí, daban perezosas vueltas alrededor del estanque, nadando hasta la orilla con la esperanza de que ella les arrojara comida. Nada en los jardines debería haber sido motivo de alarma, pero con cada paso que daba hacía el dojo, una sensación de incomodidad se le instalaba en la boca del estómago. Nerviosamente, se acercó a la entrada delantera del dojo y se arrodilló frente a la puerta corredera como le habían enseñado a hacer de niña. Luego abrió la puerta y se inclinó hasta que su frente casi tocó el suelo.

—Hinata —su padre llamó desde adentro—. Por favor, levántate.

Suavemente, Hinata hizo lo que le dijeron y se sorprendió al descubrir que su padre no estaba solo en el dojo; como ella esperaba que fuera. Sentados en semicírculo a cada lado de su padre estaban los ancianos del clan Hyūga, con la espalda recta y rostros serios. Curiosamente, a la izquierda de su padre, había un espacio vacío. ¿Alguien más se uniría a ellos más tarde? Hinata tragó saliva y se acercó al grupo de hombres que habían ayudado a conducir a los Hyūga desde mucho antes de que ella naciera. Lentamente, se dejó caer de rodillas frente a su padre y se inclinó profundamente sobre el tatami como lo había hecho antes, aunque se levantó y se sentó sobre sus talones sin que se lo indicaran esta vez.

—Hinata —su padre dijo, rompiendo el ofuscaste silencio de la habitación—. Peleaste bien en la guerra y has seguido representándonos bien durante este tiempo de reconstrucción.

Hinata se inclinó levemente ante los cumplidos de su padre. Se sentía extraño que la alabara tan libremente, pero ella aceptó sus palabras. Su padre no era alguien que adulara con frecuencia, y menos hacia ella.

—Como estoy seguro que sabes, hemos recibido más golpes de los que habíamos anticipado al comienzo de la guerra. Perdimos a más miembros aparte de Neji...

Un denso silencio cayó sobre la habitación cuando los ancianos y su padre hicieron un breve momento de silencio por sus hermanos caídos. Hinata cerró los ojos y respiró hondo, deseando que el familiar hormigueo detrás de sus ojos siguiera siendo eso. Ella no podría... no, no lloraría. Ella no tenía derecho a hacerlo, no cuando era la razón por la cual Neji estaba muerto.

—De acuerdo a nuestro deber hacia Konoha, enviamos a algunos de los mejores shinobi para luchar. Su sacrificio no fue en vano, ya que ahora hay una paz tentativa entre las cinco grandes naciones... al menos por ahora. La paz solo dura tanto tiempo. Debemos prepararnos para lo inevitable. Eso significa no caer en la complacencia. ¿Entiendes?

—Entiendo que debemos ser más fuertes —Hinata respondió con un rígido asentimiento de cabeza.

Los pálidos ojos de su padre se suavizaron un poco ante su respuesta, de repente la puerta shoji del dojo se abrió detrás de ella.

—Espero no llegar demasiado tarde —una voz perezosa sonó en la habitación—. Tuve que recuperar mi sombrero de un montón de matones.

«¿Hokage-sama?» Hinata pensó mientras miraba al hombre de cabello gris caminar por la habitación.

Kakashi le guiñó un ojo un mientras se sentaba en el espacio vacío al lado de su padre. ¿Qué estaba haciendo él aquí? ¿Había oído sobre el ataque de Sasuke cuando se había despertado? Si es así, eso debe significar que Sakura le había dicho al respecto. ¿Estaba allí para interrogarla sobre el incidente? Le picaban los dedos de querer tocar los hematomas cubiertos, pero se abstuvo de hacerlo, no quería llamar más la atención sobre sí misma de lo que era necesario. Su padre carraspeó una vez que el Hokage se sentó y Hinata volvió su atención de nuevo a él.

—Hinata... hija... nos harás más fuertes.

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—Sasuke. Hoy es un día realmente lindo. Debes despertar para verlo.

El Uchiha frunció el ceño, inseguro de si estaba consciente o no. Su cabeza palpitaba ante el sonido de esa voz, sus palabras se volvían más claras con cada respiración que tomaba.

—La sala de maternidad se está llenando rápidamente —la voz familiar continuó parloteando—. Han pasado solo seis meses más o menos, pero Lady Tsunade dice que tendremos que prepararnos para un baby boom. Ella dice que es algo normal después de una guerra. La gente piensa que nunca volverán a verse y entonces tienen un bebé. Es romántico, cuando piensas en ello. Aunque tenemos poco personal, tendré que repasar mis conocimientos sobre embarazo y sobre partos. En teoría comprendo qué hacer, pero nunca he asistido un parto antes.

Sasuke gimió. ¿Por qué esta persona seguía hablando tanto? Le dolía la cabeza.

—Sasuke... Sasuke ¿puedes oírme?

Sasuke trató de hablar, pero su lengua se sentía incómoda en su boca y su garganta se sentía áspera por el desuso. Tragó saliva, ignorando el dolor, y abrió los ojos. Sus ojos ardían, pero la oscuridad fue lo único que lo saludó. ¿Por qué estaba tan oscuro? Parpadeó e intentó enfocar la vista, pero aún no veía nada más aparte de negro.

—¡Sasuke! —la voz jadeó.

Poco a poco, comenzó a reconocer a quién pertenecía la voz. No tenía muchas opciones para elegir, pero la voz evocó imágenes de una molesta chica de cabello rosa que le había suplicado que se quedara más veces de lo que su dignidad debería haberle permitido. Una persona que estaba casi tan determinada para traerlo de regreso a Konoha como Naruto, ya sea que él quisiera vivir dentro de sus paredes o no.

—Sakura —dijo a pesar de lo incómodo que se sentía hablar.

—¡Sasuke! ¡Sí! —Sakura exclamó. Hubo un ligero hundimiento en lo que fuese que estuviera acostado mientras ella ponía una mano sobre su pecho—. ¡Soy yo! Estoy aquí.

Con tremendo esfuerzo, giró su cabeza lejos de ella cuando el olor a flores de cerezo le asalto su nariz. Si él quería mantenerse despierto, tenía que concentrarse en algo más que su abrumador aroma. Más que nada necesitaba ver, necesitaba crear un plan de escape antes de que el "ser suave" regresara para atormentarlo una vez más. Si Sakura estaba aquí eso significaba que estaba de vuelta en Konoha y su teoría del "ser suave" como su castigador estaba empezando a tener mucho más sentido. Tenía que salir de aquí, tenía que matar a su torturador como un regalo de despedida a la aldea que lo manipuló a él y a su familia. Sakura posiblemente podría facilitar esos deseos, pero no podía concentrarse en formular un plan. No cuando le dolía la cabeza y la habitación a su alrededor era la misma que cuando estaba inconsciente. ¿Por qué diablos estaba tan oscuro?

—Luces —jadeó y hubo un nervioso movimiento junto a él.

—Sasuke, estoy aquí a tu lado —Sakura respondió y el Uchiha gruñó ante la respuesta.

Por supuesto, él sabía que ella estaba junto a él, podía escucharla, podía olerla, podía sentir el calor de la mano que descansaba en el centro de su pecho. Él solo necesitaba que ella encendiera la maldita luz.

—Luces —reiteró, pero esta vez con un tono más agudo en su voz. Sakura hizo una pausa por un momento, moviéndose para quedar lejos de él una vez más.

—Sasuke... —susurró—. Las luces están encendidas.

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Neji-niisan —Hinata susurró en la oscuridad.

Delante de ella estaba la esbelta lápida sepulcral de su primo, entre cientos de otros shinobi. Pasó suavemente sus dedos por la lisa piedra negra donde había sido tallado su nombre. ¿Qué hubiera hecho Neji si hubiera sobrevivido a la guerra para ver este día? ¿Hubiera permitido que los ancianos y su padre le pidieran tal cosa? Por supuesto, si él hubiera vivido, entonces también lo hubiesen hecho los otros miembros de su clan y no se verían obligados a buscar fuera del clan la fortaleza que necesitaban. Si Neji hubiera vivido, habría sido libre para casarse con quien quisiera o tal vez se hubiera casado con él. A ella no le hubiera importado demasiado, todo era por el bien de fortalecer su clan. Sin embargo, esto... esto era algo que ni siquiera ella podía hacer. ¿Por qué él? ¿No podrían haber elegido a alguien más para ella? Cualquiera sería una mejor opción que Uchiha Sasuke.

La ponía enferma el pensar en tener que estar atada por la fuerza a ese hombre por el resto de su vida. Convertirse en la esposa del último Uchiha, a diferencia de las otras chicas de su generación, nunca se había imaginado tener ese título. Durante sus años en la academia, las otras niñas habían seguido a Sasuke incesantemente hasta el punto que casi sentía pena por él, casi, porque él era bastante malo con sus admiradoras, por lo que realmente no podía sentirse mal por ninguna de las partes involucradas...

¡Sasuke-kun almorzará conmigo hoy!

¡No! ¡Almorzara conmigo! ¡Hice este bento yo misma!

¡Nadie quiere tu desagradable bento!

Hinata suspiró al ver a un petirrojo escuálido saltar al borde de su nido, su madre lo observaba desde una rama inferior. Tentativamente, el pájaro agitó sus alas de brillantes colores en anticipación.

«¿Cómo sería ser un pájaro? —Hinata pensó mientras veía a la madre pájaro saltar hacia su bebé y comenzar a acicalarle las plumas—. Volar en cualquier momento... eso sería bueno, ¿no es así?»

Cuando el ave madre terminó la limpieza de las alas del joven petirrojo, saltó a la rama inferior y continuó mirando. El joven petirrojo batió de nuevo sus alas y los ojos de Hinata se abrieron de par en par cuando el pájaro rojo se zambulló recto desde su nido. La Hyūga hizo un puchero y volvió a mirar su cuaderno.

«Tal vez ser un pájaro no era tan bueno».

Frunciendo el ceño, volvió a grabar sus iniciales en una página en blanco de su cuaderno. Bueno... no sus iniciales reales, solo las que ella aspiraba a tener algún día. "H.U." Ella quería escribir "Uzumaki Hinata", pero no era seguro hacerlo. Este cuaderno podría ser suyo, pero ¿y si alguien más lo descubriera? ¿Qué pasaría si su hermanita o primo lo veían? Hinata se estremeció al pensar en Neji leyendo su cuaderno con Uzumaki escrito por todas partes. Probablemente le diría a su padre y ella sería castigada por no enfocarse en sus estudios como debería.

¡Ah, Sasuke! —una de sus compañeras de clase chilló cuando la puerta de la academia se abrió.

Hinata levantó la vista perezosamente de los corazones que dibujaba alrededor de una de las iniciales para ver al Uchiha. Casi de inmediato, las chicas de la clase lo acorralaron con sus propios bentos hechos a mano y se peleaban sobre con quién debería comer. En lugar de darles a las chicas una respuesta directa, las ignoro a todas y caminó hacia la parte posterior del salón de clases para sentarse en un oscuro rincón. Una valiente morena se escabulló detrás de él e intentó colocar su bento en su escritorio, pero él lo empujó con su mochila. El bento cayó haciendo un fuerte ruido y Hinata sintió que su labio superior se crispaba con disgusto ante la comida desperdiciada en el piso.

«Bully —ella pensó y volvió a dibujar corazones alrededor de sus iniciales imaginarias—. Apuesto a que Naruto-kun nunca haría algo así».

Hinata miró su propia bolsa, sintiendo una sensación de vergüenza burbujeando, ya que tenía más de un almuerzo guardado allí. Estaba segura de que Naruto no rechazaría un almuerzo que ella hubiera preparado, pero... simplemente no tenía la confianza para dárselo. En su interior gimió y apoyó la cabeza en su escritorio. Un día... un día ella finalmente le daría un bento...

Hinata suspiró ante el inocente recuerdo y puso un ramo de lirios blancos en la tumba de Neji, admirando la forma en que se veían los pálidos pétalos con la luna llena brillando sobre ellos.

—Sabía que te encontraría aquí —una amigable voz se rio entre dientes detrás de ella.

Hinata saltó ligeramente sorprendida y el dueño de la voz reía más fuerte. Sus ojos azules estaban cerrados mientras lo hacía, doblándose sobre su estómago por las carcajadas. La Hyūga hizo un puchero al ver a Naruto riéndose de ella, pero no pudo evitar sonrojarse ante el sonido. Por extraño que pareciera, le era reconfortante escuchar su risa en medio del oscuro cementerio.

—No quise asustarte Hina-chan —dijo Naruto, tratando de reprimir su risa—. ¡Tienes una expresión tan linda y sorprendida!

Ante eso, el rostro de Hinata se puso tan rojo que estuvo segura de que podía brillar en la oscuridad. Naruto no pareció notar el efecto que sus palabras tuvieron, metió las manos en los bolsillos y finalmente se tranquilizó lo suficiente como para hablar correctamente.

—Te estuve buscando —él dijo, sus ojos azules penetraron directamente a través de ella.

—¿A mí? —Hinata respondió y él asintió.

—Sakura dijo que vendrías al hospital mañana y bueno, supongo que podría esperar hasta entonces, pero no pude ¿ya sabes? sobre todo cuando tienes que decir algo realmente, realmente importante y no puedes esperar. ¡El sabio pervertido siempre decía que cuando tenías cosas que decir era mejor sacarlas de tu pecho lo antes posible!

Hinata le sonrió al shinobi delante de ella. Tan tonto como era, esa era la cualidad que más valoraba en él. Era tan libre, justo en formas en las que ella nunca podría ser, sin embargo, ella quería serlo, quería ser como él, ser más fuerte, ser feliz... con él. Su corazón dio un doloroso vuelco al recordar los acontecimientos de esa mañana y la vida que siempre soñó comenzó a deslizarse a través de sus dedos.

—Estoy divagando ¿eh? —Naruto reía entre dientes, torpemente rascándose la parte posterior de su cabeza—. Sakura dice que debería trabajar para hablar directamente. Bueno, ella realmente no lo dice, más bien lo grita. De todos modos, vine aquí para agradecerle.

—Para... ¿agradecerme? —Hinata preguntó, parpadeando por la sorpresa. ¿Por qué podría estar agradeciéndole? Naruto sonrió ampliamente y dio un par de pasos más cerca de ella para agarrar sus dos manos.

—Sí —dijo suavemente—. Sasuke está muy bien. Sakura dice que está mejorando. Creo que incluso nos escuchó durante mi última visita hace dos días porque su párpado se crispó cuando lo llamé bastardo.

«Sasuke». Hinata pensó e intentó tragar, pero el fantasma de sus dedos alrededor de su cuello le impidieron hacerlo.

—Sé que tienes muchas otras cosas que hacer, pero gracias a ti Sasuke se va a recuperar. Ojalá hubiéramos pedido tu ayuda antes porque entonces no habríamos tenido que mentir tanto.

Hinata levantó una ceja curiosa hacia el rubio, pero su sonrisa no se desvaneció.

—No te preocupes. Fue solo para evitar que el consejo lo ejecutara antes. No permitían que Sakura siguiera trabajando en él por tanto tiempo, pensaban que era una causa perdida. Pero no lo es, va a estar bien, así que... gracias. Tendremos que confiar en ti un poco más y sé que Sakura y yo te estamos pidiendo mucho, pero gracias.

Naruto-kun... —dijo Hinata suavemente, apretando sus manos mientras se acercaba un paso—. Uchiha-san significa mucho para ti ¿verdad?

—Sí —Naruto se rio entre dientes—. Es un bastardo, pero es nuestro bastardo, ¿sabes?

Hinata sonrió ante sus palabras, aunque no lo miró a los ojos. Naruto no se daba cuenta de que no debería agradecerle todavía. Ella solo tenía veinticuatro horas para darle a los ancianos y al Hokage una respuesta a su proposición. Si ella rechazaba la propuesta de matrimonio, la oferta pasaría a su hermana pequeña, Hanabi. Eso era algo que Hinata simplemente no podía permitir que sucediera. Mataría al propio Sasuke antes de permitir que su hermana se casara con él. Atrapada entre la espada y la pared, parecía como si su respuesta ya hubiera sido decidida. Hinata dio un paso hacia Naruto y audazmente se puso de puntillas.

H-Hina-chan… —tartamudeó, pero fue silenciado por los labios de ella.

Sus labios no eran como ella había imaginado. Eran más suaves, más cálidos... más amables de lo que su imaginación era capaz de crear. Él no le devolvió el beso, pero ella no lo necesitaba. Era suficiente el saber que su primer beso le pertenecía a él. Un pequeño deseo egoísta que la consolaría mientras iniciaba un camino del que nunca se le permitiría volver para disfrutar de tales cosas. Cuando se enderezo, ella le soltó las manos con reticencia y puso un mechón de su cabello detrás de su oreja.

Uchiha-san es... importante para ti —dijo suavemente, evitando la mirada completamente confundida de Naruto—. Haré lo mejor que pueda.

Sin esperar a que él respondiera, Hinata se giró y se detuvo solo un momento para deslizar su mano sobre la fría lápida de Neji. La sensación ardiente detrás de sus ojos la hizo acelerar el paso, trato de concentrarse en cualquier cosa menos en su situación actual. Ella no podía llorar. No podía permitir que su egoísta corazón se concentrara en lo que estaba sacrificando, porque de alguna manera estaba haciendo lo que siempre había deseado. Ella quería hacer a su clan más fuerte, quería proteger su aldea, pero más que nada, ella quería que Naruto fuera feliz.

Si eso significaba convertirse en una Uchiha... que así sea.

Continuará en... Volverse familiares.

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Fin Capitulo Dos

Notas: ¡Hola a todos! ¿cómo han estado? Se que estoy atrasada de la fecha que dije, pero me sucedieron tantas cosas que no tuve tiempo de actualizar antes. Ahora procederé a contares mi desgracia… Primero me olvide de realizar el pago del internet, por lo que tuve que esperar al lunes para que mi hermana realizara ese trámite desde su trabajo (no están atendiendo de forma presencial en las tiendas). Después tuve que viajar a la capital de mi país para ir a buscar mi ropa de invierno, y me tarde dos días en ir y volver. Aparte el viaje fue terrible, me tarde 3 horas para pasar UNA estúpida caseta de pago por culpa de los "controles sanitarios", digo, está bien que hagan esos controles dado la pandemia, pero… mínimo que pongan un buen número de personas a fiscalizar y que todas esas personas cuenten con el material necesario para realizar dicha tarea. En fin, esa fue mi triste escusa de retraso, me disculpo con ustedes por no cumplir con la fecha que yo misma me impuse, pero a veces las cosas no resultan como uno espera/quiere.

Espero todos se cuiden mucho y nos estaremos viendo el próximo mes para un nuevo capítulo. Saludos.

Guest Marys: Muchas gracias por comprender. Y tienes toda la razón, siempre llega un momento en el que toca un cambio.

Gues Ideki: Créeme que a mí también me entristece irme de el fandom que me vio nacer y crecer, pero creo que ya va siendo hora de un cambio.

Guest kim: Técnicamente no voy a dejar de traducir (sigo haciéndolo para otros fandoms), solo que desde ahora no voy a traducir nuevas historias de Naruto XD

Guest Luna Negra: Aww… muchas gracias cariño. A mi también me pone triste esta retirada, pero es momento de cambiar y aunque el SasuHina me dio mucho, Naruto ya no me gusta y quiero dejarlo para hacer cosas que realmente me hagan feliz.

Naoko Ichigo