Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos, son propiedad deKishimoto. La historia tampoco me pertenece, es deCollege n Curlsy fue beteada porTamashitsumo.

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Volverse Familiares

—Firma aquí por favor.

Hinata asintió, tomando tentativamente el lápiz que el Hokage le tendió. Desplegado en su escritorio estaba el contrato de "su" compromiso. El papel amarillento y agrietado se extendió sobre la mesa y caía al piso, cada centímetro estaba cubierto con negras letras descendentes. Apenas había sido capaz de leer su contenido debido a la nauseabunda sensación de ver su nombre escrito junto al de Sasuke, pero ella ignoró el sentimiento y se concentró en lo que debía hacer. Con un suspiro tembloroso, desechó el resto de sus inquietudes y presionó la punta de la pluma en la línea donde se requería su firma.

—¿Estás segura de esto Hinata-san? —preguntó el Hokage, deteniendo su mano antes de que escribiera su nombre.

Hinata miró inexpresivamente la gran y callosa mano que cubría la suya. ¿Estaba segura? No. ¿Tenía ella otra opción? Absolutamente no. Elegir entre su clan y sus propios deseos egoístas no era algo que pudiera hacer. No cuando todos estaban trabajando tan duro para reconstruir la aldea. No cuando numerosas personas se sacrificaron solo para que ella y otros tantos tuvieran la oportunidad de vivir...

...Las cigarras de verano cantaban ruidosamente en la noche, entonando desesperadamente las notas con la esperanza de encontrar a un compañero antes de la llagada del clima frio. Hinata se sentó delicadamente de rodillas frente a su padre con la espalda recta. Una bandeja de té que hacía mucho tiempo que se había enfriado estaba situada entre ellos.

¿Entiendes completamente el significado de esto? —su padre preguntó.

Hinata asintió con la cabeza. Sabía exactamente en lo que se estaba metiendo... lo que se esperaría de ella. Comenzar una línea Uchiha completamente nueva, que fueran leales a los Hyūga y aliados de Konoha. Se sentía como una tarea imposible, pero haría lo que siempre había hecho. Ella haría todo lo posible.

Si vacilas de alguna forma. Si no estás contenta con esta propuesta, Hanabi es la siguiente en la fila para tomar tu lugar. Será informada cuando regrese de su misión —su padre expresó rotundamente. Hinata sintió que sus dedos se curvaban inconscientemente en puños y alzó la cabeza para mirar a su padre. Él la miró directamente, sus ojos omniscientes aparentemente leían sus pensamientos—. Podrías ser la esposa de un Hokage y con el tiempo podrías liderar el clan.

Sus palabras eran tentadoras. Todavía podía sentir los labios de Naruto sobre los de ella, pero negó con la cabeza.

Hanabi será la mejor líder que los Hyūga hayan conocido.

Los labios de su padre se crisparon en una casi sonrisa y su mirada abandonó la suya.

Antes de la masacre, habíamos tenido conversaciones para cerrar la brecha entre nuestros clanes. —Su padre dijo mientras sacaba un pergamino de la manga de su yukata color crema.

Le tendió el amarillento pergamino por sobre la olvidada bandeja de té y Hinata trató de calmar sus temblorosos dedos mientras lo tomaba. Lo abrió, el desgastado pergamino se sentía frágil entre sus dedos, pero la letra que vio le era familiar. La escritura en sí misma era una obra de arte y solo podría haber sido hecha por la mano de su padre. Sin embargo, había una multitud de correcciones hechas por letras que no conocía. Ella respiró hondo y leyó el contenido en voz alta.

Por orden del clan Hyūga y bajo la buena fe de los Uchiha, promulgamos una alianza entre nosotros. Para el día en que la heredera del clan Hyūga llegue a la edad pactada, contraerá matrimonio con el heredero del clan Uchiha con la esperanza de crear un fuerte y próspero vínculo entre estos dos antiguas y nobles clanes. El precio de la novia, se pagará en su totalidad con el anuncio del primer descendiente creado por esta unión, se establecerá en...

Hinata puso el pergamino a su lado, sin querer ver cuánto había valido su útero antes de tener siquiera su primer ciclo lunar.

Estaba pactado que te casarías con Itachi a menos que muriera o fuera encarcelado. Si hubiera ocurrido eso, también se acordó que continuaríamos con el acuerdo y te casarías con el segundo hijo de Fugaku. Si algo te hubiera sucedido a ti, Hanabi habría ido con Itachi a menos que hubiera pasado lo que ya te mencioné. —Su padre dijo, alcanzando el pergamino que había dejado y metiéndolo de nuevo en la manga de su yukata.

Padre... —comenzó, su corazón latía erráticamente en su pecho mientras trataba de entender las cosas. —. ¿Por qué no dijiste nada sobre esto antes?

Hinata levantó los ojos para mirar fijamente a su padre, pero él no la miró de vuelta. Él no tenía que hacerlo. Ella ya sabía la respuesta a su pregunta. De una forma u otra, su clan sabía sobre el golpe que planeaban los Uchiha. Como póliza de seguro, se alinearon con ellos en caso de que tuvieran éxito. Ella comprendió que había sido la moneda de cambio y ni siquiera se había enterado. La masacre de los Uchiha le había dado a su clan una excusa para volver silenciosamente a las sombras y fingir que no sabían nada del asunto, como si sus colusiones no fuera más que la imaginación de un teórico de conspiraciones. Si su clan no estuviera en una situación tan mala, hubieran estado más que felices de mantener ese acuerdo en secreto. Excepto que ahora, con sus números diezmados y sus finanzas disminuyendo peligrosamente, les convenía continuar...

Era... un arreglo menos que ideal, pero ella entendía que era una necesidad. Su propia felicidad, su propia satisfacción, todo palidecía en comparación a las necesidades actuales de su clan. El Hokage de cabellos grises la miró por un momento más antes de deslizar su mano lejos de ella, comprendiendo totalmente su inquebrantable determinación de seguir adelante con la propuesta.

—Sasuke no será redimido. Pagará por sus crímenes. —El Hokage dijo solemnemente mientras escribía su nombre en el desgastado contrato de matrimonio—. Sin embargo, él puede cambiar. Nadie está completamente atrapado por su pasado.

Hinata asintió sin entusiasmo mientras ponía su pulgar en su boca y lo mordía. Inicialmente sintió una aguda sensación de dolor y cuando suficiente sangre se acumuló en la superficie presionó el dedo sobre el papel. Kakashi le tendió un pañuelo y agitó una mano sobre el pergamino.

—Quizás esto le dé a Sasuke la oportunidad de ver eso.

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Hinata suspiró mientras bajaba a los niveles inferiores del Hospital de la Hoja, las palabras del Hokage aún se arremolinaban en su mente. ¿Era posible que alguien como Sasuke cambiara? Le gustaba pensar que había algo bueno en todos. Sin embargo, cuando ella recordó la mirada en sus ojos cuando la había estrangulado, no había visto nada más que oscuridad.

Tal vez eran sus propios prejuicios los que nublaban sus pensamientos... Naruto parecía ver a Sasuke como una persona digna de ser salvada. Sakura continuaba amándolo incondicionalmente y el Hokage creía que podía cambiar. Con gente tan poderosa de su lado, lo menos que podía hacer era tener fe en él. Después de todo, él iba a ser su esposo. Un escalofrío recorrió su espalda cuando llegó a la puerta que conducía a la habitación de Sasuke. La palabra marido sabía agria en su lengua.

Tomando una respiración profunda, empujó la pesada puerta del sótano para abrirla y su nariz inmediatamente fue asaltada por el familiar olor de la sangre. Preparándose para una pelea, se adentró completamente en el oscuro y húmedo espacio y se sorprendió al encontrarlo destrozado. Las máquinas que antes se habían apiñado alrededor de la cama de hospital ahora estaban en el piso y emitían erráticos pitidos. Las sábanas de su cama estaban rotas y parcialmente anudadas, como si alguien hubiera estado tratando de crear una improvisada cuerda y hubiera renunciado a mitad del trabajo. Inmediatamente enfrente de la puerta estaba Sasuke sin su camisa, desplomado e inmóvil. ¿Cómo diablos había salido de la cama? ¿Quién lo había desvestido y qué lo había hecho destruir la habitación? Contra su mejor juicio, cruzó la habitación para arrodillarse frente al Uchiha y notó con una extraña mezcla de alivio y decepción que todavía respiraba.

—Eres tú —escupió cuando ella extendió la mano para tocarlo.

Hinata se levantó y se alejó cautelosamente de él con su Byakugan activado. Ella no sería sorprendida de nuevo por este hombre. Con un gruñido, Sasuke se inclinó hacia adelante, pero terminó aterrizando en el duro suelo de cemento sobre su rostro. Verlo débil y hecho un lío no generó ningún tipo de simpatía dentro de ella, pero sí desactivó su poder ocular. A juzgar por los puntos severamente inflamados en su sistema de chakra, no era una amenaza seria para ella en este momento. Entrecerró los ojos mientras veía al hombre tratando de ponerse en pie, pero fue en vano. Era terco, ella le concedía eso.

Con un suspiro, inspeccionó la habitación para ver qué había pasado exactamente, lo cual no era demasiado difícil de descifrar. Ella había sido parte del mejor equipo de rastreo de Konoha antes de comenzar su trabajo en el hospital. Si había algo que había aprendido con sus compañeros, era cómo reunir pruebas. Ahora no necesitaba demasiado de esas habilidades, ya que al ver la habitación quedaba claro que había intentado escapar. Las sábanas rotas en la cama indicaban que creía que había una posibilidad de pasar por una ventana. A mitad de camino, probablemente se dio cuenta de que la falta de un flujo constante de aire y el estancamiento de este significaba que no había ventanas para que él aprovechara. Las máquinas derribadas probablemente fueron víctimas de la frustración del hombre al darse cuenta de que su primer plan fracasó. Finalmente, el hecho de que estuviera inmóvil frente a la puerta tenía que significar que simplemente había tratado de salir.

«Esto hace que mi trabajo sea más difícil» Hinata suspiró mentalmente.

Los sellos en su puerta eran algunos de los más fuertes que Konoha había implementado alguna vez. Seguramente con solo acercarse al umbral la persona sería derribada y quedaría paralizada del cuello para abajo durante al menos unas pocas horas. El propósito no solo era mantener prisionero a Sasuke, aunque esa era la razón principal. Sino que también era para protegerlo. Había muchas personas a las que le había asesinado un familiar. Incontables aldeanos querían tener su cabeza en una estaca.

—¡Mierda! —Sasuke siseó, interrumpiendo los pensamientos de Hinata. Gotas de sangre cayeron al suelo mientras tosía y manchaban el cemento.

Nuevamente y en silencio Hinata se acercó al Uchiha y lo giró sobre su espalda. Él hizo una mueca ante su proximidad, arrugó la nariz y giró su cabeza lejos de ella, como si hubiera sido tocado por un objeto sucio. Conscientemente, se llevó el cuello de la camiseta a la nariz y lo olfateó. Todo lo que podía oler era el habitual detergente con aroma a lavanda que los miembros de la rama secundaria usaban para lavar su ropa.

—Aléjate de mí —gruñó, pero Hinata no lo escuchó.

Ella se instaló detrás de él y se arrodilló para pasar sus brazos por debajo de sus axilas. Lentamente arrastró su cuerpo por el suelo del sótano hasta que llegó a su cama de hospital. Ella gruñó mientras torpemente levantaba su cuerpo hacia la superficie, casi lo dejó caer dos veces, pero de algún modo logro llevarlo exitosamente a donde pertenecía. Si tan solo ella tuviera la anormal fuerza de Sakura, esto no habría sido una tarea tan ardua.

Suspiró mientras miraba alrededor de la habitación buscando las esposas, pero al no encontrar ninguna, pensó en su colega doctora. Sasuke probablemente la había convencido de que no necesitaba que lo contuvieran y ella había creído su mentira sin dudarlo. Sin una mejor opción, se vio obligada a usar las sábanas hechas jirones para atarlo a la cama. Afortunadamente, estaba paralizado, así que fue fácil atar sus extremidades. No era mucho, pero por ahora tendría que funcionar, al menos hasta que pudiera ir y obtener mejores restricciones.

Por el rabillo del ojo, se dio cuenta de que el florero con flores violetas había sido derribado, ahora era un lío húmedo y destrozado en el suelo. Por alguna razón, ver cómo fue destrozado ese intento que Sakura había hecho para hacer que el sótano pareciera menos una prisión, la enojó. Ella lo había intentado. Aunque tuviera sus defectos, a pesar de su inexplicable esperanza, la mujer lo había intentado. Ver que Sasuke sin pensarlo dos veces destruyo sus esfuerzos, hizo hervir su sangre y le recordó todas las vidas que él había tomado sin pensarlo dos veces. De todos los bentos caseros que él había destruido.

—No deberías romper las cosas —ella murmuró en voz baja.

—Ah —Sasuke suspiró—. Entonces hablas.

Hinata cerró la boca al oír su voz, pero su ira no se disipó. Ella se la tragó y se puso a trabajar recogiendo los fragmentos de vidrios rotos. No quería que Sakura viera el desastre que Sasuke había provocado y por dentro comenzó a formular una excusa para decirle a su compañera de trabajo cuando inevitablemente preguntara por el jarrón. Luego colocó los pedazos de vidrio sobre la mesita de noche para tirarlos una vez que terminara su visita al Uchiha.

Él estaba mirando el techo tan intensamente que ella también miró hacia arriba. Sin embargo... no había nada allí. El piso, el techo y las paredes de la habitación eran de un suave tono de gris. No había azulejos para contar o grietas para seguir. Era una superficie lisa e impenetrable, pero Sasuke la miraba como si allí hubiera un secreto escrito que solo él podía ver. Hinata negó con la cabeza, sintiéndose tonta por incluso haber pensado en el hecho de que el Uchiha podía estarle haciendo una broma. Luego se acercó a la cama y procedió a realizar su rutina de desbloqueo de chakra.

El daño en su sistema era extenso y no podía desbloquear todo de una vez. El chakra se había acumulado dentro de su sistema y sin una liberación durante tanto tiempo, hizo que casi todos sus puntos estuvieran congestionados. Al igual que la suciedad, Hinata tenía que destruir las capas de acumulación, sin embargo, solo podía hacer un poco a la vez o podría desgarrar sus redes de chakra y probablemente eso le produciría un ataque al corazón. Justo cuando activó su Byakugan, Sasuke apartó los ojos del techo para mirar fijamente un punto justo detrás de su hombro. Frunciendo el ceño, ella agitó una mano frente a su rostro y él ni siquiera pareció darse cuenta.

«No puede verme» pensó, mordiéndose el labio inferior al darse cuenta.

—Saldré de aquí. —Sasuke dijo con simpleza, sin darse cuenta de los pensamientos en la cabeza de la Hyūga—. Cuando lo haga, me aseguraré de matarte.

Hinata frunció el ceño y puso ligeramente una mano sobre abdomen masculino y cuidadosamente la movió hacia arriba hacia su corazón, enviando pequeñas chispas de chakra a través de sus dedos. Mientras ella se concentraba en su trabajo, el dolor de tener abiertas nuevamente sus redes de chakra rompieron la parálisis de Sasuke y su espalda se arqueó inadvertidamente ante su toque. Apretó los dientes mientras giraba la cabeza y cerró los ojos con fuerza. A pesar de estar en un estado tan vulnerable, él no gritó.

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—¡Vamos bastardo! No está mal —Naruto, empujó con fuerza una cuchara de plástico contra sus labios.

Sasuke giró su cabeza lejos de la ofrenda. No quería saber nada de la avena que sus antiguos compañeros de equipo intentaban meterle en la garganta. Prefería continuar recibiendo sus nutrientes por vía intravenosa a tener que tragar un bocado de eso. No necesitaba sus ojos para saber que lucía desagradable. El extraño olor acre solo hacía que la bilis subiera por su garganta y el sonido blando que se producía cuando Naruto revolvía la comida con una cuchara casi lo hacía vomitar.

Sakura-chan hizo esto ella misma. ¿Verdad, Sakura-chan? —dijo Naruto y Sasuke pudo sentir el lado izquierdo de su cama hundirse cuando otra persona se sentó junto a él.

¿Por qué tenían que sentarse tan cerca de él? ¿Por qué tenían que obstaculizar su ya disminuida libertad y forzarlo a tener interacciones físicas forzadas?

—Noté que no has comido la comida del hospital, la cual admito que es bastante insípida. Así que hice algo para ti esta mañana —Sakura habló orgullosa—. Tiene todo tipo de cosas para ayudarte a recuperarte. Te sentirás mejor en poco tiempo.

—¡Mira, ella trabajó mucho en esto, al menos podrías intentarlo!

—No —Sasuke dijo firmemente y Naruto resopló en desacuerdo.

—¡No seas así! —el rubio lo regañó—. ¡Solo observa! Me lo comeré y estarás celoso.

El ojo izquierdo de Sasuke se crispó con irritación ante la mención de "mirar". Él no podía ver nada. Solo oía el sonido de sus molestas voces en la oscuridad cuando solo quería que lo dejaran solo. Si él era un prisionero, no necesitaba participar de sus débiles intentos por pretender que eran un equipo, de fingir que era uno de ellos.

—¡Ack! —Naruto se quejó, interrumpiendo la línea de pensamiento del Uchiha—. ¡Dios mío, Sakura! ¿Qué demonios hay en esto?

—Veamos... acabo de mezclar un poco de polvo de remolacha, avena, plátanos, manzanas, medicinas, pastillas de fibra, un poco de piñ…

—No puedes poner todas esas cosas ahí. ¿Quieres matarlo de nuevo?

—Simplemente estás acostumbrado a comer solo ramen y basura. No sabrías identificar una buena comida, aunque esta te golpeara en el rostro.

—¡Esta no es una buena comida!

—¡Sí lo es!

—¿Lo has probado?

—No, porque necesitaba asegurarme de que Sasuke tuviera suficiente para comer. Ahora déjame alimentarlo, ya que tú no lo harás.

—¡No! ¡Esta comida es terrible!

—¡Naruto!

Sasuke extendió el brazo y se pellizcó el puente de la nariz con sus manos aprisionadas. Las cadenas se sacudían con cada movimiento y eran un constante recordatorio de su condición de prisionero. Sakura y Naruto intentaban hacer que pareciera que no lo era, pero después de haber destrozado la habitación, se encontraba bajo una mayor vigilancia. El metal alrededor de sus muñecas ya no eran simples esposas, sino que ahora eran pesados grilletes de plomo. Sus pies estaban libres, pero no era como si pudiera ir a ninguna parte, no con la silenciosa presencia que residía en la esquina de su habitación.

Al principio, pensó que estaba siendo paranoico al pensar que alguien lo estaba mirando en medio de la noche. Cuando escuchó a Sakura saludar a la presencia a la mañana siguiente, inmediatamente confirmó su paranoia y la noción de que había sido puesto bajo la "protección" de ANBU. El guardia ANBU nunca le hablaba, a veces sentía como si incluso no estuviera respirado, pero Sasuke sabía que estaba allí. El Uchiha frunció el ceño. Un guardia ANBU constantemente al lado de su cama iba a hacer más difícil su escape. No sería algo imposible, pero definitivamente sería más difícil.

—Solo deja que lo intente Naruto. A Sasuke probablemente le guste.

Sakura insistió y la cama se movió cuando ella se inclinó sobre él.

—Va a matarlo.

—¡No, no lo hará!

—Sí, eso… —comenzó Naruto, pero el sonido de la pesada puerta del sótano siendo abierta lo interrumpió—. ¡Oi Hina-chan!

«Estupendo —Sasuke gimió mentalmente—. Otra persona que se une a la fiesta. Espera...»

Cuando el recién llegado se acercó a su cama, el olor a lavanda y vainilla llegó hasta él y su cuerpo se tensó. La piel de gallina se expandió por su ser, como un reguero de pólvora y su aliento se agitó en anticipación a lo qué sucedería después.

El "ser suave" había regresado...

—¡Buenos días Hinata! —Sakura dijo con voz amable, parecía haber perdido toda su ira anterior hacia Naruto por insultar su cocina—. Estábamos tratando de hacer que Sasuke comiera algo.

...Y tenía un nombre.

Naruto-kun, Sakura-san. Buenos días —dijo una voz suave, los dedos de Sasuke se crisparon ante el sonido.

Si su torturador había regresado y eso significaba que sufriría horas de insoportable dolor. Lo último que quería era a Sakura y Naruto revoloteando sobre él mientras sucedía. O quizás sabían sobre las tácticas de su torturador y las aprobaban. Quizás se estaban riendo de él a sus espaldas. En cualquier caso, él quería que se fueran.

—Lárguense —Sasuke sentenció rotundamente y los dos ocupantes en su cama saltaron sorprendidos.

—Sasuke, necesitas comer algo.

Sakura insistió, pero Sasuke negó con la cabeza.

—Lárguense.

—Sasuke…

—¡Fuera! —Dijo, levantando su voz a un nivel que no quería, pero de otra forma Sakura no iba a escucharlo.

El lado izquierdo de su cama se levantó cuando supuso que Sakura había salido de allí. El sonido del cierre de la puerta del sótano confirmó su partida.

—Sasuke, no puedes simplemente gritarle así a Sakura —Naruto lo reprendió, su voz adquirió un tono peligroso mientras se deslizaba fuera de la cama—. Ella solo está tratando de ayudarte. Si lo haces de nuevo, no lo dejaré pasar.

—Hn —Sasuke gruñó, ignorando la amenaza de Naruto.

No habría una próxima vez. No si él podía evitarlo. Estaría muerto o lograría escapar mucho antes de que Naruto pudiera cumplir esa amenaza. La puerta del sótano se cerró por segunda vez, pero él sabía que no estaba solo. El guardia ANBU todavía estaba en algún lugar de su habitación y todavía podía oler al "ser suave" es decir Hinata.

—Recuéstate por favor —la que ahora sabía que se llamaba Hinata dijo mientras se acercaba por la izquierda—. O será incómodo.

Sasuke rodó sus ojos ante el sonido de su voz, era irritantemente suave al igual que el resto de ella. Lentamente, se sentó en la cama para tumbarse de espaldas y descubrió que era mejor obedecerla para poder acabar pronto con la tortura. Podía sentir las manos de ella sobre su ombligo, pero se detuvo justo antes de tocarlo.

—Termina pronto maldita sea —él gruñó y ella se retiró completamente.

—Solo estoy tratando de ayudarte —dijo ella y eso hizo que el labio superior de Sasuke se crispara.

—Termina mi castigo como una buena y pequeña kunoichi y luego vete.

—Esto no... no es un castigo.

Sasuke no dijo nada en respuesta, pero la mujer se alejó un poco. Una pequeña mano agarró su pie derecho y este comenzó a hormiguear. Trató de tirar de su pie hacia atrás, pero descubrió que toda su pierna estaba inmovilizada.

—¿Qué diablos hiciste? —siseó.

—¿Dolió?

Sasuke se burló. Por supuesto, no había dolido, pero era molesto no sentir su pierna derecha.

—Eso debería haberte lastimado —Hinata dijo—. Tu chakra está bloqueado. Has estado en coma desde la batalla final y eso fue hace más de seis meses.

Lentamente volvió a su lado y puso una mano suave sobre su abdomen, como siempre hacía y agudas chispas de electricidad se filtraron de sus dedos.

—No puedes sentir nada como se supone que deberías. Ayer... ayer noté que tampoco me podías ver. Sakura creía que al desbloquear tu chakra el problema se solucionaría y hasta cierto punto estaba en lo correcto. Tomará tiempo antes de que vuelvas a ser lo que eras antes.

Sasuke gruñó y giró la cabeza hacia un lado, pero no dijo nada mientras escuchaba su explicación. Se había equivocado al suponer que ella estaba allí para castigarlo, aunque eso no hizo que el procedimiento doliera menos. Eso lo hacía sentir aún más frustrado. ¿Qué había hecho para ganarse la misericordia de Konoha? ¿Por qué tenía grandes lagunas en su memoria? Quería hacerle esas preguntas a Hinata y algunas más, pero si abría la boca iba a gritar de dolor. Cuando finalmente terminó, Sasuke se maravilló de que aún pudiera permanecer consciente, aunque estaba seguro de que no duraría mucho.

—Me iré ahora —ella dijo—. Um... Naruto-kun y Sakura-san se preocupan mucho por ti. Por favor no les grites.

—Así como no debo romper las cosas —siseó con los dientes apretados mientras su cuerpo aún sentía el dolor de su trabajo—. Hinata... no necesito consejos que no he solicitado.

La mujer no le dijo nada mientras se alejaba y cuando la puerta del sótano se cerró, quedó inconsciente. Esta vez, sin embargo, su nauseabundo olor permaneció a su alrededor como el fuego que ella había inyectado en sus venas.

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Naruto frunció el ceño mientras levantaba la gastada cortina roja de Ichiraku y entraba en la calidez de la bien iluminada tienda. Teuchi asintió con la cabeza rígidamente ante su llegada y movió su pulgar apuntando hacia la caída figura en la esquina más alejada del bar. Botellas de sake vacías estaban esparcidas a su alrededor y un plato lleno de ramen había sido empujado hacia un lado.

—¿Cuánto costara todo?

Naruto suspiró y buscó en su bolsillo su monedero de rana. Miró las botellas de sake mientras sentía que el peso de su billetera no estaba a la altura de lo consumido. Ni siquiera la tuvo que abrir para saber que no tenía suficiente dinero para cubrir la cuenta.

—No te preocupes por eso —Teuchi dijo haciendo un gesto desdeñoso con la mano y una sonrisa—. Solo asegúrate de que llegue bien a su casa.

Naruto se animó levemente por las buenas intenciones del anciano y le dio un breve asentimiento. Luego se dirigió hacia el solitario comensal y puso una mano sobre su hombro.

—Sakura —dijo en voz baja y la médico gimió.

Ella giró la cabeza en su dirección y parpadeó hacia él con los ojos hinchados y rojos. Naruto prensó sus labios hasta formar una línea recta mientras olía el sake en su aliento. ¿Ella estaba tratando de igualar a su mentora? No había forma en la que él fuera capaz de llevarla a casa de sus padres ene se estado. Sacudiendo su cabeza, se desabrochó la chaqueta y la arrojó sobre los hombros de Sakura; debería saber que no podía salir tan tarde sin llevar una. Se suponía que él era el irresponsable y olvidadizo, no ella.

—Na... ru... to… —ella arrastró las palabras y se inclinó hacia él—. ¿Qué estás haciendo aquí?

—Te llevaré a casa —él dijo y Sakura negó lentamente con la cabeza.

—No. No. No. No. No quiero ir a casa.

Ebria, tomó una botella de sake medio vacía e intentó beberla, pero Naruto se la arrebató. Lo último que necesitaba era más alcohol. Llevando la botella a sus propios labios, hizo una mueca tan pronto como el amargo líquido golpeó su lengua, pero la terminó rápidamente.

—¡Oye! —Sakura protestó—. Eso, eso era mío.

—Y ahora se ha ido —respondió encogiéndose de hombros mientras colocaba la botella vacía en la barra—. Vamos. Si no quieres ir a casa, te llevaré con Ino.

Él tiró de su brazo para sacarla del taburete y ella cayó lánguidamente sobre su pecho.

—¡Noooooooo! —Sakura gimió, aunque su voz sonaba ligeramente amortiguada—. ¡No con Ino! Sai estará allí.

Naruto suspiró mientras ponía a Sakura en pie y le dio la espalda. ¿Por qué Sai estaría en la casa de Ino?

—Entonces te llevaré con Tenten —dijo mientras se sentaba frente a ella y extendía sus brazos detrás de él.

Con cautela, la puso sobre su espalda y ella dejó escapar un chirrido amortiguado cuando Naruto se levantó.

—Ten… ten está en una misión-misión.

Lentamente salió de Ichiraku, pero no sin darle un rápido asentimiento a Teuchi. Una vez afuera, el inusualmente frío aire nocturno lo golpeó fuertemente y ajustó a Sakura en su espalda. Si ella se negaba a ir a su casa e Ino no estaba disponible y Tenten estaba en una misión, ¿dónde más podría llevarla? La única mujer que él conocía y que cuidaría bien de Sakura era Hinata, pero él no podía pedirle que hiciera eso. Ya le estaban pidiendo suficiente al hacerla ayudar a Sasuke y después de la noche anterior en el cementerio, no se sentía bien pedirle nada más.

«Uchiha-san es... importante para ti. Intentaré dar lo mejor de mí.»

Sus palabras esa noche habían sido crípticas. Al igual que sus acciones. Sabía que ella lo amaba y a pesar de su falta de respuesta ante su confesión inicial, sabía que aún lo amaba. Sakura lo había reprendido en más de una ocasión por ser ignorante sobre los sentimientos de Hinata, pero no tenía forma de lidiar con ellos. ¿Qué significaba ser amado por otra persona? ¿Ser amado tanto que esa otra persona estaba dispuesta a dar su vida por uno en más de una ocasión?

Él arriesgaría su vida por cualquiera de sus camaradas en un abrir y cerrar de ojos. No había duda de que protegería a Konoha con su último aliento si tuviera que hacerlo, pero lo que él sentía por su gente y lo que Hinata sentía por él eran dos cosas muy diferentes. Ella quería algo más de él. Ella quería algo más. En este momento, tan egoísta como era, no estaba listo para dárselo. Tenía una nación para reconstruir y gente que dependía de él. Tenía que ocuparse de Sasuke y tenía que cuidar de Sakura.

Quizás algún día, en un futuro no muy lejano, él pueda corresponder los sentimientos de la heredera. Tal vez cuando la reconstrucción avanzara un poco y las misiones no fueran tan apremiantes, él la invitaría a salir. Una cita real, probablemente a Ichiraku. Finalmente descubriría qué sentía por ella y tal vez incluso la besaría apropiadamente esta vez. Hasta entonces, simplemente llevaría a Sakura a su casa y rezaría para que la médico no lo matara mañana cuando ella estuviera sobria. Naruto gruñó mientras acomodaba a la mujer que se deslizaba por su espalda mientras caminaba y ella soltó un gemido.

—Narutoooo idiota —murmuró en el hueco de su cuello—. No te muevas tanto. Tú haces... haces que mi estómago se sienta gracioso.

—Te lo mereces. —Naruto se rio entre dientes mientras la empujaba de nuevo. Ella débilmente golpeó la parte superior de su cabeza con su puño en señal de frustración.

—Deja de ser estúpido.

Naruto se rio, pero dejó de jugar con ella. No sería divertido si ella vomitara sobre él, cosa que había sucedido antes. Él prefirió no tener que repetir esa situación. No tardó mucho en llegar a su apartamento en las afueras del pueblo. No era el mismo en el que había crecido, pero era muy parecido. Era un departamento diminuto de una habitación y estaba seguro de que nadie esperaría que un shinobi como él se quedara allí. Las tuberías filtraban agua constantemente y siempre parecía haber una brisa constante que soplaba a través de las grietas de las paredes de hormigón.

Sabía que podía moverse hacia un lugar mejor, de hecho, Sakura le había pedido en más de una ocasión que lo hiciera, pero se había negado. No parecía correcto mudarse hacia algo mejor cuando todavía había aldeanos durmiendo en refugios si tenían suerte o en las calles. Hasta que consiguieran que la aldea volviera a su antigua gloria, estaba más que satisfecho con lo que tenía. Con cuidado, se quitó los zapatos y pasó por encima de las tazas vacías de ramen instantáneas y los montones de ropa que tenía en el piso. Sakura gimió un poco en señal de protesta cuando él la hizo ponerse de pie, pero de alguna manera ella fue capaz de mantenerse erguida.

—Este lugar es un desastre —murmuró mientras pateaba perezosamente un cartón de leche vacío.

—Sí, sí —Naruto suspiró y comenzó a hurgar en las pilas de ropa de su habitación, tratando de encontrar algo para que Sakura pudiera usar.

Pudo encontrar una camiseta negra que olía lo suficientemente limpia y se la arrojó.

—¿Está esto limpio? —preguntó ella mientras empezaba a quitarse la chaqueta.

—Tan limpio como se puede.

Sakura dejó escapar un suspiro exasperado, pero no lo cuestionó más. Con una mueca, Naruto le dio la espalda para que se desvistiera y comenzó a buscar entre las pilas una vez más para encontrar algo para sí mismo. Pudo encontrar rápidamente un par de pantalones de pijama anaranjados que olían a limpio y se los puso, pero no tenía una camisa limpia para llevar. Con un suspiro, se quitó la camisa sucia y comenzó a recoger algo de su ropa del suelo. Tendría que lavar la ropa esta noche para tener algo limpio que usar en la mañana.

—Naruto —Sakura gimió cuando se hubo arrastrado hasta la cama.

Sin embargo, ella no era muy buena moviéndose en su estado actual y terminó sobre su barriga. Afortunadamente, ella había mantenido sus pantalones cortos habituales o él hubiera visto su ropa interior. Naruto sacudió su cabeza hacia su borracha compañera de equipo y dejó caer la pila de ropa que había estado recogiendo al piso.

—¿Por qué la habitación sigue girando?

—Porque Kami te está castigando —respondió sarcásticamente mientras se acercaba a la cama y tiraba del edredón—. Muévete.

Sakura hizo lo que él le indicó y pudo sacar el edredón de debajo de ella.

—Naruto —ella susurró mientras él cubría su cuerpo con el edredón—. Le tengo miedo.

Naruto hizo una pausa por un momento, inseguro de a quién se estaba refiriendo, pero rápidamente recordó los eventos de esa mañana en el hospital. De cómo Sasuke le había gritado y su rostro retorcido con ira, cosa que Sakura no estaba acostumbrada a ver. Suspiró mientras se sentaba en el borde de la cama y ella se acurrucaba junto a él, llevándose el edredón hasta la barbilla.

—Sabes que no quiso gritar así... o tal vez lo hizo, pero se calmará pronto —dijo Naruto, pero Sakura negó con la cabeza.

—Yo... pensé que lo amaba —murmuró—. Ha vuelto y estoy tan feliz de que este aquí. Puedo verlo y puedo tocarlo, pero no puedo sacudir este sentimiento. ¿Es... es posible amar a alguien a quien temes?

Naruto se rascó la parte posterior de la cabeza. ¿Era posible? Él no estaba muy seguro. De lo que estaba seguro era del hecho de que Sakura estaba bastante borracha y necesitaba descansar un poco. Por la mañana, ella volvería a su ser mandona, daría vueltas por su apartamento y le diría un millón de instrucciones. Él sonrió para sí mismo ante la imagen y tendió una mano para apartar los mechones de cabello rosa de su frente. El diamante color púrpura en el centro de su frente brillaba suavemente con la luz de la luna que se filtraba a través de sus persianas.

—Ve a dormir Sakura-chan —dijo suavemente.

Sakura comenzó a cerrar los ojos, pero cuando Naruto trató de quitar su mano, volvieron a abrirse. Delgados dedos se envolvieron alrededor de su muñeca y tiró de él.

—Naruto... no me dejes —susurró, comenzó a hacer pucheros cuando él gentilmente retiró su muñeca de su agarre.

Algo dentro de él se torció ante esa expresión y no se pudo permitir decepcionarla. Especialmente no si él podía ayudarla.

—Muévete, bebé enorme —Naruto bromeó, todos los pensamientos de lavar la ropa fueron abandonados y Sakura le sonrió con vidriosos ojos verdes.

Ella se movió tanto como pudo en su pequeña cama, en realidad solo tenía la intención de abrazar a una persona. Naruto luego levantó el edredón y se deslizó a su lado, notando débilmente lo cálido que se sentía el otro cuerpo junto a él. Soltó un gruñido cuando Sakura se movió más cerca y se acomodó justo debajo de su barbilla, su nariz ligeramente fría presionaba contra su clavícula.

—Hueles como el campo —murmuró y Naruto no pudo evitar reír.

Continuará en... Volverse odiado

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Fin Capitulo Tres

Naoko Ichigo