Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, es de College n Curls y fue beteada por Tamashitsumo.

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Volverse un idiota

La habitación permaneció en silencio cuando Kakashi se dirigió a la cama de hospital de su antiguo alumno. A pesar de su terrible aspecto y que tenía las manos esposadas, Sasuke todavía lo miraba desafiante como si realmente pudiera ganar una pelea. Si estuviera en una mejor condición, Kakashi no tenía dudas de que lo lograría, Sasuke lo había superado hace mucho tiempo. En cierto modo, ese hecho lo llenaba de orgullo, pero sabía que las habilidades del Uchiha también serían su perdición. El Consejo lo veía como una amenaza y mientras él se preocupaba por Sasuke, no estaban exactamente equivocados al pensar de él de esa manera. El muchacho había derramado más sangre que algunos de sus shinobi más hábiles. Ser Hokage significaba proteger a su gente incluso de aquellos que amaba. A veces incluso significaba protegerlos de ellos mismos. Los Hyūga tenían sus propias razones egoístas para querer que Sasuke permaneciera vivo y él tenía las suyas.

—Termina con esto Kakashi —Sasuke gruñó y Kakashi sonrió bajo su máscara. Parecía como si Sasuke aún no hubiera aprendido a ser paciente.

—Ahora, Sasuke —dijo mientras se acercaba a la cama—. Entiendo que debe ser agradable el ser alimentado por una mujer tan hermosa, pero tenemos asuntos que atender.

La sonrisa de Kakashi se hizo más amplia al ver que el rostro de Hinata se volvía de un rojo brillante, mientras que la nariz de Sasuke se arrugaba con disgusto. ¿Quién hubiera pensado que la palabra "hermosa" podría causar una reacción tan variada?

—Entonces, ¿por dónde empezar? —el hombre de cabello plateado expresó pensativamente y Sasuke se burló.

—¿Qué tal con la fecha de mi ejecución?

—No habrá ejecución —respondió Kakashi rotundamente, notando cómo los labios de Sasuke se apretaron y su ceño se frunció.

—Te has vuelto suave, Kakashi.

—¿Lo hice?

—¿Qué quieres de mí a cambio de mi vida, estoy seguro de que el Consejo ha estado luchando por eso?

—Quiero que lo intentes de nuevo.

El ceño fruncido de Sasuke se profundizó, sus ojos negros deliberadamente se estrecharon y se posaron en un punto justo sobre su hombro.

—Intentarlo… de nuevo.

—Sí. Aquí en el pueblo. Inténtalo de nuevo.

—Hay una trampa.

—No es una trampa. Solo una condición.

Por el rabillo del ojo, Kakashi notó que Hinata se movía un poco en su silla. Los dedos pálidos se enroscaron alrededor de la lonchera abierta y su largo cabello escondía su rostro. No necesitaba ver su rostro para saber que estaba tristemente incómoda con la situación, sin embargo, si ella quería, podría irse. Hiashi y los ancianos Hyūga ya habían dejado en claro que Hanabi era una opción viable para tomar su lugar. Una opción bastante problemática, no obstante, era una opción.

—¿Cuál es esa... condición? ¿Debo estar disponible para la Hoja y hacer tu trabajo sucio? —Sasuke se burló, alejando su atención de Hinata.

—Sí. Parte del acuerdo es que continúes trabajando para la Hoja como un leal shinobi.

—¿Y cómo pretendes asegurar esa lealtad? ¿Lavado de cerebro?

—En realidad no —Kakashi dijo, cruzando sus brazos sobre su pecho—. Hay una forma más simple de atarte a la aldea, una forma de darte algo más por lo que vivir. Un matrimonio.

Kakashi había anticipado muchas reacciones de Sasuke, las que iban desde el silencio total hasta un griterío. Lo que no había esperado era que el joven comenzara a reírse histéricamente. Junto a él, Hinata levantó la vista de su regazo para mirar a Sasuke con ojos muy abiertos, tan sorprendida como él por su reacción. Sasuke se agarró el estómago mientras se doblaba de risa, la cual sonaba bastante sádica y que tardó una cantidad considerable de tiempo en detenerse.

—No, realmente Kakashi puedes hacerlo mejor.

—Sasuke esto no es una broma.

El Uchiha sonrió con satisfacción mientras levantaba su rodilla y apoyaba su codo sobre ella, una mirada de auténtica alegría se reflejaba en sus ojos oscuros.

—Está bien, voy a creerte. ¿Con qué lamentable excusa de mujer ha decidido el Consejo que me case?

Kakashi miró a Hinata quien había vuelto a mirar su regazo y suspiró mentalmente.

—No fue el Consejo, aunque su aprobación depende de tu aceptación. Los Hyūga…

—¿Los Hyūga? —Sasuke se burló, interrumpiéndolo en voz baja—. Eso es divertido. ¿Los jodidos Hyūga? ¿Ella rompió su precioso voto de castidad y este es su castigo? ¿Realmente esperas que me una a cualquier puta rechazada Hyūga que tú y el Consejo eligieron? Esto fue entretenido, pero no.

Hinata-san —Kakashi señaló calmadamente mientras veía a la pequeña mujer tomar en silencio las duras palabras de Sasuke—. Te puedes ir.

—Sí, Hokage-sama —Hinata respondió suavemente e hizo una pequeña reverencia con su cabeza.

Ella no lo miró a él ni a Sasuke mientras se marchaba, dejando su lonchera abierta en la silla y su bolsa en la mesita de noche. Kakashi frunció el ceño cuando la pesada puerta de metal se cerró detrás de ella, pero por supuesto su desaprobación no fue notada, incluso si Sasuke pudiera verlo, no era como si le importara de todos modos.

—Sasuke —dijo mientras recogía la lonchera abandonada de Hinata y tomaba asiento—. Pareces tener la impresión de que todo esto es una broma. Puedo asegurarte de que no es así.

El labio superior de Sasuke se contrajo y entornó los ojos, pero no dijo nada en respuesta.

—Podemos hacer esto de la manera más fácil. Puedes dar vuelta la página y tener la vida que estoy seguro de que tu hermano y tu clan hubieran querido para ti. O puedes soportar una tortura lenta y dolorosa a manos de algunos de nuestros mejores interrogadores. Tu mente contiene muchos secretos que podrían sernos útiles y tenemos varias formas de extraer información que podríamos creer que tienes. Puedes pensar que eres fuerte, pero para el final del día estarás rogando por la muerte.

—¿Cómo sabías cual era mi deseo más profundo? —Sasuke sonrió—. Podemos saltear tus juegos de tortura. Estoy listo para morir cuando estés listo para matarme.

Kakashi frunció el ceño, echándose hacia atrás en la silla.

—Después de todo lo que Naruto y Sakura han sacrificado para traerte a este punto, ¿todavía deseas morir?

La sonrisa burlona cayó de los labios de Sasuke y giró su rostro.

—Nadie les pidió que fueran tan estúpidos.

—No creo que realmente quieras morir —Kakashi sentenció rotundamente y Sasuke se tensó ante sus palabras—. En cualquier caso, creo que vivir es un castigo más apropiado para ti.

Kakashi permitió que el silencioso cayera entre los dos mientras veía a Sasuke reflexionar sobre la información que acababa de recibir. Vivir probablemente no estaba en la cima de sus prioridades y casarse ni siquiera entraba en la lista.

—Así que —Sasuke gruñó—. ¿Qué pobre alma fue sentenciada por el orgulloso clan Hyūga a ser la esposa de un traidor?

Kakashi sonrió y sacó el degradado pergamino de matrimonio de la manga de su túnica.

—La heredera, por supuesto. Hyūga Hinata —dijo, completamente entretenido por la forma en que la cabeza de Sasuke se movió en su dirección al escuchar el nombre de Hinata—. Como dije antes Sasuke, tenemos mucho de qué hablar.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Había comenzado inocentemente, una noche se había convertido en dos, dos en tres. Su ropa se mezcló con la suya en el lavado. Por la mañana, si tenía suerte, se encontraría con una maraña de cabello rosado y cuando ella no estaba, se sentía solo y su cama estaba fría. Ella le había afirmado que era más fácil ir al hospital desde su departamento y él se negaba a dejarla caminar a la casa de sus padres por la noche. Ella le dijo que no volvería más si dejaba tirada su ropa sucia por todos lados. Él discretamente comenzó a botar la comida que ella cocinaba. Y sin falta, ella regresaba a su departamento, lavaba su ropa, se ponía un delantal y preparaba la cena todas las noches. Esto era lo que hacían los amigos, ¿verdad? No... el término "amigos" parecía poco adecuado. Eran más que amigos. Camaradas... ¿quizás compañeros de equipo? Esos términos tampoco parecían funcionar.

Naruto frunció el ceño cuando salió de su pequeña ducha y caminó hacia el fregadero. El espejo se había empañado tanto que ya no podía ver su propio reflejo y limpió la humedad con la mano. A mitad de camino se contuvo, consciente de que Sakura le gritaría por dejar marcas. Sus ojos bajaron al grifo del fregadero y junto a este había dos cepillos de dientes. Uno naranja y otro rosa. Un recordatorio de que ya no estaba solo.

Una sensación extraña se acumuló en el fondo de su estómago cuando salió de su pequeño baño y se dirigió a su habitación para ponerse algo de ropa. Como con en el resto de la casa, ahora podía ver el piso, su ropa estaba guardada en su lugar, las cosas sucias y limpias ya no se mezclaban indiscriminadamente. Sacó una de las muchas camisetas negras del cajón de su cómoda y un par de pantalones de pijama naranja. No estaba muy seguro de cómo sentirse acerca de los cambios que lentamente estaban llenando su vida. Se sentían bien, pero al mismo tiempo, lo asustaban.

Suspiró y caminó por el corto pasillo hacia la sala de estar donde Sakura estaba sentada en su pequeña y tristemente tambaleante mesa de café/comedor. Delante de ella había un pergamino médico bastante grande con un texto tan pequeño que le hacía doler sus ojos con solo mirarlo.

—¿Qué diablos estás estudiando? —preguntó con un bufido mientras se lanzaba sin ceremonias sobre el abultado sofá verde detrás de ella.

—Solo estoy revisando la regeneración molecular —dijo mientras colocaba el pergamino sobre la mesa y se recostaba contra el costado del sofá.

—¿Revisar? ¿Quieres decir que ya leíste todo eso?

—Por supuesto.

—¿Por qué volver a leerlo entonces?

—Porque es bueno revisar lo que ya sabes. Incluso cuando aprendes más, es bueno volver a lo básico.

—Mole-blah blah regeneración, lo que sea, pero eso no es básico.

Sakura negó con la cabeza y luego se dejó sobre el almohadón del sofá detrás de ella, con una sonrisa irónica en sus labios mientras lo miraba. La mirada de Naruto pasó de sus ojos a sus labios. Admiraba la suave pendiente de su mandíbula hasta su cuello, donde unos mechones ligeramente húmedos de cabello rosado se aferraban. Cuando sus ojos viajaron lentamente de regreso a los de ella, esa extraña sensación ardiente en su pecho regresó.

—Regeneración molecular, idiota —reía disimuladamente y él no pudo evitar ponerse tenso mientras sus labios formaban una sonrisa burlona. ¿Sus labios se sentían tan suaves como se veían?—. ¿Qué estas mirando?

—A ti —respondió, la oración salió de sus labios antes de que pudiera detenerse.

Ella abrió la boca para responder, pero en lugar de dejarla hablar, él se inclinó hacia adelante y presionó sus labios contra los de ella. Fue fugaz al principio, podría haber pasado como un error, pero cuando sus brillantes ojos verdes parpadearon hacia él, supo que no era así. El segundo beso no fue menos nervioso que el primero, aunque fue más decidido. Sus labios suaves presionaron dubitativamente contra los suyos. Cuando descendió por tercera vez, la incómoda sensación en su pecho disminuyó solo por un momento. Besar a Sakura había sido algo con lo que había soñado desde el día en que fueron asignados al mismo equipo. Cuando no se imaginaba ser Hokage o patear el trasero de Sasuke, sus ensueños habían estado llenos de imágenes de largo cabello rosa, ojos jade y labios que decían "te amo". En realidad, esos labios solo decían "idiota" y en cierto modo... eso era incluso mejor.

—Naruto —susurró Sakura cuando se alejó una vez más—. Yo... no podemos. Hinata…

El nombre de la Hyūga saliendo de sus labios fue tan efectivo como arrojarle un balde de agua fría sobre la cabeza. Había una razón por la cual esas fantasías infantiles habían terminado, una razón por la cual ser llamado "idiota" era mejor que un "te amo". Naruto se alejó de Sakura, la culpabilidad lo golpeó en oleadas.

—L-lo siento —Sakura dijo con voz pequeña y vacilante—. Creo que debería irme.

Miró fijamente hacia el techo mientras Sakura se levantaba de su lugar en el piso y cruzaba la corta distancia hasta la puerta principal. Él quería detenerla, quería pedirle que se quedara... que no lo dejara solo... pero la puerta se cerró firmemente detrás de ella sin una palabra de protesta de su parte.

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«Realmente esperas que me una a cualquier puta rechazada Hyūga…»

Hinata frunció el ceño mientras se dirigía al hospital para comenzar su turno. Las palabras del Uchiha habían estado rondando incesantemente su mente durante la semana. Sabía que no era una "puta" ni una "rechazada", pero sus palabras todavía dolían. La forma en que la palabra Hyūga había salido de su boca fue como si le doliera decirlo... ¿a qué clase de hombre se estaba atando?

«Uno que piensa que soy una puta» Hinata pensó amargamente para sí misma cuando dobló la esquina.

Ella soltó un breve bufido de desprecio mientras ajustaba la correa de su bolso e intentaba apartar de su mente todos los pensamientos sobre Uchiha Sasuke. Tenía mucho trabajo que hacer hoy y no iba a dejar que sus insultos le impidieran cumplir con su deber. Con ese pensamiento en mente, aceleró el paso, pero se detuvo cuando tropezó con algo duro. La fuerza del impacto la hizo dar un par de pasos hacia atrás, frotando el punto dolorido en el centro de su frente.

—¡Oh Hinata! —una voz familiar dijo y su rostro inmediatamente comenzó a ponerse rojo brillante ante el sonido—. Lo siento. No estaba mirando hacia dónde iba.

—¡N-Naruto-kun! —chilló sorprendida y él le devolvió la sonrisa, rascándose tímidamente la parte posterior de la cabeza. Nerviosa por su distracción, ella hizo una rápida reverencia—. ¡Um-uh buenos días!

—Sí —dijo, su voz se apagó y su sonrisa característica se oscureció—. Buenos días.

Hinata se mordió el labio inferior nerviosamente, una energía extraña se estableció entre ellos. Por lo general, estar cerca de Naruto era tan fácil como respirar, pero en este momento... se sentía sofocada. ¿Por qué no iba a ser diferente? Su corazón anhelaba por él, pero ella ya se había comprometido con otro hombre. Un hombre que resultó ser su mejor amigo y que también pensaba que era una puta.

—Hinata... —comenzó Naruto, su voz adquiriendo un tono de seriedad que raramente había escuchado de él—. Deberíamos... deberíamos hablar.

—¿Hablar? —repitió suavemente y él asintió.

—Sí, pero no ahora. Me asignaron una misión esta mañana —continuó, ausentemente pateando unos trozos de grava con su pie—. Regresaré en uno o dos meses, pero cuando regresé, pensé que podríamos... tal vez podríamos...

—Hablar —Hinata terminó por él con una pequeña y triste sonrisa tirando de las comisuras de sus labios.

Definitivamente necesitaban hablar. Si Sasuke acababa de ser informado sobre su contrato de matrimonio, era solo cuestión de tiempo antes de que Naruto se enterara también. Preferiría decírselo ella misma a que lo descubriera a través de otra persona.

—Sí... hablar —expresó finalmente—. Oye, tal vez podamos comer en Ichiraku. Estoy seguro de que para cuando regrese Sasuke se levantará y caminará para entonces. Sakura probablemente lo arrastrará para allá... será como una reunión.

Él torpemente riera, pateando más grava con su pie. Hinata le devolvió la sonrisa, sus manos se apretaron nerviosamente sobre su corazón. A pesar de que se estaba riendo, no se sentía del todo bien, nada en ese encuentro se sentía bien.

—De todos modos... te veo luego Hinata —dijo moviendo la mano alegremente y salió corriendo antes de que ella pudiera siquiera responder.

«Hinata —la Hyūga pensó para sí misma— no Hina-chan

El cambio fue pequeño... tan diminuto que nadie se daría cuenta, sin embargo, incluso una pequeña grieta era suficiente para que un edificio colapsara. Ella se mordió el labio inferior y se volvió para dirigirse al hospital, ya no deseaba verlo caminar. En lugar de eso, siguió avanzando por el bullicioso edificio, inclinándose cortésmente ante sus superiores y esquivando hábilmente a la gente que caminaba por los pasillos.

El hospital siempre estaba repleto de actividad, ya fuese de día o de noche, con lluvia o sol. Hinata sonrió al ver a una nueva madre que era llevada por el pasillo con un bebé en brazos y una sonrisa cansada en el rostro. La vida volvía a Konoha. Ladrillo a ladrillo... con cada nuevo nacimiento... lentamente se estaban poniendo de pie. La felicidad de ver a la madre y al niño recién nacido le duró hasta que llegó al tercer piso donde estaba la pequeña oficina que Sakura había requisado para sí misma.

Al comienzo de cada turno, siempre visitaba a la médico para asegurarse de que no estaba durmiendo en su escritorio y no hubiera pasado la noche entera allí. Aunque en los últimos días había estado más despierta y alerta, de hecho, durante la última semana, no se había quedado dormida en su escritorio ni una vez. Esperando parcialmente a una colega alerta, Hinata llamó suavemente a la puerta, no hubo respuesta. Tocó de nuevo, pero solo fue recibida con un silencio que no sería del todo inusual si Sakura hubiera vuelto a su antiguo hábito de insomnio.

Hinata se encogió de hombros y giró el pomo de la puerta, entrando a la oficina sin permiso. Sin embargo, en lugar de ver a Sakura durmiendo sobre un pergamino como solía hacer, la encontró mirando desganadamente al escritorio. Cuando Hinata se acercó, la mujer no se movió ni habló, sus ojos permanecieron fijos en una pequeña llave plateada que estaba en medio de su escritorio. Una pequeña rana verde estaba unida a la llave, sonriendo inocentemente hacia ellas.

Sakura-san —Hinata dijo en voz baja y los ojos de la mujer se fijaron en ella—. Buenos días.

—Oh, buenos días —Sakura respondió, tomando la llave de su escritorio y deslizándola en el bolsillo de su bata de laboratorio—. Lo siento, no te escuché entrar.

—Está bien. Acabo de llegar.

Sakura se mordió distraídamente el labio inferior mientras miraba su reloj de pulsera y maldecía en voz baja.

—Voy tarde, te veré luego, Hinata —murmuró con los ojos bajos mientras se apartaba de su escritorio. Hinata asintió, apartándose del camino para permitir que Sakura saliera. Sus dedos se enroscaron alrededor de la tela de su camisa lavanda, deseando que la sensación enfermiza en la boca del estómago bajara.

«Hinata... no Hinata-chan

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¿Entonces me estás diciendo que los activos del clan Uchiha serán descongelados? —preguntó Sasuke, escuchando atentamente por si había alguna pista sobre si la oferta de Kakashi era una trampa o no.

La mitad de las tierras y activos en efectivo serán puestos bajo el control Hyūga como dote.

Básicamente me están robando.

De lo contrario, no tendrías acceso a los fondos. Todavía será más de lo que podrías esperar gastar en esta vida y la siguiente —explicó Kakashi, su silla crujió bajo de su peso mientras se movía.

¿Qué pasa con los registros del clan y los archivos?

Todos ellos todavía están sellados y te serán entregados como el legítimo jefe del clan Uchiha.

Soy el único Uchiha.

Hmmm… por ahora.

Sasuke bufó, apoyándose contra las almohadas que lo mantenían erguido. Era el último Uchiha... por ahora. Al menos el Consejo y los Hyūga esperaban que eso fuera por poco tiempo. Su "libertad" tendría a un precio, por supuesto.

¿Qué hay de mis ojos? —preguntó Sasuke, empujando todos los pensamientos del Consejo y los motivos de los Hyūga—. No soy de ninguna utilidad para ti como un shinobi sin ellos. ¿Por qué hacer todo esto por un hombre ciego?

Tus ojos serán lo último en lo que Hinata trabaje —expresó Kakashi, inclinándose hacia adelante para tocar su hombro. Sasuke interiormente se encogió ante su toque—. Primero tenemos que trabajar en la rehabilitación de tu cuerpo, además, no podemos permitir que te escapes antes de la boda, ¿verdad?

Sasuke rodó sus ojos y apartó la mano de Kakashi de su hombro. Le importaba un bledo cuánto ganaban los Hyūga con este contrato matrimonial. Honestamente pensaba que sus fondos habían sido usados por Konoha hace mucho tiempo. No le importaban los registros del clan Uchiha ni los secretos que pudieran tener. No era como si alguien pudiera explotarlos contra su clan ya que él era el último.

Sin embargo, eran lo suficientemente estúpidos como para no matarlo y él quería recuperar su vista. Pasar el resto de su vida en completa oscuridad era algo que simplemente no podía permitir que sucediera. Si complacer a estas personas con una boda le devolvería la vista, lo haría. Él participaría en la farsa, esperaría su momento y a la primera oportunidad se iría.

Así que —Kakashi dijo—. ¿Qué harás?

Los dedos de Sasuke se movieron con anticipación mientras una sonrisa se abría paso sobre su rostro. Podrían tomar todos los recursos Uchiha y leer los secretos de su clan hasta que sus ojos sangraran, pero no podrían retenerlo.

¿Dónde firmo?

No por mucho tiempo de todos modos...

Sasuke frunció el ceño cuando escuchó la pesada puerta del sótano abrirse y cerrarse, burlándose de él con la promesa de libertad. Pequeños pasos se acercaron a su cama, la dueña estaba en silencio, pero él ya sabía quién era sin que ellos tuvieran que decir una palabra. El olor nauseabundo que emanaba de ella era como una tarjeta de presentación.

Hyūga Hinata.

La ruina de su lastimosa existencia, su torturadora, su… ¿prometida? La sola palabra hizo que su piel se erizara. El hecho de que el Hokage, el Consejo y los Hyūga estuvieran de acuerdo sobre el arreglo lo hizo aún peor. ¿Él casarse con una Hyūga? La noción en sí misma era absurda, especialmente considerando con quién se esperaba que se casara. Su recuerdo de Hyūga Hinata era borroso en el mejor de los casos. Fue realmente difícil notar y preocuparse por otras personas cuando su familia había sido asesinada. No tener nada más que sus propios pensamientos abismales de compañía no ayudaban en sus intentos de encarnarla tampoco.

Recordaba vagamente a una niña dolorosamente tímida con ojos espeluznantes que eran demasiado grandes para su rostro. Tenía el cabello corto y azul... ¿o era negro? Su piel era pálida a menos que se pusiera roja y Naruto parecía ser siempre el culpable de ese fenómeno. Más allá de esas características básicas, no tenía nada más que decir sobre la Hyūga Hinata de su pasado. Escuchó mientras la mujer colocaba su bolso sobre la mesita de noche como siempre lo hacía, un suspiro molesto escapó de los labios masculinos, sin embargo, algo estaba mal. En lugar de pedirle que se acostara como lo había hecho antes, ella se detuvo junto a su cama. Su respiración pesada era tan molesta como siempre, pero había algo inestable. Él puso los ojos en blanco ante su descarado nerviosismo y se recostó en la cama sin previo aviso.

—¿Atender a un inválido ha perdido su encanto? —preguntó sarcásticamente.

Cuando Hinata no respondió a su burla, su labio superior se curvó y parpadeó en la oscuridad. No le gustaba ser ignorado.

—Esto debe hacer que una Hyūga mimada como tú se sienta miserable.

El silencio fue su única respuesta y le hizo hervir la sangre. Cuando Naruto y Sakura lo visitaban, por irritantes que fueran, al menos decían algo. ¿Acaso esta chica no había aprendido ningún tipo de cortesía en ese clan snob al que pertenecía? Hablando de Naruto, no había tenido noticias suyas en todo el día. El idiota normalmente habría hecho una aparición desagradable por ahora.

—¿Dónde está Naruto? —preguntó mientras Hinata presionaba suavemente una suave mano sobre su ombligo. No es que realmente le importara, pero si el rubio había puesto tanta energía en arrastrarlo hasta allí, lo menos que podía hacer era evitar que se aburriera. La mano de la Hyūga se tensó ante la mención de Naruto antes de enviar una familiar sacudida de chakra a sus dedos.

Naruto-kun estará ausente por una misión —dijo, su voz apenas era un susurro. Sasuke apretó los dientes cuando Hinata deshizo la dolorosa acumulación en su red de chakra. Una sensación de enojo y celos se instalaron al saber que Naruto estaba ausente. Aquí estaba él, ciego y encadenado a la cama de un hospital mientras Naruto estaba haciendo quién sabe qué. La idea solo sirvió para agriar aún más su estado de ánimo.

—¿Cuánto tiempo? —indagó con los dientes apretados.

—Un mes... tal vez dos.

—Hn... buena escapada. Espero que el idiota se asfixie —gruñó y Hinata detuvo su trabajo.

—Tú... no deberías desear cosas así para tus amigos —Hinata dijo mientras luchaba por hacer que sus pulmones se expandieran por completo para tomar una respiración profunda.

—¿Amigos? —jadeó—. Ese idiota no es mi amigo.

Naruto-kun no es un idiota. Se preocupa mucho por sus amigos y trabaja muy duro para proteger a la aldea…

—Suenas como una fangirl.

El silencio que cayó sobre ellos era espeso e incómodo. Sasuke rodó sus ojos ante la caída en espiral que la actitud de la Hyūga había tomado. No era su culpa, Naruto era un idiota, pero ella no parecía poder ver eso. Ella siempre saltaba en su defensa y el cómo decía su nombre "Naruto-kun", era claramente alguien que le importaba profundamente.

—Hn. Qué estúpida, probablemente te gusta, ¿verdad? ¿Sabe que tiene una admiradora? —preguntó y Hinata dejó escapar un pequeño grito ahogado que era toda la confirmación que necesitaba. «Que patética.»

—Eso, eso no es asunto tuyo —tartamudeó, pero su negación era débil en el mejor de los casos—. Naruto tiene mucho en su plato en este momento. Hay... hay mucho trabajo por hacer.

—Hn. Eres patética.

Dejar que Kakashi le permita casarse con la única chica de Konoha que estaba enamorada del idiota de la aldea. Él hizo una mueca cuando presionó sus manos contra él otra vez, una fuerte oleada de chakra emanó de sus dedos. Era todo lo que podía hacer para no gritar de dolor y exigirle a la estúpida mujer que se detuviera, pero él no le daría esa satisfacción. Estaba claro que sus comentarios se habían metido debajo de su piel así que el dolor valdría la pena. Por el tiempo que fuera forzado a ser un prisionero en esta aldea abandonada de Dios, él haría todo lo posible para asegurarse de que ella fuera tan miserable como él.

Continuará en... Volverse incómodo.

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Fin capítulo cinco

Notas: ¡Hola a todos! ¿cómo han estado? por mi parte el tiempo libre ha sido escaso, pero a estas alturas de la vida y de la pandemia eso es normal XD no tengo mucho que decir, estoy algo apresurada ahora, ya que tengo que ir a recoger porquería de perro (tengo 9 perros así que imagínense cuanto de eso tengo que limpiar XD) y también le prometí a mi madre que la ayudaría a plantar algunas verduras en el jardín. Realmente espero que el capítulo fuese de su agrado.

Cuídense mucho, saludos. Nos estaremos viendo el día 2 de septiembre.

Guest Ideki14: Yo te agradezco mucho a ti por leer la historia y por tu comentario.

Guest Marys: Aawww… me alegra mucho que te guste la historia. Créeme que para que comiencen a tener sentimientos va a tener que pasar un buen tiempo.

Naoko Ichigo