Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, es de College n Curls y fuebeteada por Tamashitsumo.

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Volverse incómodo

—Hyūga —murmuró Sasuke cuando escuchó pasos ligeros acercándose a su cama.

No estaba seguro de cuánto tiempo había pasado desde la última vez que lo había agraciado con su presencia, la oscuridad no le daba ningún concepto de tiempo y no era como si su guardia ANBU fuera a charlar con él. Sabía que Sakura venía a visitarlo todos los días, pero nunca cuando estaba consciente, estaba agradecido por eso.

—Buenas tardes, Uchiha-san —Hinata respondió y él frunció el ceño ante el sonido de su voz.

Su voz era suave, no estaba susurrando, pero parecía como si no tuviera la capacidad de hablar más fuerte. ¿A qué tipo de débil mujer lo habían atado? ¿Cómo se suponía que ella debía mantenerlo anclado en este pueblo? Tendrían una mejor oportunidad si lo casaran con Sakura que con esta lastimosa criatura.

Tal vez creían que él sentiría la obligación de cumplir los deseos de su familia y casarse con quien ellos siempre habían querido, como una gran oportunidad. El contrato no se redactó en circunstancias inocentes. En el lado de los Hyūga, era por seguridad. Para los Uchiha, sería una expansión esperanzadora de su poder, para criar niños que después utilizarían como piezas de ajedrez. Todo eso lo enfermaba, sin embargo, utilizaría esta locura del pasado para su beneficio.

—Firmé el contrato —dijo y el sonido de las pisadas se detuvo y ella bajó la sábana de hospital hasta su cintura.

—Lo sé —ella respondió sin una pizca de emoción.

Sasuke se abstuvo de dejar que su decepción se reflejara en su rostro, pero internamente estaba furioso. Ella puso sus pequeñas y frías manos justo encima de su ombligo y la aguda sensación de chakra surgió a través de sus dedos.

—Esta será la última vez que hagamos este procedimiento Uchiha-san. Notará una gran diferencia a medida que su cuerpo se readapte a tener el uso completo de su chakra nuevamente. Esto será... doloroso... pero haga todo lo posible por resistir.

—Termina pronto con esto, Hyūga.

Apretó los dientes, clavando las uñas en la parte carnosa de sus palmas mientras el fuego corría por sus venas. Él soportaría, aguantaría hasta el día en que ella le devolviera la vista.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—Allí. Eso se ve bien —Sakura dijo orgullosamente para sí misma mientras alisaba la colcha azul oscuro en el borde de la cama.

Ella puso sus manos en sus caderas y escaneó la habitación con cuidado, mentalmente chequeando su lista de verificación de una milla de largo. El armario y la cómoda estaban llenos de los elementos esenciales que necesitaría para vestir. La cama, una que era considerablemente más cómoda que la que había estado usando durante los últimos meses, estaba hecha y el único cuarto de baño estaba lleno de artículos de tocador.

La cocina estaba llena de comida, pero la sala de estar permanecía sin amueblar. Dudaba que Sasuke tuviera mucho uso para esa habitación de todos modos. Había preparado todo anticipadamente para su llegada, sin embargo, por alguna razón, no parecía ser suficiente. Durante las últimas cuarenta y ocho horas desde que Kakashi se le había acercado para hablarle sobre la liberación de Sasuke del hospital, se había sentido nerviosa...

¿Has enviado por mí Kakashi-sensei? —Sakura preguntó mientras la puerta de la oficina del Hokage se cerraba detrás de ella.

Era extraño estar en la oficina con su antiguo sensei en lugar de Lady Tsunade. Podría decirse que había menos botellas de sake y el papeleo no se amontonaba hasta el techo. Kakashi era un buen líder para Konoha, pero eso no le impidió imitar a su predecesora.

Sí —dijo Kakashi mientras se levantaba de la silla de su escritorio y caminaba hacia las ventanas—. Quería preguntarte sobre la condición de nuestro pequeño Sasuke.

Sakura se sonrojó ante la mención de Sasuke y se mordió el labio inferior. Con la ayuda de Hinata, había mejorado sorprendentemente, en comparación con su condición inicial. No sanaba tan rápido como Naruto, pero su compañero de equipo rubio tenía que agradecerle al Kyūbi por esa habilidad. Su rubor se hizo más profundo al pensar en Naruto, solo se había ido por una semana y su mente seguía encontrando razones para pensar en él. Fue inquietante, por decir lo menos. Empujando los pensamientos de su molesto compañero de equipo a un lado, volvió a responder a la pregunta de Kakashi.

Está bien en este momento. Um... está un poco irritable, pero creo que es porque está confinado en el sótano. ¿Tal vez podríamos trasladarlo a uno de los niveles superiores del hospital?

Eso no será necesario —Kakashi comenzó—. Si Sasuke está progresando bien, sería mejor sacarlo del hospital.

¿Sensei?

Si Sasuke se reintegrará adecuadamente en la aldea, es mejor hacerlo lo más pronto posible.

Sakura miró la espalda rígida de Kakashi, insegura de si estaba hablando en serio o no. ¿Sasuke siendo liberado? A pesar de que estaba mucho mejor que cuando despertó por primera vez, aún necesitaba medicamentos que se le debían administrar con regularidad a lo largo del día. Su vista aún no había regresado y su estado de ánimo empeoraba por eso.

No estaba listo para la sobreestimulación que le proporcionaría estar en el pueblo. Huiría a la primera oportunidad que tuviera o si se quedaba quieto, podría lastimar a alguien. Ella amaba a Sasuke, pero él no era un hombre paciente y a veces su control de impulsos era peor que el de Naruto.

¿Estás seguro de eso Kakashi-sensei? —Sakura preguntó y el hombre se apartó de la ventana para mirarla con su ojo descubierto—. Por motivos de salud, tendrán que vigilarlo todo el tiempo. Hay medicamentos que necesitará tomar y alguien tendrá que ayudarlo a moverse. Sin mencionar que no sé cómo reaccionarán los aldeanos ante su llegada.

Habrá un guardia ANBU alrededor del complejo Uchiha hasta el momento en que lo encuentre innecesario. Para cualquier otra asistencia... haré los arreglos apropiados.

Sakura se mordió el labio inferior. Para cualquier otra asistencia... ella quería ser la persona que ayudara a Sasuke, siempre había soñado con ser quien lo traería de vuelta. Ella sería su ancla y su refugio. Eso era lo que ella siempre había deseado, pero ahora tenía otras obligaciones. Ella tenía un hospital en el cual trabajar y después de los últimos seis meses de haber eludido sus responsabilidades a favor de investigar formas de despertar a Sasuke de su coma, se lo debía a sus pacientes y colegas. Ella les debía toda su atención y no podía hacer eso desde la cama de Sasuke.

Mientras tanto, confío en que podrás encargarte de la instalación de la casa en la que vivirá por el momento. Creo que una o dos de las casas en la propiedad Uchiha son lo suficientemente adecuadas para que él viva.

Sí, Kakashi-sensei —Sakura respondió.

Además, Sakura, necesito informarte sobre…

Toc toc

¡Escuadrón veintisiete informando señor!

Sakura sonrió cuando Kakashi dejó escapar un suspiro exasperado. Cuando se apartó de su antiguo sensei, las puertas de la oficina se abrieron y entro un escuadrón chunin con el que no estaba familiarizada. Metió las manos en los bolsillos de su bata de laboratorio mientras salía, muy consciente del tintineo del llavero de rana que tenía en el bolsillo...

Como dijo Kakashi, había alrededor de una o dos casas que todavía eran habitables en los terrenos Uchiha, aunque habitable no era el término apropiado. Todo estaba cubierto con una gruesa capa de polvo y la mayoría de los muebles estaban en mal estado. Fue bastante fácil encargar a un equipo para que quitara todos los artículos rotos y mohosos, no obstante, eso solo dejo la casa que había elegido con un aire fantasmal. Ella había limpiado, pero el piso todavía se sentía sucio y no podía evitar la extraña sensación de estar fuera de lugar. Ella no estaba destinada a estar aquí, aún no. Este podría, este iba, a ser su hogar algún día.

Cuando las cosas se calmarán en el hospital...

Cuando Sasuke estuviera listo...

Cuando…

Cuando…

Cuando…

¿Cuándo seria cuándo? Suspiró y camino fuera de la habitación, por el pasillo. De niña, había esperado el día en que Sasuke la notara. Luego esperó el día en que Naruto lo trajera de vuelta. Ahora... ¿qué estaba esperando ahora? Sasuke estaba aquí, él estaba aquí en carne y hueso…

Toc Toc

Un toque en la puerta llamó su atención y se arrastró para abrirla. A cada lado del porche había guardias ANBU ya en alerta. En la entrada principal estaban Sasuke, con un bastón negro en una mano y Hinata a su lado. Sus pasos fueron lentos y cuidadosos, pero él entro en la casa sin dejar que el dolor se reflejara en su rostro.

Era extraño verlo a la luz del día, su cabello oscuro contrastaba contra su pálida piel. Seguía siendo tan guapo como cuando ella lo vio por primera vez... tal vez incluso más ahora que era más viejo y más alto. Cuando finalmente recuperara la vista ¿la encontraría atractiva? Ella se sonrojó ante el pensamiento superficial y negó con la cabeza. ¡Sasuke pensando que ella era bonita debería ser lo último en su mente! Sin embargo, su mente siguió viajando a lugares a los que no debería.

Cuando vio al Uchiha y a la Hyūga, ella imaginó esta situación ligeramente diferente. A Sasuke caminando sin ayuda y con pleno uso de sus ojos. Imaginó su vientre redondeado y su corazón latiendo con entusiasmo cuanto más se acercaba el Uchiha. Con cada paso, su corazón se agitaba más y en su mente la pálida piel de Sasuke se tornaba más oscura, sus labios se extendían en una sonrisa inusualmente grande y sus ojos se volvían de un brillante tono azul. Tragó saliva, su estómago se revolvió incómodo.

Sasuke-kun —dijo mientras Hinata ayudaba al Uchiha a subir los escalones del porche—. Bienvenido a casa.

Su única respuesta fue un gruñido, pero a Sakura no le importó, esa era su respuesta habitual a todo. Se volvió hacia Hinata y sonrió a la mujer más baja.

—Puedo mostrarte el lugar si quieres. No es mucho, pero…

—Sakura —Sasuke dijo rotundamente—. Vete.

Uchiha-san —murmuró Hinata en advertencia, pero Sasuke la ignoró, apartando sus manos de su brazo y arrastrando los pies dentro de la casa.

Sakura miró a los morenos, notando el disgusto que ambos compartían por estar juntos en la misma habitación. En lo que respecta a "otros arreglos", Kakashi debería haber elegido a otra persona para que cuide a Sasuke. Su animosidad hacia Hinata no había disminuido desde el día en que había intentado matarla y dudaba seriamente de que la relación entre ellos mejorara. A pesar de la evidente enemistad, estaba segura de que no volvería a ocurrir un intento de asesinato. Al menos no uno exitoso, ya que Sasuke estaría bajo la vigilancia constante de ANBU. Como no quería causar más tensión entre ellos, Sakura le dio a Hinata una pequeña reverencia y salió por la puerta principal.

—Su medicamento está en el mostrador de la cocina. Ya sabes qué hacer —Sakura dijo—. Intentaré venir mañana durante el almuerzo y nuevamente después de que termine mi turno para controlarlo.

Sakura-san... —Hinata comenzó, el nerviosismo era notorio en su voz—. Gracias, yo... siento que Uchiha-san sea tan frío.

Sakura rechazó su disculpa con una sonrisa, pero por dentro, no pudo evitar sentirse enferma. Hinata no debería ser la que se disculpa.

«Yo debería hacerlo» pensó mientras descendía del porche, la culpa mordisqueaba su conciencia.

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El complejo Hyūga era silencioso sin importar si era de día o de noche. Solo el suave sonido de pisadas ligeras por el pasillo o el sutil deslizamiento de una puerta shoji podían escucharse de vez en cuando. Esto no era inusual para el clan, pero el silencio se había vuelto cada vez más opresivo en los últimos tiempos. Eso le recordó a Hanabi los miembros del clan que habían perdido en la guerra. El silencio gritaba más fuerte que cualquiera de los hombres con los que se había enfrentado en el campo de batalla. Mirando la cama de su hermana mayor, se cubrió las orejas con las manos para bloquear el sofocante silencio que la rodeaba...

Hanabi sonrió mientras se movía rápidamente por los pasillos hacia la habitación de su hermana. El entrenamiento siempre la ponía de buen humor, sin importar cuán agotador pudiera ser, porque eso significaba que se estaba volviendo más fuerte. Volverse más fuerte era una gran prioridad, a que podría proteger a la aldea... a su familia... ella tenía que volverse más fuerte. Neji ya no estaba allí para protegerlos, así que ella tendría que tomar su lugar, algo con lo que estaba feliz, aunque a veces era algo desafiante. Su primera misión en solitario había sido difícil, pero había cosas peores, ella podría perder a alguien a quien apreciaba, podría fallar en su misión. La Hyūga negó y dobló la esquina. El fracaso no era una opción.

¡Hinata-nee-chan! —Hanabi llamó mientras se acercaba a la habitación de su hermana y sin ceremonias abrió la puerta—. ¿Quieres ir a…?

Hanabi hizo una pausa, su sonrisa titubeó cuando notó que su hermana se estaba poniendo una pequeña mochila.

¿A dónde vas? —ella preguntó—. ¿Tienes una misión?

No, en realidad Hanabi... me voy —Hinata dijo en voz baja, sus ojos pálidos se movieron hacia el piso por un momento antes de mirarla—. Pronto haremos el anuncio oficial del clan y la ceremonia, pero me voy a casar.

¿Casar? ¿Con Naruto? Eso fue rápido. Solo me fui por un mes…

No, no... Naruto-kun. Me voy a casar con Uchiha-san.

Los ojos de Hanabi se agrandaron cuando una mirada de desagrado revoloteó sobre las facciones de su hermana antes de volver a su habitual máscara sin emociones. Sasuke Uchiha, el traidor y criminal de clase S, el último de su clan, el psicópata. ¿Por qué demonios estaba Hinata casándose con ese tipo? ¿Su hermana y Sasuke nunca se habían hablado antes y ahora se iban a casar? ¿Cómo podrían su padre y los ancianos permitir que eso sucediera?

¿Qué? ¿Por qué? ¿Por qué te casas con él? ¿Por qué te vas? —preguntó apresuradamente mientras su hermana pasaba junto a ella para salir de la habitación. Hanabi siguió a Hinata por el pasillo, sus propios pasos resonaban en sus oídos.

¿Padre sabe sobre esto?

Siguió a su hermana a través del complejo, ignorando la mirada de otros miembros del clan.

¿El Uchiha te está obligando a hacer esto?

Su hermana permaneció en silencio mientras caminaba por el laberinto de pasillos hacia la puerta principal. Tenía la espalda rígida y parecía estar fuera del alcance de Hanabi.

¿Qué pasa con Naruto? ¿Acabas de darte por vencido con él?

Vio como Hinata se ponía los zapatos y ajustaba la mochila en su espalda. Hanabi pisó con fuerza en frustración, con los puños apretados fuertemente a su lado.

¡Hinata!

Ante su grito, Hinata finalmente se giró y le sonrió.

Hanabi, vendré a menudo para ayudar con los preparativos de la ceremonia. Asegúrate de que padre no trabaje demasiado, ¿está bien?

—Ahí estas —una voz profunda llamó desde la entrada.

Hanabi descubrió a regañadientes sus orejas y se volvió para mirar a su padre quien permaneció estoicamente en la puerta, con los labios casi fruncidos, las arrugas en su rostro se profundizaron por el estrés y el luto.

—Se suponía que debías informarme de tu llegada hace una hora —dijo rotundamente y Hanabi tuvo que contenerse para no verlo con malicia.

—Hinata se ha ido —ella dijo y su padre asintió con la cabeza—. Se va a casar con el Uchiha.

—Sí.

Hanabi apretó los puños, clavando las uñas lo suficientemente profundo como para extraer sangre.

—Traicionó a la aldea y le regalaste a mi hermana a ese bastardo —siseó cuando su padre dio unos pasos más en la habitación vacía.

—No todas las decisiones son fáciles Hanabi —respondió.

—¡No me hable de decisiones fáciles! Sé lo que es difícil y lo que es fácil —gritó Hanabi, ya no era capaz de contener su ira. Gritar en el recinto de Hyūga era una falta de respeto sin importar las circunstancias. Gritarle al líder del clan, incluso si él fuera su padre, sería motivo de castigo, pero no le importó—. ¡La has vendido para que sea una yegua de cría para el Uchiha! ¿Cuánto ganaste? ¿Realmente estamos tan mal que dejaste de lado a tu propia heredera?

Hanabi lo miró fijamente, su corazón latía fuertemente en sus oídos y sus palmas hormigueaban incontrolablemente con chakra.

—¿Estás preparada para recibir el sello de rama secundaria? —preguntó, con voz suave y uniforme—. ¿O serias más feliz si Hinata hubiera tomado tu lugar? ¿Hubieras estado más satisfecha si ella te sirviera por el resto de sus días?

—Padre…

—¿O tal vez deseas tomar su lugar y casarte con el Uchiha?

El hormigueo en sus palmas desapareció y finalmente esquivo la fría mirada de su padre. Todavía podía sentir sus ojos mirándola, perforando agujeros directamente a través de su cráneo.

—Para ser un buen líder, uno debe hacer lo mejor para el clan con responsabilidad y sopesar todas las opciones, independientemente de cómo podamos sentirnos acerca de ello —dijo mientras se alejaba y se dirigía hacia la puerta—. Tu hermana entiende su deber. Eres la heredera ahora, es hora de que comiences a actuar como tal.

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Hinata frunció el ceño mientras se ponía un camisón blanco hasta los tobillos. Se arrastró hasta la cama y trató de no pensar en el hecho de que esta no era su cama, este era el último lugar del mundo en el que quería descansar. El complejo Uchiha no se parecía en nada a lo que estaba acostumbrada, claro que lo quedaba de las calles tenían un diseño similar a las tierras Hyūga, pero sus adoquines habían sido manchados de sangre. No importaba cuántas tormentas habían limpiado el lugar, la sangre todavía estaba incrustada en la piedra a pesar de que ya no se podía ver a simple vista.

La mayoría de los edificios se habían caído y ni siquiera la casa principal había quedado intacta. Algunos ladrones habían recogido entre los escombros todo lo de valor, pero muchas de las posesiones del clan aún permanecían enterradas. La casa en la que se encontraban actualmente era una de las únicas utilizables en este momento. Tomaría años para que el complejo Uchiha volviera a su antigua gloria, si es que alguna vez lo hacía.

Hinata suspiró y tiró de la delgada sábana blanca sobre su cabeza. Esto era demasiado para asimilar en un solo día. Cerró los ojos e intentó dejar que el sueño la alcanzara, pero sus esfuerzos resultaron infructuosos. Incluso cuando se dio la vuelta y probó una nueva posición, todavía no sucedía nada. Soltó un bufido, soplando el flequillo de su frente. Mirando hacia el techo, egoístamente permitió que su mente divagara.

—¿Qué estará haciendo Naruto-kun ahora? —murmuró para sí misma.

Ella parpadeó hacia el techo. ¿Estaría él haciendo lo mismo? ¿Estaría durmiendo debajo de las estrellas o había encontrado una posada para pasar la noche? Solo había pasado poco más de una semana, pero ella sabía cuándo regresaría. En un mes... tal vez dos... su sonrisa brillante volvería a iluminar la habitación, ya podía imaginar la forma en que las comisuras de sus ojos se arrugaban cuando sonreía de oreja a oreja y cómo reía. Presionando sus dedos ligeramente contra sus labios, ella se sonrojó al recordar lo cálidos que se habían sentido sus labios. ¿Cómo se sentiría si realmente él la hubiera besado?

Naruto-kun... —susurró, su voz se apagó tristemente en la oscuridad.

Hinata gimió, cubriendo su rostro con sus manos, rodando para amortiguar el sonido en su almohada. Tenía que superarlo o al menos, dejar de pensar en él. De repente, la piel de gallina brotó por todo su cuerpo y una sensación de terror la llenó al sentir un chakra, uno bastante grande. Hinata se sentó inmediatamente con su Byakugan activado y verificó la casa buscando la causa de la perturbación. Había un ANBU en el techo, otro estaba protegiendo la puerta de entrada. Un poco más lejos, podía ver a alguien patrullando la propiedad Uchiha, pero nadie parecía ser el responsable de ese chakra.

Con el ceño fruncido ella mantuvo sus ojos abiertos y salió de la cama, temblando cuando sus pies descalzos tocaron el suelo. Justo al otro lado del pasillo en el dormitorio principal estaba la fuente del chakra. Extendió la mano para abrir la puerta y miró dentro de la oscura habitación, Sasuke estaba en la cama, con sus piernas enredadas en sus sábanas. Su piel pálida adquirió una apariencia casi luminosa por el fino brillo del sudor cuando la luz de la luna brilló a través de la ventana abierta.

—Itachi —sollozó y el aura desesperada de su chakra se disparó. La respiración de Hinata quedó atrapada en su garganta mientras escuchaba sus gemidos de dolor—. ¿Por qué, Itachi?

Su chakra se disparó una vez más y ella se alejó de la puerta. Lentamente, su Byakugan se desactivó cuando presionó su espalda contra la pared.

—Itachi.

Se dejó caer al suelo y abrazó sus rodillas contra su pecho. El sonido del dolor del Uchiha se sentía muy similar al propio. Ella presionó una temblorosa mano sobre sus ojos y deseó que la inminente sensación de las lágrimas no deseadas se detuviera cuando las olas de chakra la cubrieron. La voz de su hermana hizo eco en sus oídos.

«Hinata.»

—Itachi.

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A la mañana siguiente, Hinata suspiró cuando salió de la ducha y envolvió una toalla alrededor de su cuerpo. El agua había estado helada, ya que el gas para la casa aún no había sido conectado, pero ella no iba a quejarse, al menos había agua. El Hokage había pedido a la compañía de servicios que viniera y pusiera en marcha el gas, pero evidentemente los trabajadores estaban avanzando lentamente en el proceso. Nadie quería poner un pie cerca del infame Uchiha Sasuke.

Se había permitido que el complejo Uchiha cayera en un estado de completo deterioro y con el supuesto sucesor de la propiedad calificado de traidor, ninguno había intentado pisar aquel lugar . Se decía que la tierra estaba maldita con la sangre de los inocentes, una tierra que alguna vez tuvo llena de amotinadores y traidores. Era tierra que nadie quería... bueno, excepto los Hyūga. Las tierras que su padre y el consejo habían reclamado eran fértiles y vírgenes después de haber sido dejadas olvidadas durante muchos años. Parte de ella sería vendida a desarrolladores, pero la gran mayoría permanecería en manos de los Hyūga por sus recursos y tal vez incluso para una futura expansión.

La ex heredera frunció el ceño mientras retorcía su largo cabello oscuro en una trenza. Los antiguos miembros de su antiguo clan habían estado demasiado emocionados al tener en sus manos el contrato firmado por Sasuke en el cual les cedía sus derechos sobre la tierra. Suspiró de nuevo y se aseguró de que la toalla estuviera alrededor de su cuerpo. Luego se movió para abrir la puerta del pequeño baño, pero se encontró con un Uchiha de aspecto gruñón. Ella se sonrojó al sentir sus oscuros ojos. Él la miraba con los labios apretados con desagrado.

—¡Uchiha-san! —ella chilló de sorpresa mientras se empujaba torpemente contra la pared.

—Tengo hambre —él dijo.

—Um, n-n-n-n-no puedo hacer nada i-i-inmediatamente —tartamudeó vergonzosamente y él levantó una ceja—. A-acabo de tomar u-una ducha.

—Hn —gruñó, dando un paso adelante y se inclinó ligeramente. Sin embargo, su capacidad de medir la distancia estaba levemente ausente, haciendo que la punta de su nariz rozara ligeramente la curva de su hombro desnudo. Ella saltó sorprendida ante el contacto y él olfateó. Su nariz se arrugó con disgusto—. Todavía apestas.

Hinata se sonrojó y regresó al baño, azotando la puerta sin miramientos en el rostro del hombre. Mientras escuchaba su torpe andar por el pasillo, finalmente se permitió liberar el suspiro que no se había dado cuenta que estaba sosteniendo. Ni siquiera habían pasado veinticuatro horas desde que vivía con él y Hinata no estaba muy segura de cómo sobreviviría el resto de su vida. Uchiha Sasuke era exigente, condescendiente e insufrible y eso solo sucedía cuando estaba de buen humor.

Abrió la puerta del baño de nuevo, asomándose para asegurarse de que Sasuke se había retirado a otra parte de la casa. Agarrando el borde de su toalla cerca de su pecho, dejó escapar un suspiro de alivio y corrió por el pasillo hacia la habitación que había reclamado para sí misma. Una vez allí, se puso rápidamente su habitual camisa color lavanda sin mangas y pantalones cortos, luego envolvió el obi lavanda oscuro alrededor de su cintura antes de salir de la habitación.

No se molestó en deshacer la trenza para secar bien su cabello. Si Sasuke se hubiera tomado el tiempo para decirle que estaba hambriento, debía de estar de mal humor. Después de la noche que tuvo, ella realmente no podía culparlo. Para su propia comodidad, era mejor hacer algo rápido y así evitar que su actitud se agriara. No le tomó mucho tiempo llegar a la cocina donde un malhumorado Sasuke ya estaba sentado en la mesa del comedor. Él no la reconoció cuando ella entró en la habitación.

—Buenos días, Uchiha-san —dijo, tratando de hacer bajar la ira y la vergüenza que sentía por su encuentro anterior. No se molestó en preguntarle si durmió bien porque ambos sabían la respuesta a esa pregunta.

Cuando él no respondió, ella se apartó y comenzó a sacar las cosas necesarias para preparar el desayuno. El cereal y la leche serían suficientes por ahora, con suerte, para cuando tuviera que preparar la cena, tendría acceso al gas. Ella puso el tazón de cereal delante de Sasuke y empujó una cuchara cerca de las yemas de sus dedos para que fuera más fácil para él encontrarla. Luego se sentó frente a él con su propio cuenco y dio un bocado. Fue una comida incómoda y silenciosa. Por lo general, los miembros de su clan tenían charlas educadas o Hanabi estaba allí para alegrar el ambiente.

«Hanabi» Hinata pensó y su garganta se apretó cuando recordó lo herida que Hanabi había estado el día anterior.

Cómo la había seguido a través del complejo exigiendo respuestas que no sabía cómo dar sin llorar, esa era una debilidad que no podía permitirse. Al otro lado de la mesa, Sasuke jugueteaba torpemente con su cuchara, apuñalando aleatoriamente el aire hasta que finalmente podía colocarla en el cuenco. Ella observó cómo sus cejas se juntaban en concentración y su ceño se fruncía más cuando luchaba por mantener el cereal a pesar de lo mucho que le temblaba la mano. Levantó la cuchara del cuenco hacia su boca, pero el contenido cayó sobre la mesa. Repitió el proceso tres veces antes de arrojar la cuchara con enojo sobre la mesa y levantarse de la silla que cayó al suelo detrás de él con un fuerte golpe.

—Uchiha-san… —ella comenzó, pero él ya estaba arrastrando los pies fuera de la habitación.

Suspiró y dejo su propia cuchara sobre la mesa. De repente ya no estaba tan hambrienta.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—¡Hey Naruto! Creo que este sería un buen lugar para establecer el campamento.

Naruto se detuvo a medio camino, se había adelantarse demasiado a la persona que lo acompañaba. Miró por encima del hombro para ver a Konohamaru apoyado contra un árbol, luchando por recuperar el aliento. El rubio no podía ver a los otros dos miembros del equipo, Udon y Moegi, pero podía sentir que sus chakras estaban a una distancia considerable de ellos.

—Maldita sea —se reía entre dientes mientras colocaba sus manos en sus caderas—. ¿Estaba yendo demasiado rápido para ti?

—¡Nu hu! —Konohamaru protestó a pesar de la clara fatiga que sentía—. Solo digo que nos detengamos por el bien de los otros.

—Hmmm, no sé si creerte.

—¡Podría recorrer otras diez millas!

—Bueno, yo podría veinte.

Konohamaru palideció ante la perspectiva por un momento, pero se recuperó rápidamente. Él se dio la vuelta, puso sus manos alrededor de su boca y gritó hacia sus compañeros.

—¡Vamos chicos! ¡Solo veinte millas más!

Naruto se reía y negó ligeramente con la cabeza.

—El sol esta por ocultarse —dijo mientras señalaba perezosamente el claro en el bosque justo debajo de ellos—. Vamos a armar el campamento.

—¿Pero pensé que dijiste que podrías ir otras veinte millas?

—¿Qué puedo decir? Me estoy haciendo viejo.

Esa excusa parecía ser suficiente para satisfacer al niño mientras dejaba escapar un suspiro de alivio y se volvía para informar a los demás. Cuando vio que Konohamaru retrocedía, una pequeña sensación de orgullo fluía dentro de él. Todavía era un mocoso, pero había disfrutado verlo crecer en los últimos años como un shinobi y como persona. Aún tenía mucho por crecer y Naruto estaba emocionado de poder verlo ¿era así como se sentía el sabio pervertido?

Girando sus hombros, saltó al bosque, probablemente sería mejor detenerse por el momento. No estaba cansado, pero no sería bueno empujar a los niños más allá de su límite. Después de todo, era una simple misión de rango C de trasladar suministros. Como genin, habría levantado la voz ante una tarea tan aburrida, sin embargo, recordó claramente que la mayoría de sus antiguas misiones de rango C como genin nunca habían sido sencillas, pero tenía la sensación de que esta vez habría pocos contratiempos. Kakashi se había sorprendido de que hubiera aceptado la misión tan poco calificada, ya que usualmente suplicaba por otras más difíciles.

Naruto se desperezó y se sentó en la hierba, inclinándose contra un árbol mientras pensaba en su pasado. La constante necesidad de probarse a sí mismo, el deseo de que las personas lo notaran. ¿Dónde se habían ido esas ansias? Cerró los ojos y respiró hondo. Su mente estaba llena de emociones confusas y de persistentes preguntas que no podía responder. Pensó que una misión a Suna ayudaría a despejar su cabeza, pero solo le dio más tiempo para abordar esos pensamientos. Al menos en Konoha, era capaz de distraerse un poco más y Sasuke probablemente estaría mejor cuando regresara de Suna.

Sasuke sería una buena salida para sus frustraciones, ya que entrenar solo era aburrido. ¿Cuán diferente sería su relación después de todo lo que había sucedido entre ellos? Su trato con Sasuke no era algo que pudiera definir con palabras y como con la mayoría de las cosas en su vida, sin duda sería algo complicado...

Naruto hizo una pausa, levantando el puño para llamar a la puerta de la oficina de Sakura, sabía que ella estaba allí, las otras enfermeras lo habían dicho también. Algunas mujeres soltaban una risita detrás de sus manos al pasar junto a él, otras le lanzaban miradas curiosas y susurraban unas a otras. Sintiéndose incómodo con la atención que estaba obteniendo, se dio por vencido y entró a la oficina. Ante su abrupta intrusión, Sakura inmediatamente levantó la mirada de la montaña de papeles que había estado revolviendo.

¿Naruto? —preguntó sorprendida—. ¿Qué estás haciendo aquí?

Um, bueno... —se detuvo, rascándose tímidamente la parte posterior de su cabeza.

Él realmente no había pensado en esto. ¿Por qué estaba allí? ¿Para contarle sobre su misión? ¿Para decir adiós? ¿Para pedir disculpas?

¿Está todo bien? ¿Te envió Kakashi-sensei? —preguntó ella mientras se levantaba de su asiento. Naruto agitó sus manos, esperando transmitirle que no pasaba nada.

No, solo tengo una misión.

Una misión —reiteró suavemente, sus ojos verdes adquirieron una pizca de decepción.

Sí... vamos a supervisar el transporte de suministros desde Suna a Konoha.

Oh... ¿cuánto tiempo te vas a ir?

Un mes, tal vez dos.

Un incómodo silencio cayó entre ellos. Como dos personas que solían hablar sin parar, no sabían cómo lidiar con el silencio. Suspirando, abrió la boca para hablar, pero ella ya lo había hecho también.

Naru…

Sobre…

Naruto se rió entre dientes mientras metía las manos en sus bolsillos.

Dilo tu primero —él sugirió y ella negó con la cabeza.

No tú.

No tú.

Sakura resopló, inflando las mejillas y entrecerrando los ojos con frustración. A pesar de que sabía que haría enojar, no podía evitar pensar que se veía linda así.

Bueno, dejaste algunas de tus cosas en mi casa… —comenzó y la irritación de Sakura se transformó rápidamente en vergüenza.

Oh, estaba a punto de preguntarte sobre eso. Puedo ir a buscarlas si no sales de la aldea de inmediato.

En realidad, vine a darte esto —respondió, buscando en su bolsillo izquierdo la única llave de su apartamento. Sakura miró entre él y la llave con curiosidad, insegura de si tomarla o no—. Realmente es más fácil llegar desde mi apartamento. Puedes quedarte allí hasta que regrese.

Naruto... y-yo no puedo… —ella protestó, pero él sacudió la cabeza y agarró su mano derecha. Puso la llave en su palma abierta y curvó sus dedos alrededor de ella.

Es mejor eso a que duermas en tu escritorio o en un bar.

Luego soltó su mano, lamentando inmediatamente la pérdida.

De todos modos, tengo que irme. Cuando veas a Sasuke, dile que dije: "no seas tan bastardo" ¿de acuerdo? —dijo con una sonrisa y se giró hacia la puerta.

Sakura se puso rígida ante el nombre de Sasuke y él sintió una incómoda sensación en el fondo de su mente. Inmediatamente supo que eran celos porque siempre se comportaban así cuando todavía eran un equipo. Él no había tenido reparos en gritar su afecto por Sakura desde los tejados porque esa era la única forma en que ella lo escucharía e incluso entonces lo había ignorado. Incluso ahora solo la mera mención del nombre de Sasuke la hacía parecer tan nerviosa como cuando eran niños. Suspiró mientras giraba el picaporte y salía de la pequeña oficina.

¡Naruto espera! —gritó Sakura y el hombre en cuestión se giró para mirarla con sorpresa.

Ella le sonrió alegremente y levanto sus pulgares hacia él.

Si te lastiman por ser un idiota, te lastimaré aún más cuando vuelvas.

Naruto abrió los ojos y parpadeó al ver la luz que brillaba sobre él. Odiaba el hecho de que ella hubiera dicho eso, odiaba el hecho de que le hiciera querer besarla y odiaba el hecho de que no pudiera hacerlo, no debería hacerlo y no lo haría. Había sido estúpido hacer tal cosa en primer lugar, Sakura solo tenía ojos para Sasuke. Así era desde que eran niños. Él debería estar con alguien que lo amara con la misma intensidad, alguien que había sacrificado tanto solo para que él la notara. Ojos grandes y pálidos bailaron en su mente y lo trajeron de vuelta a un futuro que sabía que tenía.

Un futuro con Hinata.

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El sol estaba más abajo en el cielo mientras Hinata caminaba por las calles vacías de la propiedad Uchiha. Ella había estado deambulando por su nuevo hogar la mayor parte del día y todavía solo había podido ver una pequeña fracción del terreno, no es que hubiera mucho que ver. La grava estaba llena de cristales rotos y escombros que crujían debajo de sus pies mientras avanzaba sin rumbo. La hierba silvestre y las enredaderas se habían apoderado de muchos de los edificios que habían colapsado sobre ellos mismos, cubriéndolos en una colcha de color verde oscuro.

Había un marcado contraste respecto al complejo Hyūga con sus jardines cuidados, senderos bien diseñados y casas inmaculadas. No había nadie a quien saludar educadamente o niños que corretearan; todo y todos se habían ido. Mientras caminaba cerró los ojos, saboreando la sensación del sol sobre su piel e intentó imaginar el complejo Hyūga en un estado similar. Trató de imaginarse los jardines desarreglados y los techos de las casas de sus familiares desaparecidos. Su corazón se retorció mientras trataba de imaginar cómo sería entrar en la casa principal y que estuviera vacía. Desaparecidos, todos se habían ido. El dolor de perder tantos miembros de su clan... el dolor de perder a Neji... se habría multiplicado por diez.

Al menos los Hyūga no se habían ido. Aunque su número había disminuido, todavía tenían la posibilidad de reconstruirse. Todos habían perdido algo en la guerra, pero debido al sacrificio de los demás, los vivos tenían una oportunidad. Todos tuvieron la oportunidad de volver a intentarlo.

«Quiero que lo intentes de nuevo.»

Esas habían sido las palabras del Hokage para Sasuke. Intentarlo de nuevo parecía bastante simple, pero debajo de esas palabras había una montaña de adversidades. ¿Cómo se suponía que volvería a intentarlo cuando lo había perdido todo? ¿Cómo se suponía que volvería a intentarlo cuando no quería hacerlo? Era difícil tener éxito en algo cuando ni siquiera querías hacerlo. Hinata abrió los ojos cuando el sonido de la grava terminó y el crujido de la hierba llenó sus oídos.

Miró a su alrededor, sorprendida por el mar de hierba crecida que se extendía ante ella. Las largas hojas se movían hacia adelante y hacia atrás, con tonos de esmeralda y jade ondeando hacia el cielo. Hinata miró por encima del hombro hacia la tierra baldía que se desmoronaba detrás de ella. Aunque el sol brillaba intensamente, todavía el lugar parecía frío y gris. Miró hacia el cielo azul. Hinata pisó la hierba alta, cuyas hojas le hicieron cosquillas en las piernas mientras caminaba.

Se sentía mucho más liviana aquí fuera de los escombros, lejos de la tristeza. Si tan solo ella pudiera llevar este sentimiento de vuelta con ella. Si Sasuke fuera capaz de sentir el calor del sol, ¿se sentiría aliviado? Incluso si fuera solo un poco, valdría la pena. Cualquier cosa sería mejor que vivir con él mientras estaba malhumorado. Hinata suspiró mientras se hundía en la hierba y se acostaba sobre su espalda. Cerró los ojos y saboreó el calor que irradiaban los rayos del sol sobre su piel.

—Mañana —se dijo a sí misma—. Lo traeré afuera mañana.

«¿Pero y si él no quiere venir?» una pequeña voz en la parte posterior de su cabeza preguntó.

Ella frunció el ceño al pensar que sabía la respuesta a su pregunta. Sasuke no quería asociarse con ella a pesar de que así fue como compró su "libertad", sin embargo, ella tenía que intentarlo. Mucha gente lo quería en sus vidas, muchas personas contaban con ella para mantenerlo aquí. Ella tenía que intentarlo, tenía que hacerlo.

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¿Madre?

Gritó desesperadamente, pero se encontró con nada más que el sonido de su propia voz.

¿Padre?

Los edificios de su infancia se mantuvieron altos, salpicados de sangre. Intentó no mirar porque si lo hacía, el rastro de sangre conduciría directamente al cuerpo tendido de un hombre del clan.

Tías.

Tíos.

Primos.

Muertos, estaban todos muertos. ¿Sería él el próximo? ¿Quién había hecho esto? ¿Por qué? ¿Por qué? ¡¿Por qué?!

¡Itachi! ¡Por favor, ayúdame!

Su hermano sabría qué hacer. Incluso sin su madre y padre, Itachi siempre sabía qué hacer. Él podía contar con su hermano mayor.

¡Itachi! —gritó.

Dobló la esquina por el camino que él sabía que conducía a su hogar, su pie chapoteo en un charco de sangre, todavía estaba caliente y corría densamente por su pierna.

¡Itachi!

¡Uchiha-san!

La voz que lo llamaba no era la de su hermano, de hecho, estaba seguro de que nunca antes la había escuchado, pero se sentía vagamente familiar.

¡Uchiha-san!

Su casa estaba a solo unos metros de distancia. Su hogar estaba a salvo y allí lo esperaban sus padres, donde su hermano mayor lo protegería.

¡Uchiha-san!

Sin embargo, la atracción de la voz que lo llamaba era fuerte y en dirección opuesta. Trató de ignorarlo, trató de huir, pero cada paso que daba empujaba a su casa unos metros más lejos. No importa qué tan duro corriera, su hogar estaba cada vez más lejos. Extendió la mano, la oscuridad se hacía más densa con cada respiración que tomaba. Desesperado, estiró las manos para alcanzar su casa que se estaba volviendo cada vez más borrosa. No sirvió, sus dedos se estaban extendiendo hacia la oscuridad. El olor a sangre desapareció y en su lugar, fue sofocado por el aroma a lavanda.

Sasuke jadeó, luchando por recuperar el aliento.

—Uchiha-san —la voz desde dentro de su sueño gritó y él se puso rígido ante el sonido.

Estaba tan cerca, demasiado cerca.

—Uchiha-san, soy yo —la voz susurró suavemente y lentamente pudo ubicar a quién pertenecía.

Hyūga Hinata, la mujer más débil del mundo.

—Por qué… —preguntó mientras respiraba superficialmente—. ¿Por qué estás aquí?

—Estabas teniendo una pesadilla —respondió.

Sasuke gruñó. Eso no fue una pesadilla, fue un recuerdo, uno real que se había visto obligado a vivir una y otra vez. Dedos delgados acariciaron suavemente su cabello, pero cuando trató de alejarse, descubrió que su cuerpo se sentía demasiado pesado, sus pulmones ardían como si hubiera corrido una maratón y su garganta estaba en carne viva. Todo lo que quería hacer era dormir, pero cada vez que cerraba los ojos veía cadáveres, los cuerpos de su clan, los cuerpos de los innumerables hombres y mujeres que había matado en su búsqueda de poder. Estar aquí entre los huesos de su antiguo hogar solo empeoraba las cosas. Estar en Konoha empeoró las cosas.

—A veces también tengo pesadillas —ella dijo suavemente, permitiendo que parte de su cabello fluyera entre sus dedos.

Sus ojos se volvieron pesados y su lengua se sintió demasiado gruesa para su boca. Esta estúpida mujer ¿cómo se atrevía a sentir pena o a querer relacionarse con él? ¿Qué sabía ella de todos modos? Ella todavía tenía a su clan, todavía tenía su cordura... su vista. Frunció el ceño cuando sus párpados cayeron gracias a las caricias que ella le prodigaba en su cabello y el cansancio se apoderó de él.

—No necesito tu compasión.

Continuará en... Volverse una obsesión.

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Fin capítulo seis

Notas: ¡Hola! ¿cómo están? Aprovechare de actualizar mientras preparo las cosas para la clase de mi sobrino por lo que solo les dejare una notita rápida XD como que ya me estoy acostumbrando a esto de ser una mujer multitareas. Espero que el capitulo sea del agrado de ustedes. Ahora me voy porque la clase esta a punto de comenzar.

Mil besos y recuerden dejar comentarios. La próxima actualización será… el día 1 de octubre.

Guest Ins: Me alegra que te guste la historia.

Guest Dulce Durazno: Gracias por tus ánimos. Y sí, el apoyo de los lectores es importante para los fickers porque es nuestra única forma de saber si estamos haciendo algo que les interesa leer.

Naoko Ichigo