Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, es de College n Curlsy fue beteada porTamashitsumo.

xxx

Volverse habitual

La oscuridad era la misma, no importaba si sus ojos estaban abiertos o cerrados y el despertar no era diferente de quedarse dormido, a veces, si se quedaba en silencio y muy quieto, no podía estar seguro de en qué estado se encontraba. En este momento, sin embargo, estaba seguro de que estaba despierto. El suave balbuceo de Hinata junto a él era una clara señal, bueno, eso y el hecho de que con cada pequeña exhalación su cálido aliento rozaba su clavícula. Trató de alejarse de ella, pero los dedos femeninos estaban agarrándolo de la parte delantera de su camisa y tenía enterrada la nariz en su pecho.

«Mujer estúpida» él pensó.

No le agradaba el hecho de que ella estuviera durmiendo, ella nunca debería haber entrado a su habitación en primer lugar, no era de su incumbencia si estaba teniendo una pesadilla o no. Frunciendo el ceño, quitó el brazo que estaba entre ellos. Ella no tenía derecho a verlo en tal estado, no tenía derecho a su ver su debilidad. Con su mano ahora libre trató de quitar las manos de Hinata de su camisa. Hacía demasiado calor para que ella estuviera tan cerca, ¿ella no se sentía sofocada como él? Cuando sus intentos de quitarle las manos no funcionaron, él deslizó su mano por su muñeca hasta su codo y hasta su hombro para apartarla. Notó que la voz no era la única parte suave de ella, todo en esta mujer era suave y flexible. Esas eran características que no debería poseer una buena kunoichi. No es de extrañar que los Hyūga estuvieran tratando de deshacerse de una mujer tan débil.

—Mmm... —ella gimió cuando él empujó su hombro, la acción causo que finalmente se despertara.

Si dormía así de profundo, sería una carga en el campo de batalla. Otra razón más para deshacerse de ella. La cama crujió cuando se sentó y lo soltó.

—Finalmente estás despierta —él gruñó y se sentó también.

A pesar de que ya no intentaba fundirse con él, aún se sentía increíblemente caluroso. Su piel se sentía pegajosa y el aire húmedo le impedía respirar bien.

—¡Uchiha-san! —ella chilló mientras se alejaba más de él, tirando de las sábanas.

Sasuke rodó sus ojos y pateó las sábanas que se habían enredado alrededor de sus piernas. ¿De qué demonios se avergonzaba esta mujer? ¿proteger su modestia? No era como si pudiera verla de todos modos. Incluso si pudiera, no estaría interesado. Dado que su clan estaba dispuesto a deshacerse de ella, con contrato de matrimonio o no, ella no debía ser muy atractiva. A pesar de que era una kunoichi incompetente, si su rostro era lo suficientemente bueno, podrían haber obtenido un trato decente al casarla con un clan menor. O ella era fea o los Hyūga eran demasiado orgullosos para casarla con un Akimichi o un Inuzuka.

—Um, ¿c-c-cómo dormiste? —tartamudeó mientras se movía al borde opuesto de la cama.

Ignoró su pregunta, se quitó la camisa y la tiró a algún lugar al azar en la habitación. Todavía se sentía demasiado acalorado. Se levantó, extendiendo sus manos como guía. Por lo que él podía recordar, la ventana no estaba muy lejos de la cama. Debería poder alcanzarla con relativa facilidad, pero no tocaba más que aire.

—¿T-t-t-tienes hambre? —preguntó.

Sasuke frunció el ceño, pero continuó ignorándola. Estaba hambriento, pero no lo suficiente como para permitirle alimentarlo de nuevo o para avergonzarse como lo había hecho la mañana anterior. Con unos pocos pasos llegó a la ventana, el vidrio se sentía frío debajo de las puntas de sus dedos y le prometía alivio del calor. Pasó sus dedos sobre el cristal, buscando un gancho o una palanca para abrir la ventana. Cuando no encontró nada, tuvo que contenerse para no golpear el cristal. Incluso dentro de su propio "hogar" se le recordaba constantemente de que era un prisionero.

Uchiha-san... —comenzó Hinata. Su labio superior se curvó cuando la escuchó acercarse, su espalda se tensó cuando se acercó demasiado—. ¿Quieres ir afuera?

—No soy un perro Hyūga —él espetó y ella dio un paso atrás.

—Sé que... es solo que... parece que quieres.

—Lo que sea —suspiró, alejándose de la inútil ventana.

Dio unos pasos hacia él, sus dedos rozaron ligeramente su codo. Él quería apartar sus dedos, él quería gritar, él quería desaparecer, sin embargo, mantuvo la boca cerrada y se conformó con lo único que podía conseguir en este momento. Aire fresco. No se molestó en recoger su camisa mientras lo sacaba de la habitación y ella no se detuvo para decir que necesitaba cambiarse de ropa. Su caminata por la casa fue lenta y silenciosa, pero una vez que abrió la puerta principal, una ligera brisa entró en la casa. Afuera hacía calor, incluso más que su habitación, pero no se sentía tan abrumador como cuando estaba confinado.

El sonido de grava crujió bajo sus pies cuando Hinata lo alejó más y más de la casa. No estaba muy seguro de lo lejos que iban a caminar, pero con cada paso, esperaba que nunca se detuvieran. Cada paso fuera de esa prisión decrepita era un paso más cerca de la libertad. A pesar de que él era mucho más alto que ella, Hinata era una buena guía entre los restos de su distrito y parecía saber a dónde iba. ¿Había tomado esta ruta antes? No hizo ningún comentario durante su paseo y probablemente habría olvidado que estaba a su lado si no fuera por el hecho de que con cautela lo agarraba del antebrazo para guiarlo.

Después de veinte minutos, el sonido de la grava fue reemplazado por un sonido extraño, fue una sensación mucho más bienvenida para sus oídos. Caminaron solo un poco más antes de que Hinata se detuviera por completo y lo dejara ir, ella se alejó un paso y dejó escapar un pequeño suspiro. Él se alejó y ella no siguió. Parpadeó, volviendo la cabeza hacia el sol, esperando encontrar un cielo azul sobre él, en cambio, se encontró con oscuridad. A la izquierda no había nada, a la derecha nada. No importaba a dónde se volteará o qué tan lejos caminará, la oscuridad seguía siendo la misma. Frunció el ceño, con los hombros caídos y una molesta sensación de impotencia en el fondo de su mente se volvió hacia donde se imaginaba que aún estaría Hinata.

Uchiha-san —lo llamó, sorprendentemente no tan lejos como él había pensado que había estado—. La mayor parte del distrito Uchiha es inutilizable en este momento.

—¿Entonces? —murmuró, demasiado cansado para poner más irritación en su voz de la que sentía.

—No creo que intentar reconstruirlo sea posible —ella dijo y Sasuke metió sus manos en los bolsillos de su pantalón de pijama.

No era como si realmente quisiera "intentarlo de nuevo", como Kakashi deseaba. El clan Uchiha como había sido antes de la masacre, estuvo pudriéndose desde dentro durante décadas. Él no deseaba continuar ese legado. Incluso si tuviese ese deseo de revivir su clan, sus hijos indudablemente serian tratados con desconfianza por parte del resto de la aldea y el ciclo continuaría una vez más.

—Sin embargo, tal vez... tal vez podríamos probar algo nuevo.

—Algo... nuevo —murmuró, sin saber a dónde iba con esto—. ¿Por qué?

Su voz era suave, más suave de lo normal y fácilmente opacada por el viento. Sin embargo... él escuchó cada palabra tan claramente como si ella las hubiera gritado.

—Porque este también será mi hogar.

Sasuke gruñó y pasó a la extraña mujer. ¿Qué era peor? ¿Ser estúpida o ser ingenua? Este lugar no sería su hogar. Este lugar era su prisión y ella tuvo la desgracia de unirse a él.

«Mujer estúpida.»

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—Tu corazón suena fuerte, Sasuke-kun —Sakura notó mientras presionaba el metal frío de su estetoscopio contra su pecho—. Eso es bueno.

Sasuke gruñó ante su observación y ella se quitó el estetoscopio de las orejas. No era un halago decir que su corazón era fuerte, era la verdad. Ella había estado allí cuando su corazón había dejado de latir en su mesa de operaciones, había visto su vida casi deslizarse entre sus dedos. Al escuchar que su corazón sonaba fuerte y estable ahora la llenaba de esperanza. Al levantar su portapapeles de la mesa de la cocina, anoto los latidos por minuto que había contado antes de volverse hacia el Uchiha.

—Estás progresando mejor de lo que esperaba. Creo que podrás hacer ejercicio ligero pronto. Kakashi-sensei incluso podría darte permiso para entrenar después de eso —dijo mientras Hinata entraba a la habitación con una bandeja de té. Sakura le sonrió a la mujer de cabello oscuro mientras dejaba la bandeja y servía una taza para cada uno—. No tienes que hacerme té Hinata-chan.

Hinata sonrió y le paso la taza. Sus movimientos eran agraciados como se esperaría de alguien de un noble clan. Había sido entrenada desde el nacimiento para ser la esposa perfecta, la madre perfecta, la perfecta líder del clan. Cuando Sakura aceptó su oferta, no pudo evitar sentir una incómoda sensación de inferioridad.

—Es lo menos que puedo hacer.

—Bueno, gracias.

Ella vio como Hinata colocaba la segunda taza de té al lado de la mano de Sasuke y sus dedos rozaban el borde, las puntas de sus dedos tocaron accidentalmente el té. Sin decir nada por su error, la Hyūga tomó su mano y la ubicó correctamente en el mango de la taza. Fue un gesto tan pequeño, uno que se habría perdido si no hubiera estado prestando atención, pero por alguna razón, le dolió. Ignorando sus sentimientos, se llevó la taza a los labios y bebió un sorbo. El té estaba a la temperatura perfecta, no demasiado caliente como para quemar, pero lo suficientemente como para transmitir un sentimiento confortable a través de sus venas. El sabor era suave y simple, sin una pizca de dulzura, algo que solo un conocedor de té podía apreciar. Sakura frunció el ceño y puso su taza sobre la mesa.

«Incluso su té es perfecto» pensó, pero sonrió a Hinata cuando se inclinó y se alejó de la habitación.

—Hinata-chan te está cuidando bien, ¿eh, Sasuke-kun? —ella preguntó medio burlona, medio inquisitiva.

—Hn —se encogió de hombros y lentamente llevó la taza a sus labios.

—El té está bueno, ¿verdad? Aunque hace un poco de calor hoy para el té.

Una vez más, él permaneció en silencio y Sakura bajó la vista a su regazo, tratando de pensar en algo de qué hablar. Durante años había soñado con sentarse en una mesa como esta y hablar con Sasuke, ella había reproducido innumerables veces sus conversaciones imaginarias en su cabeza mientras deseaba que él regresara a la aldea ¿por qué era tan difícil hablar con él ahora? Ella no tuvo ningún problema para hablar con él antes cuando Naruto estaba cerca. Nerviosamente tomó su té y bebió un sorbo solo para tener algo que hacer.

—No sé si podría hacer té tan bueno —bromeó, saltando un poco cuando Sasuke puso su taza sobre la mesa con más fuerza de la que probablemente hubiera querido.

—¿Terminó tu examen o continuarás hablando sobre los méritos del té? —él preguntó. Sakura se sonrojó y apartó su té.

—Yo debería irme —dijo suavemente y se levantó de la mesa.

Sasuke continuó bebiendo, sin inmutarse por su repentina partida. Inconscientemente, sus puños se apretaron a los costados con una creciente sensación de vergüenza y fracaso

—¿Sakura? —Hinata gritó mientras volvía a salir de la cocina con una bandeja de bollos al vapor—. ¿Te vas ya? ¿Está todo bien?

«Dios, ¿por qué tiene que ser tan perfecta?» Sakura pensó y comenzó a empacar su bolso.

Sabía que no debería sentirse así, Hinata solo había hecho lo que ella y Naruto le habían pedido. Sasuke no estaría despierto si no fuera por ella y a pesar de sus recelos, parecía como si lo estuviera cuidando bien. Ciertamente estaba haciendo un mejor trabajo de lo que podría haber hecho si cambiaran sus posiciones. Entonces, ¿por qué se sentía tan enferma cuando los veía juntos? Sakura negó y guardó sus plumas en su bolso. Frente a ella, Hinata colocó la bandeja que había estado sosteniendo sobre la mesa, sus ojos pálidos estaban llenos de preocupación.

—Todo está bien, Hinata-chan, solo tengo que volver al hospital. Algunas de las enfermeras están agotadas por el constante uso de chakra, por lo que tenemos menos personal de lo normal —ella dijo y colgó la correa de su bolso sobre su hombro—. Gracias por el té.

—Espera... um yo... necesito hablar contigo.

—Lo siento Hinata-chan, ¿puedes esperar hasta mi próxima visita? —Sakura preguntó.

Hinata frunció el ceño y separó los labios para protestar, pero al final no dijo nada. Sasuke, por otro lado, parecía no verse afectado por la creciente tensión en la habitación y alcanzó la bandeja de bollos que Hinata le había traído. Los pálidos ojos de la Hyūga se separaron de los suyos cuando sintió los movimientos de Sasuke y plantó uno de los bollos en su mano. Sus propios ojos ardían mientras miraba la transacción y tragó saliva.

—Te veré pronto —comentó, su voz era tensa—. No olvides que en una semana vendrá un equipo de demolición para limpiar lo que no quieras.

—Gracias por organizar eso por nosotros —Hinata respondió y Sakura se giró para salir de la habitación.

—Es lo menos que puedo hacer.

Más rápido de lo que probablemente debería haber hecho, se despidió sin permitir que Hinata la siguiera. Sasuke ni siquiera se molestó en detenerla.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—¿Qué es esto?

—Parte de un letrero, creo.

—Basura.

Hinata asintió mientras sostenía una gran bolsa de plástico para que Sasuke arrojara un letrero de madera roto. El símbolo Uchiha había estado grabado en el frente, pero faltaba una gran parte de la información que contenía. Sasuke solo había rozado su dedo sobre él por un momento antes de decidir que también era basura como todas las otras cosas que habían encontrado. Obedientemente, ella lo siguió mientras caminaba sin rumbo por los restos del distrito, entregándole elementos al azar del suelo para que él pudiera decidir qué hacer con ellos.

Por el rabillo del ojo, notó un pequeño trozo de tela azul marino que sobresalía entre un montón de rocas. Se apresuró a recoger el artículo, sorprendida de descubrir que cuando lo sacó era una vieja camisa similar a la que Sasuke había usado cuando estaban en la academia. Estaba cubierta de tierra, la parte blanca del abanico había tomado un color gris y era demasiado pequeña para haber pertenecido a Sasuke en el momento de la masacre. Con el corazón encogido, le devolvió la prenda de ropa a Sasuke, quien la sostuvo con ambas manos.

—Esta camisa perteneció a un niño —ella dijo suavemente.

Sasuke frunció el ceño mientras se sacudía la suciedad de las manos y fruncía el ceño.

—Basura.

Ella mantuvo abierta la bolsa y la camisa cayó hasta las profundidades del resto de los artículos desechados. Sasuke no sentía ningún sentimentalismo por la mayoría de las cosas que habían encontrado, prefería librarse de los efectos personales de los miembros de su clan que aferrarse a ellos. Algunos podrían haber definido su actitud como insensible, pero Hinata descubrió que era un poco catártico para él. Uchiha Sasuke era una persona muy enojada que parecía mejorar cuando tenía el control. Al ordenar los escombros, era el rey de un basurero y tenía que decidir qué se quedaba y qué se tiraba. Eso no lo volvía una persona agradable, pero su estado de ánimo parecía elevarse un poco. En cualquier caso, era más fácil manejarlo después de que se había cansado y le daba algo que hacer.

Hinata resopló mientras ajustaba la bolsa de basura cada vez más pesada y corría para alcanzar al Uchiha que había vagado más arriba en la abandonada calle principal. Se paró justo afuera de lo que una vez había sido una casa bastante vieja, el techo se había derrumbado y la mitad de las ventanas estaban tapiadas, las ventanas que no estaban cubiertas se rompieron con rocas que habían sido arrojadas a la casa. Sasuke estaba justo afuera de la puerta, sus dedos recorrieron una placa de metal con el nombre Uchiha grabado en ella. Cuando la tocó la placa cayo y golpeó flojamente contra la valla y el sonido perturbó a los cuervos que anidaban en un árbol cercano. Gritaban irritados y agitaban las alas para ir en busca de un área más tranquila. Los dedos de Sasuke se curvaron alrededor de la placa antes de sacarla de la barandilla.

—Basura —dijo, pero Hinata dudó en abrir la bolsa. La miró por encima del hombro, aunque en la dirección incorrecta—. Basura.

Hinata se mordió el labio inferior y abrió la bolsa de basura. Ante el sonido, Sasuke se burló, giró la cabeza en la dirección correcta y arrojó la placa de metal a la basura. Luego se alejó arrastrando de la casa y se dirigió a la calle principal. Hinata miró el artículo recientemente desechado en la bolsa de basura. La placa de cobre bruñida estaba un poco deformada por haber sido arrancada de la valla, pero el nombre Uchiha grabado en ella todavía evocaba orgullo.

Apretando sus labios, metió la mano en la bolsa de basura y sacó la placa. Una vez recuperada, volvió a buscar la camisa del niño. No estaba segura de qué iba a hacer con los artículos. Sabía que, racionalmente, era mejor descartarlos, pero de alguna forma no se sentía bien hacerlo. Comenzar de nuevo no significaba borrar el pasado sin importar lo feo que pudiera ser, alguien tenía que recordar lo que había sucedido. Una vez que limpiaran todo, una vez que se deshicieran de cada ladrillo y madera. Alguien tenía que recordarlos... ella los recordaría.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Una semana fue todo lo que tuvieron para reclamar cualquier artículo que quisieran de los escombros del distrito Uchiha, una semana para ordenar una década de tierra y piedra para recuperar partes del legado de su clan. Hinata miró hacia donde el Uchiha estaba sentado en la mesa de la cocina, su espalda rígida y sus ojos fijos en la madera frente a él. Ella agarró la bandeja de platos con fuerza y caminó hacia él.

Al final, solo les tomó cuatro días hacer una ronda y él decidió no quedarse con nada. Ella, por otro lado, había recogido un puñado de artículos: un viejo, grande y quebradizo diario, un guardapelo obscuro que no podía abrir, ahora estaba sobre su tocador en su habitación. Ella había lavado la camisa del niño que habían encontrado y ubicó la vieja placa Uchiha al lado del guardapelo en su tocador. No era mucho, pero era mejor que nada. Sasuke hubiera preferido que no guardara nada y probablemente estaría enojado con ella si descubría que había guardado tales cosas.

Cuando dejó los platos frente a él, una pequeña sonrisa comenzó a formarse en su rostro. Sasuke se enojaba con facilidad, pero en su estado actual, como diría su ex compañero de equipo Kiba, el Uchiha era todo ladrido, pero no mordía. A su izquierda, colocó un cuenco de arroz y puso los otros a su derecha en un semicírculo. Primero el arroz, luego un tazón pequeño de verduras, un plato de pescado a la parrilla y finalmente un simple cuenco de sopa de miso. Luego agarró su mano derecha, puso una cuchara dentro de ella y trajo su mano para tocar cada elemento.

Miso —ella señaló, guiando su mano para tocar suavemente el borde del cuenco—. Pescado, verduras, arroz.

Él no respondió a su información, ni siquiera dio una indicación de que la había oído. Sabía que él había escuchado y se dio vuelta para ir a comer su propia comida en la privacidad de la cocina. No tenía que irse, pero Sasuke era un hombre orgulloso que se parecía mucho a los hombres de su clan. Alguien viéndolos luchar contra una debilidad solo empeoraría las cosas. Cuando estuvo fuera de su línea de visión, se detuvo y escuchó.

Tardó unos momentos y varias puñaladas en la mesa, pero pronto escuchó el sonido de su cuchara chocar contra los platos. Hinata sonrió y se dirigió hacia la isla de la cocina en la que tenía su propio plato de comida. Ella comió feliz su propio pescado, orgullosa del hecho de que había sido capaz de asarlo exactamente como le gustaba y escuchó el sonido de la cuchara de Sasuke golpeando los lados de su plato. Él no le pediría una repetición, pero ella sabía que le gustaba algo cuando se comía hasta el último bocado. Sin decir una palabra, ella regresó a la mesa de la cocina y juntó sus platos vacíos para llenarlos con una segunda porción. Cuando regresó, colocó los artículos en el mismo lugar y se escabulló. Esta vez no tardó tanto en encontrarlos.

«Y la gente dice que los Hyūga son arrogantes» ella pensó con una pequeña sonrisa, ligeramente entretenida por su propia observación.

A ella no le importaba su orgullo tanto como creían que lo haría. Cuando el equipo de demolición llegara mañana, habría perdido y deshecho de todo, su orgullo era lo único que le quedaba.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—Muchas gracias por todo su arduo trabajo.

«Mujer estúpida.»

El labio superior de Sasuke se curvó con desagrado mientras escuchaba a Hinata entregarle sus sobras a quien estuviera trabajando en ese momento. ¿Por qué estaba ella recompensando a sus guardianes? Esos enmascarados perros falderos podrían morir de hambre en su puesto por todo lo que le importaba. Sus gruñidos mentales de insatisfacción debieron de haberle llegado a los oídos a la Hyūga porque ella abrió la boca sorprendida al encontrarlo detrás de ella. Ella realmente era una kunoichi inepta.

—¡Uchiha-san! —chilló—. Es muy tarde, ¿qué sigues haciendo levantado?

Él rodó los ojos y cruzó sus brazos sobre su pecho. Él no quería decirle, no debería tener que decirlo. Esperó un momento, un incómodo silencio se extendía entre ellos, antes de que la Hyūga soltaran un pequeño "oh" de comprensión.

«Mujer estúpida» pensó mientras ella colocaba una gentil mano sobre su codo y lo alejaba.

Se concentró en el sonido de sus pequeños pies recorriendo el pasillo hacia su habitación. La escuchó encender una luz, aunque eso no le importaba y aparto las sábanas de la cama como solía hacer. Esperó pacientemente a que terminara antes de arrastrarse hasta la cama él mismo y tumbarse en ella.

—¿Estarás bien por tu cuenta esta noche Uchiha-san? —preguntó, su voz temblaba como siempre cuando le hacia esa pregunta.

Sasuke no dijo nada, prefirió mirar el techo porque no debería tener que decir nada, él no diría nada. Hizo una pausa, cambió su peso de un pie al otro, antes de meterse en la cama con él. Podrían meter a otra persona entre ellos, pero sabía que la distancia no duraría mucho. No importaba insufriblemente caluroso que estuviera la noche, Hinata siempre encontraba la manera de alcanzarlo mientras dormía.

«Mujer estúpida.»

Odiaba el hecho de que ella se sentara a su lado todas las noches, odiaba que ella casi lo sofocaba todas las noches, odiaba el hecho de que las pesadillas se mantuvieran a raya cuando ella estaba cerca, pero sobre todo odiaba que no pudiera decir que no... que no podía aguantar las imágenes de sus familiares del clan muertos en las calles. La visión de su hermano muriendo a sus pies y los lamentos de las personas que quedaron atrapados en el fuego cruzado durante su camino de venganza. Su ceño fruncido se hizo más profundo cuando cerró los ojos y trató de irse a dormir, la respiración de Hinata lentamente se volvía uniforme.

—Buenas noches, Uchiha-san.

Sasuke frunció el ceño y se dio la vuelta para que su espalda estuviera frente a ella. No había nada "bueno" en esta noche, pero al menos no soñaría.

Continuará en... Volverse una tradición I

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Fin capitulo siete

Notas: ¡Hola! ¿cómo están? Se supone que debería estar trabajando, pero quiero actualizar la historia antes de olvidarlo XD creo que es hora de empezar a poner recordatorios en mi teléfono. Disfruten la lectura y no se olviden de dejar sus comentarios, siempre es lindo saber que piensan, además toda crítica constructiva es bienvenida.

La próxima actualización será el día 3 de noviembre. Saludos y cuídense mucho.

Guest Guest: Me alegra mucho que te guste la historia.

Guest Carolina: ¿De verdad? muchas gracias, me alegra que te guste la historia. Jajaja, la verdad es que si, van a necesitar algo de tiempo para tolerarse, así que aquí el romance será lento.

Guest Marys: ¡Hola! Me alegra saber que te guste el NaruSaku que hay aquí y sí, son super necios. Ni creas, tan difícil no va a ser la convivencia entre Sasuke y Hinata, ellos son personas tranquilas por lo que la posibilidad de que ellos puedan vivir sin contratiempos es alta. Gracias a ti por leer.

Guest Gab: Espero que el capítulo te gustara.

Naoko Ichigo