Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, es de College n Curls y fue beteada por geekgir7.

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Volverse justo

Kiba frunció el ceño mientras daba un paso hacia el pequeño apartamento y olfateaba el aire. Naruto estaba aquí. Su aroma cubría todo, pero debajo había sutil un aroma a flores de cerezo que sabía no le pertenecía al Uzumaki. Se mezclaba con el olor de Naruto y eso solo era posible si la propietaria del perfume se hubiera quedado en este apartamento durante algún tiempo. La dueña no era Hinata. Su labio superior se curvó cuando se acercó a Sakura y observó su estado de desnudez. Ella estaba demasiado cómoda aquí.

—¿Pasaste la noche con él?

—Kiba… —comenzó Sakura— Kiba, ¿qué estás haciendo aquí?

—Eres repugnante —escupió y Sakura saltó un poco sorprendida por su tono.

—De qué estás hablando…

—No podías soportar el hecho de que él superara su estúpido enamoramiento, ¿o sí? ¿O te aburriste de esperar a ese traidor?

—Kiba, no estás pensando con claridad ahora.

—No estoy pensando con claridad? —él sonrió y cruzó sus brazos sobre su pecho—. Eso es genial. Y yo pensé que se suponía que eras inteligente.

Lo que no tenía sentido es por qué ella estaba allí en primer lugar. ¿Dónde estaba Hinata? Si ella y Naruto se iban a casar, su olor debería estar en alguna parte. Olfateó y dio unos pasos más en el apartamento. En su mente, podía ver todos los años en los cuales Hinata seguía a Naruto solo esperando que él se diera la vuelta y la notara. Aunque Naruto ignoraba su admiración, todos los demás sabían exactamente cómo se sentía ella...

¡Hombre, hace demasiado calor! —Kiba gimió, tirando de su camisa sobre su cabeza con gran dificultad debido a la cantidad de sudor que la prenda había acumulado.

Esta es la decimosexta vez que dices eso —Shino dijo suavemente.

Kiba fulminó con la mirada a su compañero, quien todavía mantenía su chaqueta cerrada, aparentemente impermeable al calor que se estaba cerniendo sobre ellos. Era una locura que el hombre no hubiera tenido un golpe de calor todavía. Incluso Hinata se había quitado la chaqueta, lo cual era una cosa extraña. Eso solo sirvió para demostrar que, de hecho, hacia malditamente demasiado calor.

Nadie te preguntó —Kiba estalló y se tendió derrotado en la hierba. El sol había agotado por completo su energía.

Shino estaba parado junto a él, su alto marco proyectaba una sombra sobre él. Extendió la mano firmemente mientras un escarabajo zumbaba y aterrizaba en su dedo. A unos metros de ellos, Hinata continuó practicando Taijutsu contra un poste de madera. A pesar de lo caluroso que estaba, no se había quejado ni una sola vez, ni había tomado un descanso. Kiba quería detenerla antes de que ella se desmayara por el agotamiento, pero sabía que eso no servía de nada.

Deberíamos hacer todo lo posible para fortalecernos. Todos están entrenando duro.

Inuzuka frunció el ceño mientras cerraba los ojos y escuchaba el sonido de las manos de Hinata golpeando la madera. No hacía falta decir que "todos" en realidad significaba "Naruto". El bocazas había estado entrenado fuera durante el último año con uno de los legendarios Sanin. Kiba personalmente encontró desafortunado que un Sanin no pudiera simplemente caer sobre su regazo para entrenarlo, pero estaba mejorando a su manera. Kurenai era una maestra competente. Para cuando Naruto regresara, lo desafiaría a ver cuánto igualaron sus habilidades.

¿Cuánto tiempo más crees que entrenara hoy? —Shino preguntó.

Aunque su voz era tan monótona como siempre, había un toque de preocupación en sus palabras. Kiba se encogió de hombros en respuesta y abrió los ojos. Hinata no iba a escucharlos si trataban de hacerla tomar un descanso.

Ella seguirá hasta que no pueda resistir.

Hmmm —Shino tarareó pensativamente antes de soltar el escarabajo de su dedo—. Neji regresa de su misión hoy.

Ante esas palabras, los ojos de Kiba se abrieron de golpe. Si llevaban a Hinata de vuelta al complejo en su estado agotado habitual, Neji se aseguraría de asesinarlos. Se arriesgaría a herir el orgullo de Hinata, ya que no quería repetir la vez en que la habían llevado a casa herida. Se estremeció, recordando vívidamente los ojos inexpresivos de Neji cuando los había amenazado durante una semana. Saltando sobre sus pies corrió hacia donde Hinata todavía estaba entrenando y la levantó.

¡K-K-Kiba! —ella chilló con sorpresa mientras él continuaba corriendo con ella en sus brazos—. ¿Qué estás haciendo?

Estamos tomando un descanso.

Hinata lo miró con el ceño fruncido e hizo todo lo posible por mirarlo con severidad, pero en realidad no funcionó. Su sudoroso cabello y sus mejillas hinchadas le daban un aspecto más parecido al de un cachorro mojado que a al de una kunoichi enojada. Ella se retorció en sus brazos, pero no fue muy efectivo, ya que había gastado mucha energía golpeando el poste.

No necesito un descanso —Hinata protestó.

Yo soy el que necesita el descanso —Shino dijo, con pasos silenciosos manteniéndose junto a Kiba mientras comenzaban a saltar a través de los árboles.

Pero…

Cuando Naruto regrese seguramente reconocerá tu mejoría.

Y-yo, eso no es…

Kiba se carcajeó cuando la tartamuda kunoichi en sus brazos se sonrojó y se cubrió el rostro con las dos manos ante la contundente declaración de Shino. Al menos ahora estaba demasiado avergonzada para luchar contra él...

Él y Shino nunca desanimaron su enamoramiento con Naruto. Era algo que la mantenía siempre esforzándose por hacerlo mejor. Su determinación y su corazón eran lo que más amaban de ella. Sin embargo, debido a que Hinata siempre tenía su corazón al descubierto, cada vez que se rompía, había sido él y Shino quienes lo reparaban. Si descubriera que Naruto la estaba engañando con Sakura, quedaría completamente abatida. Él y Shino no podrían recoger las piezas.

—Creo que deberías irte —Sakura dijo firmemente y Kiba rodó los ojos.

—Ni siquiera quiero estar aquí. ¿Dónde está Naruto? —él se burló.

—Acaba de regresar de su misión. Lo que necesites puede esperar.

Kiba apretó sus puños, sus uñas se clavaron en la parte carnosa de sus palmas. ¿Lo primero que hace el idiota es pasar tiempo con Sakura? ¿Quién diablos hace eso cuando se van a casar?

—¿Dónde está Hinata? —Kiba exigió bruscamente y Sakura apartó la vista tímidamente. Bueno. Al menos tiene suficiente sentido común como para sentirse avergonzada de sí misma—. ¿Ella siquiera sabe que él regresó?

—Kiba…

—¿No se supone que eres su amiga? Tú, de todas las personas, sabes lo que siente por Naruto.

Ante eso, Sakura se apartó de él y se abrazó protectoramente. Si ella quería simpatía, no estaba obteniendo nada de él. Probablemente se enteró del compromiso de Naruto y Hinata y vino a golpearlo. Cuando abrió la boca para preguntar de nuevo dónde estaba Naruto, se abrió una puerta en el pasillo.

—¿Sakura-chan qué tipo de champú era ese? —la bulliciosa voz de Naruto llamó mientras se acercaba a ellos—. Sentí un hormigueo en la cabeza, ¡hey Kiba! ¿Qué haces aquí tan temprano? ¿Te envió Kakashi-sensei?

Naruto le sonrió, vestía una toalla envuelta alrededor de sus hombros y un par de pantalones cortos colgando de su cintura. Kiba gruñó, sus labios se curvaron para exponer sus dientes que se estaban volviendo cada vez más largos. No hubo pensamientos corriendo por su mente cuando echó el puño hacia atrás y atacó al hombre frente a él.

—¡Kiba no! —gritó Sakura y se lanzó con su peso para derribarlo.

La fuerza de su cuerpo golpeando el suelo hizo crujir la dura madera. Antes de que pudiera levantarse, Sakura ya estaba a horcajadas sobre su cintura con un puño cargado de chakra a solo unos centímetros de su rostro. Le gruñó, con sus afilados dientes completamente expuestos y su ira no disminuía ante el claro peligro que corría su propia vida.

—Y aquí pensé que en realidad serías un buen Hokage, pero eres como cualquier otro patético hombre —dijo con los dientes apretados, entrecerrando los ojos ante el confundido rubio.

—¿De qué demonios estás hablando Kiba? —preguntó Naruto mientras tomaba a una Sakura poco dispuesta y la colocaba detrás de su espalda. Extendió un brazo y Kiba no estaba muy seguro de si era para protegerla a ella o para protegerlo a él de nuevos ataques.

Kiba olfateó indignado y se levantó sobre sus antebrazos.

—Sabes exactamente de lo que estoy hablando. ¿O ya te has olvidado de tu compromiso?

—¿Compromiso? —Naruto chisporroteó—. No me voy a casar.

Los ojos de Kiba se abrieron de par en par al observar las miradas confundidas que intercambiaban Naruto y Sakura y su propia ira se transformaba en confusión. La palabra "compromiso" era una con la que ambos parecían no estar familiarizados. Si Naruto no se iba a casar, eso significaba...

—Kiba —Sakura comenzó, con voz tensa y sus ojos verdes se estrecharon—. ¿Por qué piensas que Naruto se va a casar?

«Mierda

Debería haberse quedado en casa y leer el resto de la invitación.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—¡Hey, Naruto!

—¡Hey, bienvenido!

—¡Qué bueno es verte chico!

Naruto sonrió y saludó a los aldeanos que pasaba, con la boca apretada y la mano rígida. Mientras caminaba por las calles de Konoha, dondequiera que iba la gente dejaba de hacer lo que estaba haciendo solo para saludarlo o echar un vistazo. Hubo un tiempo en que se había deleitado con la admiración, pero ahora le costaba mantener una sonrisa en su rostro. Hinata se iba a casar, había llegado demasiado tarde.

—Maldición —Naruto maldijo por lo bajo mientras caminaba por el pueblo—. Todo esto es mi culpa.

La información de Kiba seguía corriendo por su mente. Hinata se iba a casar y ciertamente no era con él. Los Hyūga no eran las personas más pacientes y no era como si él hubiera dejado en claro sus intenciones con Hinata. Diablos, él apenas sabía cuáles eran sus intenciones. ¿Se preocupaba mucho por Hinata, pero lo suficiente como para casarse con ella? No podía imaginarse casado con nadie en este momento. De todos modos, eran demasiado jóvenes para eso. Claro, la vida de un shinobi era corta, pero este era tiempo de paz.

¿Por qué estaban apresurados los Hyūga? Deben haber encontrado a un tipo realmente rico e influyente para que ella se case. Konoha estaba privada de ese tipo de hombres por el momento, así que la persona con la que Hinata se iba a casar tenía que ser de otra aldea. La idea de que Hinata se viera obligada a casarse con un extraño y abandonara el pueblo lo enfermaba del estómago. Frunció el ceño y aceleró el ritmo de su caminata para llegar más rápido al complejo Hyūga. Hasta ahora, parecía que solo los líderes de los clanes de Konoha sabían acerca de la gran boda que los Hyūga estaban planeando, pero era solo cuestión de tiempo para que la noticia se extendiera por todo el pueblo. Antes de que eso sucediera, tenía que convencer a los Hyūga para cancelar la boda.

No estaba seguro de si era capaz de hacer algo así. Él no era el Hokage e incluso si lo fuera, este tipo de asuntos generalmente se mantenían dentro de un clan. No tenía un plan, ni un gran discurso, pero sabía que no podía dejar ir a Hinata. Ella pertenecía aquí con su familia y amigos. Ella luchó mucho para proteger esta aldea. Neji se había sacrificado para que ella pudiera vivir de la forma en que deseara. No podía permitir que algo así sucediera, ¡no si podía evitarlo!

—¡Naruto! —una voz familiar en la distancia lo llamaba—. ¡Hola Naruto!

El rubio se detuvo en seco y se giró para ver a una pequeña manada de niños corriendo hacia él. Siguiendo de cerca a los niños estaba su viejo maestro Iruka, con una leve sonrisa de pánico en su rostro mientras lo saludaba. Naruto apenas tuvo tiempo de responder antes de que el primer niño ya se hubiera agarrado a su pierna y luego tres más.

—¡Es realmente él! —una pequeña niña morena chilló de asombro.

—¡Hey, haz un clon de sombra! —una pequeña voz detrás de él gritó, tirando de su pantalón.

—¡Haz diez clones sombra! ¡No, espera! ¡Haz cien!

—¡No hagas esa cosa amarilla brillante!

—¡Haz un Rasengan!

—Lo siento Naruto —Iruka jadeó cuando finalmente alcanzó a los niños. Se inclinó sobre e hizo su mejor esfuerzo para recuperar el aliento—. Te vieron desde la ventana de la academia.

—¿La academia se reabrió? —preguntó Naruto tan alto como pudo, cuando los niños comenzaron a empujarse para acercarse a él. Iruka se rascó la parte posterior de la cabeza tímidamente.

—No, en realidad podría necesitar tu ayuda con eso. La mayoría de la academia todavía está en construcción, pero tratamos de mantener los casos especiales ocupados durante el día. Todas las escuelas de los civiles están llenas y bueno... No pueden manejar la descendencia de los shinobi.

Naruto bajó la vista a las sucias manos que le tocaban la ropa y buscaban su atención. Las escuelas de los civiles no podrían tener estudiantes que no pudieran mantener su chakra bajo control, especialmente si poseían un Kekkei Genkai temperamental. Además, sabía lo que significaban los "casos especiales". Había sido un "caso especial..." Un huérfano con más tiempo en sus manos del que pudiera gastar. A pesar de que su viejo maestro claramente estaba sobrecargado de trabajo, eso era mejor que tener a los niños deambulando por las calles buscando cosas para hacer, como lo había hecho él. Sonrió y se puso en cuclillas, abriendo los brazos para que los niños saltaran violentamente. Engancharon sus manos alrededor de sus extremidades y cuando se puso de pie algunos de ellos se cayeron, pero una pareja se las arregló para seguir balanceándose, sus pequeñas piernas dando patadas de un lado a otro en el aire.

—¿Necesitas mi ayuda Iruka-sensei? —preguntó Naruto y los niños quedaron boquiabiertos.

—¿Iruka-sensei era tu sensei?

—¡Eso es tan cool!

—¡Oye, Iruka-sensei! ¡Enséñanos jutsus geniales también!

Iruka se rascó la parte posterior de la cabeza cuando los niños comenzaron a subir a sus piernas también.

—Como puedes ver, son bastante alborotadores —el hombre mayor se reía—. Sé que probablemente estés ocupado y no te preguntaría a menos que realmente lo necesite, pero ¿te importa ayudar un poco?

Naruto juguetonamente hizo rebotar a los niños columpiándolos en sus brazos y chillaron de alegría mientras luchaban por sostenerse. Abajo, ojos grandes y manos diminutas, le rogaban para que jugara con ellos y él simplemente no pudo decir que no.

—¡Por favor Naruto!

—¡Muéstranos jutsus geniales!

—¡Por favor, por favor, por favor!

—¡Bien, bien! —Naruto suspiró y los niños vitorearon, saltando de emoción. Iruka presionó una mano contra su propio pecho y dejó escapar un profundo suspiro de alivio.

—Gracias, Naruto. Esto realmente será una gran ayuda.

Naruto sonrió y bajó a los niños de regreso al suelo. Dos niñas muy ansiosas agarraron sus manos y comenzaron a empujarlo con fuerza hacia la "academia" antes de que tuviera la oportunidad de cambiar de opinión. Mientras seguía a los niños, miró hacia el camino por el que se había dirigido y su estómago se retorció. Se había desviado de enfrentarse a los Hyūga por ahora, pero tan pronto como los niños estuvieran en un nivel de energía más manejable se dirigiría al complejo.

«Solo espera un poco más, Hina-chan —Naruto pensó—. Encontraré una forma de ayudarte.»

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

El cálido sol de media mañana descendía pesadamente sobre el deshabitado distrito Uchiha. A pesar de su falta de residentes, con toda seguridad no era silencioso. El estruendo de los carros que se llevaban los escombros, el repiqueteo de las picas y el zumbido de las motosierras se sincronizaban para proporcionar un ruido cacofónico a lo que de otra manera sería una aburrida tarde. Hinata no se inmutó ante el caos que rodeaba su hogar. El clima era demasiado agradable como para permanecer dentro y después de tanta lluvia, el sol era más que bienvenido.

—Aquí —Hinata suspiró, mientras tiraba de la cuerda contra el poste de metal.

Ella movió su dedo en la cuerda para asegurarse de que estaba lo suficientemente tirante. Satisfecha con su trabajo, bajó de su taburete y miró hacia donde había dejado a Sasuke trabajando hace casi treinta minutos. Estaba sentado sin camisa frente a un gran lavabo de metal, con los brazos metidos hasta el codo en agua jabonosa.

Hinata escondió una pequeña sonrisa detrás de su mano mientras lo veía restregando la misma sábana con la que originalmente lo había puesto a trabajar. Uno hubiera pensado que la sábana lo había menospreciado por lo brusco que la restregaba contra la tabla de lavar. Ella cruzó la distancia entre él y el tendedero recién ensamblado, observando con curiosidad cómo el Uchiha se estaba quedando rápidamente sin aliento, pero no detuvo su trabajo. De hecho, era lindo que le pusiera tanto empeño a la limpieza de una sábana.

Medianamente psicótico, pero aun así lindo.

—Uchiha-san —ella dijo, esperando que su diversión no se filtrara a través de su voz—. Creo que ya está lo suficientemente limpia.

Hizo una pausa en sus acciones, el agua jabonosa chapoteó del borde.

—Hn —Sasuke gruñó y se acercó a donde había puesto el resto de sus sábanas en una canasta.

Mordiéndose el labio inferior para no reírse de él, sacó la sábana muy bien restregada del cesto justo cuando Sasuke ponía una nueva. El sonido del agua golpeando el metal acompañaba el ruido de la construcción y tomó la sábana para colgarla en el tendedero. Una vez que la recogió, trabajó para escurrirle la mayor cantidad posible de agua, mientras hacía una silenciosa oración para que el sol secara sus sábanas.

Mientras trabajaba, de vez en cuando echaba un vistazo a su compañero. Sasuke había sido bastante dócil desde que lo había encontrado en el bosque. Dócil en el sentido que no la había hecho trizas verbalmente o retrocedido cuando lo tocaba. La mayoría de las personas no notarían la diferencia en su comportamiento. Él aún era frío y frustrantemente ambiguo con sus necesidades, sin embargo, a pesar de que el cambio fue pequeño, todavía estaba allí y de ninguna manera intentaría apresurarlo y arriesgarse a causar un retroceso. No tenía grandes ilusiones de que Sasuke alguna vez llegara a cuidarla de ella en la forma en que siempre había soñado que su futuro esposo lo haría, probablemente él nunca la llenaría de besos y cuando su vista regresara, no le diría que era hermosa. Uchiha Sasuke nunca la amaría, pero podrían volverse civilizados el uno con el otro. Eso era lo suficientemente bueno, ¿verdad? No era lo ideal, pero sin duda era algo por lo que luchar y que ambos podían aceptar.

Tardaron otra hora, pero pronto todas las sábanas y fundas de almohadas se limpiaron minuciosamente, se enjuagaron y se colgaron. Hinata admiraba la forma en que la brisa levantaba las sábanas, agitándolas como banderas contra un diezmado telón de fondo. Sin embargo, no sería así por mucho tiempo. Pronto, todos los viejos edificios desaparecerían y en su lugar, no habría nada y todo al mismo tiempo. Apartando su atención de las sábanas, arrastró el recipiente metálico lejos del Uchiha y lo giró para tirar toda el agua sucia.

—Lo hiciste bien, Uchiha-san —dijo mientras colocaba una mano sobre su hombro para indicarle que debía levantarse.

—Sasuke —él respondió, pero no se levantó.

Hinata parpadeó por un momento, confundida por su respuesta. ¿Quería que ella lo llamara por su nombre?

—Sasuke-san —ella expresó. Su nombre se sintió extraño en su lengua. Sasuke rodó los ojos y finalmente se levantó de su taburete.

—Solo Sasuke.

¿Solo Sasuke? No san... No sama. Solo Sasuke. Se sentía extraño renunciar a tales formalidades. No era una mala sensación solo... Diferente. Jugueteando distraídamente con un hilo suelto del borde de su camisa lavanda, apartó la vista del Uchiha y le hizo una petición.

—Hinata —murmuró cuando sintió que su mirada en blanco se volvía hacia ella—No Hyūga o Hinata-sama. Solo... Solo Hinata.

No podía explicar por qué, pero por un momento contuvo el aliento, el sonido de los martillos llenaba el espacio vacío entre ellos. Eso fue hasta que un gruñido bastante revelador del estómago del Uchiha rompiera la tensión. Hinata apartó la mirada de él, tapándose la boca con la mano para ocultar innecesariamente su sonrisa.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Sasuke frunció el ceño cuando una pequeña risita escapó de la mujer que estaba a su lado en la cama. Se había estado riendo esporádicamente durante toda la noche y no estaba dispuesto a dormir con ella si seguía así. Con un gruñido, rodó sobre su otro lado e hizo todo lo posible para mirar en su dirección.

—¡Oh! —ella chilló.

«Oh de hecho —Sasuke pensó con un gruñido irritado que logró escapar de sus labios.»

—¿Te estoy manteniendo despierto? —preguntó—. Yo... Puedo volver a mi habitación.

—No.

Si ella lo dejara solo, una de estas dos cosas sucedería: sufriría pesadillas o no podría dormir en absoluto. Ambos resultados superaron la inconveniencia de estar en su cama. Solo necesitaba que dejara de reírse. ¿Qué demonios era tan gracioso de todos modos?

—¿Qué estás haciendo? —preguntó. No es que realmente le importara, pero estaba claro que lo que sea que la estaba haciendo reír no le iba a permitir dormir.

—Solo estoy leyendo —ella respondió, con un toque de culpa en su voz.

Sasuke levantó una ceja mientras se sentaba en la cama. ¿Leyendo? Los shinobi no tenían tiempo para leer y si lo hacían no era particularmente por ocio. Bueno, si recordaba correctamente, Kakashi siempre encontraba tiempo para leer sus pervertidas novelas románticas, pero Sasuke lo consideraba una excepción a la regla. Espera, ¿se reía porque leía el mismo tipo de libros? Lo habían dejado en manos de una heredera que leía esa inmundicia. Escucho el movimiento del papel mientras ella se deslizaba más cerca de él, el lado de su brazo se rozó brevemente contra el suyo.

—¿Qué estás leyendo? —preguntó, forzándose a sí mismo a no retroceder porque apenas había espacio en la cama.

—Es un libro de poemas y citas que recogí en mi última misión fuera de la aldea —ella dijo y Sasuke exhaló un suspiro de alivio. Al menos no estaba durmiendo al lado de una pervertida de closet—. No he podido salir del pueblo últimamente, pero he estado tan ocupada que solo ahora puedo leerlo.

Un tácito "por tu culpa" se aferró a sus palabras. Sasuke frunció el ceño y extendió la mano para agarrar su libro. Apenas podía recordar un momento en el que sostuviera algo tan frívolo en sus manos. Perezoso, hojeó las páginas, de vez en cuando pasaba los dedos por las letras que no podía ver.

—Uchi… quiero decir Sasuke, ¿te gustaría que te leyera? —ella preguntó y él no respondió.

Él no quería que ella le leyera. Como si pudiera leer su mente, se acercó aún más a él, su mejilla rozó su hombro mientras leía el libro que tenía en su regazo. Los poemas que ella leyó no eran nada especial y las citas apenas fueron reveladoras. Los que le parecieron graciosos en realidad no eran tan graciosos, pero fue un poco entretenido escuchar las diferentes inflexiones de su suave voz. Era mucho mejor escucharla hablar que quedarse atrapado en sus propios pensamientos.

—Este próximo es de un autor desconocido —Hinata dijo cuando pasó al siguiente poema—. Es mejor tomar el camino sin forjar que seguir revolcándose en el barro conocido.

Sasuke bufó y cerró el libro, hundiéndose en la cama. Escuchó a Hinata tirar del cordón de una lámpara cercana antes de acostarse a su lado.

—Esas son las palabras de un hombre que nunca se ensució las manos —él murmuró mientras ella tiraba de las sábanas a su alrededor. Nunca sería capaz de entender cómo podía dormir cubierta cuando estaba tan caluroso.

—Hmmm, creo que es alguien que ha sufrido demasiado.

Sasuke solo gruñó y cerró los ojos. ¿Qué sabía ella de todos modos? Después de todo era una heredera. Ella no sabía nada de una vida que otros llamarían difícil. Ella no sabía nada de "revolcarse en el barro".

—Creo que... Creo que significa que está bien avanzar incluso cuando no se puede ver hacia dónde se dirige —indicó—. ¿Qué piensas?

El Uchiha puso los ojos en blanco y le dio la espalda.

—Uchi… Sasuke…

—Duérmete —ordenó rotundamente.

Ella cumplió rápidamente con su pedido, pero una sensación molesta tiró en el fondo de su mente. Él nunca lo admitiría, pero la tranquilidad comenzaba a molestarlo después de toda la lectura que había hecho. No quería que lo dejara solo.

—Hinata —dijo y la mujer junto a él chilló al oír su nombre. Su nombre había salido de sus labios involuntariamente y por primera vez, el amargo sabor de la malicia no era su compañero—. ¿Tienes más libros?

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—Debes asegurarte de mantener la calma.

Naruto asintió, ajustando la correa del bolso de lona de Sakura en su hombro. Él podía mantener la calma. Él era una buena persona, ¿verdad? claro que sí.

—Hinata no es el tipo de chica que entraría en un matrimonio arreglado a la ligera. Hay una razón para ello —Sakura dijo, tomando su mano entre las suyas y dándole un ligero apretón—. Tal vez puedas hacerla cambiar de opinión, pero tendrás que respetar cualquier decisión que haya tomado.

—Entonces, ¿crees que ella realmente quiere casarse con un extraño? —preguntó Naruto con incredulidad. Sakura le apretó la mano otra vez y mantuvo sus ojos enfocados en el camino al Distrito Uchiha.

—Hinata es alguien que no se retracta de su palabra, como tú. No creo que lo que ella quiera sea parte de esto.

Naruto asintió y se concentró en mantener un pie delante del otro. A pesar del razonamiento de Sakura sobre la situación, no lo hizo sentir nada menos que asco. Después de pasar el día en la "academia", era demasiado tarde para ir al complejo Hyūga. Los niños le suplicaron que volviera al día siguiente y no era como si él pudiera negarse.

Eso fue hace dos días.

Dondequiera que iba, había exigencias por su ayuda. No le importaba ayudar, pero seguían apartándolo de lo que se suponía que debía hacer y era horrible para decir la palabra "no". Afortunadamente, Sakura había aceptado ser su excusa después de que ella se diera cuenta de que él no iba a poder ir al complejo Hyūga por su cuenta para hablar con Hiashi.

También se sorprendió al descubrir que Hinata ya no vivía con los Hyūga, sino que se estaba quedando en lo que quedaba del Distrito Uchiha, con Sasuke. Era tranquilizador saber que Sasuke tuviera a alguien que lo cuidara y sabía por Sakura que Hinata estaba haciendo un muy buen trabajo. El bastardo probablemente no apreciaba los esfuerzos de Hinata, pero se sentía reconfortado al saber que su rival se estaba recuperando bien. Si estaba mejorando tan rápido como Sakura le había dicho, tal vez podrían comenzar a entrenar juntos pronto.

—Está bien, estamos aquí —Sakura anunció, sacando al rubio de sus pensamientos—. Creo que el equipo de demolición hizo un buen trabajo. Después de todo, era una tarea bastante difícil.

Naruto miró el espacio vacío a su alrededor donde solo había una casa. Era una estructura sencilla de un solo piso con la pintura descascarada y las tejas desmoronadas. Fuera de los dos ANBU, uno posado en un árbol cercano y otro en el techo, era doloroso ver el lugar. Todavía era mucho mejor que su pequeño departamento. Siguió a Sakura por el camino de grava hacia la puerta de entrada y trató de repasar lo que le diría a Hinata cuando la viera. ¿Qué se debía decir en una situación como esta? ¿No te cases? Mentalmente Naruto resopló. Incluso él sabía que tenía que proponer algo más elocuente que eso.

—Eso es gracioso —Sakura dijo mientras tocaba la puerta, pero no recibió una respuesta.

Naruto se encogió de hombros ante la falta de respuesta de los ocupantes. Estaba acostumbrado a irrumpir sin previo aviso en la habitación de hospital de Sasuke y ahora no sería diferente. Girando el pomo de la puerta, descubrió que estaba sin cerrojo y entró a la casa.

—¡Oye bastardo, estoy de vuelta! —expresó en voz alta y se ganó un fuerte golpe en su brazo.

—¡Naruto! —Sakura siseó, pero él ignoró su reprimenda.

Toda la casa estaba en silencio. Sakura le devolvió la mirada, una mirada similar de preocupación estaba plantada en sus rasgos. ¿En qué parte del mundo podría estar el Uchiha? ¿Hinata estaba bien? Una leve sensación de pánico comenzó a abrumarlo, pero pronto se esfumó cuando una leve risa llegó a sus oídos desde una ventana abierta. Los dos intrusos dirigieron su atención hacia la puerta corredera que conducía al patio trasero y rápidamente se dirigieron hacia allí. Mientras lo hacían, la risa se calmó y hubo un murmullo.

—Eso fue estúpido —dijo la voz amortiguada de Sasuke a través de la puerta.

—Era lindo —fue la débil réplica de Hinata—. Tal vez solo un poco estúpido.

—Hn. Continua.

Naruto frunció el ceño y abrió la puerta trasera, curioso de lo que los dos podrían estar hablando. Al abrir la puerta, encontró a la pareja descansando en la terraza. Hinata estaba apoyada en un pilar con un libro de imágenes bastante grande en su regazo y los rastros de diversión aún en su rostro. Un poco lejos de ella, Sasuke estaba tendido con un brazo sobre los ojos para protegerse del sol. No se movió cuando la puerta se abrió o incluso reconoció que había otra presencia en la habitación. Hinata por otro lado inmediatamente los miró con sorpresa, con su boca ligeramente abierta.

—Hey, Hina-chan —señaló Naruto, repentinamente sintiéndose incomodo por entrometerse.

Fue extraño. Había una gran cantidad de espacio entre ellos y Hinata solo había estado leyendo un libro, pero se sentía como si hubiera entrado a un espacio al que no pertenecía. Un momento que se suponía del que no debía saber. Hinata lo miró como siempre, pero algo estaba apagado. Levantándose lentamente con el libro ilustrado aferrado con fuerza contra su pecho, ella le sonrió.

—Naruto... Bienvenido.

Naruto parpadeó y sintió como si todo el aire hubiera sido succionado de la habitación. Fue un pequeño cambio, un cambio que se sintió como un golpe en el estómago.

«No Naruto-kun... Solo Naruto.»

Continuará en…. Volverse un desastre.

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Fin capítulo once

Notas: ¡Hola a todo el mundo! ¿Cómo han estado? Por mi parte estuve algo atareada, esta semana me toco ayudar a mi madre con la limpieza de la casa, mis pobres dedos están tan doloridos por culpa de la cochina escoba, barres es definitivamente una forma de tortura XD Pero también fue una buena semana, mi musa escritora me visito y avance de una forma magistral algunas de mis historias. Por cierto, les tengo una pregunta para los meses en los que hago actualizaciones dobles, ¿ustedes prefieren leer los dos capítulos juntos? o ¿preferirían leer uno primero y el otro una semana después?

Eso por el momento. Tengan una feliz lectura y por favor cuídense de la pandemia. Besos.

Guest Nana: Me alegra mucho que te guste la historia. Y ojalá que este capítulo valga la pena la ardua espera.

Guest Marys: Puede que me tarde un poquito, pero te por seguro que siempre regresare.

Guest Ideki14: Muchas gracias cariño.

Guest Elena: Créeme que lo sé, yo también soy lectora de fics, por lo que entiendo que las esperas son frustrantes, pero como ficker entiendo que a veces esos autores no pueden publicar tan rápido como uno quisiera. En realidad, en el manga muestran que Naruto y Sakura tuvieron un reencuentro de lo más amigable y lindo, ella solo lo golpea después de que Naruto intentara mostrarle a Konohamaru una versión aún más hentai del jutsu sexy. Es altamente probable que ella no lo hubiera golpeado en ese momento si ese jutsu no hubiera salido a colación. Y no te preocupes, no me ofende que no te guste esa shipp, ya que todos tenemos gustos diferentes.

También me gustaría promocionar una página de Facebook llamada "SadoHuana Posting" tienen el mejor contenido SasuHina que he visto, un montón de fanarts preciosos y los memes más graciosos. Yo siempre rondo por esa página, se las recomiendo al 1000%

Naoko Ichigo