Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, es de College n Curlsy fue beteada porgeekgir7.

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Volverse un desastre

Sakura se mordió el labio inferior mientras el reloj de la sala marcaba tic tac incesantemente. Con cada nuevo segundo que pasaba, su propia ansiedad parecía aumentar más y más. No ayudaba que Naruto golpeara su pie debajo de la mesa, su propio nerviosismo se le contagiaba a ella. Frente a ellos, Sasuke estaba sentado con una expresión de total aburrimiento en su rostro, con una mejilla apoyada en una mano y ocasionalmente tocaba la mesa con la otra mano. Su cabello, estaba era bastante largo, pero parecía haber sido recortado desde la última vez que lo vio y un poco de color había vuelto a su piel. Todavía no había engordado lo suficiente, pero estaba mejorando. Tendría que hacerle un chequeo para asegurarse, aunque externamente parecía estar mejorando.

«Hinata realmente está haciendo un buen trabajo.» Sakura pensó mientras veía a la kunoichi de cabello oscuro entrar a la habitación con una bandeja con rebanadas de manzana.

Eso era algo bueno, ¿verdad? era bueno que Sasuke fuera atendido, aunque no fuera por sus propias manos, ¿verdad? Su mente racional le decía que era así, sin embargo, no pudo evitar sentirse un poco celosa. Cuando Hinata colocó el plato de manzanas en medio de la mesa, el ritmo del pie de Naruto golpeando el piso se elevó. Le tomó todo su autocontrol para no golpearlo en las costillas para que se detuviera.

—No esperábamos compañía hoy —Hinata dijo en voz baja, sosteniendo la bandeja ahora vacía contra su pecho como un escudo—. El té estará listo pronto, pero desearía poder ofrecerles más.

—¡Está bien, Hina-chan! Todo lo que nos des será perfecto —dijo Naruto con más entusiasmo del que debería.

Hinata rápidamente se puso roja ante sus palabras y corrió a la cocina. El rubio se hundió en su silla, derrotado por su partida y reanudó su nervioso golpeteo con el pie. Sakura suspiró y alcanzó una rebanada de manzana. Naruto le iba a provocar un ataque a la pobre Hyūga si no se relajaba un poco. Al otro lado de la mesa, la expresión aburrida de Sasuke se transformaba en una de leve irritación.

—Hey, Sasuke —Naruto susurró apresuradamente mientras Sakura tomaba un bocado de su manzana— ¡Sasuke!

—¿Qué? —Sasuke preguntó.

Naruto se levantó y estiró su cuello para ver si Hinata estaba escondida en la esquina antes de volver a sentarse.

—Hina-chan…

—Hinata.

—¿Huh? —Naruto parpadeó y Sakura se detuvo a medio masticar.

—Hn.

—Oookay —dijo Naruto torpemente, confundido sobre el problema de Sasuke—. De todos modos, Hina-chan... ¿Te ha hablado últimamente sobre un matrimonio arreglado?

Sakura observó ansiosa la reacción de Sasuke a las noticias, pero su rostro permaneció en blanco. Si él sabía sobre el matrimonio arreglado o no, el conocimiento no parecía perturbarlo. Naruto frunció el ceño ante la apatía de su antiguo compañero de equipo, pero de todos modos lo presionó.

—Si ella todavía no te ha hablado al respecto, probablemente lo haga pronto. Necesitamos encontrar una forma de sacarla de esto. No sé si Kakashi-sensei pueda hacer algo, pero quizás podría ayudarnos a persuadir a los Hyūga…

—¿Por qué?

—¿Qué quieres decir con por qué?

—Quiero decir exactamente eso.

—Sasuke-kun —Sakura lo interrumpió, colocando una mano en el antebrazo de Naruto para evitar que su temperamento, de por si malo, se disparara—. Naruto solo quiere ayudar a mantener a Hinata aquí en la aldea con su familia y amigos. Creo que todos podemos estar de acuerdo en que es lo mejor. Si pudieras hablar con ella sobre quedarse...

—Hn —Sasuke resopló, sus labios se curvaron ligeramente hacia arriba con diversión—. Así que ahora sabes lo que es mejor para ella, así como sabes lo que es mejor para mí.

El chirrido de la tetera corto sus palabras y les permitió a los tres serenarse. Naruto tenía la boca abierta, cualquier protesta había muerto en su garganta. Sakura sintió que su corazón se retorcía de dolor mientras Naruto luchaba por saber que decir. Había trabajado tan duro para recuperar a Sasuke. Esa promesa que le había hecho a ella todos esos años atrás de traer a Sasuke de regreso a la aldea también había sido para él. Ella movió su mano hacia el hombro del rubio, con la esperanza de transmitirle una sensación de confort a pesar de la tensa atmósfera que se había apoderado de la habitación. Sasuke, por otro lado, no estaba aturdido por el daño que su golpe verbal había causado. En cambio, extendió la mano y agarró una rebanada de manzana, mordiéndola perezosamente justo cuando Hinata volvía a entrar en la habitación.

—Perdón por la espera —Hinata dijo, sus oscuras cejas se juntaron al notar la tensión entre ellos—. ¿Está todo bien?

—Todo está bien, Hina-chan —respondió Naruto, volviéndose a colocar su habitual máscara de exuberancia—. En realidad, quería hablar contigo.

—¿Hablar conmigo?

—Sí, ¿podríamos hablar en privado?

Hinata puso la bandeja de té sobre la mesa y comenzó a quitarse el delantal de su cintura, pero Sasuke la agarró de la muñeca.

—Él quiere hablar sobre el contrato de matrimonio —dijo Sasuke y los ojos de Hinata se agrandaron exponencialmente.

—Sasuke creo que deberíamos darles tiempo a solas… —Sakura comenzó a retroceder un poco cuando los ojos oscuros de Sasuke miraron a un punto justo por encima del hombro.

—Lo que sea que tenga que decir, él puede decirlo aquí.

Naruto se levantó de su silla y golpeó la mesa con sus manos.

—Estás siendo un verdadero asno hoy, ¿sabes? Si tienes una opinión que dar, guárdala para después —espetó antes de volverse hacia Hinata—. Kiba me contó sobre el matrimonio arreglado. No tienes que hacer esto.

Hinata lanzó una mirada preocupada a Sasuke, quien aún sostenía su muñeca, pero ninguno de ellos se alejó el uno del otro. Le pareció casi territorial. Sakura tragó saliva.

«No.»

—Naruto. Yo... Yo quería decírtelo antes.

No, esto solo era una broma. Ella solo estaba siendo paranoica. Inconscientemente, sus dedos se cerraron en puños mientras hacía todo lo posible por mantener su respiración uniforme.

—Hinata, podemos hablar con Kakashi-sensei. Tu padre lo escuchará.

—Naruto yo…

«No. Por favor no.»

—No tienes que irte…

—Ella no te está dejando idiota —. Sasuke gruñó, acercando a Hinata a donde estaba sentado. Ella se arrastró hacia su lado, con la mirada baja y el labio inferior atrapado entre sus dientes—. Ella se va a casar conmigo.

Ella se va a casar conmigo...

Ella se va a casar conmigo.

Sakura sintió que sus hombros comenzaban a temblar mientras miraba a la pareja de morenos al otro lado de la mesa. Esto era una broma. Tenía que ser una broma. Una pequeña risa escapó de sus labios, llamando la atención de todos, pero no pudo evitarlo. Esa solitaria carcajada se convirtió en dos, en tres y pronto ella se estaba riendo tan fuerte que le dolía el estómago.

—Sakura-chan —dijo Naruto mientras se giraba hacia ella con una mirada de preocupación en sus ojos.

¿Por qué se veía así? Esto solo era una broma. Sasuke solo intentaba meterse debajo de su piel como siempre lo hacía. Suspirando, se enjugó una lágrima e intentó controlar su risa.

—Esa es buena —ella dijo con una dolorosa sonrisa en sus labios—. No me he reído así en mucho tiempo.

—Sakura-san… —comenzó Hinata, pero Sakura negó y se puso de pie.

—Avancemos y hagamos este chequeo. Tú y Naruto pueden ir a hablar a la otra habitación si lo desean.

—Sakura-san…

—Hay una gran acumulación de pacientes en el hospital, así que no podré quedarme aquí mucho tiempo.

—¡Sakura-san! —Hinata dijo, su voz se elevó más que de costumbre. Sakura parpadeó sorprendida, su sonrisa comenzó a vacilar.

—No hay necesidad de gritar, Hinata.

Hinata la miró con los ojos pálidos rebosantes de lágrimas. Sakura sintió que sus hombros comenzaban a desplomarse.

«Ella se va a casar conmigo.»

Ella volteó su mirada hacia Sasuke quien la miraba fijamente sin una pizca de emoción. Mientras lo miraba, poco a poco sintió que su corazón se rompía. No era así como se suponía que debían ser las cosas. Lágrimas calientes corrieron por sus mejillas y se cubrió el rostro con las manos para no tener que verlos. Ella no quería ver la preocupación de Naruto o la compasión de Hinata. No quería ver la total y completa apatía de Sasuke. Deseó poder evitar que las lágrimas cayeran, pero no sirvió de nada.

«Ella se va a casar conmigo.»

—Sakura-san... Naruto... —dijo Hinata, su suave voz temblaba—. Lo siento.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

La noche finalmente había caído sobre el distrito Uchiha y con ello llegó el silencio que solía habitar la casa. Bueno... Casi silencioso. Todavía tenía sus propios pensamientos como compañía y ya se había cansado de sí mismo. Después de ese caótico día, hubiera apreciado un poco de paz y tranquilidad. Sasuke frunció el ceño mientras escuchaba los pequeños gruñidos y golpes quedaba la mujer Hyūga, que se negaba a volver a entrar. No estaría tan nerviosa si Naruto y Sakura hubieran decidido no visitarlos ese día.

Hubiera estado perfectamente contento de continuar su tarde como lo había estado haciendo, pero no. Esos dos siempre se las arreglaban para traer mierda a su vida cada vez que esta se calmaba. Ahora estaba atrapado esperando que Hinata se cansase lo suficiente como para ir a la cama, pero era poco probable que eso sucediera. Con un gruñido frustrado, se pasó las manos por el cabello y se apoyó contra la barandilla de la terraza. Él solo quería ir a dormir. ¿Era demasiado pedir?

—Hinata —llamó, pero ella no respondió. Sus labios se curvaron con molestia, alzó la voz—. ¡Hinata!

Hubo un fuerte jadeo cuando recuperó el aliento, pero el sonido de los golpes había cesado.

—Ven a la cama —él dijo simplemente.

—Voy a entrenar un poco más. Por favor... Por favor ve a la cama sin mí.

Sasuke frunció el ceño. Podía oír el patético temblor en su voz y la forma en que olisqueo a través de su rechazo. Ella estaba llorando. No podía manejar a una mujer llorando.

—Estás llorando por Naruto y Sakura —expresó simplemente, agarrándose a la barandilla de la terraza mientras descendía un paso a la vez. Lento pero seguro, él se dirigió a donde estaba ella por el sonido de su voz, extendiendo la mano y finalmente tocando algo sólido.

—Yo... Lo siento —olfateó.

—¿Por qué te estas disculpando? —preguntó, mostrando su irritación y fatiga—. Firmaste el contrato por tu propia voluntad, ¿verdad?

—S-sí, pero…

—Entonces sabías que habría consecuencias. No tiene sentido disculparse por acciones que no son del agrado de otras personas.

—Había una mejor manera de decirles.

—¿Una mentira era mejor? ¿O hubieras esperado hasta el día de nuestra boda?

Hinata olisqueo y se alejó de él. Ella podría no haber apreciado su contundente sinceridad, pero sabía que la verdad era mejor a una mentira. Honestamente, pensó que le contaría a Sakura sobre el matrimonio hace mucho tiempo. No era su culpa que Hinata la hubiera dejado continuar con sus esperanzas solo para posteriormente aplastarlas. Puede que él no sea la persona más agradable, pero no era el malo aquí.

—Sakura-san... —susurró Hinata desanimada—. Ella... Ella realmente te amaba.

—Nunca le pedí que lo hiciera —respondió bruscamente.

Él nunca había aceptado el afecto de Sakura. Cuando era niño, la había visto como un obstáculo para aumentar su propio poder. Cuando sus sentimientos prevalecieron en la edad adulta, no pudo entender por qué ella aún se aferraba a ellos. Él no había hecho nada para ganarse su lealtad ni su amor.

—No puedes darle siempre en el gusto a quienes te aman —Hinata protestó débilmente.

—Entonces no es mi culpa si se sienta herida.

Y no lo era. No era su culpa que ella hubiera dejado la casa llorando. No era su culpa que lo pusiera en un pedestal. No era su culpa que no pudiera amarla de vuelta. Su capacidad para tal emoción había muerto el día que le quitó la vida a Itachi. Frunciendo el ceño, extendió la mano para tocar a Hinata y su mano aterrizó en su hombro. Luego se arrastró hasta su muñeca donde la empujó un poco hacia adelante, arrastrando los pies con renuencia sobre el terreno.

—Estoy cansado —dijo, la muñeca de la mujer colgaba flojamente en su agarre.

—Yo no lo estoy —respondió suavemente y su delgada muñeca se deslizó entre sus dedos.

Pronto el aire húmedo de la noche se llenó una vez más con el sonido de gruñidos y golpes. Cansado Sasuke se pasó una mano por el rostro y se dejó caer en la hierba. Parecía que esta noche, las cosas irían al ritmo de ella.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Kakashi se metió las manos en los bolsillos mientras se dirigía al recientemente despejado Distrito Uchiha. Mientras todos los decrépitos edificios habían sido destrozados y transportados, la frase "pueblo fantasma" todavía era adecuada para describir la propiedad. Recordó que una vez los Uchiha habían recorrido estos senderos con orgullo, aunque el recuerdo se sentía muy lejano. Sus ojos eran la envidia de la gente. Ahora todo lo que quedaba de su legado era un almacén de pergaminos envejecidos, una casa en ruinas y un descendiente que no cooperaba.

Negando con la cabeza ante la idea de su petulante alumno, miró a los ANBU que estaban vigilando la casa. Una vez que lo vieron, rápidamente abandonaron sus posiciones y aparecieron frente a él en cuclillas. Odiaba tener a dos de sus más hábiles shinobi en ese tipo de servicios, pero no lo pudo evitar. Incluso después de que la boda ocurriera, especialmente cuando recuperara sus ojos, Sasuke no tendría la confianza de la aldea. Pasaría mucho tiempo antes de que eso ocurriera, pero esperaba que pudieran reparar los vínculos que se destruyeron. Cuanto antes lo hicieran, mejor.

—El reporte —dijo Kakashi y los dos ANBU se levantaron de sus posiciones.

—El objetivo ha continuado con su rutina normal. Ninguna actividad sospechosa, señor —uno de ellos dijo y el otro resopló indignado detrás de su máscara. Kakashi levantó una ceja y tosieron torpemente en un fallido intento de ocultar su desprecio.

—Le ha permitido a La Paloma más libertades que antes, señor. No podemos bajar la guardia, podría tratar de manipularla para sus propios fines.

Ante esa noticia, Kakashi sonrió bajo su máscara. Parecía que Sasuke se estaba acercando a Hinata. Como su agente le había informado, él podría estar tratando de hacer que Hinata baje sus defensas para poder planear un escape. No dejaría que Sasuke hiciera algo así, sin embargo, no creía que el chico pudiera ejecutar sus planes si alguna vez tenía la oportunidad. En cualquier caso, quería presenciar el supuesto ablandamiento con sus propios ojos antes de llegar a ninguna conclusión.

—¿Dónde está ahora? —preguntó Kakashi y ambos ANBU apuntaron a la casa.

—Están en el jardín —uno de ellos dijo.

«¿Jardín?» Kakashi pensó mientras dejaba a sus agentes y caminaba hacia la parte trasera de la casa. «Quizás él realmente se está ablandando.»

Cuando dobló la esquina hacia el patio trasero, se sorprendió al encontrar a Sasuke sin camisa cubierto hasta los codos con tierra. Su cabello negro azabache se pegaba a su frente, el sudor goteaba de su rostro hacia la tierra. Con más cuidado del que Kakashi pensó que tenía, Sasuke acarició la tierra alrededor de una pequeña y verde planta. Era extraño ver que cuidara de algo tan frágil cuando tenía manos que solo parecían capaces de destruir. Cerrando rápidamente la distancia entre él y su alumno, se agachó junto a él y colocó una pesada mano sobre su cabeza. El Uchiha inmediatamente se tensó ante el inesperado contacto físico que solo hizo que la sonrisa del Hokage se hiciera más grande. Él realmente estaba bajando la guardia.

—Sasuke, Sasuke, Sasuke —Kakashi bromeó—. ¿Qué voy a hacer contigo?

El chico se quitó la mano de la cabeza y frunció el ceño.

—¿Qué deseas? —él gruñó.

—¿Siempre debo querer algo de ti? Tal vez solo quería hacerle una visita a mi alumno favorito. Piensa en esto como una visita amistosa. Después de todo, ha pasado un tiempo desde la última vez que hablamos y te extraño.

Sasuke no pareció encontrar ninguna mentira en sus palabras y se levantó para ponerse de pie. Por el rabillo del ojo, Kakashi notó que Hinata salía de la casa con una regadera bastante grande. Cuando ella lo vio, sus pálidos ojos se abrieron y le dio una pequeña sonrisa.

—Hokage-sama —dijo mientras se ponía junto a Sasuke—. ¿Hay algo que podamos hacer por usted?

—Di lo que necesites y vete.

Kakashi se levantó y sonrió. Hinata era demasiado dulce para el alma agria de su alumno. Por mucho que deseara seguir molestando al chico, aún tenía una montaña de papeles que examinar y gente que exigía su atención. No podía esperar el día en que Naruto finalmente pudiera hacerse cargo. Con un poco de suerte, ese día sería bastante pronto.

—Sasuke me hieres —Kakashi dijo, colocando una mano sobre su corazón—. Pensé que estarías emocionado de hablar con tu viejo sensei.

El Uchiha frunció el ceño, pero no respondió.

—Hinata-san, ¿cómo crees que Sasuke está progresando? —preguntó y la menuda mujer lo miró de arriba abajo.

—Lo está haciendo bien. Su conciencia espacial está mejorando. El setenta por ciento de sus vías de chakra están estables. Su resistencia aumenta cada día.

—Bien, bien —expresó Kakashi con una pensativa inclinación de cabeza. La mejora de Sasuke era una gran noticia. Ahora todo lo que tenían que hacer era no permitir que su talento se desperdiciara—. Tendré que hablar con el Consejo, pero eso no será un problema.

—¿Hablar con el Consejo sobre qué? —preguntó Sasuke, escupiendo la palabra "Consejo" como si fuera una maldición.

—Para comenzar a entrenar, por supuesto. ¿No me digas que planeas marchitarte como un civil?

Ante eso, por primera vez desde que había recuperado la conciencia, una sonrisa genuina, que no estaba llena de malas intenciones, apareció en el rostro del Uchiha. Aunque fue muy breve. Kakashi casi deseó haber activado su Sharingan para poder memorizarla. Por una vez, en realidad había hecho feliz a Sasuke.

—Prepárate para salir al amanecer.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—¡Sakura, cariño! —la voz de su madre sonó por la puerta—. ¿Estás ahí?

Sakura gimió cuando su madre comenzó a llamar ruidosamente a su puerta. El sonido reverberó dolorosamente en su cabeza y solo la hizo rodar e intentó esconderse bajo las almohadas. Inmediatamente maldijo el movimiento, que solo logró provocarle náuseas.

—¿Quieres algo para comer?

Tan uniformemente como pudo, respiró profundamente por la nariz y exhaló por la boca. Lo último que necesitaba era vomitar por culpa de la resaca. El olor a sake rancio en su aliento realmente no ayudaba en nada.

—¡Cariño por favor háblame!

En lugar de responder a las llamadas de su madre, continuó concentrándose en su respiración hasta que pasaron las náuseas. Una vez que lo hicieron, su madre también se fue. Sakura cerró los ojos y se cubrió la cabeza con las mantas. Finalmente, el silencio. Odiaba volver a casa. Ella amaba a sus padres, pero siempre la bombardeaban con millones de preguntas... Preguntas que no quería responder. Siendo civiles, no tenían idea de lo que ella hacía fuera del hogar. No tenían idea de las innumerables vidas que había salvado o de las muchas que había perdido. Incluso cuando trató de explicárselos, nunca fue suficiente porque siempre hacían más preguntas. El departamento de Naruto había sido un respiro, pero no podía ir allí ahora. No así. Fuera de la puerta, oyó el sonido de pesados pasos que regresaban y, en su interior, gimió.

—Sakura, tienes un visitante —su madre llamó.

—¡Diles que se vayan! —Sakura le gritó. No necesitaba que otra persona viniera a tratar de sacarla de la cama. Después de Ino, ¡solo quería que todos la dejaran en paz!

Sakura —Ino dijo mientras tentativamente se sentaba en el borde de su cama—. Supongo que ya has escuchado las noticias.

Sakura no reconoció la declaración de Ino, pero su agarre en su botella de sake se apretó y se apoyó contra la pared. ¿Cuántas personas lo sabían? Todo el maldito pueblo probablemente. Todos sabían. Cada uno de ellos. ¿Desde hace cuánto tiempo sabían? ¿Cuánto tiempo llevaban Sasuke y Hinata comprometidos? ¿Cuánto tiempo se había sentado allí en la mesa del comedor como estúpida? Con un sorbo, tomó un largo trago de su botella de sake medio vacía. Ni siquiera le quemó la garganta.

Sé que esto fue un shock. Demonios, ni siquiera pude creerlo hasta que recibí la orden para las flores.

Flores, pasteles, vestidos. Todas las cosas que había imaginado eligiendo para su propia boda con Sasuke ahora estaban siendo manejadas por el clan Hyūga. Sasuke se iba a casar y ciertamente no con ella.

Es una cantidad tan grande que tendremos que trabajar horas extras si queremos cumplir a tiempo para la cosecha.

«La cosecha ¿eh?» Sakura pensó para sí misma mientras tomaba otro sorbo de sake.

El clima será perfecto para una boda.

Está bien, supongo. Sin duda, podríamos usar el dinero de la orden. No muchas personas están comprando flores hoy en día, ¿sabes?

Ino —Sakura dijo rotundamente—. Por favor, vete.

Ino negó con la cabeza ante la petición y se arrastró sobre la cama para sentarse a su lado.

Sé que estás muy enojada, pero todo va a salir bien. Lo superarás. Quiero decir, también me gustaba mucho, pero luego conocí a Sai y ahora no puedo creer lo loca que estuve. Necesitas conocer a un chico nuevo, uno mejor.

Sakura sabía que Ino solo estaba tratando de empatizar, pero sus palabras solo sirvieron para llevarla más abajo en su depresión. Ella no quería conocer a ningún "chico nuevo". Ino no tenía idea de cómo se sentía. Nunca podría entender lo que era tener el futuro planeado y que después alguien te quitara todo. Ella nunca entendería la vergüenza y el odio que sentía hacia sí misma. Suspirando, ella tomó otro sorbo de sake.

Sakura, fui con Sai al hospital y nos topamos con Naruto. Te estaba buscando. ¿Has hablado con él sobre Sasuke? —Ino preguntó y Sakura negó con la cabeza.

No había hablado con Naruto desde el día en que se enteraron de la boda. Había intentado seguirla cuando ella salió de la casa, pero no había podido alcanzarla. No quería que él lo hiciera. Si estuviera cerca de él, ahora solo trataría de animarla a pesar de que él también estaba dolido. Intentaría mantener la cabeza fuera del agua, pero todo lo que quería hacer en ese momento era ahogarse.

Oye, ¿qué tal si salimos esta noche? Hay un nuevo bar...

Ino... Por favor, vete.

Sakura…

¡Por favor, déjame en paz!

Sakura gimió cuando los golpes en la puerta continuaron. ¿Por qué la gente simplemente no podía respetar sus deseos? ¿No podría obtener al menos una cosa que quería?

—¡Vete! —gruñó y la puerta de su habitación voló de sus bisagras.

—¿Realmente vas a decirme que me vaya? —una voz familiar estalló cuando abrieron la puerta—. Pensé que te enseñé mejor que esto.

Sakura abrió los ojos, parpadeando ante la tenue luz que se filtraba a través de las cortinas. Tsunade estaba de pie en medio de la habitación con los brazos cruzados bajo su amplio pecho y desaprobación en su rostro.

—Lady Tsunade —murmuró, débilmente tratando de llevar su dolorido cuerpo en posición vertical—. Buenos días.

—Es mediodía —la rubia dijo con los dientes apretados—. No te has reportado en el hospital en dos días.

—Oh.

—Me enteré de la boda Uchiha y te permití un día libre para llorar porque entiendo lo que significaba para ti. Sin embargo, esto… —siseó, pateando una de las muchas botellas de sake vacías en el piso—. Esto es inaceptable.

Sakura frunció el ceño mientras pasaba una mano por su desaliñado cabello. Tsunade no tenía derecho a juzgarla sobre cómo lidiaba con sus problemas. La mujer pechugona se ahogaba en alcohol y apuestas. Sus mecanismos para afrontar problemas no eran tan diferentes. Pasando las botellas de sake vacías, Tsunade la agarró por el brazo y tiró de ella para sacarla de la cama. Sakura la siguió débilmente, sus extremidades se sentían extraordinariamente flojas, pero doloridas al mismo tiempo.

—Por favor detente —Sakura gimió, la sacudida la hizo sentir náuseas una vez más.

Tsunade frunció el ceño y la soltó, permitiendo que el cuerpo inerte de Sakura cayera sobre la cama. Sus ojos comenzaron a derramar lágrimas mientras escuchaba el sonido de su sensei al salir de la habitación.

—Esta no es la aprendiz que conozco.

Continuará en... Volverse conocidos.

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Fin capítulo doce

Notas: ¡Hola! ¿Qué tal? Aquí esta el capitulo correspondiente al mes de mayo. La verdad es que últimamente me encuentro con un "bloqueo de ficker" y me ha costado tener los capítulos, por lo que espero me perdonen si la calidad de la escritura no es la usual.

Espero el capitulo les guste, ya que aquí podrán apreciar esa tan ansiada reacción a la noticia del matrimonio.

Muchas gracias por leer, saludos.

Guest Marys: Tienes razón, poco a poco va mejorando la convivencia y la relación entre Sasuke y Hinata.

Guest Yelrihsa: Jejejej, a mi igual me gusta cuando la historia y sobre todo el romance se va dando de a poco, no sé, pero se me hace más creíble. De a poco, pero ya han tenido bastante avance en la relación.

Guest Elena: Me alegra mucho que te gustara el capítulo anterior.

Naoko Ichigo