Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos, son propiedad deKishimoto. La historia tampoco me pertenece, es deCollege n Curlsy fue beteada porgeekgir7.

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Volverse molesto

Naruto hizo una pausa, su puño estaba preparado y listo para golpear, pero no pudo completar la acción. Él no debería estar dudando. La puerta no lo estaba amenazando. Era solo una de las muchas puertas a las que había tocado durante la semana y podría decirse que era la más importante, además claro de la visita al complejo de Hyūga que realizaría más tarde. Sin embargo, mientras permanecía de pie en el pequeño pasillo, no se sentía preparado para estar allí. ¿Qué se suponía que debía decirle? Él no tenía palabras de consuelo para darle, ni palabras de esperanza.

Suspirando, llamó a la puerta de todos modos. Él nunca había sido una persona de planes. Esperó por una respuesta, pero solo había silencio al otro lado de la puerta. Tocó de nuevo y esta vez escucho un amortiguado "desaparece". Naruto negó con la cabeza y giró el pomo de la puerta. Él no podía cumplir con su pedido. Sakura no lo sabía, pero no podía darse el lujo de hacerlo.

El rubio abrió la puerta de la habitación de su ex compañera de equipo, estaba a oscuras, salvo por los pocos rayos de luz que se filtraban por las cortinas. Solo había dado un paso cuando su pie golpeó dos botellas de vidrio. Naruto negó y frunció el ceño. ¿De dónde demonios sacó Sakura todo este sake? Luego levantó la mirada de las botellas vacías al bulto en el medio de la cama. Ni una pulgada de piel o un mechón de cabello rosa podría verse.

—Sakura-chan —dijo mientras se acercaba a la cama. El bulto se movió un poco, quitando las mantas de su rostro para revelar dos ojos rojos e hinchados.

—¿Naruto? —ella dijo, su voz se quebró por el evidente desuso—. ¿Qué estás haciendo aquí?

—Podría preguntarte lo mismo —respondió y Sakura volvió a taparse con las mantas.

—Vivo aquí idiota.

—Sabes lo que quiero decir. Estoy aquí por algo importante.

—Hmph —ella gruñó y rodó sobre la cama. Sin inmutarse, continuó Naruto.

—Has estado desaparecida durante tres días. Baa-chan está preocupada por ti.

A pesar de que no había dicho las palabras en voz alta, Naruto sabía que la ex Hokage estaba preocupada por su estudiante. Sakura ahora que había vuelto a su estado de capullo, no respondió a su declaración, lo que hizo que Naruto frunciera el ceño ante su continua demostración de terquedad.

—¿No te importa en absoluto el hospital? Hay personas que te necesitan…

—Pídele ayuda a Hinata. Ella es buena arreglando cosas.

—¿De eso se trata todo esto? ¿Estás celosa de Hinata? —preguntó Naruto con incredulidad. Sakura se movió sobre la cama para sentarse con sus mantas aún envueltas firmemente alrededor de ella.

—No estoy celosa.

—¿Entonces por qué más has estado llorando en tu cama todo el día y bebiendo hasta enfermarte?

—Vete Naruto. No necesito tu mierda en este momento.

El rubio cruzó sus brazos sobre su pecho y negó con la cabeza.

—No deberías estar celosa de Hinata. No creo que ella o Sasuke decidieran esto.

—Tsk —Sakura resopló y puso los ojos en blanco—. ¿Se va a casar con tu mejor amigo y todavía la defiendes?

Naruto entrecerró los ojos. No le gustaba el hecho de que Hinata se casara con Sasuke. Aún le costaba aceptar esa revelación, pero eso no significaba que tuviera derecho a estar enojado con ella. Tal vez con Sasuke, pero no con ella. Nunca podría estar realmente enojado con Hinata después de todo lo que ella había hecho por él. Hasta que pudiera descifrar qué hacer con la situación, se conformaría al saber que Hinata permanecería en la aldea y no la enviara al otro lado del mundo.

—Mi lealtad no cambia solo porque no me gusta algo —Naruto dijo firmemente. Sakura puso los ojos en blanco y salió de la cama. Se arrastró hacia su escritorio y tomó algo de su superficie.

—Aquí —dijo ella rígidamente, empujando el pequeño objeto en su pecho—. Esto es por lo que viniste, ¿verdad?

Luego soltó el objeto y el llavero de rana con su llave de repuesto cayó en sus manos. La pequeña rana tonta le sonreía inocentemente, sin saber del rechazo.

—Sakura…

—Ahora vete. No quiero escuchar una de tus conferencias —bromeó y comenzó a regresar a su cama.

—Pensé que habías dejado de ser una estúpida fanática de Sasuke —dijo, las palabras escaparon antes de que pudiera pesar en las consecuencias. La espalda de Sakura se puso rígida en respuesta—. ¿Te volviste tan fuerte para qué?

—Cállate Naruto —murmuró, pero él no pudo parar. El frío metal de su llave mordió la parte carnosa de su puño.

—¿Cuál era el maldito punto de volverse más fuerte si solo vas a llorar cuando las cosas no salen cómo quieres?

Sakura se giró para enfrentarlo. Sus ojos verdes se iluminaron con ira y la manta cayó al suelo para revelar un pijama desaliñado.

—¡Dije que te callaras! —gritó. Naruto solo sonrió y se encogió de hombros.

—Se supone que eres la inteligente, pero estás actuando como una verdadera estúpida —dijo, pero fue interrumpido por un fuerte golpe en la mandíbula.

Tampoco fue un golpe suave, ya que lo hizo estrellarse contra la puerta corredera de cristal que daba al balcón de su habitación. Se tambaleó un poco por el impacto, los fragmentos de vidrio crujían debajo de sus pies. La luz llenó el dormitorio previamente oscuro, destacando las botellas de sake vacías e innumerables pañuelos de papel desechados. Sakura salió por la puerta de cristal rota, con los ojos muy abiertos por la sorpresa ante la destrucción que causo. Se escucharon pasos apresurados por el pasillo antes de que un puño aterrorizado comenzara a golpear la puerta.

—¿Eso es todo? —Naruto se burló mientras se frotaba la mandíbula.

Sakura le gruñó, lanzándose hacia adelante para asestarle otro golpe. Naruto esta vez fue capaz de saltar y bajar al suelo antes de que ella pudiera lastimarlo. La kunoichi no era alguien que lo dejara ir fácilmente y lo siguió hasta el piso de abajo, su puño creaba pequeños cráteres cuando lo impactaba contra el suelo. Naruto sonrió con satisfacción mientras se preparaba para esquivar otro golpe. Cuando ella lo volvió a intentar, esta vez aprovechó la oportunidad para levantar su propia rodilla y golpearla en el estómago. Sakura jadeó con una mezcla de conmoción y dolor por el golpe bajo, pero su expresión rápidamente se transformó en una de ira.

«Perfecto» pensó Naruto mientras comenzaba a escapar, enfocando su chakra en sus pies para escalar un edificio adyacente.

Saltando de techo en techo, se sintió satisfecho al escuchar los pesados pasos de Sakura detrás de él. No podía lidiar con una Sakura que se había dado por vencida. El sonido de un golpe pasó junto a su oreja derecha, una Sakura enojada era algo que él conocía muy bien.

—¡Estás perdiendo el toque! —gritó burlonamente por encima del hombro a la kunoichi que iba pisándole los talones—. ¡Atrápame si puedes!

—¡Naruto! —ella gruñó.

El Uzumaki sonrió burlonamente mientras se lanzaba desde el techo hacia el bullicioso mercado de abajo. Hubo más de unos pocos jadeos de sorpresa ante su repentina aparición, pero fueron reemplazados por chillidos cuando un puño cargado de chakra verde se precipitó hacia su cabeza. Naruto atrapó su muñeca justo antes de que pudiera golpear su rostro y le mostró a Sakura su mejor sonrisa descarada.

—¡Déjame, idiota! —Sakura siseó, girando su otro puño para darle un golpe.

—No me golpearías frente a toda esta gente, ¿verdad, Sakura-chan? —preguntó inocentemente.

Sakura parpadeó, su puño se congeló en el aire cuando finalmente se dio cuenta de dónde estaban. Un círculo de aldeanos comenzaba a formarse a su alrededor, cada uno con miradas de sorpresa y confusión en sus rostros. Ella bajó el puño, un rubor rojo brillante de vergüenza cubrió sus mejillas. Aprovechando la oportunidad de atraparla por sorpresa, él usó su pierna para hacerle una zancadilla y simultáneamente soltó su muñeca, ella cayó sobre su trasero en la polvorienta calle.

—¡Naruto! —gritó ella, pero ya se estaba alejando del mercado.

Naruto sonrió para sí mismo mientras el viento lo azotaba y los aldeanos lo señalaban al pasar. Cuando pasó corriendo junto a la pequeña e improvisada academia, todos los niños gritaron y lo saludaron frenéticamente. Él les devolvió el saludo, haciendo una nota mental para visitar a los niños pronto. Acelerando el paso, siguió corriendo hacia el borde de los campos de entrenamiento, saltando aleatoriamente entre tejados y ramas. Llegó al área de entrenamiento del equipo ocho antes de que un fuerte golpe en su hombro lo enviara en picado a través de los árboles hasta el suelo del bosque.

«Le tomo mucho salir de esto» Naruto sonrió, aterrizando rápidamente.

No tuvo mucho tiempo para orientarse antes de que otro ataque llegara. Este fue lo suficientemente fuerte como para lanzarlo a un árbol, romperlo por la mitad y caer por el suelo del bosque. Fuertes sacudidas de dolor irradiaron a través de su cuerpo e hizo una mueca cuando finalmente dejó de derrapar. ¿Tal vez había ido demasiado lejos? Trató de levantarse, pero un peso se extendió a horcajadas sobre su cintura y lo mantuvo clavado en el suelo. Naruto abrió los ojos con cautela y parpadeó hacia la enojada kunoichi que estaba sentada sobre él con un puño alzado. Él le sonrió a pesar de que probablemente había algo en su cuerpo que se había roto por su ataque.

—Te ves linda cuando estás enojada —dijo y Sakura le gruñó con frustración.

Él no se inmutó cuando ella golpeó con el puño junto a su cabeza y afortunadamente no tuvo que preocuparse por más huesos rotos. El resplandor de su ataque retrocedió y en su lugar dos manos temblorosas apretaron la parte delantera de su camisa. Sus hombros se arrugaron y aunque su cabello cubría sus ojos, podía decir que estaba llorando por las gotas que caían sobre él.

—¡Eres un Idiota! —ella lloriqueó, sus dedos sujetando su camisa con fuerza.

—Lo sé.

—¡Esperé tanto por ti!

—Lo sé.

Alzando la mano, acarició suavemente la parte superior de su cabeza, sus lágrimas salieron más fuertes y más rápidas que antes. Sabía mejor que nadie cuánto tiempo había esperado Sakura.

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—Ocho palmas.

Había muchas cosas que irritaban al Uchiha.

—Dieciséis palmas.

Odiaba el sonido de los pájaros cantando por la mañana. Odiaba cómo, sin importar cuanto tratara de calmarse, el opresivo calor del verano no le permitía relajarse.

—Sesenta y cuatro palmas.

Por encima de todo, odiaba el sonido del entrenamiento de Hyūga Hinata. Frunció el ceño al escucharla completar su ataque contra algún objeto inanimado. Su respiración entrecortada y gruñidos mientras embestía solo sirvió para aumentar su irritación con la mujer. Se suponía que debía aclarar su mente o lo que fuera que Kakashi le había pedido que hiciera para meditar.

Se suponía que debía centrarse en volver a familiarizarse con su red de chakra, que estaba inestable por el hecho de que una gran parte de ella era inaccesible y porque confiaba mucho en sus ojos. Despejar la mente debería ser fácil. Todo lo que tenía que hacer era pensar en nada, pero esa hazaña era casi imposible cuando la Hyūga estaba cerca. Sasuke frunció el ceño e intentó enfocarse en cualquier cosa menos en el sonido de Hinata tratando de recuperar el aliento. Simplemente no tenía que pensar en nada. «No pienses en nada. No pienses en…»

—Sasuke —Hinata dijo sin aliento.

El hombre en cuestión casi se sobresaltó sorprendido. Ella sonaba mucho más cerca que antes. Sus pies crujieron en la grava frente a él antes de caer en cuclillas. Sin embargo, Sasuke mantuvo los ojos cerrados. Tal vez si la ignoraba se iría.

—Sasuke —ella dijo una vez más, el sonido de su nombre saliendo de sus labios causó que un calor desconocido se acumulara debajo de su piel.

¿Por qué demonios le había permitido que lo llamara por su nombre? Claro, referirse a él como "Uchiha-san" era rígido y molesto, pero era mejor que la forma en que decía su nombre ahora. El recuerdo de la forma en que ella decía "Uchiha-san" comenzó a resurgir y con ello llegó el nerviosismo e incertidumbre con los que siempre lo pronunciaba. El calor que se había acumulado dentro de él se hizo más fuerte y se pasó una mano por el cabello para sacudirse la idea.

—¿Tienes hambre? —Hinata dijo, colocando una mano suave sobre su hombro desnudo—. Es casi la hora del almuerzo.

Su toque envió una sacudida no deseada directamente a una parte inepta de su cuerpo y retrocedió de inmediato. Podía sentir sus ojos mirarlo con curiosidad por su rechazo, pero no le hizo caso. En lugar de eso, apartó su cuerpo de ella, agradeciendo el hecho de que sus pantalones deportivos fueran lo suficientemente sueltos como para ocultar la semi erección que había surgido.

Escuchó el bufido que ella soltó antes de levantarse para caminar a su alrededor. Probablemente estaba irritada por su silencioso rechazo, pero no le importaba. Hyūga Hinata ya tuvo el privilegio de verlo en algunos de sus estados más vulnerables. No iba a darle la satisfacción de verlo así. Tampoco reconocería el hecho de que ella era la culpable del estado de excitación en el que se encontraba.

La sensación de sus manos sobre su piel era molesta. El sonido de su voz era molesto. La forma en que ella respiraba era molesta. Esta reacción no fue porque él se sintió atraído por ella. Se maldeciría antes de caer por una chica tan patética como la Hyūga, aunque el consejo la aprobara. Sasuke dejó escapar un lento y frustrado suspiro por la nariz cuando escuchó que la puerta trasera se cerraba detrás de Hinata. Él no se sentía atraído por ella. Además, sus sentimientos sobre el aspecto de la mujer aún se mantenían intactos. Nadie voluntariamente casaría a una atractiva heredera con un hombre ciego.

Sasuke sonrió ante la idea y comenzó a regular su respiración para meditar una vez más. Por primera vez desde que despertó de su coma, en realidad estaba agradecido de estar ciego. En cualquier caso, tenía que fortalecer e intentar acceder a su chakra disponible rápidamente antes de que ella volviera a molestarlo. Después de todo, no tendría mucho tiempo para hacerlo más tarde, ya que tenían una "misión" dada por Kakashi. La sonrisa de Sasuke se disipó rápidamente y frunció el ceño ante la perspectiva.

«Estúpido Kakashi.»

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—¿Es ese él?

—¡Oh, Dios mío!

—Salgamos de aquí antes de que explote el lugar.

Hinata se mordió el labio inferior, haciendo todo lo posible para concentrarse en la tarea que tenía entre manos, pero eso era muy difícil de hacer. No necesitaba usar su Byakugan para saber que todos los ojos en la tienda estaban sobre ella y su acompañante. Mirar fijamente era grosero, pero cuando uno de ellos era el último Uchiha, las miradas eran de esperar. Los habitantes del pueblo no supieron del estado comatoso de Sasuke principalmente por su protección. Los aldeanos, fuera de los propietarios de la tienda de abarrotes que frecuentaban a altas horas de la madrugada, ni siquiera sabían que todavía estaba en el pueblo y mucho menos que estaba ciego.

Hinata odiaba mentir, pero era mejor que los aldeanos no supieran la verdadera condición actual de Sasuke. Si lo supieran, cualquiera con un hacha de molienda estaría detrás del hombre. Por hosco y desconsiderado que fuera, ella no estaba dispuesta a permitir que tuvieran la oportunidad para atacarlo. Haciendo todo lo posible por ignorar a las personas que hablaban a su alrededor y al Uchiha que caminaba detrás de ella, se movió a través de las perchas con camisas.

Sasuke estaba ganando peso rápidamente. Ahora que su apetito había regresado con toda su fuerza, aunque aún era increíblemente mañoso, si aumentaba su ingesta de proteínas volvería a la forma en que había estado durante la guerra. Súbitamente, ella giró su cabeza y miró a Sasuke, midiendo su marco actual y la talla de la camisa que necesitaban comprar. El hundimiento en las mejillas, bolsas bajo los ojos y la apariencia general demacrada se había desvanecido en los últimos dos meses y medio que habían pasado juntos. No estar confinado a una cama en el sótano del hospital tenía sus ventajas.

Aun así, no era el chico guapo que todas las chicas de la academia adulaban. Ahora era mucho más alto e intimidante y poseía características que harían que la mayoría de las mujeres matara solo para poder acostarse con él una noche. Eso es si no les importara la peligrosa aura que parecía caer de él en olas nocivas. Por otra parte, eso probablemente también tenía su atractivo.

—¿Cuánto tiempo más? —preguntó Sasuke, su profunda y tensa voz mostraba la creciente irritación que se extendía justo debajo de la superficie de su comportamiento aparentemente indiferente.

—No demasiado. Solo necesitamos algunas camisas más —ella respondió, esperando que sonara tranquilizadora y no nerviosa.

Sasuke simplemente gruñó en respuesta. No podía culparlo por estar irritado. Preferiría estar detrás de los muros aislados del distrito Uchiha que aquí tratando con las miradas sentenciosas de sus compañeros aldeanos. Sin embargo, era algo que no podía evitar. Si Sasuke iba a quedarse en el pueblo, no podría seguir siendo invisible. Tenía que ser reintegrado a la sociedad. Eso significaba, como había dicho Kakashi el día anterior, que los aldeanos debían verlo. Sasuke tenía que "mostrar su rostro."

Es tan lindo, ¿verdad? —Kakashi bromeó—. Considera esto como una misión oficial de hacer que la gente se acostumbre a ver ese rostro.

Kakashi había sonado tan arrogante sobre la tarea, pero Hinata no estaba tan segura. Tenía la esperanza de que con el tiempo esas miradas de odio desaparecerían y tal vez la mayoría de la gente se sentiría bien con él. No tenía idea de cuánto tiempo le tomaría lograrlo.

—¿Cómo pueden dejarlo caminar libre?

—¡Es un peligro para la aldea!

«Él ya no es un peligro» Hinata pensó con un pequeño suspiro, sosteniendo una camiseta verde oscuro contra su torso.

Parecía que le quedaría bien, pero por alguna razón, ella vaciló en agregarla a sus compras. Dentro de la canasta que llevaba había ropa de varios estilos y colores. Todos ellos eran de buen gusto en su opinión, pero no se sentía bien. Mientras permanecía allí de pie agarrando la camisa verde oscuro, un pensamiento la golpeó. Ella ni siquiera sabía qué colores le gustaban. Sakura ya había comprado un puñado de artículos para él cuando inicialmente fue liberado del hospital. La mayoría de las cosas que poseía eran negras o grises. Los colores no eran realmente importantes de todos modos, ya que él estaba ciego, pero esa noción no le sentaba bien a ella. Finalmente, le devolvería la vista y cuando eso sucediera, ¿qué pensaría? Probablemente la odiaría aún más de lo que ya hacía cuando se diera cuenta de que ella lo había vestido de una forma que él no aprobaba.

—Esa es la heredera Hyūga, ¿verdad?

Hinata se tensó al oír el nombre de su familia, apresuradamente puso la camiseta en el estante.

—Escuché que la obligaran a casarse con él.

—¡No!

—¡Oh si!

—Esa pobre chica.

Hinata frunció el ceño, pero mantuvo la cabeza baja. Odiaba escuchar la compasión que otros tenían por ella y el desdén que esas mismas personas tenían por Sasuke. Ellos no sabían nada de él. Sasuke era un asno, no había forma de evitar eso, sin embargo, ellos no conocían al hombre que murmuraba el nombre de su madre mientras dormía. No vieron al hombre roto que ella había sostenido bajo la lluvia. Ella todavía estaba completa, todavía era fuerte. Independientemente de lo que dijeran esas personas, su lástima por su situación era innecesaria y ciertamente injustificada. Mordiendo aún más fuerte su labio inferior, ella trató de empujar a Sasuke más allá, pero él la detuvo con una mano en su hombro.

—Estás molesta —sentenció rotundamente.

Hinata no confirmó ni negó su declaración, en cambio, su cabeza comenzó a bajar. Podía sentir los ojos aburridos casi abriendo un enorme agujero en la parte posterior de su cabeza. Los susurros silenciosos aumentaron y la compasión se acumuló pesadamente sobre sus hombros. Ella los odiaba. Ella no quería su compasión, no quería sus suposiciones.

—Eres patética —Sasuke gruñó en voz baja para que solo ella pudiera oír, su mano descendió desde su hombro hasta su muñeca—. Te importa lo que los insignificantes civiles tengan que decir.

Luego tiró de su muñeca hacia el estante de ropa al lado de ellos. Torpemente, ella tropezó un poco, pero logró mantener el equilibrio cuando Sasuke dejó libre su muñeca como si lo quemara.

—Terminemos con esto.

Hinata tragó saliva, incapaz de evitar sonrojarse. La gente los miraba incluso más que antes si eso fuera posible. Puede que no haya sido la mejor manera de hacer las cosas, pero las palabras de Sasuke le permitieron fortalecer su resolución e ignorar a los demás. Ella no estaba de acuerdo en que los aldeanos eran insignificantes, cada persona tiene valor. Sin embargo, ella realmente necesitaba practicar el ignorar las cosas que decían. Solo iba a empeorando a partir de este momento hasta que finalmente, con suerte, mejorara. Cuadrando sus hombros, se concentró en revolver el estante de la ropa con un nuevo par de ojos sobre ella. Un par de ojos oscuros que la hacían sentirse aislada del mundo exterior.

—Sasuke —ella comenzó y él se tensó ante el sonido de su nombre—. ¿Cuál es tu color favorito?

El Uchiha resopló y metió las manos en los bolsillos, con una débil sonrisa divertida jugando en los bordes de sus labios. Ella lo miró por el rabillo del ojo para captar la fugaz expresión.

—Eres extraña —él reflexionó y ella rápidamente apartó la vista.

Parecía no importar qué, Sasuke estaba decidido a ser un idiota. No ayudaba que, de todos modos, hubiera estado de un humor distante últimamente. Con un suspiro, ella sacó la camiseta verde de la percha de nuevo y se movió para colocarla en la canasta que Sasuke llevaba. En lugar de permitir que ella lo pusiera, él tiró de la canasta detrás de él y la esquivó. Ella lo miró con curiosidad, pero sus ojos oscuros no le daban ninguna pista de los pensamientos que había debajo.

—Me gusta el azul.

Hinata parpadeó ante la información, la camisa que mantenía colgando entre sus dedos cayó. ¡Sasuke podría llamarla extraña, pero esa definición se ajustaba mucho más a él que a ella! Sacudiendo su cabeza, regresó al estante de ropa, armada con el hecho de que le gustaba el azul.

Ella podría trabajar con azul.

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Utilizando su antebrazo, Hanabi se secó el sudor que continuamente se acumulaba en su frente mientras se abría paso a través de las puertas delanteras del complejo. Asintió a los dos guardias que se mantenían estoicamente en posición firme, pero ninguno de ellos reconoció su llegada. Ser rechazada era parte de su castigo después de todo y no esperaba que los guardias rompieran ese protocolo hasta que se lo ordenaran.

El castigo físico impuesto sobre ella por los ancianos y su padre había sido la parte fácil. Eso solo duró un día. El silencio era lo que había encontrado mucho más difícil. La falta de respeto y la insolencia eran cualidades que estaban destinadas a ser eliminadas en su clan. No serian el clan más antiguo y duradero si todos los que tenían un problema con el sistema hubiesen expresado desafiantemente su opinión en contra del status quo. No era justo, pero funcionaba hasta cierto punto.

Hanabi ni siquiera podía culpar a su padre por su mano dura al hacer de ella un ejemplo. Ella no era mejor o peor que cualquier otro miembro del clan. Si hubiera estado en su posición, habría llevado a cabo la misma sentencia con un miembro insubordinado del clan. Ser hija de la rama principal no la ponía por encima del reproche. No obstante, solo porque entendía la razón de su castigo no significaba que estuviera de acuerdo con eso. Era más que nada molesto. Si había algo que ella odiaba era que la ignoraran.

Con un bufido, abrió la puerta de entrada de la casa principal y se metió dentro. La casa estaba en silencio, un hecho que era más normal de lo que la mayoría se sentiría cómodo. A pesar del silencio, varios miembros principales y de la rama secundaria se movían por la casa y eso solo sucedía cuando tenían invitados importantes o reuniones entre clanes.

—¿Qué sucede? —Hanabi murmuró para sí misma mientras miraba a una criada quitar el polvo de una puerta ya sin polvo.

En la aldea no había nadie importante que les hiciera una visita, ¿quizás una reunión? Si hubiera una reunión importante seguramente, ella habría sido informada ¿verdad? Todavía no era legalmente la heredera del clan, pero aún tenían la obligación de contarle sobre las reuniones, independientemente de su castigo. A su alrededor, los miembros del clan de ojos pálidos continuaron trabajando en tareas que eran en gran parte innecesarias. Era casi como si estuvieran esperando algo. Esperando a un misterioso visitante.

Hanabi se pasó los dedos por su húmedo y enredado cabello y se dirigió hacia la puerta más cercana que la llevaría al patio interior. Fuera lo que fuera que estaba pasando, su padre probablemente estaría en el centro de todo. No había nada en esta casa que él no supiera, con Byakugan o no. Pensando en eso, abrió la puerta shoji más cercana que conducía a la pasarela cubierta y rápidamente se acercó a la oficina de su padre. La puerta de su oficina estaba cerrada, lo que significaba que tenía que estar dentro.

Cerrando la distancia entre ella y la puerta, levantó el puño para llamar, pero se detuvo cuando escuchó una voz que no pertenecía a su padre dentro. Hanabi miró a su izquierda y derecha para asegurarse de que la costa estaba despejada antes de presionar su oreja contra la puerta de papel de arroz. Sabía que no era educado escuchar a escondidas, pero ya estaba siendo castigada. ¿Qué problema sería pasar una semana más siendo rechazada? Conteniendo la respiración, mantuvo su oreja presionada firmemente contra la puerta y escuchó.

—No estoy seguro de que esta sea la mejor manera de hacer las cosas.

«¡Naruto!» Hanabi pensó mientras sus ojos se abrían ante la revelación.

Su voz estaba ligeramente amortiguada por la puerta, pero no había duda de que el dueño de la voz era el único e inigualable Naruto Uzumaki. Presionando una mano sobre su boca para evitar traicionar su posición, su corazón dio un vuelco. ¡Naruto finalmente había venido por su hermana! No es de extrañar que el resto del clan se congregase visiblemente en los pasillos de la casa principal y se comportaran de forma tan extraña. ¿Hinata sabría sobre la visita de Naruto? Si no lo hacía, ¿cómo reaccionaría cuando descubriera que Naruto había luchado por su mano? Hanabi sonrió bajo sus dedos ante la perspectiva. Era casi seguro que su hermana se desmayaría ante las noticias.

—¿Y qué propones como alternativa? —la profunda voz de su padre vibró a través de la puerta shoji y sacó a Hanabi de su romántico ensueño—. Si el Uchiha no tiene un apego creíble o lealtad a la aldea, su ejecución será aprobada inmediatamente.

—Entiendo tu posición, pero piensa en todo esto desde la perspectiva de Hinata y Sasuke. Apenas se conocen.

—Los matrimonios arreglados no requieren que los participantes se conozcan de antemano.

—Sí, pero aún…

—En cualquier caso, deberían conocerse bastante bien ahora. Han estado viviendo juntos durante los últimos dos meses y Hinata no ha expresado ninguna queja. No son completos extraños.

Hanabi sintió que su corazón se hundía ante las palabras de su padre. Por supuesto, Hinata no se quejaría. No estaba en su naturaleza hacerlo, sin embargo, Naruto tal vez no lo sabía.

—Hinata no se quejará —Naruto sentenció rotundamente y Hanabi elevo su puño mentalmente en el aire.

Él lo sabe. Hubo un poco de arrastrarse dentro de la habitación, el tenso silencio incluso se podía sentir a través de la puerta shoji. Hanabi tragó saliva y presionó su oreja más cerca.

—Entonces, como dije antes, ¿qué propones?

Hanabi contuvo la respiración, esperando con cada fibra de su ser que Naruto tuviera un plan. Él era el salvador de la aldea de la Hoja. Él siempre tenía un plan. Sin embargo, a medida que el silencio en la oficina se prolongaba, su creciente esperanza comenzó a disminuir.

—¿Serás capaz de detener la ejecución del Uchiha y garantizar la continuación del linaje de uno de los clanes más poderosos que Konoha haya conocido?

—Si el consejo está dispuesto a escuchar y razonar, tal vez pueda. Es por Sasuke que pudimos ganar la guerra. No podría haberlo hecho sin él —dijo Naruto, haciendo que el corazón de Hanabi saltara a la parte posterior de su garganta—. Yo... Entiendo que los Hyūga probablemente tengan mucho que ganar con esta boda y yo solo puedo ofrecerte una promesa. Ojalá tuviera más para ofrecer, pero no crees que la felicidad de Hinata es más importante en todo esto. Forzarla a un matrimonio simplemente no está bien.

—¿Te casarás con Hinata entonces? ¿Le darás a los Hyūga la lealtad y la protección inquebrantable del futuro Hokage? ¿Los Hyūga obtendrán influencia política y asistencia en la reconstrucción a través de ti?

«Por favor —Hanabi pensó mientras presionaba firmemente su mano sobre su boca para evitar que las palabras salieran—. Por favor di que sí.»

Desafortunadamente, ella solo se encontró con silencio y fue ensordecedor.

—No es justo pedirte tal cosa, pero necesitamos algo más que cumplidos y promesas —su padre dijo—. No tengo ninguna duda de que te convertirás en el Hokage de la próxima década. Sin embargo, no tenemos la opción de esperar hasta entonces. Cuando llegue el momento tendrás nuestro voto de aprobación, pero no podemos darte nada más.

Hanabi se apartó de la puerta, su mano bajando de su boca para colgar flojamente a su lado. Realmente no había escapatoria. Dio otro paso atrás solo para toparse con algo rígido y cálido. Girando rápidamente, se encontró con Kō. La desaprobación por sus acciones estaba escrita en todo su cuerpo, desde los ojos entrecerrados hasta los brazos cruzados. Hanabi bajó la cabeza, no porque estuviera triste por haber sido atrapada sino por el peso de darse cuenta del futuro de su hermana. Si Naruto no podía convencer a su padre, nadie podría.

Continuará en... Volverse una obsesión.

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Fin capítulo catorce

Notas: ¡Hola! ¿Cómo han estado? El tiempo se me paso volando, todavía no me creo que ya sea junio. Les cuento que aun estoy con un poco del boqueo, de a poco se me ha ido pasado, aunque todavía está aquí. Aun así, logre tener capítulos para ustedes, puede que no sean tan lindamente fluidos como los anteriores, pero créanme que hice todo lo posible para que la calidad no decayera.

Ahora les voy a decir algo que probablemente no les va a gustar, la cosa es que me voy a tomar vacaciones durante el mes de julio, por lo que el próximo mes NO habrá capítulos. Perdón por esto, pero la verdad es que necesito un poco de descanso. Entre las clases de mi sobrino, mis clases y mi trabajo… La verdad es que estoy colapsando XD

Nos leemos nuevamente en agosto. Los quiero a todos y por favor cuídense mucho.

Guest Marys: Espero que esta actualización doble fuese de tu agrado. La verdad yo pienso igual que tú, Sakura dio por sentado muchas cosas y se hizo ilusiones de la nada.

Guest Lady: Aunque duela, la honestidad directa es siempre lo mejor.

Guest Guest: Técnicamente mis actualizaciones son mensuales, así que… La primera semana de cada mes estoy actualizando los fics. Digo, como para que te programes.

Guest Yelrihsa: Jejejeje, esos son los pequeños detalles que hacen que el romance lento sea algo tan bello.

Guest Guest: Así es, no puede ser dramático, sería demasiado OoC.

Guest Rita: You're right! They're acting like friends with benefits, but they didn't notice that. And yes, Sakura was very selfish.

Guest Laura Marcela: ¡Oh wow! Espero que esta doble actualización te resolviera algunas de las dudas que tenías.

Naoko Ichigo