Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, es de College n Curls y fue beteada por geekgir7.
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Volverse amigos
Sakura suspiró mientras se detenía. El vapor de su aliento empañaba sus gafas y eso le proporcionaba un alivio temporal de la grotesca imagen frente a ella. Sin embargo, no duraba mucho tiempo, ya que pronto volvía a ver la embaldosada habitación llena de mangueras, equipo de limpieza y bacinicas. Gimió mentalmente, lavar las bacinicas tenía que ser la peor tarea en el hospital, aparte de los baños de esponja. Alguien con su conocimiento y habilidad no tendría que realizar esta tarea, pero allí estaba, vestida con botas de goma y un traje de materiales peligrosos. Acuclillada en el piso, agarro una bacinica ya enjuagada, vertió el desinfectante y procedió a fregar el contenedor hasta que brillara.
—¡Aquí vienen más!
Sakura gimió debajo de su máscara cuando llegó un carro con nuevas bacinicas. La enfermera que las traía la miró con lástima mientras estacionaba el carro en medio de la habitación y tomaba una pila limpia del estante. Sakura ignoró su mirada y se concentró en limpiar la que tenía en las manos. Se sentía como si se estuviera ahogando en mierda, pero ella tenía la culpa...
—Lady Tsunade —Sakura dijo vacilante mientras se paraba torpemente frente al escritorio de su mentora.
La mujer rubia no levantó la vista de su trabajo, una hazaña rara para alguien que aborrecía cualquier cosa relacionada con el papeleo. En cambio, se ajustó las pequeñas gafas sin reconocer la existencia de la recién llegada. Sakura miró a Shizune que estaba justo detrás de Tsunade con Tonton durmiendo en sus brazos. La mujer de cabello oscuro le dedicó una pequeña sonrisa, pero no llegó a sus ojos.
—Estoy aquí para trabajar, pero mi oficina está cerrada —dijo Sakura.
—Shizune —Tsunade gritó y la mujer en cuestión saltó un poco—. Estos están listos.
Los ojos de Sakura se crisparon. ¿Cuánto tiempo Tsunade iba a ignorarla? Cuanto antes volviera a trabajar sería mejor, ¿verdad?
—Las otras enfermeras me dijeron que usted tenía la llave —interrumpió Sakura mientras veía a Shizune colocar a Tonton en el piso y reunir la pila de papeles ahora completados en el escritorio de Tsunade.
—Dile a Kakashi que me gustaría hablar con él cuando termine con este trabajo —Tsunade dijo, quitándose las gafas e inclinándose hacia atrás en su silla.
—Sí, lady Tsunade —contesto Shizune con una respetuosa reverencia antes de salir corriendo de la habitación.
Sakura apretó los puños mientras Shizune se iba, cerrando suavemente la puerta de la oficina. Ella abrió la boca para hablar de nuevo, pero Tsunade levantó una mano para silenciarla.
—Estoy decepcionada de ti —la mujer mayor dijo rotundamente. Sakura lentamente cerró su boca y sus ojos se deslizaron hacia sus pies—. Viniste a mí porque querías ser más fuerte.
Sakura se mordió el labio inferior cuando Tsunade se levantó de su escritorio y se acercó a ella. Pequeños tacones aparecieron ante sus ojos, pero no levantó la vista para hacer contacto visual con su maestra.
—Si Sasuke fuera tuyo, ¿qué harías? ¿Acaso desperdicie mi tiempo contigo?
Nuevamente, Sakura se sintió herida ante las palabras que pronunció Tsunade. ¿Qué hubiera hecho si realmente pudiera tener a Sasuke? Es más que probable que hubiera tenido que dejar todo durante un tiempo para poder cuidarlo. El hospital sufriría en su ausencia, sus pacientes no recibirían la atención que necesitaban. Siendo honestos en estos momentos la situación no era muy diferente. Al menos en un mundo hipotético, tenía la posibilidad de que Sasuke le demostrara gratitud por sus cuidados. Mentalmente ella se maldijo a sí misma. No podía continuar permitiendo que su mente divagara.
—Esa oficina ya no es tuya —Tsunade dijo, sacando a Sakura de sus pensamientos—. Comenzarás desde abajo, como una ayuda suplementaria. Considéralo un pago por tu ausencia. Veremos cómo te va a partir de ahí.
—¿Qué?
—A otra enfermera se le asignará monitorear la salud del Uchiha.
—¡Pero lady Tsunade, no puedes simplemente reemplazarme en todos los ámbitos! —Sakura protestó, su cabeza finalmente se elevó para mirar a la mujer mayor—. Te seré de más ayuda si pudiera reanudar mi trabajo de antes…
—Serás de más ayuda cuando aprendas el valor de tu trabajo —Tsunade dijo bruscamente—. Te di seis meses para que trabajaras en ese Uchiha incluso cuando era una causa perdida. Ese pequeño proyecto desvió recursos que no teníamos y tiempo precioso que no tenías que dar. Luego vas y dejas al hospital en segundo plano solo porque él se va a casar. Este hospital no es un hobby.
—Yo... Lo siento.
—No. No, no lo hagas. No vuelvas a disculparte otra vez. No lo aceptaré.
Sakura frunció el ceño al recordar los eventos del día anterior. No era justo que estuviera atascada en la mierda de área de saneamiento del hospital. Las miradas que las otras enfermeras le daban no eran porque sintieran pena por su castigo, sino por el motivo. Ante sus ojos, ella había perdido. Había perdido contra Hinata y ni siquiera había habido una competencia real. Todo su trabajo, todos sus sacrificios habían sido en vano.
Con un profundo suspiro, se levantó de su posición para llevar una pila de bacinicas recién lavadas a la estación de enjuague y desinfección. Ella arrojó los guantes que llevaba en el contenedor y sacó un nuevo par. Encendió el grifo y permitió que se llenara con agua y un agente neutralizante, luego dejo las bacinicas en el fregadero. Miró el agua inexpresivamente, sus propios ojos ardían con lágrimas. Olisqueando, se mordió el labio inferior debajo de la máscara hasta el punto en que casi se lo partió, solo para contener las lágrimas.
—¡Concéntrate! —Sakura espetó, su voz hacía eco en las paredes. Luego cerró el grifo y comenzó a fregar de nuevo—. Para empezar, él nunca fue mío.
A pesar de que decía las palabras una y otra vez en su cabeza, eso no hacía que su corazón doliera menos. En todo caso, solo aumentaba la vergüenza que cargaba sobre sus hombros. Había dejado el hospital. Había dejado a su sensei...
—Lady Tsunade —Sakura dijo.
«—Estoy decepcionada de ti... ¿Acaso desperdicie mi tiempo contigo?»
¿Era verdad? ¿Realmente Tsunade había perdido su tiempo entrenándola todos esos años? Todas esas noches sin dormir... Todas las vidas que había salvado y las que había perdido... ¿Todo había sido como limpiar mierda en la sala de saneamiento? Sakura entrecerró los ojos al agua turbia antes de que empezara a enjuagar furiosamente las bacinicas. No, no fue una pérdida de tiempo. Así no era ella.
«—¿Decepcionada? —Sakura pensó con un bufido indignado—. Haré que se coma esas palabras, solo espera. Sé dónde está mi lugar y no es jugando en la mierda.»
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—Sasuke —Hinata dijo, acercándose para ponerse torpemente junto a él—. No creo que venga hoy.
El Uchiha gruñó, pero no se movió de su lugar en la terraza. No estaba seguro de qué era peor, el hecho de que Kakashi había decidido no presentarse o el hecho de que Hinata había estado a su alrededor desde la tarde de ayer. Había sido como una conversación interminable y eso lo estaba frustrando. Incluso ella había llegado a construir una pared de almohadas entre ellos la noche anterior. La pared no duró mucho, porque la había derribado en medio de la noche cuando finalmente se había quedado dormida. En primer lugar, hacía demasiado calor para que todas esas almohadas estuvieran en la cama.
Sus dedos se curvaron sobre su muslo mientras su frustración hervía bajo su piel. Él quería romper algo, cualquier cosa. Solo necesitaba moverse antes de que toda esta energía reprimida lo hiciera explotar. Hubiera encontrado algún tipo de liberación si Kakashi realmente hubiera aparecido como se suponía que debía.
—Sasuke… —comenzó Hinata y su ceño fruncido se hizo más profundo ante el sonido de su voz.
Mujer estúpida.
Estúpido Kakashi.
Estúpida Konoha.
¡Estaba perdiendo el tiempo dentro de las paredes de esta aldea! Si no sacaba esta energía, seguramente se volvería loco. Cuando eso sucediera, Kakashi y sus secuaces definitivamente tendrían que preocuparse por la seguridad de su preciosa Hyūga. El piso crujió cuando ella se alejó de él. Aparentemente, ignorarla era una forma efectiva de hacerla irse, pero no estaba listo para que ella se alejara. Podría servirle de algo en su estado actual. Estiro su mano y esta aterrizó en su antebrazo y ella se detuvo en seco. Sintió que saltaba levemente ante el contacto y en su interior, sonrió. No estaba tan lisiado como para no representar una amenaza. Eso era bueno. Ella podría no ser tan estúpida como él creía.
—Entrena conmigo —él dijo.
—¿Q-qué? —Hinata tartamudeó, su agarre se apretó en su antebrazo.
—Entrena conmigo.
—Sasuke yo…
El Uchiha resopló mientras se ponía de pie y bajaba las escaleras con la mujer sorprendida a cuestas. Detrás de él, ella siguió protestando, pero no hizo caso de sus palabras. Se suponía que ella debía cuidarlo, ¿verdad? Eso significaba asegurarse de que no se volviera loco. Necesitaba entrenar y ella era todo lo que podía conseguir en este momento. Sin embargo, después de dar unos pasos más en el patio trasero, Hinata finalmente logró apartar el brazo de él y mantenerse firme.
—Sasuke no voy a entrenar contigo —ella dijo firmemente. Su labio superior se curvó desagradablemente ante su negativa. ¿No podría ser cooperativa solo esta vez?
—¿Son los Hyūga demasiado orgullosos como para pelear contra un ciego? —él se burló.
—Eso no es verdad. Sakura ni siquiera ha venido para evaluarte.
—¿Necesito el visto bueno de Sakura para mover mi trasero?
—No, pero…
—Entonces no necesito su aprobación para esto.
—Sasuke…
—¿Tienes miedo entonces? —él incitó.
—No…
—Pelea conmigo.
—Sasuke… —comenzó, el rechazo estaba en la punta de su lengua, pero nunca emergió.
Él no le dio oportunidad.
Él ya estaba corriendo hacia ella con el puño cerrado, apuntando en la dirección de su voz. Su acción había sido temeraria por decir lo menos. Como Kakashi le recordó repetidas veces, un ataque directo en su estado era un movimiento idiota, sin embargo, valió la pena. En un momento, sus pies se precipitaron hacia ella y al siguiente caía sobre su cabeza, ella había bloqueaba exitosamente su ataque. Sus pulmones liberaron aire con fuerza mientras caía sin ceremonias al suelo. Hinata se agachó junto a él, su suave comportamiento habitual había desaparecido.
—¿De verdad quieres que pelee contigo?
Giró su cabeza hacia un lado, pero no respondió su pregunta. Él no debería tener que hacerlo. Hinata suspiró y tiró de su muñeca para ayudarlo a levantarse.
—Yo... Yo no voy a luchar contra ti, pero te ayudaré lo mejor que pueda —ella dijo, su voz suave adquirió autoridad. Luego se alejó de él antes de hablar de nuevo—. Intenta venir hacia mí desde la derecha.
Sasuke puso los ojos en blanco ante sus instrucciones, pero hizo lo que ella dijo. Una pequeña mano golpeó su brazo y retrocedió un par de pasos. Volvió a la carga, pero obtuvo el mismo resultado, esta vez el golpe fue un poco más fuerte. Sasuke se frotó el brazo distraídamente mientras contemplaba qué hacer a continuación. Hinata no era una mujer grande, sabía a ciencia cierta que, incluso sin su vista, podía atacarla de cerca. La única razón por la que fue capaz de frustrar sus golpea era porque no podía verla. Su labio superior se curvó de nuevo y él cargó contra ella. Esta vez ella lo esquivó y su ímpetu combinado con la sorpresa lo envió de bruces al suelo.
—Lo siento, Sasuke —Hinata se disculpó, corriendo a su lado para ayudarlo. Él rechazó su ayuda y se levantó solo.
«Mujer estúpida» gruñó y giró sobre sus pies para atacarla nuevamente.
Solo se encontró con aire cuando ella esquivó su ataque como si él ni siquiera lo hubiera intentado. Su "entrenamiento" continuó así hasta después del mediodía. No había podido golpear a la mujer, pero no fue por falta de intentos. Era demasiado pequeña y rápida para atraparla en su estado actual. A pesar de que iba con toda su fuerza y con intenciones de infligir daño, nunca la golpeó. Ella nunca infundió sus palmas con chakra como sabían que los Hyūga hacían. Era frustrante saber que ella estaba siendo amable con él. Esta mujer realmente lo volvería loco.
Actualmente, ella estaba sentada silenciosamente cerca de su cabeza mientras él estaba recostado en la hierba, jadeando para recuperar el aliento. No debería estar tan cansado, pero aparentemente, su resistencia no era como antes. Escuchó a la mujer suspirar suavemente, su muslo estaba lo suficientemente cerca, si giraba su cabeza su nariz seguramente rozaría su piel. Era una perspectiva tentadora, pero no se permitiría entregarse a ella. También podía alejarse, pero desechó esa idea tan pronto como cruzó su mente. La única opción con la que estaba de acuerdo era quedarse quieto.
Entonces, así lo hizo.
Su proximidad llenó sus fosas nasales con ese aroma sorprendentemente familiar a lavanda y vainilla. Estaba mezclado ahora con sudor, pero eso no lo hacía menos atractivo. Al menos ya no sentía el impulso de vomitar.
—Estás mejorando —Hinata dijo en voz baja mientras una fresca brisa vagaba lentamente sobre ellos. Sasuke resopló ante sus palabras. No necesitaba que alguien como ella lo tratara con condescendencia—. Lo digo en serio.
—No necesito tus alabanzas o compasión —gruñó entre jadeos.
—No pensé que lo necesitaras.
El silencio cayó sobre ellos cuando el viento se llevó la última de sus palabras. Sasuke aspiró aire profundamente mientras otra brisa pasaba, saboreando la sensación de frescura contra su piel. Al mismo tiempo, lo detestaba. El hecho de que pudiera sentir el viento significaba que todavía estaba vivo. ¿Para qué? Después de que recuperara la vista y abandonara el pueblo, ¿qué más podía hacer? ¿A dónde iría? Sasuke frunció el ceño ante sus pensamientos, completamente molesto por sus propias preguntas estúpidas. La respuesta a ellas era: nada, no le quedaba nada.
—Sasuke, usas principalmente tu Sharingan para pelear ¿verdad? —preguntó Hinata, su voz suave corto sus oscuros pensamientos.
Las cejas de Sasuke se arrugaron ante su pregunta. Fue estúpido de su parte incluso preguntar algo así. Por supuesto que usaba sus ojos. Como una compañera usuaria de kekkei genkai ella más que otras personas sabía cuán esencial era ese poder para su estilo de pelea.
—Podrías... Um quizás puedas decirme más sobre el Sharingan. Yo... Lograría ayudarte a entrenar más si supiera más sobre cómo peleas.
—Hn —Sasuke gruñó escépticamente mientras doblaba sus brazos detrás de su cabeza—. ¿Los Hyūga quieren los secretos del Sharingan sobre todas las propiedades y fondos?
No confiaba en esta mujer.
—No, eso no es…
Ella quería algo de él.
—Entonces, ¿has decidido realizar tus deberes matriarcales entonces?
Todos querían algo de él.
—¡Eso no es lo que quise decir!
Mentirosa.
—¿Entonces que quieres?
—Yo... ¡Quiero ser tu amiga! —la mujer de voz suave gritó. En lo alto, podía oír a los cuervos que se alejaban de sus ramas ante el inesperado ruido. El propio Sasuke estaba sorprendido por su arrebato.
—Lo siento por gritar, p-p-pero yo...
¿Amigos?
—Sé que no... Confías en mí...
¿Ella quería ser su amiga?
—Está bien... Yo... Yo tampoco confiaría en mí.
La única persona que él consideraba un amigo había sido su hermano. Itachi había sido todo para él, también se había llevado todo de él. Al final, se quedó con la sangre de su hermano en sus manos y sin otro propósito para su vida. Un amigo no era algo que quería.
—Yo solo…
No tenía a nadie a quien considerara un amigo en este momento. Ni siquiera Naruto. Naruto era... Diferente. Había lazos entre ellos que ni siquiera Kami podría cortar. "Amigo" ni siquiera era un término que describiría su relación con el idiota de la aldea.
—Solo quiero ser tu amiga.
¿Era esto por lo que ella había estado a su alrededor torpemente? ¿Era esto algo que realmente deseaba o era una estratagema para ganarse su confianza? Sasuke se sentó y se pasó una mano por el cabello. La confianza era algo que no podía darle a nadie. Había aprendido eso a una edad temprana, incluso antes de la masacre de su clan, siempre debía mirar por encima del hombro. La gente, especialmente las mujeres, eran engañosas.
Sin embargo... Esta mujer.
—Yo... ¿Espero que eso esté bien para ti?
Esta estúpida mujer... Parecía sincera.
«Recuerda Sasuke, esposa feliz vida feliz.»
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Entrenar con Sasuke no había sido lo que ella había esperado, no es que fuera algo malo. Le permitió ver un lado de él que normalmente no veía. Era obstinado hasta el extremo y no entendía el concepto de "no" y "espera". Generalmente él hablaba de una manera que impedía que alguien se le acercara. Sus agudas observaciones actuaban como un velo que ofuscaba sus verdaderos deseos. Sin sus ojos, sus palabras eran lo único que tenía para protegerse. Con su libertad disminuida, su odio era lo último a lo que se aferraba.
¿Estaba mal querer ser su amigo? ¿Estaba pidiendo demasiado?
Un hombre como Sasuke no disfrutaba de la compañía de los demás. Él no se reía de las bromas ni las contaba. Sus gustos y disgustos eran cosas que se guardaba y solo revelaba algunos. Ella podría estar sobrepasando sus límites, pero ofrecerle amistad era lo único que podía darle libremente, algo que no era exigido por el contrato. Cuidarlo, asegurarse de que no huyera, revivir al clan Uchiha... Esas cosas eran su deber, ser su amiga no lo era.
Hinata sonrió para sí misma mientras reunía varios platos en su bandeja y los llevaba a la mesa donde Sasuke la estaba esperando. Tenían mucho de qué hablar. Ni siquiera estaba segura de cómo abordar los temas más serios de su relación. Su garganta se cerraba cada vez que su boca comenzaba a formar las palabras, pero al menos podría tratar de ser su amiga. Se sentía cómoda siendo su amiga y Kurenai le había dicho que se tomara las cosas con calma. Con contrato o no, no podía obligarse a hacer cosas para las que no estaba preparada. Con ese pensamiento en mente, dejó la bandeja sobre la mesa y comenzó a acomodar cada plato en su orden habitual frente a Sasuke.
—De izquierda a derecha —dijo mientras colocaba un par de palillos en su mano—. Arroz, pescado, vegetales al vapor y miso.
—Hn —murmuró, yendo de inmediato a su tazón de arroz y acercándolo a él.
Hinata escondió una pequeña sonrisa detrás de su mano ante su entusiasmo y comenzó a alejarse de la mesa. Su propio estómago gruñía furiosamente por comida.
—¿A dónde vas? —Sasuke preguntó justo cuando dio otro paso hacia la cocina. Hinata inclinó la cabeza con curiosidad ante su pregunta y respondió.
—A la cocina.
—Para comer.
—Sí... Para comer.
Ella siempre comía en la cocina y él nunca antes se había dado cuenta. Preocupada, ella vio como Sasuke apartaba el cuenco de arroz y dejaba sus utensilios al lado. ¿Había hecho algo mal?
—Quédate —sentenció rotundamente, sus ojos se centraron firmemente en un punto justo por encima del hombro.
—¿Quedarme? —repitió Hinata.
Quédate.
Él quería que ella se quedara. Su corazón se sacudió incómodamente en su pecho y todo su cuerpo se volvió inútil.
Él quería que ella se quedara...
—Eso será todo por hoy Neji.
—Sí... Tío.
Hinata miró a través del pequeño espacio de la puerta shoji que conducía al dojo. Dentro estaba su padre, de espalda a ella mientras hablaba con el hombre más joven arrodillado ante él. Se mordió el labio inferior y contuvo la respiración mientras esperaba que Neji se levantara, pero no lo hizo. Su frente permanecía presionada contra el rígido tatami del dojo, su cuerpo inclinado en sumisión. Cuando su padre se dio vuelta, Hinata rápidamente se escabulló a una alcoba cercana para evitar que la atraparan. La puerta shoji se abrió y se cerró. Los pesados pasos de su padre se detuvieron justo afuera de la puerta por un momento, pero pronto comenzaron su recorrido por el pasillo en la dirección opuesta.
Hinata permaneció escondida, sus dedos se enroscaron fuertemente alrededor de la bandeja. Ella no debería esconderse de su padre, esconderse dentro del complejo Hyūga era un esfuerzo inútil. Sus ojos que todo lo ven sabían todo sobre todos. Ella no debería estar aquí. Tuvo suerte de haber logrado salir de su habitación y llegar a las cocinas sin ser detectada. Enderezando su espalda, Hinata respiró profundamente, temblorosa dio un pequeño paso fuera de las sombras, había llegado hasta aquí, ahora solo tenía que seguir.
Vacilante, colocó un pie delante del otro, enfocando toda su atención en evitar hacer un sonido o tropezar. ¡Sería terrible si todos sus esfuerzos fueran frustrados por su propio descuido! Una vez que llegó a la puerta del dojo, tomó otro aliento y la abrió. Neji todavía estaba dentro con su frente presionada al piso. Él no levantó la mirada cuando ella entró ni reconoció su presencia. Ella abrió la boca para hablar, pero las palabras se le atoraron en la garganta. La última vez que le había hablado... Sus ojos estaban llenos de odio. La última vez que habían estado tan cerca, él había intentado matarla.
Hinata tragó saliva mientras sus palmas comenzaban a sudar y su ritmo cardíaco aumentaba. ¿Todavía la miraría de esa forma? ¿Aún la odiaba? Los ancianos y su padre los habían mantenido separados por una razón, siempre tenían sus razones. Hinata dio un paso hacia adelante, mientras la tetera de cerámica y la taza chocaban entre sí. Neji también tenía sus razones. Era culpa de ella que su padre estuviera muerto, era su culpa que él tuviera que experimentar este castigo, todo era culpa de ella...
—Hinata... Sama.
Hinata jadeó ante el sonido de su nombre, sus ojos vacilantemente se movieron para mirar fijamente a su primo. Su largo cabello castaño caía sobre sus hombros mientras se levantaba para sentarse correctamente. Se veía igual que siempre, orgulloso y estoico como siempre fue... Sin embargo, había algo en sus ojos que su mente de doce años no podía comprender. Era algo que solo experimentaba cuando veía las puertas del complejo después de una larga misión. Esa emoción que llenaba su corazón cuando sus compañeras de equipo le sonreían a pesar de sus heridas. Era algo que quería describir como alivio, pero no tenía ningún sentido. Había otras emociones mezcladas en sus ojos también, sentimientos que ella nunca había experimentado. Sus labios se extendieron en una sonrisa, sorprendida Hinata miró por encima del hombro para asegurarse de que realmente era a ella a quien estaba mirando.
—Estás bien —dijo suavemente y Hinata tragó saliva.
Ella estaba bien, el ninja medico dijo que era un milagro que estuviera viva. Si el ataque de Neji hubiera aterrizado un poco más cerca... Si hubiera golpeado un poco más fuerte... Su corazón ya no latiría. Nadie hubiera podido salvarla. Por ahora, todo lo que demostraba su derrota eran extremidades doloridas, hematomas y una leve dificultad para respirar. No era nada comparado con lo que Neji tuvo que pasar.
Avanzando unos pasos, la tetera y la taza chocaron furiosamente hasta que dejó la bandeja frente a él. Neji la miró por un momento como si la analizara en busca de respuestas, pero no duro mucho. Este era su pequeño desafío a los deseos de los ancianos... Su propio deseo egoísta. Un deseo de paz, un deseo para que él no la odiara tanto, aunque solo sea un poco menos. Hinata abrió la boca para hablar, pero de nuevo nada salió. Cuando los pálidos ojos de Neji volvieron a los suyos, todo su cuerpo se puso rígido y Hinata retrocedió medio paso. Estaba asustada, pero no quería tener miedo, no quería que él la odiara. Quería... Quería... Quería que él fuera su amigo.
—Hinata-sama —Neji dijo cuando ella dio otro paso atrás. —Quédate.
—Quédate —Hinata dijo suavemente, su voz temblaba mientras lo hacía.
El recuerdo de Neji... La emoción en sus ojos cuando la vio por primera vez después de los exámenes Chūnin. Ahora sabía exactamente lo que sentía cuando la veía: dolor, vergüenza, arrepentimiento. Todo se mezclaba para crear un conjunto confuso de sentimientos, pero el alivio dominaba todo. alivio de no haber sido tan terrible con ella. Hinata olfateó mientras se acercaba a la mesa y sacaba una silla. Neji no fue terrible. Odiaba que él pensara que lo fue. Había pasado toda su vida tratando de compensarla... Tratando de demostrarse a sí mismo que en realidad era bueno...
—Estás llorando.
Hinata parpadeó ante la voz de Sasuke. Alzando la mano, presionó sus dedos contra sus mejillas y descubrió que estaban húmedas. ¿Cuándo fue la última vez que se permitió llorar?
—¿Por qué? —Sasuke preguntó.
La pregunta fue fría, no parecía que realmente quisiera una respuesta, pero de alguna manera se sentía familiar. Su agresividad era la misma, su distancia también, sin embargo, las agudas palabras de Sasuke lastimaban en lugares que ya habían cicatrizado hace muchos años. Hinata sonrió a pesar de las lágrimas que seguían cayendo, frotando infantilmente sus ojos con la palma de sus manos, agradecida de que él realmente no pudiera verla.
—Lo siento —Hinata respondió, un poco sofocada por sus propias lágrimas—. Tú... Tú solo me recuerdas a alguien.
—¿Neji?
Hinata dejó de frotarse los ojos ante la mención del nombre de su primo. ¿Cómo sabía sobre Neji? Ella nunca antes le había hablado de él. ¿Recordaba a Neji de la academia? No, eso no podría ser posible. Neji les ganaba por un año. Quizás recordaba a Neji de los exámenes Chūnin. Incluso entonces, no tenía sentido que él concluyera inmediatamente que estaba llorando por su primo. Antes de que ella pudiera siquiera abrir la boca para preguntar más, Sasuke se encogió de hombros y se pasó una mano por su rebelde cabello oscuro.
—A menudo dices su nombre mientras duermes. Lloras cuando lo haces.
Hinata se sonrojó, avergonzada por sus acciones infantiles.
«Creí que había dejado de llorar hace mucho tiempo» pensó para sí misma, sonrió a pesar de su vergüenza.
—¿Es otro novio tuyo? —preguntó Sasuke mientras recogía sus palillos nuevamente. Hinata se rio y negó con la cabeza.
—No, pero él era alguien muy importante para mí.
—¿Era?
La Hyūga pasó una mano por su cabello antes de apoyar su codo sobre la mesa mientras veía a Sasuke comenzar a comer. "Era" esa palabra no describía adecuadamente sus sentimientos por Neji. Él podría haberse ido, pero todavía estaba allí con ella. Él era la razón por la que su corazón todavía latía. Él era la razón por la que tenía que hacer su mejor esfuerzo.
—Aún lo es. Neji-nii-san siempre será muy importante para mí.
Continuará en... Volverse cercanos.
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Fin capítulo diecisiete
Notas: ¡Hola! ¿cómo han estado? Se suponía que esto debía haberlo publicado ayer, pero ayer por la tarde en mi ciudad se descompuso el internet y volvió ya cuando era super tarde, aunque todavía la conexión esta mala, no se imaginan lo que me costo entrar a la página. Son cosas que pasan. Pero aquí estoy, medio cumpliendo con mi calendario XD
Otra cosa, me gustaría hacerle promoción a una página de Facebook a la que sigo, se trata de: "SadoHuana Posting" allí siempre están publicando preciosos fanarts SH y, además, allí pueden encontrar un dōjinshi que se llama SasuHina Shidden y esta genialísimo. Vayan a la página a leerlo, lo recomiendo al 100%
Espero les guste esta doble actualización. Cuídense mucho y no olviden comentar, ya que me encanta saber sobre sus impresiones, teorías y demás. Bye!
Guest Marys: ¡Hola! gracias a ti por leer y por comentar. Así es, lo mejor para Hinata era soltar esos sentimientos y esperanzas, ya que no existía un futuro allí.
Guest Laura Marcela: Gracias a ti por leer. Tal parece que tu deseo se hizo realidad, porque el mes se pasó volando XD
Guest ferts: Me alegra mucho que te guste la historia y tienes toda la razón, porque SasuHina supremacy!
Guest Rebeca: ¡Hey! Me alegra que te guste la historia.
Naoko Ichigo
