Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, es de College n Curls y fue beteada por geekgir7.
xxx
Volviéndose una tradición II
—Y con eso, su amor fue sellado con un primer beso de verdadero amor.
Sasuke sintió que su ojo izquierdo se contraía ante el anhelo en la voz de Hinata y el pequeño suspiro que escapó de sus labios. Siempre se ponía así cada vez que le leía una historia de amor. No fue tan malo como cuando leyó algo triste. La última vez, murió uno de sus personajes favoritos, ella corrió al baño y lloró durante la mejor mitad de la noche. Después de eso ya no se permitían historias tristes en la casa. Sin embargo, eso dejó el romance. Estúpido, insulso e incomprensible romance.
—Eso fue estúpido —refunfuñó y Hinata se movió para colocar el libro en la mesita de noche.
—¿Cómo que fue una estupidez? Fue una historia muy dulce y terminó con un beso de amor verdadero —protestó, pero él solo puso los ojos en blanco.
—No existe el "primer beso de amor verdadero".
—Sí existe.
—No, no existe. Es una mentira, la gente se miente a sí misma solo para sentirse mejor al establecerse con alguien —bromeó.
—¡Eso no es cierto!
—¿Y cómo lo sabrías? —preguntó Sasuke y sintió que Hinata se movía incómodamente junto a él—. Un beso es solo un beso. No tiene un significado más profundo.
—Entonces... —comenzó tentativamente—. Si besara a alguien más, ¿no te importaría?
Sasuke frunció el ceño y se encogió de hombros. Pasado, presente o futuro, de ningún modo le importaba a quién besara. Era molesto que una de esas personas resultara ser su supuesto mejor amigo. A quién, si era honesto, también había besado. Dos veces. El Uchiha hizo una mueca ante los recuerdos y los empujó a un lado. No estaban hablando de él. Estaban hablando de Hinata y sin duda no le importaba a quién besara.
—¿Has besado a muchas personas? —Hinata preguntó, poniendo un poco de distancia entre ellos mientras comenzaba a construir su pared de almohadas—. ¿Nunca has sentido nada?
En lugar de responder a la pregunta, Sasuke agarró la almohada que estaba entre ellos y la arrojó a un lado de la cama. Él no había besado a muchas personas. En varias ocasiones había recibido propuestas para mucho más que solo besarse, pero las había rechazado. Disfrutar de placeres tan frívolos no era algo en lo que se había permitido involucrarse. Además, no podía arriesgarse a que bastardos Uchiha fueran manipulados o perseguidos por hombres hambrientos de poder. No se necesitaba mucho para convertir a un hombre en alguien como Danzo.
—No te importaría si besara a alguien más —Sasuke dijo rotundamente.
—Sí, lo haría —ella respondió desafiante, y aunque su voz era suave, todavía lo tomó por sorpresa.
—¿Por qué?
—Y-yo... No sé.
—Hn —Sasuke sonrió, inclinándose más cerca de la nerviosa mujer—. ¿Entonces finalmente has decidido que besarías a un hombre como yo?
Esperaba que se alejara de él o se escabullera fuera de su alcance, pero no lo hizo. Una de sus manos se deslizó desde su costado para encontrar la mano que ella tenía en su regazo. Hinata no se movió. Sasuke trazo un camino desde las puntas de los dedos hasta la muñeca, subió por el antebrazo hasta el codo, hacia el hombro y cuello. Cuando llegó allí, ella se estremeció como si él la hubiera quemado y eso lo hizo detenerse. ¿Por qué tendría tal reacción al ser tocada allí? ¿Se había lastimado durante su entrenamiento? Él presionó sus dedos contra el costado de su cuello y ella no se inmutó, pero él podía sentir su acelerado pulso bajo las yemas de sus dedos.
—Me tienes miedo —dijo simplemente mientras se alejaba de ella.
Toda esa charla sobre no tener miedo había sido una farsa. En realidad, ella estaba asustada de él como todos los demás, él solo estaba demasiado ciego y complacido como para notarlo. ¿Qué expresiones de disgusto hacia cuando la tocaba? Empujó hacia un lado la incomodidad que surgió en su pecho y comenzó a alejarse. No fue capaz hacerlo, ya que una pequeña mano lo agarró y lo hizo regresar. La piel era cálida y suave, su pulso latía violentamente.
—No recuerdas, ¿verdad? —preguntó mientras movía su mano a la muñeca del Uchiha.
Sasuke frunció sus cejas ante sus palabras. ¿Qué se suponía que debía recordar?
—Saldré de aquí y cuando lo haga, me aseguraré de matarte —le dijo Hinata.
Trató de alejarse cuando esas palabras salieron de sus labios, pero un firme agarre en su muñeca mantuvo su mano en el cuello femenino. Se recordó a sí mismo diciendo eso. Sabía que era capaz de llevar a cabo ese deseo. Este pulso, este intoxicante pero temeroso latido del corazón, era tan vulnerable debajo de las yemas de sus dedos. Si solo extendiera la otra mano y lo apretara, sabía que su ritmo cardíaco aumentaría enormemente antes de detenerse para siempre. Pero por alguna razón, no se sentía como si fuera la primera vez que sentía su corazón palpitando de miedo. Este calor, esta suavidad. Lo había sentido antes, justo cuando había estado consciente por primera vez. A través del ardor y el dolor, recordó este latido y la forma en que apretó ese cuello para asesinar a la persona a su lado. Sus dedos se extendieron sobre la suave piel, su pulgar trazó con cuidado la curva de su mandíbula.
—Lo recuerdo —dijo, con la voz tensa mientras el fantasma de la electricidad que ella había disparado a través de su cuerpo sacudió su cerebro. Hinata asintió y soltó su muñeca.
—Intentar matarme fue lo primero que hiciste cuando te despertaste. Me pillaste con la guardia baja. Si... Sí Sakura no hubiera intervenido cuando lo hizo, es posible que tuvieras éxito. Pasaron semanas hasta que aparecieron los moretones y estuve completamente curada —Hinata confirmó—. Solía tenerte miedo. Pero ya no.
Sasuke se alejó de ella, frunciendo el ceño profundamente. Esta mujer estaba loca por admitir que confiaba en él. Sin embargo, ¿no era esto lo mejor? Dentro de un mes ella le devolvería la vista y se casarían. Confiaba en él lo suficiente, por lo que probablemente no tendría que matarla para escapar. Cuando se fuera ella sería deshonrada, pero eso no tendría efecto sobre él. Una vez que cruzara la puerta... Una vez que se fuera...
—¿Por qué no? No soy exactamente inofensivo —dijo Sasuke, descartando los pensamientos que no pudo completar.
—Lo sé —respondió simplemente.
¿Cómo era posible que una mujer fuera tan estúpida?
—Todavía puedo matarte.
—Lo sé.
—Hyūga… —soltó, exasperado por su sutil terquedad, pero descubrió que cualquier discusión murió cuando un par de labios se apretaron contra los suyos. Fue suave, pero de todos modos sorprendente. Cuando ella se apartó, se encontró deseando más.
—Hinata —expresó rompiendo el hechizo al que su breve toque lo había sometido—. Por favor... Por favor no me llames Hyūga. No más.
Esta mujer... Esta ridícula, confiada y suave mujer. Era tan estúpida y seguramente iba a ser la razón por la que perdiera la poca cordura que tenía. Él ya se estaba aferrando a sus capacidades mentales que actualmente pendían de un hilo, uno que no se había dado cuenta que estaba sujetando. Esta estúpida y tonta mujer.
—Eres una idiota Hinata —susurró, su mano se extendió hacia su cuello antes de deslizarse hasta su cabello.
Ella se quedó obediente quieta mientras la acercaba más, permitiéndole tomarse su tiempo para encontrar el camino a sus labios sin ayuda. Ese pequeño gesto inconscientemente apaciguó su ego. Al principio sus labios rozaron cerca de su nariz. El segundo intento aterrizó cerca de la esquina de sus labios antes de que el tercero finalmente encontrara su objetivo.
Al igual que el resto de ella, sus labios eran suaves. La sensación de tenerla presionada tan inocentemente contra él fue la cosa más dulce que hubiese probado alguna vez, pero no le desagradó. ¿Sabría toda ella tan dulce? Por mucho que quisiera avanzar más, por el momento disfrutaría del lento y confiado besó. Vacilante, sus pequeñas manos agarraron la parte delantera de su camisa y sus suaves labios se moldearon perfectamente contra los suyos. Interiormente reía de su tímida muestra de hambre, no se opuso a complacerla más.
Apretando su agarre en el cabello, colocó su otra mano en la cadera de Hinata y la acercó más hasta que ella quedo sobre en su regazo y se ruborizó contra él. Cuando sus pechos presionaron contra él, jadeó asombrada. Sasuke aprovechó que su boca estaba abierta para profundizar el beso, disfrutando completamente de lo sorprendida que estaba. Nunca antes había besado a alguien de esta manera, ni siquiera estaba seguro de si lo estaba haciendo bien, pero Hinata no se apartó. En cambio, envolvió sus brazos alrededor de su cuello y permitió que su vacilantemente lengua se encontrara con la suya. La sensación de su lengua explorando su boca causó que un delicioso calor subiera dentro de él y en el fondo de su mente, se preguntó si finalmente se estaba volviendo loco. Ella se separó de él demasiado pronto. Por supuesto, era para respirar, pero prefería ahogarse antes que renunciar a este sentimiento.
Sofocado de esta manera no era una mala forma de morir. De hecho, él lo preferiría.
—Hinata —gruñó.
Eso fue todo lo que logró decir antes de reclamar sus labios otra vez y deleitarse por como ella se estremecía contra él.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
No había muchas palabras para describir al Uchiha. Las que usaría no eran de las que se consideraran corteses. Lo último que diría sería que el hombre era vulnerable. Incluso en este estado, inconsciente y pálido, él probablemente estaba más protegido ahora de lo que había estado cuando estaba despierto. Hinata se negó a permitir que nadie lo tocara o lo moviera a una habitación que no estuviera salpicada con fragmentos de vidrio. En cambio, ella ordenó al personal que trajera lo que necesitaba y que limpiaran para que la habitación quedara utilizable.
En cuestión de minutos, el vidrio había sido recogido y se había colocado un futón para que el Uchiha descansara. Hanabi había mirado inútilmente desde la esquina mientras Hinata lo ponía de costado para colocarlo sobre el delgado colchón, a su alrededor los miembros de la rama secundaria se movían con anticipación. Una vez que habían cumplido sus órdenes, su hermana los había enviado a todos fuera. Hanabi estaba bastante segura de que se suponía que también debía irse, pero no lo haría.
¿Por qué era ella tan protectora con este hombre? Nunca había visto a su hermana tan autoritaria antes...
—Por favor, dame la palangana de agua y un trapo —Hinata dijo, rompiendo el silencio de la habitación.
Con furia Hanabi se apartó de la pared en la que se había inclinado y se cruzó de brazos.
—Así que ahora me notas —refunfuñó, pero se tragó todos los otros insultos, estaba claro que Hinata no estaba realmente escuchándola.
A regañadientes, cogió el cubo de agua fría que los miembros de la rama secundaria habían dejado y arrojó el trapo en sus profundidades. Luego llevó los artículos a Hinata que ni siquiera la miró. En cambio, ciegamente colocó su mano en el agua y retiró el exceso del trapo. Hanabi puso los ojos en blanco ante la suavidad con la que secó la transpiración que se había acumulado en la frente del Uchiha. El afecto que ella le mostraba fue suficiente para hacerla querer vomitar.
—¿Por qué estás tan preocupada por él? —Hanabi preguntó y Hinata finalmente la miró por primera vez—. ¿No me digas que quieres casarte con este tipo?
Hinata apartó sus ojos de Hanabi cuando el Uchiha hizo un pequeño gruñido. Por un momento, ambas mujeres contuvieron la respiración en anticipación para ver si él se despertaba, pero no lo hizo. Hanabi se sintió aliviada de que sus ojos no se abrieron, pero estaba claro que su hermana no compartía ese sentimiento. Ella vio como Hinata ponía sus manos a cada lado de su cabeza, su Byakugan se activaba, «espera, ¡no!»
Hanabi inmediatamente cayó de rodillas y agarró una de las muñecas de Hinata para evitar que completara su tarea.
—Hanabi… —espetó Hinata—. Suéltame.
—¡No!
—Hana…
—¡No puedes! ¡No puedes devolverle la vista todavía! —Hanabi protestó, apretando su agarre en la muñeca de Hinata—. No puedes ser tan tonta como para pensar que se quedará a cumplir con su parte del contrato de casarse contigo una vez que recupere la vista.
Hinata sacudió su muñeca y la miró con los ojos muy abiertos, como si no hubiera pensado en ese resultado. ¿Cómo podía ella pensar que el Uchiha sería lo suficientemente confiable como para seguir adelante con un trato del que no ganaba nada? Si ella estuviera en su posición, solo se quedaría el tiempo suficiente para recuperar la vista. Contrato o sin contrato, la autopreservación era de suma importancia. Si Hinata no había pensado en esto, ya era el momento para que lo hiciera.
—Nee-chan —Hanabi comenzó, arrodillándose junto a su hermana, cuyos ojos seguían cada uno de sus movimientos. No importaba cuánto Hinata quisiera cuidar a este hombre, tenía que entender lo peligroso que era devolverle la vista y era mucho más peligroso casarse con él—. Los ancianos van a anunciarme públicamente como heredera mañana. Mientras estuviste fuera, ya comencé a prepararme con papá. Si le devuelves la vista ahora, él te abandonará y quedaras deshonrada. Serás un miembro de la rama secundaria, ya que no te unirás a otro clan y tendrás que tomar el sello. Hinata por favor piensa en esto.
Ella tenía que escuchar. Su hermana era una de las personas más inteligentes que conocía, tenía que entender que todo este arreglo sería su perdición. Hanabi colocó una mano sobre la de Hinata, esperando desesperadamente que entendiera todo lo que estaba tratando de transmitirle.
—No tiene por qué ser así. Puedes cancelar el contrato con el argumento de que él es un compañero no apto. Padre nunca nos obligaría a ti o a mí a casarnos con un hombre del que realmente tuviéramos miedo o que nos hiciera daño y puedes ser la heredera, como siempre debió ser...
—Hanabi…
—¡Por favor, solo escúchame! —Hanabi espetó, indiferente si sus gritos ponían triste a su hermana. ¡Tenía que entender!—. Estás completamente sola allí en el Distrito Uchiha con un hombre que ha matado a más personas que tú o que yo juntas. Nunca se preocupará por ti y al final terminarás lastimada. Si cancelas este matrimonio las cosas pueden volver a ser como antes. Puedes venir y vivir aquí otra vez. Incluso podrías casarte con Naruto. ¡Solo olvídate del Uchiha!
Cuando todas sus palabras se desvanecieron y no había nada más que decir, Hanabi solo pudo tomar una respiración temblorosa antes de que unos cálidos brazos la envolvieran en un abrazo.
—Esto ha sido difícil para ti ¿no? —dijo Hinata mientras le daba suaves palmadas en la espalda—. Sé de lo que Sasuke es capaz, Hanabi. No me hago ilusiones de que cambie.
Hanabi sintió que sus hombros comenzaban a temblar tan pronto como Hinata la soltó. Una fría sensación de pavor invadió su cuerpo mientras veía a su hermana sonreír y colocar sus manos a ambos lados de la cabeza del Uchiha. Las pequeñas venas se hincharon en sus sienes y el chakra comenzó a agruparse en sus palmas, sellando su destino y desatascando suavemente la acumulación en el sistema de Sasuke.
—Hana —musitó sin levantar la vista de su tarea—. Gracias por preocuparte por mí.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
—Hinata-sama —dos voces corearon respetuosamente al unísono—. Uh... Um. Uchiha... San… Sama.
Sasuke rodó los ojos ante su renuente reconocimiento. Casi podía sentir su incertidumbre irradiando de ellos en oleadas mientras trataban de encontrar la forma correcta de dirigirse a él. San. Sama. Traidor. Como decidieran llamarlo no importaba. Para todos los efectos, preferiría no estar en una situación en la que su nombre cruzara sus labios. A su lado, Hinata le apretó la mano y lo condujo hacia adelante, dándoles un saludo de despedida a los guardias Hyūga.
—Démonos prisa y terminemos con esto —gruñó por lo bajo. Hinata dio a sus dedos entrelazados otro apretón mientras caminaban lentamente por el patio delantero del recinto.
—No puedo prometer que será rápido —ella dijo, su voz sonaba ligera y divertida—. Mi clan no tiene prisa y es tradicional que la novia tenga varias pruebas del kimono en lugar de una sola. Es probable que también quieran que nos quedemos para cenar.
—No tengo hambre.
Hinata amortiguó una risita detrás de su mano libre, pero Sasuke sintió que su labio superior se crispaba ante la perspectiva de quedarse a cenar. La última vez que estuvo aquí no comió y no planeaba comenzar ahora. Además, no quería nada de lo que ellos cocinaran. No separarían su comida de la forma que le gustaba y esa hermana pequeña probablemente escupiría en su plato antes de que llegara a la mesa. Ni siquiera podría tomar represalias porque eso haría a Hinata infeliz. No es que le importara, pero las palabras de Kakashi de: esposa feliz, vida feliz, le impedían entretener sus vengativas ensoñaciones contra la niña.
—Deberías intentar comer al menos un bocado de algo —Hinata dijo.
Sasuke presionó sus labios en una línea. ¿Comería cualquier plato misterioso, algo que puede o no haber sido manipulado, para hacer feliz a Hinata? Todavía no estaba muy seguro de lo que hacía feliz a esta mujer. Todo lo que sabía era que ella no era infeliz.
—¿Eso te haría feliz? —preguntó y Hinata detuvo su avance. Sintió que su cuerpo se volvía hacia él con lo que solo podía suponer que era una expresión confusa. Frunció el ceño y pasó su mano libre por su cabello. Él no era muy bueno con las palabras.
—Estarías... Serias... Feliz si yo comiera —dijo con la mandíbula mucho más apretada de lo que necesitaba. ¿Por qué era tan jodidamente difícil?
Hinata no respondió su pregunta. En cambio, sus pies se arrastraron más cerca de él mientras tiraba de su mano.
—Hinata… —comenzó, pero fue interrumpido por un fuerte tirón y sus labios chocaron contra los suyos.
«Voy a suponer que eso significa sí» Sasuke pensó para sí mismo, liberando su mano de la suya.
Cuando Hinata se separó de él, por lo que solo podía suponer fue por sorpresa, la agarró por los brazos y la apretó contra su cuerpo. Después de toda la "práctica" de la noche anterior, no le fue tan difícil encontrar sus labios. Una pequeña sensación de orgullo se apoderó de él cuando fue capaz de capturar su boca en el primer intento. Su esfuerzo fue recompensado con un tímido beso de la Hyūga. Si hacerla feliz significaba más besos, no le importaría hacer más cosas...
—¡Hinata-sama! —una pequeña voz femenina chilló de sorpresa y la mujer en cuestión inmediatamente lo apartó.
—¡Oh! Hiromi… —Hinata respondió sin aliento.
—¡Y-y-yo… lamento interrumpir!
«Definitivamente debería lamentarlo.»
—No, no, ¡está bien! No estaba pensando.
«No, no estaba bien.»
—Por favor, um, sígueme. ¡Lo siento tanto!
Sasuke se tragó cualquier réplica que quisiera decirle a la intrusa y permitió que Hinata agarrara su mano otra vez. No apreciaba la interrupción, pero estaba seguro de que después habría más momentos como este. Cuando regresaran al Distrito Uchiha, la tendría solo para él. Allí, podría averiguar qué es lo que hacía feliz a esta extraña mujer y, por supuesto, cosechar la recompensa. Todo lo que tenía que hacer era pasar por esta estúpida prueba de vestuario.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Cuando despertó, descubrió que abrir los ojos fue más difícil de lo que debería haber sido. Todo su cuerpo se sentía como cuando se empujaba hasta el punto de no retorno, aceptando el hecho de que estaba en la cúspide de la muerte. Sin embargo, se sentía repleto de chakra, sus venas se sentían como si estuvieran zumbando. Se había acostumbrado a ser casi un maldito civil y ahora tenía demasiado chakra corriendo a través de él, chakra que era suyo, pero no del todo. Había algo más, algo que le resultaba familiar, pero no podía identificar a quién. Empujando a través del dolor, abrió los ojos y fue recibido por la familiar oscuridad.
—Bien. Finalmente estás despierto —una voz femenina se burló, alertándolo sobre el hecho de que no estaba solo—. Me estaba hartando de verte dormir.
Sasuke volvió a cerrar los ojos al oír la voz. Parecía que ella estaba gritando, pero él sabía que no. ¿Por qué se sentía como si hubiera sido pisoteado por una multitud enojada? Respiró hondo e hizo todo lo posible por apartar de su mente todos los pensamientos de incomodidad para poder concentrarse. Tenía que estar en el Complejo Hyūga, pero específicamente donde se encontraba dentro de sus paredes era un total misterio. La mujer que lo cuidaba no era Hinata. Si se concentraba lo suficiente, habría podido identificar a quién pertenecía la voz, pero su cerebro se negaba a cooperar.
—Hinata —él dijo, su garganta ligeramente adolorida y extraña—. ¿Dónde está Hinata?
—No te gustaría saberlo —la voz se burló.
Sasuke sintió que su labio superior se curvaba ante la falta de cooperación de su actual compañera. No necesitaba este tipo de contratiempo en este momento. Odiaba admitirlo, pero estaba en una posición vulnerable. Necesitaba a Hinata y el hecho de que ella no estuviera en ninguna parte lo tenía levemente alarmado. Gruñendo, hizo todo lo posible por sentarse derecho, pero una mano no tan suave lo empujó hacia abajo.
—Después de esa pequeña escena que hiciste antes, ¿no creas que puedas levantarte y marcharte?
«¿Escena? ¿Qué escena?» Lo último que recordaba era la sensación de su cabeza explotando.
—¿Dónde está Hinata? —él gruñó.
—¿Por qué te importa? Ya has obtenido lo que querías.
¿De qué estaba hablando? ¿Cómo diablos iba a saber lo que él quería? De repente sintió un leve clic y la oscuridad en la que alguna vez estuvo sumergido se transformó de un tono negro oscuro a un gris oscuro. Su aliento se quedó atrapado en su garganta, incapaz de ocultar su sorpresa. Se sentó, a pesar de que el cambio de posición le causo náuseas y miró alrededor de la habitación. Todavía no podía decir dónde estaba, pero veía contornos monocromáticos.
No había muchos detalles, pero después de estar rodeada por la oscuridad durante meses, fue un espectáculo bastante refrescante. Visión. Él podía ver. Si podía ver eso tenía que significar que Hinata tenía que estar cerca. ¿Dónde estaba ella ahora? ¿Por qué se fue?
—Acuéstate antes de que te estreses y arruines todo —su compañera bromeó y empujó su debilitado cuerpo de regreso al futón.
Él no opuso mucha resistencia. Hinata ya le había dicho que, si se presionaba demasiado, podría causarse un daño irreversible. Lo último que quería era quedar permanentemente ciego. Hablando de eso, ¿dónde estaba Hinata? ¿Por qué no estaba aquí con él? ¿Por qué no podía recordar nada? ¿Qué demonios está sucediendo?
—Todavía no te estás relajando. Te juro por el maldito Kami, que si haces de esto una pérdida de tiempo y esfuerzo de Hinata-nee-chan, ¡te mataré yo misma!
Sasuke rodó los ojos hacia su compañero y el recuerdo de una persona enojada regresó cuando una mancha gris entró en su visión. Hyūga Hanabi. La chica que audazmente proclamó que él no era digno de su hermana. Qué jodidamente conveniente.
—¿Dónde está Hinata? —preguntó y la niña se burló.
—Tienes un cerebro bastante duro —dijo, moviéndose sobre el tatami para sentarse cerca del futón. Sasuke hizo una mueca ante el sonido. ¿Por qué todo sonaba tan dolorosamente alto?—. Si te digo dónde está, ¿te quedarás quieto?
Sasuke hizo una pausa y parpadeó ante gris retorcido que ahora abarcaba su visión. Él cumpliría... Por ahora. A su lado, Hanabi resopló y se movió incómoda.
—En este momento, Hinata está hablando con los ancianos para arreglar tu error. Tendrás suerte si no deciden lavarse las manos y dejarte a merced del Consejo de Konoha. Por mi parte, espero que lo hagan.
Continuará en... Volverse un enamorado
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Fin capítulo veinte
Notas: Doble capitulo, ¡oh sí!
Otra cosa que quería comentarles, hace poco descubrí en Facebook una página llamada: Otra pagina mas SasuHina, la super recomiendo, sus memes son divertidísimos (me ayudaban a distraerme e inspirarme mientras escribía), además de que allí están realizando entrevistas a los fickers, fue genial poder conocer un poco a Shizun Trafalgar. Así que mis bellezas, vallan a darle amor a esa página, porque se nota que está trabajando para el fandom. Y lo mejor es que esta dedicada 100% al poderosísimo SasuHina.
Como han avanzado las cosas en la historia, ¿verdad? No les voy a mentir, pensé que no iba a poder sacar esta actualización, ya que últimamente me han atacado varios bloqueos, es extraño pero este año me han atacado muchos bloqueos. No sé, la cosa esta extraña. Lo bueno es que sí logre cumplir mi cuota de este año en esta historia. Ahora les daré las noticias feas, como algunos de ustedes sabrán, en estas fechas yo me voy a hiatus, porque se viene fin de semestre, las fiestas y otra cosa que quiero hacer en enero es tomarme unas pequeñas vacaciones de los fics. A veces hace bien desconectarse un poco, para así recargar energías y tal vez necesite eso para que mis bloqueos no me ataquen con tanta frecuencia.
Bien, ese seria todo mi monologo. Espero que esta actualización sea de su total agrado. Y por favor sigan cuidándose del covid. Nos estamos leyendo. Les amor mucho. Bye!
Guest Rocio: Pero ellos tienen que construir cierto nivel de confianza y atracción para hacer ese tipo de cosas.
Guest Laura Marcela: Paciencia, que las cosas entre Sasuke y Hinata ya van a encausarse y el romance aflorara entre ellos.
Guest Marys: Han tenido muchos avances, pequeños, pero muy significativos. Me ha pasado eso de tener bloqueo de lector, tengo un libro a medio leer que lo confirma.
Guest Guest: A mi me pasa lo mismo XD
Guest Fers: Aww… Muchas gracias cariño.
Naoko Ichigo
