Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, es de College n Curls y fue beteada por geekgir7.
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Volverse un enamorado
Hinata tragó grueso mientras se sentaba rígidamente sobre sus piernas. Sobre los cojines delante de ella estaban sentados su padre y los ancianos de su clan, todos con rostros de piedra y tensos a la luz de lo que había ocurrido esa tarde.
—Kō —su padre llamo bruscamente al hombre situado justo en la puerta de la habitación del dojo, quien tenía la cabeza inclinada con respeto—. Por favor da un paso al frente e informa lo mejor que puedas a los ancianos sobre lo que sucedió con el Uchiha.
—Sí, Hiashi-sama —Kō respondió mientras caminaba hacia el centro de la habitación.
Cuando él llegó a su lado, Hinata lo miró, esperando que, de alguna manera, ella fuese capaz de entender los pensamientos que seguramente estaban corriendo dentro de su mente. Desafortunadamente, a pesar de que sus ojos podían ver a través de las paredes y la carne, aún era incapaz de leer los pensamientos de una persona, porque si pudiera leer mentes, habría impedido que Kō pronunciara esas palabras...
—Por favor, levanta tu brazo derecho... ¡Q-q-quiero decir t-tu izquierdo! ¡El izquierdo por favor! ¡Lo siento!
Kō apretó los labios mientras la costurera principal cometía otro error al tratar de dirigir los movimientos del cuerpo del Uchiha. La mujer era vieja, pero talentosa y respetada entre los suyos. Ella había confeccionado todos los kimonos usados por la rama principal desde que se había hecho cargo de las modistas cuando murió su padre. Había honor en confeccionar ropa hermosa.
Era un honor que no debería otorgarse a alguien tan ingrato como el Uchiha. Cada vez que la mujer cometía un error direccional, el hombre se ponía más rígido e iracundo. Su aura lucía peligrosa y bastante irritada, parecía irradiar de él en oleadas. Desde el equipo de costureras hasta los guardias, se estaban poniendo imposiblemente tensos. Si así era como se comportaba en público, ¿cómo actuaba cuando estaba a puertas cerradas? Si ponía al límite a los desconocidos, no podía imaginar cómo trataba a Hinata.
«Hinata-sama —pensó, enterrándose las uñas en las palmas—. Ella no debería estar cerca de gente como él.»
Ella puede decir que está bien, pero él sabía que mentía. Este era un matrimonio político. Si ella estaba realmente bien o no, no lo vería hasta finalizada la boda. Esa había sido la forma en que había sido criada. Ver las cosas hasta el final era normal en el clan. Él lo sabía mejor que nadie, sin embargo, no le sentaba bien que ella tuviera que hacer esto.
Si Hinata no se casa con el traidor, la próxima seria Hanabi, pero en su opinión, ninguna de las dos debería verse expuesta a tal destino. Nadie debería atarse a un asesino como el Uchiha. Era una amenaza para la seguridad del pueblo. Si no fuera por ese contrato, el consejo ya se hubiera deshecho de él. De repente, una brusca inhalación de aire rompió sus pensamientos y sus ojos se levantaron para ver la mano de la costurera ser golpeada. De repente, las costureras más jóvenes se congelaron en el lugar y los guardias en la habitación rodearon inmediatamente al Uchiha. Una fina línea de sangre goteaba desde debajo de la manga izquierda del Uchiha. Observó como el hombre lentamente usaba su mano para tocar la sangre. Al lado del Uchiha, la costurera se le acercó vacilante.
—Lo siento, fue un resbalón. Por favor, déjame echar un vistazo —comenzó y extendió la mano para agarrar la manga del Uchiha, pero él golpeó su mano de nuevo.
Al siguiente, los guardias en la habitación hicieron un círculo alrededor del Uchiha, quien, por supuesto se sintió amenazado, inclinándose levemente como si se preparara para la batalla. Su mano no herida se dirigió inmediatamente a su costado donde usualmente tenía su infame katana, pero afortunadamente esta estaba en manos del Hokage. Ciego o no, si el Uchiha tuviera un arma todos habrían estado en peligro. Desafortunadamente a pesar de que estaba desarmado, todavía era una amenaza. Cuando el guardia apostado detrás del Uchiha le puso una mano en el hombro, Sasuke le clavó un codo en el estómago y lo tiro al suelo.
—Maldición —Kō dijo por lo bajo mientras corría hacia adelante.
No había suficiente espacio en esa pequeña habitación para una pelea y esa era la última cosa con la que quería lidiar. Uno de los otros guardias pudo alcanzar al Uchiha antes que él, pero tan pronto como tocó al hombre, el Uchiha giró y lo golpeó directamente en la mandíbula. Un fuerte chakra atravesó la habitación, causando que las costureras dejaran caer sus cosas para huir.
Kō se lanzó hacia adelante y atacó al Uchiha lanzándolo al espejo detrás de él, inmovilizándolo contra el vidrio roto con su antebrazo. Una vez sometido, el último guardia fue capaz de alcanzar el punto de chakra necesario en el cuello del Uchiha para dejarlo inconsciente. Lo hicieron justo a tiempo porque sus ojos oscuros habían cambiado a un amenazador y dicromático rojo y púrpura...
—Después de eso, estuvimos parados en la puerta para evitar que escapara. Entonces fue cuando llegó Hinata-sama —Kō terminó.
Hinata frunció el ceño cuando su antiguo protector terminó su explicación. Sasuke no debería haber sido tan agresivo con la costurera, pero los guardias en la habitación fueron tan rudos con él. La situación no debería haber llegado a ese punto.
—¿Y cuál es tu opinión sobre esta situación, Kō? —su padre preguntó y el hombre a su lado se puso rígido.
—Creo que es un peligro para él y para los demás. Creo que causará daños si no se controla.
«¡No! —Hinata pensó, mordiéndose el labio inferior para evitar que sus palabras escaparan—. ¡Él no es así!»
Hinata apartó la mirada de Kō y de su padre. Sus ojos eran tan ilegibles como cuando había venido a la habitación de Sasuke justo después del incidente. Él no había dicho una palabra, solo había evaluado visualmente la situación antes de despedirse. ¿Qué estaba pensando ahora? ¿Qué creía sobre las palabras de Kō?
—Gracias. Puedes retirarte —su padre dijo con un leve movimiento de cabeza.
Kō se inclinó respetuosamente ante su padre y los ancianos antes de salir de la habitación.
—Como puedes ver Hiashi-sama, esto no es tan fácil como el Hokage creía —Houzu reflexionó. Era el más anciano y quien tenía más autoridad aparte de su padre, sus palabras tenían mucho peso—. Si deseamos continuar, deberíamos hacerlo como se suponía que era el plan inicialmente.
«¿Plan? —Hinata pensó, sus pálidos ojos se abrieron—. ¿Qué plan?»
—Hiashi-sama ya lo intentó. El Hokage se negó a aceptar esos términos —otro anciano se quejó y Houzu se reclinó en su silla pensativo.
—Quizás cuando sea informado de lo que ha sucedido, cambiará de opinión. Si quiere mantener vivo al Uchiha, debemos tenerlo bajo control.
—Siempre podemos encontrar una pareja adecuada para Hinata de algún prominente clan en otra aldea. Haremos bien en hacerlo rápidamente para poder seguir buscándole alguien a Hanabi. El Hokage y el Consejo no pueden reclamarnos por terminar el contrato en base de que el Uchiha es mentalmente inestable.
Hinata se puso rígida mientras los ancianos continuaban discutiendo. Todos sus argumentos seguían el mismo hilo, sin importar de qué lado estaban. Querían controlar a Sasuke y dentro de su clan, solo había un método para mantener a alguien en línea. Hinata cerró los ojos ante la revelación y respiró hondo. El sello de la rama secundaria. Era la única forma de suprimir a alguien como Sasuke.
—Hinata —dijo su padre, tenía los dedos doblados frente a él y la mandíbula apretada—. ¿Qué opinas de esta situación?
—Yo... —comenzó, pero Houzu y los otros ancianos inmediatamente la interrumpieron.
—El Uchiha necesita límites, Hiashi. Cuanto más lo debatamos, mayores serán las posibilidades de que pueda despertarse e irse de aquí.
—Houzu tiene razón. Podía despertarse en cualquier momento ¿y luego qué? Te dijimos cuando se redactó el contrato que esto era una mala idea. Los Uchiha son un clan violento.
—¡Esto es cierto! ¡La mezcla de sangre puede ser más peligroso que ventajoso!
—No podemos arriesgarnos a que nuevamente pierda el control dentro del complejo.
—Necesita que le pongan una correa más ajustada.
—¡Él no es un perro! —Hinata gritó sobre las voces de los ancianos.
Luego se levantó, su corazón latía violentamente contra su pecho, los ojos de los ancianos la miraban con desaprobación. Había dos cosas que uno nunca debía hacer cuando estaba en presencia de los ancianos: pararse más alto que ellos y levantar la voz. De un solo golpe, había derribado los símbolos de respeto y sumisión para aquellos que eran más viejos y sabios que ella. estaba inmensamente asustada, pero no podía sentarse y permitirles hablar de Sasuke como si fuera un animal que debían conservar o no.
—Lo qué pasó hoy... —comenzó, bajando su voz a un nivel más uniforme—. Lo que sucedió hoy fue desafortunado. Sasuke se equivocó al atacar, pero solo intentaba defenderse. No está acostumbrado a estar rodeado de tanta gente.
—Esa es exactamente la razón por la que necesita mantenerse bajo control o desaparecer por completo. ¿Cuál es el objetivo de protegerlo del consejo si al final nos perjudicará a todos? —Houzu preguntó—. Si le ponemos el sello, podremos intervenir.
—No puedes hacer eso.
Ella no podía permitir que eso sucediera. Ese sello había cortado las alas de Neji y no dejaría que le hicieran lo mismo a Sasuke.
—Dices eso ahora, pero ¿quién se responsabilizará de la acción del Uchiha si vuelve a atacar? ¿Quién puede asegurar de que no amenazara nuestra propia existencia?
Hinata se mordió el labio inferior y apretó los puños a los costados. Sasuke tenía un pasado, no podía negar el hecho de que tenía mucha sangre en sus manos, no podía negar que tenía demonios que todavía plagaban cada paso que daba, sin embargo, Uchiha Sasuke era más que sus transgresiones pasadas. Era más que el duro exterior que le mostraba al mundo.
Ella misma lo había visto el día que lo encontró en su destruida habitación en el hospital mientras arrastraba su rígido cuerpo por el suelo.
Lo había visto el día en que tuvo que convencerlo de que saliera del bosque durante un aguacero.
Él estaba herido.
Estaba herido y gritaba pidiendo ayuda, pero cada vez que lo hacía se encontraba atrapado y enojado. Reparar eso no sería posible a través de un sello o del confinamiento. Poco a poco había estado progresando en acostumbrarse a una vida que no requería que matara o ser asesinado. Se estaba volviendo cada vez más como el hombre que debió ser si los ancianos y el consejo no hubieran intervenido y trataran de controlar las cosas. Todo ese progreso se borraría si lo marcaban con el sello. Ella no podía permitir que eso sucediera, ¡simplemente no podía! Tomando una respiración profunda, Hinata miró fijamente a los ojos de todos los mayores.
—Me haré responsable de él. Juro que Sasuke no dañará a nuestro clan ni a la aldea —dijo firmemente y Houzu entrecerró los ojos.
—¿Por qué lo juras? ¿Tu honor? ¿Tu vida? No es como si tomar el sello de la rama secundaria por él fuera cualquier tipo de disuasión para un hombre como el Uchiha… —Houzu se burló, pero su padre silenció a todos con un gesto de su mano.
—¿Estarías dispuesta a tomar el sello, Hinata? ¿Estarías dispuesta a arriesgar tu vida y aceptar cualquier castigo por las futuras transgresiones de Sasuke?
Hinata sintió que sus ojos se suavizaban mientras miraba a su padre, el uso del nombre de Sasuke golpeo una cuerda en su corazón. Él no lo veía como un animal, no como los ancianos. Eso en sí era una buena señal. Poniendo su mano sobre su corazón, lentamente asintió a su padre.
—Si eso es lo que necesitan para confiar en mí cuando digo que no dañará a nadie que no sea una amenaza directa.
—¿Una amenaza directa? —Houzu logró burlarse antes de que su padre lo callara con una dura mirada. Sin inmutarse por su desdén, Hinata cuadró los hombros.
—Es imposible esperar que no se defienda si surge la necesidad, Houzu-sama.
Los otros ancianos murmuraron para sí mismos, algunos enojados y otros intrigados. Su padre los silenció a todos mientras se dirigía hacia ella. Su rostro seguía siendo tan ilegible como siempre, pero se mantuvo firme ante él. Ella quiso decir lo que había dicho, tomaría el sello si eso los hacia confiar en ella. Si eso los satisfacía lo suficiente como para perdonar a Sasuke.
—Tomaré una decisión sobre qué hacer con el Uchiha y tu matrimonio. Y cuando lo haga, enviaré a alguien a por ambos.
Hinata bajó los ojos y asintió, rezando todo el tiempo porque su padre no se tardará mucho en decidir.
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—¿Hana-chan? —Hinata llamó antes de entrar a la oscura habitación, pero no recibió respuesta.
Ligeramente preocupada, ella entró y sus miedos se calmaron tan pronto vio a su hermana profundamente dormida en un rincón de la habitación que estaba frente a la puerta. Ella tenía un kunai en su mano, pero este no le servía de nada, ya que estaba inconsciente. Hinata sonrió para sí misma y se acercó para despertar a la pobre chica para relevarla del deber de "guardia". A pesar de que su hermana pequeña no aprobaba a su prometido, no podía confiar en nadie más dentro del clan para que cuidara a Sasuke mientras estaba incapacitado. Hanabi la amaba más de lo que odiaba a Sasuke. Gentilmente, puso una mano sobre el hombro de la chica y le dio un pequeño apretón.
—Hana, es hora de ir a la cama —susurró y la chica murmuró incoherentemente, pero se puso de pie de todos modos.
Con los ojos solo parcialmente abiertos, Hanabi lentamente arrastró los pies por la habitación y salió por la puerta. Una vez hubo desaparecido, Hinata activó su Byakugan para verla caminar a través del complejo de regreso a su habitación. Estaba en contra de las reglas usar el Byakugan dentro de los límites del complejo, la privacidad ya era escasa, pero quería asegurarse de que Hanabi se metiera de forma segura en su cama.
Cuando estuvo segura de que su hermana estaba bien, se movió para sentarse al lado del inconsciente Uchiha, cuyo pecho continuaba subiendo y bajando. Cuidadosamente, colocó una mano sobre su frente para comparar la temperatura. Suspiró cuando descubrió que no tenía fiebre por la reutilización de sus redes de chakra y la mezcla de su propio chakra para llenar los huecos. A pesar del estrés que los guardias le habían causado, él iba a estar bien.
¿Tomarías el sello por él?
Sí, ella lo haría. Había muchas cosas que aún no descubría sobre este hombre, tantas cosas que aún no podría entender. No podía permitir que los pequeños pedazos de paz que Sasuke se había permitido tener durante los últimos meses fueran aplastados.
¡Nunca va a amarte!
Hinata se pasó una mano por el cabello antes de pegar las piernas contra su pecho y apoyar la barbilla sobre las rodillas. Tal vez nunca llegaría a preocuparse por ella de la misma forma que otros. Cuando su familia fue masacrada, una parte de su corazón había sido eliminada. Para vengar sus muertes, más piezas se habían roto. Cuando mató a su hermano, las últimas piezas habían desaparecido. Sin embargo, aún permanecieron pequeños fragmentos. Pequeñas astillas de compasión que tenía que coleccionar para devolverle, no las quería para sí misma, era él quien las necesitaba.
Ella disfrutaba de la mirada satisfecha en su rostro después de un largo día de entrenamiento y atesoraba la paz que tenía cuando dormía. Era divertido ver su rostro encogerse de consternación cuando él no entendía algo o la mirada atónita que tenía cuando en raras ocasiones ella lo sorprendía. Hinata presionó sus dedos contra sus labios mientras recordaba la fracción de segundo cuando Sasuke se había permitido ser honesto justo después de que ella lo había besado por primera vez.
Había estado tan sorprendido por la acción que ella temía que él se sintiera disgustado. Sin embargo, cuando él le devolvió el beso, descubrió por primera vez lo que se sentía ser deseada por otra persona. Ser deseada, necesitada, sentirse importante. Sasuke no se daba cuenta, pero él la hacía sentir esas cosas todos los días y... La hacía feliz. Cuando firmó el contrato por primera vez, nunca espero estar contenta con la situación.
¿Al principio estaba resignada a su destino y deber? Sí, lo estaba.
¿Estaba contenta? Definitivamente no.
No importa qué tan egoísta sonara, tenía que proteger este pequeño mundo que había forjado ella misma. Suspirando, Hinata se acostó junto a Sasuke como lo hacía todas las noches, sin la barrera de almohada y se permitió acurrucarse en su costado y escuchar los latidos de su corazón. Mañana tendría que enviar un mensaje al hospital para que Sakura fuera a ver cómo estaba y para asegurarse de que estaba bien como para regresar al distrito de Uchiha. Sería desagradable para él recuperar la vista en un lugar desconocido, como el complejo Hyūga. Al menos cuando estuvieran en casa, estaría rodeado en un ambiente que ya conocía.
«Casa —Hinata pensó mientras sus párpados se volvían pesados—. Mañana nos iremos a casa.»
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—Está bien, estás listo para irte. ¡El próximo! —gritó Sakura, entregando al jōnin de mediana edad su expediente médico.
Cuando él lo aceptó, ella lo despidió fuera de la sala de exámenes y se preparó para la siguiente persona. Mientras esperaba pacientemente a su próximo paciente, giró los hombros e intentó ignorar los gruñidos de su estómago. Se comió medio plátano en el desayuno, no era exactamente una comida balanceada, pero fue todo lo que pudo obtener antes de tener un momento de relajo en la sala de las no-emergencias.
No podía quejarse de lo ocupada que estaba. Ella prefería estar ocupada a estar a solas con sus pensamientos y cualquier cosa era mejor que lavar bacinicas. Además, le gustaba ver la expresión petulante de fingida indiferencia en el rostro de Tsunade cuando podía terminar la montaña de papeleo que a la mujer le gustaba asignarle. Claro, le tomaba casi toda la noche completar la mayoría de su trabajo, pero ver la expresión de su sensei hacia que valiera la pena. Sakura suspiró mientras se movía perezosamente en su silla, balanceando el portapapeles en su regazo. Era solo cuestión de tiempo antes de que Tsunade tuviera que admitir que podría recuperar su antiguo empleo. Ese día honestamente no debería tardar en venir, pero por el momento... Estaba contenta.
—¡Maldita sea Sai, no es tu turno! —maldijo una voz amortiguada justo afuera de la puerta de la habitación del hospital.
—¿Tienes un mejor lugar donde necesitas estar?
—B-b-bueno yo…
—Supongo que no. Iré primero que Gordis.
Sakura sintió que su ojo se contraía ante el sonido de su compañero de equipo socialmente torpe ignorando las protestas de quién se suponía sería el siguiente.
—Ah. Fea. Eres tú —Sai dijo mientras asomaba su cabeza por la puerta. Sakura lo saludó vacilante y él entró como si fuera el dueño del lugar. La confianza que emanaba era aún más espeluznante de lo normal.
«Ino no es una buena influencia» pensó y aceptó la carpeta que Sai tenía en su poder.
Justo cuando la tomó, Chōji, la persona que se suponía sería la próxima, irrumpió en la habitación. Era seguido en silencio por Shino que tenía su carpeta bajo el brazo. Verlo le recordó a Hinata, pero ella ignoró el sentimiento para continuar con su trabajo. El hospital era más importante que su vida personal.
—He tenido que lidiar con tu mierda todo este tiempo! ¡Gordi esto, Gordi lo otro! Bueno, estamos aquí y no voy a dejar que te salgas con la tuya caminando sobre mí…
—Estás gordo, ¿verdad?
—¡Por qué tú!
—Sakura-san —Shino dijo rotundamente mientras ignoraba deliberadamente a sus camaradas que discutían por entregarles su carpeta.
—Shino-kun —saludó Sakura, mirando cautelosamente a los dos shinobi detrás de él—. Tú eras el líder del escuadrón, ¿verdad?
Shino asintió y se ajustó las gafas. Ante esa confirmación, Sakura abrió su carpeta y revisó la información escrita por una enfermera de menor rango para asegurarse de que todo estuviera como debería. La presión arterial era normal. El peso estaba bien.
—Pareces enojado.
—¡Por supuesto que estoy enojado! ¿Qué otra cosa esperarías?
—Gordo.
La sangre había sido extraída y los resultados probablemente estarían listos para el final de la semana. Todo parecía estar en orden.
—¿Tu o alguien más sufrió lesiones graves durante la misión? —ella preguntó y Shino negó con la cabeza.
«Bueno —Sakura pensó—. Entre más rápido pueda sacar a estos tres, mejor.»
—¡Bien, escuchen! —Sakura gritó, aplaudiendo dos veces para llamar la atención de los shinobi—. Sai. Discúlpate con Chōji.
Sai parpadeó y ladeó la cabeza.
—¿Por qué?
—Porque es grosero llamar gordo a la gente.
—Pero él es gordo.
Sakura frunció el ceño, cruzando los brazos sobre su pecho mientras se levantaba de la silla.
—Tengo muchas cosas que hacer hoy, Sai. O te disculpas con él o se lo diré a Ino —dijo y Sai inclinó la cabeza.
—¿Decirle a Ino qué cosa?
Sakura simplemente se encogió de hombros en respuesta. No dispuesto a enfrentar la potencial ira de su novia, Sai murmuró una disculpa a medias. Chōji no las aceptó, pero era mejor que nada. Una vez terminaron de hablar, ella tomó las carpetas y procedió a revisarlas rápidamente para que salieran de la habitación. Los tres le causaron dolor de cabeza. Tan pronto le devolvió la carta a Chōji, los tres hombres se fueron juntos y se permitió un pequeño momento de paz. Ella respiró hondo y miró su reloj. Era casi la hora del almuerzo...
—¡Sakura-chan! —una bulliciosa voz llamó desde la puerta de la habitación del hospital, causando que la médica casi saltara de su piel. Ella presionó una mano sobre su corazón tan pronto su dueño asomó la cabeza por la puerta.
—¡Naruto, idiota! —ella gritó—. ¡Casi haces que me dé un jodido ataque al corazón!
—¡Solo quería hacerte una visita!
—¡Este es un hospital, no un patio de juegos!
—Sí. Sí. Sí —Naruto reía entre dientes mientras metía las manos en sus bolsillos y entraba a la habitación.
Sakura negó con la cabeza ante su indiferencia. Realmente necesitaba actuar más en serio si quería ser Hokage algún día.
—¿Qué te trae por aquí hoy? No me digas que te lastimaste haciendo algo estúpido. No te curaré si es así.
—¿Ahora cuándo has visto que haga algo estúpido?
Naruto le sonrió inocentemente, moviendo las cejas como si eso ayudara a transmitir su argumento. Le tomó todo mantener expresión seria, pero de alguna manera lo logró. Cuando no pudo hacerla reír, Naruto hizo un puchero y se apoyó en la cama de hospital.
—No estas siendo divertida hoy Sakura-chan —suspiró y Sakura rodó los ojos.
—No puedo permitirme ser "divertida". Tengo mucho trabajo por hacer hoy.
—Ah, pero ahí es donde te equivocas —él sonrió, pateando infantilmente sus piernas hacia adelante y hacia atrás—. Convencí a Baa-chan para que te diera un descanso hoy…
—Naruto…
—Ella dijo, "no me importa solo sal de mi oficina", así que supongo que eso significa que puedes tomarte la tarde libre.
—No puedo tomarme la tarde libre de Naruto —ella suspiró, ignorando el gruñido de su estómago.
Por mucho que le gustaría, hacer algo así simplemente no le sentaba bien. ¿Qué hay de todo el trabajo que aún le quedaba por hacer? Frunciendo el ceño, Naruto saltó de la cama, se acercó para tomarla de las manos y la puso de pie.
—No hemos salido desde hace años —hizo un puchero mientras entrelazaba sus dedos con los de ellas—. No hay nadie con quien pelear o divertirse y estoy bastante seguro de que Kakashi va a darme otra misión pronto.
Cuando él puso su mejor rostro suplicante, Sakura no pudo evitar reírse, casi parecía estreñido, pero de una manera extraña era lindo. No quería admitirlo, pero lo había extrañado. Quedarse con sus padres era agradable, aunque no podía hablarles de la forma en que podía hablar con este idiota.
—Por favor, Sakura-chan.
Una tarde no podría hacer daño, ¿verdad?
—Oh, al... —comenzó, pero fue interrumpida por una de las otras enfermeras que abría la puerta de la habitación del hospital.
—¡Sakura-san! Los Hyūga han enviado un mensaje…
Sakura frunció el ceño y se separó de Naruto quien también se puso tenso. Le echó una mirada y no se sorprendió al descubrir que su actitud anterior había desaparecido y en su lugar había un hombre listo para enfrentarse a cualquier cosa.
—¿Los Hyūga? —preguntó, apartando su mirada de Naruto. La enfermera asintió—. ¿Qué pasó?
—No dieron ningún detalle, pero el mensajero dijo que Hinata te ha solicitado personalmente. ¡Creo que es algo serio!
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—¡No hagas eso! ¡Lo despertarás!
Solo necesitaba unos minutos más de sueño.
—Bueno, ¿no necesita estar despierto para que hagas tu cosita brillosa?
¿Por qué el universo estaba empeñado en negarle su paz?
—¡Por última vez, no se llama "cosita brillosa"!
Sasuke gimió, renunciando a la inutilidad del sueño y abrió los ojos ante la protesta de su cuerpo. Por un momento, sus ojos quemaron, no tan mal como cuando los abrió por primera vez, pero aun así dolía. Entornó los ojos ante la brillante y desorientadora luz. Después de acostumbrarse a meses de oscuridad era extraño ver. Entrecerrando los ojos, parpadeó hacia el borroso techo y se preguntó cuándo se calmaría el dolor.
—¡Oye, mira, está despierto!
—¡Sasuke-kun!
Dos brillantes y desagradablemente ruidosas personas entraron en su línea de visión. Sus rostros y facciones permanecían borrosas, pero él sabía a quién pertenecían ese cabello color rosa caramelo y el brillante rubio. Él apretó sus ojos. Incluso si no estuvieran gritando en sus oídos, verlos le produciría un enorme dolor de cabeza.
—No vuelvas a dormir todavía… —gritó Naruto, pero un breve chillido de dolor le hizo saber que Sakura lo había silenciado.
—¡Deja de gritar!
Interiormente, Sasuke rodó sus ojos. ¿No sabía que sus gritos empeoraban las cosas?
—¡Ooooo! ¡Sakura-chan eso realmente dolió!
—¡Bien, estaba destinado a hacerlo!
—¿Qué están haciendo ustedes dos aquí? —Sasuke preguntó entre dientes y cerró los ojos.
—¡Oh! ¡Los Hyūga nos enviaron a ver cómo estabas! —dijo Naruto y Sasuke sintió que sus cejas se fruncían.
Los Hyūga los enviaron... Qué. ¿Por qué? De repente, los acontecimientos de la noche anterior volvieron a él. El dolor de la aguja pinchando su piel. El momentáneo pánico de los ocupantes de la habitación acercándose a él y su involuntario instinto de defenderse. Sintió que su cabeza iba a explotar. Finalmente, recordó haber despertado en presencia de la pequeña y hosca hermana de Hinata, quien le había informado que Hinata le había devuelto la vista.
Hinata...
¿Dónde estaba Hinata?
Una leve oleada de pánico corrió por su cerebro al darse cuenta de que Hinata no había regresado con él. ¿Dónde estaba ella? Esos ancianos que Hanabi había mencionado, ¿todavía estaba hablando con ellos? ¿Por qué no había regresado? Los ojos del Uchiha se abrieron a pesar del dolor y se sentó, listo para rastrearla por el olor si fuese necesario…
—¡Whoa, whoa, whoa! ¿Qué diablos crees que estás haciendo? —Naruto protestó mientras colocaba sus manos sobre los hombros de Sasuke y lo empujaba hacia abajo.
—¿Dónde está Hinata? —preguntó Sasuke, mirando las borrosas figuras de sus ex compañeros de equipo.
—Ella fue a la cocina a buscar algo para comer… —comenzó Sakura.
—¿A la cocina?
—Sí. Te trajimos a tu casa. Hinata pensó que te ayudaría a tener una mejor transición si estuvieras en un ambiente más familiar. Por cierto, eres jodidamente pesado, ¿sabes? Deberías dejar de comer tanto.
—¡Tú no tienes derecho a decir eso! ¡Te comes todo lo que tienes en tus manos!
Sasuke parpadeó, sintonizando sus disputas. Él estaba de vuelta... En casa. Por primera vez desde que escapó hace tantos años, podría ver la tierra de su familia. Él sabía que todo se había ido. Los edificios que conocía habían caído sobre ellos mismos y habían desaparecido. Cada piedra empapada en sangre había sido desenterrada y removida, lo sabía por qué Hinata se lo dijo cuándo caminaron a través de la propiedad, cuando el equipo de demolición había terminado. Ella le había hablado sobre cerrar etapas, en ese momento no sintió nada.
Ahora... Sentía arrepentimiento.
Él no podía expresar con palabras lo que sentía, pero había una sensación de pérdida. Realmente no quedaba nada del alguna vez orgulloso clan Uchiha. Él tenía la culpa de eso. Sasuke suspiró y con cansancio pasó una mano por su rostro, Sakura y Naruto todavía discutían incesantemente sobre sus cabezas. ¿Qué iba a hacer ahora? Él podía ver... Un poco. Él podría irse. No quedaba nada para él, sin embargo, la realidad de irse no parecía tan liberadora como lo habían sido en sus fantasías. ¿A dónde iría? ¿Qué haría? Toda su vida había tenido algún propósito. Ya fuera ser tan poderoso como su hermano mayor o para buscar venganza contra él, siempre había tenido un camino. Ahora no tenía nada.
—Naruto... Sakura —una voz suave llamó desde el otro lado de la habitación—. El almuerzo está listo.
«Hinata» Sasuke pensó mientras su cuerpo inexplicablemente se congelaba en su lugar.
—¡Ah, Hina-chan, no tenías que hacer eso! —Naruto gritó para molestia del Uchiha y se movió fuera de la cama.
—Es lo menos que puedo hacer por su ayuda.
El otro lado de su cama crujió cuando Sakura también bajó, siguiendo al emocionado Uzumaki fuera de la habitación, silenciosamente cerró la puerta detrás de ella. Suaves y vacilantes pasos se acercaron a la cama que normalmente compartían y se sentó. Quería abrir los ojos para ver a la mujer que había sido una constante en su vida durante los últimos meses. Esta extraña mujer que le recordaba a su madre, pero a su vez era tan distinta que lo frustraba sin fin.
Por supuesto, dado que ella era una Hyūga, él sabía que poseería los ojos característicos de su clan. Cuando era pequeño, le pareció aterrador que todo un clan pareciera ciego, estaba seguro de que los niños Hyūga sentían lo mismo por los Uchiha. Solía ser inquietante para los forasteros ver a los ojos transformarse de negro a rojo sangre en un instante. Fuera de saber de qué color eran sus ojos, el resto de sus rasgos eran un enigma.
—Sasuke —Hinata dijo, sacándolo de sus pensamientos—. Cómo... ¿Cómo te sientes?
Nervioso. Se sentía inexplicablemente nervioso.
—¿Estás... Estás ha-hambriento? Y-yo puedo traerte algo de comer.
Ella también estaba nerviosa.
Interiormente Sasuke se rio entre dientes. ¿Por qué demonios tenía que estar nerviosa? Ella no era la que había estado ciega durante los últimos cuatro meses. Gruñó mientras se sentaba, ignorando la forma en que su cerebro le gritaba que se detuviera.
—Lo siento... Probablemente quieras descansar. Voy a irme…
Lo que sea que iba a decir fue cortado tan pronto como él extendió la mano para tocar su hombro. Con los ojos todavía cerrados, él deslizó su mano por el cuello y enredó sus dedos en su cabello. Encontrar su boca fue fácil, ella estaba demasiado sorprendida como para alejarse de él. Por extraño que fuera, disfrutó de su reacción ante un simple beso. Luego se alejó de ella y lentamente abrió los ojos. Su figura estaba rígida frente a él.
Ella poseía una piel tan pálida como la suya y cabello oscuro e increíblemente largo. Era mucho más largo de lo que había pensado. Eso explicaba por qué sentía que le estaban haciendo cosquillas cada vez que ella estaba encima de él. Quitó su mano de la parte posterior de la cabeza femenina y le pasó los dedos por el cabello, la textura le recordaba a la seda. Era casi fascinante ver las hebras del color de la tinta deslizarse entre sus dedos. Cuando llegó al final, no pudo evitar repetir la acción. Una sensación de alivio lo llenó mientras pasaba sus dedos por su cabellera. Había temido que ella hubiera sido rubia como Naruto. Él se estremeció ante la idea y continuó disfrutando de su cabello.
—¿Sasuke? —Hinata preguntó.
—Tienes el cabello oscuro —dijo rotundamente como si eso fuera suficiente para explicar sus acciones.
—¿Eso... Es malo?
Sonaba abatida y frustrada. Claro, él no era bueno para hacer cumplidos, pero ¿cómo podía ella saltar de inmediato a la peor conclusión? No tenía forma de expresar cómo se sentía sin empeorar las cosas, por lo que hizo lo único que podía hacer.
Él la beso.
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Solo habían pasado veinticuatro horas desde que había adquirido un poco de visión. Ahora podía caminar solo por áreas claras con solo pequeños tropiezos. No necesitaba que Hinata dirigiera sus palillos a la comida. A pesar de que todo parecía manchas multicolores, todo lo que necesitaba saber era qué cosa estaba comiendo y podía arreglárselas solo desde allí. El entrenamiento había sido infructuoso, ya que incluso una caminata ligera lo dejaba sin aliento, pero por ahora, estaba satisfecho.
Descubrió que era muy relajante sentarse y ver a Hinata moverse por la casa. En este momento, estaba colgando las sábanas para que se secaran bajo el sol de la mañana. Sasuke levantó la vista, protegiendo sus sensibles ojos de los brillantes rayos del sol que abarcaban el cielo azul. Le gustaba el azul a pesar de que solo podía verlo por unos momentos antes de que le doliera la cabeza. La mayoría de las cosas que hacía hoy en día le daban dolor de cabeza. La mayoría de las cosas eran ruidosas o demasiado brillantes o requerían más esfuerzo de lo que su cuerpo podía soportar.
«Sin embargo —pensó Sasuke mientras sus ojos se veían atraídos por la mancha negra y lavanda que colgaban las sábanas—. Verla no es tan malo.»
Como se esperaba de alguien criado en un clan estricto, los movimientos de Hinata eran elegantes. Era un tipo sutil de elegancia, una en la que realizaba cada acción con suavidad. Cuando entrenaba con su Byakugan era su momento favorito para verla con su visión borrosa, casi parecía que estaba bailando. Ni siquiera estaba irritado por los ruidos que solía hacer durante el entrenamiento. Verla, estar cerca de ella era... Agradable.
—¿Qué estás mirando? —una voz fuerte lo saco de sus pensamientos. Pertenecía a una mancha naranja que le provocaba querer arrancarle el cabello.
—¿No sabes cómo tocar una puerta? —él gruñó y Naruto se rio.
—Si golpeé, no me respondieron.
—Hn.
Naruto tenía razón. Sin duda no lo dejaría entrar si golpeaba a su puerta. No le diría a Hinata que estaba allí porque si lo hacía su atención se dividiría entre ellos. Inmediatamente cambiaría a modo anfitriona perfecta y la persona que más se beneficiaría de eso sería Naruto. Sabía que Hinata trataría a cualquiera que cruzara su umbral con el mayor cuidado. Era solo el hecho de que era Naruto quien más los molestaba. ¿No tenía nada mejor que hacer con su tiempo?
—¿Qué estás haciendo aquí, Naruto? —preguntó malhumorado. ¿Por qué no podía tener paz?
—Parece que estoy interrumpiendo algo.
—Eso es porque tú estás interrumpiendo algo.
—Solo quieres seguir mirando a Hina-chan —bromeó Naruto mientras se dejaba caer en la terraza junto a él. Empujó el costado de Sasuke, juguetonamente golpeando sus costillas con su codo—. ¡Admítelo! A ti teeeeeeee gustaaaaaa ellaaaaaaaaa.
—Cállate.
—Ella es bonita, ¿no? Tengo razón, ¿verdad?
Sasuke rodó sus ojos, pero no confirmó ni negó las afirmaciones de Naruto. No era que estuviera equivocado y ciertamente no tenía razón. Él simplemente aun no lo sabía. Parecía como si hubiera una molesta membrana sobre todo lo que veía, lo que hacía imposible distinguir más que el tamaño, el color y la forma de los objetos. Era molesto, pero día a día su visión estaba mejorando.
—¿Le has dicho que te gusta? —preguntó Naruto y Sasuke rodó sus ojos.
—¿Por qué habría de hacer eso?
—Porque tienes que decirle a una chica que te gusta. ¡Así es como funciona!
—¿Ha funcionado para ti? —Sasuke preguntó.
—Bueno, no exactamente, ¡Hey! ¡No estamos hablando de mí! ¡Esto se trata de ti! —él ya no odiaba a Hinata como lo hizo alguna una vez.
Sus ambiciones de matarla se habían desvanecido antes de que él hubiera podido agarrarlas con más fuerza. Además, era difícil odiar a alguien tan gentil. Sin embargo, ella era amable con todos. A veces deseaba que pateara a Naruto en el culo, pero ese día nunca llegaría. Además de eso, sabía que disfrutaba estar con ella, ya fuera comiendo o leyendo. O... Últimamente... Besándose.
Sasuke sintió la comisura de su boca temblar mientras sus ojos se dirigían a Hinata que aun colgaba la ropa. Definitivamente disfrutaba besándola a pesar de que solo había ocurrido un par de veces. Quería más, pero Hinata demostraba ser cada vez más tímida ahora que podía "ver". A él no le importaba, le gustaba verla nerviosa. Sin embargo, eso no significaba que le gustara ella. Eso solo significaba que ella era tolerable. Y tolerable era bueno.
—¡Heyyyyyy! —Naruto gimió mientras agitaba una mano frente a la cara de Sasuke—. ¡Tierra a Sasuke! ¿Hay alguien en casa?
—¿Qué demonios estás haciendo? —Sasuke dijo bruscamente, golpeando el desagradable apéndice fuera del camino.
—Has estado mirando a Hinata durante mucho tiempo. La vas a asquear si sigues haciendo eso.
Sasuke resopló y cruzó sus brazos sobre su pecho. ¿Qué demonios sabía esta idiota de las mujeres de todos modos? Hinata había estado enamorada de él durante mucho tiempo y nunca hizo ningún movimiento para cambiar su relación a algo más que solo amigos. Para empezar, si lo hubiera hecho, no estarían en este matrimonio arreglado... Tal vez. Si la masacre no hubiera sucedido, entonces se hubieran casado...
—Si te gusta una chica, tienes que decírselo. Solo mirarla es extraño y esa mierda no será suficiente.
—Ella no me gusta.
—Claro que no. La has estado siguiendo por la casa como un cachorro sumiso desde antes de que recuperases la vista.
¿Un cachorro… Sumiso?
—Ni siquiera me dejas llamarla Hina-chan, eso no es amable de tu parte, ya que he sido su amigo por más tiempo de lo que ustedes dos han estado "comprometidos" o lo que sea.
¿Sumiso?
—Y cada vez que habla, te ves como si estuvieras escuchando. Nunca me escuchas. ¡Como ahora! ¡Todavía no estás escuchándome maldita sea!
Él no era un sumiso.
Sasuke vio como Hinata terminaba de colgar las últimas sábanas y se agachaba para recoger la canasta de detergente y pinzas para la ropa. Lentamente, se acercó a la terraza y él no pudo evitar levantarse y bajar las escaleras. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, él tendió su mano para tomar la canasta, pero ella dudó en dársela.
—Sasuke —comenzó—. No es necesario.
El hombre en cuestión puso los ojos en blanco y mantuvo su mano estirada de todos modos. Él no tuvo la fuerza para ayudarla a lavar. Por lo general, él era el encargado de fregar, por lo que estaba irritado. Hinata había despertado apenas un poco después del amanecer para comenzar las labores domésticas. Lo menos que podía hacer era llevar la maldita canasta dentro. A regañadientes, ella abandonó el objeto y su ego se calmó por el momento.
—Sasuke —dijo Hinata justo cuando había girado para volver a subir las escaleras de la terraza.
Miró su figura borrosa con curiosidad mientras ella no hablo, se acercó un paso más y le puso una pequeña mano en el antebrazo. Luego se elevó sobre la punta de los dedos de los pies y estiró su cuerpo lo más que pudo para darle un pequeño beso en el borde de la mandíbula.
—Gracias —dijo en voz baja mientras bajaba a su altura habitual con las mejillas rojas que casi parecían brillar.
Sasuke gruñó, pero no comentó sobre el hecho de que todo su rostro había cambiado de color. ¿Cómo podía sentirse como si estuviera en llamas? Apoyándose contra la barandilla de la terraza en la parte superior de las escaleras, Naruto tosió llamativamente para recordarles su molesta presencia.
—¡Oh, Na-Naruto! —Hinata tartamudeó nerviosamente—. Yo... ¡No sabía que estabas aquí!
—¡Hina-chan me hieres! —Naruto gimió dramáticamente y Sasuke rodó sus ojos—. Primero Sasuke me ignora y ahora ¿tú también?
—Um... Lo... ¿Lo siento?
—¡Sin embargo, puedes compensarme! ¿Qué hay para el almuerzo?
—No vas a comer aquí —Sasuke gruñó mientras miraba al odioso hombre en la parte superior de la escalera.
—Pero Sasuke…
—Ve a molestar a alguien más.
—¡No soy molesto!
—Hn.
A su lado, Hinata soltó una risita y negó con la cabeza.
—Creo que sería bueno para Naruto unirse a nosotros para el almuerzo —ella dijo en voz baja y Sasuke sintió que su irritación ante la presencia de Naruto aumentaba.
Sin embargo, si Hinata pensaba que sería "agradable", el idiota podía quedarse hasta la noche. O al menos hasta que su cerebro no pudiera tolerarlo un minuto más, lo que ocurriera primero.
—Bien —aceptó y se volvió para subir las escaleras. Justo cuando pasó junto a Naruto, el rubio rio por lo bajo y sonrió con las manos detrás de la cabeza.
—Sumiso.
Continuará en…. Volverse aceptado.
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Fin capítulo veintiuno
Notas: ¡Ya estoy de vuelta! Ahora pasando el hype… ¡Hola! ¿Cómo han estado? Por mi parte, estoy bien descansada, porque aja, me hacia falta un descanso de los fics. Pero ahora ya estoy totalmente recargada de energía y ganas de continuar con mis publicaciones. Espero que este capitulo de regreso sea del agrado de todos.
También quería recomendarles una pagina de Facebook que se llama "SasuHina Nos Plagio", es una pagina SasuHina en la cual abunda el humor, sus memes son arte puro y siempre que necesito que me suban el ánimo, la visito para su dosis de carcajadas. Además, comparten fanarts que están bellísimos, gracias a la pagina he descubierto a un montón de artistas. Así que, visítenla.
Cuídense mucho, mil besos y nos estamos leyendo.
Naoko Ichigo
