PISTA 3


En serio lo echaste todo a perder. Como cuando cocinas una tortilla y se te quema un lado, no hay vuelta atrás con él ―se burló Sett.

Yasuo torció la boca.

―Ya se, Sett, gracias por recalcármelo.

Sett se llevó un trozo de pizza a la boca mientras cuidaba que el queso no se deshiciera hacia el piso. Kayn lo miraba de reojo, sentado a la izquierda de este y con un trozo de pizza en la mano izquierda.

―En serio, Yasuo, ponme atención ―dijo Sett mordiendo la pizza. Masticó unos segundos, tragó y entonces habló―. A lo que me refiero con eso, es que lo echaste todo a perder, pero lo puedes volver arreglar. El otro lado de la tortilla sigue crudo.

―Y por eso te llamé ―comentó Kayn. Señaló con la pizza hacia Yasuo―. Cuéntale cómo arreglaste todo con Ilna.

Sett se sobresaltó mirando hacia el detective.

― ¡Ey, ey, ey!, ¿estas usando mi situación de victima? ―preguntó Sett con falsa molestia.

―Victimario, y sí ―contestó Kayn. Le dio una mordida a la pizza.

― ¿Cómo demonios fueron del noviazgo, a una pelea y ruptura, a estar comprometidos? ―preguntó Yasuo con real curiosidad.

―Y antes de eso fueron enemigos casi a muerte, aunque indirectamente ―comentó Kayn con diversión soltando una risa.

No era un secreto para nadie la difícil relación de Sett e Ilna.

Sett había sido un luchador clandestino en peleas callejeras arregladas por millonarios, donde las apuestas le dieron un lugar importante cuando inició como peleador para un empresario con dinero. Conforme fue creciendo su nombre como luchador, Sett se independizó del empresario y comenzó a pelear por su cuenta, adueñándose de una zona de batallas en un barrio escondido entre las zonas ricas de la ciudad. En menos de un año, fue conocido como "El Jefe", y entre luchadores ganó respeto, posición y reconocimiento.

Durante un caso, Kayn conoció a Sett tras que fue parte de una serie de sospechosos que estaban asesinando gente. Sett cooperó completamente con JONIA, dándoles información y atendiendo cada cita a la que se le llamó, por lo que pronto se ganó la confianza de Kayn. Ambos colaboraron juntos en atrapar al asesino en serie que JONIA perseguía, logrando detenerlo con rapidez. Sett entonces se volvió contacto recurrente de Kayn cuando el último confirmó que Sett no hacía ningún daño con el trabajo que tenía, no apostando vida de gente ni mucho menos dañándola. Aunque fueran peleas callejeras, Sett trataba de mantener cualquier elemento ilegal lejos de su área, siendo, realmente, lo único ilegal, el tener ese tipo de enfrentamientos no registrados ante las asociaciones de deporte o la ley.

Fue así como, durante un caso, Kayn tuvo que pedir la ayuda de Sett como agente encubierto. Aunque Sett no era un agente de JONIA, con ayuda de Zed, Kayn había logrado mover hilos para que lo usaran como apoyo en el campo en una misión que consistía en rescatar a una peleadora callejera de sus captores.

Ilna Doxoar Dummar, una deportista que entrenaba para entrar a los Juegos Nacionales de Invocadores (JNI), conocidos así porque cada empresa, compañía, fundación, estado, ciudad, país o continente "invocaban" a sus atletas mejor preparados para competir en distintos deportes que iban desde ajedrez, damas chinas o juegos de mesa similares, hasta natación, carreras, artes marciales o gimnasia. Estos deportistas participaban en todas las categorías, teniendo cada nombre participante un solo representante. Ilna iba a representar al conocido grupo Piltover, una gran organización de educación, ciencia e investigación, poseedora de compañías, fabricas, escuelas y fundaciones. Ella era parte de ese grupo como hija de dos grandes científicos: el doctor Ietro Doxoar del Instituto Universitario de Química, y la doctora Kaj Ei Dummar del Instituto Universitario de Física. Ilna era estudiante del Instituto Universitario de Biología, practicando al mismo tiempo en una escuela de deportes del gobierno para ingresar a los JNI. El mismo día de su debut en los juegos en la categoría de Artes Marciales, tras su primera y victoriosa batalla, Ilna había desaparecido.

Sus padres habían reportado su desaparición hasta un mes y medio más tarde, lo que llevó a Zed a asignar el caso a su mejor detective, Kayn. Este, luego de una exhaustiva investigación donde siguió los pasos de Ilna ese día, obteniendo información que pronto lo llevó a descubrir que había gente de las peleas callejeras negociando con entrenadores corruptos, supo que Ilna había sido secuestrada y vendida como peleadora a uno de los grupos de Swain de Noxus.

Ante esta información, Kayn buscó la ayuda de Sett para infiltrarse como peleador, pidiéndole que fuera su representante. Sett le acompañó durante dos semanas por toda una travesía de peleas, donde ambos sacaron información hasta que descubrieron las peleas en las que Ilna estaba participando. Sett obtuvo datos entre los representantes en los que supo que Ilna era luchadora de un subordinado de Swain llamado Vladimir, quien la apostaba en peleas llamadas "Sangrados", donde los luchadores luchaban de forma tan brutal que las arenas se bañaban de sangre, saliendo empapados de la misma y siendo acreedores de una gran suma de dinero de la que apenas ganaban para sobrevivir. Si los representantes ganaban diez mil, los peleadores ganaban apenas doscientos, jamás miles, siempre cantidades inferiores a tres ceros.

En el mundo bajo, los peleadores de los representantes eran esclavos, encerrados en hoteles de mala muerte donde los mantenían aislados de la gente y en constante entrenamiento. Para sobrevivir, tener comida, conseguir atención médica buena, medicamentos y elementos de higiene, debían ganar sus peleas para obtener esa pequeña cantidad de dinero que apenas les servía. Si los peleadores no ganaban, eran encerrados sin posibilidad de conseguir ninguno de esos elementos por días, siendo determinado ese tiempo por el representante.

Kayn estaba aliviado de que Ilna lograra mantenerse en el medio de las batallas, significado de que había peleado y ganado bastantes veces, pues su nombre figuraba entre varios horarios de batallas en el calendario de ese mes. Gracias a que ya la tenían localizada, Sett y Kayn lograron crear un plan infalible para que Kayn avanzara en las categorías y se enfrentara a ella durante los eventos siguientes. Sólo lograron poner a Kayn en una batalla contra Ilna, así que debía de moverse rápido y bastante ese día para poder llegar a ella.

Cuatro días antes de la batalla, Sett le pidió a Kayn cambiar lugares, comentando que había visto una pelea de Ilna durante la temporada en la que estuvieron en cubierto en los Sangrados, notando lo brutal que era la chica en sus batallas, así que supo al instante que debía de enfrentarse él a ella porque Kayn no sabría contrarrestar ningún ataque.

Siendo así, y luego de haber hablado con Zed del avance de su investigación, acordaron que el mismo día de la pelea rescatarían a Ilna, y detendrían a Vladimir y su gente.

Al llegar el evento, Sett se presentó en su nombre para pelear contra Ilna.

La batalla había sido sorprendentemente tranquila pero brutal. Fue tomado así porque ninguno de los dos derramó sangre, ambos eran tan buenos peleando que jamás se hirieron. Finalmente, la pelea había acabado porque Sett clamó una rendición de su parte, lo que detuvo a todo el público por la sorpresa de la situación. Pronto comenzaron las quejas y reclamos, con Ilna en el medio de la arena viendo a Sett confundida. Todos estos gritos de molestia pasaron a ser de miedo cuando Kayn, Zed y su equipo entraron en acción a la arena, deteniendo a todos los implicados en los secuestros y el esclavismo de peleadores. Sett tomó a Ilna y trató de sacarla cuando Kayn le ordenó que la llevara a las patrullas que esperaban fuera del recinto, pero Ilna le pidió a Sett y Kayn que salvaran a los otros peleadores que Vladimir mantenía encerrados en un hotel fuera de la ciudad. Kayn movilizó a sus hombres hacia el hotel, siendo guiados por Ilna.

Al día siguiente, Ilna estaba en un hospital siendo tratada mientras Zed anunciaba a las noticias la detención del grupo de secuestros y peleas de Vladimir.

Kayn y Zed le agradecieron y pagaron a Sett por su ayuda, y este, preocupado por el estado de los peleadores rescatados, les pidió que le dejaran visitarlos para saber cómo estaban rehabilitándolos.

Fue una semana después del evento que Sett se reencontró con Ilna, cuando ella salía de una de sus citas con su psicólogo del hospital de JONIA. Sett la interceptó cuando ella se dirigía hacia la oficina de Zed a dejar su último reporte de avance, pues Ilna había estado haciendo declaraciones acerca de lo ocurrido.

Como Sett no estaba informado de nada, invitó a Ilna a platicar fuera de la estación. Ella aceptó, y ambos se sentaron en la banca de transporte público donde hablaron sobre la rehabilitación de Ilna y los demás luchadores. Ahí fue donde Sett se enteró de lo que había ocurrido con el caso de Ilna, todo lo previo a su participación en él.

Los padres de Ilna se habían enojado con ella porque ella quería ser deportista y no bióloga, por lo que se desentendieron de ella y la dejaron a su suerte cuando estaba por debutar en los JNI. Estando sola, Ilna buscó ayuda de un entrenador que no formaba parte de la escuela de deportes a la que asistía, encontrando uno en internet que le ayudó a entrar al JNI al inicio, y le dio casa temporal mientras ella ganaba dinero de las competencias. Desafortunadamente, ese entrenador fue el que la engañó y vendió a Vladimir, y en su debut fue sacada de su departamento y llevada a los hoteles controlados por Noxus. Ilna fue puesta bajo entrenamiento forzado y peleas injustas, por lo que al inicio perdió más de lo que ganó, así que pasó muchos días en encierros sin comida ni aseo. Pronto comenzó a ganar más peleas para sobrevivir, así que Vladimir no la soltaba jamás y la tenía siempre a la vista, para evitar que alguien más se la llevara. Con sus compañeros era similar, solo que a Vladimir no le importaban tanto.

Sett entonces le dijo a Ilna que, si quería seguir entrenando o haciendo algún tipo de deporte, podría ir con él y le pedirían a Kayn las canchas privadas del deportivo de JONIA para que ella se sintiera más segura. Ilna le comentó que aún no quería volver al ejercicio, que prefería descansar, ya que Zed le consiguió una pequeña casa para vivir con ayuda de Karma, una mujer líder de una fundación que ayuda a las víctimas de los crímenes que JONIA resuelve.

Ilna se marchó, y Sett se sintió realmente mal por lo que escuchó de ella, sintiéndose molesto de que su área de trabajo tuviera esas zonas oscuras.

Sett habló con Kayn del caso de Ilna, descubriendo por él que los padres de la joven habían reportado tarde la desaparición de ella porque no habían querido saber nada de su paradero desde su deserción de la universidad. También le contó sobre los demás peleadores secuestrados y lo que ocurría en la red de corrupción.

Indignado, Sett decidió alejarse definitivamente de las peleas callejeras, informándole a Kayn y Zed que ya no podría colaborar tan activamente si ellos necesitaban ayuda.

Sett decidió entonces fundar un gimnasio, donde recibe a deportistas en rehabilitación de distintas características, ya sean exsoldados, gente que se dedicó al deporte y lo dejó por alguna lesión o problema, o gente que encontraba en el ejercicio una ayuda mental.

Un día, Ilna llegó a su gimnasio queriendo recibir entrenamiento de circuito como parte de su terapia. Sett, sorprendido por verla, le preguntó cómo fue que lo encontró, a lo que Ilna le contó que ella le preguntó a Kayn por él cuando fue a las últimas citas para declarar. Sett entonces recordó que tenía más de tres meses que el caso finalizó definitivamente, por lo que Ilna tuvo mucho tiempo antes de ir al gimnasio, a lo que ella admitió que le daba miedo.

Sett entiende que Ilna aún sufre de las secuelas del secuestro, los entrenamientos forzados y de las peleas brutales a las que era sometida, así que comenzó a tratarla en un entrenamiento sencillo y simple, en el que la guiaba. Al final del día, Sett siempre la acompañaba a su casa mientras platicaban de la rehabilitación del psicólogo y la rehabilitación de energías que Karma le daba.

Conforme avanzaron, Sett con el crecimiento de su gimnasio e Ilna con su rehabilitación, Ilna decidió retomar el entrenamiento de artes marciales, por lo que ambos usaban las noches para entrenar.

Es así como una noche, luego de un entrenamiento, Ilna le comentó a Sett que quería intentar de nuevo entrar a JNI, y le pide que él sea su entrenador y representante. Sett, emocionado por esto, aceptó, a lo que comenzó a estudiar sus labores como representante legal de Ilna y la inscribió a las clasificatorias de JNI.

Al pasar el tiempo, Ilna comenzó a consolidarse como una deportista y campeona de JNI, y Sett logró un reconocimiento oficial como entrenador de JNI. También, por ese acercamiento entre ambos, Sett e Ilna se enamoraron y se volvieron novios.

El inicio de su relación fue sencillo, pues ambos trabajaban a la par y solían estar de acuerdo en muchas decisiones laborales.

Kayn les presentó a Trea poco tiempo después de que Sett e Ilna cumplieran un año de relación, y Trea les presentó a True Damage y KDA. El círculo de amigos se había formado rápidamente.

Todo parecía una historia de amor muy linda y llena de apoyo, pero la relación de Ilna y Sett comenzó a venirse abajo cuando cumplieron dos años de relación.

Sett comenzó a meterse de nuevo en las peleas callejeras, buscando obtener a tantos luchadores como pudiera para alejarlos de los equipos de Noxus, aún muy molesto con la idea de la esclavitud de peleadores. No era un trabajo difícil, Sett lograba ganar batallas para conseguir a los peleadores, a los cuales reubicaba en la sociedad con ayuda de Kayn y Zed.

En un principio, a Ilna no le molestó. En cambio, le pareció muy honorable y de admirar que Sett quisiera salvar gente. Pero esa idea comenzó a cambiar cuando Sett comenzó a faltar a su tiempo en el gimnasio y a su trabajo como representante de Ilna, para enfocarse en las peleas callejeras.

Sett no se había dado cuenta de lo descuidado que estaba dejando su trabajo con Ilna, y ella misma decidió buscar a otro representante que le ayudara mientras Sett estuviera ocupado.

Sett no se había dado cuenta de que alguien más se estaba encargando de su trabajo, por lo que, cuando quiso volver, Ilna ya se encontraba participando de nuevo en el JNI con un representante de Zaun, un antiguo doctor de Piltover que fue expulsado injustamente y ahora trabajaba para el Instituto Zaun, el enemigo empresarial de Piltover.

Viktor era su nombre, y era un constante participante de las fundaciones que ayudaban a estudiantes de diversas carreras a recibir el crédito por su trabajo. Ilna le había solicitado su servicio de representante para poder continuar estudiando en la Universidad de Deportes de Zaun, queriendo acabar sus estudios que se vieron parados tras su secuestro. Viktor aceptó sin complicaciones apoyarla, por lo que Ilna comenzó a estudiar y trabajar como deportista de la mano de Viktor.

Sett enfureció cuando se enteró de ello, reclamándole a Ilna por haberlo reemplazado sin informarle. Ilna se limitó a decirle a Sett que comenzaría a tratar sus asuntos de deportista por fuera para que Sett tuviera tiempo para su propio trabajo.

Ambos comenzaron a tener una leve tensión entre ellos, lo que pronto los llevaría a breves discusiones entre los entrenamientos, ocasionando que Sett dejara de ir a su gimnasio y se mantuviera todo el día luchando en las arenas clandestinas.

Sett terminó por alejarse de Ilna, y ambos terminaron su relación tras una grave discusión en la que Sett, sin pensar, mencionó el secuestro de Ilna y el abandono de sus padres. Ilna terminó emocionalmente herida por las ofensas de Sett y lo dejó, abandonando su gimnasio y eliminándolo de la lista de sus representantes en JNI.

Ambos vivieron separados por meses, en los que Sett poco a poco regresó a su gimnasio y reabrió el negocio. Ilna, por su parte, se dedicó a terminar sus estudios como deportista, y logró asentar una carrera y popularidad en el JNI.

Durante los JNI del año siguiente a su rompimiento, Ilna no participó en los juegos. Sett, quien estaba al tanto de la carrera de ella porque acostumbraba ver los deportes en su gimnasio con sus clientes, se sorprendió por esta noticia, por lo que, en contra de su enojo, se contactó con Viktor para preguntarle acerca de qué pasaba con el trabajo de Ilna. Viktor, quien sabía qué había representado Sett anteriormente en la vida de Ilna, le comentó que Ilna simplemente se había reportado como ausente porque estaba atendiendo otros asuntos que requerían su atención inmediata.

Sin información valiosa, Sett decidió visitar a Ilna, quien se encontraba en ese momento viviendo en un hotel cerca de la Estación de JONIA donde Kayn laboraba. Sett no sabía de esto, por lo que creyó que Ilna se había mudado cuando no la vio en su antiguo hogar. Por ello, desesperado, decidió acudir a Kayn, pero al llegar a su casa sólo se encontró con Trea, quien le informó que Kayn estaba trabajando tarde esa noche, por lo que debía buscarlo en la estación.

Al llegar ahí, Sett vio a Kayn, Ilna, Zed y más trabajadores de JONIA reunidos en la recepción del edificio, y logra escuchar a Kayn indicarle a Ilna que debe mantenerse oculta. Sett pregunta a qué se refiere, a lo que todos notan su presencia y se asustan. Sett le preguntó directamente a Ilna qué hacía en la sede de JONIA y porqué debía permanecer oculta, pero Ilna se negó a responderle, estando aun enojada con él. Ilna salió de la sede escoltada por varios guardias, y Sett le preguntó directamente a Kayn y Zed qué le ocurría a Ilna. Zed le revela a Sett que Ilna los estaba apoyando en una misión de rescate de jóvenes que están en la misma situación que pasó ella con Vladimir, sólo que estos jóvenes se encontraban en manos de una mujer llamada LeBlanc, quien, al parecer, también era subordinada de Swain. Kayn explica entonces que Ilna estaba encubierto dentro de las peleas clandestinas bajo la ayuda de un importante empresario que apoyaba a JONIA en su trabajo para cuidar de la gente. Este empresario, conocido como Ivern, estaba aliado a diversas ayudas alrededor del mundo, asociaciones políticas, ecologistas, educacionales, etc. Y, en algún momento en su trabajo, se alió a JONIA para poder apoyar a la lucha contra el crimen y la divulgación de "el bien".

Kayn había comentado lo fantasioso y poco realista que el señor Ivern se expresaba de llevar la paz al mundo, pero que les había dado una increíble ventaja para poder ir contra Swain e indagar sobre sus crímenes, pues Ivern se había hecho de una popularidad tan grande, y poseía un poder igual de inmenso que Swain, que era fácil para él conseguir información y recursos para realizar investigaciones en campos menos explorados y difíciles de acceder. Entre ellos, el campo donde Ilna estuvo catalogada como víctima.

Kayn le explicó a Sett que no podían hacer mucha investigación dentro de las peleas clandestinas por la misma razón por la que jamás lo detuvo a él: porque no hacían daño a nadie que no estuviera "laboralmente" involucrado en el medio, manteniendo todo a nivel, de alguna forma, profesional, pero escondiéndose de los reflectores del espectáculo de las peleas. Sin embargo, Kayn y Zed habían estado de acuerdo en que, si Ilna fue una víctima de un grupo de chicos robados que apenas habían logrado desmantelar, significaba que había más grupos como ella igual de ocultos y difíciles de conocer. Por ese motivo, y preocupados porque se levantara una ola de robos tras la destrucción del grupo de Vladimir, Kayn y Zed decidieron empezar a trabajar en el rastreo y localización de esos grupos con el fin de erradicarlos y salvar a los peleadores robados. Para ello tenían que entrar de nuevo al campo, pero Kayn no podía volver al ya haberse expuesto, y no iba a pedirle a Sett que arriesgara su propia posición, por lo que, con apoyo de Ivern como representante, e Ilna como peleadora, entraron a las peleas clandestinas leves para comenzar a conseguir la información que necesitaban.

Ilna no se había negado en ningún momento a ayudar, preocupada porque hubiese niños en ese tipo de peleas. Por ese motivo se alejó de JNI meses antes de que la misión comenzara oficialmente, para no levantar sospechas y crear una carrera sólida en el mundo clandestino de las peleas, empezando en pequeñas peleas callejeras hasta llegar representada por Ivern a las grandes clandestinas.

Sett, furioso porque Ilna estaba de nuevo en ese mundo tan oscuro, fue en búsqueda de ella a su hotel. Ilna, confundida por su presencia, lo recibió en su habitación, y Sett la regañó por involucrarse de nuevo en las peleas callejeras. Ilna se enojó por su comportamiento, argumentando que se estaba portando de una forma muy inmadura ante la situación, pues ella asumió que Sett sabía cuál es la misión. Sett le pide que desista de la misión y le permita a él tomar su lugar, pero Ilna se niega.

En un arranque de ira, Sett salió del hotel sabiendo que no lograría nada con la joven, conociendo lo terca que podía llegar a ser. Sin mediar palabra con nadie, se dirigió de regreso hacia la estación de JONIA y entró sin preguntar a la oficina de Kayn, y le pidió entrar a la misión de Ilna queriendo estar cerca para protegerla. Kayn le plantó todas las desventajas de su presencia en la misión, pidiéndole que fuera consciente de que no podía agregarlo a la misión a la ligera. Sett escuchó cada una de las posibles resultantes malas que podían salir de que él se uniera a la misión, así que le pidió a Kayn que al menos le mantuviera informado de en dónde se encontraba Ilna cuando estuviera dentro de las peleas callejeras.

Fue así como Sett se mantuvo al tanto de ella, así que, cuando Ilna tuvo una pelea cerca de la que era su arena privada, él se encargó de mover los hilos para que se realizaran los encuentros con él como parte de los representantes espectadores. Ser un representante espectador permitía a estas personas conseguir a los peleadores ganadores como parte de su catálogo personal de luchadores, siempre y cuando estuvieran dispuestos a pagar una "renta" como parte del trato para conseguir un porcentaje de las ganancias. Esta renta era la promoción, protección, patrocinio y cuidado de la salud de sus peleadores, además de la garantía de que el representante oficial del luchador también debía ser respaldado y protegido en todo momento.

Gracias a que Ilna ganó la batalla, Sett pudo solicitar que él fuera un representante espectador de Ilna, lo que lo mantuvo cerca de ella cuando comenzaron las peleas. Y por fuera de las peleas, Sett cumplía su parte del trato como guardaespaldas personal de Ivern.

Ilna nunca se enteró de esto, lo que le permitió a Sett mantenerse escondido entre los espectadores sin que ella supiera que su presencia era por verla y cuidarla. Con eso en manos y controlado, Sett dejó a Ilna y Kayn continuar con su misión, y aunque no estaba muy contento de sólo ver de lejos lo que ocurría, tenía que aguantar.

Fue así como en el último día de la misión, cuando Zed junto a sus subordinados planeaban atacar las bases donde sabían, había niños atrapados, Sett siguió el rastro de Ilna cuando ella no se presentó a las peleas por ir detrás de Kayn y Sett, aun cuando la orden para con ella era que se quedara al margen.

Sett la siguió de cerca y la alcanzó cuando esta iba a entrar a las casas. La forzó a quedarse dentro de un auto con él, escondidos de lo que ocurría en las casas que estaban siendo registradas por JONIA.

En el auto, Ilna comenzó a reclamarle y pelear porque no la dejaba ir a ayudar, a lo que Sett le respondió que no pensaba dejarla ir a un lugar donde podía salir lastimada, siendo inútil que ella entrara a una zona controlada por la policía si no era necesitada ahí. Ilna peleó por que le dejara ir a ayudar a los niños, y Sett, desesperado, le gritó que no quería perderla solo por su impulsividad, y aunque lo odiara, él no la iba a dejar ir.

Ilna, pasmada, se mantuvo callada todo el camino hacia su hotel, sin mover la mirada del tablero y dejando su atención en el revistero a su derecha. Sett condujo en silencio y sin voltear jamás a ver a Ilna, completamente tenso por la situación y muy nervioso por estar de nuevo con la deportista.

Cuando llegaron, Ilna y Sett entraron al hotel en silencio, el segundo siguiendo a la chica hasta su habitación. Justo cuando llegaron, Kayn llamó a Ilna por teléfono. Sett cerró la puerta con seguro mientras Ilna había hablado con Kayn, quien le informaba que iba en camino al hotel junto con Zed para hablar con ella. Mientras ambos llegaban, Ilna y Sett se sentaron en la sala en silencio, sin mirarse ni hablarse, nerviosos de estar uno al lado del otro. Ilna, ya no queriendo mantener la tensión en el aire, le preguntó a Sett desde cuándo y porqué estaba al pendiente de ella.

Sett se sinceró y le dijo que jamás había dejado de quererla, y que cuando vio que no iba a participar en el JNI, le extrañó mucho su ausencia en los juegos porque él entendía el amor que le tiene a los deportes. Ilna, confundida, le preguntó a Sett cómo le había ido en su trabajo, y Sett le comentó que se encarga de su gimnasio tras reabrirlo poco después de que terminaron. En ese momento llegaron Zed y Kayn, quienes hablaron con Ilna pidiéndole que asistiera al día siguiente a la base de JONIA e identificara a muchos de los detenidos y a los chicos rescatados, para poder comenzar con el proceso de reubicación y detención adecuado. Ilna acepta ir hasta al día siguiente, queriendo quedarse en el hotel a descansar. Kayn y Zed le preguntarón a Ilna si tenía problema en que alguien de JONIA la acompañara y la protegiera esa noche en caso de que alguien de Swain la fuera a buscar, y ante la negativa de ella a tener algún problema, Sett les pidió que le permitieran ser quien se mantuviera cuidando a Ilna esa noche. Ilna le pidió a Sett que no lo hiciera, que se alejara de la misión y dejara a JONIA trabajar.

Kayn y Zed, al ver cómo comenzaba a nacer un problema, decidieron irse del hotel pidiéndole a Ilna que, ante cualquier cosa, les contactara rápidamente. Sin darle mucha importancia a que se fueron los dos detectives, Sett e Ilna comenzaron a discutir por la desesperación de Ilna, quien le pidió mucho a Sett que se alejara de la misión, preocupada porque Swain decidiera tomar represalias contra él porque la conocía a ella. Sett había sido paciente escuchando a Ilna, entendiendo el miedo que ella tenía y cómo se sentía. Por mucho que Ilna lo pidió, Sett no cambió de opinión y se quedó a dormir en la habitación contigua a la de Ilna.

Al siguiente día ambos fueron a JONIA para que Ilna hiciera lo que Kayn le había pedido, y Sett esperó a Ilna todo el día. Finalmente, al salir, ambos fueron a comer juntos a un restaurante cerca del gimnasio, y platicaron sobre la misión de Ilna durante toda la cena, ocasionalmente hablando de peleas sin importancia que Sett se encargaba de representar. Al finalizar la comida, ambos decidieron ir al gimnasio un momento para pasar un rato en calma. Ahí, Ilna y Sett platicaron poco, decidiendo mantener el silencio y la paz en que estaban en el lugar. Sett no abrió el gimnasio ese día, y en la noche ambos mantuvieron una rutina de ejercicios que terminó en ambos riéndose sobre el tapete de entrenamiento de defensa personal, platicando de viejos recuerdos de su relación pasada.

Luego de aquel suceso, Sett le reveló a Ilna que no le importaba Swain ni Noxus, y que, si incluso jamás volvían a ser pareja, él siempre estaría cerca para protegerla de la gente que la dañó.

Sett e Ilna volvieron a tener contacto luego de eso, pues Ilna volvió a una rutina de ejercicios en el gimnasio de Sett, y Viktor y Sett comenzaron a trabajar juntos para mejorar el trabajo de Ilna.

Así fue como, poco a poco, Ilna y Sett volvieron a ser cercanos, hasta que ambos, sin poder ignorar más sus emociones, decidieron volver a ser pareja. Sett pasó, desde ese día, pidiéndole disculpas a Ilna por la pelea que los había separado anteriormente.

Un año después de estar juntos, Sett le pediría matrimonio a Ilna, y pronto ambos estarían en planes para su boda. Un mes después de que ellos anunciaran su compromiso, Yasuo estaba dejando la casa que compartía con Qiyana.

Y, bueno, ahora estaba ahí, en el estudio del último hombre mencionado, para ser un apoyo de aprendizaje para el joven asiático.

―Lo que hiciste es algo que las mujeres consideran imperdonable: irte con una ex, pasar tiempo con ella, hacerle su sencillo de regreso-

― ¿Trabajar en un comenback es considerado infidelidad? ―comentó Yasuo con escepticismo.

― ¡No!, ¡ayudar a tu ex con su comeback es una infidelidad! ―comentó Sett tomando otro trozo de pizza.

Kayn se preguntaba si no iba a explotar por la cantidad de pizza que ya había comido, que era más de lo que Yasuo y él habían tomado del alimento.

―Piensa en esto, ¿a ti te gustaría que Qiyana se fuera con… mmmm…? No sé, ¿Qiyana tiene algún ex? ―preguntó Sett. Yasuo se encogió de hombros. Sí sabía de uno que otro ex, pero no habían sido relevantes según palabras de la latina― Bien, algún ex aleatorio. Imagina que Qiyana se va con un ex que de puuura casualidad sabe danza aérea como ella. Bailan juntos, ensayan, él le pide a ella que bailen juntos en algo: un vídeo, un concurso, una obra, lo que sea. Qiyana dice que sí, bailan tango o algún ritmo sensual, y ella no te dice nada, sino que te das cuenta porque los viste en televisión bailando muy pegados el uno del otro. ¿Cómo crees que te sentirías?

Yasuo enarcó una ceja sorprendido ante toda la idea que Sett se había maquinado mientras cuidaba que el queso de su pizza no se escurriera al piso. Volteó su mirada hacia Kayn, quien solamente le enarcó una ceja y negó con la cabeza con una sonrisa, diciéndole con ese gesto que no tenía que ignorar lo que decía el pelirrojo.

―Escucha, Yasuo, te sentirías mal ―se contestó Sett viendo que el asiático no le contestaba―. Te sentirías mal quieras o no aceptarlo. De alguna forma, traicionado, porque cuando estas en pareja sueles compartir la mayoría de las cosas que vas a hacer, por múltiples razones: confianza, seguridad de que alguien sepa qué estás haciendo y dónde buscarte, para tener un horario… para miles de situaciones que sólo pasan cuando tienes pareja. El no hablar de estas cosas a veces genera desconfianza, porque el otro no sabe en dónde andas, con quién andas, y eso preocupa. Porque no saben si estas en algún lugar a salvo o en peligro, la incertidumbre de saber con quién andas también genera que se piensen los peores escenarios, porque no saben si estas con alguien peligroso, o con un ex siendo infiel. Y por mucho que niegues estar haciendo esto último, la otra persona no tendrá la confianza en ello porque ya le escondiste que estabas con alguien. Y, Yasuo, la desinformación vuelve loca a la gente a la larga.

Yasuo parpadeó varias veces pensando en esto, dejando que estas palabras entraran en su cabeza.

―Piénsalo un poco, compadre ―dijo Sett tomando otro trozo de pizza. Ahora Kayn lo miró genuinamente preocupado―. Quien estuvo mal en esa situación fuiste tú. Tu descuidaste a Qiyana y ella tuvo todas las de sentir celos.

Kayn cerró la caja de pizza y la alejó de la mesa, asustado por una posible indigestión que Sett presentaría por comer tanto.

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Qiyana se alzó en el aire sosteniéndose a un metro del piso, rodeando sus piernas en el aro y quedando de cabeza.

Trea sostenía el aro con una cuerda que estaba sujeta a un costado, esto con la finalidad de que no se moviera más de lo necesario mientras practicaba la bailarina.

Mucho del personal de baile también se encontraba ahí alrededor de Qiyana, atentos a cualquier cosa que ella necesitara. Algunos eran conocedores de su ataque de pánico que tuvo años atrás, por lo que no dudaban en hacer un circulo de seguridad debajo de ella en caso de que volviera a ocurrir eso.

― ¿Última vuelta? ―preguntó Trea a Qiyana.

La cantante asintió y giró para sentarse en el aro.

―Ya acabemos, creo por ahora es suficiente.

Todos asintieron y la ayudaron a bajar, sosteniendo el aro con fuerza y dejando que ella tocara poco a poco el piso. Qiyana se agachó cuando estuvo sobre la tarima de práctica, comenzando a desatar sus zapatos de baile y mirando a Trea por sobre su hombro. Todos los demás a su alrededor se estaban dispersando y comenzando a recoger todo lo que estaban utilizando para la práctica.

―Son las ocho y media ―comentó Trea a Qiyana―. ¿A dónde planeas ir?

―Probablemente pida comida a domicilio o pase por ella a algún restaurante, y me iré a casa ―comentó Qiyana con desgana―. No tengo nada que hacer, no tengo pendientes en casa, y no me necesitan para lo que falta del nuevo álbum. Así que me dedicaré a buscar a dónde me iré de vacaciones.

Trea torció la boca mientras le extendía una toalla a Qiyana, quien la tomó y comenzó a limpiar su rostro empezando por su frente hacia abajo.

― ¿De verdad te irás sin decirle nada a Yasuo? ―preguntó Trea poco convencida.

Qiyana asintió sin dudar, viendo de reojo el rostro preocupado de Trea. No iba a decirle nada, sabía que Trea no estaba de acuerdo con ella en que cortara la comunicación, pero tampoco iba a estar discutiendo algo que, en realidad, había sido Yasuo quien lo había eliminado.

―Iré por mis cosas. Te espero en la salida ―dijo Trea alejándose de Qiyana.

Qiyana la miró alejarse en silencio.

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Trea se abrazó con fuerza, estrujando entre sus manos la tela de su chamarra. Hacía mucho frío en la noche, lo que la sorprendía un poco. Pero no era tan fuerte como para regresar dentro al estudio, así que aguardó por su amiga fuera del recinto.

Qiyana salió pocos minutos después, cubierta por una gran gabardina rosada que le llegaba poco arriba de los tobillos. Ambas se pararon una al lado de la otra en la banqueta, Qiyana decidida a no dejar a su amiga sola en lo que llegaba su pareja por ella.

― ¿Y al menos haz decidido qué tipo de destino quieres para vacacionar? ―preguntó Trea hacia Qiyana.

Qiyana frunció la boca pensativa.

―Algo tropical. Quiero algo alejado de la civilización, así que he tenido un par de ideas ―contestó pensativa.

― ¿Trajes de baño y un bronceado de oro? ―preguntó Trea con una sonrisa cómplice.

Qiyana asintió en su dirección con una sonrisa divertida.

―Suena muy placentero ―comentó Trea moviendo su cabeza de un lado a otro―. Me mandas fotos.

―Obviamente, querida ―dijo Qiyana con una risa burlona.

Ambas soltaron una leve carcajada mientras las luces de un auto las alumbró. Delante de ellas, la pickup negra de Kayn se estacionó y se apagó. Por el lado del conductor bajó el joven detective, cubierto por una gran chamarra acolchada negra, y con las manos en los bolsillos. Temblaba un poco por el frío, pero su larga cabellera la traía envuelta en el cuello.

―Buenas noches, chicas ―saludó el joven acercándose a ambas.

Trea sonrió cuando le vio con la trenza despeinada amarrada entre su bufanda.

― ¿Qué clase de estilo es ese? ―preguntó Trea con diversión― Creí que tenías que verte serio en el trabajo.

―Aparte de que hoy tuve día libre, cuando fui a ver a Zed a la base, él también tenía frío, y poco le importó que todos trajéramos cosas poco formales para cubrirnos ―comentó Kayn con diversión―. Bojani traía una bufanda de su hija. Rosa con rayas amarillas, un león de peluche en la punta. Imagina cómo se veía eso.

Ambas mujeres soltaron una risa cuando la cara de desagrado de Kayn se hizo presente. Este sonrió al verlas divertirse con la idea.

― ¿Qué tal el trabajo? ―preguntó intercambiando la mirada entre ambas para enfatizar que era pregunta para las dos.

―Muy tranquilo ―opinó Trea encogiéndose de hombros.

―Bastante movido, desde mi punto de vista ―comentó Qiyana cruzándose de brazos y mirando a su amiga―. Yo estuve en el aro todo el día. Tú estuviste viéndome.

―Bueno, sólo soy la enfermera ―dijo Trea riéndose mientras miraba a Qiyana―. Mientras no haya heridos, no tengo trabajo que hacer.

―Estuviste todo el día enseñándole a los nuevos enfermeros todos los protocolos base a seguir durante los ensayos ―comentó Qiyana hacia Trea. Esta sonrió nerviosa―. No me digas que eso no es trabajo que hacer.

Trea torció la cabeza.

―Hmm, se puede consideraaar ―comentó juguetona―. Ya veremos mañana si sirvió de algo. Si no hay resultados, no hice nada.

Kayn enarcó una ceja hacia Trea de reojo, y Qiyana captó que la expresión de molestia que cruzó el rostro del joven.

―Avísame cuándo planeas irte de vacaciones, para al menos ayudarte a elegir los trajes de baño que dejarán babeando a cualquiera ―dijo Trea guiñándole un ojo a Qiyana, quien la miró con picardía.

―Serás la primera en saber mi destino. Chance y hasta te llevo conmigo ―dijo Qiyana con diversión.

―Ya veremos ―contestó Trea. Se acercó a la cantante y le dio un beso en la mejilla―. Te veo mañana, Qiqi. Descansa.

―Nos vemos, Trea. Pasen linda noche ―dijo Qiyana alejándose de ambos.

Kayn asintió en dirección de Qiyana mientras la vieron alejarse.

Qiyana caminó hacia el estacionamiento del estudio a un lado del recinto, y sintió la mirada de Trea y Kayn detrás de ella.

―Sigue mal, eh ―comentó Kayn acercándose a Trea y rodeándole por los hombros con un brazo. Ella lo miró mientras ambos caminaban hacia la pickup.

―Pues habló poco de ello en la mañana luego de que fuera por mí a la casa, y el resto del día se la pasó ignorando cualquier cosa que trajera a Yasuo al tema ―comentó Trea mientras Kayn le abría la puerta del pasajero y ella subía.

Kayn cerró la puerta del lado de Trea y rodeó la camioneta por el frente, llegando al lado del conductor y subiendo rápidamente. Una vez dentro, él arrancó la camioneta mientras Trea prendía la calefacción.

― ¿Y qué ocurre con Yasuo? ¿Qué te ha comentado? ―preguntó Trea mientras Kayn conducía alejándose de la banqueta y hacia el frente, alejándose del estudio.

Pasaron por un lado del estacionamiento del recinto de ensayo y Trea miró hacia dentro, viendo a Qiyana salir del lado contrario en su camioneta. Cuando la perdió de vista, regresó su mirada hacia la calle frente a ellos, y Kayn aceleró para llegar rápido a su hogar.

―Puesss…

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Qiyana bajó de la camioneta cargando con dos bolsas grandes de comida para llevar en el brazo derecho, y en el brazo izquierdo traía su bolso de mano, un frappe y su celular.

Era ya muy noche, había tardado demasiado en llegar a su hogar, pero ella había querido estar un rato en el establecimiento donde compró su comida, disfrutando del postre antes de la comida. No tenía ánimos de llegar tan temprano a su casa, estaba pensando que la soledad del lugar la volvería a meter en el bucle de desesperación en el que estaba como estuvo momentos antes de la llamada de Akali la noche anterior, así que finalmente decidió esperar por su comida mientras comía un dulce, y luego dar un par de vueltas en el auto hasta que fuera una buena hora para no estar en las calles.

Entró a la casa y cerró la puerta, colocando todos los seguros necesarios para encerrarse por la noche. Además, ella sabía, si Yasuo decidía ir a la casa esa noche por algo de sus cosas o para llevárselas todas, él tenía su propia llave, así que el sistema de seguridad no se activaría.

Llegó a la cocina y colocó sus llaves en el perchero de llaves que tenían en el poste que estaba entre la sala de invitados y la barra de la cocina. No tenía nada que hacer en el piso de abajo, así que sólo dio una rápida mirada alrededor y se dirigió a las escaleras para ir a su cuarto a cenar.

Subió con rapidez, alejándose de todo, queriendo entrar rápido a su cuarto y sentarse a ver una serie para distraerse.

Pasó por el estudio de Yasuo, por el cuarto de Yasuo, por el gimnasio, por el baño compartido, por las demás habitaciones, ignorando todas, hasta llegar a su habitación al fondo. Se encerró de un portazo, encendiendo las luces del cuarto y yendo directo a su escritorio.

No se había dado cuenta, pero todo el camino desde la entrada hasta su cuarto mantuvo la mirada en el piso, casi corriendo hacia su destino y reteniendo la respiración. Estaba tensa, y eso lo sintió cuando por fin suspiró al dejar su comida sobre su escritorio y abrir su computadora.

Su ánimo cayó en segundos al darse cuenta cómo estaba evitando darse cuenta de la realidad de que estaba sola, molesta consigo por llevarse su calma en pensar en que Yasuo ya no vivía con ella, y que, probablemente, ya ni siquiera eran pareja.

Quiso despejar estos pensamientos, así que abrió sus contenedores de plástico y se preparó para su noche.

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Kayn bajó las escaleras hacia la sala, respirando agitado y con el cuerpo sudado. Solamente traía sus pantalones de entrenamiento y el cabello trenzado, así que sintió la pequeña ola fría que estaba en el primer piso de su casa.

Caminó hacia la sala, que estaba contigua a las escaleras, y ahí encontró a Trea sentada doblando ropa que había planchado mientras él hacía ejercicio.

―Oye, ¿cómo está eso de que Qiyana se va? ―preguntó llegando por un lado y sentándose en el sillón individual.

― ¡Hey! Me llenas de sudor el sillón ―se quejó Trea en broma. Kayn le sonrió y se echó al frente para no pegar la espalda a la tela, colocando sus brazos sobre las piernas, mirando a la joven―. Qiyana quiere irse de vacaciones para relajarse luego de todo lo que ha pasado entre ella y Yasuo.

― ¿No piensa decirle a nadie? ―dijo Kayn con un leve tono de preocupación― ¿Ni siquiera a Yasuo? No han quedado las cosas claras entre ellos, ¿y piensa irse así?

Trea se encogió de hombros mientras colocaba toda la ropa doblada en el canasto. Miró a Kayn.

―Qiyana está muy dolida por la situación, y no piensa hacer nada para arreglarlo ―dijo Trea mientras se ponía de pie y hacía el ademan de tomar la canasta.

Kayn se acercó rápidamente a ella y cargó con la canasta. Trea le agradeció mientras él se emparejaba a su lado y caminaban juntos al segundo piso.

―Ella considera firmemente que Yasuo es quien tiene que ser el que pida disculpas. Y, mira, estoy de su lado, pero sí me remueve un poco que Qiyana decida irse de esa forma tan abrupta ―comentó Trea. Torció la boca.

―Yasuo la está echando a perder grueso, pero él también anda buscando una forma de arreglar la relación ―comentó Kayn―. Y, bueno, considero que sería correcto que Qiyana lo supiera.

― ¿Decirle del esfuerzo de Yasuo por enmendar lo que hizo? ―preguntó Trea subiendo las escaleras con Kayn detrás de ella.

―Talvez eso la calmaría un poco. Puede que crea que no se ve obvia, pero está clarísimo que le importa lo que Yasuo está pensando de la situación ―contestó Kayn.

Al llegar al segundo piso, ambos se dirigieron a la habitación que compartían. Trea se acercó al armario y lo abrió para comenzar a guardar la ropa recién lavada mientras Kayn dejaba la canasta en el piso antes de acercarse a su lado de la cama.

―Sí, Qiyana es tan emocional que no puede negar que le afecta cuando una relación cercana está en un momento tenso ―comentó Trea metiendo la primera prenda―. Le afecta que Yasuo no tenga comunicación con ella, pero es demasiado dura para admitirlo.

Kayn se acercó a su mesa de noche y tomó su celular, echándose el cabello sobre la cabeza mientras veía los mensajes que le llegaron.

―Sólo espero que arreglen todo pronto, me preocupa Qiyana ―comentó Trea metiendo ganchos con ropa al armario. Kayn desvió la mirada del celular a ella―. Hoy apenas pudo hacer su entrenamiento adecuadamente, y no está comiendo bien.

―Talvez Yasuo debería saber eso ―comentó Kayn con incertidumbre―. Es mejor que no estén dañándose a la distancia de esa forma.

―Puede… ―murmuró Trea―. Pero si le digo, Qiyana se va a enojar.

Kayn se acercó a Trea por detrás y la abrazó pasando su brazo por el abdomen de ella. Trea se dejó hacer mientras seguía colgando ropa en sus ganchos, sintiendo cómo el chico depositaba un suave beso en su omoplato mientras ella trabajaba.

―No quiero que vuelvas a despreciar tu trabajo ―le susurró el joven―. Le enseñas a esos practicantes todo lo que sabes, no es motivo para que creas que no sirve de nada si ellos no lo aplican. Será culpa de ellos si no ponen atención, pero en lo que a mí respecta, sí sirve de algo tu trabajo, aunque ellos lo apliquen mal.

Trea, enternecida hasta los huesos, dejó la última prenda colgada en el armario y miró a Kayn por sobre su hombro.

― ¿Cómo funcionaría mi trabajo si ellos lo aplican mal? ―preguntó Trea con diversión, dando media vuelta cuando él la soltaba y caminaba a la puerta. Imaginaba que iba a bañarse luego de la rutina de ejercicio.

―Porque si lo hacen mal, es el único motivo que necesitas para buscar otros médicos bien calificados para realizar sus tareas y que tengas compañeros de trabajo competentes y eficientes ―la miró por sobre el hombro una vez que llegó al marco de la puerta―. Y tener un mejor equipo siempre va a significar que estarás mejor acompañada y asistida, tu trabajo se realizará con éxito.

― ¿Consejo de un líder de equipo? ―preguntó ella con una sonrisa.

―Consejo de un líder de equipo ―respondió Kayn, saliendo de la habitación al baño.

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Le había costado mucho tomar la iniciativa de irse a la cama a descansar, dándole toda la tarde vueltas al asunto de Qiyana.

Desde que Sett y Kayn habían ido a su estudio a hablar de la situación, Yasuo se desconectó de todo lo que no fuera su relación. La producción de la música había pasado a segundo plano, su trabajo lo había dejado suelto por algún lugar en su oficina de la compañía, y hasta de comer se había olvidado. De no ser porque Rompe Tiempo tenía que comer, él se hubiese paralizado en una sola posición el resto de la tarde hasta quedarse dormido.

Ahora en el departamento, él estaba repasando ciertas cláusulas en su cabeza que estaba autoimponiéndose, todo con la finalidad de arreglar lo que ocurría con su… ¿ex? ¿Novia? ¿Relación en un estado de pausa?

Primero, Cassiopeia se retira de mi vida para siempre, pensó pasando sus manos detrás de la cabeza sobre la almohada, recargándose en ella. Cerró los ojos. Segundo, hablar con Qiyana para enmendar mi error.

Yasuo cruzó una pierna sobre la rodilla contraria, provocando que su espalda se curvara contra el colchón. Una posición incómoda para algunos, muy placentera para él. Su flexibilidad se lo permitía.

Tercero, dejar de pensar y actuar en modo idiota.

Había pensado ir al día siguiente a buscar a la latina a su casa.

Ekko estaba por volver, durante la madrugada estaría en la ciudad, y ambos tenían una idea de cómo el músico podría reconciliarse con su chica de una forma sincera y grande. Porque ambos entendían que un ramo de flores y una cartita de "disculpas" no arreglarían nada.

Para colmo, Yasuo sabía, tenía en su contra a las amigas de Qiyana: Trea y Akali eran las primeras, Senna caía de pilón en esa montaña de soldados, así que él era consciente de que ellas tampoco eran la mejor opción para ir a solicitar ayuda. Así que se lo había pedido a Kayn y Sett.

Kayn, algo divertido con que Yasuo recurriera a él por ayuda, ya que jamás se había dado el caso, le prometió que haría lo que pudiera para averiguar cosas de parte de su novia, pero si ella le pedía que no le dijera nada al asiático, Yasuo tendría que conformarse con no obtener ni una palabra del detective. Él no refutó nada, sabía cuán fiel y leal era Kayn hacia sus allegados, así que no pensaba forzarlo, pues ya con su disposición a ayudarlo era suficiente.

Sett era otro caso. Aunque él e Ilna no tenían realmente una amistad muy íntima con Yasuo, Qiyana y los que eran parte True Damage y KDA, ambos eran un contacto fuerte laboral e informativo de varias situaciones: manejaban medios de comunicación, entrenamiento para los músicos (lo que incluía a Qiyana y las demás artistas), relaciones exteriores que se cruzaban con Lucian y Jarvan IV, respectivos representantes de True Damage y KDA, y relaciones sociales, circulo de estrellas y figuras públicas que volvían a incluir a todos los anteriores. Por donde fuera que se movieran, ellos estaban informados de muchas situaciones de sus amigos y conocidos, y Sett le había asegurado a Yasuo que él podía obtener información acerca de cómo estaba moviéndose Qiyana y qué estaba haciendo dentro de esos medios, con la finalidad de saber si Yasuo tenía la entrada libre para intentar enmendar todo.

Por último, y no menos importante, Yasuo había acudido por ayuda al lugar que menos esperó.

Su celular sonó indicando una notificación de texto, y se apresuró a revisarlo, pues era la respuesta de quien esperaba.

¿?

"Mientras no me metas en problemas con Xayah, ¡cuenta conmigo!"

Yasuo tomó aire.

Espero no arrepentirme de esto.