Los planes extraoficiales se llevaron a cabo aún con el conocimiento de Shikamaru sobre la situación. Incluso Sakura no había puesto peros para ir a visitar a la pareja, seguramente porque alegar haría más evidente que se sentía triste. Empero, conforme los días pasaban con esas pruebas, Haruno se preguntaba si había malinterpretado aquella escena, pues ellos ya no parecían querer demostrar que estaban juntos.

Había pasado un mes desde que Naruto, Sakura y Hinata iban de visita a la casa de Sasuke y Karin para hacer pruebas extraoficiales y aunque estaban avanzando más rápido en el análisis de chakra con el byakugan de lo que Karin creía, todavía no se vislumbraba la meta.

—Hemos avanzado mucho en la última semana, quizá logremos conseguir el antídoto pronto —comentó Sakura mientras Karin le daba algunos consejos a Hinata sobre los últimos análisis y Naruto había ido al baño. Sasuke no dijo nada y después de unos momentos de silencio ella preguntó— ¿Cómo la han llevado tu y Karin con todo esto? No debe ser fácil y debe ser incómodo.

—Aprendemos a lidiar con esto.

—Si, puedo imaginar que no hay muchas opciones —contestó Sakura con una risita nerviosa— Esto seguramente los ha acercado más —Sasuke no contestó y ni siquiera se inmutó con la pregunta— Sasuke, sé que no es el momento, pero…

—¡Sakura, necesito tu ayuda! —llamó Karin y antes de que la aludida pudiera decir nada, Sasuke se fue a la habitación.

Después de que Karin le diera algunas instrucciones a Sakura para Tsunade, los invitados se fueron y Karin entró a la habitación donde Sasuke estaba con un nuevo pantalón mientras estaba hecho un ovillo en la cama.

—Si, ya pasó un mes. Debes agradecerme, aunque mis sentidos son anormales, estoy comenzando a entender esta irregularidad —sonrió Karin ofreciéndole agua y analgésicos a Sasuke mientras soltaba algunas risitas— La verdad pensé que Sakura te había dicho o preguntado algo incómodo, pero resulta que eres regular.

—Lo intentó —dijo después de tomarse la pastilla y volver a estar encogido en la cama.

—¿Qué te dijo? —preguntó Karin dejando el vaso de agua en la mesita de noche y sentándose a la orilla de la cama.

—Quiso confesarse.

—¡¿Qué?! ¡Pero tú y yo…! Bueno, ella sabe que… estamos juntos y en esta situación tan extraña…

—Sólo olvídalo. No quiero hablar de eso ahora —pidió Sasuke no sólo por los cólicos, sino porque eso los conduciría a hablar de su relación y no era el momento.

—Si vuelve a hacer algo como eso, la echaré de la casa —Karin se cruzó de brazos pues tampoco quería tocar el tema de ellos.

—No lo hagas hasta que esto termine —pidió Sasuke y Karin entendió que de confrontar la situación, podría causar un cambio de ánimo en Sakura y si ello la hacía renunciar al proyecto, podría afectar lo que llevaban de la investigación.

—Me enoja tanto que… ¿Sasuke?

—El analgésico no sirve —musitó dolorido.

—Vas a necesitar algo diferente. Ahora vuelvo —contestó Karin para salir a la tienda.

Sasuke esperaba que Karin volviera con otro medicamento, uno más fuerte, quizá incluso anestesia local, pero en su lugar llegó con un montón de dulces y frituras que le llevó a la cama.

—¿Y la medicina?

—¿Cuál medicina?

—Dijiste que irías por algo para mi dolor —reclamaba pálido.

—Es esto —aseguró Karin sacando un chocolate de la bolsa de las compras, lo abrió y se lo ofreció a Sasuke— Come.

—Karin, no estoy bromeando, ya no aguanto.

—Yo tampoco estoy bromeando, el chocolate es excelente para los cólicos. El cacao tiene anti-inflamatorios naturales y es tan rico que libera serotonina y dopamina —Sasuke frunció el ceño aún estando pálido— He vivido con la regla más tiempo que tú y sé de medicina, esta es tu segunda vez con la regla ¿quién crees que sabe más de estas cosas? Confía en mí.

De mala gana, Sasuke accedió a comerse el chocolate esperando que una vez que fallara, Karin se tomara en serio su dolor y mientras él mordía la barra de chocolate, ella sacó una para sí misma.

—¿Y las frituras?

—¿No se te antojan?

—No.

Pero Sasuke tuvo que admitir que aparentemente el chocolate había detenido los cólicos y después de comer el primero, comió unos más por gusto y varias frituras. Jamás se había visto comiendo de esa forma, mucho menos golosinas, pero a veces sentía ansiedad y otros antojos.

—Creo que sólo estamos en armonía cuando tienes la regla —comentó Karin de repente, porque en efecto, sólo en ese periodo era cuando ellos dos no sólo eran más cercanos, sino que podían relajarse aun cuando Sasuke sufría por el periodo.

—Sientes empatía por mi sufrimiento.

—Si, supongo que debe ser por eso, lo cual lo hace irónico, porque el cliché es que las mujeres nos volvemos más irritables en esa lapso de tiempo —Karin se rió— Si me lo preguntas, eres más irritable cualquier otro día que cuando estás reglando aunque te quejes demasiado, es más bien como…

—¿Qué se te ocurrió? —preguntó Sasuke. De nuevo ese gesto de descubrimiento.

—¡Somos unos idiotas! —Karin se pegó en la frente con la palma y se levantó de un salto de la cama— Necesitamos a los chicos ahora mismo.

Había un extra de incomodidad de estar en la regla teniendo gente que lo conocía muy cerca, pero Sasuke ni siquiera tuvo la oportunidad de protestar porque Karin salió corriendo de la casa a buscar a sus cómplices de estudio.

El trío de ninjas llegó pocos minutos después a la casa y aun cuando Karin no les había explicado del todo el por qué les pedía que volvieran a hacer el estudio, terminaron por aceptar porque tanto Sakura como Hinata sabían que ella no las llamaría en vano y Naruto más bien había sido arrastrado por Haruno y porque su novia iba con ellos.

—Es muy irregular —declaró Hinata con el byakugan dirigido tanto a Karin como a Sasuke.

—¡Lo sabía! —Karin exclamó efusiva.

—Ya sabíamos que había algo irregular en el chakra, no debería ser una sorpresa —comentó Sakura que no entendía lo que Karin estaba pensando.

—Hyuuga, trata de identificar los patrones del flujo de chakra y grábatelos. Hay que reportárselos a Tsunade-sama de inmediato —ordenó Karin para luego responder a Sakura— Tanto hombres como mujeres tienen periodos hormonales, el de las mujeres es nuestra regla y el de los hombres no es notable a menos que se haga un patrón de humores —explicó Karin— Sospecho que los ciclos hormonales de Sasuke y míos están sincronizados y que es justo en este momento del ciclo en que somos más nosotros mismos.

—¿Sasuke tiene la regla? —preguntó Naruto antes de soltar una sonora carcajada.

—¡Cállate! —Sakura le dio un golpe en la nuca al rubio.

—¿Estás segura? Es que…

—Si, ya sé que suena ilógico ya que las hormonas dirían que más bien estamos más próximos al sexo opuesto que al nuestro, pero como dije, el chakra también está involucrado y aunque nuestro cuerpo parezca "normal", en realidad no lo es —Karin respondió a Hinata— Necesitamos monitorear esos cambios hasta que termine el periodo de Sasuke y estoy segura que Tsunade-sama podrá trabajar con eso. El mes pasado no pudimos hacerlo porque Hyuuga apenas estaba aprendiendo a identificar esas variaciones.

Aun con el bochorno de Sasuke, los chicos trabajaron duro en los análisis, especialmente Hinata para no perder detalle de los flujos que podía ver y poder entregarles los mejores resultados.

En cuanto terminaron con el último informe, no perdieron tiempo en dárselo a Tsunade y ella fue a visitar a la pareja un tiempo después para hablarles de lo que había encontrado.

—Lamento decirles que aún no tengo una cura, pero la buena noticia es que ya estoy trabajando en una —anunció la rubia. Sasuke y Karin no ocultaron su felicidad— Me llevará algún tiempo conseguirla, pero quiero que sean conscientes de que una vez que la información de todo esto llegue a los ancianos, habrá muchas investigaciones —soltó un suspiro pesado— Les sugiero que se preparen para la tormenta después de que vuelvan a sus cuerpos.

—Lo entendemos.

—De acuerdo. Los mandaré llamar cuando tenga todo listo.

—Estaremos esperando las noticias —respondió Karin entusiasmada antes de cerrar la puerta tras despedir a Tsunade. Se volvió hacia Sasuke— ¡Recuperaremos nuestros cuerpos!

Karin se lanzó a abrazar a Sasuke invadida por la emoción y aunque él le correspondió, rápidamente recordaron su incomodidad ante sus cuerpos y que antes de que Tsunade llegara estaban peleando, así que permanecieron callados y paralizados unos instantes.

—Aún no sabemos cuánto es que Tsunade se tardará con el antídoto —comentó Sasuke sin atreverse a soltarla primero, pero aflojó su agarre.

—Quizá tarde bastante. No es fácil lo que tiene que descifrar. Es como si tuviera que descifrar un código de una caja fuerte, pero si se equivoca podría dejar cosas extrañas en nuestro cuerpo —respondió Karin, quien también sólo aflojó su agarre— Si te soy sincera, hay una posibilidad de darle más información para que eso no suceda. No lo mencioné antes porque no estoy segura que realmente aporte información, aunque dadas las circunstancias…

—¿De qué se trata? —preguntó Sasuke extrañado de que ni siquiera lo hubiese mencionado antes, pero en cuanto vio a Karin a los ojos, supo a qué se refería. No querer dejar que le metieran un histeroscopio resultaba menos inquietante que tener relaciones en ese cuerpo para ver cómo reaccionan las hormonas.

—No quise comentarlo porque tu y yo estamos muy incómodos con nuestros cuerpos. Ahora mismo, tener este abrazo nos está costando y yo ni siquiera pude dar esa muestra —señaló Karin y Sasuke la soltó— Por otro lado, francamente no me gusta la idea de tener público. Ni siquiera creo que Hyuuga pueda concentrarse en revisar el chakra sin desmayarse.

—¿Crees que Tsunade tenga suficiente información para conseguir la cura? —preguntó inquieto.

—Si, sólo digo que tener más información podría facilitárselo —respondió Karin— No voy a negar que me da algo de curiosidad, pero…

—No —se oyó la voz de Sasuke tajante y se metió a la habitación.

—Sólo dije que me daba curiosidad porque…

—¡No! —él levantó la voz mientras Karin lo seguía.

—Fue sólo un pensamiento, no te lo estoy proponiendo —se defendió Karin y Sasuke se volvió hacia ella y con sólo la mirada la acusó, pues él la conocía lo suficiente para saber que a veces sus pensamientos se volvían deseos— No pude dar la muestra, menos podría con esto.

—No.

Pese a esa charla, la tensión entre Sasuke y Karin disminuyó… un poco, quizá porque les aliviaba saber que estaban más cerca de regresar a la normalidad o quizá porque después de aquél momento, aunque ninguno lo admitiera, la incomodidad de acercarse en esos cuerpos iba disminuyendo. Aquél abrazo espontáneo de felicidad les había hecho saber que, aunque sus cuerpos eran diferentes, sus sentimientos seguían allí.

Tres semanas después, Tsunade mandó a buscar a la pareja. Ellos no quisieron emocionarse demasiado porque el día anterior, Sakura había ido a visitarlos y les informó que aún no terminaban de descifrar los patrones de chakra para regresarlos a la normalidad, pero que estaban muy cerca de conseguirlo, así que más bien pensaron que se habían encontrado con algún inconveniente. Sasuke temió que solicitaran lo que Karin ya había comentado.

—Tenemos un problema —anunció la rubia y Sasuke se estremeció— Ayer estuve trabajando toda la noche para dar con la reversión de su estado y logré conseguirlo, pero es más tardado de lo que esperaba —suspiró cansada— Nos llevará ocho horas.

—¿Ocho horas? No suena tan…

—Cada uno.

—¡¿Qué?! ¡¿Cómo es eso?! ¡A nosotros nos hicieron esto a los dos en una sola noche! —gritó Karin desesperada, pues era consciente de que iba a ser una única persona quien hiciera el trabajo y que habría que descansar después de terminar con el primero de ellos.

—La información que obtuvimos para concretar los patrones no son suficientes para crear una alternativa rápida —explicó la rubia— Quién les haya hecho esto, debió tener más información para lograrlo en menos tiempo y usando menos chakra.

Si, seguramente Orochimaru habría hecho muchas pruebas años atrás o incluso recientemente. No estaban seguros, pero sí estaban sorprendidos de que lo hubiese logrado sin la ayuda de un byakugan o la habilidad de Karin.

—Llevamos así poco menos de tres meses, creo que podemos esperar nuestro turno —comentó Sasuke, pues ya sabía cómo podrían conseguir esa información y no iba a hacerlo— ¿Cuándo podemos empezar con el procedimiento?

—Mañana por la noche. Hoy necesitaré descansar el desvelo de hoy y haré el procedimiento mientras duermen. Necesito que se muevan lo menos posible y mientras sus cuerpos tengan las defensas bajas, así que mientras duermen será el momento ideal. Cuando termine, deberé descansar un día y posterioremente seguiré con el siguiente. —respondió Tsunade— Dicho esto, en sus manos dejo la decisión sobre quién será el primero en tratarse, pero espero que sean conscientes que quizá no logre devolverlos ciento por ciento a la normalidad en esta sesión y quizá haya que hacer ajustes en semanas posteriores.

—Sasuke…

—Si quieres ser la primera, adelante —declaró el aludido y Tsunade notó que había cierta tensión, aunque ella lo atribuyó a las dudas y la decisión de quien pasaría primero.

—Tienen tiempo para decidirlo. Estaré esperando al primero de ustedes mañana a las diez de la noche.

Los dos asintieron y Sasuke fue el primero en dar la media vuelta para irse, Karin tuvo que correr un poco para alcanzarlo y supo que era mejor no decir nada hasta que llegaran a la casa.

—Creo que si…

—No.

—Ella dijo que podría tener problemas con regresarnos al cien a nuestros cuerpos, si al menos intentamos darle la información extra, quizá podamos reducir esas posibilidades.

—No voy a hacer eso.

—Tampoco quiero, pero no quiero una transformación a medias. ¿Qué tal si regresa todo mi cuerpo a la normalidad a excepción de los genitales? —señaló Karin— ¿Tu tolerarías recuperar tu cuerpo, pero que permanecieran los cólicos hasta que logre reajustar todo? ¡No sabemos cómo quedaremos!

—Ni siquiera nos hemos besado —señaló Sasuke para hacerle saber que sin poder hacer algo tan básico, era difícil tener relaciones y mucho más frente a alguien.

—¿Y si intentamos besarnos? —propuso Karin

Sasuke no respondió y Karin ya no insistió porque si no dijo que no, al menos lo estaría pensando. Además, que le naciera la curiosidad no significaba que se sintiera capacitada para acceder, y si lo había propuesto, lo había hecho en su desesperación de volver pronto a su cuerpo sin secuelas, pero sabía que cuando el momento de intentarlo llegara, podría terminar por rehusarse.

El resto del día, Sasuke y Karin no se dirigieron la palabra más allá de lo necesario. Incluso las usuales discusiones pararon por completo y por la noche, se fueron a acostar en silencio.

La habitación estaba a oscuras, ambos estaban en la misma cama ya que el lugar se los habían rentado con los muebles y aunque las discusiones solían terminar con alguno de los dos en el sillón, en esa ocasión sólo actuaron mecánicamente.

Al dar la una de la mañana, ninguno había podido conciliar el sueño y aunque el otro no había dado señales de seguir despierto, ambos sabían que sus mentes le daban vuelta a la misma idea.

—¿Sasuke? —se acostó de lado en dirección a él.

—Si lo hacemos, atrasaremos el proceso de volver a nuestros cuerpos porque tendría que reorganizar la nueva información —respondió.

—Pero será más difícil que haya secuelas o que tengamos que tener más sesiones para terminar de recuperar nuestros cuerpos —Karin le recordó y él no giró por completo su cuerpo hacia al centro de la cama, pero ya no estaba acostado boca arriba.

—¿Estás segura?

—Probemos el beso y después decidimos.

Sasuke no contestó, pero después de unos instantes de silencio, Karin se acercó a él y en la oscuridad, acarició la mejilla de su pareja como haría antes de todo ese caos y acercó lentamente sus labios hasta que se tocaron.

El beso empezó tímido, se sentía muy parecido a su primer beso cuando niños en la oscura guarida de Orochimaru, pero ese no era el primero y aunque sus cuerpos habían cambiado, rápidamente se dieron cuenta que la piel del otro sabía igual que las otras veces en que se besaron.

La oscuridad resultaba buena compañera, así que la timidez se fue disipando, especialmente por la familiaridad del roce. La incomodidad de Sasuke por sentir una mano tan grande en su mejilla se quedó en el olvido y él mismo rodeó la cintura masculina de Karin. Ella no prestó atención a las manos delgadas y finas que la sostenían y aunque el beso no se convirtió en algo apasionado, si había calidez.

Repentinamente detuvieron el beso, porque aunque habían reconocido a su amante en esos cuerpos extraños, les invadió de nuevo la duda sobre ellos mismos. Sin embargo, también se dieron cuenta de algo más.

—Te extraño —soltó Karin tumbándose al lado.

—Han sido unas semanas muy largas —respondió Sasuke, porque aunque se sentía igual, a él le costaba más decirlo.

—Pronto acabará esta pesadilla ¿Verdad?

—Si —respondió Sasuke y se animó a abrazar a su pareja.

Seguía siendo extraño y aún había dudas sobre lo que sentían, porque ellos estaban seguros que las múltiples peleas era a causa de que no sentían ninguna atracción por alguien de su mismo sexo, pero también sabían que el afecto que se tenían iba más allá de lo físico y lo habían comprobado con aquél beso. Entonces… ¿Eso quería decir que no se querían lo suficiente? ¿o quería decir que si se quedaban así jamás podrían estar juntos?

—Lo lamento, creo que tienes razón. Apenas hemos podido darnos un beso, no podremos llegar más lejos y menos con alguien observando —suspiró Karin— Al menos espero que los ajustes que haya que hacer sean mínimos y que podamos regresar a casa pronto, aunque Orochimaru…

Sasuke volvió a besar a Karin sin previo aviso y esta vez resultó menos incómodo que al principio. Además, esta iniciativa de Sasuke había puesto feliz a Karin, porque era la primera vez desde que estaban así, que él se sentía más cercano, porque aunque en el hospital él le había tomado la mano, no había sido un gesto cariñoso, sino más bien una demostración a los observadores de que estaban juntos.

Al día siguiente, a la hora acordada, la pareja se presentó a la cita en el hospital por la noche. Ahí, los involucrados en la investigación ya los estaban esperando.

—¿Quién será el primero? —preguntó Tsunade.

—Sasuke —respondió Karin abrazando al aludido por detrás.

—De acuerdo. Pasa a la cama y ponte cómodo. Esperaremos a que te quedes dormido para empezar —indicó Tsunade un poco confundida. Desde el principio pensó que Karin pelearía por ser la primera, especialmente después de que el día anterior, el propio Sasuke le había cedido la oportunidad. También había sido algo inusual ver que se abrazaran.

—Nosotras esperaremos en la habitación de al lado —siguió Shizune.

—Estoy segura que Sasuke se dormirá enseguida —Karin soltó una risita mientras lo decía y Sasuke se soltó de ella para acostarse, no sin antes lanzarle una mirada enfadada.

Tsunade dió la indicación de dejar al azabache y se reunieron en la habitación de al lado que estaba adaptada como oficina. Allí, estaban todos los papeles con los estudios que se estuvieron haciendo y copias de los reportes entregados a los ancianos.

—Deben estar muy aliviados de saber que pronto recuperarán sus cuerpos —Shizune comentó a Karin.

—Bastante. No creo que Sasuke hubiese querido pasar otro mes menstruando —Karin se rió.

—¿Es por eso que decidieron que él pasará primero? —preguntó Hinata que también estaba ahí para ayudar y quiso disimular una risita.

—Estoy segura que él sí lo pensó, pero lo decidimos así, porque quiero ayudar. Estaré monitoreando el chakra de Sasuke contigo y aunque mi radar está un poco desorientado, creo que puedo ayudar.

—¿No sería mejor si fueras la primera? Recuperando tu radar sería más sencillo hacer que Sasuke volviera a la normalidad con tu ayuda —comentó Shizune para mirar a Tsunade en busca de una respuesta.

—Sería más difícil así.

—Recuperar mi cuerpo volverá a desorientar mi radar, así que no funcionará igual, especialmente si hay que hacer ajustes posteriores como los que advirtieron —explicaba Karin la respuesta de Tsunade— En cambio, en este cuerpo ya he comenzado a acostumbrarme y notar algunos de los fallos de mi radar. Quizá siga siendo poco confiable, pero no sabemos los efectos de después del tratamiento.

—De todas formas, me siento con más confianza con tu ayuda —sonrió Hinata.

—Y no será tan tenso como pensamos. Al parecer la noticia de recuperarse los ha relajado bastante —comentó Shizune.

—Me alegro de que al fin puedan relajarse —siguió Hinata— No puedo imaginar cómo se habían estado sintiendo.

Karin no pudo evitar mostrar en su rostro la confusión que los comentarios le causaron, porque aunque era verdad que ella y Sasuke habían estado discutiendo, jamás lo habían hecho frente a nadie.

—El ambiente era muy pesado cada vez que los veíamos. Hasta llegué a pensar que podría tener relación con este asunto, especialmente porque no había tensión cuando se hacían los estudios durante el periodo de Sasuke —siguió Tsunade— Pero supongo que sólo era el estrés de querer volver a sus cuerpos o seguiría habiendo tensión aún ahora, además, entiendo que tenían otras preocupaciones, como la renta y lo que pasará cuando se hagan las investigaciones del culpable.

—Si… no es fácil —contestó Karin forzando una sonrisa y para fortuna de ella, no tuvo que desviar la atención, porque en ese momento llamaron a la puerta.

—Lamento la demora —se disculpó Sakura con Tsunade cuando Shizune abrió la puerta y la dejó pasar— Mamá no me dejaba salir.

—Aún no empezamos, estamos esperando a que Sasuke se quede dormido —contestó Karin.

—¿Sasuke-kun? Creí que tú serías la primera —comentó Sakura sorprendida.

—Hubo cambio de planes —Karin se encogió de hombros.

Sakura forzó una sonrisa y tomó un lugar en la habitación.

La espera sólo tardó unos minutos más después de que Sakura tomara asiento y las mujeres se prepararon para revertir el estado de Sasuke.

Más que una cura, podría llamarse procedimiento, pues básicamente consistía en que Tsunade haría uso de su chakra para moldear el de Sasuke y regresarlo a su forma original. El proceso no era fácil, no sólo porque había que tener cuidado con la forma que se le daría, sino que había que manipular las hormonas al mismo tiempo y eso era algo que recientemente habían descubierto.

Con el byakugan de Hinata, el sensor de Karin y la ayuda de Shizune y Sakura que mantenían en mano los patrones que la antigua Hokage había preparado para el procedimiento, Tsunade pudo terminar el trabajo en siete horas y no ocho como se había previsto y despertaron a Sasuke en cuanto terminaron.

—¿Cómo te sientes? —Sakura les había ganado la palabra a Tsunade y Karin.

Sasuke no respondió al principio cuando se sentó en la cama, y al no sentir el peso en su pecho al que se estaba terminando de acostumbrar, se tocó el área, una vez sintiendo sus pectorales, quiso revisar el pantalón, pero no se atrevió estando rodeado de mujeres.

—¡Sasuke! —exclamó Karin muy contenta y se lanzó a abrazarlo. Quizá se habría animado a besarlo, pero sabía que iba a ser incómodo para él.

—¿Hay algo de lo que tenga que estar enterado? —preguntó el azabache dejándose abrazar. Aún era extraño, pero después de la noche anterior le fue más fácil.

—Todo fue bastante bien, pero ya que es la primera vez que hacemos esto, tendrás que estar al pendiente de cualquier síntoma o detalle que te resulte extraño en tu cuerpo original —comentó Tsunade— Monitorearemos su chakra y sus hormonas como hasta ahora y si lo permiten, esta vez sería de ayuda que realizaran los exámenes de fertilidad en los que no quisieron participar anteriormente.

—Antes de que te vayas, queremos hacer las pruebas básicas ahora —pidió Shizune, pues aunque todas estaban muy cansadas, necesitaban revisar si había variaciones desde ese momento en que el procedimiento había terminado a tiempo después de finalizarlo.

—Si no me sueltas no podré levantarme —comentó el chico a su novia, quien no se despegaba de él.

—No es necesario salir de aquí, hemos preparado los aparatos para esta habitación —dijo Tsunade dando un bostezo— Empecemos para terminar esto rápido.

—Yo, voy al baño —comentó Sakura, quien, desde que Karin se lanzó a abrazar a Sasuke, se había quedado muda.

La pelirosa salió rápidamente de la habitación ante la mirada de todos, quienes se mantuvieron mudos hasta que la perdieron de vista.

—¿Quieres empezar con el ultrasonido? —propuso Karin con una sonrisita— Así nos aseguraremos que no tendrás cólicos.

—También tengo que ir al baño —comentó Sasuke y nadie lo detuvo.

Tsunade y Shizune creían que querría hablar con Sakura, porque todos habían notado el cambio de ambiente con el abrazo de la pareja, especialmente porque nadie, salvo Haruno que había tenido una pista, sabía que lo eran, pero Hinata dudaba de ellos y Karin, acertadamente, estaba segura que él había ido a revisar sus genitales.

A Sasuke le tomó poco tiempo revisar su entrepierna, se veía y se sentía igual que como lo recordaba, pero revisó un par de veces más para estar seguro. Necesitaba probar que su funcionamiento era normal, y aunque si descargó su vejiga sin ninguna anomalía, no se atrevió a probar el otro funcionamiento, sabiendo que lo estaban esperando y decidió dejarlo para otro momento.

Cuando el azabache salió del baño del hospital, de frente se encontró con Sakura que salía del baño de mujeres. Era evidente que ella había estado llorando y le extrañaba un poco teniendo en cuenta que ya le había dejado una pista de que él estaba con Karin, aunque recordando su intento de confesión, quizá no había sido suficientemente claro. Empero, él no consideraba ese momento para hacer aclaraciones cuando había cosas más importantes qué hacer, pero Sakura no pensaba igual.

—Sasuke —Sakura lo llamó cuando él simplemente había dirigido sus pasos al pasillo para regresar a la habitación. Sin embargo, el chico no paró y la pelirosa tuvo que correr hasta interponerse en su camino— Sasuke, yo…

—Nos están esperando. Deben querer irse a dormir pronto —el azabache quiso esquivarla, pero Sakura siguió interrumpiendo su camino.

—Sé que estás con Karin y sé que no han estado bien. También sé que no es correcto lo que estoy haciendo ahora, pero estoy cansada de esperar el momento propicio. Ella no lo hizo ¿o si? —decía la chica con los ojos cristalinos, pues siempre había algo que la detenía, la guerra, el luto de después de, la reconstrucción de la aldea, las misiones y, sin duda, el hecho de que Sasuke hubiese preferido vivir en otro lado hacía las cosas más difíciles— Sasuke, me gustas. Siempre me has gustado y sé que lo sabes y siempre he esperado que sientas lo mismo por mi. Hemos pasado por muchas adversidades y yo habría esperado que eso fuera suficiente para acercarnos.

—Sakura…

—Si, lo sé, sé que estás con ella, pero quiero saber si crees que hay alguna oportunidad para mi. Quizá algún día…

—Las cosas que tu y yo pasamos fueron juegos de niños y no son las mismas que he pasado junto a Karin —respondió Sasuke muy serio— La relación que tengo con ella jamás será igual a la que tengo contigo y creo que es algo que ya sabes, pero necesitas aceptar.

Sasuke no dijo más y siguió su camino, pues Sakura permaneció ahí, llorando, no sólo porque él la rechazó, sino que él había calificado todos esos momentos que a ella le parecieron duros como "juegos de niños". ¿De verdad había pasado por cosas más terribles junto a ella?

La evaluación del cuerpo de Sasuke terminó y él y Karin volvieron a casa tan pronto como acabó. Sakura estuvo ausente, pero nadie preguntó porque Hinata había visto que ellos estaban hablando y sin duda tuvo que ver con la cercanía que Uchiha tenía con Karin.

—¿Todo bien con Sakura? —preguntó Karin cuando habían regresado a casa, pues aunque su radar estaba desorientado, había podido percibir bastante bien las emociones de Haruno, así que sabía que ella estaba devastada.

—Fui directo.

—Pobrecilla.

—Era necesario.

Karin asintió, pues Sasuke ya le había comentado alguna vez que Sakura evitaba relaciones con alguien más a pesar de todos los rechazos que él le había hecho incluso en la guerra. Claro, aquella había sido la primera confesión directa, pero a él le sorprendía que ella siguiera siendo insistente aún con todo lo que habían vivido. Es más, hasta Naruto había terminado por considerar a Hinata y ella seguía empeñada en fantasear con él aún sabiendo que él ya tenía una pareja. Si no era directo con ella, probablemente ella nunca iba a poder seguir adelante.

—¿Y cómo están tus "amiguitos"? —preguntó Karin después de un largo silencio.

—Eso no va a pasar —advirtió Sasuke y se metió a la cocina, porque después de la noche anterior a esa, podía imaginarse a su novia con extrañas fantasías.

—Sólo quería saber si estabas bien —Karin fingió indignarse, pero Sasuke sabía que su novia era consciente que si hubiese habido algo mal con sus genitales, él ya le habría reclamado a Tsunade.

—Vete a dormir.

Karin obedeció entre risitas.

De ahí en adelante, todo fue normal, incluso el procedimiento de Karin no tuvo implicaciones más allá de que con ella sí tardaron las ocho horas que Tsunade previó, pues sin su ayuda, había sido más complicado terminar el trabajo. Además, Sakura estuvo ausente también y Sasuke no pudo suplirla por su falta de conocimientos de los términos.

Cuando despertaron a Karin para interrogarla, ella ni siquiera le dio tiempo a nadie para que pronunciara ninguna pregunta. Ella enseguida revisó su cuerpo mirando y palpándose con las manos y a diferencia de Sasuke, ella se revisó la entrepierna, algo que por cierto, le abochornó más al chico que a ella.

—¡Volví! —exclamó la pelirroja emocionada cuando supo que todo estaba en su lugar y se lanzó a abrazar y besar a su novio.

Sasuke se sintió confundido con la acción, porque mientras por un lado sabía que los estaban mirando, por el otro estaba contento de poder tener a su novia, en su cuerpo original, abrazándolo y besándolo.

—¿Pasamos a los exámenes? —preguntó Tsunade después de haberse arreglado la voz para que el par se separara.

Tanto los exámenes de Sasuke como los de Karin, habían presentado algunas anomalías en lo que refería a las hormonas y el chakra, pero eran tan pequeñas que esperaban que, si no se ajustaban poco a poco, pudieran solucionarse con pequeñas sesiones de ajuste. Además, habían dejado las pruebas de fertilidad para otro momento y una vez que las hicieran, podrían tener más luz al respecto.

—Ya que todo está bien, nos iremos a casa. Les informaremos de cualquier anomalía —comentó Karin visiblemente apurada por irse cuando las pruebas terminaron y aunque podría decirse que Sasuke se sentía igual, él era más discreto.

—Antes de que se vayan, hay algunas cosas más que tienen que saber —Tsunade los detuvo.

—¿Podemos dejarlo para mañana? No han dormido, deben estar muy cansadas —suplicó tomando al azabache de la mano con la intención de salir corriendo con él directo a casa. En ese punto hasta Hinata se había sonrojado porque podía intuir lo que pasaba por la mente de la pelirroja.

—Es mejor que lo sepan ahora —respondió Shizune.