Luego de la batalla, surgió una sorpresa que ellos no esperaban y es que la avioneta de Yayoi había vuelto a estar activa, no sabían cómo era posible debido a que solo la dueña era capaz de manejar esta pero les ayudó en la batalla y lo que acabó por ser la cereza del pastel, Satomi, Tora, aquel chico que encontraron de repente fue el responsable de manejar la avioneta, suponiendo que solo las walküres, mujeres son capaces de manejarlas y usar sus capacidades, era simplemente inédito en el mundo, algo nunca antes visto y que podría causar un revuelo si se llega a conocer en todo el mundo, claro que eso era cosa aparte, otro asunto tenía peso en ese momento y era si ellas podían aceptar la situación.
- ¡Es imposible! – La voz de Azuzu resonó por la sala. – Me niego a creer que esto haya sucedido.
- O-Oye Azu-chan, sé que lo parece y es complicado, pero no hay un modo de desviar la atención… ya lo vimos, él nos ayudó y… - En ese momento la peligris interrumpió a Miko.
- ¡Es que debería ser algo improbable! No puede ser que un chico sea capaz de luchar a nuestras mismas capacidades, no lo acepto.
- Vamos Azu-san, no es tan malo, podremos tener más apoyo ahora. – Sonoka le buscó el lado bueno pero ella seguía sin estar convencida al respecto.
- Vamos Claudia, al menos deberías apoyarme en esto. – Buscó apoyo en la rubia, esta solo se llevó la mano al mentón.
- Es cierto que es algo nunca antes visto… incluso cuando estuve en Europa, nunca se dio registros de un chico con las mismas habilidades de una Walküre, si llegamos a reportarlo al cuartel general, no tengo dudas de que querrán llevárselo para hacer experimentos con él.
- ¡No quiero eso! – gritó Miko. – No permitiré que se lleven a Tora-kun, es como un hermano, así me haga enemiga de todos, los protegeré. – Declaró con seriedad, algo que sorprendió a las demás, en ese momento la rubia sonrió.
- Descuida Miko, no tenía pensado hacerlo y seguro que el comandante Satomi y los demás piensan lo mismo… revelar a Tora al mundo solo causará preocupación y revuelto innecesario en todo el mundo, por esa razón lo mantendremos aquí en Tateyama hasta que sepamos que hacer con algo.
- Clau-chan… - Miko se veía feliz por esa decisión al igual que Sonoka, la única que seguía teniendo una opinión diferente era Azuzu la cual gruñó.
- En serio… todas ustedes no piensan en las consecuencias que traerá esto… - Sin decir nada más, ella se fue corriendo.
- ¡Azu-chan! – Miko quiso detenerla pero Claudia puso su mano en su hombro. - ¿Qué haces Clau-chan?
- Es mejor dejarla sola Miko, la situación debió ser bastante impactante para ella, necesita tiempo a solas así que no la molestemos. – Sin decir nada más, la conversación terminó ahí, solo esperaban que todo pudiera calmarse y que Azuzu pueda aceptar la situación, aunque sería complicado, el tiempo lo diría.
Pasando a otro sitio, se veía a Satomi junto a un grupo para discutir sobre lo ocurrido, en eso se encontraba el líder del grupo de mantenimiento, las secretarias Kazuura Nono, Honjou Misato y Mikuri Komachi entre otros más importantes.
- Deben conocer lo grave de esta situación. – Se dirigió este al resto. – Tora-kun demostró ser capaz de manejar una avioneta de Walküre y usar sus poderes, no es algo de lo cual se tenga conocimiento, ni siquiera cuando Odín estuvo aquí soltó información alguna… tener a alguien así podría atraer atención innecesaria.
- ¿No debería reportarse a los cuarteles generales? – Preguntó Kazuura.
- Idiota. – El jefe de mantenimiento la interrumpió. – No es tan sencillo, no me digas que deseas poner en peligro a ese chico, si esos sujetos de las naciones unidas se enteran de él ¿crees que podrá ser libre? No sabemos qué cosas puedan hacer con tal de averiguar la razón de que logra manejar la avioneta. – En eso la peligris puso rostro de grima.
- Es verdad… lo siento.
- Eso es lo que nos preocupa ahora. – Empezó a explicar Satomi. – Algo así normalmente debería ser reportado, incluso desde antes cuando las chicas lo trajeron y dijeron que vino de adentro de un pilar, fue motivo más que suficiente para dar un informe pero actualmente, aunque derrotamos al pilar de Fuji, la batalla sigue viva y ellos desean hacer todo lo posible por acabarla, si se enteran de Tora-kun y deciden hacer experimentos con él… como encontrar una forma de crear más walküres hombres, me sentiría mal por no haber hecho nada para protegerlo… ahora mismo él es parte de la base de Tateyama, y como tal, es de nuestra familia y de ese modo hay que protegerlo. – El resto sonrió ante esa decisión. – Eso vamos a hacer, por ahora vamos a mantener en secreto la existencia de Tora-kun, nadie de aquí puede decir nada al respecto sobre él pero tampoco lo traten distinto, sigan siendo buenos y amables con él, es lo que merece. – Al final no hubo objeción alguna, Tora se había vuelto parte de la base y necesitan protegerlo pero igual enseñarle a vivir, ya se enfocarían en ello.
Hablando de Tora, este se encontraba en otro lado, estaba en el hangar donde se encontraba la avioneta de Yayoi, la veía fijamente y es que había demasiado en su mente: la voz que le habló, como pudo manejarla y su situación actual.
- Seguro me escuchas… - Le habló a la avioneta. – Yo… te manejé, eso fue posible pero… a la vez siento que no fui yo quien lo hizo. – En aquel momento escuchó pisadas, volteó a ver pero no encontró nada, eso lo dejó confundido.
- O-Oye Moe-chan, creo que está mal espiar.
- ¿Qué dices Kurumi-chan? Tu fuiste quien quiso venir a verlo ¿no? Causó todo un revuelo.
- Eso lo sé pero… - Comenzaron a hablar sin saber que el peliblanco las escuchaba, este camino hasta dar con el escondite de ambas detrás de un contenedor, fue así que las dos lo vieron. – ¡Gyaaah!
- Mira lo que causaste Kurumi-chan, nos descubrió. – Regañó la chica de cabello azulado oscuro y ojos amatista. – Esto… hola.
- Hola. – Respondió de igual manera.
- ¿No nos harás daño? – Preguntó la otra chica de largo cabello anaranjado y ojos amarillos, Tora negó con la cabeza. – Menos mal…
- Te lo dije, no es alguien malo. – Las dos salieron de ahí. – Realmente es un chico, nadie podría creer que manejó una avioneta de walküre.
- Es verdad… es increíble… - las dos lo observaron fijamente, sin darse cuenta que estaban muy cerca, la pelinaranja se sonrojó. - ¡Wuuuah! Lo sentimos.
- No importa… esto… ¿Quiénes son? – Preguntó él, las dos estaban tan distraídas que se olvidaron de presentarme.
- Me llamo Isurugi Moe, soy una walküre aprendiz. – Se presentó la peliazul.
- Y-Yo… soy Suzuhara Kurumi, igualmente apenas estoy empezando a aprender.
- Las dos somos walküres novatas que nos estacionamos aquí en Tateyama, pudimos luchar hace poco contra el pilar de Fuji pero seguimos sin ser expertas, aún estamos entrenando.
- Normalmente ayudamos en las comunicaciones con el comandante. – Respondió Kurumi. – debiste escuchar nuestras voces.
- … No me acuerdo. – Esa respuesta de Tora trajo gotones a ambas chicas.
- Eso no importa ahora, queremos saber algo. – Moe invadió su espacio personal. - ¿Cómo pudiste manejar esa avioneta? Se supone que solo las chicas, nosotras las walküres podemos hacerlo.
- … No lo sé. – Respondió el peliblanco, desviando la mirada a la avioneta. – Yo solo… al ver esto, algo reaccionó en mi cabeza… y una voz empezó a hablarme sobre cómo manejarlo, antes de saberlo, estaba ahí.
- Eso es raro. – Moe se llevó la mano al mentón. - ¿Una voz en su cabeza? Eso parece ser algo sobrenatural…
- N-No digas cosas de miedo Moe-chan, no me gustan. – Se quejó Kurumi, volteó a ver a Tora. – Al menos algo es seguro… es un walküre como nosotras.
- ¿No es raro? Es un chico, y se supone que solo existen chicas.
- Ya lo vimos Moe-chan, él realmente manejó la avioneta, pero ahora eso significa que no somos las únicas aprendices aquí. – Kurumi tomó la mano de Tora. – Podrás aprender a ser walküre con nosotras y como apenas estás empezando, puedes vernos a ambas como tus Senpais.
- ¿Senpai? Esto… Kurumi-senpai… - Aquello causó una sensación muy extraña en Kurumi, como si su corazón diera un vuelco.
- E-Eso… fue más efectivo de lo que pensé. – Moe soltó un gotón de su frente.
- Solo querías que alguien te llamara senpai… escucha, esto…
- Satomi Tora… así me dicen al menos.
- Bien, Satomi-san, no le hagas caso a esta cabeza hueca de aquí, solo déjame decirte algo… deberías valorar un poco más lo que hiciste, siendo que es algo único en el mundo, eres el único walküre hombre existente y eso podría causarte problemas.
- ¿Problemas? – El peliblanco ladeó su cabeza.
- Sí, hay muchas personas malas ahí afuera que harían lo que sea para conocerte y aprovecharse de ti, aquí en Tateyama no existen pero en otros lados sí, debes tener cuidado de lidiar con otros ¿entendido? Ahora eres parte de la base, puedes confiar en la gente aquí para que te proteja pero ten cuidado afuera.
- … Lo tengo. – Moe sonrió.
- Así estamos entonces, espero podamos ser amigos. – Sonrió la peliazul, Tora no entendía mucho pero ella era amable, así como lo es Miko y las demás, podría confiar en ellas.
- Igualmente… - Respondió, Tora seguía aprendiendo pero conforme más observaba al respecto de las personas en la base, sentía una calidez que nunca antes tuvo, su vida en ese sitio no sería tan mala.
Azuzu estaba devastada, se encerró a sí misma en su habitación luego de darse cuenta de lo inútil que era discutir con las demás. Ella es alguien muy seria y eficiente, siempre busca lo mejor para la base y en sus deberes, entonces ¿por qué las demás no se cuestionan sobre la existencia de Tora? Para alguien tan cerrada como lo es ella, que el chico exista y además haya manejado una avioneta y haber usado magia de walküre era simplemente algo alienígena, una cosa que no debería de existir y lo peor de todo es que los demás en la base, incluidas sus compañeras, lo aceptaban e incluso le daban la bienvenida con los brazos abiertos ¿acaso solo ella era la única cuerda para ver que había algo raro en él?
Ella se negaba a aceptar a Tora, desde el inicio se le hizo raro que saliera de un pilar y pensó que sería un enemigo encubierto, cualquier persona con algo de cerebro pensaría algo igual pero no fue el caso de las demás, Miko prácticamente lo recibió con los brazos abiertos, Sonoka es tan amable como para decir algo malo y simplemente se alegró de tener un nuevo amigo y luego Claudia, la única persona que la peligris pensó que compartían la misma mentalidad, no vio nada de raro, incluso aceptó su amistad ¿Qué le pasaba a esas chicas? ¿Acaso no tienen sentido del peligro?
- Son unas estúpidas… - Exclamó por debajo, juntó sus rodillas a su rostro para esconderlo, no quería saber nada de ellas ni de Tora, al menos hasta poder arreglar el arrebato emocional que estaba sufriendo en aquel momento, quería estar sola y desde que Miko, siendo alguien que se entromete en todo, no fue a verla es que iban a respetar su decisión. – (Esta base… realmente son todos unos idiotas por confiarse, cuando ese chico finalmente revele sus verdaderas intenciones, yo les señalaré que siempre tuve la razón…)
Justamente afuera, junto a la puerta de la habitación se encontraba Miko, deseaba tocar y hablar con Azuzu pero recordó lo que le dijo Claudia, ella necesitaba tiempo y si buscaba hablar, solo acabaría empeorando las cosas, tenía dudas sobre su accionar en aquel momento.
- Miko… - Escuchó como Tora llegó en ese momento y no pudo ser el peor.
- Tora-kun.
- … ¿Pasa algo?
- Bueno… es Azu-chan, ella está ahí dentro pero…
- Voy a entrar. – Informó para asombro de la pelinegra, en aquel momento Tora abrió la puerta. – Azuzu.
- ¡T-Tora-kun, tonto! – Miko quiso detenerlo pero fue tarde, había entrado a la habitación, ahí Azuzu simplemente expresó su desconcierto y molestia al verlo entrar.
- ¿Qué haces aquí? No quiero ver a nadie. – Se quejó, pero Tora simplemente se acercó más a ella. – T-Te aseguro que, si das un paso más, voy a defenderme.
- Tora-kun, esto no es bueno. – Incluso Miko lo creía, pero el peliblanco no se detuvo, en aquel momento que estuvo cerca, Azuzu simplemente cerró los ojos, temiendo que hiciera algo pero nunca llegó, solo pudo sentir una mano acariciar su cabello.
- ¿Eh? – Sus ojos rojizos se fijaron en él. - ¿Qué haces?
- … Esto lo hago cuando alguien se siente mal… no sé cómo, pero creo que hacerlo alegra a alguien… todo estará bien. – Sonrió suavemente, en ese momento las pupilas de Azuzu se dilataron, por un momento vio en Tora a otra figura.
- … ¿Yayoi-san? – Preguntó en voz baja, al darse cuenta de lo que hizo, la peligris apartó la mano de Tora y se fue corriendo de ahí, empujando a Miko.
- ¡Azu-chan! – Extendió su mano sin alcanzarla. – Ella… Bajó la mirada, por su parte Tora solo vio su mano, no sabía que fue lo que pasó y si hizo algo mal en ese momento.
Azuzu se fue huyendo de ahí, por alguna razón sintió conformidad cuando Tora estuvo cerca y eso no le gustó, la sensación de familiaridad con un desconocido, no era simplemente lo correcto, al final sus emociones se acabaron desbordando y no tuvo de otra que salir huyendo ¿Por qué recordó a Yayoi al ver a Tora? No tenía idea de lo que le estaba sucediendo, por alguna razón… ella tenía miedo de expresar lo que siente realmente, fue un acto reflejo que la obligó a tomar esa acción. Al final ella no deseaba seguir en la base por lo que salió de esta.
- Ella se fue realmente… - Miko se veía preocupada, entonces posó su mirada en Tora. – Tora-kun…
- … Estoy bien. – Respondió este. – Esto…
- ¿Quieres buscarla? – Preguntó la pelinegra, Tora asintió, ya ella sonrió por debajo. – Bien, la verdad es que tampoco quiera dejarla sola, vamos a buscarla los dos.
Se pusieron en movimiento para buscar a la peligris, por el momento se pusieron a buscar por toda la base por si estaba pero al ver en cada rincón, no hubo rastro alguno de ella, nuevamente se reunieron.
- No está…
- Parece que salió de la base. – Miko se cruzó de brazos. – Deberíamos estar en alerta por si algún pilar aparece de repente, si está fuera de la base, eso es…
En ese momento empezó a sonar la alarma a lo cual voltearon a ver, eso solo era una señal de lo que estaba por ocurrir.
- Justo en este momento… - Miko apretó el puño por debajo. – Lo siento Tora-kun pero un pilar apareció, tengo que ir a pelear, encuentra a Azu-chan para que venga a ayudarnos.
- Eso haré… - Él asintió, ya entonces tomaron caminos separados, mientras Miko fue a reunirse con Claudia y Sonoka, el peliblanco continuó en la búsqueda de Azuzu, ella necesitaba pelear con las demás.
En la ciudad, justo en un callejón estaba una figura la cual se encontraba con las rodillas cubriendo su rostro, quiso alejarse de todo y no tuvo otra forma de hacerlo que salir de la base. Ella no estaba consciente de lo que ocurría en ese momento pero no le importaba, solo quería estar sola, no ver a nadie en ese momento.
Azuzu nunca se había mostrado tan vulnerable como lo fue en ese momento y es que su mundo había cambiado totalmente desde el momento que Tora apareció, es que simplemente nadie podría aceptar la situación con facilidad y simplemente seguir la corriente no era lo suyo, al menos debieron cuestionarse que sea un enemigo pero no, lo tratan como alguien más como si fuera lo normal, eso era totalmente extraño y ella creía que estaba en lo correcto en temerle, pero más que eso, extrañamente se sintió cómoda cuando este le confortó y eso era lo que detestaba, él era un extraño, no podía ser familiar con ella.
- Ey muñeca ¿Qué haces aquí sola? – Un grupo de hombres peligrosos se acercó, ella levantó la mirada. – Mírenla, está llorando.
- No sueltes lagrimas en ese hermoso rostro.
- Ya sé, acompáñanos, seguro te divertirás. – Estos tenían sonrisas peligrosas, Azuzu lo sabía, no tenían buenas intenciones.
- No quiero ir con neandertales como ustedes. – En ese momento dejaron de sonreír.
- ¿Eh? ¿Qué mierdas estás diciendo? – En ese momento la tomaron del brazo para levantarla a la fuerza.
- ¡Aaaah suéltame!
- Silencio perra. – En ese momento aquel maleante la aprisionó contra la pared, entonces sacó una navaja que posó peligrosamente contra su cuello, sus pupilas se dilataron. – Intentamos ser amables al ver a una belleza como tú pero tienes una gran boca.
- ¿Acaso no te enseñaron a ser amable con la gente?
- Ya no aguanto más, vamos a violarla. – Exclamó otro de ellos, en ese momento ella se puso pálida.
- ¡No, déjenme ir! – En ese momento la tocaron del trasero.
- No tienes a donde ir, te aseguro que disfrutarás con nosotros.
- ¡Kyaaaah! – Ella empezó a gritar de la desesperación mientras esos maleantes empezarían pero entonces…
- Alto ahí. – Una voz se hizo presente, voltearon a ver al igual que Azuzu, Tora había llegado a tiempo. – Ella es mi amiga…
- ¿Eh? ¿Y este debilucho?
- No tiene músculo.
- … ¿Qué haces aquí? – La peligris no podía creerlo, después de como se comportó con él.
- Lo repito… suéltenla…
- Oblíganos. – Uno de ellos sacó su navaja y fue hacia él. – Morirás aquí hijo de puta.
- ¡Cuidado! – Azuzu le advirtió, Tora no se movió para nada, estaba a centímetros de ser apuñalado, Azuzu cerró los ojos esperando lo peor.
- ¡Guuaagh! – En ese momento Tora tomó del brazo a aquel maleante y lo lanzó por encima de su hombro, derribándolo contra el suelo.
- ¿Eh?
- ¡Que fue eso! – Los maleantes estaban asombrados de lo ocurrido, como un chico que se ve tan débil pudo derribarlo, incluso Azuzu no lo podía creer, Tora entonces lo soltó y miró al resto.
- Lo repito… déjenla…
- ¡Maldito! – Otro de ellos se lanzó buscando golpearlo, en ese momento Tora saltó hacia atrás esquivando el golpe y entonces lanzó uno certero al rostro de este, ya luego le dio un karatazo en el pecho y sujetándolo de la cabeza le dio un rodillazo, la sangre salía de su nariz.
- ¡No podrás con dos de nosotros! – Ahora iban en par contra él, a pesar de todo Tora no se inmutó, uno lo quiso atacar por el costado, él se agachó y entonces levantó su pierna para darle en el mentón, este cayó al suelo, ya con el siguiente, empezó a lanzar ataques con su navaja que el peliblanco esquivaba, de forma consiguiente sujetó su brazo y le dio un codazo a este para doblarlo, el maleante gritó de dolor y soltó su arma, ya entonces con su pie le hizo perder el equilibrio y al caer de espaldas al suelo, pisó su rostro para noquearlo. Ya solo quedaba el que sujetaba a Azuzu, este estaba temeroso al ver como un simple chico acabó con sus compañeros, entonces sujetó a la peligris y colocó su navaja cerca del cuello de esta.
- ¡N-No te muevas o mataré a esta chica! – Su mano estaba temblorosa, a pesar de todo, Azuzu sabía que este dudaba, aprovechó ese momento y con su pierna. - ¡Guuuorgh!
Le pateó en su entrepierna, el maleante cayó al suelo sujetando sus partes debido al dolor, ya todos los maleantes estaban derrotados.
- Azuzu… - Él se acercó, justo en ese momento ella fue a abrazarlo.
- Yo… tuve miedo… - Ella sollozó por lo bajo. - ¿Por qué viniste a salvarme? Yo me porté mal contigo, te aparté y vi como un enemigo, deberías odiarme.
- … No puedo hacer eso… eres una amiga. – Tora sonrió por debajo, Azuzu no podía creer que él pensara de esa forma luego de todo lo ocurrido, alguien tan amable como él la estaba perdonando.
- … Ah… ahora me siento como una basura… - Ella apretó el puño por debajo. – Yo… lo siento… por todo lo que dije antes.
- No importa… tú, Miko y los demás me han ayudado… yo quise hacer algo igual.
- Pero en serio, eres demasiado arriesgado ¿Cómo pudiste pelear? Podrían haberte herido.
- No hay problema… los chicos de la base me enseñaron combate cercano…
- Claro… esos cabezas de músculo… - Se llevó la mano al frente. – Pero al final eso me salvó y pues… - Ella se sonrojó por debajo. – Gracias… por salvarme…
- No es nada. – Tora sonrió, ahora que lo veía bien, el peliblanco tenía una sonrisa bastante brillante y… Azuzu se sonrojó al pensar en eso, su rostro se puso totalmente rojo. - ¿Pasa algo?
- N-No es nada. – Ella desvió la mirada, no quería que lo viera de esa forma. – Mejor vuelvo a la base.
- … Es cierto, sonó la alarma, Miko y las demás están peleando. – Eso alertó a la peligris.
- Debo ir rápido, volveré antes. – Ella entonces se fue corriendo, Tora solo vio sus manos.
- Dije que me enseñaron… pero por alguna razón… sabía pelear…
Las chicas estaban en sus avionetas, volando sobre el mar de Tateyama donde un pilar se había manifestado, Claudia intentaba ganar espacio eliminando los familiares que este soltaba.
- Sonoka, necesito apoyo. – Pidió la rubia, su amiga asintió.
- Ya voy. – Ella maniobró en el aire y dio una vuelta para luego caer en picada, disparando balas para acabar con estos. – Abrí camino.
- Entendido, hay que acercarse.
- Buscaré hacerlo. – Miko aceleró para adentrarse al espacio aéreo del pilar pero este no se los pondría fácil, en ese momento manifestó unas burbujas. - ¿Eh? ¿Y estas burbujas?
- Cuidado Miko, podría ser peligroso. – Advirtió Claudia, mientras la pelinegra voló cerca de eso, en ese momento estas burbujas reventaron, causando explosiones fuertes, la avioneta de Miko empezó a tambalearse.
- ¡Hnnngh! Eso es demasiado fuerte.
- ¡Retrocede ahora! – gritó la rubia, a pesar de todo, más burbujas siguieron apareciendo alrededor de Miko, impidiéndole el paso, no podría volver. – Hay que ayudarla Sonoka.
- Ahora vamos. – Las dos quisieron ayudarla pero más familiares se pusieron en su camino, la pelirrosa chasqueó la lengua. – Estas cosas no se detienen.
- Aguanta un poco más.
- Eso intentaré. – Respondió Miko pero no sabía por cuanto tiempo, las burbujas siguieron explotando y eso la ponía en peligro. – (Esto no se acaba, además de que Clau-chan y Sono-chan están ocupadas… que hago…)
- En serio Miyako, no puedes hacer nada sin mí. – Esa voz adicional trajo una sonrisa a ella.
- ¡Azu-chan! – En ese momento la avioneta de la peligris voló cerca, comenzando a disparar contra las burbujas que reventaban para abrirle paso.
- Yo me encargo de esto. – Ella maniobró para ir hacia arriba, notó que, por más que las destruyera, seguían apareciendo, así que por algún lugar debían estar saliendo, con su radar empezó a buscar por señales inusuales, entonces encontró algo por la izquierda del pilar. – Hay algo ahí…
Ella voló a ese sector mientras fue esquivando familiares que le impedían el paso, entonces vio al responsable, una protuberancia que expulsaba esas burbujas. La peligris no perdió el tiempo y voló, apuntando a ese sector, al apretar el botón, comenzó a disparar contra este, la potencia de sus disparos fue suficiente para que la protuberancia acabara explotando en ese momento, las burbujas dejaron de aparecer.
- No hay más, gracias Azu-chan. – Agradeció Miko, la peligris sonrió de forma altanera.
- No hay nada que mi genio pueda sobrepasar, ahora vamos a acabar con este pilar.
- ¡Claro! – Las dos comenzaron a volar hacia arriba para encontrar el núcleo del pilar, de este empezaron a salir tentáculos que disparaban láseres, las dos los esquivaron mientras se iban más arriba con tal de alcanzar la parte, en ese momento Miko dio la vuelta y empezó a disparar hacia estos para derribarlos, ya entonces quedando libre, fue contra el pilar donde empezó a ceder su armadura y abrirse un agujero, ya podía verse. – Ahí está Azu-chan, dispara.
- A eso voy. – La peligris giró y estando al frente, se preparó para disparar, láseres intentaron desviar su camino pero Miko se puso al frente y fue contra estos, logrando acabarlos, ahora con la vía libre, la peligris pudo disparar contra este, el círculo apareció debajo y entonces disparó usando sus poderes, el proyectil grande impactó con fuerza hacia el núcleo el cual acabó por ser atravesado, al final el pilar empezó a derretirse.
- Lo conseguimos. – Expresó Miko, Azuzu soltó un suspiro.
- Otro más eliminado…
Una vez terminado, las chicas dieron la vuelta para volver a la base, aterrizando en la pista, la batalla había terminado y ahora podrían estar en paz nuevamente.
- Llegaste justo a tiempo Azu-chan. – Miko no perdió el tiempo para abrazar a su amiga, esta casi se cae de espaldas.
- ¡O-Oye Miyako, me vas a hacer caer!
- Estaba preocupada ¿sabías? – Expresó, Sonoka y Claudia igual bajaron sonrientes.
- Parece que se arregló todo ¿no? – Preguntó Claudia, la pelirrosa asintió.
- Y entonces ¿arreglaste las cosas con Tora-kun? – Preguntó Miko, en ese momento Azuzu se sonrojó.
- B-Bueno… digamos que ya… lo acepto un poco más, pero sigue trayéndome dudas.
- … Je~ - Una sonrisa burlona apareció en el rostro de Miko. - ¿Acaso pasó algo? O por qué estás tan avergonzada ahora.
- ¡¿Miyako!? – La peligris fue sorprendida.
- Vamos~ confiesa todo, quiero saberlo. – Buscó presionarla, causando que ella se ponga más roja.
- ¡No diré nada! – Y empezó a correr en ese momento.
- ¡Espera Azu-chan, realmente quiero saberlo! – La persiguió mientras Claudia y Sonoka empezaron a reír.
- Es bueno que todo haya vuelto a la normalidad. – Comentó la rubia, en ese momento llegó Tora. – Bienvenido.
- Sí… parece que lo logró a tiempo… - Miró a Miko persiguiendo a Azuzu. – Ya está bien…
- Ya te llevas mejor con Azu-san ¿no? – Preguntó Sonoka, el peliblanco asintió.
- No solo ellas… todas y los demás de la base… son amigos… - Sonrió en ese momento, al ver su sonrisa, tanto Claudia como Sonoka no pudieron evitar sonrojarse.
- … jeje, así que eso piensas… - La pelirrosa se sentía avergonzada, en ese momento Claudia carraspeó su garganta.
- Esto… ya que pasó el peligro ¿vamos a comer? Es hora del almuerzo.
- Sí, tengo hambre. – Miko fue llamada y entonces se pusieron en movimiento, Azuzu soltó un suspiro.
- Estoy cansada… hoy no escatimaré, comeré hasta tener energías nuevamente.
- Parece que Azu-san tomará doble ración el día de hoy. – Sonoka cruzó sus manos atrás de su espalda.
- Vamos todos. – Claudia miró a ver a Tora. – Ven Tora, igual tú.
- Claro… - Los cinco fueron al comedor, ya con la situación resuelta y una amistad reforzada, seguirían pasando más días en los cuales puedan conocerse más, Tora realmente estaba agradecido con la gente de Tateyama por su amabilidad, y esperaba corresponderles de regreso.
Satomi estaba en una reunión en ese momento con el doctor de la base y es que era algo urgente que necesitaba saber, dado que solo eran los dos y nadie más, tampoco es que pudieran escuchar de afuera.
- Entonces… ¿ya están los resultados? – Preguntó el comandante de la base, el doctor asintió.
- Se encuentran en este folder, puede revisarlos. – le pasó el sobre que el comandante revisó. – A decir verdad no encontré nada raro, tienen signos vitales y tipo de sangre normal, tampoco su cuerpo está muy modificado.
- ¿Nada al respecto con sus poderes de walküre?
- Por desgracia no pude descifrar nada… es que es un chico normal, pero no demuestra la misma fisiología que las walküres, eso complica al momento de querer encontrar la fuente de su poder.
- Ya veo… en serio, Tora-kun es alguien muy misterioso actualmente… no podemos descartar que sea alguien enviado por el enemigo.
- ¿Dices que está relacionado con los pilares? – Preguntó el doctor, Satomi negó rápidamente.
- No quise dar esa impresión, pero mientras no sepamos más sobre él, no podemos llegar a una conclusión, además está el hecho de que tiene amnesia, por ahora no ha recuperado sus recuerdos, pero si llega a hacerlo, no tenemos idea de cuanto cambie y si realmente está con nosotros o es algo que se dejó atrás en los pilares.
- Por si acaso, sugiero seguir manteniendo vigilancia en él, parece que cuando monta la avioneta, desata un cambio anormal en su cuerpo… según estas lecturas neuronales. – Señaló a otra hoja. – Se detecta cuando pasa a modo de batalla.
- Entonces, si Tora-kun pelea al lado de las chicas, puede que logremos averiguar más al respecto… - Soltó un suspiro. – Esto es un fastidio, hay que avanzar con cuidado para que los altos mandos nunca se enteren de esto, nadie más que nosotros tiene que saber sobre lo que se conversó aquí. – El doctor asintió. – Entonces, con su permiso.
Satomi salió de la oficina del doctor y avanzando por los pasillos, tenía un rostro serio. Tora llegó a ser una existencia más problemática de lo que pensó cuando lo vio luchar y sabía que, si este seguía luchando junto a las chicas, su existencia se haría más conocida, a tal punto en el que la ONU llegue a saber de él y quien sabe que hagan.
- (Tengo que protegerlo… no importa lo que pase…)
Buenas, aquí llegamos con el segundo cap de este fic, la verdad que poco a poco voy revelando cosas pero sin decir demasiado, Tora la verdad que mantiene un aura de misterio a su alrededor, este cap mostró como es que Azuzu desconfiaba de él y le molestó que los demás lo traten con naturalidad, al menos él mostró con acciones que protegerá a sus amigos y puede que se vea más sobre él mientras siga peleando, ya veremos como seguirá esta historia a la cual realmente tengo planes grandes, nos vemos en el próximo cap. Saludos.
