Llegaron al antro, dónde las chicas morían por entrar a bailar, el sonido de la música era demasiado fuerte, fue un alivio para Candy ya que no tenía ganas de pensar en nada, Terry la había dejado con mucha energía, a pesar de su ensayo.
-¿Candy que quieres beber?- dijo Anthony casi gritando
-Tráeme una piña colada – le dijo al mesero
-A mi una copa de vino – pidió Patty
-Yo vodka tonic con arándano – Annie ordenó
-Yo quiero wisky a las rocas – Archie habló
-Yo quiero un tequila – Stear le gustaban las bebidas fuertes
-Y yo también un wisky – finalizó Anthony
Todos estaban platicando antes de comenzar a bailar, Archie había captado toda su atención a Annie, ya que no solo era hermosa, v esa noche brillaba en serio, pero aun tenía curiosidad sobre Candy, así que se dedicó a verla bailar y desenvolverse, claro todo discreto para no desatender a Annie.
Candy estaba tan contenta, bailaba sola y luego bailaba con Anthony, Anthony también era un excelente bailarín aunque no sentía esa conexión como con Terry
En la barra estaba sentado nuestro querido inglés quien no solo se dedicaba a observar a los rubios juntos, Anthony parecía disfrutar del baile con la pecosa, cosa que a Terry no le agradó en lo más mínimo. Esta chica lo estaba volviendo loco, pese a que fuera un entretenimiento no podía dejarla libre como a las demás chicas con las que estaba, necesitaba verla, bailar con ella, hablar con ella aunque fuera solo para molestarla. Después de un momento Anthony se retiró, imaginaba que al baño, desgraciadamente aun estaban los demás claro, Stear en sus asuntos con Paty, parecía que no había mundo más que ellos, el inglés no pudo evitar sentir algo de celos de su felicidad, Archie estaba hablando con Annie y Candy estaba bailando, sola, esa imagen a Terry le encantaba, tenía que acercarse…
Candy estaba perdida en la música, estaba disfrutando plenamente del sitio de la compañía, de todo, hasta que sintió una mano en su cintura, ella pensó que se trataba de Anthony y volteó para tenerlo de frente, pero no era el rubio.
-Terry – dijo sorprendida
-Shhh, - puso un dedo en su boca para que se callara y la alejó de aquel lado de la pista
-Porque nos alejamos? – dijo cuando ya estaban lo suficientemente lejos
-No quería que nos vieran – le gritó
Empezó a sonar bachata
-Concédeme está pieza – la tomó por la cintura, Candy sonreía al ver la acción del castaño, le parecía tierno
-Tengo amigos esperándome Terry – no quitaba la sonrisa del rostro
-Lo se pero estoy seguro que también quieres estar conmigo – empezaron a moverse y Candy intentaba seducirlo con el baile, ninguno de los dos desviaban sus ojos, parecía que también sus ojos bailaban.
Al terminar la canción Terry se apresuró a besar a la rubia, Candy lo recibió gustosa, ya no importaba la promesa que se habían hecho en la mañana, ya no le importaba nada.
-No se que ha pasado pero,- la beso- me estas volviendo loco
-No me culpes por tu demencia – sonrió al igual que ella.- ¿te parece si nos vamos de aquí?
Se apresuraron a salir del antro, al estar en el coche les mando un mensaje Patty y a Annie diciendo que se sentía muy mal y regresó al dormitorio, que le hicieran el favor de disculparla con Anthony.
-Que tanto haces en el celular
-Me disculpó con mis amigas por abandonarlas
-Y a donde iremos
-Sorprenderme Terry
-¿Es una invitación abierta pecosa? – dijo algo insinuante.
-Antes de que otra cosa ocurra quiero hablar contigo, se lo que te dije en la mañana y lo sostengo, no quiero acostarme contigo y después que me abandones como lo haces con las demás chicas, pero si solo es producto de una noche hay que poner las reglas desde el principio – Terry se estacionó a las afueras de un restaurante
-Entremos a cenar y terminamos de hablar de las condiciones
El restaurante era muy elegante, el servicio excelente.
-Bien, sigo siendo todo oídos – le dedicó a la rubia la mejor de sus sonrisas
-Que es lo que quieres Terry, dejemos de jugar al gato y al ratón
-Espero ser el gato – estaba muy divertido – la verdad no lo se Candy, me encanta estar contigo, me fascina besarte pero la verdad no soy bueno en las relaciones largas ni tampoco creo en el amor…
-¿Entonces que propones? – se cruzó de brazos
-No pongamos títulos, veamos que pasa, tal vez tu y yo podemos encontrar la llave de las estrellas, no lo pensemos solo escuchemos la voz de nuestro corazón y hagámoslo realidad
-Esta bien… escuchemos entonces – dio un sorbo a la copa de vino sin apartar la mirada de la suya
Después de la cena se fueron a un hotel elegante, Terry consideraba que si iba a ser tan maravilloso como lo resultaban sus besos tenia que ser en un lugar especial, un lugar que no fuera fácil olvidar
-¿Estas segura? -
-No lo diré si tú no lo dices – se acercó a darle un beso en los labios, eso sí tomó por sorpresa al inglés
Terry se adelantó a la recepción a pedir una habitación, se apresuró a pedir el elevador y no dejaba de ver a Candy, le hacia sonrisas coquetas y seductora, rozaba a Candy con la yema de los dedos bajando por su hombro, Candy estaba nerviosamente excitada, aun cuando ya tenia edad suficiente era totalmente nuevo y le dio gusto darse cuenta de ver como tenia a Terry, lo mucho que la deseaba…al abrirse el ascensor busco la habitación y Terry se apresuro abrir, una vez abierta la puerta Candy beso a Terry que hizo que el se encendiera inmediatamente el sabor, el olor, todo lo que se relacionaba con Candy lo volvía loco, lo embriagaba, no se contuvo mucho tiempo así que la recostó en la cama y comenzó acariciarla.
Candy le acariciaba la espalda y el pecho, las manos ágiles de Terry se deshicieron de la ropa de Candy y la suya propia.
-Eres hermosa –
-Tu no te quedas atrás, me encantas – volvió a besarlo Candy
Ya no dijeron nada los dos se entregaron a lo que sentían, quemaban el fuego que había en su interior, Candy se sentía hermosa, se sentía deseada, se sentía una reina
Terry se sentía como un conquistador, tenía lo que tanto quería y quería disfrutarla, que permaneciera en su memoria siempre aquel hermoso acto, Terry se sentía amado como si realmente aquella rubia le entregaba todo lo que era, lo que valía como mujer, como persona, así que quería que fuera inolvidable también para ella.
Después de un par de horas dieron espacio a los jadeos llenos de éxtasis, no podían ser más felices en ese momento, ninguno quería romperlo con palabras pero el sonido del celular de Candy rompió el momento.
-Bueno…. Anthony lo siento… si claro… muchas gracias no te preocupes ya me siento mejor…. Claro nos vemos mañana …. Adiós – colgó y aventó el celular en algún lado y regresó a lado de Terry
-¿Dijiste que te sentías mal?- dijo Terry al parecer sin importancia
-Que otra forma de justificar mi huida del antro que esa – le acariciaba el pecho mientras ella sentía los dedos de Terry en su brazo
-Anthony está interesado en ti – aseguró
-Lo sé – se levantó de la cama y empezó a ponerse su ropa
-¿Que le diras? –
-Decirle de que, aun no me dice nada- se abrocho los pantalones
–Candy yo…. – dudo y se quedó callado – quiero que regreses para acá – la tomó de la mano y volvió a seducirla
Terry sabia que no tenía derecho de decirle algo ya que el mismo le dijo que se dejarán llevar, aparte que sería muy hipócrita de su parte pedirle exclusividad, el no tenía derecho de quitarle una oportunidad de ser feliz con alguien menos retorcido que él.
Continuará….
