Después de 5 meses de pausa, por fin vuelvo con un nuevo capitulo de este fanfic, y no veáis lo que me costo hacerlo. De cualquier modo aquí esta y espero que me envíes vuestra opinión de esto.
Capítulo 8: Después de la tormenta
03/04/2020.
El regreso hacia su ex patria natal no fue tan feliz como había imaginado mientras observaba a través de una ventanilla el panorama aéreo del Área 11. Suzaku Kururugi hijo del último Primer Ministro de Japón, estaba sentado dentro de un avión mirando solo con un aire nostálgico mientras su mente solo estaba divagando sobre los últimos acontecimientos que ocurrieron antes de empezar esto.
Habían pasado ya casi un mes desde que abandono el Área 11 junto a sus superiores que formaban parte de un cuerpo de ingenieros de Knightmares conocido como 'Cuerpo de Ingeniería de Camelot' hacia la Patria Imperial para supervisar la elaboración de un nuevo prototipo de Knightmare. Aquella fue una experiencia única ya que fue la primera vez que el soldado honorario saliera de su tierra natal y atravesara el Pacífico para viajar hacia la tierra de sus conquistadores. Cuando había llegado a una de sus ciudades, casi se quedó asombrado por su tamaño y la arquitectura cuya imagen era muy similar a los asentamientos britanianos recién hechos que había en el Área 11, demostrando que todos los centros urbanos del imperio estaban encabezando la modernidad del mundo, y se preguntaba cómo sería la Ciudad imperial de Pendragon.
A veces tuvo tiempo para salir de paseo mientras sus superiores estaban trabajando y conocer de primera obra una ciudad extranjera. Tuvo que ir con demasiada precaución puesto que aquí, la gente de aquella ciudad no estaba acostumbrados a ver a un extranjero en su ciudad y mucho menos un Número por lo que tuvo que ir bien vestido para ocultar sus rasgos faciales y tener a alguien acompañado como escolta para salir desapercibido entre la multitud y poder observar la ciudad a su alrededor. Hizo muchas cosas entretenidas mientras pasaba el día allí como si estuvieran haciendo turismo, pero aun así nunca se había librado de aquella sensación de incomodidad en sus entrañas, probablemente debido al hecho de estar en una de las ciudades de sus conquistadores además de que estaba rodeado de mucha gente que lo despreciaba por su condición social. Solo tenía que estar unas semanas allí antes de poder regresar finalmente al Área 11 y continuar con sus deberes con normalidad.
Faltando poco tiempo para que ocurriera, su ilusión de regresar a su tierra natal fue interrumpida cuando escuchó sobre los acontecimientos que ocurrieron en las últimas semanas. Según había escuchado por televisión, una extraña criatura marina enorme había aparecido repentinamente en la Bahía de Tokio llegando a tierra firme y empezó a atacar la ciudad y a su gente hasta que pocas horas después empezó a mutar y se convirtió en una especie de terópodo gigantesco antes de regresar al mar dejando un distrito arrasado.
Después del primer ataque, el joven ex japonés se había quedado conmocionado y horrorizado por los daños que había causado la criatura sobre el distrito de Ōta y los muchos afectados por esto. Casi le recordaba amargamente los días en que las fuerzas britanianas invadieron su país hace 6 años, y aunque esto fuera a menor escala, era horrible de presenciar. Pronto sabría que esto era solo el comienzo cuando una semana después se volvió hablar sobre la criatura atacando una ciudad costera coreana y derribó una central nuclear liberando grandes cantidades de radiación que había matado a muchas personas en el acto formándose otra gran tragedia.
Durante los siguientes minutos, Suzaku no paraba de azotar su cabeza preguntándose una y otra vez que era ese monstruo y porque causaba tanta destrucción sin sentido y miles de muertes innecesarias. Fue entonces que finalmente recibió su respuesta, más bien todos la recibieron cuando escucharon el mensaje del Canciller Schneizel sobre el paradero de la criatura conocido como Gojira para los Elevens, o Godzilla para los britanianos.
Un antiguo pez prehistórico que mutó de manera radical al consumir una gran cantidad de materiales radiactivos vertidos al lecho marino durante los años 50 y se estuvo alimentando de ellos como nuevo sustento durante los siguientes 60 años para adquirir un gran cuerpo enorme capaz de adaptarse a cualquier ambiente de la Tierra.
Lo más chocante fue que aquella criatura fue descubierta por un biólogo japones que se había pasado décadas estudiándolo detalladamente y a pesar de haber predicho lo que se convertiría y las consecuencias que traería, este guardó silencio y ocultó su existencia al mundo manteniéndolo al margen. También hubo teorías de que aquel hombre incluso contribuyo en su desarrollo para llegar hasta donde había llegado hasta ahora, aunque eso no se había aprobado. Pero, aun así, esto causo más preguntas sin respuestas al hijo del Primer Ministro por las acciones que tomo aquel hombre.
¿Por qué Gorō se empeñó en ocultarlo y dejar que evolucionara para convertirse en un aterrador monstruo que amenazara vidas inocentes?
¿Por qué razón crearía una abominación como aquella solo para causar muerte y destrucción sin sentido?
Nada de esto tenía sentido.
Con la Segunda Guerra del Pacífico y la posterior Guerra Euro-britaniana que actualmente se estaba llevando a cabo, el mundo ya no podría adentrarse más en el caos.
Suzaku confiaba en que la marina britaniana y la marina china (no en conjunto) hicieran esfuerzos por intentar rastrear a la criatura conocida como Gojira y exterminarlo para que no volviera a causar más daño, y así lo creyó, solo para descubrir que no estaban preparados para lo que veían venir. Unos días después del ataque a Corea, Gojira apareció nuevamente en Tokio, ahora con un cuerpo 2 veces más grande por no decir que más aterrador y grotesco que las anteriores debido al consumo de la radiactividad de la central nuclear.
De nuevo, el asentamiento entró de nuevo en caos con el enorme leviatán supe radiactivo dando un paseo destructivo por la ciudad solo para que unas horas después llegara el ejército en un intento de detenerlo en la Operación Black Angels, pero las armas convencionales no pudieron hacerle nada, ni siquiera espantarlo, y por ello logro atravesar la línea de defensa sin problemas dejando al ejército humillado. El fracaso del ejército preocupó aún más a Suzaku mientras Gojira continuaba con su paso implacable hacia el centro de la ciudad hasta que un escuadrón aéreo de bombarderos Spritis enviados desde la Patria fue a interceptarlo con bombas anti-bunkers.
Durante las siguientes horas se había perdido la transmisión allí sin decir el resultado de la operación, solo que hasta después se revelo algo horrible que el hijo de Genbu no quería escuchar. Según decían, el monstruo súperadiactivo había expulsado de su boca una gran cantidad de radiación y fuego como un dragón que había arrasado gran parte de la ciudad y había matado a miles de personas en el proceso, y también al escuadrón de bombarderos. Todo fue una autentica conmoción para todos al ver como todo el centro urbano del asentamiento se había convertido en un infierno de llamas y miles de vidas ya sean civiles o militares se habían perdido incluyendo al príncipe Clovis y varios de sus asesores.
De sin duda fue una gran tragedia lo que había ocurrido en una sola noche con casi todo el asentamiento llenándose de radiación muy peligrosa como si hubiera caído una potente bomba atómica. El propio Suzaku no quería preguntarse cuantas vidas inocentes ya sean britanianos o su propia gente murieron calcinados en aquel infierno ya que ni esto se comparaba con la invasión de hace 6 años. Fue mucho peor. Pero lo que le preocupaba más al ex japonés fue como se encontraban sus queridos amigos de la infancia a los que no veía desde hace 6 años. Esperaba que se encontraran bien.
"¿Estas bien, Suzaku?" Una suave y cálida voz femenina hizo que el joven de 16 años dejara de contemplar las vistas de su ventana para girarse hacia la persona que estaba sentada a su lado siendo una mujer de unos 20 y tantos años con el cabello azul índigo y ojos azules. Vestía con el mismo traje que llevaba Suzaku siendo un uniforme de ingeniería de color crema con boina y falda incluida.
"No es nada, Cecile." Respondió Suzaku con una sonrisa humilde falsa para ocultar su inquietud.
Cecile Croomy, miembro del Cuerpo de Ingeniería de Camelot y para algunos la 'madre adoptiva de Suzaku' solo podía mirar al joven Kururugi antes de volver a hablar. "Debió de ser un viaje bastante largo para volver aquí, ¿verdad?"
Suzaku solo asintió un poco mientras su cabeza se tambaleaba con algunos recuerdos. "La verdad es que no esperaba volver después de tanto tiempo. Casi perdí la noción del tiempo."
Cecile casi soltó una risita al oír el estado de humor del adolescente. Pese haber perdido a su padre, haber visto los horrores de la guerra y el duro entrenamiento en el ejército, se alegraba de que aún se comportaba como un chico cualquiera, y tal vez eso se debiera a que ella siempre estaría con él como 'figura maternal'.
"Pues no te preocupes, dentro de poco aterrizaremos y veremos el tan hermoso paisaje de tu tierra." Alegró Cecile tratando de animar más el ambiente. Esto dio el efecto deseado cuando Suzaku se vio forzado a ensanchar un poco su sonrisa, pero por dentro no podía ignorar lo que había ocurrido y las consecuencias posteriores que vendrán.
Fue entonces que la voz de uno de los pilotos resonó en los comunicadores.
"Atención, les informamos que dentro de unos minutos aterrizaremos en la Base Edward de Tachikawa."
Con eso dicho, notaron como el avión giró hacia la izquierda mientras hacía una maniobra para descender. Tal como lo dijo el locutor, en menos de unos minutos, el avión aterrizó en un pequeño puesto militar de Tachikawa, cuya pista de aterrizaje era un poco reducido al igual que la base en comparación con un aeropuerto comercial, pero fue lo suficiente para que el jet aterrizara sin problemas. Poco después, la pareja salió al exterior para oler el aire fresco que no habían respirado durante su ausencia dentro del avión. A Suzaku le invadió un extraño ambiente nostálgico nada más salir del avión y bajar por las escaleras al poder respirar el aire de su tierra natal haciéndole olvidar casi todas sus preocupaciones.
Cuando la pareja bajó el último escalón y se dirigían hacia un transporte que iba a llevarlos a la base, de pronto escucharon a alguien jadeando mareado. Volteando hacia atrás, vieron a un hombre con una edad aproximada a la de Cecile con complexión alta y delgada. Su peinado es de color lavanda, ojos azul grisáceo, y a diferencia de Suzaku y Cecile, él viste con una bata de laboratorio. Llevaba pantalones y zapatos negros y porta lentes muy grandes que cubrían la mayor parte de su rostro.
Él era Lloyd Asplund, líder ingeniero de la unidad de investigación de Camelot y un miembro de la aristocracia britaniana con el título del conde de Nuevo Colchester, y tal como se veía, a diferencia de sus 2 subordinados, el pobre hombre no había disfrutado del largo viaje.
"Por fin estamos en tierra..." Dijo el conde entre mareos. No había sido un viaje nada agradable sobrevolando el Pacífico durante unas horas. "No soportaba estar dentro por más tiempo."
Suzaku y Cecile tuvieron que contener sus risas ante la desgracia del pobre hombre, aunque sentían compresión por ello. A nadie le hubiera gustado estar encerrado durante unas horas en medio del aire.
"No te preocupes, en cuanto lleguemos a nuestra nueva residencia, te prepararé unos buenos aperitivos." Respondió la mujer peli azul con una sonrisa en la cara.
Sin embargo, esto sirvió para aumentar más nauseas a Lloyd a saber a lo que se refería. Si bien, su ayudante podría ser una científica capaz por derecho propio y una buena compañera y subordinada, pero hablando de ella como cocinera, ella era muy mala ya que su receta incluye una extraña combinación de onigiri con mermelada de arándanos y sándwiches hechos con jengibre, azúcar y wasabi. No hacía falta decir que aquello fue demasiado horrible para su gusto y preferiría evitarlos en estos momentos.
Suzaku también se estremeció ligeramente con una sonrisa nerviosa al recordar aquellos alimentos que solía tomar de ella, y tampoco era de su agrado absoluto.
"Bueno, será mejor que nos demos prisa en llegar a la base y hablar con la gente de adentro." Dijo Lloyd mientras bajaba por las escaleras apresuradamente y corrió hacia el transporte siendo el primero en subir seguido por sus 2 subordinados.
El transporte los llevó hacia el pie de la base, y una vez allí, los 3 entraron adentro y fueron al despacho personal de los líderes militares donde mantuvieron una conversación durante unas pocas horas hasta que ellos les dieron el permiso de establecer aquí temporalmente su zona de investigación. Poco después se les asignaron un par de habitaciones para descansar durante un gran rato. Cuando Suzaku entró en su habitación, lo primero que vio fue que su espacio era suficiente para albergar a más de 5 personas, pero solo constaba de una sola cama. Justo lo que necesitaba ahora. Dejando sus cosas a un lado, el joven soldado honorario se acercó a la cama y se tumbó de espaldas sobre el cómodo colchón.
El joven castaño sintió una cálida sensación de comodidad ante el suave tacto ya que era lo que necesitaba para relajar sus músculos y tranquilizar la mente después de horas y horas pensando preocupadamente durante el vuelo que lo había extenuado y lo único que quería era reposar un poco. Los minutos pasaron como un reloj en la mente de Suzaku mientras encontraba el alivio reconfortante de que sus piernas adormecidas estuvieran a gusta, sin embargo, aquello no eliminó el malestar que sentía en su mente por lo ocurrido aquí previamente.
Una vez que recuperara algo de noción, decidió levantarse y coger un mando distancia para encender un televisor (también incluido en la habitación) y ver las noticias. Necesitaba saber de la situación actual del Área 11 y ver que tan grave era y se pudiera solucionar. Una vez que hizo clic, la pantalla se encendió y escuchó al reportero.
"La situación aquí es insostenible. Ahora mismo me encuentro en las calles de Kawaguchi, al otro lado del río Ara, donde se están dando una conmoción en las calles." Informó el reportero en las calles de dicha ciudad. "Tan solo haber pasado 49 horas desde que se estableció el toque de queda aquí y en las ciudades circundantes, las calles están siendo asaltadas por una ola de refugiados que se salvaron del infierno en Tokio y lograron sobrevivir, pero que han perdido sus hogares. Ahora mismo están tratando de encontrar un sitio donde establecerse temporalmente y encontrar algo para comer, pero desgraciadamente los ciudadanos de Kawaguchi le niegan la entrada a esta pobre gente pensando que probablemente hayan venido a robarles."
Las imágenes mostraron una multitud furiosa de gente en las calles pidiendo a gritos y suplicando que les dejaran entrar en sus casas o que les dieran algo de comer. Obviamente estaban muy desesperados e histéricos después de haber escapado de aquel infierno y hacer una larga marcha para llegar hasta aquí.
A Suzaku se le congeló las entrañas al ver esta tétrica escena. Entendía muy bien cómo se sentía uno cuando se les arrebatara algo muy preciado como un hogar o una vida dejándolo sin nada, pero él no respondería con tanta violencia histérica como estaba haciendo la gente.
"Como resultado de esto, mucha gente ha comenzado una ola de terror en las calles saqueando varias tiendas cerradas y llevarse varios coches como resultado." Prosiguió el reportero como mostraba las calles en un hervidero de violencia con mucha gente arrojando cócteles molotov sobre las ventanas de algunas tiendas y residencias provocando pequeños incendios desde adentro hasta afuera. Aprovechando esto, los alborotadores comienzan a penetrar adentro para saquear y llevarse todo lo que encontraba.
"En menos de una hora, las fuerzas policiacas están tratando de contener este disturbio generalizado. Se les han dado permiso para utilizar la fuerza si es necesario."
Eso era lo último que tenía que escuchar Suzaku como medio para tranquilizar a la población; generalizar más la violencia. Por el amor de Dios, estas personas han perdido sus hogares y familiares y no tienen ningún lugar a donde ir. Lo único que les impulsaba a hacer esto era por el simple deseo de sobrevivir. No sobrevivieron a esta catástrofe solo para ser vistos como simples mendigos o marginados. No son tan diferentes de aquellos que vivieron la desgracia durante la Segunda Guerra del Pacífico hace 6 años.
El tan solo ver a varios agentes antidisturbios acorralando a un grupo rebelde y aporreándolos sin piedad con porras fue más que angustioso y estuvo a centímetros de apagar el televisor, cuando afortunadamente se cambió la escena a otro.
"Este hervidero de violencia también se está extendiendo por las demás ciudades circundantes de Tokio, pero las fuerzas policiales han logrado reprimirlos con éxito." Continuó el reportero hablando. "Pero si eso no fuera suficiente, también se han detectado varias rebeliones en los guetos donde los Elevens se están aprovechando del estado de debilidad del dominio para provocar varias revueltas en las principales ciudades como Chiba, Yokohama, Saitama y Sagamihara. Actualmente el ejército está tratando de reprimirlos lo mejor que pueden y se cree que en tan solo unos días, la revuelta será tratada y-
Suzaku ya había escuchado suficiente y decidió apagar la tele de una vez. Estaba claro como el agua que la situación seguía empeorando ya que los efectos secundarios del ataque de Gojira se estaba extendiendo por gran parte del dominio que no había sido afectado por el monstruo. Todo el ambiente le recordaba bastante a cuando Britania invadía Japón, miles de muertes sin sentido y la lista de bajas continuaba.
A estas alturas, Suzaku no podía evitar temer por el futuro de su ex nación si el caos se apoderara de todo y lo convirtiera en un nuevo infierno peor de lo que había visto.
Queriendo alejar esos pensamientos tan negativos, Suzaku se levantó de su cama y salió de su habitación para tomar algo. Por suerte hubo una cafetería para los que trabajaban aquí y se le permitió Suzaku ir a tomar algo. Curiosamente se encontró con Cecile quien enseguida le invitó a almorzar juntos allí. No hubo mucho, pero tampoco tuvo mucha hambre además de que tampoco quería tomar la comida que hacia Cecile. Para empezar, tomó unas tostadas y un vaso de café, y cuando terminaron, el joven tuvo la necesidad de salir al exterior y respirar el aire libre.
El problema fue que debido a la ley marcial impuesta en la zona por los militares a pesar de que Tachikawa no corría peligro de ser alcanzada por la radiación, no mucha gente se les permitió salir sin autorización. Sin embargo, sorprendentemente Cecile logró pedir permiso a sus superiores de que les concedieran permiso durante unas 4 horas de salida antes de volver a la base. Aquel tiempo era suficiente para saber el estado de la ciudad.
La pareja salió en un jeep militar conducido por Cecile, y pronto se adentraron en Tachikawa. No mucho después, ambos notaron que como era de esperar, no veían a nadie circulando por las carreteras salvo ellos, ni en ningún otro lugar de esta ciudad ya sea a pie o a coche, salvo varias patrullas formado por militares y policías en colaboración que vigilaban la zona.
Tachikawa se había convertido en un gran campo de refugiados para la gente que habían logrado escapar del infierno desatado en Tokio ya sean britanianos y Elevens y habían instaurado varios campamentos para su protección para el gran alivio del hijo del difunto Primer Ministro. Sin embargo, el número de supervivientes parecía ser inferior a los que perecieron en aquel infierno radiactivo y según se decía, el número de víctimas se contaba por más de 100.000, una cifra que Suzaku no esperaba escuchar y aunque no se comparaba con las vidas que se perdieron durante la invasión de Japón, fue suficiente para angustiarlo a saber las vidas de tantos inocentes perdidos en una sola noche.
Sin mencionar que el número de supervivientes tampoco deberían estar muy felices de haber sobrevivido debido al gran tormento de permanecer aterrados a que las llamas radiactivas los consumieran y murieran de una forma horripilante, además de que durante la tormenta se habían separado de sus seres queridos ya sea un amigo, familiar, etc, y no sabrían si volverían a verlos. El joven Kururugi sintió mucha lastima por la suerte de los supervivientes y entendía muy bien lo que uno se sentía como víctima de la guerra.
Podía recordar bien los horrores que presenció hace 6 años durante la guerra cuando atravesaba un sendero lleno de cadáveres militares esparcidos por el suelo mugrientos y malolientes cuyo hedor era insoportable y demasiado para él. Casi estuvo a punto de llorar al presenciar esta tragedia de no ser una pequeña mano que acariciaba su cara tiernamente haciéndole recuperar la compostura. Él nunca había estado solo en primer lugar.
De repente, sintió como el jeep se detuvo abruptamente sacando a Suzaku de su línea de pensamientos y se concentró en observar que pasaba, solo para ver frente a ellos 2 soldados cortándoles el paso. Uno de ellos se acercó al jeep y se paró al lado de su conductora.
"Por favor, enséñeme su identificación." Pidió el soldado a Cecile. La mujer peli índigo no tuvo problemas cuando saco su carnet de identificación y se la entregó al soldado para que este la identificara. Poco después, la mujer habló.
"Nos han dado permiso de la Base Air Edward para dar un pequeño paseo. No creo que les importe, ¿verdad?"
El guardia parecía considerar esto por un momento antes de asentir y devolverle el carnet.
"Siga." Con esa señal, el otro soldado se apartó del medio para dejar pasar al jeep.
"Gracias." Dijo Cecile en agradecimiento antes de poner en marcha el jeep y seguir adelante. Suzaku se quedó un poco sorprendido de que aquel soldado les dejara continuar circulando sin problemas, y a pesar de que el Cuerpo de Ingeniería era un cuerpo perteneciente a los militares, tampoco tenía demasiada jurisdicción para meterse en estos asuntos tan a la ligera.
Interiormente quería disculparse con Cecile por haberla metido en este aprieto, pero decidió hacerlo más tarde. Su mente quedó enganchada de nuevo en el pasado y solo se centró en 2 personas importantes en la vida.
Lelouch…
Nunnally…
Campamento de refugiados
La vida dentro de uno de los campamentos de Tachikawa no era tan fácil como uno imaginaba. Habían pasado 4 días desde que escaparon del infierno radiactivo de Godzilla, y la estancia aquí era bastante difícil que uno pensaría que debieron haberse quedado en los túneles subterráneos donde habían sobrevivido a la tormenta de fuego.
A pesar de que al menos en esta área se respetaban la convivencia entre las 2 etnias que habitaban el Área 11, es decir, britanianos y Elevens, cada uno miraron al otro con malos ojos debido a sus conflictos antes de que todo esto sucediera, pero supieron mantener las distancias y no entrar en contacto. Sin embargo, aquello no era el problema. Debido a la gran cantidad de refugiados y el suministro de comida que debían llevarlos hasta aquí y a otros campamentos, no había suficiente para alimentar a todas las bocas.
Kallen estaba parada en medio de una fila que esperaban en uno de los puestos de comida que servían. Ella solo podía ver que lo único que servían fueron pan, agua, galletas, chocolate y estofados. La verdad es que no parecían muy nutritivos y apenas podían llamarse alimentos, pero de seguro que la verdadera comida se les estaría reservado solo a britanianos, y en cuanto a los Elevens, solo esa basura.
'Menuda convivencia...' Pensó sarcásticamente la rebelde al darse cuenta de que ni siquiera aquí estaban a salvo después de haber perdido su hogar.
Unos minutos después, ella ya estaba en primera línea de la cola pidiendo ya sus alimentos. No fue mucho, pero fue lo único que podía tener. Después de eso, salió de la cola con su bandeja que sostenía un plato de lentejas con su cuchara y una pequeña botella de agua, y se dirigió hacia su grupo de la célula de Shinjuku que no andaba muy lejos. Entre ellos estaban su hermano Naoto junto a su amigo Ohgi, y el resto, todos sentados en un círculo alejados del resto de gente. Ella se une a ellos y empieza a tomar su estofado.
Yoshitaka estaba haciendo esfuerzos por hacer que funcionara la pequeña radio que tenía en las manos a golpes ya que solo se escuchaba sonido de estáticas seguramente debido a las interferencias que había. Después de un pequeño momento, el audio empezó a aclararse y todos empezaron a prestar atención para escuchar la presentadora.
"En estos momentos, debido al peligro de la radiactividad en Tokio, se han detectado varios disturbios en las Ciudades de Chiba, Saitama y otras ciudades cercanas a Tokio. El resto del gobierno colonial ha establecido la ley marcial en esos lugares mientras buscan alguna forma de restablecer el gobierno tras la trágica muerte de nuestro Gobernador General Clovis.
A parte de eso, también han estallado varias rebeliones siendo encabezadas por Elevens en distintas zonas del Área 11, y actualmente, el ejército está haciendo todo lo posible por suprimirlos."
"Hmn, deberíamos habernos unido a ellos." Resopló Tamaki al oír eso.
"No creo que eso sea una opción." Replicó Naomi no expresando la misma opinión de su compañero mientras tomaba una cucharada de su estofado.
"Sí, ahora no tenemos a donde ir y no creo que nos permitan salir de aquí." Estuvo Kento de acuerdo con Naomi.
Todos estaban de acuerdo de que establecerse aquí era lo correcto a pesar de la mierda que encontraban ya que no sabían a donde ir además de que tampoco tuvieron provisiones de comida. Tampoco tenían la intención de quedarse aquí permanentemente, ya que cuando vieran la ocasión, saldrían de este estercolero para irse a otra parte, ¿pero a dónde?
Puesto que han perdido su hogar y su base de operaciones en Shinjuku junto a sus pertenencias, no había ningún lugar específico a donde ir. Así que su situación estaba igualmente jodida.
"¿Y qué haremos cuando nos muramos de hambre?" Protestó Tamaki de nuevo.
"Lo mejor sería mantener la calma y rezar a que no nos echen." Reprendió Yoshitaka mirando directamente a Tamaki.
Tamaki lanzo un pequeño resoplido, pero no dijo nada más ya que no quería seguir discutiendo sobre el tema y solo prosiguió en terminar su estofado.
A pesar de haber puesto fin a la discusión, cada uno se estaban planteando en secreto que irían hacer una vez que las cosas aquí se salieran de control. Estaba bastante claro que ya no podrían regresar a sus antiguos hogares debido a que ahora no era más que un páramo inundado de radiación letal, y por más que les alegraran de que Gojira haya puesto patas arriba el control de sus ocupantes tiránicos, el precio fue demasiado grande para celebrarlo ya que siempre existiría la amenaza de que ni siquiera el pueblo japonés vayan a salir con vida con esa cosa suelta. Como tal, su guerra por un Japón libre iba a salir mal parado por este elemento.
Kallen era una de los que se preocupaba enormemente por el futuro de la resistencia y de Japón. Todo por lo que había estado luchando ella y su hermano quedo totalmente estancado por la aparición de aquella criatura superadiactiva y no sabría decir que iban a hacer a continuación y que les pasarán de ahora en adelante. A pesar de haber sobrevivido, su futuro era totalmente incierto y sus sueños de un Japón libre por el que estaban luchando con tanta dedicación estaba más lejos de lo que pensaba.
Solo esperaba que las cosas no fueran a peor…
En otro sector
"Vaya, que pocas quedan hoy." Comentó Rivalz mientras inspeccionaba una caja con 4 botellas de agua, no lo suficiente para llenar el hueco.
"Está claro que nosotros no somos los únicos que quieren agua tan urgentemente." Dijo Milly al lado de Rivalz con una expresión solemne.
"Ya, solo espero que esto sea suficiente para aguantar unos días." Añadió Rivalz como cogía la caja y luego se alejaba con la chica rubia del puesto donde estaban parados antes en dirección a una de las numerosas tiendas de refugiados que había.
La mayoría de los ocupantes de este sector eran alumnos, profesores y los que trabajaban en la Academia Ashford, que gracias a las peticiones de Ruben Ashford a los militares, les dieron permiso para que todos los residentes ocuparan esta área exclusivamente para ellos. Por supuesto, ellos tampoco lo tenían demasiado fácil debido al estrés que tuvieron que soportar mientras evacuaban la ciudad justo a tiempo y al mismo tiempo de perder sus hogares y separarse de sus familiares sin ni siquiera saber si volverían a verlos o no.
Todo el ambiente era lamentable con muchas caras tristes y amargadas y apenas se escuchaban a algunos charlando entre sí en voz baja, pero nada más. Milly y Rivalz ignoraron todo esto mientras entraban en una de las tiendas cuyo interior era bastante espacioso para algunos cuantos con una larga alfombra cubriendo el suelo. Allí, los ocupantes fueron Nunnally sentada en su silla de ruedas y a su lado Lelouch de cuclillas tendiéndole la mano de forma consoladora.
Al notar su presencia, el ex príncipe se puso de pie y sus invitados caminaron hacia él.
"Es todo lo que pudimos conseguir." Dijo Rivalz mientras Lelouch cogía una botella de la caja. "El resto está agotada."
"Ya veo." Asintió Lelouch un poco decepcionado, aunque en el fondo sabía que esto era de esperar. "Muchas gracias."
"¿Para qué están los amigos?" Respondió Milly con una sonrisa.
Lelouch abrió la botella y se lo entregó suavemente en las manos de su hermana. "Toma, Nunnally."
"Gracias." Respondió gentilmente la hermana de Lelouch antes de que ella trasladara la botella con ayuda de Lelouch hacia la boca y trago un poco del líquido.
Un instante después, Milly habló.
"A propósito, ¿sabes dónde está Shirley?"
La expresión de Lelouch se volvió un poco taciturno al oír eso. No la había vuelto a ver desde que había llegado hasta aquí con Rivalz, y no había entrado en contacto con alguien desde entonces. Por lo que sabía, ella había tratado de entrar en contacto con sus padres a quienes no había vuelto a ver antes de la nueva llegada de Godzilla. Trató de preguntarle a cada soldado u oficial si conocían todo aquel que estuviera relacionado con los Fenette, sin éxito alguno. Todavía recordaba lo tan desesperada que estaba la cara de la pobre chica con la sola idea de no volver a ver a sus amados padres nunca más.
"Todavía sigo sin hablar con ella..."
Las caras de Milly y Rivalz se llenaron de decepción al oír eso, aunque de alguna manera ya sabían que iba a decir eso.
"Bueno, tampoco era de extrañar." Dijo Rivalz con un pequeño suspiro. "Todavía no sabe nada de sus padres."
Todos asintieron estando de acuerdo. Ellos sabían que la dulce chica gentil de la academia tenía una relación muy fuerte con su familia, especialmente con su padre. Él era el centro en el que giraba en torno la familia Fenette, y no querían ni saber que reacción tendría la pobre chica si se enterara de que ellos no escaparán de la tormenta de fuego.
"Aun así, creo que deberíamos tratar de hablar con ella..." Sugirió Milly a los 2.
"Sí, pero no sé dónde encontrarla." Contestó Rivalz sintiéndose impotente por no hacer nada.
"Yo creo que se dónde." Dijo Lelouch captando la atención de los 2 primeros. "A veces la veo sola hablando con un soldado, seguramente para reportarla si habían encontrado a sus padres."
"Oh." Asintió Milly al oír eso. No tenía ni idea de que Shirley estuviera hablando con uno de los soldados que custodiaban el campo de refugiados, y se preguntaba si hubiera tenido éxito en encontrar la ubicación de sus padres.
"Sera mejor que vayáis a verla." Dijo Nunnally de pronto. Incluso con los parpados cerrados, se mostraba preocupación en su expresión. "Ella debe de sentirse muy triste y sola, y necesita a alguien que la consuela."
"Tienes razón. Vamos a verla." Dijo Milly y los chicos asintieron en respuesta antes de ir.
"No."
"Pero..."
"Por última vez, tenemos una larga lista de la gente que ingresaron aquí y no hemos encontrado nada sobre su padre y su madre. No podemos ayudarla." Reprendió el soldado con tanta paciencia como pudo.
Shirley trato de contener las lágrimas como pudo. Esta era la cuarta vez que le decían de que no habían encontrado ningún rastro de sus padres, y ya podría decir que esto ya no lo podía soportar. Incluso después de haber escapado del horror de la destrucción de Tokio y haberse reencontrado con Lulu, todavía no había superado su angustia después de los eventos pasados y no sabría decir como reconstruiría su vida tras esto sin sus padres o con la amenaza nuclear a un presente.
Simplemente no podía soportarlo más.
"Lamento haberte molestado..." Contestó Shirley en voz baja con un pequeño asentimiento de cabeza antes de girarse y alejarse por donde había venido sola con sus pensamientos.
Todo esto era como una pesadilla de la que no se librara nunca, y seguiría persiguiéndola para el resto de su vida. A veces hubiera deseado ir a buscar a sus padres en vez de haber subido al autobús con sus compañeros, pero tampoco hubiera sido una opción puesto que con el enorme tráfico que había, le era imposible llegar a su casa, además de que, si lo consiguiera, definitivamente no podría haber escapado del ataque de Godzilla que había acabado con muchas vidas. Hubieran muerto todos en el acto.
Y a veces hubiera deseado que hubiere sido así…
Se sentía tan sola, y vacía.
"¡Shirley!"
La joven peli naranja levantó la vista para ver a Milly, Lelouch y Rivalz corriendo apresuradamente hacia ella.
"¿Qué pasa?" Preguntó Shirley ocultando su angustia frente a sus amigos con una expresión confusa.
Milly fue la primera en detenerse frente a ella y la miró directamente. "Eso nos gustaría saberlo nosotros. ¿Te encuentras bien?"
Shirley solo parpadeó con confusión fingida. "Claro que estoy bien."
"¡No, no lo estas!" Replicó Milly como su expresión se volvió severa. "Lulu me ha dicho que has estado hablando últimamente con los militares para saber el paradero de tus padres. ¿Han encontrado algo?"
Shirley decidió dejar su fachada de 'confusión' y trató de apartar la mirada, pero la mirada de la otra chica casi severa se lo impidió.
"Shirley, entiendo muy bien cómo te sientes, pero es mejor que lo dejes de inmediato. Quedarte tan aislada no hará que tus padres regresen."
"¿Y qué quieres que haga?" Explotó Shirley repentinamente, soltando toda su angustia. "¿Quedarme aquí sentada sin hacer nada?"
"¡Shirley Fenette!" El bramido de la chica rubia fue lo suficiente para contrarrestar a la otra chica quien ahora se había congelado en su lugar al ver la ira de Milly. Incluso Lelouch y Rivalz casi se sobresaltaron detrás.
"Deja ya de cargar con esos pensamientos ya que lo único que conseguirás es hacerte más daño de lo que tienes." El tono de Milly era como el de una madre regañando a su hija por haber hecho algo malo. Esto tuvo el efecto deseado cuando Shirley solo miraba a la otra chica como tal. "Y no solo eso. Piensa en el daño que estarás provocando a la gente cercana como a Lulu y Rivalz."
Shirley quedó atónita al escuchar que tanto Lulu como Rivalz estaban preocupados por ella.
"¿En serio?" Preguntó mirando a los 2 chicos atrás de Milly. "¿Estabais preocupados?"
Antes de que uno cualquiera pudiera responder, la rubia se los adelanto. "Pues claro, tonta. Son tus amigos, ¿por qué no deberían preocuparse por ti?"
La peli naranja sintió un hueco en su corazón. En realidad, no quería preocupar a nadie, especialmente a Lulu. Este último era un buen chico a pesar de su expresión desinteresada y antisocial. No hace tanto tiempo, antes de la nueva llegada de Godzilla, habían tenido algo así como una cita y era uno de los mejores momentos de su vida. Fue una experiencia única a pesar de que solo estuvieron allí para comprar un regalo de cumpleaños para el padre de Milly, pero fue inolvidable. Ahora tras el alboroto de Godzilla y la perdida de sus padres y su hogar, ella no pudo evitar sentirse tan histérica con toda la mierda que había ocurrido ya nada volvería a ser lo mismo.
Sin embargo, todavía le quedaba a sus preciados amigos que también compartían la misma angustia que ella, salvo que se mostraban optimista, pero no es que tuviera algo en contra. Ella admiraba eso, y sin embargo, no evitó ponerse tan paranoica con ellos.
Se sentía realmente enferma.
"Lo siento mucho, yo..."
Una mano se aferró al hombro de la chica y vio de que se trataba de Milly, quien ya no tenía aquella expresión tan severa de hace unos momentos, y en cambio solo daba una mirada cariñosa.
"Shirley, no tienes que echarte a ti misma la culpa. Nosotros somos tu amigo, y sabes que siempre nos tendrás a nosotros para lo que sea."
"Tiene razón." Exclamó Rivalz acercándose hacia Shirley con una sonrisa amistosa. "Siempre podrás contar con nosotros para lo que sea, ¿verdad, Lelouch?"
"Sí, es verdad, Rivalz." Dijo Lelouch con una sonrisa mientras se acercaba también. "Tú no estás sola, Shirley."
La chica peli naranja no pudo evitar contener las lágrimas por más tiempo y se fijó más en Lulu que por primera vez en su vida, mostraba una autentica sonrisa genuina que solo estaría reservada a su hermana.
"¿Lo vez, tonta?" Preguntó Milly con su sonrisa humorada habitual. "Así son los amigos."
Shirley ya no pudo contenerse más y sin pensarlo, dio un fuerte abrazo a la rubia.
"¡Lo siento, lo siento, lo siento!" Repitió eso una y otra vez mientras sollozaba con la cara casi por encima de los hombros de la rubia.
Siguiendo el acto, Milly dio unas suaves palmaditas en la espalda de la peli naranja. "No pasa nada, Shirley. No pasa nada..."
Después de un minuto con este drama, Milly decidió separarse de ella y mirarla.
"Bueno, si ya has terminado de llorar, será mejor que regresemos ya juntos, ¿okay?"
Ella asiente, y así, los 4 amigos caminan juntos hacia una de las tiendas.
Sin saberlo, estaban siendo observados por una persona encapuchada cuyos ojos dorados estaban fijados en Lelouch.
Pendragon - Sacro Imperio de Britania
Schneizel no estaba del mejor humor en estos momentos.
Encerrado en su despacho junto a 2 asistentes en cada lado, uno era Kanon, y el otro era un hombre un poco corpulento y un poco más viejo que Kanon, el canciller del imperio observaba una serie de informes en un portapapeles que tenía en su mesa. La última reunión que tuvo con el senado lo había dejado un poco agotado por todo el asunto de Godzilla habiendo provocado el caos por el Asentamiento de Tokio y finalmente haber arrasado gran parte con una gran tormenta de fuego radiactivo, convirtiéndolo todo en una imagen viva del apocalipsis. Las bajas humanas fueron muy grandes que se contaban hasta más de 100.000 ya siendo civiles o militares, incluyendo a su hermanastro Clovis.
Schneizel tuvo que hacer una pequeña oración por la repentina muerte de uno de sus hermanastros, pero tuvo que seguir leyendo los informes sobre los daños colaterales que hubo en el centro de Tokio y se podría decir que fueron irreparables si no estuviera bañada de radiación.
Schneizel tuvo que hacer una nota mental. Puede que a Godzilla le hayan dado el sobrenombre de un dios, pero desde su punto de vista y de todos, parecía más la 'Bestia de la Revelación'.
Aparte de eso, la destrucción de una buena parte del asentamiento incluyendo la muerte del Gobernador General y sus funcionarios provoco un vació de poder en el control del Área 11 que terminaría en su inminente colapso, pero eso fue resuelto cuando el líder de la facción Purista, Jeremiah Gottwald, asumió temporalmente el control del gobierno provisional e hizo todo lo posible para mantener el orden. Sin embargo, eso no parecía ser suficiente cuando el pánico se expandió por las demás ciudades próximas a Tokio y también hizo que varias comunidades de Elevens provocaran numerosas revueltas al aprovecharse de todo.
"Chiba, Yokohama, Saitama, Sagamihara y otras ciudades más están en un completo caos después de estos horribles eventos." Dijo Kanon a su señor.
"El caos se está extendiendo por todo el Área 11." Murmuró irritado el otro asistente. "Si el ejército hubiera logrado acabar con ese monstruo de una vez, no estaríamos en esta situación."
"Aquello fue inevitable, Sir Cornwall." Aseguró Schneizel con calma sin que el ambiente le afectara. "Nos enfrentamos a algo que ni si quiera el hombre se haya enfrentado antes."
"Aun así debemos hacer algo para impedir que esa cosa vuelva a moverse de nuevo." Sugirió Kanon.
"Es cierto, y si eso no es suficiente, los chinos han logrado ocupar la Base de Fukuoka y pronto harán lo mismo con el resto de las ciudades, y con ellas, todo Kyūshū." Añadió Cornwall sombríamente.
Schneizel logró mantener la cabeza fría mientras reflexionaba sobre lo que dijo Cornwall. Si bien, parecía que existía una posibilidad de apaciguar las rebeliones pro-Elevens en cuestión de semanas, pero por desgracia, uno de sus enemigos no se molestó en esperar a que se recuperara el control y decidieron tomar fichas en el asunto. No fue la UE que en estos momentos sus fuerzas estaban enfrascados en 2 frentes; el Atlántico y el Estrecho de Bering. No había posibilidades de que los europeos pudieran lanzar una operación expedicionaria tan alejada de su patria sin el riesgo de ser interceptados por una de sus fuerzas. Entonces solo quedaba la FC que había permanecido neutral debido al tratado en secreto realizado por los embajadores enviados por el emperador para negociar con el gobierno de la FC para que estos últimos no atacara a Britania y respaldara a Japón mientras los primeros invadieran las islas japonesas con la promesa de que la FC obtuviera más acceso a las minas de sakuradita.
Así debería haberlo sido, pero un elemento que no se anticipó fue que tras la invasión de Japón, varios remanentes del extinto gobierno japonés escaparon al exilió, entre ellos, un tal Atsushi Sawazaki, ex secretario principal del gabinete de la administración Kururugi, quien se trasladó a China y había formado un gobierno provisional en el exilio.
Solo fue después que tras el ataque de Godzilla a Tokio, la muerte del Gobernador Clovis y los subsiguientes disturbios civiles, Atsuchi anunció la resurrección de Japón y había iniciado una invasión respaldada por las fuerzas chinas hacia la isla sureña de Kyūshū. En cuestión de días desde que desembarcaron, lograron ocupar Fukuoka con la ayuda de varios grupos de Elevens rebeldes, y se prevé que también traten de ocupar Fukuoka, Nagasaki y Ooita para seguir con su expansión. Actualmente, las fuerzas britanianas apostadas allí están haciendo todo lo posible para contener la invasión, pero los disturbios provocados por los Elevens de la zona que apoyan a los invasores, dificultan bastante la defensa.
Con todos los problemas que estaba ocurriendo al mismo tiempo, el Área 11 estaba en jaque y Britania también. Al principio Schneizel debatió en sus opciones sobre como solucionar el problema. No podía enviar refuerzos desde aquí, ya que la mayoría de sus fuerzas están luchando en ambos lados en Europa, y tampoco se pudo enviar refuerzos de las islas principales ya que aún estaban sofocando las numerosas insurrecciones pro-Elevens, por lo que solo dejó las fuerzas estacionadas en Kyūshū aisladas del resto y apenas podían recibir refuerzos. Schneizel realmente temió por el nuevo dominio del imperio de su padre. Si Kyūshū cayera ante la coalición Sino-japonesa, lo más probable es que lo utilicen como un trampolín para invadir el resto de las islas japonesas, y también animaría a más facciones anti-britanianas a rebelarse ante el dominio britaniano, y quien sabe. Quizás en cuestión de semanas, toda el Área 11 quedaría completamente libre y la insurrección de Japón sería una realidad.
Britania no podía tomarse el lujo de perder una de sus áreas más recientes ya que sería un golpe devastador para su moral. A lo largo de su existencia, el poderoso imperio había gozado de un sentimiento de superioridad e invencibilidad frente a sus adversarios, pero lo que le preocupaba al príncipe rubio no fue ver una de sus áreas en libertad, sino sus efectos secundarios. Las luchas internas siempre habían sido el talón de Aquiles de los imperios del pasado, y Britania no fue una excepción. En el momento en que el mundo recibiera la noticia de que Japón desafiara y ganara a Britania, se levantarían otras rebeliones en las otras Áreas, y la peor parte sería que este efecto en cadena daría un impulso a la moral de los europeos al ver este signo de debilidad por lo que era seguro que hubieran ganado y expulsado a los britanianos de tierras europeas, lo cual supondría un golpe aún más devastador.
Temiendo enormemente la inminente perdida del Área 11, Schneizel decidió usar la diplomacia y trató de contactar con el gobierno de la FC y que negociaran un Alto el fuego hasta que las cosas se hayan tranquilizado con los disturbios pro-Elevens. Por el momento, no logró contactar con el gobierno de la FC, pero no se rindió con la esperanza de detener la oleada de violencia en el Área 11.
Sin embargo, la otra preocupación sería en el arquitecto de todo este caos. Según sus actuales informes, Godzilla todavía seguía de pie inmóvil como una estatua en el mismo lugar donde había desatado su tormenta radiactiva. El informe decía que probablemente Godzilla está en estado de letargo debido a que había gastado casi toda su energía al desatar sus rayos y llamas por lo que ahora está en reposo para poder recargar su cuerpo. Si es así eso, entonces esto podría ser aprovechado como una oportunidad para poder hacer algo como idear un plan o algo, pero por desgracia, está fuera de discusión ya que todavía no sabían como tratar con algo así.
Lo único que tenía que hacer es en apaciguar las revueltas en el Área 11.
Cuartel general del JLF - Narita - Área 11
"¡Esta es nuestra oportunidad! ¡Nuestro momento ha llegado!" Exclamó el ex teniente coronel Josui Kusakabe, miembro del Frente de Liberación Japonés hacia sus compatriotas al ver la situación actual del Área 11. "Los britanianos están perdiendo su dominio, y muchos de nuestros compatriotas lo están aprovechando en estos momentos. Debemos actuar nosotros también."
Los demás miembros escucharon lo que el entusiasmado teniente coronel estaba diciendo y ninguno dijo algo ya que no compartían su entusiasmo. Todos estaban en una gran sala sentados en un círculo al estilo seiza samurai.
"Ahora por fin podemos darles un gran golpe a esos cerdos y expulsarlos de nuestras tierras de una vez." Exclamó Josui levantando el puño con una gran sonrisa de autosuficiencia. "Debemos aprovechar este momento para ponernos en marcha e invadir Narita cuanto antes."
"Sera mejor que no te emociones tanto, Kusakabe." Replicó Ryōga Senba, un hombre corpulento siendo el más viejo de los miembros del Frente de Liberación Japonés. "Incluso si las fuerzas britanianas están empezando a desmoronarse, no creo que sea prudente actuar ahora."
En estos momentos, después del ataque de Godzilla a Tokio y de sus consecuentes eventos, los líderes y oficiales del JLF asistieron a una reunión a su cuartel general secreto para discutir que hacer a continuación. Entre los 2 bandos estaban Kyōshirou Tōdō y sus seguidores, y por el otro estaban Josui y los suyos. Los últimos abogaron por entrar en acción de una vez y tomar la Ciudad de Narita que estaba abajo de la montaña con el mismo nombre donde se encontraba el cuartel general. Sin embargo, no muchos estaban de acorde con el plan.
"Además, no todo el ejército ha sufrido daños importantes, todavía es demasiado pronto para actuar."
"Estoy de acuerdo. No creo que los britanianos no vayan a renunciar tan fácilmente." Argumentó Kōsetsu Urabe quien tiene una cara un poco ancha y el pelo azul. "Sin mencionar que aún no tenemos los suficientes recursos para lanzar una contraofensiva."
Los demás de la facción de Tōdō estaban de acuerdo en eso.
Desde hace bastante tiempo, el Frente de Liberación Japones, era la célula de resistencia más grande del Área 11 debido a que Japón se había rendido antes de que los militares renunciaran, dejando la mayor parte del ejército intacto y más tarde estos se reunieron para formar esta organización clandestina formado en su mayoría por militares veteranos de la guerra, y también habían salvado varios de sus recursos y armamentos militares mientras el resto fueron entregados a los britanianos al final de la guerra.
Estableciendo su base de operaciones en las montañas Narita, el JLF había intentado socavar con el dominio britaniano varias veces con éxito limitado durante estos 6 años desde que se formó. Muchos de sus miembros murieron durante los combates, fueron capturados o desertaron a lo largo de los años a medida que más miembros se les unieron en sus filas, pero nada por cambiar la balanza de poder, y así fue durante estos 6 años. Sin embargo, esto no había bajado para nada la moral de sus miembros ya que mientras siguieran viviendo y luchando al igual que el resto de sus compatriotas que estaban montando sus propias células de resistencia, de que algún día habrá un futuro para Japón por muy difícil y lejano que pareciera.
Y fue entonces, como si Kami se hubiera quedado impresionado por la voluntad de su gente de querer seguir luchando por un Japón renacido, envío a aquella misteriosa criatura súper radiactiva conocido como Gojira y había causado numerosas calamidades sobre sus odiados enemigos como un castigo divino.
Muchos japoneses quedaron impresionados por el daño devastador que provoco el Dios encarnado sobre sus abominables opresores, que ya pudieron sentir esperanzados como sus plegarias fueron escuchadas, y los kamis decidieron ayudarlos en su lucha. Sin embargo, no todos fueron tan supersticiosos.
A pesar de que Tohdoh estaba impresionado como se descontrolaban las cosas para sus enemigos, dándole la oportunidad a cualquiera para aprovecharla y causar más daño, también estaba horrorizado por la cantidad de daño que causo ese monstruo en Tokio. En su larga carrera profesional como oficial del ejército japones, el hombre tras los milagros de Itsukushima jamás había visto tal destrucción, y ni siquiera las devastaciones ocurridas en la Segunda Guerra del Pacífico no pudieron compararse con lo ocurrido en Tokio.
Muchos pueden decir que Gojira se trataba de un ser divino vengador, pero para el ex coronel solo es un heraldo del caos y la destrucción, uno que no reconoce amigos o enemigos ya sean britanianos y japoneses, y la muerte de miles de dichas personas lo demuestran.
"¿Qué me dices, Tohdoh?" La expresión del ex coronel salió de su meditación para ver la cara de su compatriota. "¿Crees también que merecerá la pena preparar un contraataque?"
Los ojos del veterano se estrecharon levemente ante la idea.
"Escucha, lo que a dicho Senba es cierto." Respondió él con un tono monótono. "Todavía es demasiado pronto, y no es nada prudente actuar ahora."
Tras aquellas palabras, la expresión del coronel Josui se apagó en decepción al ver que uno de sus compañeros cercanos no quiere cooperar en esto. Se formó un silencio en la sala como cada uno de los miembros debatían con sus propios pensamientos quien tenía razón.
"Sin embargo, si dejamos escapar esta oportunidad, los britanianos se recuperarán y volveremos a estar como antes." Exclamó un miembro rompiendo el silencio en el ambiente. Todos se fijaron en el dueño de la voz perteneciendo en la facción de Josui.
"El coronel Kusakabe tiene razón." Siguió hablando el miembro. "En estos momentos, muchos de nuestros hermanos están aprovechando el estado de debilidad de los britanianos provocando numerosas turbas que dificultan más las cosas, y nosotros solo estamos aquí sentados como si nada."
Todos captaron el mensaje que acababa de recitar el hombre, y algunos estaban haciendo examen de conciencia sobre esto. Bueno, no todos.
"Bah, pero si solo son aficionados." Burló con sarcasmo Shōgo Asahina, un joven hombre con el pelo verde oscuro, usa anteojos y tiene una cicatriz distintiva en el lado derecho de la cara. Él estaba en la facción de Tohdoh. "¿De verdad piensas con un montón de chusmas sin experiencia como nosotros van a cambiar algo? ¿O crees que eres más listo que ellos?"
Aquello sirvió para ofender al hombre de la otra facción, pero no dijo nada cuando otro miembro habló.
"Es verdad, esto sería una guerra de desgaste." Añadió Chiba Nagisa, el único miembro femenino del JLF y miembro de la facción de Tohdoh, así como la más cercana. "No podemos lanzarnos así de repente sin planificar las cosas."
"¿Y tú que vas a saber?" Preguntó otro miembro con burla. "Veo que las mujeres no tenéis tantas agallas para ser un soldado."
Aquello tocó un nervio a la mujer soldado y su expresión se contrajo de ira.
"¿¡Qué has dicho!?" Bramó ella como estuvo a punto de abalanzarse sobre el imbécil que la insultó y hacerle pagar.
"¡Ya es suficiente!" Urabe ladró haciendo que cualquiera de los 2 se detuvieran en sus respectivos puestos y evitaran que hicieran una imprudencia. Tranquilizándose, Urabe se volvió hacia su compañera. "Siéntate."
Haciendo caso a lo que le dijo su compañero con un poco más de edad, Chiba vuelve a su posición sentada, aunque aún seguía mirando con dagas aquel que la insultó.
Una vez que toda la sala volvió a su ambiente habitual, Josui volvió a hablar.
"Se que todavía no estamos preparados para lanzar una ofensiva, ya que todavía tenemos que esperar a que Kyoto nos envíen las nuevas armas."
"Ya, y aunque podamos expulsar a los britanianos al final, ¿qué haremos a continuación con esa cosa?" Preguntó Shōgo con los brazos cruzados. Todo se volvió al silencio como cada uno registró en sus mentes el término 'cosa' sabiendo muy bien a lo que se refería.
"Es verdad, ¿ninguno de vosotros habéis pensado en qué hacer con ese monstruo suelto por ahí?" Replicó Chiba.
Ninguno parecía querer responder a la pregunta de la mujer como todos reflexionaron sobre el otro problema que tenían que tratar a parte de los britanianos. Si bien, la presencia inesperada de aquel monstruo súper radiactivo había causado grandes daños colaterales a los britanianos que parecía ser irreparables, y cualquiera que estuviera preparando una dura resistencia clandestina durante años, esperaría su oportunidad para aprovechar la vulnerabilidad del enemigo para atacar y luego expulsarlos para siempre de Japón. Sería así sencillo de no ser que también tendrían que lidiar con Gojira que también podría ser visto como una amenaza mayor por lo que hizo.
Aquel dios destructivo había causado más muertes que las de un britaniano o cualquier cosa de la Tierra habría hecho antes, incluyendo a muchos japoneses inocentes.
"Yo opino lo mismo." Agregó Senba sombríamente. "Recordad que ahora mismo tenemos una amenaza aún mayor que los britanianos y no estamos del todo seguro si podremos hacerle frente después de lo que ha ocurrido."
Todos parecían compartir el mismo pensamiento con el miembro más anciano sobre el asunto de Gojira. De sin duda era una gran pesadilla tener a esa abominación expulsando radiación, contaminando el medio ambiente a su alrededor y trayendo más muerte de un modo aterrador peor que lo hubieran hecho los britanianos en el pasado.
"Estoy de acuerdo."
Todos se encogieron ante la nueva y voz y buena parte de las 2 facciones se levantaron para dar una pequeña reverencia al recién llegado a la sala siendo el general mayor Tatewaki Katase, quien se trataba de un hombre de mediana edad un poco corpulento y de aire profesional.
"De momento no moveremos fichas en el asunto." Dijo el general mirando a todos sus subordinados. Algunos de ellos obtuvieron miradas perplejas. "Todavía no estamos lo suficientemente equipados para lanzar nuestro ataque a Narita por muy desbordadas que estén los britanianos."
Ninguno quiso responder ante su opinión sobre esto, cuando el viejo general continuó. "Además, estoy de acuerdo sobre que, aunque los hayamos expulsado a todos y obtengamos nuestra independencia, no creo que Japón tenga algún futuro con ese monstruo existiendo."
Ya ninguno quiso responder lo contrario puesto que lo último que dijo era totalmente cierto. Casi todos sentían con amargura que el futuro de Japón aún estaba demasiado lejos incluso si recuperaran la independencia, y dudaban que tanto la Unión Europea y la Federación China intervengan en el asunto debido a las agendas políticas de cada una que estaban teniendo en estos momentos.
En otras palabras, Japón estaba totalmente aislada para el mundo y ahora se convertiría en el dominio de Gojira con sus habitantes como ganado.
Campos de refugiados de Tachikawa - Área 11
Lelouch estaba en conflicto.
Estando solo en uno de los refugios, el ex príncipe se dedicaba a teclear su portátil para buscar en redes sociales información del mundo exterior. Todo lo que quería saber fue la decadente situación que estaba pasando en el Área 11 desde el ataque de Godzilla y la muerte de Clovis. Por lo que veía, a pesar de haber establecido un gobierno provisional encabezado por el margrave Jeremiah Gottwald y la Facción Purista para mantener el orden, sabía que necesitaba más que eso para mantener bajo control el dominio ahora al borde del colapso.
Cómo era de esperar, las comunidades nativas japonesas habían comenzado ya con su insurrección llevados por el pánico y el miedo en las ciudades cercanas, y pronto se extendió por el resto de las ciudades del Área 11 aprovechando su debilidad.
Pobre tontos.
Si bien, el ejército sufrió numerosas bajas cuando Godzilla desató su tormenta radiactiva en Tokio, pero el resto que no estuvieron allí tuvieron la fortuna de no estar allí y actualmente están preparados para ser desplegados y sofocar una rebelión cuando lo vieran necesario. Según una declaración del gobierno provisional, aplastará las insurrecciones y retomarán el control en cuestión de semanas.
Si Lelouch tuviera que elegir estar satisfecho o preocupado por la situación, no sabría cuál de las 2 era la más viable.
El príncipe repudiado había planeado desde que Japón había sido ocupado por su nación natal que lo destruiría y así había pasado los siguientes 6 años planificando su rebelión inicial contra el imperio de su padre a la vez que llevaba una vida normal como estudiante sin revelar a nadie sus intenciones, ni siquiera a Nunnally, quien es la principal razón por la que decidió luchar contra el Imperio de Britania con el fin de crear un mundo pacífico para ella.
Fue así que había estado recaudando fondos en las numerosas apuestas de ajedrez que había estado haciendo desde los 14 años y tener contactos ya sea interno o externos que les sirvieran para iniciar así su rebelión. De hecho, había sido muy paciente durante tanto tiempo manteniendo su fachada de chico normal al mismo tiempo que planificaba una rebelión que haría historia desde la Rebelión de Washington, pero a diferencia de la nefasta revolución de las 13 Colonias, Lelouch se aseguraría de que esta tuviera éxito rotundo y ese sería su primer paso para derrocar al mayor imperio provocando otras rebeliones en las otras áreas del imperio y respaldando a los enemigos de Britania como Europa.
Todo iba bastante bien hasta la llegada de un elemento inesperado que parecía obstaculizar sus planes, pero al final esto hizo que lo adelantará de un modo que no esperaba. Con la muerte de uno de sus enemigos y las turbas que había estado estallando en distintas zonas del Área 11, parecía imposible iniciar su propia rebelión, pero sabía que esto sería de poca duración, puesto que los britanianos no estarían dispuestos a abandonar una de sus áreas tan fácilmente, y no creía que los rebeldes tendrían el poder y los recursos para enfrentarse a la maquinaria britaniana.
Por tanto, la rebelión del joven príncipe aún seguiría en marcha hasta que estuviera preparada para darle inicio. Sin embargo, pese a esto, tanto Britania como Lelouch tuvieron que lidiar con un problema aún mayor que ambos juntos siendo el responsable de la muerte de muchas personas y haya puesto el control del Área 11 patas arriba.
Pese a que la inesperada aparición de este dios destructivo haya desencadenado el caos en el Área 11, así como una oportunidad de mostrar al menos vulnerabilidad a los britanianos que Lelouch no pretendía aprovecharlo por el momento, Godzilla aún seguía representando un mayor obstáculo para sus futuros planes. Cualquiera en su sano juicio, incluyendo Lelouch, hubieran coincidido de que Godzilla no solo era una amenaza para tanto los britanianos y japoneses, sino para toda la humanidad y el mundo entero, incluyendo a su querida hermana Nunnally, que desde que habían escapado de ese infierno, ella se había mostrado angustiada y temerosa de su vida.
A Lelouch le dolía verla de esa manera, al igual que a Shirley quien también estaba histérica por todo lo que había pasado, y por ello, concluyó que también era un gran obstáculo para el deseado mundo de Nunnally.
Fue por eso mismo que en estos momentos ha estado buscando una forma de eliminar dicha amenaza que hasta ahora no había encontrado. Él estuvo husmeando en redes sociales qué era lo que estaba haciendo en estos momentos el gobierno de la Patria, pero de momento no hubo respuesta inmediata para su frustración.
Justo cuando pensaba que no encontraría algo que mereciera la pena, de repente sus ojos se posaron en un texto que le llamó la atención. En él ponía que en estos momentos se había enviado un equipo de investigación con trajes anti-radiación NBQ hacia las ruinas de Tokio que por lo visto, la nube radiactiva que inundaba la zona había sido disipada hacia el mar aunque el riesgo de radiación aún era alta, pero había dado vía libre para unos investigadores para estudiar la zona contaminada y también para conocer el paradero de Godzilla, que según se rumorea aún seguía allí en el mismo lugar donde se había parado después de haber desatado la tormenta y no se había movido desde entonces durante estos 4 días por alguna razón.
'¿Así que Godzilla aún sigue en su sitio? ¿Por qué razón?' Reflexionó Lelouch con curiosidad decidiendo navegar más en el asunto para averiguar más.
"Veo que te interesa todo esto."
Lelouch se sobresaltó al escuchar una misteriosa voz femenina que parecía no provenir de ningún lado de la habitación. Instintivamente volteó hacia atrás, a la entrada de su tienda, y vio para su sorpresa a una joven mujer de pie contemporáneamente de su edad.
Ella vestía con una capa de lana blanco que cubría su cuerpo con capucha incluida que tapaba la cabeza. Ella solo mostraba una extraña sonrisa y llamativos ojos dorados ante un perplejo Lelouch quien sólo se quedó congelado en su lugar mirando también a la chica excesivamente hermosa.
"Encantada de conocerte, Lelouch Vi Britannia." Habló la misteriosa chica. "He venido hasta aquí para hacerte un contrato."
Aquí termino por el momento. Todavía tengo que corregir el texto de este capitulo más tarde ya que todavía hay algunas fallas y algo más que agregar. De todos modos espero que disfruten.
¡Ja ne!
