Coacción.
Coacción: Se produce coacción cuando se obliga a la persona mediante la violencia ilegítima a adoptar un determinado comportamiento en contra de suvoluntad.
Dos semanas antes, en la Black Hole, dónde nada puede salir mal.
Una mujer rubia permanecía acostada en una cama, pensando, no mentir parecía una regla sencilla, sin embargo, cuando necesitas ocultar cosas no es tan fácil.
Theta se había cuidado mucho de fingirse enferma mientras Salkov tomaba su lugar entrenando a Tserriednich, se devanaba los sesos buscando una forma de evadir la bestia nen de su empleador y de retrasar su aprendizaje acelerado, pasaba el día entero en su cama para evitar sospechas, en eso estaba esa mañana cuando se dormitó al arrullo de las olas, se despertó sobresaltada al sentir una gran mano sobre su frente, abrió los ojos y allí estaba él. Su Zetsu era perfecto, no lo había sentido entrar y sentarse en la silla que Salkov solía usar.
Tserriednich la miraba muy seriamente...
Theta-chan ¿Estas muy enferma?- Era una pregunta directa, ineludible por completo para la rubia.
Ya me siento mejor Su Alteza- contestó la muchacha sin demora, inmóvil, mirando el techo. Al otro lado de la cama la bestia nen del príncipe estaba sentada con la mirada fija sobre ella.
El príncipe esbozó una sonrisa ladeada, su guardaespaldas se había asustado lo suficiente de él como para esconderse en su habitación como una niña pequeña ¡Era muy divertido! ¡Theta tenía suficiente valor para dispararle en la frente, pero ya no era capaz de mentirle! El rubio llevaba varios días entrenando con el gigante Salkov y estaba francamente aburrido, era tan evidente que no quería enseñarle nen que varias veces le habían dado ganas de descuartizarlo en la sala, sus respuestas eran tan pobres que fastidiaban a muerte a Tserriednich; por otro lado la batalla de sucesión avanzaba rápidamente, Halkenburg se había vuelto loco matando a diestra y siniestra; y mirando a su hermano Benjamín, concentrando su nen en sus ojos, había descubierto que este sabía nen a un nivel más alto que el suyo. Necesitaba mejorar si quería sobrevivir a este viaje y por alguna razón Theta parecía la más indicada para ayudarlo a lograr ese objetivo.
¡Que alegría! Ponte de pie...- Ordenó juntando tiernamente las manos frente a su pecho.
Ella no discutió, se levantó de la cama y se quedó de pie delante de él, llevaba puesta un pijama sin mangas y el cabello completamente suelto. Fue la primera vez que Tserriednich vio a su guardaespaldas sin el uniforme, se sorprendió de lo joven que parecía, con aquella ropa ligera tenía el aspecto de una adolescente, ¿En que clase de conspiración estaba envuelta esta muchacha? A través de su vida mucha gente había tratado de matarlo, todos habían muerto sin excepción, ahora tenía allí delante a una chica que lo quería muerto, a pesar de haberlo salvado en innumerables ocasiones. Muchas veces Theta pudo dejarlo morir y no lo había hecho ¿Qué era diferente ahora?
-Vístete, vas a venir conmigo.- Le ordenó, mientras se arrellenaba en el asiento y se disponía a esperarla.
Theta se sorprendió un poco de la situación, Salkov era de la opinión de que nunca le había disparado al príncipe y que todo el asunto había sido una ilusión, pero ella no dudaba de su percepción, no comprendía a cabalidad lo ocurrido, estaba segura de haber apretado el gatillo de su arma, la marca de la bestia nen que todavía quemaba en su rostro era una prueba segura de su transgresión, la cuestión era ¿Estaba Tserriednich al tanto de su traición?
Tserriednich no parecía tener la intención de retirarse, así que Theta se dirigió a los casilleros y abrió el suyo, de espaldas a su señor empezó a vestirse, supuso que él se iría pero no lo hizo, seguía allí sentado mirándola, lo comprobó cuando lo miró sobre su hombro antes de ponerse velozmente la camisa.
Era un momento muy bueno desde el punto de vista de Tserriednich, desde hacía mucho rato no se divertía tanto, todo estaba muy tenso con las grandes explosiones del nen de Halkenburg en la Black Hole y con las caras trágicas de las reinas cuyos hijos habían caído en la batalla de sucesión, así que sacar a Theta de la cama y obligarla a cambiarse de ropa delante suyo era un cambio agradable. La muy descuidada no llevaba sujetador bajo su blusa y se volvió un desastre intentado ponérselo sin que él la viera, nunca se había imaginado que esta mujer fuese tan pudorosa, tenía muchas ganas de reír ruidosamente pero arruinaría el momento, así que se mantuvo impasible, pronto tendría la oportunidad de mirarle las piernas; repentinamente Theta lo miró fugazmente, con reproche, por encima del hombro, estaba intensamente sonrojada y Tserriednich se maravillo de su osadía.
Como guardaespaldas Theta viajaba a menudo y casi siempre compartía alojamiento con sus compañeros, solía vestirse delante de ellos con completa confianza sin sentirse invadida, claro que sus compañeros ignorantes en el uso del nen, sentían tanto respeto por ella que jamás la habrían mirado un segundo más de lo estrictamente necesario. Sintió sus mejillas calientes y de inmediato supo que se había sonrojado, intentó espiar al príncipe y constató que seguía allí, fresco como una lechuga, mirándola, se volvió con rapidez y se demoró algo en los botones de su camisa, calcetines, pantalón, zapatos y corbata, llegado a este punto respiró profundo y procuró olvidar al rubio, se peinó con calma, se puso la diadema en el cabello y se enfundó en la chaqueta del traje con toda la elegancia del mundo, se volvió a su jefe ajustando las mangas de su camisa y abotonándose la chaqueta antes de buscar sus auriculares, entonces Tserriednich la detuvo.
El hombre se levantó en el preciso instante en que ella tomaba su auricular, bañándola con su nociva emanación de nen, dio un par de pasos hacía ella, dominándola con su impresionante estatura y posó ambas manos en sus hombros. La mujer se sintió confundida, y miro hacia arriba, a la cara de su jefe... se encontró con sus ojos profundamente azules que contrastaban dramáticamente con la oscuridad de su pupila y de inmediato volvió a sentir terror.
Tserriednich examinó su cara con detenimiento, se inclinó un poco hasta su oído y le preguntó a media voz:
-¿Por qué trataste de matarme?
Theta se sintió desfallecer, la boca se le secó al instante y su instinto la conmino a correr lejos de allí, pero vio un movimiento con el rabillo del ojo cerca de la cama, la bestia nen estiraba prodigiosamente su cuello por encima de la cama hacía ella con una sonrisa siniestra en el rostro y una mirada enloquecida, asustada y paralizada la chica se apresuró a refugiarse en el único lugar "seguro", solo había una manera de evitar tener el horrible rostro de aquella entidad nen a pocos centímetros de su cara, era mirar el rostro del príncipe, así que eso hizo; desesperadamente pensó en una respuesta, una respuesta verdadera que, tal vez, le ahorrará una muerte lenta y dolorosa.
Aquella fue una mañana muy feliz, Tserriednich todavía no comprendía a cabalidad los motivos de Theta y su extravagante atentado, pero su expresión cuando preguntó por sus motivaciones era para no olvidarla nunca, se quedó helada y pálida hasta el punto que temió que volviera a desmayarse, miró al vacío con los ojos muy abiertos como si mirará un fantasma y volvió a mirarlo a la cara, habían tantas emociones mezcladas en su carita de muñeca rusa, que era difícil no concluir que había actuado en contra de su voluntad, Theta era su guardaespaldas y lo había protegido en innumerables ocasiones, ahora era el momento en que él debía protegerla. Le sonrió conciliador y le hizo esta pregunta en voz muy baja:
Sabes que la pena para lo que hiciste es la muerte ¿Me ibas a acompañar a más allá Theta-chan?
Si, Su Alteza- Contestó ella con un hilo de voz, recordaba su disposición de ánimo en aquel instante, sabía que en aquellas circunstancias los guardaespaldas la habrían baleado al instante y no recordaba haber estado dispuesta a proteger su cuerpo de aquellas balas.
Lo se, irías conmigo al infierno si hiciera falta.- El príncipe sonreía satisfecho, posó su mano derecha sobre la coronilla de su empleada. - !Vamos a entrenar! Hay algunas cosas que debes explicarme.
Theta lo siguió, completamente confundida...
