Inercia.

Ave formosissima,
gemma pretiosa,
ave decus virginum,
virgo gloriosa,
ave mundi luminar
ave mundi rosa,
Blanziflor et Helena
Venus generosa!

(Carmina Burana)

Theta estaba al tanto de los avances en el entrenamiento nen del príncipe y en la guerra de sucesión, también continuo esforzándose en la coordinación del equipo de guardaespaldas, que protegía a Tserriednich de sus hermanos en la Black Hole. Una cosa era querer matar a su monstruoso alumno, antes de que se amenazará con alterar el balance del mundo y otra muy distinta era fracasar en su trabajo y perder a su protegido en manos de otros por incompetencia. Salkov opinaba que era mejor relajar las medidas de seguridad y dejar morir a su jefe en las manos del príncipe Benjamín, pero Theta se balanceaba entre protegerlo a toda costa de las amenazas exteriores, y encontrar una manera de quitarle la vida con sus propias manos, de la manera más rápida en indolora posible.

Habían vuelto a recluirse a entrenar, era el momento de enseñarle a su alumno la ecuaciones nen, se sentaron uno frente al otro en una mesa, Tserriednich estaba interesado en el cambio pedagógico de su mentora y miraba con atención como Theta dibujaba una escueta figura geométrica, cuando terminó la levantó a la altura de su pecho para mostrársela y empezó a explicarle las categorías de nen, la relación entre ellas y los porcentajes de éxito probable para alcanzar habilidades propias de cada tipo de nen.

El hombre amplió su sonrisa cuando supo que era un usuario nen del tipo especialización, halagaba su ego ver que era distinto de la mayoría, pero no tuvo tiempo de preguntar nada porque su maestra se puso muy sería.

Debe memorizar esta información Su Alteza.- Le dijo y la entonación de su voz no le dejó dudas de que era una orden. Muy pocas personas le daban ordenes al príncipe de forma que se sintió algo ofendido.

Podrías darme ese papel y los memorizaré después.- Ya la había memorizado, el príncipe Tserriednich Hui Guo Ro tenía memoria fotográfica, y también era ambidextro, de forma que estaba seguro de no olvidar la información, pero algo relacionado con su orgullo lo motivó a contradecir a Theta.

¡No! Usted memorizará esta información ahora y nunca conservará por escrito estos datos, es una norma común para todos los que aprenden nen.- Le interrumpió la mujer muy seria.

Esa era la forma en que los usuarios nen escondían su habilidad del resto de mundo, eran una especie de club secreto que no compartían su poder con nadie más, por eso no había encontrado información para seguir adelante con su aprendizaje del nen por su cuenta en ninguna fuente escrita conocida, ahora todas las cosas inexplicables y maravillosas del mundo en el que vivía tenían una explicación coherente, Tserriednich se sintió a la vez maravillado de los amplios horizontes que Theta le revelaba con su enseñanza, y decepcionado de que los usuarios nen más allegados no lo hubiesen considerado digno de aprender y compartir su poder. Esas ideas fortalecieron su voluntad, para convertirse en un maestro nen, sobrevivir a la batalla de sucesión y convertirse en el próximo Rey.

Muy bien, puedes destruir ese papel, ya lo memoricé.- La rubia lo miró unos segundos dubitativa, siempre podía volver a explicar este punto más adelante, de manera que sin despegar la mirada de su alumno levito a poca altura el papel y lo hizo arder en una llama de fuego azul.

Tserriednich se maravilló del espectáculo, esta era la primera vez que veía a alguien más usando nen tan cerca suyo, parecía un simple truco de magia y no se comparaba con su propia habilidad pero ese momento le hizo sentirse fuertemente conectado con Theta.

A continuación el entrenamiento nen del príncipe tomó un rumbo muy distinto del que había llevado hasta ahora. Ese día aprendió a usar Ren y estuvo obligado a mantenerlo durante treinta minutos para comenzar, era un tiempo excesivo para un principiante, pero ella confiaba en terminar con todo aquello de una vez y asfixiar a su príncipe mientras dormía, solo necesitaba verificar si la bestia nen se debilitaba lo suficiente como para dejarla alcanzar su objetivo, antes de pagarlo con su propia vida.

Afuera de la habitación Salkov sentía la emanación de nen del príncipe y se veía forzado a usar más aura para protegerse de las atroces sensaciones que le provocaba, mientras tanto, a su alrededor, los guardaespaldas que no sabían nen se mostraban embargados por un mórbido temor. Alrededor del cuarto príncipe siempre había una sensación un tanto fría, que se hacía mucho más intensa a medida que se le veía ser atroz y despiadado, pero muchos de sus cercanos se sentían fascinados por la conducta jovial y refinada de Su Alteza, incluso cuando era necesario retirar vísceras del suelo, limpiar sangre, o inmovilizar alguna victima durante sus fiestas de placer, su conducta despreocupada, calmada y alegre, le facilitaba a sus subordinados la disociación de la realidad y los llevaba a colaborar, muchas veces de manera activa, en sus perversiones; pero ahora era distinto, dentro de la habitación que guardaban solo estaban Theta y el príncipe, no estaba ocurriendo ninguna disección pero el nen que emanaba era sobrecogedor y opresivo en extremo. Incluso los guardias que compartían las tendencias sádicas de Tserriednich y saciaban su sed de sangre con él, pasaban medrosos ante esa puerta. Entretanto no dejaba de preguntarse ¿Qué estaba haciendo Theta?

Ese día Salkov no se había comunicado con su amiga, por la mañana había estado dispuesto a recibir otra paliza de Su Alteza pero Tserriednich le había anunciado un cambio de planes, y sin más le había preguntado como llegar a los dormitorios de los guardaespaldas, no sospechó nada y al decirle el lugar, el príncipe había echado a andar sin más hacía allí, otro guarda salía de la habitación común cuando el príncipe la alcanzó. "Esperen aquí" fue todo lo que dijo antes de abrir la puerta, así se había visto forzado a quedarse fuera mientra el rubio se entrevistaba con Theta, unos minutos después ambos había salido de la habitación, la rubia con el rostro inexpresivo y ojos asustados y el rubio sonriente y emocionado, detrás de ellos iba la monstruosidad nen que protegía a Su Alteza. Solo entonces se dio cuenta de que acababa de ser relevado del puesto como maestro de Su Alteza y que el plan de ganar tiempo volvía a estancarse. Ahora esperaba el fin de la lección diaria de pie en la puerta, afinando sus sentidos para ubicar el nen de la muchacha dentro de la habitación.

Finalmente escuchó la voz de su amiga a través del auricular pidiéndole entrar en la habitación, lo hizo con otro guardia a su lado y se percató del tibio y pacifico En de Theta envolviéndolo, estaba sentada, muy recta, en una silla delante de la cama del príncipe, ahora tenía ojos tristes. Sobre la cama, cubierto por una sabana estaba el príncipe, profundamente dormido, su rostro muy blanco y su cabello y barba rubia le daban el aspecto caprichoso de un ángel renacentista, a los pies de la cama la bestia nen estaba echada, vigilante, indoblegable en su tarea de proteger a aquel desagradable ser humano.

-El príncipe se ha cansado mucho, redoblen la vigilancia dentro de la habitación e investiguen la ubicación de los guardias del príncipe Benjamín... y cuiden de no hacer ruido.- Ordenó al guardia que entró con Salkov y que ahora se retiró de la habitación para comunicar las nuevas ordenes.

Después que el hombre hubo salido, Theta dejó descansar su mirada unos segundos en el príncipe dormido, dio un débil suspiro y extendió su mano hacia la bestia nen, Salkov entendió al instante, detener a Tserriednich estaba completamente fuera del alcance de ambos si se empeñaban en hacerlo y sobrevivir. Llevaba una carta en las manos y se puso de pie para ponerla entre las fuertes manos de Salkov, la bestia nen se había puesto alerta en torno al intercambio silencioso entre ambos, el hombre se mostró intimidado por la proximidad invasiva de la criatura, pero la mujer ya estaba acostumbrada a ella y continuó con normalidad.

-Es algo para hacer en caso de alguna emergencia, no vayas a conservarla, guardala en tu memoria.- explico sencillamente, sin soltar las manos de su amigo, entonces, con una sonrisa dulce volvió a sentarse al lado de su amo para velar su sueño.

Más tarde Salkov fue al baño a leer la carta, contenía la ubicación de la familia de Theta en Kakín, e instrucciones para sacarla del país a un lugar llamado "Isla Ballena" y suministrarles dinero desde unos contactos en York Shin. Salkov se sintió abatido, aquello no era más que un testamento, una prueba de lo incapaces que eran de frenar a este hombre, lamentó sinceramente no ser más brillante para idear un plan que los mantuviera a salvo en aquel viaje infernal; como todos en ese barco ignoraba por completo lo que pasaría una vez zarparan, no esperaba todos aquellos negros acontecimientos inesperados. Ahora Theta seguramente moriría en manos del príncipe, la carta comenzaba con esta frase "no fue una ilusión, él lo sabe todo", de manera que de alguna forma el príncipe estaba al tanto de que Theta había tratado de matarlo, así que traerla a su lado no podía ser más que una estratagema para castigarla.

Salkov, sumido en la meditación sostenía débilmente la carta escrita por la rubia y miraba un punto muerto en el mármol del piso, pensaba y pensaba que los castigos de Tserriednich eran atroces, que tal vez no podría permanecer impasible mientras Theta era castigada, que si intervenía estaría en inferioridad numérica, que tal vez él también sería muerto y que en ese caso no podría proteger a la familia de su amiga, en ese punto volvió a mirar la carta. Si todos eran viejos en casa de Theta no tendría problema en dejarlos arreglárselas por su cuenta, entonces vio que entre esta gente, casi todos eran niños o jóvenes adolescentes, solo había una persona mayor, la madre de Theta. Volvió a pensar y entonces cayó en cuenta de que nadie se podía bajar del barco y seguir con vida. Tampoco se podía esconder uno durante mucho tiempo entre la chusma de los niveles inferiores, dominada por las mafias de Kakín. Tal vez, la única opción para ellos era la Asociación de Cazadores. En esto pensaba cuando alguien toco con fuerza la puerta, recordó entonces que los guardaespaldas también se vigilaban unos a otros, hizo arder la carta entre sus dedos maquinalmente y salió con calma a seguir cumpliendo sus obligaciones, ahora necesitaba hacer sus guardias en el pasillo exterior.

En la habitación del príncipe, Theta estaba dominada por sentimientos encontrados, durante el entrenamiento, Tserriednich no dudaba en cerrar los ojos delante de ella, cuando lo hacía ella no podía evitar recordar su rostro con la herida de bala en medio de la frente, la manera en que su cuerpo había caído ante ella, el aspecto sanguinolento de la masa de huesos y carne de su cerebro en conjunto con los espasmos nerviosos en su cara y sus manos la llenaban de piedad. Este hombre había matado a innumerables personas en su vida, algunas de las cuales habían muerto mientras ella estaba de guardia, recordaba todo lo desagradable de aquellas cosas, pero ninguna de aquellas la había afectado tanto. Al dormir, horribles visiones de Tserriednich la perseguían y al despertar sentía que su conducta era más que un crimen. El príncipe no podía seguir viviendo tal como era en ese momento, pero ella tampoco podría seguir en este mundo si llegaba a matar a su señor.

Mientras tanto su En permanecía imperturbable, rodeando protectoramente a su amo que dormía pacíficamente como un niño en el vientre de su madre.

Saludos, gracias por leer esta historia, la inicié debido a mi temor de ver morir a un personaje tan bueno como Theta, pensé que tendría tiempo de terminar antes de que Togashi saliera del Hiatus pero al parecer el universo se puso en mi contra o tal vez muy a mi favor y ahora tendré que terminarla a toda la velocidad, la idea es que Theta no muera a manos de Tserriednich y no pintar a este rubio tan fuera de personaje.

Abajo les dejo la traducción de la letra de la canción en latín que comienza este capítulo, se trata del fragmento "Ave formosissima" de la obra Carmina Burana, que en mi opinión retrata un poco la figura de Theta, tal como Tserriednich empieza a idealizarla.

Salve la más hermosa,

preciosa joya,

Salve, la doncella entre vírgenes,

Gloriosa virgen,

Salve, luz del mundo,

Salve, rosa del mundo,

Blancaflor y Helena,

¡Noble Venus!