Conspiración.
"Hay compañeros listos para destrozarse el uno al otro,
pero hay un amigo que apega más que un hermano".
Proverbios 18: 24
Aquella noche fue una en la que Salkov no se encontró cómodo de ninguna manera, los murmullos entre sus compañeros después de ver a Theta y al príncipe tan íntimamente abrazados corrieron velozmente, y la opinión respetuosa que existía sobre ella se devaluó de manera sobrecogedora, de pronto se estaba convirtiendo en una trepadora oportunista a los ojos de sus hombres.
Los guardaespaldas de Tserriednich se dividían en dos grupos bien diferenciados, los que compartían su sadismo y los que no, los primeros participaban con gozo de sus maldades y los segundos las toleraban sin hacer notar su rechazo, ambos grupos entendían que les convenía mantener la seguridad de su señor y en ese frágil equilibrio se sostenía todo aquel sistema de seguridad, los guardias que en verdad sostenían la operatividad de este equipo eran los que había elegido la reina Unma, de los cuales Theta era la más ecuánime y la única a la que el príncipe escuchaba, de manera que era especialmente ominoso que la autoridad de la chica se viera socavaba de esta manera.
Salkov se preocupó aún más cuando empezó a percibir las emociones de algunos de los guardaespaldas más perversos, evidentemente la perspectiva de participar del eventual descuartizamiento de su compañera les llenaba de ilusión, que supieran ninguna chica había sobrevivido al interés de Tserriednich y en sus limitados entendimientos no veían una sola razón para que ello no fuera así con Theta, estos guardias se mantenían muy serenos en sus puestos, pero en sus ojos relucía un brillo siniestro e inquietante.
Si había un momento oportuno para iniciar una conspiración contra el cuarto príncipe Hui Gou Rou era ahora, esta noche hacía su turno en la puerta exterior, con un compañero especialmente perezoso. Salkov era un hombre indulgente, un rasgo de carácter que Theta le reprochaba constantemente pero que ahora le resultaría útil.
El hombre que compartía su turno empezó a cabecear de sueño pasada la medianoche y Salkov fue amable, como siempre...
La guardia nocturna es más pesada cierto, con este silencio y paz .- Comentó Salkov sonriendo conciliadoramente.
Si, pero debo mantenerme alerta, Theta se enojaría si se entera de que me he dormido. - El otro guardia dijo esto seriamente y con el ceño fruncido.
¡Bah! Theta duerme, el príncipe duerme, después de la ejecución de hoy ¿Crees que habrá un nuevo peligro? - Desestimó Salkov, atento al rostro soñoliento de su compañero.
Es verdad, es muy injusto esto, el príncipe nos paga bien, pero por todo este asunto de la ceremonia de sucesión todos estamos haciendo turnos dobles, ¡Hay un límite para lo que un hombre puede aguantar.- Apostrofó el hombre autoconvencido de sus argumentos.
Solo era necesario un pequeño empujoncito en la dirección correcta y Salkov estaría libre para abandonar su puesto y llevar a cabo su pequeño plan.
Pareces cansado...-
Lo estoy, vendería mi alma por dormir cinco minutos,
Hazlo, estaré pendiente, si pasa algo te despierto y aquí no ha pasado nada, una mano lava la otra.
El guardaespaldas, perezoso como era, no se hizo de rogar, se envolvió como un ovillo en un rincón y en pocos minutos el sonido de su respiración revelaba la profundidad de su sueño. Salkov no escuchaba nada en su auricular , así que los guardias de dentro también debían dormir.
Sin perder tiempo Salkov emprendió el camino hacía los niveles inferiores de la Black Hole, nadie lo detuvo, muchas veces durante el viaje había acompañado a Mark a buscar chicas para el príncipe, de manera que esa noche todas las barreras fueron porosas para él.
En el hospital de a bordo, Leorio bostezaba de aburrimiento, ya eran cerca de las dos de la madrugada y la emergencia parecía desierta, Cheadle se había largado no sabía a donde y solo Mizaiston lo había ido a saludar brevemente, antes de hacer su camino a la cama bostezando ostentosamente, Leorio bufó de impaciencia y abandonó su consultorio para buscar un café, cuando volvió con su taza humeante se detuvo sorprendido, un hombre muy alto, de una poderosa complexión, vestido con un impecable Armani negro caminaba directo hacia él, se notaba que era un usuario de nen, y aquella ropa exclusiva lo identificaba como un VIP, además este hombre estaba armado. Leorio no se dejó intimidar y se acercó a él con resolución, y entonces vio que lo conocía.
Resulta que antes de que el barco zarpara, Leorio había convencido a Cheadle de concederle un adelanto de su paga como Zodiaco, basándose en que no podría irse durante el viaje, de manera que sintiéndose muy rico por primera vez en su vida, se decidió a gastarlo todo en el exclusivo bar de la Black Hole, allí estaba bebiendo alegremente cuando, por casualidad, entabló conversación con un par de hombres, ambos llevaban trajes impecables de diseñador y relojes Ducati de titanio en las muñecas, aseguraron trabajar para uno de los príncipes de Kakín, uno de ellos, con grandes y expresivos ojos verdes sonreía mucho y parecía especialmente interesado en las chicas y el otro, prodigiosamente ancho y alto, parecía aún más interesado en el vodka. Aquella fue una muy buena noche para todos los involucrados, Leorio se despidió de sus nuevos amigos casi completamente borracho y con una hermosa chica al brazo, y ellos se habían llevado cada uno una chica a los niveles superiores del barco. El hombre ante él era Salkov, el hombre que había bebido y reído con el esa noche.
¡Amigo! ¡Que alegría verlo!- saludó con jovialidad.
Salkov apenas si recordaba a Leorio, sin embargo pudo reconocerlo, este joven había afirmado ser un Cazador y nuevo miembro de los Zodiacos, no era el que buscaba, pero considerando que no tenía mucho tiempo tendría que servir, era un prodigioso golpe de suerte que fuera esta la primera persona en encontrar en aquel lugar. Sonrió mientras se esforzaba en recordar su nombre.
Leorio, debe recordar más a las personas capaces de ayudarlo señor Salkov, ¿En que puede ayudarlo este humilde doctor?- Le sacó del apuro Leorio con falsa modestia y haciendo gala de su encanto.
¿Podemos hablar adentro?- preguntó Salkov señalando el interior del consultorio.
¡Claro! ¡Que poco delicado!- exclamó Paradinigth abriéndole la puerta de par en par y tomando asiento en su silla de doctor.
Unos minutos más tarde un observador se habría preocupado, Leorio miraba a su interlocutor con una expresión seria y sombría, su café estaba frío a su lado sin que nadie lo hubiera tocado, Salkov terminaba de explicar a media voz la situación a Leorio.
Entonces es necesario sacar a Theta de este barco y hacerla llegar a Isla Ballena.- culminó Salkov y esperó la respuesta de Leorio.
El pelinegro tenía el ceño fruncido, era evidente que esta gente había participado durante mucho tiempo de horribles atrocidades y ahora que la situación se desbordaba y amenazaba con afectarles directamente, buscaban que alguien más le sacara los pies del barro. No podía dejar de pensar en aquellas chicas que se habían llevado, y en las probables razones para que no las volviera a ver más en el barco. Aborrecía cuando la gente poderosa se aprovechaba de los más débiles.
¿Entonces quieres que salve a tu novia del príncipe? ¡Dime una cosa Salkov! ¿Quien hizo algo para salvar a aquellas chicas?- preguntó Leorio subiendo la voz.
No comprendes, Theta no es mi novia, es mi amiga, ella puso su vida en peligro para evitar que el príncipe aprendiera nen, y si no hacemos nada para sacarla de este barco el príncipe la matara para vengarse.- Explicó Salkov, calmado, el tiempo era rápido, necesitaba hablar con una persona diferente si esperaba tener éxito.
¡Aún así ustedes le han llevado todas esas chicas, nadie los obligaba!- gritó Leorio mientras se ponía de pie de un salto derribando la silla.
Salkov permaneció sentado, en calma. Entonces la puerta del consultorio se abrió.
Calmate Leorio.- Intervino Mizaiston quien escuchaba tras la puerta, solo un nombre lo había detenido en la puerta del consultorio de Leorio, Tserriednich. - ¿Dónde dice que ocurren estas cosas?.
En la habitación del cuarto príncipe Tserriednich Hou Gou Rou.- Contestó Salkov sin siquiera voltearse, había notado la presencia del zodiaco apenas había llegado y también reconoció su aura como la de una de los Cazadores que le había entregado su licencia de Cazador Temporal.
Mizaiston entró y cerró la puerta tras de si, hizo pocas preguntas para aclarar algunos puntos de la situación, salvar a una Cazadora Temporal metida en apuros por su propia imprudencia no formaba parte de los objetivos de la Asociación de Cazadores pero se cuidó muy bien de dejarlo entrever, sin embargo Salkov pudo sentir que, tal vez, no recibiría ayuda, así que decidió poner todas las cartas sobre la mesa.
Puedo darles información sobre el príncipe, su bestia y habilidades nen, también tengo como pagarles ¿Conocen la Estrella de Kakín? Theta la tiene en su poder, si nos ayudan sera suya, como pago por sus servicios.
¡¿La Estrella de Kakín?! ¿Y cómo la obtuvieron? ¿Fue robada?- atacó Leorio.
El príncipe se la entregó a Theta hace unas horas, yo la vi.- Aclaró Salkov.
No hace falta, será suficiente con la información, deben seguir como hasta ahora, busca a un guardia llamado Kurapika, es un hombre que trabaja para la princesa Woble, explícale lo que nos has dicho y haz lo que te pida. Si pasa algo, avísanos a través de él y haremos lo posible para ayudar a Theta.
Salkov dio por terminada la entrevista, estrechó la mano de Mizaiston y de Leorio y se apresuró a volver al área VIP, se detuvo frente la habitación de la princesa Woble y pidió hablar con Kurapika, cuando lo vio se sorprendió de su aspecto pequeño y delicado, nuevamente la entrevista fue rápida y concisa, Salkov tuvo la desagradable sensación de que este rubio podía saber si le mentía, de manera que fue veraz, la verdad empezaba a hacerse un hábito en su vida. Al retirarse hasta la puerta de su príncipe, volvió a encender sus auriculares, suspiró aliviado cuando solo pudo escuchar ronquidos.
Al llegar a su puesto y tomar su posición carraspeo ruidosamente despertando a su compañero, quien se apresuró a correr con el arma en la mano.
Lo siento, creí escuchar algo por allá, pero tal vez no sea nada.
No importa, dejame ir a investigar. - dijo el guardia mientras se apresuraba tras una esquina.
Salkov sonrió aliviado, ser indulgente no era tan improductivo como Theta pensaba.
La mañana trajo una sorpresa, el príncipe se había levantado inusualmente temprano, había tomado su desayuno de siempre pero se había vestido con elegancia y salió con dos guardaespaldas sin decir a donde. Theta no se enteró, esa noche había dormido más profundamente de lo normal y para cuando se levantó y fue a comer no había nadie cerca. Su rostro estaba fresco como una rosa pero tenía la mente en una bruma, malhumorada por haber abrazado al príncipe la víspera, estaba comiendo un desayuno doble cuando Salkov se sentó a su lado.
Te vez horrible.- le dijó la rubia evitando mirarlo a la cara. No quería escuchar un regaño suyo, ya era muy consciente de todo lo malo que había estado haciendo, pero tampoco podía pensar en una manera de evadir todas aquellas situaciones.
Fue una horrible noche Theta y lo sabes bien... ese documento que escribiste es una mi..da sabes, nada de lo que dice ahí sirve para algo útil.
Tal vez no hay otra cosa que hacer, ¿Se te ha ocurrido algo? Porque todavía mis sueños no me han dado la solución.- dijo Theta con fastidio mientras atacaba con una cucharita el fondo de su vaso de yogurt, en su dedo el enorme diamante que el príncipe le había dado lanzaba brillantes destellos cada vez que movía la mano, sin que ella le prestará la más mínima atención.
Pues resulta que si – de inmediato Theta detuvo lo que estaba haciendo y fijó su atención en su amigo.
Salkov estaba a punto de empezar a contarle los acuerdos hechos con la Asociación de Cazadores mediante Kurapika cuando un par de guardaespaldas entraron al comedor.
Theta, acompañanos por favor, el príncipe requiere su presencia.
Ella simplemente se puso de pie y siguió a los guardias, esperaba ir a la habitación de Tserriednich pero se sorprendió cuando sus compañeros la guiaron al exterior. Ignoraba que el príncipe hubiera salido pero se cuidó mucho de hacerlo notar, parte de su trabajo era saber donde estaba Tserriednich. En el camino, empezó a barajar alternativas, si iba a ser ejecutada por traición este no era el protocolo, tampoco estaba siendo llevada a algún lugar de torturas, en lugar de ello se adentraban cada vez más en el área VVIP, ademas los guardaespaldas no parecían alterados ni nerviosos. Cuando llegaron a su destino tuvo que luchar con el impulso de abrir la boca con asombro, estaba delante de los aposentos del Rey Nasubi.
