Disociación.

La disociación implica

una desconexión entre la mente de la persona

y la realidad del momento presente.

Tserriednich la esperaba tras la puerta, apenas entró rodeó a Theta con un brazo y la condujo con gracia hacía su padre, la mujer no estaba segura sobre que hacer, el protocolo ante el Rey no tenía nada que ver con el que se usaba delante de las reinas o los príncipes, Tserriednich por ejemplo, detestaba las cortesías y solo requería que usaran el título "Su Alteza" para nombrarlo. Una vez Tserriednich la dejó de pie delante de Nasubi, Theta evitó el contacto visual e hizo su mejor reverencia, insegura sobre la dirección que estaban tomando los acontecimientos.

¡Es muy bonita! ¡Hoi!.- el Rey sonriente se dirigió a su hijo. Detras de él su bestia nen se adelantó hacia Theta, meneando de forma grotesca los montones de mamas que la cubrían, una vez frente a ella se puso a mirarla, no a la cara como hacía la bestia de nen de Tserriednich, sino a su vientre y partes más íntimas.

¿Como te llamas?- preguntó el Rey interesado en la guardaespaldas, moviéndose trabajosamente hacia delante en su asiento para mirarla más de cerca.

Theta, Su Majestad.- contestó mientras la bestia nen del Rey la olfateaba ruidosamente y se apartaba de ella haciendo extravagantes cabriolas.

Es nueve en idioma griego, el nombre de mi esposa más joven significa ocho ¡Hoi! , si te hubiera visto antes Theta, tu serías la reina número nueve ¡Hoi!.- bromeó el Rey alzando el dedo índice y mirando a su hijo con una sonrisa descarada.

Tserriednich de buen humor se unió a las risas de su padre. El Rey ahora extendió una mano hacía Theta.

Ven, acercate, dame tu mano ¡Hoi! - ordenó imperiosamente.- Theta se acerco lentamente, clavo su rodilla en el suelo y puso su mano izquierda en la mano del Rey, en caso de perder una mano prefería perder la que menos usaba.

¿Sabes que es esto?- preguntó el Rey a la muchacha, acariciando con delicadeza el enorme diamante en su anillo, Theta le puso atención a la piedra por primera vez, se trataba de un aro de oro rosado, en cuyo centro brillaba un enorme diamante, rodeado por una cinta de otros brillantes mas pequeños. El Rey no la dejó contestar y continuó:

Es la Estrella de Kakín, una hermosa gema, transparente como la verdad, la familia real debe ser honesta siempre Theta, solo así brillamos como las estrellas en el cielo ¡Hoi!- El Rey entonces cubrió la mano de la chica con su otra mano, envolviéndola y la estrechó unos segundos.

Doy mi permiso, puedes definir la fecha de la boda cuando quieras, y usa lo que necesites del tesoro real.- Concedió Nasubi a su cuarto hijo.

Gracias Su Majestad, padre.- contestó educadamente Tserriednich, haciendo levantar a Theta, ella completamente pasmada hizo una nueva reverencia y se dejó conducir por el príncipe todo el camino de regreso.

La mano de Tserriednich descansó en su cintura todo el camino, eran escoltados por cuatro guardaespaldas, había escuchado con toda claridad la palabra boda, pero se resistía a aceptar que acaba de ser comprometida con el cuarto príncipe de Kakín, sin que nadie le preguntara su opinión, no recordaba haber dado un si, ni al príncipe ni al Rey, pero a ellos eso no parecía importarle en lo más mínimo.

Cuando entraron en la habitación, Tserriednich convocó a todos sus guardaespaldas y servidumbre, les anunció parcamente que Theta era su prometida y que pronto habría una boda a bordo, y para demostrar la seriedad de sus palabras la beso en la boca, allí delante de todos. Luego envió a buscar a alguien en los niveles de clase alta de la Black Hole y decidió volver a entrenar. Se vio obligada a volver a encerrarse con el príncipe a practicar nen, sin ser capaz de negarse.

Salkov se había asustado mucho cuando vio salir a Theta, se asustó aún más cuando Tserriednich dejó a Theta parada a su lado y convocó a todo el mundo, y se sintió aterrado cuando escuchó el anuncio del príncipe y lo vio besar, casi a la fuerza, a una Theta tan pasiva como una muñeca.

Nadie comprendía nada, ambos Theta y Tserriednich se habían vuelto a encerrar a entrenar y todos volvieron a sus actividades rutinarias, los demás guardaespaldas estaban claramente desorientados, tal vez el descuartizamiento que esperaban sería aún más interesante que lo que esperaban, o tal vez no ocurriría tal evento sangriento, Mark especialmente, tenía una expresión muy pensativa en su rostro.

Theta se apresuró a agotar al príncipe, todavía era fácil hacerlo, en poco tiempo de practicar Ren el hombre cayó agotado en sus brazos y ella lo llevó a su cama. El agotamiento del príncipe se producía muy rápido debido a que su cuerpo aún no se acostumbraba al uso del nen y a que la bestia parásita usaba mucha de su aura, ademas el entrenamiento que le estaba dando era abusivo y podía dañar seriamente sus puntos shoko, sin embargo aquel era un mal menor, antes de que eso pasara bien podría acabar muerta, era necesario un plan y ya no tenía ninguno, era el momento de escuchar a Salkov.

Al salir de la habitación del príncipe, notó el cambio.

El príncipe se ha dormido, no hagan ruido.- anunció con normalidad, pero de inmediato captó miradas avergonzadas, rostros pasmados, mucho silencio...

Cayó en cuenta de que toda esta gente, que la conocía como Theta-chan y la trataban con camaradería, acaban de ver como el príncipe la besaba y la llamaba su prometida, y que evidentemente no sabían que pensar. Sin embargo, ella estaba en la misma situación y no tenía tiempo para ocuparse de ellos.

Salkov sígueme.- ordenó a su amigo y se dirigió con él al comedor.

Por favor, dime que se te ocurrió algo.- suplicó la mujer.

A continuación el hombre le contó todo, no omitió ningún detalle, incluso el aspecto de las personas y los lugares donde había estado, Tetha lo miraba con mucha atención por primera vez en mucho tiempo.

¿Los ojos rojos de los Kuruta?- preguntó la chica dubitativa, en todo aquel tiempo, le había puesto tanta atención a los destripamientos que organizaba el príncipe, que había olvidado casi por completo su colección de partes humanas.- ¿ Por qué la Asociación de Cazadores está interesada en cadáveres?

No es la Asociación de Cazadores la interesada.- Aclaró Salkov.

¿No? ¿Entonces quien?

Un cazador particular, Kurapika.- Theta dio un respingo.

¿El de las clases de nen? ¿Y qué interés tiene en cadáveres?- Por lo que sabía, bien podía estar saliendo de la sartén para caer al fuego, los traficantes de partes humanas le repugnaban incluso más que los tratantes de blancas...

El mismo, dice que solo quiere proteger a la princesa Woble y recuperar los ojos.

¿Recuperar? ¿Acaso antes eran suyos?- Theta empezaba a ponerse paranoica.

¡¿Qué más da?! Está dispuesto a ayudarnos, además dijo que tenía un contacto en Isla Ballena.- Salkov no sabía como explicarle a su amiga que Kurapika no parecía una mala persona.

¿Te dijo el nombre del tipo en Isla Ballena?.- preguntó Theta apoyando su sien en una mano.

¡Huumm!... Si, un tal Gon Freecs, oh espera.- Salkov recién se daba cuenta de que no se habían servido nada, comer era el disfraz de sus conversaciones de manera que se apresuró a buscar algo para ambos.

Mientras Salkov servía, Theta meditó, Isla Ballena era una isla en medio del camino a ninguna parte, ninguna mafia se abastecía allí y la isla no era famosa por nada, simplemente era un lugar olvidado por el mundo, donde ni siquiera había una escuela y las personas llevaban una vida autosuficiente, conoció el lugar por casualidad; en un viaje para buscar una repugnante mano seca comprada por Tserriednich, una tormenta sacó su nave de curso y fue menester atracar en el puerto más cercano, el de Isla Ballena, el calor y la humedad eran tan excesivos que la mujer dejó a su compañero a bordo y se fue de paseo. Resultó que un viejo había muerto sin herederos y estaban subastando su propiedad, el precio era bajo y nadie quería pujar, de manera que adquirió la propiedad fácilmente.

Theta aborrecía la vida en Kakín, aquella compra serviría para sacar a su familia del país en primer lugar.

Más tarde en York Shin, la chica se hizo de un testaferro, un tal Zephile traficaba con antigüedades en esta ciudad usando capital suyo, allí también reposaban las escrituras de la casa de Isla Ballena, en un casillero privado, que se abría con una llave, cuyo paradero solo conocían Salkov y ella...

Su amigo regresó con la comida, la miró ceñudo y empezó a hablar:

Si no confiás en nadie, nunca podrás hacer nada. ¡Oye! ¿Y qué demonios estas haciendo con él príncipe?

Este era el momento que tanto había temido, no podía negar lo que pasaba, Theta se sentía avergonzada de si misma y tampoco encontraba una explicación lógica para lo que hacía, su pasividad a los avances de Tserriednich y el impulso de protegerlo eran realmente incongruentes.

¡Nada! Es él quien está loco ¿Por qué me preguntas?

Theta, estas sonrojada y hace unos minutos él dijo que eres su novia.

La rubia abrió la boca asombrada, "novia" era una palabra muy grande y horrible para describir su relación con su jefe.

No lo se, ya sabes como es.- contestó azorada.

¿Es "Jack el destripador" de Kakín?.- De pronto Salkov se lo estaba tomando con sentido del humor, Theta se lo agradeció con una sonrisa.

Supongo que espera cobrarme la bala durante la noche de bodas.

¿Noche de bodas?...- Salkov no parecía terminar de asumir la nueva realidad tampoco - ¿A dónde te llevó por la mañana?

Con el Rey Nasubi, le pidió permiso para la boda. - le confió ella en voz muy baja.

¡Nasubi! ¿El Rey? ¡Caray!... ¿Y qué dijo el rey?- Salkov se había quedado de piedra, algo así estaba fuera de toda consideración.

Pues dio su aprobación.

¿Por qué no dijiste que no quieres?- preguntó el hombre con la mayor de las simplezas.

Pues porque nadie me preguntó nada.- Contestó la rubia con un sonsonete infantil.

Salkov se quedó mudo tratando de procesar la información, Theta empezó a comer y algún tiempo después su amigo la imitó. Entonces pasó algo que los asustó.

¡Theta-chan! ¿Por qué me dejaste solo? Desperté y no estabas ahí.- El príncipe acababa de entrar imperiosamente al comedor y se dirigía directo a ellos.

Los dos guardaespaldas mantuvieron la compostura a pesar del susto, Tserriednich se sentó junto a Theta invadiendo todo su espacio personal.

No quería interrumpir su descanso Su Alteza.

El príncipe se dio por satisfecho con esta simple frase, y extendiendo el brazo sobre los hombros de la mujer preguntó:

¿De qué hablaban? Se veían muy animados.-

De nuestro compromiso.- Contesto la chica. Ágil, a cada segundo Theta sentía como su agilidad mental se multiplicaba para sobrevivir al príncipe, preguntas como esa, que antes la habrían hundido en segundos de doloroso silencio, ahora encontraban respuestas verdaderas a gran velocidad.

¡Oh! ¿Que te parece Salkov? ¿No es bonita mi novia?

Salkov de pronto ya no tuvo miedo, esta pregunta normalmente era el límite que tenía el príncipe entre la seducción y la matanza, "¿No es bonita?"... esa frase siempre venía antes de un estrangulamiento, una puñalada, o un largo y profundo corte en la garganta... de manera que el guardaespaldas se preparó para la lucha, delante suyo Tserriednich tenía aquella horrible expresión de fiera, su cara lucía exactamente igual a la de un tigre antes de devorar a su presa, sin embargo los segundos pasaban y nada extraño ocurría.

Mis felicitaciones Su Alteza, es muy bonita.- concedió el guardaespaldas.

Tserriednich mantuvo su sombría expresión y volvió a preguntar.

¿Tienes novia Salkov?... pasamos un montón de tiempo juntos y sé muy poco de ustedes ¿Hay alguna chica bonita esperándote en casa?

La había, sin embargo Salkov se había prometido a sí mismo nunca revelar esta información. La bestia nen del príncipe empezó de inmediato a intimidarlo, y en poco tiempo el hombre pudo comprender la presión que enfrentaba su amiga cada día, cualquier cosa era mejor que soportar el acoso de aquella visión de pesadilla.

Si Su Alteza.- cedió, aliviado de que aquella monstruosidad se alejara de él.

¿Y es tan bonita como Theta?

No Su Alteza, ellas no se parecen.

Tserriednich había estado mirando y jugando con las puntas del cabello de su novia, ahora miró amenazante a Salkov una vez más y tomando a su chica de la mano anunció que tenía algo importante que hacer y se la llevó de allí .

Salkov se quedó sentado algo confundido, ¿Acaso aquella era una escena de celos?, por un lado Theta se sonrojaba y por el otro el príncipe se portaba como un novio celoso. Definitivamente esto parecía otra dimensión.

Para la tarde habían empezado a llegar montones de regalos y tarjetas de felicitaciones por el compromiso, era oficial. Esta era la primera vez que un príncipe tomaba princesa en medio de una batalla de sucesión, era casi como si el príncipe Tserriednich se estuviera autoproclamando ganador y así lo entendieron sus hermanos más fuertes, sin embargo allí estaban todas las cortesías de rigor. El príncipe dejó a su novia en manos de un equipo de modistas y se sentó a leer las felicitaciones, una a una las fue echando a la basura con calma, excepto las de sus "madres", estas contenían invitaciones a desayunos, meriendas, almuerzos, tés, exactamente dos días de compromisos sociales para dar la bienvenida al nuevo miembro de la corte real de Kakín.

Alzó la mirada, sobre un taburete las modistas medían y anotaban todos los detalles de la anatomía de su guardaespaldas, la muchacha parecía molesta pero se sometía sin quejas, sus cejas rubias tenían la forma acentos circunflejos, molesta pero pasiva tenía un encanto cautivador, en todos sus miembros tensos se percibía el vigor de la acción y la fuerza contenidas. Entonces tomó una revista, VOGUE, era uno de los pocos hombres en todo el reino capaz de leer esta publicación sin perder una ápice de masculinidad, pasó las páginas impaciente hasta que se detuvo en un punto, una modista ya estaba atenta y acudió a una sola mirada suya, señaló con un dedo el modelo elegido. Un vestido sastre azul marino, con cuello "Peter Pan" blanco, sobrio, simple, delicado y elegante. El primer compromiso social de Theta para la mañana era un desayuno con su madre, la Reina Unma.

Muy temprano Theta salió de la habitación 1004 acompañada por dos guardaespaldas, iba vestida impecablemente con la ropa que Tserriednich había elegido para ella, era ropa hecha a la medida en tiempo récord, pero ella se lo tomó como un cambio de uniforme. Antes de salir, el príncipe le había dado un mensaje para su madre: "Pronto habré ganado el trono de Kakín" parecía una broma de mal gusto... Theta se preguntó qué sentiría esta mujer cuyos hijos se enfrentaban a muerte sin que hubiera seguridad de que alguno sobreviviera a la competencia por el trono.

Cuando traspasó el umbral de la habitación de la Reina Unma, y pudo contemplarla de pie mirando el mar en la ventana, cayó en cuenta de que esta mujer le había confiado a su hijo más pequeño para su protección, y ella le había disparado una bala a la cabeza. Respiró hondo y se acercó a su anfitriona, ya se conocían y si la Reina estaba sorprendida que la empleada que había contratado, volviera a ella bajo la ropa de una futura nuera, no lo dejó ver de ninguna manera.

Tomaron café mirando la olas, pasaron a la mesa y en medio de la charla intrascendente la Reina preguntó:

¿Qué te parece Tserriednich Theta?-

La pregunta cogió a la chica desprevenida, se había distraído comiendo una mermelada de grosella y casi deja caer el cuchillo de postre.

Es un hombre extraordinario.- respondió sin dudar, "extraordinariamente cruel y repugnante" pensó.

Si, lo supe desde que era un niño pequeño.- confirmó la Reina con una sonrisa amable.- ¿Qué te parece esta mermelada?.

Theta se sintió algo contrariada, aquella mermelada era idéntica a la que su madre preparaba cada otoño en casa, era casi imposible conseguir una así en las ciudades y comerla la hacía sentir en casa, ¿A que venía el interés de la Reina?

Es muy buena, mi madre solía hacer una así en casa.

¿En serio? Yo nunca he podido cocinar nada... Tserriednich ama esta mermelada, desde que la comió en un viaje a las montañas he tenido que abastecerme de ella solo para él, es gracioso que también te guste tanto, la comías sin parar, exactamente como suele hacerlo él. Encuentro que te le pareces un poco.- Expuso la Reina repentinamente locuaz.

La joven no supo que decir ¿Qué se parecía a Tserriednich? ¿Qué compartían un gusto culinario? Aquello no tenía sentido, se limitó a sonreír. Entonces una sirvienta anunció algo a la Reina, la mujer se levantó de inmediato y Theta se apresuró a imitarla. El príncipe Benjamín entró al lugar, vestido con uniforme de campaña y saludando con voz atronadora.

¡Madre!.-.

Hijo querido- Saludó Unma, dejándose abrazar por su colosal retoño- pero... no sabía que venías.

Al diablo las normas ¿Acaso un hijo necesita anunciarse para comer con su madre... ¡Oh! Tienes una invitada.

Es la señorita Theta, la prometida de tu hermano.

Tehat no sabía si reír o llorar, la situación era tan forzada y la actuación de Benjamín y Unma tan artificial que todo parecía comedia.

Es un gusto conocerla señorita- le saludó aprisionando su pequeña y blanca mano, en la suya desproporcionadamente grande.

A continuación volvieron a tomar asiento.

Quise conocerla personalmente antes de la ceremonia ¿No te parece bonita?- la Reina mentía, ella había contratado a Theta como guardaespaldas para Tserriednich hacía ya mucho.

Si, es muy bonita, sin embargo me gustaría saber como salió entera- Benjamín atacó contundente haciendo palidecer a la Reina.

Ella miró severamente a su hijo "¡Benjamín!" le conminó, el gigante ni siquiera la miró, tanto él como su bestia nen morían de ganas por acabar con la chica frente a ellos.

Para comenzar no entré Su Alteza.- respondió la rubia casi sin pensar.

¡Oh! El mar hoy está precioso, ¿No te parece Theta querida?- la Reina trataba de desviar la conversación.

Si, hasta parece más grande de lo normal.- contestó la chica mirando fijamente al primer príncipe.

Tienes razón - en este punto Benjamín miró a su madre azorado, Theta sonreía de oreja a oreja - ¿De dónde eres querida? ¿Se puede ver el mar desde dónde naciste? - Continuó Unma.

No, crecí en los paramos de la región doce, solo pude ver el mar cuando hice mi entrenamiento en la base militar de la región cuatro.

¿La región doce? ¿Que hay en la región doce?- dudó la Reina.

La base aérea allí desplegamos un sistema de defensa antiaérea el año pasado, y cuando gane el trono, desde allí nos expandiremos más al norte.- respondió Benjamín, muy ufano con la idea de comenzar una guerra.

Theta sintió como se ensombrecía el corazón, allí había una base militar y cada viernes desde ella salían soldados borrachos que violaban impunemente a las chicas de la región, había pasado muchas noches frías y húmedas durmiendo escondida en el sótano de su casa para ocultarse de ellos.

¿Por qué no entrenaste en la base aérea si vivías allí?- preguntó Benjamín.

Mi formación es de infante de marina, no quería ser piloto- Theta se evadió fácilmente, Benjamín debía ser tonto o completamente insensible para preguntar aquello,y si lo hacía solo podía ser porque no le importaba en lo más mínimo lo que pasaba en la base aérea, más allá de las pruebas de armas.

Benjamín la miró con desprecio, odiaba a la gente que hablaba con dobleces y lo hacían sentir tonto y esta chica era este tipo exacto de gente, no en vano su hermano quería llenarle la barriga de engendros de lengua afilada como ellos, pero se alegraba de saber que ambos eran pequeños y débiles y que podía aplastarlos cuando quisiera.

La bestia nen de Benjamín, ciega, toda boca y garras era tal como su dueño, una maquina de guerra que destruía como un fin, en lugar de como un medio.

Aquel fue un día agotador, la Reina Duazul la recibió con fría cortesía, usando solo frases hechas y comentarios intrascendentes en el tiempo que duró su entrevista. En la habitación de la Reina Tang Zhao Li se vió forzada a sonreír azorada para evitar dar información de más. Se estaba empezando a preocupar seriamente por el futuro de Kakín cuando arribó a la habitación de la Reina Katrono, infestada de los homúnculos de la bestia nen de la princesa Tyson, aquí la Reina solo la felicitaba por haber encontrado el amor e insistía en leer fragmentos de la Biblia de Tyson para ella.

El día siguiente no fue mejor. La Reina Seiko no la recibió por su luto doble y Theta se vió obligada a comer sola en sus aposentos y algo similar ocurrió en la habitación de la Reina Swinko- Swinko. Fue imposible encontrar a la Reina Sevanchi ni a su comedor, en su habitación solo estaba la gigantesca bestia nen del príncipe Marayam, así que se retiró con prudencia.

En la habitación de la Reina Oito, pudo conocer finalmente a Kurapika, el hombre que quería los ojos de los Kuruta, que Tserriednich guardaba en su habitación, no hablaron mucho, ambos querían evitar que se descubriera su acuerdo así que se miraron y se analizaron en silencio, Kurapika la conocía del examen Hunter y su evaluación de ella no había cambiado, se trataba de alguien competente, aguda y honesta, era asombroso que hubiera podido soportar trabajar para un tipo desagradable como el príncipe Tserriednich sin perder la serenidad, pero eso era algo que él, un trabajador de la mafia, había hecho muchas veces sin perder la serenidad, tal como ella.

Lo lamento mucho.- Esta fue la frase con la que la Reina Oito recibió a Theta después de estrecharla en un abrazo.

Si, yo también.- Theta contestó a punto de llorar.

Ambas comieron muy juntas, la reina había visto muchas veces a Theta en el palacio y también muchas veces habían intercambiado pequeñas bondades mutuas, entre los guardaespaldas Theta era la única que favorecía a la Reina Oito, y ahora que la veía condenada a entrar en la familia real en contra de su voluntad, a punto de casarse con un psicópata y en un momento tan inoportuno, no podía evitar sentir compasión de ella, una compasión parecida a la sintió por si misma cuando supo es destino de su pequeña princesa. Las mujeres compartieron en silencio, aunque habían llegado a la corte de Kakín de maneras tan distintas, a ninguna le parecía algo bueno. Cuando llegó la hora de que Theta regresara a su habitación, se estrecharon las manos felices, deseando que pudieran vivir para ver fin de estos asuntos.

En la puerta de la habitación 1004, Salkov hacía su guardia cuando vió a Theta regresar de sus compromisos, había vuelto a dejar a dejar dormir a su compañero, y deseaba que Benjamín enviara algún atentado contra Tserriednich aquella noche que Theta no estaba cerca.

La mujer lo miró con el ceño fruncido, La princesa Camilla y Halkenburg estaban en las manos de Benjamín, dudaba que el primer príncipe los dejará vivir por mucho tiempo, y el resto de los príncipes de Kakín estaban muertos o eran absolutamente ineptos, tal vez no era tan buena idea dejar morir a Tserriednich en estas circunstancias. Empujó con el pie al guardia dormido y miró a su amigo con hostilidad por primera vez en su vida.

Hasta aquí este largo y extraño capítulo, el interés político sería la única justificación posible para que Theta abandone le idea de asesinar a su pupilo, así que quise explorarla un poco; también me sentí muy interesada en ver como se empieza a disociar un poco, para mantener la calma ante la tremenda amenaza que representa Tserriednich, esperaba llegar al final de esta historia en séis capítulos pero tal vez me tomará un par de capítulos más, para que no me quede tan salido de la manga. Espero que la estén disfrutando, si esperan algo específico de esta historia pueden hacérmelo saber en un review y es muy posible que complazca peticiones, nos leemos.