Decisión.
"La tristeza y la aflicción,
la pasión y el infierno mismo,
ella los convierte en gracia y belleza.
Shakespeare.
Tserriednich cada día se sentía más seguro de ganar la guerra de sucesión. Durante la prueba del vestido de novia de Theta, descubrió que revestir con su nen alguna herramienta la fortalecía en extremo, de hecho había destrozado sus equipos de ejercicios y algún mobiliario probando esta habilidad, fue divertido mirar a las alarmadas modistas asustadas ante su fuerza sobrehumana. Theta no aprobaba su exhibición, lo supo por su expresión, pero él simplemente estaba experimentando, todo aquel asunto fue un accidente. Es claro que se había emocionado algo y continuó rompiendo cosas con sus manos por algunos minutos más, pero él no podía saber que algo así pasaría, su maestra debía ser indulgente y así se lo hizo saber... mientras sus escoltas recogían todo el desastre, Tserriednich se disculpó a su manera, hizo aparecer un corazón de nen sobre su dedo índice y lo arrojó a través del aire hacia Theta.
¡Era una monstruosidad! la manera en que el príncipe aprendía intuitivamente, sin casi ningún esfuerzo y como un juego, no era normal de ninguna manera. Theta se estremeció cuando lo vió cubrir de nen sus barras y pesas de ejercicios, conociéndolo era seguro lo que seguía, Tserriednich las arrojo contra el piso y estas destrozaron todo lo que tocaron, provocando la risa infantil del hombre y más destrozos por todas partes. A su alrededor todos estaban asustados, pero él simplemente no lo notaba. Como un niño que ha hecho una travesura miró a su prometida y le lanzó un perfecto corazón de nen, que recorrió casi un metro de distancia hacia ella. Aquel nivel en emisión de nen fue toda una sorpresa para su mentora cuando lo alcanzó, y para colmo hacer figuras y bolitas de nen en las puntas de los dedos y arrojarlas por todas partes se convirtió en el pasatiempo favorito de Su Alteza. Si aquello seguía así, pronto la superaría y se vería en serios aprietos para librarse de él durante la noche de bodas.
Monstruoso también era el vestido que había elegido para la ceremonia, se trataba de un autentico horror opresivo elaborado en seda, bordado con hilos de platino y muchísimas piedras preciosas, este vestido y todo el ajuar formaba parte del equipaje del príncipe, que lo guardaba para su futura esposa. Theta estaba perdiendo demasiado tiempo en estas pequeñeces, necesitaba ubicar los ojos rojos y encontrar la manera de robarlos, para comprar su salida segura de la Black Hole antes de la ceremonia de boda, sin embargo dos días enteros se perdieron visitando y conociendo a sus "suegras", las Reinas de Kakín, y ahora debía pasar los días midiéndose aquel vestido y toda la lencería para la noche de bodas, mientras tanto el príncipe entrenaba por su cuenta, negándole todas las oportunidades de averiguar donde estaban los ojos rojos de la tribu Kuruta. Toda aquella ropa debía ser ajustada a sus medidas, en algunos casos vuelta a bordar, medida una y otra vez sobre su cuerpo... Tserriednich en especial disfrutaba mucho todo el proceso, se detenía extasiado delante suyo con cada cambio de ropa, con las manos juntas en actitud de oración, antes de dar nuevas instrucciones y regresar a su entrenamiento.
Theta se sentía como una muñeca, la nueva muñeca de carne y hueso del príncipe Tserriednich, una muñeca que se vestía de Chanel y Cristian Dior, la preciosa muñeca que no mentía, no desobedecía y que tal vez su amo rompería en la noche de bodas.
El tiempo se estaba convirtiendo en su peor enemigo, Salkov y los demás guardaespaldas estaban en la misma habitación que ella, pero de alguna manera una especie de velo se había corrido entre ellos: Theta-chan fue sustituido por un pomposo señorita Theta, los almuerzos conspirativos con Salkov parecían cosa de hace más de mil años y ya nadie la contradecía si manifestaba alguna opinión sobre la seguridad de la habitación 1004, sus palabras eran ley, casi de la misma manera que las del príncipe. Esto es lo que se conoce como poder, esa cosa extraña que emana de la mente humana y que capacita a un individuo para hacer su voluntad sobre la de otros.
Cada noche el príncipe se iba a dormir acompañado de Theta, el se tendía sobre su cama, siempre usando Zetsu, ella se sentaba en una silla a su lado, y usaba En sobre su amo hasta que este se dormía profundamente. Zetsu, Theta no había tardado en notarlo, los actos fallidos y las ilusiones alrededor del príncipe se multiplicaban cuando este entraba en estado de Zetsu, muchas veces se encontraba segura de haber dicho o hecho algo que nunca había ocurrido dada la evidencia material frente a sus ojos, era enloquecedor, en especial cuando Tserriednich parecía consciente de las cosas que ella creía haber hecho o dicho, se lo dejaba saber por acciones y frases sueltas, siempre marcadas por una burlona sonrisa. Theta sentía que jugaba un juego del que desconocía las normas, Tserriednich la conducía a ciegas por un camino que solo él sabía a donde llegaba. Quizás se había vuelto loca y no lo notaba, quizás, quizás, quizás ni siquiera su nombre era Theta.
La mujer estaba agotada y hambrienta, no conseguía comer bien al lado de Tserriednich y el uso regular de su En ya le estaba pasando factura, se frotó la cara para espantar la modorra y se relajó, su prometido dormía como un príncipe encantador, de manera que ella deslizó la mirada a su alrededor, debía buscar y encontrar la cámara del tesoro, el lugar donde Tserriednich guardaba su colección de partes humanas, todas sus piezas estaban en el barco y sabía que había piezas frescas, producidas por el Hui Gou Rou durante el viaje, pero nadie tenía idea de donde las guardaba. A su alrededor no parecía haber ninguna pista, se puso de pie, silenciosamente abrió gavetas y cajones, deslizó los dedos alrededor de los cuadros suspendidos en las paredes, intento olfatear el aire en busca de signos de corrupción, pero solo pudo percibir un leve aroma a desinfectante de hospital, el que usaban regularmente para limpiar después de las fiestas del príncipe. De pie en medio de la habitación miró perdida a su alrededor.
Volvió a sentarse al lado de su amo, deshizo su En y volvió a mirar Tserriednich dormido, empezó a detallar su cara y se sorprendió cuando notó que se parecía a su padre, el príncipe era tan rubio que sus cejas, pestañas y barba parecían de oro y este era un rasgo que compartía con su padre, pero allí se acababan los parecidos, el príncipe era un monstruo, "Jack el destripador de Kakín" según la opinión de Salkov, sonrió ante su propia ocurrencia y después se volvió a sentir muy triste. Su padre también solía dormir usando Zetsu, cuando enfermó y vió la muerte tan cerca de si, el padre de Theta intentó retrasar su fin usando Zetsu casi en todo momento, Theta recordaba velar a escondidas el sueño de su padre, dormido en estado de Zetsu y pensar que esto era lo más parecido a velar a un cadáver. Un día su padre no volvió a despertar, nadie ni siquiera Theta, sentada a su lado, notó su muerte hasta que lo tocaron y lo encontraron frío como el hielo. Instintivamente llevó su mano a la mejilla de Tserriednich, encontró su piel caliente al tacto, entonces no había muerto, asustada retiró la mano y miró a la puerta "¿Que haces? Claro que no ha muerto" pensó. Suspiró y un pensamiento oscuro llenó su mente, "¿Qué pasaba si aquella bestia nen no existía? ¿Y sí todo era producto de su imaginación?¿Tal vez se estaba volviendo loca y sí era la prometida del príncipe? ¿Tal vez la habitación que buscaba no existía?"
Estaba perdiéndose en esa espiral de razonamientos cuando la puerta se entreabrió, un hilo de luz creció hasta casi alcanzar la punta de sus zapatos, al mirar en aquella dirección se encontró con la mirada de Salkov, la puerta volvió a cerrarse y Theta finalmente se levantó para ir a cenar.
Salkov la siguió en silencio.
¿Estas bien?- preguntó Salkov ofreciéndole un plato de comida.
No lo se, ya no lo se...- dijó la chica con desgano.
¿Viste los ojos rojos?- el hombre quizó cambiar el tema a una dimensión práctica.
No, necesito arreglármelas para que él mismo me los muestre. Ya he revisado todo ahí dentro.- La chica parecía cansada e impaciente, incluso malhumorada.
No será difícil convencerlo para que te los muestre.- descartó Salkov muy contento, para él todo el asunto era muy sencillo.
Claro... ¿Cómo se supone que lo haga? Recuerda que no puedo mentirle...- respondió la chica mordiéndose los labios, le daba vueltas a la ensalada con la mirada perdida- esas cosas no me importan y él lo sabe bien ¿Cómo puedo explicar mi interés en los ojos rojos de los Kuruta?.-
Pues, no lo se, usa tus armas femeninas, las chicas siempre encuentran la forma de conseguir lo que quieren, ¡Tu eres una chica! ¿Cómo convencen a los hombres de hacer cosas que no les convienen?.- Salkov aplicaba nuevamente su sentido de lógica aplastante.
Theta desvió la mirada con amargura, era más fácil plantar una bala en la cabeza del príncipe que usar unas "armas femeninas" de las que no sabía absolutamente nada, maldijo por lo bajo a su inexperiencia en materia de hombres, sencillamente nunca hubo tiempo para salir en citas y toda su compañía fue siempre masculina, nunca tuvo amigas para observar y copiar, si urgaba en su memoria solo podía recordar a su madre como una sombra cuidando de su padre y eso no le servía de nada en esta situación, Salkov era un hombre simple ¿Cómo le iba a decir que no tenía idea de como seducir al príncipe con algo diferente al intelecto y la lógica?
Esa noche durmió solo por el agotamiento, el amanecer llegó velozmente y ella se levantó de su cama maquinalmente, tomo una ducha antes de que su compañeros invadieran el baño y con el cabello todavía húmedo se apresuró al comedor, la televisión estaba encendida a pesar de que no había nadie más que ella a esa hora, comía con apetito cuando una frase suelta salida de la TV hizo que se atragantara con el bocado de comida, estaban emitiendo un programa de farándula y como es normal reseñaban su compromiso, todo el tratamiento dado al tema era superficial y sentimentalidad, como en todos los programas de este tipo, pero de repente habían anunciado con bombos y platillos la fecha de la boda, ¡era en dos días!
Las lágrimas se le saltaron debido a la falta de aire, cuando recuperó el aliento puso más atención a la TV, no se había equivocado, la boda era en dos días, nadie le había dicho nada de la fecha como nadie le había preguntado tampoco si quería casarse con Tserriednich, era muy poco tiempo, con un plazo tan corto no podría conseguir acceso libre a los ojos rojos, ni escapar con seguridad, tendría que pasar por la noche de bodas y sobrevivir a lo que sea que el príncipe tuviera preparado para ese día. Theta dejo caer la cabeza sobre sus manos y se mesó el cabello, presa de una angustia insoportable, así estuvo unos minutos, entonces cayó en cuenta de que el comedor era un lugar público, cualquiera de sus colegas podría verla en este estado, procuró serenarse y componer su peinado, después de todo no lograba nada con desesperarse, miró a su alrededor, aún estaba sola pero según el reloj eso no sería así por mucho tiempo, apagó la TV y se obligó a comer algo de su plato.
El día voló, prueba de indumentaria, de maquillaje, de peinado, ensayo de la ceremonia... las horas pasaron y pasaron sin que hubiera la posibilidad de siquiera mirar a Tserriednich, Theta ya pensaba que no le vería este día, cuando de pronto la rutina tuvo un cambio extraño, le fue presentada una mujer fea vestida con un kimono negro, su doncella, enviada como un regalo de la Reina Unma. Esta mujer traía su agenda, de pie ante ella recitó todos sus compromisos del día hasta llegada la noche y fue así como se enteró que esa tarde compartiría una sesión de fotos con su prometido.
Tserriednich amaba las fotos, era extraordinariamente apuesto, de manera que hiciera la cara que hiciera siempre se veía bien, Theta en cambio, solo se había hecho las fotos de rigor para sus expedientes e identificaciones, no sabía posar y menos aún sonreír, pensó que la sesión de fotos sería el momento perfecto para sondear al príncipe sobre los ojos rojos. pero fracasó estrepitosamente, allí no se podía hablar, hubo tanta gente atenta a las luces, al maquillaje, a su ropa, y a ellos como un conjunto, que no tuvo libertad. Estaba enceguecida por las brillantes luces, incomoda por el aparatoso vestido, y tan abrumada por la cercanía física del príncipe, quien tenía la ocasión de apretarla, tocarla y besarla para las cámaras todas las veces que quisiera, que llegó el momento en que se sintió completamente anulada y empezó a seguir las instrucciones del fotógrafo en un intento de que aquello tuviera un final. Cuando finalmente apagaron las luces y la liberaron del vestido se encontró sola y desnuda en el set, se dejó caer en una silla y de repente una mano puso un vaso de agua frente a su cara, era su doncella.
Beba algo señorita, el día ha terminado. Ya no tiene ningún compromiso pendiente, solo descansar-
No, todavía queda algo.- Theta sonrió débilmente y bebió del vaso que le ofrecía la mujer- ayudame a vestirme.
Regresó a la habitación del príncipe pero no lo encontró, Salkov le informó que estaba orando en la capilla, era un mate, no tendría más remedio que ir a la cama, solo le quedaba un día.
Esa noche Theta tuvo un sueño, se veía andar descalza sobre un hermoso campo de flores, bajo un cielo rojo como la sangre, veía en el cielo que la luna era un enorme ojo rojo que la miraba colérico, entonces su padre la llamaba... "Polyushka querida ven a casa" y al volver hacia los brazos de su padre lo veía con la cara del príncipe Tserriednich, ella lo abrazaba y mientras estaban juntos empezaba a llover, era como la lluvia tenue de las montañas donde había nacido, pero al volver a mirar veía que se trataba de una lluvia roja hecha solo de sangre, que los bañaba poco a poco. Despertó sofocada, con un grito ahogado en la garganta, nadie en la habitación había notado su pesadilla, entonces pensó que nunca nadie la notaría.
No estaba dispuesta a morir en su noche de bodas, así que se apresuró fuera de la habitación, por una puerta de servicio, descalza, rauda y silenciosa, usando un Zetsu casi tan perfecto como el del príncipe, fue hacia la parte exterior del barco, había visto una ventana en un pasillo y hacía ella iba, cubrió su puño de nen y lo estrelló contra el cristal, era blindado, una estrecha linea blanca de formó en el cristal con un agudo crujido y unos segundos después el cristal reventó ruidosamente, los guardias dormidos dejados atrás despertaron y corrieron hacia el sonido, alcanzaron ver a la rubia saltar prodigiosamente a la ventana, apoyar un pie en el borde de la misma y saltar al vacío de más de veinte metros de altura del exterior.
Una vez afuera Theta sintió el viento helado azotarle violentamente el rostro, seguido de la sensación de vacío producto de la pavorosa caída, se esforzó al máximo en mantener su Zetsu, si volvía a mentir dejaría de ser humana y se convertiría en una esclava de Tserriednich, pero si no mentía ni desobedecía, el resultado era exactamente el mismo. Mientras caía hacia las agitadas olas miró la luna llena, prodigiosamente blanca, y se sintió libre por primera vez en toda su vida.
Despertó de regreso en la habitación 1004, estaba acostada sobre la cama del príncipe Tserriednich, a su lado el príncipe hablaba con un hombre delgado y bajito de ojos estrechos, Theta lo reconoció como el médico personal del príncipe, también estaba otro hombre presente, uno alto de cabello negro con una bata de doctor, no podía creerlo, del alguna manera habían conseguido sacarla del agua y regresarla a la Black Hole. El hombre de cabello negro se acercó a ella, entonces pudo ver la H en su bata, pertenecía a a Asociación de Cazadores.
Hola ¿Cómo te sientes? Afortunadamente eres usuaria nen, una persona normal habría muerto solo con el impacto- Leorio le sonreía radiante.
¿Cómo es eso posible?.- El príncipe se interesó apenas escuchó la palabra nen y se acercó a ellos.
Es muy normal, el cerebro de un usuario nen puede hacer que el cuerpo se proteja con nen ante una amenaza grave a la vida, incluso si se está inconsciente instintivamente el nen cubrirá el cuerpo para protegerlo, conozco un caso en el que una cazadora intentó quitarse la vida pero sobrevivió gracias a este mecanismo.
Que interesante...- Tserriednich súbitamente estaba muy interesado en este joven doctor, le hizo una seña a su médico para que se retirase y continuó su conversación con Leorio - Y esta cazadora ¿Por que intentó suicidarse?
Estaba en una misión, se encontró con enemigos que no podía vencer y para evitar revelarles involuntariamente información crucial decidió quitarse la vida- Leorio hablaba de Palm Siberia, ella se había convertido en su paciente después de los eventos de Gorteu del Este y Leorio había estudiado muy bien sus cambios físicos, era su tesis de grado y estaba muy orgulloso de sus estudios con Palm.
¿Y que pasó con ella? ¿Cómo logró escapar?
No lo hizo... sabe la información acerca de la misión es confidencial, pero gracias a que es una usuaria de nen muy fuerte pudo sobrevivir a la perdida de sangre y ahora es mucho más fuerte que antes.- Leorio había hablado demasiado y ahora quería dejar el tema.
Huuuummm, parece una chica interesante, prefirió la muerte a traicionar a sus amigos, me gustaría conocerla algún día Doctor Leorio.
Claro, si surge la oportunidad no dudare en presentársela Su Alteza.
¿Es una chica atractiva?...- Definitivamente Tserriednich estaba muy interesado.
Oh, si, y mucho- Leorio también estaba interesado evidentemente.
Theta supuso que Leorio estaba allí gracias a Salkov, esta era la primera vez que lo veía pero cuadraba muy bien con la descripción que su amigo le había dado y definitivamente era tan idiota como él. Mientras los hombres hablaban, había visto que el médico personal de Tserriednich se llevaba varias muestras de sangre y no dejó se preguntarse para que eran. Intentó levantarse pero Leorio se lo impidió.
Oh no, aún no puede levantarse señorita, sufrió una conmoción muy fuerte, debe descansar.-
¿Doctor ella podrá participar en la ceremonia de mañana? ¿Será necesario alguna medicina que le ayude a estar de pie todo el tiempo requerido para la boda?
Pues... - Leorio recibió las preguntas del príncipe como un mazazo en la cabeza, supuso que el reciente vuelo de Theta había suspendido la ceremonia del día siguiente, pero evidentemente Tserriednich tenía otros planes.
Sabe, tenemos mucha responsabilidad, si canceláramos los eventos cada vez que nos sintiéramos indispuestos el reino sufriría bastante.- Aclaró el príncipe y no mentía, la mayoría de la realeza permanecía dopada la mayor cantidad del tiempo y los médicos reales eran expertos en recetar sustancias que servían para mantener despiertos y activos a los miembros de la corte.
No creo que sea necesario, a ver ¿Como se siente señorita?-
Bien, solo estoy muy cansada.- Tetha sentía como si no hubiese hablado en siglos.
Es natural, ha usado mucho nen, tal vez deba tratar de usar un poco de Zetsu para recuperar las fuerzas.- recomendó Leorio, solo examinándola brevemente pudo descubrir que Theta había estado usando nen de manera sostenida durante mucho tiempo, eso sumado a la tensión nerviosa resultado de la convivencia con Tserriednich, la poca alimentación y la falta de sueño habían hecho estragos en su estabilidad emocional y había desgastado su energía. La admiró en silencio, en el poco tiempo que llevaba allí pudo percibir claramente el tamaño de la amenaza que representaba Tserriednich, parecía un hombre educado pero las vibraciones de su nen era extremadamente perturbadoras y su bestia nen parecida salida de una película de terror, ella llevaba semanas enseñándole nen a este hombre, estaba siendo evidentemente coaccionada a casarse con él y compartir su cama, y a pesar de ello se mantenía serena y tranquila.
Doctor Leorio, ¿Podría acompañarnos mañana? En caso de que necesite algo durante la ceremonia- La iniciativa de Theta, sorprendió a Leorio, había pasado de la modorra a la acción en muy poco tiempo, su mente era veloz, evidentemente había planeado algo y pedía su ayuda.
Claro, si Su Alteza lo permite, creo que ya tiene un médico personal.
¡Oh! Si tengo uno pero no sabe nada de nen, me parece que usted será el más indicado para este caso, mis guardaespaldas le indicaran lo que debe hacer, por favor no use su bata, no queremos que nadie se imagine nada malo.- Le pidió Tserriednich, señalandole la salida con la mano, evidentemente la visita médica había terminado, de manera que se retiró aliviado por alejarse de la bestia nen de Su Alteza.
Afuera intercambió una mirada con Salkov y al pasar a su lado dejó caer un papel, fingió no verlo y apretó el paso hasta alejarse bastante de la habitación 1004, Salkov recogió el papel y se pudo a llamarlo ostentosamente y a seguirlo, cuando lo alcanzó ambos fingieron una conversación casual.
Es como me dijiste da escalofríos verla, ¿Y dices que no se le puede mentir? Ella está bien Pero ¿Ha visto los ojos rojos?
Para nada, la fecha de la boda fue toda una sorpresa, pensamos que tendríamos más tiempo, los ha buscado pero parece que el príncipe los tiene escondidos- le explicó Salkov en un rápido murmullo.
Todo esta listo en Isla Ballena y una nave ligera la espera, pero necesitamos información valiosa acerca de los ojos rojos, no hemos avanzado nada.
Sin embargo, sí el príncipe la mata durante la noche de bodas, habremos perdido en lugar de ganar algo, ella también es una cazadora como tu...-
Lo se, los cazadores arriesgamos nuestras vidas para obtener aquello que deseamos Salkov, tal vez su vida será el precio que tenga que pagar por mantener a salvo a su familia, ya todos están en la isla, eso no formaba parte del trato pero a mis amigos y a mi nos pareció justo hacerlo.
No es posible dejarla así, daré mi vida si hace falta para salvarla. Y este Kurapika ¿Para que quiere estos ojos rojos? ¿No será también un coleccionista verdad?- se rebeló Salkov.
¡No te atrevas a decir algo así de Kurapika!, no sabes nada, son los ojos de los amigos y la familia de Kurapika, toda su tribu fue asesinada para robar sus ojos, y ahora intentamos recuperarlos.
Salkov se quedó mudo ante la revelación, había visto a Kurapika, tenía los ojos muy azules pero ahora cayó en cuenta de que debía usar lentes de contacto para esta misión.
Lo siento, no sabía nada Leorio, intentamos ayudar pero el príncipe es muy celoso con su colección, nadie aquí la ha visto una sola vez.
No es cierto, es un trato, ustedes nos ayudan y nosotros le ayudamos, pero ustedes todavía no cumplen con su parte.- contestó Leorio con una tenue sonrisa.- si el príncipe ataca a tu amiga mañana, tendríamos que luchar para liberarla, sin la seguridad de obtener la victoria y fastidiando toda la misión de la Asociación de Cazadores, nada nos garantizará recuperar lo ojos rojos de esa forma.
Salkov guardó silencio. No había nada más que decir.
Mientras esta conversación tenía lugar en el pasillo, dentro de la habitación del príncipe estaban ocurriendo eventos cruciales. Tserriednich, había estado orando cuando llegó la noticia del intento de suicidio de Theta; en su niñez había creído fervientemente en Dios, pero conforme creció y vió las injusticias que lo rodeaban empezó a dudar cada vez más de su existencia, más adelante mientras contemplaba las primeras piezas de su colección le parecía increíble que la divinidad tolerará aquella falta de respeto y crueldad hacia su creación. En ese entonces empezó a pensar que si Dios existía era un ser sádico y cruel, para cuando alcanzó la mayoría de edad los aduladores de su religión lo honraron con un alto cargo en ella, era un vicario de Dios y frecuentemente oficiaba en una de las capillas más hermosas de la capital del Kakín, le gustaba hablar de la omnipotencia y belleza de Dios frente a cientos de fieles, pero en ese mismo tiempo creó las primeras piezas propias de su colección. Que Dios permitiera que alguien como él, hundido en sus propios vicios, fuera tratado como un miembro especial de su iglesia en la tierra lo había convencido casi por completo de que Dios no existía.
Sin embargo su fe nunca naufragó verdaderamente, mientras miraba en privado las piezas de su colección, se admiraba de lo bien diseñado que estaba el cuerpo humano, la belleza y la armonía de sus partes lo fascinaba y no le parecía en lo más mínimo que todo aquello hubiera surgido al azar. Sus estudios de física y química le habían revelado que la vida era un milagro, a pesar de que sus maestros se empeñaban en demostrar lo contrario, eran unos idiotas ciegos que no aceptaban la divinidad en todas las cosas. Incluso cuando empezó a matar, la belleza de los cuerpos y sus partes interiores confirmaban su teoría. Había matado animales y personas, solo alguien como él conocía bien la diferencia entre los animales y los seres humanos, la vida humana era diferente, era divina, incluso la vitalidad de su sangre era muy superior a la de los animales. Solo algo le molestaba, si Dios existía ¿Por que toleraba tanta falta de respeto? Esa pregunta escapaba a su comprensión.
Ahora que se estaba enfrentando a una encrucijada en la que tal vez perdería su vida, estas cuestiones volvieron a su mente, en su opinión fecundar a Theta antes de que iniciará la matanza solo podía ocurrir mediante un milagro, había tomado las medidas necesarias para garantizarse un rango de éxito favorable, pero la vida solo se arraigaría si Dios le ayudaba. Por esta razón oraba, tal como lo hacía dirigido por su madre cuando todavía era un niño pequeño. Sin embargo no había previsto que Theta saltaría por una ventana, primero le había disparado en la cabeza y ahora se lanzaba de cabeza al mar pocas horas antes de la boda, parecía empeñada en borrarlo a él y a su posteridad de la existencia. Esto ameritaba una respuesta ¿Por que? ¿Por qué Theta no lo consideraba merecedor de la vida?
Ella permanecía acostada en su cama y allí se quedaría, así que Tserriednich quizó desentrañar el misterio, tal vez la primera vez que había notado algo raro en Theta fue cuando empezó a usar nen, recordó que estuvo muy extraña cuando determinó su tipo de nen, tal vez algo en su nen no era del todo correcto, buscó una hoja y lleno un vaso con agua, la chica lo miró extrañada.
¿Qué hace, Su Alteza?-
Ya deja de llamarme así, después de mañana seras mi esposa, empieza a llamarme por mi nombre. Acercate quiero saber cuál es tu tipo de nen.- le dijó mientras ponía el vaso de agua con la hoja sobre la mesa de noche y se sentaba en el borde de la cama.
Pero no hace falta, puedo decírselo sin ningún problema.
No discutas quiero verlo por mi mismo, vamos hazlo- la apremió.
Theta se había arrimado al vaso y había puesto sus manos a su lado, sin embargo dudaba sobre seguir adelante, temía la reacción de Tserriednich si descubría la verdadera naturaleza de su excepcionalidad, el hombre ahora la rodeaba con un brazo y había apoyado su mentón en su hombro para ver mejor
Vamos, hazlo ya.- le rogó.
Entonces Theta dejó fluir su nen, cuando terminó, retiró las manos y esperó, el príncipe miraba en silencio. Tserriednich recordaba con la claridad como su nen había corrompido el agua hasta convertirla en un masa repugnante y como la hoja se había desintegrado casi por completo, aquello no se parecía nada a lo que estaba viendo ahora, necesitaba más información.
Theta ¿Recuerdas cuando hice mi prueba?.-
Si.
Los cambios en mi vaso, son comunes ¿Es decir, has visto otros usuarios de nen así?
No.- Theta supo claramente que el príncipe ya había caído en cuenta pero seguía temiendo su reacción, lamentaba sinceramente estar desarmada porque empezaba a desear darse un balazo antes de seguir respondiendo.
Algunas personas creen que el nen puede reflejar la personalidad y las cualidades de una persona, o algo así dijo Leorio, ¿Eso es así?
El nen emana de la mente y las emociones de la persona así que eso es muy posible.
Entiendo, ¿Entonces por eso me disparaste a la cabeza?- el príncipe ahora estaba muy serio y se había acercado mucho a ella, estrechándola.
Si.- Theta fue completamente sincera.
Entonces te asustaste de mi y trataste de matarme ¿Fue así como ocurrió? - quizó aclarar Tserriednich, Theta solo confirmo sacudiendo afirmativamente su cabeza un par de veces.
Y ¿por eso saltaste por la ventana?.- Volvió a preguntar Tserriednich y ella volvió a asentir.
A estas palabras siguió un profundo silencio, Tserriednich ahora pensaba que Dios definitivamente existía y que estaba muy enojado con él. Sin embargo no era mucho lo que podía hacer para cambiar el asunto. Finalmente interrumpió el silencio:
Sígueme, necesito que veas algo.- Entonces se apartó del lado de Theta y se dirigió hacía un librero.
Theta lo siguió algo vacilante, de detuvo a su lado, el hombre recorrió con las yemas de sus dedos las fina superficie de caoba y en un punto determinado presionó con fuerza, un cuadrado perfecto se hundió bajo sus dedos y se escuchó una serie de clics metálicos, a continuación una superficie igual se elevó al lado de la otra mano del rubio, sacó una pequeña caja y de dentro de la caja sacó una llave. Esta llave fue introducida en un cerradura oculta tras un cuadro y como si se tratara de magia una puerta se abrió en medio de la pared, deslizándose silenciosa y lentamente, adentro había una luz muy suave y dorada, el príncipe la invito a acercarse. Obedeció en silencio, de pie frente a la puerta pudo verlos por primera vez, ahí estaban los ojos rojos de la tribu Kuruta, pudo verlos flotar dentro de transparentes cilindros de cristal, brillando como rubíes, parecían vivos a pesar de llevar tanto tiempo dentro de aquellos recipientes separados de los cuerpos de sus dueños.
Saludos, agradezco que hayan leído hasta este punto de la historia, como se imaginarán estamos muy cerca del final, espero sinceramente que le guste, me estoy esforzando mucho en construirlo, como referencia literaria para este capítulo y los que siguen les dejo el cuento de Barba azul, que encontré apropiado para esta fase en el desarrollo de Theta, sinceramente no me gusta en papel de damisela en apuros para esta chica, pero me parece que es el derrotero que seguirá el personaje en el manga, pues para sobrevivir a su jefe sin ayuda tendría que dejar de parecerse tanto a si misma y empezar a parecerse a Biscuit por ejemplo, como ya saben no quiero que Theta muera ni aquí ni en el manga así que me sacrifico por ella.
Abrazos, nos leemos.
