Capítulo 2:Tregua

Genzo despertó con optimismo a diferencia de otros días desde que llegó al Hamburgo y todo eso fue gracias a Schneider a quien deseaba demostrarle que se convertiría en un gran portero y lo haría retractarse sobre lo que dijo respecto a llamarlo: "bravucón arrogante". Así que después de desayunar se fue directo a la escuela en la que estudiaba su secundaría, le costaba trabajo aun entender el alemán, pero se sentía obligado al escuchar de Heinz decir que si no lo aprendía era mejor regresar a su país y ni de chiste le iba a dar el gusto a ese rubio.

Se esforzó en las clases, quitando el idioma no era tan complejo llevar el ritmo de los alemanes. En su país era un buen estudiante y el deporte nunca intervino en eso, no sería la excepción aun cuando había palabras que no comprendía del todo, pero nada que un curso intensivo no arreglará además de unas cuantas semanas desvelándose. Las clases no fueron pesadas y el día pintaba a que estaría soleado, así que después de la escuela regresó a casa para irse a los entrenamientos del Hamburgo, se dispuso a detener los goles de ese ojos azules. Mientras caminaba observó a una niña pequeña que miraba su celular, se le hizo curioso que tan pequeña estuviese sola pero posiblemente sus padres se encontraban cerca. — Oye, ¿sabes cómo puedo llegar al club de fútbol del Hamburgo? — La niña que hace unos instantes vio lo alcanzó notándose agitada. Se parece a Schneider pensó para rápidamente agitar su cabeza pues aquella chiquilla era rubia de ojos azules como el capitán de su equipo — ¿Entonces no sabes?

—Disculpa— dijo con una pronunciación pésima para poder entender a la niña — sí, sé dónde está — sonrió y luego escribió en su teléfono con ayuda del traductor para después mostrárselo a la niña. "Sé dónde está, pero no hablo muy bien alemán, soy japonés". La rubia en automático se dio cuenta que el chico era del que hablaron Kaltz y su hermano mayor, Karl.

La ojos azules con ayuda del traductor escribió en inglés "¿puedes llevarme?, mi hermano juega en ese lugar pero no sé cómo llegar"

"Claro, sígueme" fue lo que le mostró a la chica en alemán y extendió su mano para que la niña la tomara — Por cierto, mi nombre es Genzo Wakabayashi — dijo en inglés esperando que la niña entendiera.

—Un placer, me llamo Marie — no dijo su apellido, recuerdo que Karl no había sido muy amable, era mejor que por ahora no se enterara de quién era.

—Marie, lindo nombre — sonrió mientras ambos caminaban tomados de la mano rumbo al club del Hamburgo, Genzo quería platicar con la niña quien se le hacía bonita y particularmente agradable pero su alemán aún era escaso como para hacerlo y usar traductor no era tan cómodo. Caminaron por unos cuantos minutos hasta que por fin llegaron a su destino y la rubia pudo entonces reconocer el lugar, pero no soltó la mano del chico castaño y siguió andando con él hasta donde se encontraba el campo de entrenamiento alcanzando a visualizar a Karl al lado de Kaltz quienes al verla llegar de la mano de Wakabayashi se quedaron en shock.

Marie por otro lado sonrió y los saludo desde lejos sin dejar de tomar la mano de Genzo quien observó que saludaba a los dos alfas. ay no, no, no... ¿su hermano es Schneider? internamente estaba que se lo cargaba la desgracia, de todos los escenarios posibles el que esa niña bonita fuera la hermana del arrogante guapo era el peor.

Danke— sonrió Marie observando a Wakabayashi y soltó su mano para mostrarle en el celular "Gracias por ayudarme, encontré a mi hermano". El japonés sonrió y escribió en su celular " no hay de qué, suerte" acarició la cabeza de la niña y sonrió para después verla correr hacia Schneider quien lo observó con una mirada asesina, ¿eso lo iba a intimidar?... por supuesto que no.

—Marie, ¿Qué haces aquí? — pregunto con seriedad a su hermana una vez que esta llegó a su lado.

— Quería conocer al chico nuevo, aunque fue curioso que en el camino me lo encontrará. — se encogió de hombros — parece que efectivamente aún no domina el alemán, ojalá pronto lo haga para poder hablar con él, es una buena persona.

—Mamá debe de estar preocupada — se cruzó de brazos intentando amedrentar a su hermana menor — no debes salirte de la escuela de ballet sin permiso y menos sola, podrías perderte.

—Pero no lo hice, así que deja de regañarme — los pequeños ojos azules no se dejaron inmutar y Schneider odiaba eso, en el mundo existían dos personas que no se intimidaron ante él, una era Marie y por supuesto la otra era ese beta japonés que camino descaradamente con la frente en alto hacia los vestidores ignorando por completo la mirada asesina que le dirigió. — Me quedaré para observar el entrenamiento hasta que acabe y me pueda regresar a casa contigo.

—Ni de broma, llamaré a mamá para que venga por ti.

—Si haces eso le diré que el abuelo te dio cerveza y tu aceptaste — sonrió triunfante, ese pequeño demonio era idéntico a él y sabía que si se lo proponía cumplía sus amenazas sin remordimiento.

—Pequeño demonio chantajista — sonrió forzado — bien, pero procura no hacer nada loco o yo mismo haré que te corran a patadas.

—Me comportaré como toda una dama — sonrió triunfante con las manos en la cintura — ah que bonito es el chico extranjero, no sabía que los japoneses tenían ojos verdes. — Kaltz soltó una carcajada al escuchar a Marie mientras que Schneider puso una cara de molestia.

—Eres una mocosa como para fijarte en esos detalles, además es demasiado grande para ti.

—Cuando sea grande tendré una cita con él, me gustan los chicos de cabello oscuro y ojos verdes.

—¿Desde cuándo? — pregunto divertido Kaltz

—Desde hoy, así que más les vale no hacerle nada a Genzo— ambos alfas se miraron entre sí al escuchar que ella se refería a su nombre de pila — tiene un lindo nombre, me agrada. — dio la media vuelta y se fue corriendo en dirección hacia el arquero quien iba saliendo al campo de entrenamiento acomodándose sus guantes.

—Oh por dios, tu hermana está encantada con tu rival— dijo en tono de burla Kaltz mientras Schneider apretaba los dientes, de todos los sujetos del mundo a ella tenía que agradar el más odioso de sus compañeros.

—Lo está haciendo a propósito — se mantuvo inexpresivo, aunque en el fondo quería romperle la cara a ese japonés que le sonreía a su hermana. No sabía por qué, pero le causaba disgusto verlo feliz en especial con la pequeña que significaba mucho para él. — Oye tú — se acercó a ellos y Genzo al verlo caminar hacia él rodó los ojos y se cruzó de brazos. Agradecía que Marie no supiera inglés de otro modo presenciaría una discusión incómoda con su hermano.

—¿Qué demonios quieres Schneider? — lo miro con el entrecejo fruncido.

—Más te vale que estés listo porque voy a practicar contigo hasta cansarme — se paró frente a él ignorando por completo a su hermana, estaba enojado sin siquiera saber por qué y esos ojos verdes desafiándolo lo hacían sentirme más furioso, cosa rara en él.

—Existen más porteros en este equipo, no soy el único. Ve a molestarlos a ellos — apretó los dientes intentando no darle una patada en ese rostro tan perfecto, si era perfecto lo reconocía, pero eso no le quitaba lo odioso.

—Dije que practicarás conmigo, ¿ayer querías eso no? — Genzo recordó que el día anterior le pidió eso, pero el rubio rechazó esa propuesta — Bien ya tienes lo que quieres, ahora cumple con tu palabra de otro modo no quiero un arquero que no sirva para llevarme a la victoria.

—Bien, pero al menos deja que me despida de ella — miro a Marie quien tenía cara de confusión al no entender ni una sola palabra entre ellos dos, su inglés básico no llegaba tan lejos como para traducir su conversación.

—Está bien, pero no te tardes — se dio la media vuelta para mirar a su hermana — Y tú ve a la banca o de otro modo llamaré a mi madre sin importarme tus amenazas — eso ultimo lo dijo en alemán y para desgracia de Genzo no pudo entender más que la palabra "madre".

Wakabayashi se acercó a Marie para inclinarse y quedar a la misma altura — Bis später— se despidió y caminó rumbo a la portería. La pequeña Schneider suspiro, no hacía falta saber inglés para darse cuenta que su hermano estaba molesto y no sabía si era por su causa, se fue a sentar para evitar más conflictos mientras observo como el japonés se colocó en posición y su hermano comenzó a lanzarle tiros los cuales el arquero no pudo detener.

Schneider estaba descargando toda su furia en esos tiros, ese entrometido portero se había metido con lo que más quería. Kaltz notó como su amigo estaba desquitando su coraje con esos tiros y suspiro con pesadez dándose cuenta que si algo le causó molestia era que Marie sintiera agrado por el castaño. Genzo por su parte estaba que se lo llevaba el demonio pues esos tiros dolían mucho, por alguna razón sintió que iban a propósito a su cuerpo para castigarlo por algo que hasta ahora no sabía que era, pero no mostraría signos de cansancio ni algo parecido ante ese arrogante rubio, ah no, antes se moría que darle el gusto de verlo gritar o incluso llorar.

El entrenador ordenó descansar y para Wakabayashi esa fue la mejor noticia, estaba tan adolorido por esos balonazos que lo único que deseaba era tomar un poco de su té y recobrar el aliento, el entrenamiento era muy pesado cuando se trataba de Schneider. Mientras tanto el rubio se dirigió a donde estaba su hermana quien lo miro enojada con los brazos cruzados — No sabes cumplir tus promesas Karl Heinz Schneider — el ojos azules rodó los ojos, sabía bien hacia dónde iba dirigida esa conversación.

—No es mi culpa que sea un inútil que no pueda detener mis tiros — tomó su botella de agua y bebió un poco de ella sintiendo como los ojos de Marie y los de Kaltz lo apuñalaban de forma no literal.

—Te pasaste Schneider — esta vez Kaltz le reclamó — no puedo creer que te portes tan infantil.

—Ay no — puso los ojos en blanco — ¿tú también? ¿Qué demonios tiene ese portero que lo defienden tanto? — se cruzó de brazos indignado al ver como su hermana y su mejor amigo le reclamaban por su comportamiento.

—Karl eso no se hace, es claro que querías hacerle daño. Te convertiste en aquello que juraste destruir.

—Eso es de Star Wars — tomo agua nuevamente mientras Kaltz lo miró con seriedad — ok, no me miren así, él pidió entrenar conmigo. Yo simplemente hago lo que quería.

—Le dejaste inflamada la cara —Marie miro a Genzo quien a lo lejos tomaba de tu termo mientras revisaba su celular. — Debes pedirle una disculpa.

—¿Estás loca?, ah no, eso jamás — miro con molestia a Marie — Hay cosas que hago por ti pero pedirle una disculpa a ese, nunca.

—Llamaré a mamá, no quiero ver cómo le haces daño a la gente — se fue corriendo hacia Genzo quien al mirarla sonrió y comenzó a escribir en su celular para poder comunicarse con Marie.

—Si estabas molesto por qué tu hermana le tiene cierta preferencia, creo que hay otras formas de expresarlo ¿no crees? — Schneider se quedó en silencio mientras miraba como Marie y Genzo sonreían mientras mostraban sus celulares. — No es necesario que le pidas una disculpa si no te nace, es peor obligarte y que sigas haciendo lo mismo. Pero al menos podrías servirle a tu hermana como traductor, ambos no pueden hablar sin los celulares.

—No quiero — siguió tomando de su botella de agua.

—Entonces yo lo haré — camino hacia Marie y Genzo dejando a Schneider en la banca. —Yo puedo ayudarlos a comunicarse — le dijo en inglés a Wakabayashi — lo que quieras decirle a Marie yo puedo traducirlo al alemán y viceversa.

—Gracias — Genzo sonrió y los tres comenzaron a platicar, Schneider los observó desde su lugar Tal vez no se un sujeto tan malo como pensé miró como su hermana sonreía mientras Kaltz parecía traducir lo que ambos decían. Estuvieron así por unos momentos hasta que Karl vio como el japonés se levantaba del pasto y contestaba una llamada. Se incorporó para dirigirse a ellos, notando al llegar que el castaño estaba hablando en japonés, al parecer con alguien de su país.

—Pronto iremos a casa, así que aprovecha tu convivencia con el portero — le mencionó a Marie mientras intentaba descifrar que tanto decía en su llamada el castaño, claro sin éxito alguno.

—Está bien — rodó los ojos con fastidio — ¿has terminado con tu llamada? — dijo Marie para Kaltz traducido de inmediato.

—Si, estaba hablando con un gran amigo. — respondió mientras Kaltz hacia el trabajo a una impresionante velocidad — Es un chico extraordinario, juega increíblemente bien y bueno cada que hablamos es como si recobrara 1 año de juventud. — tomó asiento junto a Marie quien observaba de reojo a su hermano.

—¿Extrañas tu país?

—Un poco — la ayuda de Hermann realmente era buena para que ambos pudiesen entenderse — extraño mi casa, mi perro y a mis amigos — suspiro.

—Nosotros también tenemos un perro — dijo feliz — es un dálmata. ¿Tú perro como se llama?

—Jhon, es un Akita — suspiro al recordar a su gran amigo canino — se quedó en mi casa, tal vez algún día mandé a traerlo para que viva conmigo aquí.

—Tu amigo de la llamada, ¿es importante para ti? — se mostró interesada por la vida de Genzo.

—Sí, era el capitán del equipo donde yo jugaba. Un alfa algo diferente a la mayoría — miro a Schneider al decir eso y después a Marie — es noble, amable y muy solidario con sus compañeros de equipo. — Karl frunció el ceño al escuchar las características del sujeto al que Wakabayashi se refería — desde que lo conocí siempre ha sido una persona agradable.

—Me gustaría conocerlo algún día.

—Tal vez te lo presente en algún momento, aunque no dudo que se volverá famoso podría apostarlo. — Schneider planeaba comentarle algo al respecto pues oír que ese beta hablara maravillas de un alfa era algo que no creyó escuchar ni en sus mejores sueños. Pero el entrenador no permitió expresar sus inconformidades.

—Es hora de seguir con el entrenamiento — Genzo y Kaltz se levantaron del pasto.

—Iré a entrenar, hablamos después — Marie escuchó la traducción de Kaltz y asintió no sin antes decirle a Genzo su plan.

—Aprenderé inglés para poder hablar contigo, en el futuro no necesitaré de Kaltz para conversar. — Genzo acaricio su cabello y sonrió.

— Entonces yo aprenderé alemán para que conversemos, lo prometo — extendió su dedo meñique en señal de promesa y Marie correspondió a eso. Schneider no dijo ni una sola palabra, pero si sintió algo de culpa al sentir coraje por la amistad que su hermana y Genzo tenían.

Para suerte de Wakabayashi el entrenador ordenó otras actividades así que no sufriría los balonazos de odio que Schneider le proporcionaba. El tiempo transcurrió y después de un largo entrenamiento regresaron a los vestidores. Marie esperó en las bancas al lado de una de las asistentes del entrenador mientras su hermano y Kaltz tomaban su ducha. Genzo entró al último como siempre, cuando el resto había terminado.

—¿Qué harán después de salir de aquí? — preguntó con curiosidad Kaltz quien tenía un gran cariño por Marie.

— Pensaba llevarla a casa.

— Podríamos ir por un helado como en los viejos tiempos — ambos terminaban de acomodar sus cosas cuando observaron a Wakabayashi entrar para buscar en su locker una playera, al parecer se le olvidó. Estaba cubierto únicamente de la parte inferior de su cuerpo mostrando su abdomen y ese parche en su hombro izquierdo que se le hacía tan extraño a Kaltz.

Schneider observó al castaño Mierda pensó con culpa al notar los moretones en los brazos y abdomen del portero además de claro tener el rostro inflamado. —Genzo, ¿necesitas que te ayude? —uno de sus compañeros se acercó al arquero quien lo miró extrañado — me refiero a tus moretones.

—No es nada — sonrió con tranquilidad — gracias.

—Bueno si necesitas algo llámame — se fue a su lugar acomodando sus cosas mientras Wakabayashi lo miró, era la primera vez que alguien se mostraba amable desde que llegó, bueno tal vez Kaltz, aunque al inicio tampoco fue del todo bueno.

Schneider sacó de su casillero alcohol y unas gasas humedeciendo una de ellas con el líquido—Wakabayashi quédate quieto — fue lo que dijo antes de que el portero gritara algo en japonés que nadie entendió. Kaltz miró con asombro a Heinz quien no era del tipo amable con nadie.

—Eso duele — apretó los dientes mientras se giraba para mirar al rubio.

—Es normal — mojo otra gasa para seguir con lo anterior.

—No quiero— dijo molestó el arquero.

—No te pregunte si quieres — lo jalo del brazo para curarle los golpes — te quedas quieto o te meto un golpe para que pueda terminar con esto.

—Eres muy agresivo.

—Mira quien lo dice — siguió curando al castaño el cual se sonrojo al sentir las miradas de la mayoría de sus compañeros quienes estaban asombrados por la actitud de su capitán que no era piadoso con nadie — deja de moverte.

El corazón de Genzo latía más rápido de lo acostumbrado —¿Por qué lo haces? — miró al rubio fijamente, aunque sus mejillas ardían por la vergüenza que sentía de ser observado por todos. Definitivamente este escenario es peor que todos los vistos por Dr. strange en infinity war, no podían prestar tanta atención hacia su persona.

—Sólo cállate, estás haciendo que todos nos observen— sus ojos azules lo miraron notando el sonrojo en la cara de Wakabayashi — ¿no me digas que también tienes fiebre? — dijo con arrogancia y tono de burla, no era la primera vez que alguien lo miraba de esa forma, estaba acostumbrado a que los omegas y betas de su escuela hicieran eso, aunque tenía que admitir que a diferencia de ellos en Genzo le era particularmente satisfactorio ver ese rostro rojizo por su causa.

—Que idiota eres — jalo su brazo — no necesito tu ayuda — tomó su playera para ponérsela y cerro su casillero de golpe.

—Intento ser amable contigo maldito mal agradecido — lo miró molesto haciendo que su aroma aumentará radicalmente.

—Era lo mínimo que podías hacer, tú tuviste la maldita culpa. No esperes que te agradezca por dejarme casi deforme la cara— lo miró a los ojos sin intimidarse, ambos se notaban tan enojados que el resto se mantuvo callado, pero para sorpresa de Kaltz otro aroma comenzó a manifestarse y era muy parecido al de Schneider con la única diferencia que era olor a chocolate dulce.

—Sólo te hice un favor, con esa cara que te cargas al menos la inflamación permite que no se vea.

—¿Estás insinuando que mi cara es horrenda? — todos se quedaron inmóviles ante el aroma de Schneider, el único que se dio cuenta del otro aroma era Kaltz quien trató de identificar al portador de dicho aroma. Karl por su parte estaba tan molesto que no notó el aroma a chocolate dulce de Genzo, quien al parecer comenzó a liberar hormonas gracias a su enojo.

—No dije eso — estaba conteniendo sus ganas de meterle un puñetazo al castaño —pero eres un maldito amargado.

—¿me lo dices tú que tienes la cara de molestia siempre? — ambos estaban a punto de agarrarse a golpes, pero el entrenador entró para calmarlos.

—Ustedes dos se calman — entró aquel beta molesto por el alboroto — Wakabayashi ve a la enfermería y tú Schneider ve a tu casa. Hablaré con ustedes dos mañana antes del entrenamiento, esto no puede seguir así — Genzo salió enojado sin decir ni una sola palabra, era inexplicable pero se sentía herido y más cuando ese rubio dijo que su cara era horrenda o así lo interpretó él.

Schneider por otra parte aventó las gasas y el alcohol en su casillero y lo cerró de golpe. Kaltz notó que el aroma a chocolate dulce desapareció mágicamente y sólo imperaba el de chocolate amargo de Schneider quien tomó sus cosas para salir como alma que se lo lleva al diablo, no iba a dejar que ese japonés se fuera así cómo así. Corrió hacia el castaño sin acordarse que su hermana menor lo esperaba en la banca con la ayudante del entrenador. Estaba tan molesto que al ver su objetivo no dudo ni un instante y corrió hacia él para teclearlo haciendo caer a Genzo de frente quedando sobre él. — Ahora sí, arreglaremos esto de una vez por todas.

—Suéltame Schneider — intento zafarse, pero el peso del rubio le impedía levantarse.

—Karl Heinz Schneider aléjate de él — escuchó la voz de su hermanita que se encontraba molesta al ver como su hermano mantenía inmóvil a su amigo.

—No te metas Marie — se mostró molesto — estoy cansado de este sujeto arrogante, le voy a enseñar quién manda.

—Schneider suéltalo — esta vez Kaltz intervino intentando quitarlo de encima del cuerpo de Genzo. — esto está llegando demasiado lejos.

Wakabayashi se levantó ayudado por Marie mientras Kaltz intentaba tranquilizar a Schneider. — No podemos seguir así — dijo Genzo con dificultad — no quiero regresar a mi país derrotado, pero tampoco puedo seguir soportando esta maldita situación en la que peleamos por todo. — el rubio se tranquilizó al escuchar eso y dejo de comportarse como tonto. — te propongo un trato — se acercó a él observando que aun Hermann lo sostenía — si yo detengo uno sólo de tus tiros me dejarás en paz, pero si no es así me iré a mi país y nunca más me verás.

—Suéltame Kaltz no haré nada — el rubio dejó de sostenerlo y se mantuvo en silencio — sabemos el resultado, ¿por qué demonios propones eso?, hasta ahora no has logrado detener ni uno sólo de mis tiros.

— Mejor aún, logras que yo me largue a mi país. Supongo que eso te haría feliz.

—Te equivocas, no me sentiría feliz rompiendo los sueños de alguien — Genzo abrió los ojos ante el asombro — puedo ser todo lo que quieras, pero no soy del tipo que disfrutan sus triunfos a costa del sacrificio de otros, no aceptó el trato.

— Pensé que eso era lo que querías.

—Lo que quiero es que me dejes de ver con odio, como si fuera igual a todos los alfas que conoces. Ni siquiera te he hecho nada para que me tengas coraje.

—Me acabas de golpear, me dijiste bravucón arrogante, me lastimaste con tus tiros y aun así dices ¿Qué no me hiciste nada?

—Tú me provocaste, yo intento ser amable, pero te comportas como perro rabioso.

—Me dijiste que mi cara era horrible.

—No dije eso, además de sordo eres idiota. Dije que tienes cara de amargado. Tú dijiste que yo tenía cara de molestia todos los días.

—¡Basta! — esta vez Kaltz grito molesto haciendo que su omega interior se manifestará, ese aroma a sidra que hacía que Genzo se sintiera mareado y un poco asqueado — estoy cansado de que se la pasan peleando por cualquier estupidez, a partir de ahora serán amigos quieran o no. Así que denme la mano como señal de paz.

Schneider hizo un puchero, pero opto por que lo mejor era mantener la paz con ese beta, por otro lado Genzo estaba cansado de las peleas con ese alfa que al inicio eran divertidas pero últimamente comenzaba a sentirse herido por las palabras del rubio —Esta bien, Schneider te ofrezco ya no pelear contigo a cambio de que tú intentes lo mismo — extendió su mano y Karl correspondió.

— Bien, supongo que podríamos ser amigos siempre y cuando no me grites. — alzó la voz un poco.

—Tú eres quien me grita primero — Genzo apretó su mano y levantó el tono de su voz.

—Estás gritando.

—Tú igual.

—Ya cállense, es suficiente por hoy. — el aroma de Kaltz era tan fuerte que Marie y Wakabayashi no pudieron evitar vomitar, los mareo lo suficiente como para no poder contenerse. El castaño soltó la mano del rubio y se alejó tapándose la nariz, se sentía aturdido y comenzaba a maldecir tener que ser omega, se sentía sometido por Hermann aunque sabía que esté desconocía su naturaleza.

Schneider miró con asombro como Genzo y su hermana estaban tosiendo, se extrañó tanto de que el japonés reaccionará así cuando no lo hizo con él en situaciones pasadas. Cuando él se molestaba el efecto en Wakabayashi era nulo, pero con Kaltz parecía si tener efecto.

— Para por favor — dijo Marie en tono de súplica a Kaltz quien intentó controlarse al ver como ella y el castaño habían vomitado.

—Lo siento Marie — se disculpó con la rubia miró a Genzo quien se mostraba pálido sosteniéndose de la pared, el aroma fue tan fuerte para la sensibilidad del castaño que inevitablemente se desplomó cayendo al suelo desmayado. — ¿Qué mierda?

—Kaltz hiciste que se desmayara — grito Marie intentando ayudar al castaño mientras los dos rubios se quedaron congelados, la única forma que alguien se desmayara por el aroma de un alfa es siendo un omega. —Genzo, vamos despierta.

—Eso no debería pasarle, es un beta — Kaltz corrió hacia el castaño y se sentó aun inconsciente — Wakabayashi, lo siento — se mostró preocupado por su nuevo amigo que al parecer tenía el olfato tan sensible. Schneider se acercó a Genzo después de haber sacado de su mochila una gasa impregnada de alcohol y abrió el sobre, cargaba con algunas para las heridas que pudiesen presentarse en el partido o entrenamiento.

—Esperemos que esto funcione—acercó el algodón a la nariz de Wakabayashi quien comenzó a reaccionar ante el aroma del alcohol — ¿te encuentras bien? — el castaño abrió con esfuerzo sus ojos verdes mirando los del rubio.

¿Por qué tiene que ser justamente él? pensó sintiéndose avergonzado y se incorporó rápidamente — sí, gracias — Marie y Kaltz se quedaron en silencio — debo irme, gracias por la ayuda — intentó levantarse, pero aún se sentía algo mareado y con un poco de asco, pero no deseaba dar un espectáculo, no pensó que esto le sucedería y menos frente al rubio arrogante como así llamaba a Karl.

—No te ves bien — le ayudo a levantarse Kaltz — disculpa, no pensé que esto te provocará desmayarte.

—No desayune, debe ser por eso — intentó justificar para no levantar sospechas, aunque para Hermann no le creyó — estaré bien, no te preocupes.

—Te acompañare a tu casa — Kaltz no podía permitir que Genzo se fuera así y en especial cuando su cara estaba completamente pálida y aún se tambaleaba.

—Estaré bien — Tomó su bolsa deportiva y comenzó a caminar aun mareado, se sentía pésimo y sus piernas parecían no responderle.

—Deberíamos ayudarle, no se ve bien — comentó la rubia al ver como el japonés se tambaleaba como si estuviera ebrio. Schneider no dijo nada, simplemente caminó hacia él y antes de que Wakabayashi se desplomara de nuevo lo sostuvo.

—Te llevaré a casa — lo cargó como una damisela en peligro haciendo de eso una escena extrañamente romántica para Marie, una sorpresa para Kaltz quien nunca había visto tanta amabilidad por parte de su amigo y una humillación para Genzo quien aun en ese estado se sentía derrotado.

—Puedo caminar solo.

—Lo dudo — siguió caminando cargando al japonés — necesitas ayuda, deja tu orgullo por un momento. No te encuentras bien, así que te llevaré a tu casa.

—No es necesario, gracias. Puedo tomar un taxi.

—Ni siquiera sabes alemán, dudo que te entiendan — Wakabayashi se quedó en silencio, el rubio tenía razón y odiaba eso — si te hace sentir mejor tomaremos un taxi, pero no te irás solo. — miro a Kaltz y a Marie — ustedes dos caminen, me acompañaran hasta su casa.

—Ya te dije...

—Cállate — comenzó a aumentar su aroma — no te pedí tu opinión, un taxi nos llevará hasta dónde vives. —Wakabayashi se rindió, aunque no podía negar que ese aroma a chocolate amargo le gustaba, de algún modo le tranquilizaba saber que ese odioso lo acompañaría a su casa y sobre todo ser cuidado por un alfa no era tan malo, aunque ese fuera precisamente el guapo arrogante como Heidi lo bautizó.

Kaltz y Marie caminaron en silencio atrás de Schneider y Genzo quien aún estaba mareado y adolorido de su cuerpo, entre los balonazos, la tacleada y el desmayo se sentía morir. Al salir del club por fortuna encontraron un taxi, así que el rubio colocó a Genzo dentro del taxi después de que Marie subió, quedando el japonés en medio de los dos y Kaltz en el asiento del copiloto. — Llévanos por favor... ¿dónde dijiste que vives? — preguntó el rubio que iba en frente al castaño.

Wakabayashi sacó de su bolso una tarjeta que Heidi escribió con su dirección en caso de que tomará un taxi ya que aún no aprendía alemán. — Esta es la dirección— extendió su mano y Kaltz la tomó para dársela al chofer.

— De acuerdo, sé dónde queda eso — le devolvió la tarjeta a Kaltz quien al leerla se percató de que Genzo vivía en una zona residencial de buena posición.

—Joder, ese lugar es una zona de gente rica — miró de reojo a Genzo quien no dijo nada al respecto. — bueno las personas que te dan hospedaje viven en buena zona. — Schneider no dijo nada al respecto, aunque ahora que lo analizaba el japonés usaba ropa de marca, se notaba en las gorras, guantes e incluso en las zapatillas deportivas, además de que su cabello y piel estaban bien cuidados pesé a que era un arquero.

— Me siento mareado — el japonés comenzó a cerrar los ojos.

—Te despertaremos cuando lleguemos — le respondió Schneider mirando como el castaño cerraba los ojos. Marie y Kaltz quedaron en silencio y los tres comenzaron a ver las calles desde el taxi mientras llegaban a la casa donde Wakabayashi vivía.

Al llegar notaron que efectivamente era una zona residencial de personas de clase alta, aunque las viviendas no eran tan grandes si lucían elegantes. Marie se sintió encantada con el lugar que tenía casas con jardines hermosos — Llegamos— sonrió el taxista — parece que la casa de su amigo es esa — señaló una con una fachada elegante.

—¿Cuánto debemos? — preguntó Schneider buscando entre sus bolsas dinero.

— 15 euros — antes de que el rubio pagará Genzo sostuvo su mano y le entregó un billete de 20 euros al taxista.

Das Rückgeld behalten, Dankeschön — miró a Schneider quien se quedó extrañado, no había notado en qué momento se despertó — bajemos. — Schneider, Kaltz ayudaron a bajar a Marie y a Wakabayashi, agradecieron al taxista y este se marchó. Los tres miraron la casa mientras Genzo caminaba en dirección a ella. — ¿Planean quedarse todo el día así? — movió su cabeza dando a tender que caminaran y saco sus llaves para abrir la puerta mientras los tres chicos caminaban observando el lindo jardín que parecía de cuento de hadas para la pequeña rubia. — Adelante entren. — abrió la puerta por completo y los invito a pasar extendiendo su mano.

—¿De verdad podemos entrar?, ¿no se molestarán? — Genzo rodó los ojos, al parecer Kaltz pensaba que vivía de arrimado con alguien.

— Sólo entre — los tres chicos rubios obedecieron y al entrar a la casa se asombraron pues era muy bonita con finos muebles de madera además de una chimenea.

—Amo Wakabayashi, me alegro verlo — una chica de cabello rubio peinada de trenzas sonrió al ver al japonés llegar, pero notó la presencia de otros dos chicos y una niña — Veo que trajo visitas.

—Prepara 3 lugares extra en la mesa.

—Enseguida — miró a los tres chicos rubios y sonriendo les hablo en alemán — sean bienvenidos, enseguida preparé la mesa. Es bueno saber que el amo tiene amigos. — Marie, Schneider y Kaltz se sorprendieron al darse cuenta que era al parecer una empleada de Genzo.

—¿Qué dijiste? — preguntó curioso al no entender lo que la chica expresó.

—Sólo les daba la bienvenida.

—Ellos entienden el inglés, excepto Marie.

—Bueno supongo que tendré que servir como traductora de la señorita — sonrió feliz y miró de reojo a Schneider quien asumió que era el "bonito arrogante". ojos azules, rubio...debe ser él pensó en lo que le comento el día anterior su amo.

—¿Y Hanz? — se comenzó a quitar los zapatos mientras los rubios lo observaban.

—Salió a recoger algunos regalos que su padre le envió.

—En cuanto llegue dile que quiero pedirle un favor.

—Por supuesto, iré a preparar la mesa. — miro a los rubios y nuevamente les hablo en alemán para que la niña entendiera — con su permiso. — se fue caminando dejando a Wakabayashi con sus invitados.

—¿Qué haces? — preguntó Marie curiosa, Genzo miró a Kaltz quien inmediatamente tradujo la pregunta de la niña.

—Oh, bueno en mi país acostumbramos a quitarnos los zapatos y dejarlos en la entrada — le mostró las pantuflas— no es necesario que hagan lo mismo, sé que no están acostumbrados hacerlo.

—Suena divertido — camino hacia donde estaba Genzo y se quitó los zapatos imitando lo hecho por el castaño.

—No es necesario que lo hagan, entiendo que sus costumbres son diferentes — sonrió nervioso al notar la mirada de esos dos alfas que se habían mantenido en silencio desde que entraron. Kaltz sólo era el traductor, pero hasta ahora no había dicho nada y menos Schneider.

—Es tu casa, son tus reglas — el ojos azules hizo lo mismo que Marie y se quitó los zapatos para colocarse las pantuflas seguido de Kaltz que los imito. Wakabayashi los observó, se sentía un poco avergonzado que sus invitados tuvieran que adaptarse a sus costumbres.

— Oye es linda tu casa — comentó Kaltz después de caminar sin dejar de mirar a su alrededor — ¿eres el dueño?

—Eso no se pregunta — Schneider le dio un golpe en la cabeza, no le gustaba que Hermann fuese tan entrometido — no preguntes más de la cuenta.

—No te preocupes, está bien —sonrió — mi padre la compró para que viva aquí en Alemania, digamos que tiene un negocio bastante rentable que da lo suficiente para pagar mis estudios y mi estancia.

—Tienes hasta sirvientes, debes ser rico.

—Algo así — caminó con tranquilidad mientras los rubios lo seguían — en agradecimiento por su ayuda los invitaré a comer, es lo menos que puedo hacer. Espero que no tengan problema con ella — miró a los tres rubios — le pediré a Hanz que los lleve a su casa para que no se preocupen, si gustan pueden llamarles a sus padres para avisar.

—Genzo es rico, ¿verdad? — Marie preguntó de forma inocente a su hermano quien asintió con su cabeza, no sabía que decir al respecto. Karl entendió que aun siendo de buena posición había decidido esforzarse como todos para jugar futbol, aun teniendo dinero nunca lo mencionó, tal vez era el único compañero millonario que tenía dentro del club.

—Este es el comedor, espero les agrade lo que Heidi cocinó, la mayoría es comida alemana ya que como se habrán dado cuenta ella también es de este país — Genzo se quitó la gorra y la colocó en un perchero cercano dejando ver su cabello lacio.

—Todo está listo, por favor tomen asiento — Heidi acomodo la comida que lucía muy elegante, aunque eran platillos típicos alemanes.

—Gracias — Genzo hizo un ademán invitándolos a sentarse y ayudó a Marie hacerlo como todo el caballero que sus padres habían educado. Después tomó asiento junto a Heidi quien miraba con una sonrisa a Schneider emocionada pensando en que Genzo y el rubio hacían una bonita pareja.

—¿Puedo tomar lo que quiera? — Kaltz miro todos los platillos sin saber cuál elegir.

—Claro, pueden servirse todo lo que gusten. Adelante — Marie miro el schweinebraten y Heidi le ayudó para que la rubia pudiese degustar en su plato. Schneider por otro lado tomó lo primero que vio, se sentía un poco incómodo al haber descubierto que el japonés era de buena familia.

—¿No te gusta la comida? — preguntó en alemán Heidi quien observó que comía más por compromiso.

—Sí, es sólo que no estoy acostumbrado a comer a esta hora — miro de reojo a Genzo quien comía tranquilamente sin hacer contacto visual con nadie. Tal vez no era la comida sino la incomodidad de notar que ese chico al que le tenía cierto recelo era más de lo que esperaba.

—Heidi prepara comida para llevar, así podrás comer cuando te sientas mejor — dijo con tranquilidad Wakabayashi.

—En mi casa hay comida, no estoy muerto de hambre — comenzó a perder la paciencia y el aroma chocolate amargo se manifestó. Wakabayashi rodó los ojos al ver la actitud del alfa.

—Por dios Schneider no quise decir eso — lo miró con seriedad — en verdad discúlpame si crees que lo hice con esa intención — bajo la mirada, Karl se sorprendió era la primera vez que se disculpaba con él.

—El joven Wakabayashi no es de ese tipo joven Schneider — intervino Heidi — Él dice que le gusta el fútbol porque en el campo todos son iguales, no existen pobres ni ricos, tampoco alfas, betas y omegas.

—No quise ofenderte — siguió mirando su plato — lamento que creas que todo lo hago con la intención de molestarte.

—Lo siento, es sólo que bueno eres algo complicado y no sé qué esperar de ti — confesó — olvidemos esto ¿está bien? —Genzo asintió, pero siguió mirando su plato perdiendo el apetito. creo que de nuevo la cague Schneider miró al castaño quien se notaba algo triste. —No dejes de comer por mi culpa, es más comeremos juntos. — Wakabayashi no respondió, pero Schneider tomó con su cubierto un pedazo de carne del plato de Genzo y se lo comió haciendo que el castaño sonriera. — me agrada, ¿puedo venir más seguido a comer aquí?

—Claro — sonrió con sinceridad sintiendo que los problemas que antes tenía con aquel rubio se estaban disolviendo haciendo el ambiente algo más agradable. Kaltz y Marie sonrieron al ver como ambos podían llevarse bien sin pelear, por otro lado, Heidi se sentía emocionada, algo en ella le decía que ese alfa podía ser quien logrará que Wakabayashi aceptara su naturaleza como omega y quien sabe, tal vez cuando fueran grandes casarse y tener hijo. La rubia en verdad deseaba que su joven amo fuese feliz con alguien y ese ojos azules le era agradable, incluso era guapo y no dudaba que de adulto seguiría siendo atractivo.

Después de comer Heidi les sirvió berlinesas con un poco de chocolate caliente que los rubios y su amo disfrutaron bastante. Era la primera vez desde que llegó a Alemania que Wakabayashi traía amigos a su casa, ni siquiera en Japón tuvo esa confianza de invitar a alguien a comer y mucho menos convivir con ellos como lo estaba haciendo con los alemanes. —Joven Wakabayashi su padre le ha enviado algunas cosas — el rubio ojos verdes se dirigió al comedor notando después a las visitas — buenas noches. Disculpe no sabía que tenía visitas.

—Ellos son alemanes como tú y Heidi, entenderán tu lengua materna. Ellos son Kaltz — el rubio saludó con su mano sin dejar de tomar chocolate — la señorita es Marie— la rubia sonrió — y él es Schneider — el rubio miró de forma inexpresiva al omega, notando que las únicas dos personas que vivían con Wakabayashi eran omegas, lo noto por sus aromas. Heidi tenía aroma a fresas y el chico que se encontraba junto a Genzo tenía aroma a caramelo.

—Un placer, mi nombre es Hanz.

—Me gustaría que me acompañes a dejarlos a su casa.

—El auto estará listo cuando usted lo indique.

—Gracias — siguió tomando su chocolate, era curioso el aroma se le hacía tan similar al de ese rubio ojos azules que estaba a su lado. Era agradable y ahora que lo notaba ya sin pelear era un sujeto agradable, su cabello brillaba y sus ojos azules, aunque inexpresivos eran bonitos. Agradece que la taza con chocolate cubriera sus mejillas que sintió arder al mirar al alfa.

—Creo que es hora de irnos Marie — le dijo en alemán.

—¿Podemos quedarnos otro rato?

—Lo siento, mamá debe estar preocupada por nosotros, le envié un mensaje, pero es mejor irnos ya.

—Está bien — terminó su chocolate y miró a Genzo sonriente. — ¿puedo venir a visitarte?

Wakabayashi miro a Schneider quien le tradujo de inmediato lo que dijo y el castaño respondió — Eres bienvenida cuando quieras, será un placer tenerlos aquí — refiriéndose a los tres — la próxima vez prepararé comida típica de mi país. — Karl tradujo lo dicho por Marie y ella se emocionó.

—Si Karl me trae estaré feliz.

—Espero que sea pronto— Wakabayashi se levantó de su lugar para acompañar a Hanz y llevar a sus nuevos amigos a su casa. Antes de irse fue corriendo a su recamara y regresó justo a tiempo para salir con los rubios dándoles una caja a cada uno.

—¿Qué es esto? — Kaltz miró la caja de dulces que Wakabayashi le dio a cada uno.

—Se llaman pocky y son muy populares en mi país, los traje cuando llegué aquí para recordar un poco mi hogar. Aunque mi mentor dijo que me enviaría de vez en cuando una caja llena de ellos.

—Oh, genial — Karl miró la caja de lo que le tocaron, al parecer eran de chocolate mientras que los de Marie eran de fresa y los de Kaltz de plátano.

—Bueno vamos, los acompañare a sus casas — los rubios salieron del hogar de Genzo y miraron el mercedes benz amg color negro — vamos suban.

—Joder siento que soy amigo de ricky ricon — dijo con asombro Kaltz y Wakabayashi no pudo evitar reír ante el comentario.

—Mi familia no es tan rica, exageras.

—¿Seguro que no tienes un McDonald's en tu casa? Ricky tenía uno.

—Kaltz no inventes, no es para tanto — abrió la puerta y subió al asiento del copiloto mientras Marie se reía gracias a que Karl tradujo lo que dijo.

— Ojalá tenga un McDonald 's la próxima vez que lo visitemos.

—Deja de fantasear y súbete — Karl abrió la para dejar a su hermanita subir.

— Bien, subiré — entró al interior del auto y Hanz comenzó el viaje siguiendo las indicaciones de Kaltz a quien dejaron primero en su hogar en una colonia agradable, aunque no tan lujosa como la de Wakabayashi. — Nos vemos mañana — se despidió de los hermanos Schneider, de Genzo y de Hanz para posteriormente entrar a su casa.

Karl se mantuvo en silencio mientras Wakabayashi le preguntaba a Hanz si la casa de los Schneider estaba lejos, recibiendo como respuesta que casi llegaban a ella. Al bajar del auto el rubio ayudó a su hermana sin notar que Genzo se bajó para mirar la entrada de su casa.

—Gracias por traernos — el alfa agradeció de forma tranquila al supuesto beta.

—Gracias por ayudarme, disculpa si me comporté grosero estos dos días — giró su rostro ocultando su vergüenza — también los bravucones arrogantes sabemos pedir disculpas.

—Lamento haberte dicho así — se disculpó recordando como lo insulto — igual disculpa por los balonazos y por dejarte así la cara.

—Ah, no hay problema. Supongo que la hinchazón tienes razón, ayudó a ocultar mi rostro — sonrió fingidamente.

—Sólo quiero que quede claro que no pienso que tienes un rostro horrible, creo que es todo lo contrario. Además, tienes ojos verdes, es curioso en los japoneses que regularmente tienen ojos cafés u oscuros.

—¿Ah? — Genzo se sonrojó ligeramente al escuchar eso — aquí muchos tienen los ojos verdes. — se encogió de hombros aun con las mejillas ardiendo.

Schneider sonrió — Pero no hay japoneses de ojos verdes, así que eres un caso particular apuesto que incluso en tu país. — Genzo se sintió tan intimidado cuando Schneider se comportó así. — Bueno es hora de entrar, nos vemos mañana en el entrenamiento.

—Adiós Genzo — Marie lo abrazó haciendo que Wakabayashi dejara de mirar al rubio.

Tschüss kaiserin— la rubia sonrió — Tschüss kaiser— Karl agito su mano y caminó junto con su hermana a la entrada de su casa siendo observados por Wakabayashi quien espero a que ambos entraran a su casa. Antes de cerrar la puerta Schneider nuevamente se despidió desde lejos y el castaño hizo lo mismo para subir al auto.

En el camino no comento nada, aunque Hanz pudo notar sus mejillas sonrojadas cuando abordo el auto. Heidi le había comentado en la mañana sobre el chico que el día anterior su amo había conocido y pudo deducir que ese rubio no le era tan indiferente. Aunque eso se vería con el tiempo pues aún eran niños y las personas y los sentimientos cambian con el tiempo.

Al llegar a casa Genzo se puso su pijama y sintió que sus hombros perdieron una gran carga al haberse hecho amigo de Kaltz y sobre todo de ese kaiser alemán que era un arrogante, competitivo pero que le llamaba la atención.

Los días transcurrieron rápidamente, los rubios y el castaño se hacían cada día más amigos, entrenando, compitiendo e incluso Wakabayashi se iba ganando el respeto de todos los del equipo que al inicio lo odiaban. Aprendió alemán gracias a sus dos amigos y a los omegas con los que vivía además que de vez en cuando Marie lo visitaba en los entrenamientos., todo estaba de maravilla al menos así fue durante esos dos años que habían pasado.