-✧◝▿◜✧-En una sala de urgencias- ✧◝▿◜✧-

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25, 26, 27, 28, 29, cuatro. 1, 2, 3, 4,5... Un sonido rítmico comenzó a escucharse en la sala y la línea superior del monitor inicio nuevamente a marcar un trazo uniforme.

–Excelente tenemos pulso nuevamente -dijo la pelirosa detenido el ciclo de RCP con una discreta sonrisa en los labios.

–Gracias doctora Haruno, podemos encargarnos del resto.

–Debería irse a descansar doctora, hace un par de horas que terminó su turno nocturno -dijo una enfermera.

–Estoy bien no se preocupen, me gustaría ordenar nuevos estudios para vigilar su estado hemodinámico -respondió la pelirosa mientras llenaba una orden de nuevos laboratorios.

Sakura salió del área trauma-shock y miró al reloj que marcaba las 10:22, nuevamente se había retrasado en su hora de salida, pero que podía hacer si al momento de vocear un código azul era la única médico disponible.

En el hospital estaban un poco cortos de personal por lo que era inevitable doblar turnos o trabajar horas extras. Prácticamente vivía ahí o en la oficina de su maestra Tsunade, situación que le tenía sin importancia, tenía ropa limpia en su casillero, un cuarto de descanso con agua caliente y la horrible comida de la cafetería, de cualquier manera no es como si tuviera alguien que la esperará en casa.

Al llegar a la sala de descanso fue hacía su casillero que estaba sin candado porque siempre olvidaba sus llaves, sacó ropa limpia, tomó un trozo de galleta de la noche anterior llevándosela a la boca y hubiera querido bañarse para despertar un poco, pero era demasiado tarde para su siguiente compromiso.

Colgó cuidadosamente la bata blanca y desató su cabello del moño que lo tenía sujeto. Se vistió con un sencillo vestido blanco que era imposible que se arrugara a pesar de estar alzado y que le llegaba debajo de la rodilla, acompañado con unas zapatillas rosas que podían combinar casi con cualquier cosa.

Al darse un último vistazo al espejo que tenía colgado en la puerta de su casillero vio unas marcadas ojeras debajo de sus ojos que delataban una ajetreada guardia nocturna, al bajar la vista sus ojos se posaron en un pequeño collar de cristal en forma de flor de cerezo, sonrió suavemente al verlo y lo envolvió en su mano antes de cerrar su casillero.

Se dio prisa al cruzar los pasillos del hospital, 10:40 – ¡Diablos, va a matarme! -maldijo entre dientes, corrió bajando las escaleras hacia la calle principal y mentalizada hacia el fuerte grito que venía enseguida cerró los ojos y preparó sus tímpanos.

– ¡Frente! –gritó una rubia muy enojada.

–Lo siento, en serio -contestó la pelirrosa juntando las palmas en manera de disculpa- Hubo una emergencia y era la única que...

–Ya como sea, no quiero escuchar tus quejas, siempre tienes una magnífica excusa para tus retrasos magistrales, le haces honor a ser exalumna de Kakashi-sensei. Olvidémoslo, mejor camina porque muero de hambre- y le extendió un pequeño ramo de flores blancas mientras emprendían camino.

Ambas chicas caminaron en silencio por las ruidosas calles y llegaron a un bello parque situado en una zona boscosa de la aldea que era iluminada por los rayos del sol. Era un espacio amplio dónde solo se percibían los ruidos de animales silvestres y al centro del bosque se apreciaba una piedra conmemorativa.

Dicha piedra era en realidad un monumento que fue creado después de la guerra, en él no solamente estaban escritos los nombres de los ninjas que murieron en la guerra, sino también el de cada aldeano, ya que independiente ser ninja o no cada uno era un miembro valioso de Konohagakure.

Cada una de las chicas dejó un ramo de lirios blancos debajo del memorial y oraron en silencio, al cabo de un rato ambas se miraron con melancolía, Sakura con una mano envolviendo su collar dio una pequeña sonrisa a Ino, que respondió con una lágrima en su mejilla.

En el memorial había cientos de nombres, ninjas que lucharon por proteger a su aldea y civiles que estuvieron en el momento o lugar equivocados. Y aunque en sus plegarias se aseguraban por agradecer a todas esas personas por su gran valía, aquellos lirios blancos iban a ciertas personas en particular.

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Haruno Kizashi.

Haruno Mebuki.

Yamanaka Inoichi.

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–Quiero Yakisoba frente -decía Ino con voz suplicante.

–El único sitio que te gusta está al otro lado de la aldea, tardaremos mucho en llegar y estoy hambrienta. Solo tengo litros de café en mi sistema desde ayer y un trozo de galleta rancio–mencionaba Sakura quejándose.

–Tal vez si no hubieras salido tarde del trabajo no estarías tan cansada, estuve esperando por ti casi dos horas y l

o mínimo que me debes es cruzar la maldita aldea para ir por un gran plato de Yakisoba.

Sakura rodó los ojos en forma de derrota porque sabía bien que se lo debía a su amiga por el retraso de esta mañana.

Llegaron al famoso restaurante que por cierto tenían una membresía por ser clientes frecuentes. Dicho lugar estaba adornado con grandes macetas colgantes a lo largo de toda la fachada, las mesas con un pequeño florero y un jardín en la parte posterior que tenía juegos infantiles.

Se situaron en una mesa que daba hacia la calle lo más lejos posible del ruido de los pequeños que gritaban en los juegos.

Casi al instante una joven mesera que portaba un lindo delantal de cuadros rojos y una red en su cabello se acercó a las chicas con una sonrisa, –¿dos yakisobas con carne y muchas verduras?

–Así es Yuki-san –corroboro la pelirrosa mientas Yuki colocaba dos vasos de agua fresca sobre la mesa antes de retirarse.

–¿Ves? A esto es lo que llamo un excelente servicio –refiriéndose a que eran conocidas en ese lugar- Vale la pena cruzar toda la aldea por estos fideos, sería el lugar perfecto de no ser por esos insoportables niños gritando.

–No entiendo por qué los odias Ino, digo... sé que no son las criaturas más brillantes o razonables del mundo, pero no deben ser tan malos, al menos sus padres se ven felices, ¡Míralos! Ese niño está babeando y su madre está feliz –añadió Sakura señalando discretamente a una madre que veía maravillada a su hijo en los columpios.

– ¡Tú les llamas criaturas a esos mini-humanos! No puedes decir que te agradan. Además tú tienes ventaja, atiendes a niños en el hospital por lo que tu resistencia a tolerarlos es más alta que la mía.

–¡Chicas!

– ¡¿Tenten?! –volteó Sakura con una sonrisa hacia la persona que les gritaba desde la calle.

–¿Qué haces aquí? Y en esas fachas ¡Estás toda sudada! -le decía Ino con una mueca al ver a su amiga toda desalineada.

Tenten se sentó junto Sakura y de un solo trago terminó el agua que antes había traído Yuki –Acabo de llegar de una misión –les informaba la chica con una voz que acentuaba su cansancio.

–Hinata nos dijo que regresabas hasta mañana.

–Ese era el plan Ino, pero Lee dijo que no necesitamos descansar, alegando que Guy-sensei se sentiría orgulloso si acabáramos la misión en tiempo récord. Así que Neji y yo no tuvimos otra opción más que correr como locos toda la noche sin descanso alguno. ¿Saben ustedes lo cansado que es no dormir después combatir cuerpo a cuerpo con ninjas renegados? ¡En serio la Hokage nos quiere matar con tantas misiones!

–¡Vaya, divina juventud la de ustedes! –decía Ino riéndose de su sudada amiga.

–¿Quieres ordenar algo Tenten? Debes estar hambrienta después de esforzarte tanto.

–No, gracias Sakura. Mi economía está por los suelos después de comprar esos hermosos kunai de plata que les platiqué la semana pasada. Me quede sin dinero, pero lo volvería a hacer con tal detener a esos bebes afilados en mi poder.

–Por eso ya deberías casarte con Neji –intervino Ino con una vocecita insinuadora- los Hyuga son una familia muy adinerada y te resolvería la vida ser esposa de uno. Vivirías como una princesa rodeada de kunais y shurikens de la más excelente calidad –terminó por decir mientras se reía del sonrojo de su amiga.

–No molestes a Tenten, tú misma le huyes al compromiso –bufó Sakura reprendiendo a su impertinente amiga- pide lo que quieras Tenten y yo pago.

Ante esto, el rostro de la chica se iluminó ante la ya conocida amabilidad de Sakura.

–En ese caso paga lo mío también, ganas muy bien en el hospital como médico de guardia y eso sin contar tus miles de horas extras al mes. Además, prácticamente todos tus alimentos son gratis al tener derecho a la cafetería y estoy segura de que a este paso serás una anciana millonaria.

Y fuera de eso –continúo la rubia retomando su tema anterior- No sé por qué se ponen así, ¡Es una grandiosa idea la que le di a Tenten! Es más, podrían hacer una boda doble para optimizar tiempo y dinero, estoy segura de que a Hinata le encantaría encadenar a Naruto de una vez por todas.

–¿Qué yo qué?

Un destello amarillo apareció de repente frente a las chicas con una sonrisa en su rostro.

–¿Naruto?

Hola chicas, espero no interrumpir nada –dijo Naruto sonriendo.

–Lo haces, Sakura es mía y no intentes robarla –advirtió Ino ante la intromisión de Naruto- siempre tratas de llevártela y nunca podemos terminar de comer o platicar.

–Lo siento Sakura, la abuela Tsunade te busca, dice que vayas urgente a su oficina, aunque no sé de qué se trata esta vez.

–¿Acaso no puede sobrevivir sola con Shizune? Ayer estuvo toda la mañana y tarde encerrada en su oficina, después de ahí trabajó toda la noche en el hospital y ahora Sakura necesita descansar por lo menos un par de horas y ni siquiera ha comido nada –le carraspeo Ino a Naruto.

–Está bien Ino, debe ser algo importante. Tenten puedes comerte mi yakisoba y pedir todo lo que quieras, que lo agreguen a mi cuenta –agregó Sakura mientras se paraba de su asiento para irse con Naruto.

–¡Te adoro! ¡Ya sabes qué serás mi dama de honor cuando me casé! -gritó Tenten cuando Sakura se alejaba con Naruto.

De camino a la torre del Hokage✧

–¡En serio Sakura! Iruka-sensei me está matando. Tengo tanto material por estudiar que temo que primero me convertiré en abuelo antes de ser Hokage. ¡Y eso que no tengo hijos!

Yo no sé para qué me servirá saber de ciencias y geografía para ser Hokage, además planeó tener un excelente consejero que haga todas esas cosas aburridas. Es más, tú podrías ser una fantástica consejera, ya le ayudas a la abuela Tsunade con la administración así que conoces sobre el tema perfectamente. ¿Qué dices?

–En serio que eres un caso especial Naruto, mejor ya no te quejes y concéntrate en estudiar –le criticó mientras volteaba los ojos al escuchar a su mejor amigo quejarse sobre los deberes. Sin embargo estar con Naruto era una de las cosas que más disfruta de su vida, ese amigo sumamente quejumbroso lo quería como si fuera el hermano que nunca tuvo.

Al morir sus padres sintió que su mundo se venía abajo, nunca pensó que unos civiles podrían fallecer mientras ella se dedicaba a curar a cientos de sus compañeros. Aprendió a vivir sola gracias a los consejos de Kakashi quién le ayudó a conseguir un pequeño apartamento muy cercano a dónde él vivía y a administrar adecuadamente sus salarios para costear sus necesidades. Le aconsejó que una comida gratis nunca se desprecia y ante la presencia de un compañero hambriento la empatía era la clave.

Naruto prácticamente vivió con ella los primeros meses posterior al fin de la guerra, él argumentaba que su apartamento aún se encontraba en remodelación y no tenía un lugar donde quedarse, sin embargo Sakura sabía que las intenciones de su amigo era evitar que ella estuviera sola.

Su maestra Tsunade quién siempre admiró y llegó a ver como una segunda madre la hacía acompañarla a altas horas de la madrugada en su oficina haciendo cualquier cosa sin importancia, aunque ella sabía que era su manera de no dejarle sola. Tal vez por eso llegó a disfrutar hacer trabajos administrativos.

Ellos, junto a sus amigas, impidieron que su vida se desmoronara con la muerte de sus padres.

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*Tocando la puerta*

–Adelante

–Lady-Tsunade

–Sakura, que bueno que llegas. Gracias Naruto puedes retirarte.

–Nos vemos abuelita. Sakura, recuerda que hoy por la noche nos veremos en el bar con los chicos, no llegues tarde o tendré que ir por ti –le recordó Naruto saliendo de la oficina de Tsunade.

–Toma asiento Sakura, tengo que informarte algo muy importante.

La chica tomó asiento mientras escuchaba su estómago gruñir.

–Sakura, tendrás una misión por algunas semanas.

–¿Qué? ¿Semanas? -espetó Sakura confundida por la nueva información- ¿Acaso no fue usted la que me alejó del trabajo de campo para dedicarme completamente al hospital? Yo quería seguir saliendo a misiones, pero usted alegó que no tenía personal en el hospital, de hecho sigue sin haber suficiente personal y en mi nómina no se refleja el tiempo extra.

–Sí sí, eso lo sé niña, sin embargo no es una misión como tal para que no exageres, mejor dicho son unas merecidas vacaciones por tu arduo esfuerzo en un cómodo lugar de ambiente seco y hostil

–No lo creo, mejor sea directa en lo que necesita, sabe perfectamente que no importa la situación, lo haré con gusto si puedo ayudarla.

La mujer de ojos ámbar extendió el rollo que Suna había mandado a manos de su alumna.

Ella leyó por un par de minutos y luego hablo.

–Entiendo, Suna vendrá a la aldea para una capacitación, ¿Necesita que le ayude con la planeación de las clases o la recepción?

–No Sakura, no entiendes. Yo no daré las clases y ellos no vendrán a la aldea. Tú serás la encargada totalmente de esta tarea, sabes perfectamente que necesitamos cuántos ingresos sean posibles y si alguien va directamente a Suna podemos incrementar el costo.

–Pero...

–Pero nada, acabas de decir qué harías lo que fuera y sabes perfectamente que después de mí, eres la más capacitada para lograr esto, ni Shizune está al nivel de tus habilidades.

Y como lo sabes no está a discusión, ya confirmé al Kazekage de tu asistencia y tienes tres días para preparar todo tu material e irte a Suna.

–¿Qué pasará con mi trabajo en el hospital? Me preocupa porque hay poco personal y últimamente ha habido mucho trabajo.

–Tú no te preocupes por eso, ya lo arreglaré de alguna forma, tal vez obligue a Ino a hacer algunas guardias. Bueno, basta de charlas ¡Largo! ¡Vete a dormir! -le gritó haciendo un ademán con su mano- tienes ojeras de mapache.

Sakura salió de la oficina de Tsunade con una mueca en su cara, y exhaló solo para ella.

–Odio la arena en mis zapatos...

Detrás de cada mujer exitosa, está ella misma.