Nadie puede cambiar su destino, pero podemos esperarlo, o ir a buscarlo.

Temari, Kankuro y Sakura caminaban tranquilamente por Suna, pasaban de las ocho de la noche, así que aún había gente entre las calles iluminadas. Sakura observaba curiosa la arquitectura de casas y comercios, sabía que sus bordes y forma circular eran para soportar las altas temperaturas y en caso de que una tormenta de arena atravesara la frontera. Había escuchado por Kakashi que debajo de algunas casas había sótanos donde las familias se refugiaban en los tiempos que el Shukaku residía en la aldea.

Cuándo llegaron al gran edificio fueron directos a la cocina, Sakura se encargó de picar todo para la cena y Kankuro de cocinar, Temari solo colocó la mesa porque según Kankuro ella era un desastre con los alimentos.

Temari buscaba en las gavetas de la alacena los platos para servir la cena cuando un sonido roto se escuchó.

–¡Maldita rata! ¡Aún sigues aquí!

Un pequeño animal corrió a esconderse entre los electrodomésticos antes de ser aniquilado por la enojada rubia que trató de estrellarle un plato.

–Por favor no empieces de agresiva, esta noche solo cenemos tranquilamente y otro día lo podrás matar –Kankuro tomó a su hermana por los hombros y la sentó frente al comedor- anda siéntate y come con nosotros.

–¡Esa maldita rata se comió mi cereal hace dos noches! Solo espera que la encuentre y me aseguraré de estrangularla.

Después de la promesa de Temari de asesinar al roedor, se dedicaron a cenar. Sakura no preguntó por Gaara, había escuchado que ayer cenaron todos juntos porque era la una bienvenida para Konoha y era grosero no estar presente, pero quitando esa excepción él vivía en su oficina.

–¿Qué tal dormiste anoche Sakura? En Konoha las noches tienden a ser cálidas, no por nada se le conoce como el país del fuego –Temari preguntó a Sakura mientras le daba un sorbo a su café- aquí suelen ser muy frías las noches.

No tan bien como tú, de eso puedes estar segura –pensó Sakura al recordar la íntima escena que presenció por accidente- dormí poco, tal vez tenía frío.

–Te dejaré una manta extra para que duermas bien, deberías bañarte y dormir lo que resta de la noche, apenas ayer llegaste después de haber viajado desde Konoha.

–Tengo trabajo que hacer Temari, necesito revisar sus exámenes y entregar un reporte a Gaara.

–Yo no sé para qué le das un informe a Gaara, no es como si lo fuera a leer, estoy seguro de que tu informe quedará archivado en alguna parte de su oficina, tiene demasiado trabajo acumulado cómo para prestarle atención a otro papel extra –la voz de Kankuro era divertida-
Mejor concéntrate en aprobarme, recuerda mi examen dice "Kankuro no Sabaku", no es por sobornarte, pero soy el hermano del Kazekage y puedo conseguirte honorarios extras.

–¡Ay! ¿Qué no te quedo claro la finalidad de un examen diagnóstico después de mi gran discurso de la mañana? Además que ambicioso eres Kankuro, casi suenas como esa tal Matsuri.

El ceño de Temari se frunció al escuchar el nombre de la chica.

–¿Pasa algo Temari?

–Nada en especial Sakura, solo que mi linda hermana odia de todo corazón a Matsuri, no preguntes por qué, solo ten en cuenta que mencionar su nombre frente a ella es igual a amargarle el rato. Eso es todo, si ya terminaste de cenar puedes irte adelantando para que califiques las pruebas nosotros recogeremos aquí.

–Gracias chicos, hasta mañana.

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Sakura subió con su maletín que contenía las pruebas y se dispuso a calificarlas. Revisar las pruebas era tardado y no solamente porque tenía que leer con detenimiento las respuestas de cada participante, sino porque iba llenando un Kardex que contenía el estado actual de la persona e iba a actualizarlo conforme pasaran los días.

Gaara solamente le pedía un simple informe para llevar el registro de las actividades realizadas en la aldea, pero lo hacía porque su maestra Tsunade llevaba un registro similar con ella cuando era su aprendiz que le ayudaba a monitorizar su avance y cada tanto se lo enseñaba a Sakura para que le sirviera de motivación.

Temari paso en algún momento a su habitación y dejo la manta, sin embargo no hubo conversación entre ellas debido a que Sakura estaba muy concentrada en su trabajo.
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Pasaban de las 2 de la mañana cuando por fin terminó, a pesar de ser de madrugada no tenía sueño, estar despierta hasta altas horas de la noche o quedarse sin dormir era algo natural para ella por las guardias que cubría en el hospital o las reuniones nocturnas con Tsunade, que muchas veces incluía alcohol de por medio.

Se metió a la regadera utilizando toda su fuerza de voluntad para no sumergirse en la bañera porque eran casi las tres de la mañana y tenía que tratar de dormir un rato. Se vistió con un pijama blanco de dos piezas que era lo bastante abrigadora para no tener frío y antes de acostarse quiso servirse agua, pero la jarra que descansaba sobre su mesa estaba vacía. No tenía ganas de bajar a la cocina por agua, no obstante una de sus reglas de vanidad era tomar mucha agua para que su piel estuviera hidratada y hoy estuvo muy limitada de líquido debido a las clases.

Al tomar la jarra vio el informe que redactó para Gaara, se supone que se lo entregaría hoy, o mejor dicho ayer, pero se tardó más de lo esperado revisando las pruebas. Tal vez podría entregárselo mañana temprano o tal vez si era cierto lo que decían sus hermanos aún estaría en su oficia trabajando, así que decidió llevarlo consigo.

🌸🌸🌸

POV Sakura.

Es la primera vez que camino sola a la cocina, además... ¿Por qué tiene que estar tan lejos de mi habitación? Este lugar es demasiado silencioso y un poco tétrico, además, el sonido del viento golpeando las paredes no ayuda en nada, debería estar iluminado, no importan si son las tres de la mañana.

Haber, haber, haber creo que... Por aquí está la cocina y un interruptor debería estar por aquí, siempre debería haber un interruptor al lado de una puerta. –Sakura se puso a tocar las superficies en búsqueda del interruptor sin tener éxito.

Bueno, creo que me tendré que conformar con esa pobre luz de luna.

-¡Aquí hay agua! Me serviré un poco para regresar a mi habitación.

Cuándo dejo la jarra de agua sintió que algo peludo paso por su mano enviándole un escalofrío por todo el cuerpo.

¡AHHH!, ¡La rata! Suficiente oscuridad, -guardó dentro su pijama el rollo que contenía el informe de Gaara que tenía en la mano izquierda y reunió chakra en su mano en forma de una bola blanca que emanaba luz. Fue el primer jutsu que aprendió de su maestra. Inicialmente sirve para aliviar el dolor o curar heridas superficiales, pero evoca una clara luz así que era útil cómo linterna.

-Veamos, donde te metiste... tienes que salir de esta cocina, odiaría encontrar tus desechos en el cereal de la mañana –Sakura iluminaba la cocina con su chakra en búsqueda del intruso.

¿Ehhh?. ¿Acaso tú eres el forastero? –Sakura se inclinó sobre el pequeño animal que encontró en la esquina de la cocina- en definitiva eres un roedor, aunque creó que no eres una rata, tus orejas son demasiado grandes y tus patas traseras muy largas, creó que eres un jerbo ¿No es así pequeño?... ¿?

¿Subes por mi mano asustándome y no te dignas a contestarme? ¡Vaya que eres valiente!

Sakura notó que a pesar de estar cerca del roedor no huía de ella. –Creo que tienes lastimadas tus patas, esa mujer sí que te alcanzo a golpear. Ven aquí pequeño, te curaré para que puedas salir de aquí.

Acercó su palma al jerbo y aunque este se espantó un poco al ver la luz, se mantuvo quieto ante el roce del tibio chakra.

–Ya está, supongo que vienes a robar comida de la cocina, o tal vez te perdiste, cosa que no me sorprendería. Yo misma estaba un tanto pérdida, pero no puedo dejarte aquí, debes de regresar afuera a menos que quieras que Temari te extermine.

Ven, vamos a llevarte al exterior –Sakura deshizo su formación de chakra para coger con cuidado al jerbo.

Quién lo diría, yo caminando por la madrugada cargando a un pequeño roedor, aunque es gracioso. Déjame decirte que hace unas noches estaba cargando a un amigo mío por la madrugada, aunque él es un canino y no roedor como tú. Y a pesar de estar muy ebria, no hablaba con animales esa noche.

Debo estar un poco loca ¿No lo crees? –Sakura le habló por todo el camino al roedor que no hacía esfuerzo por liberarse de su agarre- te estoy hablando como si esperara a que me contestaras.

El camino de regreso era silencioso y un tanto oscuro, únicamente se apreciaban pequeñas luces en las esquinas, pero era cierto que no podía esperar pasillos iluminados cuando eran las tres de la mañana. No sabía si le era permitido deambular por el gran edificio, si ella fuera una invitada de Konoha y estuviera caminando de noche y sin dirección por la torre del Hokage seguramente sería arrestada.

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–Mira pequeño, por esa puerta se filtra la luz, tal vez de a un balcón donde podamos dejarte. El arquitecto de este lugar supongo que le gustaban mucho las terrazas.

El pequeño animal estaba muy cómodo acurrucado contra el pecho de Sakura, pero lo bajo por un momento debido a que la puerta donde se proyectaba la luz estaba cerrada con una gruesa cerradura que no fue obstáculo para la gran fuerza de Sakura.

Entró al espacio tomando nuevamente al jerbo en sus brazos –Mira, estaba en lo cierto, estamos en el exterior, aunque un poco más arriba de lo que pensaba. Se ve un poco descuidado, pero podrás arreglártelas tú solo, es mejor que estar en los pasillos con el riesgo de que te exterminen.

Las noches en Suna eran frías, aunque en el exterior prácticamente estaba congelado, Sakura bajó al roedor al suelo para que se marchara, pero el animalito únicamente avanzó unos de metros antes de que se detuviera en la esquina de la terraza y chillara.

–Pensé que ya te había curado ¿Aún te duele tus patas? Ven acércate un poco, esa área donde estas se ve un poco inestable -Sakura estiraba sus manos para que el jerbo se acercara a ella sin tener éxito– Vaya, sí que eres molesto pequeño roedor, quédate ahí entonces, enseguida iré. Algo me dice que esto ya no es una buena idea, tal vez por eso estaba cerrada puerta.

Sakura caminó lentamente por la terraza, a pesar de que estaba oscuro podía notar el piso en desnivel y unas marcadas grietas que relucían por la luz de la luna. Un paso antes de llegar a dónde se encontraba el jerbo extendió las manos y sintió que el suelo bajo sus pies se desmoronaba en cuestión de segundos. Hizo un movimiento rápido y se sujetó con una mano de un pedazo de concreto pegado antes de caer al vacío.

–Esto es malo, mi segundo día en Suna y ya causé problemas

Estaba a punto de agarrarse con la otra mano para subir cuando el jerbo chilló y brincó en su dirección antes de que el área donde el animal se encontraba cayera al vacío.

Tal vez era demasiada la distancia.

Tal vez sus patas traseras no estaban curadas del todo.

O tal vez solo fue un accidente, pero el jerbo no logró llegar donde estaba su salvadora y cayó al vacío. Sakura sin pensar se soltó para tratar de alcanzar al pequeño animalito que caía a la nada.

Fin del POV.

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Debido a su gran diferencia de peso Sakura lo alcanzó rápidamente y lo acunó contra sí. En el lapso del siguiente segundo únicamente pensó que iba a tomar agua del grifo de ahora en delante. Tal vez así no volvería a destruir el patrimonio de la aldea.

Por alguna razón no sintió el impacto del pavimento, no le preocupaba la caída, podía curarse rápidamente, pero sintió que algo tibio la envolvía, o tal vez... alguien...

Sakura subió su mirada sin saber que hacer o decir, seguía acunando fuerte al jerbo con brazos, mientras que a ella, él la tenía en sus brazos.

–Gaara...

Sakura quedó sin palabras ante la situación, él solo le devolvió la mirada por un segundo con sus ojos azul turquesa para después fijar su mirada al frente. Gaara iba ascendiendo sobre la arena gracias a su jutsu de suspensión hasta llegar a una amplia ventana donde se metió.

Era su oficina, Gaara se detuvo en un área despejada de la habitación y bajó del montículo de arena aún con Sakura en sus brazos para después bajarla cuidadosamente al sueño. El jutsu desapareció y él volvió su mirada a ella.

–Discúlpame por favor –Sakura hizo una reverencia de 90°- no era mi intención provocar problemas nada más ...

–Levanta la cabeza, me haces sentir como un tirano.

Sakura levanto su cabeza avergonzada de que sus irresponsables acciones hayan causado destrozos en la propiedad privada del Kazekage y aún más porque él tuvo que ayudarla –no medite mis acciones, solo quería...

El jerbo se asomó entre los brazos de Sakura profiriendo un chillido.

–¿Por qué tienes a un jerbo del desierto? –preguntó Gaara desconcertado, interrumpiendo la elaborada disculpa de Sakura.

...

Sakura le explicó todo lo que había pasado con detalle. Temari tratando de aplastar al roedor con un plato, su salida para llenar la jarra del agua, ella vagando por él edifico para liberar al roedor.

–Esa puerta tenía una cerradura debido a la inestabilidad de la terraza. Hace tiempo hubo un incidente que provoco daños en su estructura. Se cerró para evitar un accidente –le informó Gaara con una voz que no era fría ni de autoridad –Lo bueno que todo resulto bien, tú estás a salvo y no había nadie debajo en ese lado de edificio, porque pudo resultar herido por los escombros.

–¿Te desperté? –con una voz tímida se dirijo a su salvador.

Gaara quedó un poco en desconcierto por la pregunta, si bien la caída hubiera matado a Sakura, fue temerario saltar solo por un roedor malherido, aunado a que pudo lastimar a alguien si hubiera sido otra hora. Y lo único que estaba en su mente de la chica en este momento era si lo había despertado.

–No, estaba aún aquí cuándo cayeron los primeros escombros, salí para ver que sucedía y fue cuando te vi.

–Pagaré por los daños que ocasioné, no tengo conmigo suficiente dinero, así que lo puedes descontar del pago y yo hablaré con mi Hokage al respecto.

–Tranquila, no me debes nada. Tarde o temprano tenía que mandar a reparar ese lado y ahora es el momento indicado, lo bueno es que nadie salió herido.

–Gracias por eso. Y también ayudarme allá arriba.

–Escuché de Satoru que causaste gran impresión en tu primer día.

–Supongo que es verdad, –le respondió con una sonrisa de satisfacción- tal vez me amen o me odien al final, pero ten por seguro que no se arrepentirán.

Por cierto aquí está mi informe –metió la mano dentro de la camisa de su pijama que tenía un bolsillo oculto y sacó un pequeño rollo-. Toma el de ayer, prometo no demorarme en la entrega de los siguientes.

Gaara tomó el rollo que le tendió Sakura y lo sostuvo con su mano derecha –Pasan de las cuatro de la mañana, deberías retirarte a tu habitación –señaló el reloj que estaba en lo alto del marco de la puerta.

–Me retiro entonces –dio media vuelta y abrió la puerta para emprender camino, sin embargo antes de salir por completo de la oficina volteó su cuerpo y le dijo con una cálida sonrisa.

–Gracias por todo.

Y cerró la puerta tras de ella.

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Gaara se quedó unos segundos viendo la puerta meditando lo que había sucedido, luego dirijo la mirada al pergamino que ella le había entregado y percibió un dulce aroma. Levantó el pergamino más cerca de su nariz y olió una fragancia floral muy ligera, pero cautivadora, sin embargo lo bajo rápido cuando recordó que el pergamino había estado entre las ropas de Sakura y cualquiera diría que era muy raro lo que estaba haciendo.

Regañándose por su rara acción, se le vino a la mente una de las cosas que Sakura le había dicho. Había sido difícil reconocer el lugar porque solo había caminado por los pasillos un par de veces, así que para evitar que se perdiera dejó el pergamino en su escritorio y salió rápido para alcanzarla y guiarla al pasillo correcto.

Después de todo su habitación quedaba aún costado de la de ella, y él también necesitaba dormir.

A veces no necesitamos que alguien nos arregle, a veces, solo necesitamos que alguien nos quiera, mientras nos arreglamos a nosotros mismos.

Julio Cortazar.

N. de la A.

¡Hola! Este es el primer encuentro Gaasaku, después de aquí los acercamientos aumentan haciendo que nazcan los sentimientos entre ambos, sin embargo esto se dará paulatinamente para que no se sienta forzado. En el futuro vendrán situaciones que solamente tendrían sentido si antes de eso desarrollaron y arraigaron dichos sentimientos. ¡Gracias por leer!

P.D.

Hace tiempo (tal vez un año) intente utilizar Fanfiction, ahora que me decidí a hacerlo, recuerdo porque desistí en el pasado. La verdad se me hace muy complicado cargar los capítulos y subirlos, eso sin contar que me estresa (y no sé la razón) del porqué se modifican las palabras y espacios. He visto mensajes que me han dejado y no tengo idea como responderlos xD, así que si les gusta la historia y les gusta leer en Fanfiction, ténganme paciencia, en la actualidad la historia ya casi esta terminada, solo que me encuentro en otra plataforma. Gracias.