Capítulo 7: Vamos a improvisar

La cosa más insoportable en el mundo era cuando sonaba la alarma y lo despertaba de su maravilloso sueño. Si había en la tierra algo mejor que dormir, eso seguramente era "no hacer nada" o sentarse en el césped a ver las nubes. ¿Por qué la vida no podía ser así de sencilla?

—Qué problemático… —murmuró, levantándose de la cama para apagar ese infernal aparato.

Eran las siete de la mañana, pero para alguien como él, se sentía como si fuera de madrugada, ya que se estaba muriendo de sueño y no, no padecía de insomnio ni nada por el estilo, él simplemente amaba dormir.

Después de ducharse y vestirse, se dirigió al comedor para desayunar, su madre estaba sirviendo un poco de té a su padre, en lo que él se sentaba a la mesa, dando un hondo suspiro.

—Veo que te levantas a tiempo —dijo el hombre de la casa, bajando el periódico que estaba leyendo, en donde podía verse en la primera plana una noticia sobre el cantante que estaba de moda, el joven de cabello negro lo notó de reojo.

—Si no lo hago, me va a matar mamá —respondió, bostezando una segunda vez, pero recibió un golpe de periódico enrollado justo en la cabeza.

—¿Qué te pasa, Shikamaru? Yo no te mataría, soy una madre muy comprensiva —se quejó la castaña, que tenía el cabello largo y lo ataba en una coleta baja. Apoyó ambas manos sobre la cintura y miró a su hijo con reproche.

Por su parte, Shikamaru la miró con fastidio.

—Y dices eso luego de golpearme.

A la mujer se le marcó una venita en la frente, su hijo solía ser bastante irrespetuoso, claro, había salido a su padre, ambos eran igual de idiotas.

—Yoshino… —intentó controlarla su marido, ya podía ver el aura asesina que emanaba de ella y resplandecía.

—Date prisa en desayunar y te vas a la universidad, jovencito —dijo ella, dándole otro golpe de periódico al pobre Shikamaru, que se tuvo que aguantar el dolor en silencio, o la haría enfadar más.

Después de salir de su casa, Shikamaru tomó el autobús, su familia tenía dinero, gracias a los negocios de su padre, pero a Shikamaru le parecía demasiado fastidioso conducir un automóvil o cualquier otra cosa, así que prefería el transporte público, además, no era mucho lo que debía viajar. Cuando llegó a la universidad, algunas personas lo saludaban, él sólo levantaba la mano como respuesta, bostezando de vez en cuando, hasta que llegó a su salón, se sentó en su habitual puesto y se dejó caer sobre la mesa. Se quedó dormido apenas su rostro tocó la madera, era lo que siempre hacía.

Los demás estudiantes llegaron y el profesor se presentó algo tarde, era su mayor costumbre; llegar tarde a todos lados, siempre.

—Bueno, alumnos, vamos a comenzar esta clase con cálculo avanzado —dijo el maestro, sacando de su bolso en pesado libro que contenía los temas a tratar. Todos sus estudiantes estaban atentos, menos uno, el mismo de siempre, era difícil pensar que ese chico que se dormía en todas las clases, en realidad, era el mejor promedio de toda la universidad—. ¿Alguien podría despertar a Shikamaru?

Un estudiante alzó la mano, usaba anteojos oscuros y se cubría casi todo el rostro con el cuello de la cazadora que estaba usando.

—Ya lo intentamos, Kakashi-sensei, no mueve ni un músculo —dijo.

—Yo creo que ya se murió —se escuchó decir a una chica, por lo que todos se empezaron a reír.

El profesor sólo suspiró.

—Vamos a iniciar —dijo sin más.

—*—*—*—*—*—*—*—

Ese mismo día, por la tarde, después de que Gaara acabara de grabar las partes principales de la canción, salió exhausto del estudio de grabación. Hoy tenía que hacerse cargo del dichoso comercial, aunque no estaba muy convencido de eso, ese tipo de cosas no le agradaban del todo, no eran por lo que había trabajado tan duro, aunque sabía que la paga y la promoción eran cosas que le servían.

—Toma —dijo Matsuri, entregándole un pequeño termo con café tibio, para que Gaara recuperara fuerzas y no se lastimara la garganta, todos sabían que eso sería terrible.

Él cogió el termo y bebió, para después devolverlo a la chica.

—Hoy llegaste tarde, no creas que no te vi —dijo con el ceño fruncido, haciéndola sentir regañada.

—L-lo siento… —fue todo lo que respondió, sabía que no servía de nada dar una excusa, a parte de que Gaara no iba a creerle, seguramente le recordaría lo tonta e inútil que era.

El pelirrojo la miró durante un par de segundos, frunciendo el ceño, estaba por decirle algo, cuando vio a Sakura y Karin aparecer por la puerta del estudio de grabación, ya que ellas también estaban preparando nueva música y era su turno de usar el estudio.

Gaara carraspeó su garganta y volvió a mirar a Matsuri.

—No importa, no pasa nada —respondió, dejándola sorprendida, él no le había gritado, ni tampoco la insultó, es más, su expresión era serena, ¿acaso habían cambiado al verdadero Gaara por otro más humano?

La peli rosa y su amiga se acercaron a ellos, la chica no dejaba de sonreír con arrogancia, le molestaba ver a Gaara con esa niña tonta y poco agraciada, pero no pensaba demostrarlo.

—Buenas, Gaara —saludó al pelirrojo, quien solamente la miró de mala gana y desvío la vista casi enseguida, entonces Sakura miró a la asistente—. Tú debes ser Matsuri, ¿no? Creo que ya te había visto antes.

Matsuri se sorprendió un poco, claro que se habían visto, pero esa idol arrogante la ignoró completamente, ¿cómo es que ahora hasta sabía su nombre?

—Eh, sí… —dijo desconcertada, estaba por decir algo más, pero Gaara la agarró fuertemente de la muñeca, impidiéndole hablar.

—Vamos —dijo él, sacándola a la fuerza del estudio de grabación, en donde sólo quedaron las dos chicas del dúo, a la espera de que su productor musical se apareciera.

—La forma en la que ves a esa chica no es normal —dijo Karin, la compañera pelirroja de Sakura, ella conocía con exactitud la forma de actuar de la contraria, porque eran amigas desde hace mucho tiempo—. ¿Qué te hizo la pobre? —cuestionó, pues estaba segura de que Sakura tenía planes no muy buenos con esa chiquilla torpe.

La Haruno volvió a sonreír, encogiéndose de hombros.

—Se metió con lo que es mío, eso hizo —contestó, endureciendo su mirada.

—*—*—*—*—*—*—*—

—Suéltame, me duele —dijo Matsuri, agitando bruscamente su brazo para soltarse del agarre de Gaara, quien la había jalado hasta el salón de ensayos. Ella no entendía qué había hecho mal ahora como para que él la tratara así, pero estaba harta de dejarse maltratar por ese idiota.

Él, al darse cuenta de que había dejado roja la muñeca de la chica, bajó la mirada.

—No me fijé —fue todo lo que dijo.

Matsuri lo miró confundida, ¿era idea suya o Gaara estaba actuando de un modo muy extraño ese día?

—Gaara… —lo llamó, frunciendo ligeramente su ceño, en lo que se acercaba un poco a él, viéndolo con extrema curiosidad—. ¿Te pasa algo?

Cuando él iba a responder, ambos vieron a Lee correr desde la entrada, estaba agitado y cansado, parecía como si llevara rato buscándolos.

—¡Aquí están! —exclamó el mánager, deteniendo su intrépida carrera—. Gaara, tenemos que irnos, en una hora empiezan las grabaciones del comercial.

Matsuri parpadeó, ella ni siquiera sabía nada sobre eso, se suponía que tenía en sus manos la agenda de Gaara y esa supuesta grabación no aparecía ahí, así que ladeó el rostro, sin entender de qué hablaba Lee.

—Claro, vamos —el pelirrojo caminó hacia la puerta, pero se detuvo apenas llegó a la misma, volteando ligeramente el rostro—. ¿Qué estás esperando, niña? Date prisa —añadió antes de salir.

—¿Debo ir también, Lee-san? —preguntó frunciendo los labios, pero sólo vio al pelinegro asentir con la cabeza y suspiró. Se metió las manos a los bolsillos de su chaqueta de estudiante y caminó sin ánimos, seguramente tendría que trabajar como mula para cumplir todas las exigencias del ídolo.

Por su parte, Lee miró a Matsuri de reojo, en lo que ésta abandonaba la sala, preguntándose si acaso Gaara le habría contado acerca de la pequeña mentira que le dijo a Sakura sobre ella.

—*—*—*—*—*—*—*—

El pelinegro soltó un hondo bostezo mientras caminaba fuera del plantel universitario, había dormido en todas las clases y seguía teniendo sueño, a veces se preguntaba si eso era algo normal, aunque igual no le importaba mucho. Iba tranquilamente caminando, cuando una conmoción lo sacó de su zona de confort; había muchas chicas gritando cerca de la entrada de la universidad, amontonándose e impidiéndole la salida, así que frunció el ceño.

—¿Qué demonios? —se preguntó de mala gana.

Notó que una camioneta blanca se detenía frente al edificio, con la poca visión que ese cúmulo de locas le permitía, los vidrios estaban blindados y de ahí se bajó un tipo de negro, con anteojos de sol. Empezó a apartar a las chicas, haciendo un camino, de donde bajó un tipo pelirrojo, que también traía anteojos de sol, una gorra y una mascarilla con la que se cubría el rostro.

—Tsk, ¿y ese quién es?

Mientras el tipo de cabello rojo avanzaba entre la multitud, gracias a su guardaespaldas, dos personas más bajaron, un sujeto de gracioso peinado y espesas cejas y, una joven de cabellera castaña, la cual, Shikamaru reconoció al instante.

—¿Matsuri? —murmuró con sorpresa, ¿qué hacía la hija de su profesor con esa gente?

Matsuri apenas podía caminar entre la multitud, no sabía cómo se había esparcido la noticia de que Gaara iría a grabar un comercial en esa universidad, pero todas esas chicas estaban ahí para verlo, parecían lobas hambrientas dispuestas a comerse a su presa, en este caso, al cantante.

¿En serio yo solía ser así? —pensó decepcionada, porque sí, lo más seguro era que, de no haber conocido la verdadera personalidad de Gaara, ella formaría parte de una turba enfurecida por tener, aunque sea, un pedacito de él, un toque de su persona, cualquier cosa. Le daba mucha vergüenza, ya que estando del otro lado, se daba cuenta de que eso no era nada cómodo, debía ser difícil para Gaara—. Auch —se quejó cuando alguien le jaló el cabello, y luego una vez más, cuando le pisaron el pie.

¿Esas chicas tontas ni siquiera se fijaban que la estaban lastimando?

—Hey —escuchó la voz de un hombre, el cual la agarró del brazo y la sacó de entre la multitud, salvándola de morir arrollada por esas muchachitas ansiosas.

—¿Shikamaru-san? —la chica miró al joven que la había salvado, estaba sorprendida por su repentina ayuda, ya que él no era muy servicial que digamos. Shikamaru era su tutor, solía ayudarla de vez en cuando antes de los exámenes, como un favor a su padre, o más bien, un castigo por dormirse en todas las clases.

El chico del moño la miró confuso.

—¿Qué hacías con esa gente? Casi te matan —dijo él, llevándose una mano a la nuca—. Qué problemático, por eso odio a la gente famosa.

Matsuri dejó salir una pequeña risita, ese chico no iba a cambiar jamás.

—Trabajo para Gaara —respondió a la pregunta de él, sintiéndose un poco incómoda por el dolor que su cuerpo tenía, era seguro que esas chicas hasta moretones le habían dejado por algún lado—. Gracias por salvarme, pero si no estoy ahí, va a asesinarme.

—¿Tan estricto es?

La chica abultó sus labios, asintiendo con la cabeza, Shikamaru ni siquiera podía imaginar lo estricto y maniático que era ese jefe suyo, muy a pesar de que ella continuaba admirándolo, porque era cierto que él tenía mal carácter, pero era un profesional en todo lo que hacía, incluso había creado una nueva canción en sólo un fin de semana, siempre hacía cosas impecables, ella debía reconocer que Gaara hacía las cosas de ese modo por algo.

—Bueno, creo que sé dónde fueron —dijo Shikamaru, soltando un suspiro—. Siempre que hacen cosas así aquí, es en el mismo lugar, te llevaré para que no te maten.

—Sí, gracias.

El campo de golf de la universidad era enorme, un espacio lleno de césped y muy hermoso, por eso, varios productores lo elegían como locación para sus comerciales, este caso no era la excepción, habían decidido el lugar en el último minuto, pero, de algún modo, las fans de Gaara se enteraron de que él vendría y armaron todo un escándalo a las afueras de la institución.

—Tus fans dan miedo, ¿sabes? —dijo Lee, el cual se dejó caer sobre una de las sillas de playa que rodeaban el sitio donde se llevaría a cabo la filmación. Las fanáticas habían quedado atrás, separadas por una enorme rejilla de alambre que les impedía el paso—. ¿Uh? Oye, ¿y Matsuri-chan? —preguntó de pronto, notando que la asistente no estaba ahí con ellos.

Gaara se quitó los anteojos, la gorra y la mascarilla y miró a su alrededor, tampoco la vio, ¿le habría pasado algo?

—Quizá se perdió por ahí, ya sabes lo tonta que es —dijo con fastidio, sentándose en la silla junto a Lee, en lo que ambos esperaban las instrucciones del director del comercial.

—Pues no creo que sea tan tonta, viene con un chico —las palabras del mánager le llamaron la atención, así que volteó hacia esa dirección y la vio, ella iba acompañada de un chico de mayor edad, era posible que tuviera la misma edad que él, ambos charlaban animadamente y se sonreían.

¿Qué demonios hacía Matsuri con ese tipo? Cuando se suponía que ella le debía estar sirviendo de ayuda, no tenía por qué andar coqueteando con cualquiera.

—Ay, qué bueno que traigo mi identificación de que soy parte del staff, o no me dejaban entrar —le dijo Matsuri a Shikamaru, despidiéndose de él con una mano—. Adiós, Shikamaru-san, vete a casa, tienes cara de sueño.

El pelinegro asintió, fastidiado como siempre.

—Claro, ya voy —se despidió de Matsuri con un gesto de mano y fue ahí que notó que el tal Gaara no lo dejaba de mirar, con una expresión que parecía que lo fuese a matar. Shikamaru no le dio importancia al hecho y se marchó a paso lento y cansado, no sabía para qué se le ocurrió hacerse el héroe.

—Perdón por la demora —dijo Matsuri, llegando junto a sus jefes, luego de haber corrido desde la reja de protección, hasta casi el centro del campo, en donde se había ubicado la producción—. Unas chicas de esa multitud me agarraron y no lograba pasar, por suerte, no pasó nada.

Lee se apresuró a verla, Matsuri tenía el brazo morado, parecía que la habían golpeado muy fuerte.

—Oh, Matsuri-chan, lo lamento, deberías haber ido adelante junto a Gaara, ¿te duele?

Ella negó con la cabeza, mostrándole una amable sonrisa.

—Estoy bien, Lee-san.

Gaara no dijo una sola palabra, sólo podía mirar el feo golpe que tenía Matsuri en el brazo, realmente era horrible seguro le dolía mucho, aunque a él no le importaba, ¿no?

—¡Lee-san, por favor, venga a ver unos detalles con nosotros! —escucharon al director, así que el recién nombrado se apresuró a acudir al llamado, dejando a los otros dos a solas, pues estaban apartados del resto.

Matsuri se sentó con cautela, podía notar que Gaara estaba molesto, aunque no entendía muy bien por qué. El ambiente entre ambos era tenso, pero se vio interrumpido cuando el celular de ella sonó.

—Hola, papá, ¿qué sucede? —preguntó, no era normal que su padre la llamara, algo debía haber sucedido—. ¿Eh? ¿De la escuela? —su expresión cambió por una de preocupación, asintiendo varias veces con la cabeza—. No, ahora estoy en tu universidad, sí, por el trabajo, está bien, te veo en casa.

Cuando terminó de hablar, se dio cuenta de que los profundos ojos verdes de Gaara, ahora la miraban más fijamente que antes, como si quisieran atravesarla.

—Sabes que odio que respondas llamadas en horas de trabajo —dijo con ira en el tono de su voz, asustando un poco a la chica, que sólo atinó a bajar la mirada.

—Tenía que contestar, era mi papá…

Una mueca de sonrisa ladina apareció en el rostro del cantante, aunque su asistente no podía verlo.

—¿También andas por ahí coqueteando con chicos en horas de trabajo? —cuestionó, logrando que Matsuri lo mirara sorprendida y confusa—. Mira, niña tonta, más te vale que te apliques si quieres saldar tu deuda conmigo y dejes de andar perdiendo el tiempo en estupideces.

Cuando ella le iba a responder, Lee se acercó, había terminado de hablar con el director y venía a hablar con Gaara para dirigirlo al remolque en donde lo estaba esperando un cambio de ropa.

—¿Qué le pasa? —se preguntó la chica, estaba temblando por la forma en que la miró Gaara, era como si estuviera hirviendo de rabia por dentro, toda esa rabia iba dirigida a ella, ni siquiera cuando hacía alguna torpeza que aumentara su deuda con él la había mirado de ese modo.

No pasó mucho antes de que Gaara saliera del remolque con su nuevo vestuario, no era uno que le agradara mucho, detestaba los jeans de marca barata, sentía que le picaba la piel cuando los usaba, por eso, sólo quería terminar rápido con ese bendito comercial.

—Muy bien —dijo el director, acercándose a su estrella—. Lo que debes hacer es bastante sencillo, el comercial relata la reconciliación de una pareja bajo la lluvia, la chica está esperando en medio del parque, dando la espalda a la cámara y tú debes correr hacia ella, la llamas, ambos se miran a los ojos y luego la abrazas.

El pelirrojo rodó los ojos, odiaba ese tipo de cursilerías, pero era su trabajo, después de todo, así que tenía que hacerlo sin chistar.

—Entiendo —respondió.

Todavía había un poco de luz solar cuando comenzaron las primeras grabaciones, primero hicieron un ensayo sin la lluvia falsa, aunque, a Gaara le parecía que la chica que actuaba con él lo hacía mal, no parecía transmitir ninguna emoción en el instante en que se miraron a los ojos, así que él no lograba conectar con ella. Después de ensayar algunas tomas, hicieron el primer intento con la lluvia, para cuando ya era de noche, como no estaba lloviendo realmente, tuvieron que usar una manguera enorme, casi como de bombero, con la cual mojaban a Gaara y a la actriz, la cual estaba usando un paraguas.

Matsuri ya tenía sueño, estaba muy cansada, pero no podía irse hasta que terminaran el trabajo, así que se sentía muy frustrada, Gaara se quejaba constantemente de la actriz, interrumpiendo la toma una y otra vez.

—En serio, ¿no puede hacerlo sin quejarse? —se preguntó la castaña, ya harta de los reclamos del pelirrojo.

—¡No puedo trabajar con alguien tan inepta! —exclamó el cantante, señalando con su dedo índice a la joven actriz que sostenía con enfado el paraguas de color anaranjado—. Esta chica no sabe actuar, además, está aprovechando para toquetearme.

—¡¿Qué?! —la actriz se puso totalmente roja de la ira y la vergüenza, aunque era cierto lo que Gaara decía, ella había provechado todas las veces que repitieron la toma del abrazo para tocar su cuerpo, es decir, se trataba de Gaara—. ¿Cómo puedes decir algo tan absurdo? ¡Ja! —exclamó, haciéndose la ofendida, pues no pensaba aceptar los cargos.

—Lo digo porque es cierto —insistió Gaara, evidentemente furioso, además, estaba empapado por la lluvia falsa—. Te voy a poner una demanda por acoso.

—¡Basta, basta! —el director gritó a través de su megáfono, haciendo dar un salto a sus dos artistas—. Dejen de discutir, ¿creen que tenemos toda la noche para esto? —dijo con molestia, porque nunca pensó que trabajar con un cantante ídolo como Sabaku No Gaara fuese tan difícil, realmente era un divo como decían los rumores.

—¿Cómo se supone que trabaje con esta mujer? No es nada profesional —volvió a reclamar Gaara, lo cual fue el colmo para esa chica, que arrojó el paraguas al suelo con fuerza.

—Es suficiente, yo me largo —dijo ella, yéndose a zancadas hacia donde se encontraba su staff, no pensaba seguir siendo humillada por Gaara, así que habló con su mánager y se retiró de la producción, se negó a volver a participar, por más que le insistieron, aunque a Gaara no le importaba, él tampoco quería trabajar con ella.

En su lugar, Lee suspiró, esto era típico de Gaara, siempre tan perfeccionista, tan arrogante, era imposible que él realizara un trabajo a medias.

—Increíble… —Matsuri suspiró en su silla, pero se paró como resorte cuando vio a Gaara llegar a su lado, sentándose en donde ella estaba, todavía traía la ropa mojada y su expresión era de completa ira.

—Gaara —dijo Lee, entregándole una toalla—. ¿No crees que te pasaste un poco? Sin la actriz, ya no se va a poder grabar el comercial.

El pelirrojo se secó un poco el cabello y luego miró a su representante, sus ojos y la intensidad de su enojo, hicieron temblar al pobre Lee.

—¿Crees que puedo trabajar con una inútil como esa?

El pelinegro negó con la cabeza, nervioso, no deseaba hacer enfadar más a Gaara, sabía que eso tendría malas consecuencias para él.

—La chica se fue, dijo que iba a presentar una queja por difamación y malos tratos —dijo Matsuri, que mientras esos dos hablaban, había ido a ver qué pasaba en el otro staff, vio cómo la actriz se marchaba gritando y maldiciendo a Gaara—. Por suerte, ya sacaron a las fans, así que nadie se enterará —añadió, soltando un suspiro.

Gaara pasó su mirada de Lee hasta Matsuri, ella no estaba siendo inútil en este momento, eso era bastante sorprendente, aunque, desde el día que le ayudó con su bloqueo mental, la apreciaba un poco más.

—Bien… —murmuró, quitándose la toalla del cabello y poniéndose de pie, vieron al director acercarse, el hombre no lucía enfadado, pero sí parecía decepcionado—. Lamento el escándalo —dijo Gaara—. Pero, como usted comprenderá, no podía continuar trabajando con una persona como esa.

El hombre suspiró, él había visto todo, a decir verdad, sabía que Gaara tenía razón, pero necesitaban terminar el comercial cuanto antes, estaban contra el tiempo, por eso lo dejó pasar, pero estaba claro que el cantante no permitiría que se vulneraran sus derechos.

—Yo lo lamento, Gaara-san, debí llamarle la atención cuanto antes, pero la presión del tiempo me ganó —explicó, sintiéndose culpable—. Lo peor es que ahora ya no tenemos actriz, el comercial debe estar filmado hoy y no hay cómo hacerlo —el hombre se revolvió el cabello, desesperado—. Ah, me van a despedir.

Gaara frunció el ceño, no quería llegar a un resultado como ese, pero estaba harto del poco profesionalismo de aquellos con los que debía trabajar.

—¿No hay otra persona que pueda hacerlo? —preguntó Matsuri, en un intento por salvar la situación—. ¿Alguien a quien pueda llamar de último momento? Todavía no es tan tarde, ¿no?

El director del comercial miró por primera vez a esa chica, era parte del staff de Gaara, su asistente, no lo había notado, pero el estilo que ella tenía era muy parecido al que él había ideado en su mente para ese trabajo, si había escogido a esa actriz, era porque su representante le había insistido demasiado.

—Lo tengo —el hombre sonrió emocionado—. Señorita, ¿podría grabar el comercial?

Gaara volteó a ver al director tan rápido, que casi sintió que se le dislocaba el cuello, mientras Matsuri abría sus ojos como si fueran dos platillos voladores.

—¡¿Yo?! —exclamó la castaña, apuntándose a sí misma.

—Sí, sí —el sujeto tomó las dos manos de Matsuri, asintiendo varias veces con la cabeza—. Usted es justo el estilo que necesito, además, es del staff de Gaara-san, seguro que ha de saber cómo trabajar con él.

Mientras él hablaba, la cara de Matsuri se iba poniendo borda de la vergüenza, ella volteó a ver a su jefe y supo enseguida que la idea de trabajar con ella no le gustaba para nada, ¿y cómo no? Si Gaara la odiaba, la encontraba una idiota, que no sabía hacer nada bien; sin embargo, por más que quiso decirle que no al director, justo cuando estaba por responder, el pelirrojo se le adelantó.

—Vamos a hacerlo rápido —contestó, caminando de regreso al punto de partida, desde donde él empezaba a grabar. Tenía mucho frío, el viento helado había empezado a correr y él seguía mojado, sólo quería acabar este fastidioso trabajo, ya no importaba si la tonta de Matsuri lo arruinaba.

—Eh… —ella estaba sorprendida con la actitud de Gaara, creyó que él se negaría rotundamente, pero no había sido así—. B-bueno, yo ya me aprendí el comercial de tanto que lo repitieron, i-iré a cambiarme, no puedo hacerlo con mi uniforme —avisó antes de correr hacia el remolque en donde estaban los vestuarios.

El director regresó a su asiento y esperaron a Matsuri durante unos cinco minutos, hasta que ella apareció con otra ropa, un pantalón de jean color azul, una chaqueta color café y una gorra tipo boina, era ropa invernal, que le daba el aspecto de una estudiante universitaria. Se ubicó en el lugar en donde debía estar, agarrando el paraguas y dándole la espalda a Gaara. Sus piernas temblaron cuando la lluvia falsa empezó a caer a su alrededor, a pesar de que ella no debía pronunciar línea alguna, estaba nerviosa, porque se imaginaba a Gaara corriendo hacia ella y abrazándola.

Cerró sus ojos cuando se dio cuenta de ello, seguía siendo un fangirl tonta, conocía la verdadera personalidad de Gaara y, aun así, continuaba admirándolo con un fervor apasionante.

Debo ser idiota como dice él —pensó, pero, justo en ese momento, sintió que le jalaban de su mano y, debido al asombro –porque ella estaba distraída– se le cayó el paraguas y comenzó a mojarse, pero antes de poder quejarse, los ojos de Gaara encontraron a los suyos y fue como si el tiempo se detuviera.

Él estaba ahí, frente a ella, totalmente empapado, mientras la "lluvia" los mojaba a ambos, y aunque no estaba en los planes del director que "la chica" soltara el paraguas y también acabara empapada, le había gustado tanto el modo en que se miraban, que los dejó continuar.

Ni una sola palabra fue dicha, pero el corazón de Matsuri latía con furia dentro de su pecho, no podía entender por qué le pasaba eso. Por otro lado, Gaara tan sólo se dejó llevar por el papel, era como si Matsuri conociera la emoción exacta que él deseaba recibir de ella, por eso, sin dudarlo, completó la actuación, la atrajo hacia su cuerpo y la abrazó, rodeándole la cintura con una de sus manos, mientras la otra la sostenía por la nuca.

Es tan cálido… a pesar del agua… —pensó él en ese momento, cerrando sus ojos, entonces, lentamente, las manos de la menor lo rodearon también, la sintió esconder el rostro sobre su pecho y así se quedaron, incluso después de que el director les gritó que cortaran la toma, que había quedado perfecta y, que la lluvia falsa dejó de caerles encima.

—¡Corten, he dicho que corten! —exclamaba el hombre, pero era totalmente ignorado por sus actores, así que no pudo evitar sonreír un poco, parecía que en serio se habían metido en el papel—. Oh, me pregunto si ellos son novios en secreto o algo —comentó para sí mismo.

De un segundo a otro, Gaara recuperó la compostura y soltó a Matsuri, notando que ella tenía la cara totalmente roja. La de él estaba normal, pero, por dentro, se sentía eufórico.

—Lo hiciste bien —fue todo lo que dijo, regresando a donde estaba Lee, tenía que cambiarse ya esa ropa, o terminaría por pescar un resfriado y eso no se lo podía permitir.

Matsuri, por su lado, se llevó las manos al rostro, lo que sintió mientras abrazaba a Gaara, había sido como un sueño, por un instante, fue como si los sentimientos que él le transmitió fuesen reales; realmente era buen actor.

—¡Matsuri-chan! —escuchó la voz de Lee—. ¡Ven, debes quitarte esa ropa mojada!

—Ah, c-claro, Lee-san —respondió, yendo hacia el representante de Gaara, que agitaba su mano derecha, mientras sostenía una toalla seca con la izquierda.

Al final, el comercial se logró grabar en una sola toma, después de todo el tiempo que perdieron con la dichosa actriz, Matsuri fue la solución a todos los problemas. Para cuando ella llegó a casa, ya daban casi las doce de la noche, ingresó a su hogar y notó que todo estaba apagado, le extrañó un poco, porque, generalmente, su padre siempre estaba despierto hasta tarde, era por eso que llegaba atrasado a todos lados.

—Supongo que ya se durmió —murmuró para sí misma, dejando sus zapatos a un lado, estaba realmente cansada, todo lo que deseaba era dormir hasta el día siguiente, pero sabía que tendría que ir a la escuela, eso era lo peor.

Dejó su abrigo de la escuela en el perchero y la mochila en el piso, estaba tan muerta, que mañana pensaba ocuparse de esas cosas, pero las luces se encendieron repentinamente, casi cegándola.

—Hasta que llegas, niña —escuchó la voz de su padre, el cual la esperaba sentado en el sofá, de brazos cruzados—. ¿Por qué no respondías tu teléfono? Ya es media noche, ¿qué estabas haciendo?

Matsuri se asustó un poco, no era común que ella resultara regañada, pero entendía que se lo merecía, igualmente, sólo suspiró.

—Perdón, a mi jefe no le gusta que atienda llamadas en el trabajo —se excusó, bajando los hombros y la cabeza—. Hoy fue horrible, no me dejaban venir a casa hasta terminar el dichoso comercial.

Kakashi miró a su hija adoptiva, se notaba cansada, demacrada, hasta traía el cabello mojado, no se había preguntado antes si es que en ese lugar la trataban mal o la explotaban, sabía que ella tenía que pagar una deuda, pero ya no le gustaba el modo en que estaban saliendo las cosas.

—Me llamaron de tu escuela, Iruka dice que te quedas dormida en clases —dijo el albino, frunciendo levemente el ceño—. Es un milagro que tus notas sigan siendo buenas, supongo que es gracias a las tutorías de Shikamaru, pero debes enfocarte más en tus estudios y menos en ese trabajo.

La chica asintió con la cabeza, sabía que él tenía toda la razón, pero tampoco podía actuar como si las cosas fueran igual que antes, necesitaba salir de ese problema con Gaara.

—Prometo que no volveré a dormirme en clases —fue todo lo que pudo decir, justo antes de soltar un hondo bostezo—. Aunque ahora mismo muero de sueño…

Su padre suspiró —Ve a descansar, tienes que dormir, todavía eres una adolescente, Matsuri.

Ella asintió con la cabeza y se dirigió a su cuarto, entonces, Kakashi se recostó sobre el sofá y cerró sus ojos, realmente detestaba la idea de que Matsuri trabajara tanto, se suponía que él debía cuidarla, se lo prometió a su hermana, pero era tan complicado.

—*—*—*—*—*—*—*—

Gaara llegó a casa muy tarde aquella noche, le dolía un poco la cabeza y se sentía ligeramente mareado, debía ser por pasar tanto tiempo con la ropa mojada.

—Ah, es mejor que descanse un poco —se dijo a sí mismo, llevándose una mano a la frente, no tenía fiebre, pero le pesaba demasiado la cabeza.

Se quitó toda la ropa, se puso sólo un pantalón de tela y se echó a la cama, quedándose dormido casi al instante, tenía muchas cosas que hacer al día siguiente, así que debía reponer fuerzas.

Continuará…