Capítulo 8: Sobrepasando límites

Matsuri se estaba quedando dormida en clases, pero estaba haciendo todo lo humanamente posible para resistirlo, a pesar de que sus ojos se iban cerrando en contra de su propia voluntad. Intentaba poner atención a lo que dictaba su profesora de historia, pero escuchar sobre la época feudal de japón no era exactamente lo más interesante para ella, le estaba costando demasiado trabajo.

—Hey, no te duermas —le dijo Ino, dándole un codazo en las costillas, el cual la hizo reaccionar al instante.

—Eso dolió —se quejó en voz baja, abultando ligeramente sus labios, pero, a pesar del dolor, había bastado el golpe para esfumarle por completo las ganas de dormir.

Afortunadamente, sólo le quedaban diez minutos para que la clase acabara, así que los pasó bien despierta, aunque seguían pesándole los ojos.

Cuando el timbre sonó, la profesora se despidió y se marchó con sus cosas, no les dejó tarea, Matsuri agradecía eso, ya que hoy tendría un día pesado en el trabajo, Gaara tenía la sesión de fotos para la portada y el interior de su nuevo álbum y, obviamente, ella tendría que ayudarlo con todo.

—¿Escucharon? —comentaba una chica del salón, mientras se levantaba de su asiento—. Ayer Gaara-sama estuvo grabando un comercial en la universidad de Tokyo.

—Mi hermana estudia ahí y le tomó algunas fotos —dijo otra chica, sacando su celular para enseñar su material exclusivo, pero frunció un poco el ceño—. Aunque no tienen muy buena resolución —añadió, pues casi todas las imágenes estaban borrosas.

Hakuto, la chica que siempre presumía de todo, sonrió —Qué pobres e ilusas, sólo se conforman con fotos de lejos y de mala calidad, en cambio yo —sacó su teléfono y les mostró a sus compañeras que ella tenía una foto con Gaara, lo estaba abrazando y él sonreía hacia la cámara—. Mi papá lo contrató para una fiesta privada, cuando fue el cumpleaños de mi hermana mayor.

—¡Qué guapo se ve! —exclamaban las muchachitas.

—Qué envidia de la que grabó el comercial con él.

Matsuri no pudo evitar tensarse un poco, había olvidado ese estúpido comercial y el hecho de que ella saldría en él… ¡un momento! ¿Todos le iban a ver la cara? ¡Eso no podía ser! Si sus compañeras se enteraban de que ella grabó un comercial con Gaara, le sacarían los ojos de la envidia, a pesar de que no había nada que envidiar.

—¿Te pasa algo? —le preguntó Kiba, agitando una mano sobre su rostro, pero su compañera parecía en shock, ni siquiera notaba su presencia—. Oe, Matsuri.

—Ya se murió —dijo Ino, pegando un fuerte aplauso frente a la castaña, la cual reaccionó ante el susto del repentino sonido—. ¿Ya volviste a la tierra?

—Ino-chan —se quejó la de ojos negros, haciendo un pequeño puchero—. Sólo estaba pensando en algo, pero… —dejó de hablar, porque en ese momento le sonó el estómago—. Muero de hambre, ¿por qué no vamos por algo de comer?

Kiba suspiró, llevándose las manos a los bolsillos de la chaqueta del uniforme.

—Ustedes vayan, yo voy al baño —les avisó, perdiéndose tras la puerta del salón, mientras las otras chicas continuaban hablando de Gaara y admirando sus fotos.

—Vamos —dijo Ino.

Matsuri asintió, mirando de reojo a su amiga, se le hacía un poco raro que no se uniera a fangirlear con el resto, pero daba las gracias por ello, no podría soportar ver a Ino quejándose de que a ella le hubiera gustado grabar el comercial con el cantante, Matsuri estaba muy asustada de que su rostro fuese revelado al público y acabar tirada en una zanja por las fans del pelirrojo, eso era lo menos que le harían esas locas.

—*—*—*—*—*—*—*—

A pesar de que se sentía un poco pesado desde la noche anterior, Gaara se encontraba dentro del estudio de grabación, estaba terminando de añadir varios coros que todavía faltaban para terminar de mezclar las canciones del disco, aunque comenzaba a cansarse. Usualmente, él podía trabajar durante muchas horas seguidas, no dormir, comer apenas un bocado al día y seguir funcionando como si nada, pero no sabía qué le sucedía esa mañana, se sentía apaleado sin ninguna razón aparente.

—Buen trabajo, Gaara, ya puedes descansar —le dijo el productor, hablándole a través del micrófono que estaba en el panel mezclador—. Hemos terminado de grabar todas las segundas voces, sólo queda hacer las mezclas y estará listo.

—Sí —Gaara asintió con la cabeza, se quitó los pesados audífonos y salió de la habitación silenciosa, yendo directo hacia su mánager que, como siempre, estaba de pie junto a la puerta—. ¿Aún no llega la tonta de Matsuri? —quiso saber, con visible mal humor.

Lee lo miró un poco confundido, ladeando ligeramente la cabeza.

—Ella todavía está en la escuela —respondió—. ¿Tanto desespero tienes por verla? —preguntó en tono de broma, pero le sorprendió un poco que Gaara no le respondiera algún improperio, al contrario, simplemente miró a otro lado.

—Iré por un café —dijo el pelirrojo, saliendo del estudio.

Qué fastidio, todavía tenía que asistir a un programa de radio y luego hacer la sesión de fotos para el álbum, ¿y la tonta de su asistente debía estar en la escuela? ¿Para qué la tenía si nunca estaba cuando la necesitaba?

No pudo evitar fruncir el ceño cuando la recordó una vez más, ayer, en el comercial, cuando ella lo miró de ese modo, no pudo evitar abrazarla, se suponía que estaba actuando, pero, a decir verdad, simplemente se había dejado llevar por un impulso, pero ¿qué clase de impulso lo obligaba a abrazar a una chiquilla tonta y poco agraciada? Era una soberana estupidez.

Caminó hasta la máquina cafetera del sexto piso del edificio, no le gustaba el café instantáneo, pero su asistente no estaba ahí como para que le trajera uno decente, así que se conformaría por ahora. Cogió el pequeño vaso de plástico, lo puso en el lugar correcto y presionó el botón.

—Gaara, cuánto tiempo —escuchó una voz a sus espaldas, una que conocía bastante bien, pues se trataba de un amigo, o eso solían ser.

—¿Qué te trae por aquí, Sasuke? —cuestionó, sin siquiera mirarlo, en realidad, no valía la pena que hiciera el esfuerzo de darse la vuelta para ver a ese traidor.

El azabache, notando la actitud esquiva de Gaara, tan sólo se encogió de hombros.

—Vine a ver a mi hermano, pero está algo ocupado —respondió, mirando de reojo cómo el café iba cayendo de la máquina—. Es inusual verte bebiendo algo de la máquina expresa.

El pelirrojo, manteniendo una mano dentro del bolsillo de su pantalón, apretó el puño, estaba molesto, aunque la razón de la pelea entre ellos tampoco valía la pena.

—No te incumbe —cuando el vaso terminó de llenarse, Gaara lo tomó y bebió un sorbo, tal y como lo pensaba, sabía asqueroso, pero era lo mejor que tenía a la mano.

Sasuke Uchiha, el hermano menor del presidente de la casa musical Akatsuki, simplemente esbozó una ligera sonrisa ladina, ¿en serio Gaara continuaba enojado con él por lo de Sakura? ¿No fue él mismo el que dijo que esa chica no le podía importar menos?

—Supongo que vas a seguir enojado, ¿no?

Gaara por fin se dignó a mirarlo, habían pasado un par de meses desde la última vez que hablaron, pero Sasuke lucía igual que siempre.

—¿No debería estarlo? Te cogiste a mi novia —escupió con molestia, una bastante palpable, quizá, porque el café sabía demasiado amargo.

La expresión de Sasuke se descompuso un poco.

—Eh, no lo digas así, suena horrible —el Uchiha levantó las dos manos, en señal de paz—. Y en mi defensa, me dijiste que ella no te importaba y que sólo salías con ella para olvidarte de otra chica, que quizás quién sea.

El café de Gaara ya se había acabado, así que aplastó el pequeño vaso con su mano, tratando de contener la furia que todavía el idiota de Sasuke no lograba captar.

—Sakura no me importa —dijo Gaara, mirándolo fijamente—. Es más, si me lo hubieras pedido, hasta te la habría regalado —añadió, su tono de voz parecía indiferente, pero Sasuke sabía que no era así—. Lo que realmente me jode es que no me dijeras la verdad, cabrón imbécil.

Los ojos de Sasuke se abrieron un poco, estaba sorprendido.

—Oh, ¿era por eso?

Gaara rodó los ojos, ¿realmente Sasuke era tan idiota? Bueno, solían ser muy parecidos, por eso se llevaban bien, pero Gaara continuaba molesto por la mentira de la que había sido víctima, Sasuke se había disculpado, pero no entendía su verdadero enojo.

—Era de esperarse que no entendieras nada —el cantante arrojó el vaso apachurrado al basurero que estaba junto a la máquina de café y le dio la espalda a su ex amigo—. Tengo trabajo que hacer, a diferencia de otros, así que no puedo seguir perdiendo el tiempo —dijo antes de marcharse, aunque Sasuke no intentó detenerlo, solamente soltó un suspiro.

—De verdad creí que estaba enojado por Sakura —murmuró para sí mismo, suponía que no conocía tan bien a Gaara, él era el tipo de persona que parecía frío e indiferente ante cualquier cosa, pero debió suponer que una amistad y una relación tenían un peso diferente para él.

Como Itachi estaba aún ocupado y Gaara lo había dejado solo en medio del pasillo, no le quedó de otra que darse una vuelta por el edificio para distraerse, ni siquiera podía llamar a la chica con la que estaba saliendo, ya que ella debía estar en clases, para su suerte, Sakura tampoco estaba a esa hora, ella también debía estar en sus clases, pues todavía era una estudiante, aunque ya era mayor de edad.

Gaara, por su parte, fue en busca de Lee, ya que venía siendo la hora que se fueran hacia el programa de radio, pero una llamada a su celular le hizo detenerse.

—Mh, ¿por qué me habla ahora? —murmuró, presionando el botón rojo para colgar, era obvio que no tenía ganas de contestarle a esa persona.

—*—*—*—*—*—*—*—

El número que usted marca está ocupado por ahora... deje un mensaje después de la señal.

La chica frunció el ceño en cuando la contestadora automática sonó, miró la pantalla de su teléfono y apretó el puño de su mano libre.

—¿Cómo se atreve a colgarme este mocoso? —cuestionó con ira.

Era el colmo, su hermano siempre se comportaba igual, ya ni siquiera parecía que fueran familia, no se acordaba de la última vez que hablaron frente a frente, porque él siempre decía que estaba ocupado, nunca tenía tiempo para atenderla a ella o a su otro hermano.

—¿Ese es un video de Gaara-sama? —escuchó el cuchicheo de un par de chicas, las cuales iban pasando a un lado de ella, por afuera de una tienda de música.

—Es muy guapo, ¿no crees? Me encanta su voz.

—Él es un chico muy sensible, lo amo.

La joven mujer de cabello rubio miró la pantalla que estaba situada dentro de la vitrina de aquella tienda, allí estaba el mocoso insolente que no le contestaba el teléfono, su hermano menor, Sabaku No Gaara.

—Ah, Gaara, ¿cuándo dejarás de ser tan terco? —cuestionó para sí misma.

Sabía que era inútil volver a llamarlo, así que se guardó el celular y se sentó en una de las tantas bancas del enorme patio del centro comercial. Todavía quedaba un rato para que la persona que había quedado de ver ahí llegara, aunque, conociéndolo, era probable que se hubiese quedado dormido.

Luego de esperar alrededor de quince minutos que se le hicieron eternos, notó que ese idiota se acercaba, bostezando hondamente. No lo soportaba, detestaba a la gente perezosa como él, por eso, le fastidiaba mucho la idea de tener que trabajar codo a codo con ese sujeto.

—Hasta que apareces, creí que estabas muerto —dijo de mala gana, ya estaba de un humor de perros al haber sido evadida por su hermano, fue mucho peor que este chico la hiciera esperar.

Él bostezó.

—No seas problemática, sólo me atrasé un poco —respondió, bostezando una vez más—. En fin, vamos pronto por esos materiales, ya quiero irme.

La rubia se puso de pie y lo miró con molestia, realmente le caía mal, ¿por qué lo habían asignado a él para ser su ayudante para la fiesta del cierre del semestre? Ni siquiera estaba en último año, seguro que tenía la misma edad que su hermano, además, Shikamaru Nara era muy grosero, parecía que le aburría tenerla cerca porque siempre tenía cara de sueño.

—Como siempre, sólo piensas en flojear —se quejó la mayor, adelantando sus pasos. Tenían muchas cosas que conseguir y sentía que este chico no le iba a ser de mucha ayuda.

Shikamaru solo observaba caminar a esa chica delante de él, siempre estaba malhumorada, no la había visto sonreír ni una sola vez desde que Kakashi-sensei lo obligó a ser su ayudante para las preparaciones de fin de año.

Temari, ¿eh? Sólo es una amargada, qué problemática —pensó con fastidio.

—*—*—*—*—*—*—*—

Matsuri salía de la escuela por fin, iba acompañada de sus dos amigos, quienes charlaban entre sí sobre algo que ella no comprendía, porque iba metida en sus pensamientos.

—¿Acaso eres idiota? —susurraba Ino a Kiba, dándole un empujón en el brazo—. Sólo invítala, tarado.

—No me empujes, tonta —se quejó el castaño, pero ella no le hizo caso y volvió a impulsarlo, haciéndolo chocar contra la espalda de Matsuri, que caminaba unos pasos por delante de ellos.

—Auch, Kiba-kun —Matsuri se llevó una mano a la cabeza, porque el chico le había dado un golpe con el mentón—. Eso dolió mucho —dijo frunciendo los labios, en lo que su mente volvía a la realidad, ya que no dejaba de preguntarse si acaso su cara iba a salir en ese comercial y todos sabrían que había grabado un comercial con Gaara.

—Perdona, tropecé —explicó él, mirando mal a Ino, quien sólo le hizo un extraño gesto, como diciéndole "anda, hazlo ya", así que Kiba volteó a ver a Matsuri—. Esto, oye… Matsuri —la llamó, ligeramente avergonzado—. Sé que te gustan mucho las películas de terror y me preguntaba, bueno… tengo entradas para el cine, ¿quisieras ir conmigo?

—Oh, Kiba-kun —la chica se sorprendió un poco por la invitación—. ¿Lo dices en serio? ¡Me encantaría! —exclamó con entusiasmo—. ¿Para qué día son?

—El sábado.

Matsuri miró a Ino, curiosa.

—¿Vendrás, Ino-chan?

Kiba miró a Ino con desespero y ésta se puso nerviosa, tenía que inventar algo rápido, la idea era no estorbar en la "cita" de esos dos.

—Eh, no —se apresuró en responder—. Yo… ese día tengo una cita con Sasuke-kun —mintió, porque ya había hablado con él y sabía que estaría ocupado en otros asuntos ese día.

La castaña asintió, un poco decepcionada.

—Ya veo, bueno —esbozó una suave sonrisa—. Supongo que sólo seremos Kiba-kun y yo.

El Inuzuka no podía estar más feliz, saldría a solas con Matsuri y por fin tendría la oportunidad de decirle sobre sus sentimientos, estaba ansioso de que el sábado llegara, ahora solamente podía pensar en ello.

Ino lo miró y le guiñó un ojo, era toda una celestina, pero ella iba a estar más que feliz de que sus dos mejores amigos empezaran a salir, ambos merecían que algo bueno les pasara.

—¡Ah! —Matsuri exclamó de pronto—. Chicos, debo irme, se me hace tarde —agitó su mano y se despidió de sus amigos, para luego salir corriendo hacia la calle, en donde pudiera tomar un taxi.

Kiba e Ino se miraron mutuamente y luego observaron con curiosidad el camino que había tomado su amiga.

—Realmente ha estado muy ocupada, ¿no? —comentó la rubia, a lo que Kiba simplemente asintió con la cabeza, ninguno de los dos podía dejar de estar preocupado por ella.

—*—*—*—*—*—*—*—

Cuando Matsuri llegó al trabajo, Gaara estaba sentado frente al espejo del camerino personal que le habían asignado en el estudio fotográfico, que quedaba más lejos de lo que la castaña creía. Lo estaban maquillando, así que tenía los ojos cerrados y no la sintió ni la vio llegar, o eso pensaba ella.

—Tarde, como siempre —dijo Gaara, provocando que ella abriera la boca con asombro.

—¿Cómo sabes que llegué, si no me has visto? —cuestionó.

La maquillista dejó a Gaara cuando éste le hizo un gesto de mano y entonces el pelirrojo abrió sus ojos y la miró, la mujer guardó todas sus cosas y salió por la puerta, todavía no acababa de alistarlo, pero suponía que él ya no la necesitaba y ella no quería estar ahí para que le gritara.

—El perfume que usas tiene un aroma muy dulce —respondió Gaara, notando que los ojos de ella se abrían un poco—. Es algo infantil, pero es agradable, cuando lo huelo, sé que es porque llegaste.

Matsuri no supo la razón, pero se sonrojó como un tomate, no tenía idea de que Gaara le pusiera atención a detalles como ese, ¿realmente era tan insensible como parecía?

—Matsuri —habló el pelirrojo, sin apartar su mirada de ella—. Siéntate, tengo que decirte algo.

La castaña, confundida y curiosa, asintió con la cabeza y tomó asiento en la silla vacía que estaba junto a Gaara, aunque la alejó un poco, se sentía incómoda si estaba demasiado cerca de él.

—Dime.

El cantante soltó un suspiro, le fastidiaba un montón el hecho de tener que pedirle un favor a una chica como esta, pero era eso o ser expuesto ante todo el país como el chico que fue rechazado por una mujer mayor que él.

—Trataré de hacerlo breve —dijo, frunciendo el ceño con disgusto—. Solía salir con Sakura, la integrante del dúo Kunoichi —a Matsuri no le sorprendió, ya que ella ya lo sabía, pero intentó parecer un poco afectada, para que él no diera por sentado su conocimiento acerca del tema, por su parte, Gaara siguió hablando—. Hace un tiempo… digamos que tuve un desliz con ella —a pesar de que eso era un poco vergonzoso de contar, él lo dijo con bastante naturalidad.

—¿Y qué con eso? —preguntó Matsuri, procurando no mirarlo directamente, sino se pondría nerviosa.

—Ella tiene un video nuestro teniendo sexo.

Esta vez, la castaña lo miró con los ojos muy abiertos, Gaara era muy directo y no parecía sentir vergüenza por hablar de algo como eso, mientras que Matsuri estaba roja, además, todavía no entendía el fin de esta conversación.

—¿P-por qué me cuentas esto? —cuestionó, no parecía ser información vital para ella.

Gaara por fin miró en otra dirección.

—Me chantajeó para que le diga quién es la mujer que me gusta —esas palabras hirieron un poco el corazón de Matsuri, aunque fuera algo estúpido, ¿a Gaara le gustaba alguien? Todavía esto no encajaba para nada, pero era mejor que se quedara callada y lo escuchara—. No puedo decirle quién es, así que… te usé.

—¿Eh? —Matsuri por fin empezaba a caer en la cuenta, algo malo estaba a punto de pasar, podía sentirlo.

—Le dije a Sakura que eras tú —afirmó Gaara, que apoyó su codo contra el mesón del tocador y luego descansó su rostro contra su mano, volviendo a fijar sus ojos verdes sobre la temblorosa figura de su torpe asistente—. En pocas palabras, si te pregunta, estás saliendo conmigo.

Esta vez, la castaña se alteró.

—¡¿Qué?! —exclamó, poniéndose rápidamente de pie—. ¿Qué acabas de decir?

El ídolo chasqueó la lengua con fastidio.

—¿Acaso eres sorda? He dicho que finjas ser mi novia, ¿es tan difícil?

—¡Estás loco! —gritó la chica, apuntándolo con su dedo índice, ni siquiera le importaba si alguien afuera los escuchaba, no podía creer lo que Gaara le estaba "ordenando" que hiciera—. De ningún modo lo haré —afirmó, pero sólo lo vio arquear una inexistente ceja, para luego esbozar una de sus típicas sonrisas macabras.

—No te estoy preguntando, niña —nuevamente la llamaba "niña" de forma despectiva, era tan frustrante—. Soy tu jefe, tú haces lo que yo te ordeno, ¿te queda claro? Y si te digo que finjas ser mi novia, tú lo harás sin chistar.

Matsuri se mordió el labio, realmente no quería hacer esto, ¿fingir ser novia de alguien? ¡Ni siquiera sabía lo que era tener un novio de verdad! Y todavía tenía que actuar frente a esa peli rosa que siempre la miraba tan mal, aunque ahora entendía la razón. Igualmente, sabía que no iba a poder negarse, sería terrible si esa chica decidía difundir el video de Gaara, su reputación se iría al carajo.

—Entiendo… —dijo bajando la mirada y apretando los puños.

En ese momento, ambos sintieron que tocaban a la puerta y notaron que ésta se abría lentamente, dejando ver a Lee, quien traía una tablet en la mano.

—Gaara, ya casi es la hora, ¿estás listo? —preguntó, pero al mirar a esos dos, notó una ligera tensión en el ambiente—. ¿Pasó algo?

Gaara ignoró su pregunta y se acomodó nuevamente en su asiento —Dile a la maquillista que entre y acabe de prepararme —ordenó.

Lee parpadeó confundido, pero obedeció y fue por la maquillista, que seguía parada fuera de la habitación. Después de que Gaara estuvo listo, se puso el primer cambio de vestuario, lo habían caracterizado como un ninja, que era el concepto del álbum. Traía pantalones negros, una gabardina larga de color burdeo y, sobre la misma, usaba un chaleco gris sin mangas, que se marcaba muy bien contra su torso.

Ah, maldito idiota, qué guapo —pensó la castaña. Se había parado junto a Lee para observar la sesión fotográfica de Gaara, pero no pudo evitar notar que él lucía un poco cansado, apenas empezaron a tomarle las fotos, notó que Gaara se removía incómodo entre cada pose y respiraba un poco agitado, eso la asustó—. ¿Estará bien? —murmuró para sí misma.

—Gaara parece un poco cansado, ¿no crees? —le dijo Lee, que también había notado el estado anormal de su estrella, algo no andaba bien con él, aunque Gaara tratara de disimular.

Ella asintió con la cabeza, con seriedad.

—Quizá sería mejor que vaya a casa después de esto, ¿no cree, Lee-san?

El pelinegro no respondió, pero mentalmente le dio la razón, aunque sabían que no podían hacerlo, todavía había un par de cosas en la agenda de Gaara, estaba seguro de que él no las cancelaría.

—Lee-san, por cierto —lo llamó Matsuri, obteniendo su atención—. Sobre el comercial que grabamos… no irá a salir mi cara, ¿cierto? —preguntó algo nerviosa, pero vio al mánager negar con la cabeza, al tiempo que le dedicaba una sonrisa, cosa que le brindó un gran alivio.

—No, para nada, eres menor de edad y tu rostro no puede aparecer en televisión, así que no te preocupes, se lo dije al director y en todas las tomas sales de espalda o medio perfil, se enfocaron más en Gaara.

—Qué buena noticia —dijo Matsuri, soltando un hondo suspiro.

Después de eso, ambos siguieron viendo la sesión de fotos de Gaara, él se cambió el vestuario un par de veces y le tomaron cientos de fotografías, estuvieron alrededor de dos horas en eso, de vez en cuando, le mostraban las imágenes a Gaara y éste elegía las que más le gustaban.

Cuando terminaron, el cantante regresó a ponerse su ropa normal y bebió un poco de agua, sentía la garganta seca.

—Gaara… —lo nombró Matsuri, podía notar que él estaba sudando, aunque intentaba actuar con normalidad—. ¿Te sientes bien?

El pelirrojo la miró curioso, no estaba bien, pero no le importaba, ya que todavía tenía trabajo que hacer; sin embargo, le sorprendía un poco que ella se hubiese dado cuenta.

—Claro, ¿por qué lo preguntas? —cuestionó, mostrándose un poco fastidiado, lo cual hizo que ella sólo bajara la mirada y negara con la cabeza.

—No, por nada…

—Bueno, chicos —habló Lee, que acababa de terminar de hablar con el fotógrafo para coordinar algunos detalles—. Ya debemos irnos, Gaara todavía tiene algo que hacer en la agencia, hoy te harán una entrevista corta para una revista.

—Claro —fue todo lo que Gaara respondió, adelantándose hacia la salida.

Matsuri no dejaba de verlo, continuaba preocupada por él, incluso si Gaara siempre era irrespetuoso con ella, si la trataba mal y la obligaba a hacer cosas absurdas, como decirle que finja ser su novia, con todo eso, todavía estaba asustada de que algo le fuese a suceder.

—*—*—*—*—*—*—*—

Después de haber hablado con su hermano mayor sobre algunos temas familiares, Sasuke abandonó la oficina de Itachi, visitarlo no era uno de sus panoramas favoritos, así que lucía de mal humor.

Al ir caminando por el pasillo, se topó con la persona que menos quería ver, seguramente ella ya había terminado sus clases y por eso había llegado, tendría mucho que ensayar, seguramente.

—Sasuke-kun —dijo Sakura, un poco sorprendida al verlo, no era común que él estuviera en la empresa, siempre lo evitaba por todos los medios.

—Mh —murmuró él, haciendo un ademán de cabeza a modo de saludo, para luego fruncir el ceño, no tenía ganas de verla ni de hablarle, aparte de que Sakura no era lo que él creía, por su culpa Gaara aún estaba molesto con él (aunque en realidad la culpa era suya, no de ella).

Sakura, por su parte, a pesar de que ahora mismo tenía el objetivo de volver a estar con Gaara, no pudo suprimir el pequeño dolor que se instaló en su pecho, que le hizo bajar la mirada.

—¿Cómo has estado? —preguntó, en un intento por rebajar la tensión de ambiente—. ¿Has… hablado con Gaara?

El azabache la miró con frialdad, era evidente que seguía guardándole rencor.

—Dudo que te importe cómo estoy y no me hables de Gaara —contestó de mala forma, estaba a punto de retirarse, cuando notó que el elevador frente a ellos abría sus puertas y, de él, salían Gaara, Lee y una chica que nunca antes había visto, aunque su cara se le hacía familiar—. Hablando del rey de Roma —murmuró Sasuke.

Sakura se dio la media vuelta y vio a Gaara, frunciendo inmediatamente el ceño al notar que Matsuri estaba ahí.

—Gaara, voy a ver si la entrevistadora ya llegó —avisó Lee, alejándose rápidamente de la escena, sabía que no era bueno permanecer ahí—. Rayos, debí traer conmigo a la pobre Matsuri —murmuró.

Gaara, mientras tanto, miraba con molestia a los dos que tenía delante, todavía no perdonaba a Sasuke y Sakura, definitivamente, no era santo de su devoción.

—Ah, Gaara —lo saludó la peli rosa, borrando su expresión de enfado hacia la pobre asistente—. Justo le preguntaba a Sasuke-kun por ti.

Sasuke chasqueó la lengua, mientras que Gaara rodó los ojos.

—¿No tienes nada mejor que hacer que meterte en lo que no te importa? —cuestionó, aunque sus filosas palabras no hicieron más que producir una sonrisa burlona en el rostro de la idol.

—Qué mal humor tienes hoy.

Matsuri casi podía ver el aire volverse negro y pesado, esos tres tenían asuntos sin resolver que no auguraban nada bueno, todo lo que ella deseaba era salir de ahí, así que improvisó.

—Gaara… —lo llamó, tomando delicadamente su mano, él volteó a mirarla, tratando de disimular su asombro por aquel gesto—. Vamos, recuerda que todavía tenemos trabajo —comentó, mostrándole una dulce sonrisa; ya que él le había "pedido" que fingiera que tenían una relación, decidió usar eso para acabar con esta incómoda reunión.

El pelirrojo tardó dos segundos en darse cuenta de lo que ella estaba intentando, así que decidió seguirle la corriente.

—Sí, vamos —respondió, esbozando una sonrisa suave pero evidente—. No sé que haría sin ti, Matsuri —añadió, consiguiendo fastidiar a Sakura, que se mordió el labio inferior ante su obvia demostración de afecto hacia esa chica.

Cuando los dos jóvenes empezaron a caminar, Gaara se volteó y miró al Uchiha.

—Sasuke, hablemos luego —dijo antes de perderse tras una esquina.

Sasuke miró a Sakura con curiosidad, ella lucía muy enojada, cosa que le causó un poco de gracia.

—¿Gaara sale con esa chica?

—No sé —dijo ella, alejándose también. Caminó hasta llegar a la sala de ensayos que ella y Karin usaban y se sentó sobre el piso, mirándose al enorme espejo que tapaba una de las paredes. Se llevó una mano a la sien y suspiró—. Sakura, olvídate de Sasuke-kun, Gaara es el que te conviene —se dijo, como si tratara de meterse a fuerza esa idea en la mente.

Sasuke, por su parte, simplemente decidió irse a casa, esperaba no tener que volver a ese edificio en mucho, mucho tiempo.

Gaara y Matsuri llegaron al otro lado del pasillo y, apenas supieron que nadie los estaba viendo ya, se soltaron las manos y miraron a otro lado.

—Hiciste bien —dijo Gaara, que se adelantó hacia donde debía estar Lee.

Matsuri sólo suspiró, al menos Gaara no se había molestado por su improvisación.

—Aunque… ¿Sasuke? —murmuró la castaña—. ¿Que no es el novio de Ino-chan?

—*—*—*—*—*—*—*—

A pesar de que Gaara continuaba sintiéndose cada vez peor, no detuvo ninguna de sus actividades, completó la entrevista y también dejó que le tomaran algunas fotografías para que acompañaran la publicación. Más tarde, fue a revisar las mezclas que el productor había realizado a las canciones, a eso de las ocho y media, ya estaba por fin libre, pero se sentía sediento y muy cansado, así que salió hacia el pasillo para buscar algo de beber.

Consiguió un refresco de la máquina expendedora del pasillo y se apoyó contra una pared para beber el contenido de la botella, pero como no se sentía muy bien, se acuclilló.

—Maldita sea… —masculló, llevándose una mano a la frente, su visión estaba un poco borrosa y eso no era nada bueno, al día siguiente no tenía mucho que hacer, pero no podía darse el "lujo" de enfermarse.

—Ah, aquí estabas, Gaara —escuchó la voz de Lee, así que alzó la mirada para verlo—. ¿Qué haces en ese rincón? Como sea, iré a preparar el auto para llevarte a casa —avisó, retirándose hacia el ascensor.

Matsuri, que estaba al lado del mánager, se quedó ahí, de pie frente a Gaara.

—Gaara —la castaña lo nombró, al mismo tiempo que se sentaba a su lado, procurando mantener sus piernas muy juntas, ya que estaba usando su uniforme escolar—. Quería preguntarte algo.

El pelirrojo no le tomó mucha atención, ni siquiera le importó que ella se ubicara a su costado, simplemente bebió otro poco de su refresco, pero la sed no se iba y su cabeza se sentía cada vez más pesada.

—Oye… —Matsuri lo miró de reojo, pero enseguida volteó el rostro hacia el frente—. Eh, bueno… la próxima semana será el aniversario luctuoso de mi madre, m-me gustaría ir a visitarla después de la escuela, así que…

—Está bien —respondió Gaara, interrumpiéndola, eso sorprendió un poco a Matsuri, no esperaba que Gaara fuese a entenderla, creía que se iba a quejar y al final terminaría por amenazarla con aumentar su deuda, que luego tendría que recurrir a Lee, pero eso no sucedió.

—Oh, bueno, gracias… —ella bajó la mirada, no sabía muy bien qué decir ahora y Lee estaba tardando bastante.

Gaara, que tampoco la miraba, un poco tenso por el silencio incómodo, decidió hablar.

—¿Hace cuánto fue? —se atrevió a preguntar.

La chica abrió ligeramente sus ojos, ¿Gaara realmente quería saber sobre eso?

—Uhm, diez años —contestó, la tristeza empezaba a reflejarse en sus ojos—. Yo solamente tenía siete años, así que no recuerdo todo muy bien, pero… la extraño mucho.

El frío corazón de Gaara se oprimió al escucharla, él podía entenderla demasiado bien, también extrañaba a su madre, también la perdió a una edad temprana y sentía su ausencia terriblemente, sobre todo, después de que su padre lo encerró en un internado para no tener que lidiar con él ni con sus hermanos.

—Lo lamento… —dijo en voz baja, volteándose para mirarla, justo en el momento en que ella hizo lo mismo.

Los ojos de ambos se encontraron directamente y así se quedaron durante un par de segundos, Matsuri pudo ver la tristeza y el vacío que se escapaba a través de esos orbes aguamarina y el también pudo ver lo mismo en los ojos negros de la castaña; sin embargo, ambos voltearon al lado contrario cuando se dieron cuenta de que les gustaba demasiado verse el uno al otro. Matsuri tenía la cara roja y Gaara también tenía un ligero sonrojo en sus mejillas.

—¿Qué le pasó a tu mamá? —le preguntó el pelirrojo, tratando de disimular la incómoda sensación que lo invadía.

—Oh… ella tuvo un accidente de tráfico —contestó la chica, jugando con la basta de su falda—. Mi mamá no conducía, ella iba en un taxi, estaba viniendo a casa luego de trabajar, un camión los golpeó por detrás y no logró sobrevivir —explicó—. Yo no entendía nada en ese momento, mi tío… es decir, mi papá me explicó lo sucedido mucho tiempo después…

—¿Tu tío? —Gaara la miró con curiosidad, ahora que lo pensaba, no sabía mucho de Matsuri, si iban a fingir que estaban saliendo, al menos necesitaba conocer un poco de ella, aunque no estaba muy seguro si él también debía contarle sobre su vida.

Por su parte, Matsuri sólo asintió, a pesar de su mala relación con Gaara, no entendía muy bien por qué estaba confiándole todo esto, pero no sentía miedo de hacerlo.

—Mi tío es la persona que me crio desde los siete años hasta ahora, solamente vi dos veces a mi verdadero padre, pero a él no le importo, así que mi papá es mi tío, es el hermano menor de mi mamá —contó, dejando a Gaara un poco asombrado, no imaginaba que esa chica tan enérgica y un poco desorientada tuviera una historia tan poco alentadora, era algo parecida a él.

—Eso apesta, no conocer a tu verdadero padre, digo —comentó el cantante, dejando a un lado su botella casi vacía de refresco—. Pero es bueno que tengas a alguien que se preocupe por ti… —añadió, ya que, en su caso, él no tenía a nadie, quizá sus hermanos aun lo llamaban e insistían en verlo, pero era sólo para pedirle que se reconciliara con su padre y él odiaba eso.

—Supongo… —contestó Matsuri—. Oye, Gaara… —lo nombró, pero se quedó callada cuando sintió que la cabeza del pelirrojo descansaba sobre su hombro. Sintió que su corazón se aceleraba y volteó lentamente a mirarlo—. ¿Gaara? —cuando observó su rostro, lo notó con los ojos cerrados y la respiración agitada, se apresuró a poner una mano sobre su frente y el miedo se apoderó de ella—. ¡Gaara, estás ardiendo! —exclamó.

Se acuclilló frente al pelirrojo y lo vio empezar a toser, su rostro estaba rojo por la fiebre y su respiración seguía siendo dificultosa, ¿él se había estado aguantando durante todo el día?

—¡Lee-san! —gritó la chica, justo cuando Lee apareció para recogerlos—. ¡Lee-san, rápido, Gaara está enfermo!

—¡¿Qué?! —el pelinegro corrió hacia ellos y se apresuró a examinar a Gaara, descubriendo con horror que lo que decía Matsuri era cierto—. Este idiota se sobre esforzó y no dijo nada —murmuró con el ceño fruncido, estaba muy preocupado, jamás vio a Gaara enfermo antes—. Gaara, abre los ojos —decía, pero era inútil, él se había desmayado.

—Lee-san… —Matsuri lo miró asustada, pero Lee simplemente suspiró.

—Hay que llevarlo a ver a un médico, este tonto adicto al trabajo —dijo con fastidio, aunque eso no disminuía su miedo, antes de ser su medio de trabajo, Gaara era su amigo—. Muy bien, hagamos esto —murmuró, agachándose y montando el inconsciente cuerpo del pelirrojo sobre su espalda, ante la mirada atónita de Matsuri, que no tenía ni la menor idea de que el mánager fuese tan fuerte como para levantar a una persona casi sin esfuerzo—. Vamos, Matsuri-chan.

—S-sí… —contestó la castaña, siguiéndolo hacia el elevador.

No podía dejar de mirar a Gaara, tan sólo esperaba que él estuviera bien.

Continuará…