Tiroteo – OneShot
Parado frente al mar se acordó de ella…
Anya siempre había sido la chica de sus sueños, sonrió tristemente al recordarla dulcemente. Desde pequeños siempre se había portado un tanto grosero con tal de ocultar sus sentimientos por ella.
Aún recordaba con mucha nostalgia la vez en que por fin pudo acercársele para regalarle un pequeño osito de felpa.
– Damian, será mejor que no juegues con los sentimientos de Anya.
Había dicho Becky en signo de reproche mientras ponía ambas manos sobre su cintura.
– ¡Cállate Becky! El señorito Damian está haciendo todo lo posible por declarársele a Anya. – Recriminó Ewen, haciendo sonrojar a los presentes.
– El señorito quiere que todo sea perfecto, ya no lo interrumpamos más. – A completó Emile.
– ¡T-Toma esto es tuyo! – Exclamó Damian muy sonrojado, dándole un osito de felpa a Anya. – ¡Y pobre de ti si lo pierdes! – Gritó avergonzado para después salir corriendo de ahí.
Rio a hacia sus adentros, ¿Realmente eso había sido una confesión? Se recriminó a si mismo.
El aire del mar golpeó su rostro, haciendo que sus melenas castañas danzarán al compás del aire. Suspiró una vez más, realmente seguía enamorado de aquella chica rara de ojos verdes.
A partir de entonces se dedicó a ayudarla en lo que él podía, metiéndose en muchos problemas por su causa, pero todo eso lo valía solo por verla sonreír. Y las veces en que peleaban él prefería ceder antes que llevarle la contraria… ella se había convertido en su talón de Aquiles y eso lo asustó de cierta manera.
– ¿Otra vez maní? – Preguntó asqueado.
– Eso es lo que a mí me gusta. – Reprochó Anya haciendo un puchero. – Si no te gusta, te puedes ir.
Damian la miró confundido, no es que no le gustara el maní, pero comerlo la mayoría del tiempo era algo de lo cual él no estaba acostumbrado. Dio un gran suspiro y se sentó a su lado.
– Es obvio que no me iré. – Dijo sonriente. – Por qué prefiero estar a tu lado… por ti puedo soportar eso y más.
Anya se sonrojó al leer sus pensamientos, de momento el maní ya no le apetecía.
Su primer beso se lo dio al salir del colegio, Damian había estado tan nervioso que cuando se separó de ella un gran sonrojo lo invadió y su corazón empezó a bombear rápidamente, sentía que se moría por dentro.
Por otro lado Anya estaba sorprendida, ni pudiendo leer su mente había predicho lo que ese castaño haría, pronto un gran sonrojo la invadió… ¡¿Ese había sido su primer beso?! Pensó alarmada. Damian la tenía agarrada de los hombros y pronto bajó su cabeza un tanto avergonzado.
– L-Lo siento. – Dijo con dificultad. – Y-Yo… y-yo… ¡Quiero que seas mi novia!
– A-Acepto.
Damian quedó estupefacto, ¿Acaso había leído su mente? Se preguntaba, Anya quien si lo había echo, pronto miró hacia otro lado buscando alguna escusa.
– S-Supongo que si me besaste fue por algo… – Soltó avergonzada. – S-Si no era eso…
– ¡Si lo era! – Exclamó Damian desesperado.
– ¡Wow, pensé que nunca se atrevería! – Decía Becky saliendo de algún rincón.
– Nosotros conocemos bien al señorito Damian.
– Sabíamos que en algún momento se declararía.
Decían Ewen y Emile quienes se paraban al lado de Becky.
Anya y Damian se sonrojaron al extremo al escuchar a sus amigos y en un arrebato desesperado de Damian, tomó fuertemente la mano de Anya para correr de ahí muy avergonzado.
Había pasado años de eso, pero amaba a aquella chica como la primera vez en que golpeó su corazón con aquella tierna mirada. Miró al cielo, sin duda Anya había disparado a su corazón y en aquel tiroteo, él había perdido ante ella.
– ¿Pensando en mí?
La voz de Anya se dejó escuchar a sus espaldas. Él dio un respingo y bruscamente se volteó para verla. Ella estaba ahí, sonriéndole tan plácidamente.
– ¡Anya! ¿Desde cuándo llegaste? – Dijo sorprendido.
– Desde hace tres suspiros. – Bromeó llevándose una mano hacia su boca mientras reía ante lo dicho. Damian se sonrojó, era obvio que ella podía causar muchas cosas en él.
– Eres cruel Anya. – Dijo avergonzado mientras se encaminaba hacia ella.
Anya sonrió, él a veces podía ser muy dulce o portarse como todo un tsundere.
– Anya. – Llamó acaparando su atención. – Hace años que estamos saliendo y creo que es tiempo de…
Pronto muchos fuegos artificiales empezaron a tronar por todo el cielo nocturno.
– ¡Wow! – Exclamó Anya viendo los fuegos artificiales mientras formaban un corazón en el cielo.
– ¡Malditos! – Exclamó Damian un tanto molesto. – ¡Ewen, Emile! ¡Tenían que esperar! ¡Aún no le pido casarse conmigo! – Gritó.
– ¿Ves? ¡Te dije Becky! El señor Damian aún no se lo pedía. – Recriminó Ewen.
– Bueno, es su culpa por demorarse. – Respondió Becky.
– Podemos volver a empezar señor Damian. No se preocupe. – Dijo Emile.
Anya rio ante lo que pasaba, viendo a un Damian avergonzado y molesto, mientras que sus amigos le echaban a perder una vez más su plan.
El castaño la escuchó reír y algo en su interior se calmó.
– Ya hagan lo que quieran. – Dijo Damian derrotado. Y pronto sacó una cajita de su saco y se arrodilló ante Anya, sorprendiéndola al momento. – Señorita Forger, ¿Podría hacerme el honor de casarse conmigo? – Pidió mientras aguardaba a su respuesta.
Anya negó con la cabeza y el mundo de Damian empezó a desmoronarse. Becky, Ewen y Emile se encontraron sorprendidos por lo que veían y escuchaban, pero la voz de Anya los sacó del trance.
– No tienes por qué arrodillarte. – Dijo Anya mientras lo ayudaba a levantarse. – ¡Es obvio que sí tontito! – Exclamó para después abrazarlo con todas sus fuerzas.
Damian por fin pudo respirar, aquello había sido un gran susto para su alma y tan pronto como pudo, correspondió gustoso aquel abrazo. Becky suspiró soñadoramente viendo aquella hermosa escena, mientras que Ewen y Emile empezaron a llorar de felicidad.
Más fuegos artificiales volvieron a tronar en el cielo nocturno.
Anya había apuntado al corazón de Damian y había disparado tan acertadamente que hizo de ello un tiroteo de amor.
...
~Espero les guste, otra de mis parejas preferidas es el de Damian x Anya de Spy x Family, por lo cual no dudé en escribir esta pequeña historia inspirada en esta parejita que me gusta mucho :')
Los personajes son de Tatsuya Endo.
¡Muchas gracias por leer!
