ARVALA-7

Al aterrizar en el árido y arenoso lugar, la chica salió de la nave con su rostro cubierto por una pañoleta borgoña y su cabeza por la capucha de su capa, mantener el anonimato le había válido para evitar ser atrapada por el Imperio los últimos años mientras les fastidiaba la existencia. Cargada con un par de blasters, algunos explosivos y una espada de ultracromo sobre su espalda, emprendió el camino junto con Red hacia un pequeño pueblo que se encontraba a medio kilómetro de dónde habían aterrizado, nada mejor que una cantina para saber de los chismes de la localidad y sus alrededores. Cruzaron le puerta y el pequeño bullicio fue suplantado por un inquisidor silencio, todos los presentes dirigieron sus ojos a la forastera que ingresó al lugar junto con el droide, después de algunas miradas y cuchicheos, las formas de vida regresaron a sus conversaciones y bebidas. La mujer se acercó a la barra, con un ligero movimiento de cabeza llamó al cantinero que era humano.

—¿Qué te sirvo?

—Necesito algo de información —habló en tono bajo pero audible dejando algunos créditos sobre la barra—. ¿A pasado algo interesante por estos lugares últimamente? —el cantinero vio los créditos y los tomó con una ligera sonrisa, era una cantidad generosa.

—Bueno —se acercó un poco a la chica recargando su codo sobre la barra—, escuché a algunos hablar sobre un tiroteo a varios kilómetros de aquí. Atacaron una guarida de mercenarios, al parecer nadie salió vivo.

—¿Eso cuando paso?

—Ayer por la tarde.

—Gracias —se alejó de la barra pero se detuvo y giró nuevamente—. ¿Tienes alguna moto speeder que puedas venderme? O ¿podrías indicarme dónde conseguir una? —el sujeto sonrió.

—Esas son un poco inútiles aquí, te sugiero una alternativa si quieres llegar más rápido —la chica asintió—. Sígueme —salieron por la parte de atrás del lugar para encontrarse con un pequeño corral.

—¿Un blurrg? —dijo escéptica.

—Es lo único que puedo ofrecerte —la chica soltó un suspiro, sacó algunos créditos más y se los entregó al cantinero—. Buena suerte —dijo burlón.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Las blurrgs son algo temperamentales, pero se que podrás manejarla —sin decir más la dejó sola y entró de nuevo al establecimiento.

—Esto debe es una broma —dijo tallándose los ojos frustrada—. Bueno, espero que aún funcione "eso" que me enseñó mamá.

Descubrió su rostro y se acercó lentamente a la blurrg que se movía inquieta y le gruñía amenazante, la chica alargó su mano y trato de mantenerse serena tal y como su madre le había instruido.

"Todos los seres vivos estamos conectados. Siente su energía y la que hay a tu alrededor, conecta con ella y harás cosas increíbles".

Poco a poco la potranca empezó a tranquilizarse y a acercarse a la joven mujer que con cuidado la empezó a acariciar.

—Bien hecho amiga —dijo con una sonrisa mientras la mimaba un poco—. Necesito que me lleves, de acuerdo —sacó a la blurrg del corral y la tomo por la riendas, de un salto se acomodó sobre su lomo y volvió a cubrir su rostro—. Red, quiero que regreses a la nave y la cuides, hay muchos jawas por estos lugares —el astromecanico reclamó—. Pues disculpa pero quiero mi nave intacta o tú tampoco tendrás en donde vivir. Ahora vete, me comunicaré contigo más tarde —dijo como despedida mientras echaba a andar a la blurrg.

Odiaba admitir que el cantinero tenía razón, el terreno era bastante irregular, entre barrancos y grietas que parecían cañones sobre el piso difícilmente lo hubiera podido atravesar con una moto speeder, agarrar un camino más convencional le habría tomado más tiempo. Después de un largo recorrido pudo encontrar el lugar del que le habían hablado, al pasar por la pequeña ciudadela pudo ver los cuerpos de mercenarios nikto esparcidos por toda la plaza, los rastros de destrucción indicaban que había sido una gran pelea.

"¿Qué rayos pasó aquí?".

Con precaución en su andar y su mano cerca del blaster se acercó a la entrada de la bodega que estaba en el fondo de la ciudadela.

—¿Quién habrá hecho esto?

—Fue un cazarecompensas —se escuchó una voz detrás de ella, la mujer rápidamente sacó su blaster y apuntó al origen del la misma—. No soy un enemigo, puedes bajar tu arma —dijo tranquilo con las manos arriba.

—¿Quién eres Ugnaught? —habló con tono arisco.

—Es de mala educación no presentase primero antes de preguntar a otra persona quién es —la castaña sintió una punzada al recordar que eso le decía su madre.

—Puedes decirme Shadow —guardó de nuevo su blaster al ver que el ugnaught era inofensivo.

—Mi nombre es Kuiil.

—¿Y qué haces aquí Kuiil? Es un lugar peligroso —dijo en tono más amigable.

—Ahora ya no lo es. Vine a reclamar eso como mío, según las leyes de La Nueva República —dijo señalando al droide que yacía en el suelo.

—¿La unidad IG? —preguntó extrañada, Kuiil asintió—. Todo tuyo -estiró ambas manos como ofreciéndolo con amabilidad—. ¿Dijiste que un cazarecompensas había hecho esto? —dijo retomando la conversación, el ugnaught asintió—. Dudo mucho que está unidad destruida haya sido el autor de este desastre.

—Un mandaloriano y ese droide cazador lo hicieron —Shadow lo miró confundida y asombrada.

—C-creí que los mandalorianos ya no…

—Yo lo vi con mis propios ojos. Un cazarecompensas que venía por su presa, y al parecer tuvo éxito —dijo tranquilo el ugnaught acercándose al droide.

—¿Sabes a dónde fue? —preguntó intrigada.

—¿También eres una cazarecompensas?

—No. Mis intenciones son más… personales. Personas peligrosas buscan al activo que el cazarecompensas tiene y quiero salvarlo. Si no quieres involucrarte entenderé Kuiil, pero al menos, ¿podrías decirme hacía qué dirección se encuentra?

—Solo quería que mi valle tuviera paz, y ahora la hay —se quedó pensativo un momento—. Ven, te diré hacia donde ir. No se hable más.

Habiendo cargado a la unidad IG a su propio blurrg, Kuiil y Shadow se pusieron en marcha en dirección hacia la nave del cazarecompensas. Se detuvieron en un claro y el ugnaught se acercó a la chica.

—Creo que su nave está un par de kilómetros en esa dirección —dijo señalando hacia en frente—, tal vez tengas suerte y lo encuentres aún.

—Gracias por tu ayuda —le extendió la mano con unos créditos que él rechazó.

—No se hable más —dijo como despedida y se alejó en dirección contraria.

Shadow volvió a tomar su camino prestando atención a los cañones por si en uno de ellos se encontraba ocultó y así fue. A una distancia considerable bajó de blurrg y con cautela se fue acercando a una pequeña cresta para observar con atención, sacó unos binoculares y dirigió su vista a la nave.

—Malditos jawas. Bueno, al menos no irás muy lejos —dijo burlona al ver que su Razor Crest estaba completamente desmantelado.

Siguió observando a su alrededor y vio que alguien se acercaba, ajustó la distancia y pudo ver con claridad lo que Kuiil le había dicho.

"Así que sí existen los mandalorianos. Creo que esto se va a poner complicado si las historias son ciertas".

Alejándose un poco de la pendiente, encendió el comunicador que llevaba en el brazalete.

—Red, ¿me escuchas? —esperó un momento para recibir la respuesta del droide—. Quiero que prestes atención, encontré lo que los imperiales buscan, pero creo que no será fácil quitárselo al cazarecompensas. Si en dos días no regreso, sal de aquí y ve con Esko, yo te encontraré allá —los sonidos del droide mostraban preocupación—. Descuida, siempre regreso ¿o no? —dijo en tono optimista y despreocupado—. Si no haces caso, yo misma te vendo a los jawas —sentenció bromista como despedida apagando su comunicador.

Volvió a acercarse a observar y el mandaloriano estaba aún lado de la nave observándola, no podía ver su rostro pero apostaba que su expresión era de frustración. Algo que le había llamado la atención era el contenedor metálico que lo seguía con formé él se movía.

"¿Qué clase de activo llevará ahí? Es un contenedor muy pequeño".

Intentando enfocar más su vista no pudo distinguir nada de lo que había dentro de aquella cápsula metálica. Al ver que el mandaloriano entró a la nave, aprovechó para bajar y acercase con mucho cuidado y sin hacer ruido. La cápsula había quedado afuera de la nave así que a paso lento fue acortando la distancia, el sonido de los motores hizo que diera un pequeño brinco provocando que su corazón casi saliera de su pecho. Al poder tranquilizarse y retomar el objetivo de su misión, regresó la mirada al contenedor, pudo notar unas orejas puntiagudas y escuchó balbuceos, al mirar adentro sus ojos se expresaron con sorpresa al ver lo que había ahí.

—E-es… es un niño —dijo confundida—. ¿El imperio quiere a un niño? —su cabeza se llenaba de preguntas mientas la pequeña criatura verde la veía con mirada curiosa y rostro inocente.

Su ser se empezó a llenar de sentimientos de odio tal y cuando era joven. Sabía que el Imperio era despreciable, tenía en cuenta todas las atrocidades que habían hecho a lo largo de los años, pero perseguir a un niño indefenso, eso era caer en lo más despreciable.

Sus malos recuerdos llenaron su mente. Alderaan, sus padres, la muerte de su compañero de misión y mejor amigo, cada vez su ira la empezaba a dominar nublaba su juicio tratándola de llevar a un abismo, hasta que repentinamente sintió tranquilidad dentro de sí, tranquilidad que no había tenido desde que su madre estaba viva. Desconcertada dirigió la mirada de nuevo al niño y este la sostenía de la mano mirándola con preocupación.

"¿Pero que…? ¿Quién eres?".

—No te muevas —ordenó una voz ronca y fría detrás de ella—. Aléjate del niño.

"¡Karabast!".

Shadow levantó las manos y avanzó un par de pasos lejos de la cápsula, dio la vuelta para toparse cara a casco con el Mandaloriano quien le apuntaba con su blaster. Debía admitir que tenerlo de cerca con su legendaria armadura intimidaba un poco, probablemente era la sugestión que se había hecho al recordar las historias que escucho y leyó desde niña.

—No quiero hacerle daño, ni a ti tampoco —dijo serena pero firme, pudo escuchar una pequeña risa irónica.

—Aunque lo intentarás no podrías —afirmó con seguridad mientras se acercaba a ella.

—Estas cometiendo un error al entregarlo al Imperio —dirigió su mirada castaña y severa al cazarecompensas.

—Solo estoy cumpliendo con mi trabajo.

—Olvidó que estoy hablando con un cazarecompensas y no con un mandaloriano. ¿A caso no fueron los imperiales quienes masacraron a tu pueblo hasta casi extinguirlos? —el mandaloriano se tensó y apretó más su blaster—. Es algo hipócrita que ahora trabajes para ellos. El dinero puede más que el honor y la lealtad a los tuyos por lo que veo —escupió mordaz.

Clavó la mirada en el visor de su casco intuyendo que ahí se encontraban sus ojos, sabía que lo había hecho enfadar, su cuerpo seguía tensó y se escuchaba el crujir de sus guantes de piel cuando apretaba el arma, bien podía haber disparado y terminar con su vida pero no lo hizo, ¿por qué?

"Tiene la oportunidad de liquidarme pero no lo ha hecho, incluso después de provocarlo. Es un caza, ¿obtendría algun mérito si lo hace? A menos que…".

—Sabes —dijo con un aire más relajado—. No quiero quitarte más de tu tiempo, así que terminemos con esto rápido —con un movimiento rápido de su mano hizo que soltara el blaster y logró darle un golpe en el pecho poniendo distancia entre ellos—. En verdad no quiero hacerte daño, pero si no me dejas opción entonces lo haré —sacó la espada de su espalda, la giró sobre su muñeca poniéndola a la altura de su cabeza y se puso en guardia.

La chica atacó haciendo que el mandaloriano se protegiera con los brazos. Por los ataques que ella hacía entendió que hablaba en serio sobre no lastimarlo, era muy diestra con la espada, podía verlo, pero no daba ningún golpe que fuera mortal, todos iban dirigidos a su armadura y casco. Habría podido sacar sus blasters o la vibrocuchilla escondida en el brazalete de su brazo izquierdo pero no lo hizo, esto se había convertido en un juego de golpea y esquiva entre los dos. Las intenciones del cazarecompensas tampoco eran de matarla, la necesitaba viva según las órdenes dadas por su Cliente.

"Existen probabilidades de que encuentre ciertos… retrasos en su misión. Para ser específicos hablamos de una mujer que a interferido con varios de nuestros asuntos. No tenemos sus datos pero es seguro que también vaya en busca de lo mismo que usted. Si su reputación es cierta entonces no tendrá ningún problema para capturarla y traerla junto con el activo".

El caza golpeó la mano de su rival con fuerza e hizo que soltara la espada quedando ambos un combate mano a mano. Ahora él fue el primero en atacar, Shadow pudo desviarlo y arremeter un golpe fuerte en el estómago, pero fue regresado por un rodillazo por parte de él terminando con un fuerte golpe en el rostro de la chica provocando que cayera al suelo.

Ambos jadeantes se tomaron unos segundos para reponerse, ella se levantó del suelo y pasó su mano enguantada para limpiar el pequeño hilo de sangre que salía de su ceja por el último golpe. Con una sonrisa oculta por su pañoleta y mirada brillante miró al hombre, era buen luchador y admitía que estaba disfrutando este encuentro, la adrenalina fluía al igual que el éxtasis, peleaba contra un mítico mandaloriano, si moría, al menos sería por las manos de el mejor guerrero de la galaxia. El cazarecompensas por su parte trataba de recuperar el aliento después de los golpes en el estómago y en las partes donde no estaba protegido por su armadura, ella sabía cómo y dónde golpear, no era una novata cualquiera, era una mujer bien entrenada y preparada para combate, inconscientemente se estaba divirtiendo, hacia mucho tiempo que no tenía una pelea de tal magnitud.

"Ultimo round".

Shadow miró fugazmente al niño para ver si se encontraba bien, podría jurar que tenía una sonrisa en sus labios, parecía que disfrutaba del espectáculo. Ambos se acercaron siendo la chica en dar el primer golpe al pecho, contando que él lo detendría hizo palanca en su brazo para saltar por su espalda y colocar las piernas alrededor de su cuello girando sobre este haciendo una llave que lo dejo directo con el casco en el suelo.

—Lo siento, no es nada personal —dijo colocándose sobre él inmovilizado sus manos sobre su espalda, tomó las esposas que tenía el mandaloriano en el cinturón para colocárselas.

—Lo mío tampoco es personal —apretó su mano accionando el lanzallamas, pero Shadow se percató de la chispa antes y se alejó de él, girando hacía la chica estiró su brazo y soltó su látigo para atraparla y tirarla al suelo—… Pero tengo que llevarte con vida —dijo con firmeza.

Shadow lo miró extrañada, entendió que no iba a matarla de inmediato ya que jamás la hirió mortalmente, eso le confirmaba lo que había sospechado.

"Si dejó que me lleve sabré quién lo contrató".

Sin oponer más resistencia dejó que le colocara las esposas, la levantó del suelo despojándola de sus armas para después quitar y retraer la cuerda a su lugar.

—Y… ¿cómo vas a llevarme? Bueno, no tienes nave gracias a los jawas —dijo un poco pícara señalando las huellas del reptador de las arenas, la enorme fortaleza que usaban los pequeños seres como transporte.

—No hables y muévete —la tomó del brazo y la jaló para que caminara.

Recorrieron varios kilómetros hasta que cayó la noche, solo un ligero resplandor naranja se vislumbraba en el horizonte perfilando a la perfección las montañas del árido Arvala-7. Llegaron a una granja donde una pequeña figura estaba parada sobre una torre trabajando y en ella, al acercarse, Shadow, pudo distinguir y reconocer al singular personaje soltando por lo bajo una risa irónica por la increíble coincidencia.

—Creí que habías muerto —dijo el ugnaught con la mirada puesta en lo que reparaba, la mujer se había quedado confundida, no sabía si le hablaba a ella o a su captor hasta que él se giró y la vio—. Así que tú también fuiste capturada —habló con gracia mientas bajaba de la torreta.

—Me deje capturar que es diferente —dijo la chica con humor, comentario que no le había parecido al cazarecompensas aunque él sabía que algo de verdad había en aquél comentario.

—¿Ya se conocían? —preguntó el caza con su singular voz seria pero con un matiz de curiosidad.

—Algo así —se limitó a decir Shadow negando con la cabeza al ugnaught para que no dijera más, no quería meterlo en problemas por haberlo guiado al mandaloriano.

—¿Eso fue lo que causó tanto alboroto? —dijo Kuiil mirando al bebé que perseguía con entusiasmo una rana.

—Creo que es un niño —dijo el Mandaloriano mientas reparaba el control de su brazalete, los golpes durante la pelea le habían afectado—. Dijeron que tenía cincuenta años pero no lo parece.

—Entonces es mejor llévalo vivo.

—Mi nave fue destruida. Estoy atrapado aquí.

—Desmantelada, no destruida —dijo Shadow con gracia, cosa que no le agrado al mandaloriano ya que pudo sentir una mirada asesina atravesar el casco.

—Los Jawas roban, ellos nunca destruyen —habló Kuiil entregándole una herramienta para que arreglara su problema.

"¡Fue lo mismo que yo dije! Pero claro, a él no le toca la mirada fulminante".

—Robada o destruida, eso no es diferente para mi. Están protegidos por su fortaleza andante, no hay manera de recuperar mis partes.

—Puedes negociar.

—¿Con Jawas? ¿Perdiste la cabeza? —dijo exaltado.

—Conozco a los Jawas —fue Shadow quién ahora habló con recelo en su voz y mirada seria—. Comerciar es el único idioma que conocen, no tienes muchas opciones si es que quieres recuperar tus piezas —Mando la observó por un momento, aunque no había visto por completo su rostro, sus ojos castaños los estaba empezando a conocer bien, eran expresivos, sabía que hablaba con la verdad.

—Te llevaré con ellos —dijo Kuiil al entender que una decisión silenciosa de había tomado—. No se hable más.

El Ugnaught preparó a unos de sus blurrg al igual que un speeder de carga y emprendieron el viaje hacia el campamento de los Jawas. El Mandaloriano iba en frente del speeder justo detrás de Kuiil, llevaba su rifle de francotirador recargado en el regazo, mientas que la chica y el niño iban sentados en la parte trasera. La castaña mantenía una lucha interna con sus emociones, aún podía sentir su odio y su ira querer dominar su mente, pero trataba de controlar esos sentimientos que sabía perfectamente que no la llevarían a nada bueno. Respiraba profundamente, recordando mentalmente las lecciones de su madre sobre mantener la paz en su interior.

"Mantén el equilibrio dentro de ti".

Volvió a sentir una gran calma cuando unas pequeñas manos se depositaron sobre las de ella, sutilmente sonrió y dejó que esa tranquilidad la invadiera mientas el pequeño se acomodaba confiadamente en sus piernas.

"Gracias niño".

Después de un buen trayecto de viaje, la lluvia comenzó a invadir el valle, Shadow, tomó al niño y lo resguardo en su contenedor para protegerlo, conforme pasaban los minutos la lluvia se hacía más fuerte. La castaña se bajó la pañoleta descubriendo su cabeza y rostro dejando que el agua lo cubriera, cerró los ojos y respiró profundamente.

El Mandaloriano se había quedado como espectador de lo que había ocurrido entre esos dos. Ahora pudo conocer el rostro de su hábil contrincante, el ocultarlo tal vez no era parte de algún código que seguir como lo hacía él, simplemente era por ocultar su identidad y eso lo confirmaba, al saber que el Imperio la buscaba pero sin tener un rostro o un código en cadena que perseguir. Comprendía que había sido cuidadosa al ocultar su identidad, hasta ahora.

Eso llamó por completo su atención. Si había logrado escapar del Imperio y mantener su identidad oculta ante ellos, ¿por qué dejarse capturar ahora y no antes?

"Estás cometiendo un error al entregarlo al Imperio".

Rescatar al pequeño era el objetivo. Ella no era otro cazarecompensas más enviado por el Cliente o el Sindicato, no había encontrado ningún forb rastreador entre sus pertenencias. Además, ella no era una mujer cualquiera lo podía ver, al menos no igual a las que conocía en su círculo de trabajo. Quería recuperar al niño, pero ¿por qué? ¿Qué lo hacía tan especial que ahora todo mundo lo buscaba? ¿Qué lo hacía tan importante que ahora ella, una mujer que había podido escapar del Imperio se había dejado capturar solo para estar cerca de él?

Tal vez inconcientemente sabía la respuesta a esa interrogante. No podía negar que había sentido algo al verlo por primera vez, una pequeña conexión que había provocado que eliminará a un droide cazarecompensas al saber que lo liquidaría. Ambos habían hecho estupideces por una pequeña criatura, tal vez tenían más en común de lo que pensaba y, si tenían cosas en común, él sabía que ella tenía un plan detrás de su captura. ¿Escapar? Con sus habilidades ya lo habría hecho, era algo más y eso le intrigaba.

El día había llegado y con el la oportunidad de recuperar las partes de la nave. Los jawas a lo lejos vieron al ugnaught, agitaron sus manos en forma de saludo pero su actitud cambió al ver a la persona que estaba detrás de él, apuntaron con sus blasters mientas el blurrg se acercaba.

—En serio. No les agradas por alguna razón.

—Bueno, desintegre a varios de ellos.

De aquella fortaleza se abrieron compartimentos que dejaban ver algunos cañones y varios jawas curiosos por saber quiénes serían sus nuevas víctimas… clientes. Shadow, trató de ver todo el lugar considerando las opciones que había si las cosas se ponían un poco rudas o llegaban a negociaciones hostiles, pero las probabilidades no eran muy alentadoras. Los pequeños seres apuntaron a sus armas y después al cazarecompensas.

—Tienes que dejar tu rife —le dijo Kuiil.

—Soy un mandaloriano, las armas son parte de mi religión.

—Entonces no vas a recuperar tus partes.

—El orgullo no tiene valor en este momento —dijo Shadow mirando hostilmente a los jawas, bajó del speeder y se recargó en el.

—Esta bien —dijo rendido bajando y dejando su rifle.

—Y el blaster también —Mando suspiro con fastidio y dejó su blaster.

—Tu vienes conmigo —le dijo a la chica tomándola del brazo.

—¿Quieres que te ayude a negociar? —dijo con una ligera sonrisa.

—No pienso dejarte cerca de las armas.

—Bien pensado. Pero descuida, no iré a ningún lado —habló con seguridad, él le dio una mirada fugaz, aunque presentía que decía la verdad, no iba a poner en riesgo todo lo que ya había logrado.

Ambos se acercaron y se sentaron en el suelo, Mando aún lado de Kuiil y Shadow detrás de ellos.

—Cambiarán las partes por el beskar —le dijo Kuiil después de hablar con los Jawas.

—No voy a cambiar nada. Esas son mis partes. Ellos las robaron —dijo irritado.

Intentando hablar Jawa Mando, los acusó de robarlas, los pequeñines se burlaron de él por su pésimo lenguaje diciendo que parecía que hablaba como un Wookiee. De inmediato la imaginación de Shadow se hecho a volar y pudo ver en su mente a un peludo gigante con la armadura mandaloriana, ocultó su risa por lo hilarante de la situación, risa que fue reprimida por un Mandaloriano enfadado amenazando con rostizar a los jawas. Kuill intervino tratando de calmar los ánimos para que negociaran con otra cosa, el jawa que hablaba con Kuiil lo pensó un momento y señaló a la chica.

—¿La mujer? —los jawas asintieron, Mando y Kuill la miraron, su rostro había palidesido.

—No otra vez —susurro más para ella pero ambos alcanzaron a escucharla, sintió un sudor frío recorrer su espalda. Seguramente ambos hombres se habían hecho la misma pregunta, ¿qué mala experiencia tuvo con los pequeños ladrones?

—Debe de haber otra cosa —dijo Kuiil, los Jawas señalaron ahora al niño que ya tenía a dos de ellos a su lado.

—¡ALÉJENSE DE ÉL! —gritó el Mandaloriano enojado.

—¿Qué más puede intercambiar? —preguntó el Ugnaught perdiendo un poco la paciencia.

Los jawas se reunieron para hablar entre ellos hasta que tomaron una decisión unánime, querían que les trajeran "el huevo".

—El huevo. ¿Qué huevo? —preguntó un Mando confundido .

—Si es lo que creo, no te va a gustar —dijo Shadow con ligera preocupación.

Habían pasado las horas de que el Mandaloriano salió por el huevo y aún no regresaba. Shadow, empezó a mostrar algo de desesperación, no estaba preocupada por él si no por el niño, ya que por seguridad el cazarecompensas había decidido llevarlo con él y no dejarlo al cuidado de la chica y el Ugnaught, y no lo culpaba.

—Debería ir a ver que pasó —dijo la castaña moviéndose de un lado a otro como bestia enjaulada.

—Paciencia.

—¿Y si algo malo le ocurrió?

—No creí que estuvieras preocupada por el mandaloriano —dijo Kuiil con gracia.

—¿Quién dijo que me preocupa él? Yo hablo del bebé —dijo arisca.

—Aunque fueras, no podrías hacer mucho, estás esposada.

—¿Esto? —dijo levantando sus manos, alzó una ceja y soltó una pequeña sonrisa burlona—. Pude habérmelas quitado desde hace un buen rato —afirmó con ligera ironía.

Al igual que Shadow, los jawas perdieron la calma y empezaron a entrar en su fortaleza cerrando la enorme compuerta detrás de ellos, pero los llamados del Ugnaught hicieron que se detuvieran y mirarán a la figura que se acercaba. Cada paso, cada movimiento de cada músculo le costaba un gran esfuerzo, sentía incluso que el fango que lo cubría pesaba más que su propia alma. Con los hombros colgados y cabizbajo, el Mandaloriano se fue acercando a la fortaleza, alzó con pesar su cabeza viendo por fin su objetivo y con las fuerzas que le quedaban alzó el huevo celebrando su victoria con un murmullo. No era hombre de festejar cada misión cumplida, pero después de casi morir en el proceso, se permitió esta vez celebrar para sí mismo.

Los Jawas se acercaron a él alegres por tener en sus manos lo que anhelaba sin saber toda la odisea que el caza había pasado, aunque por el estado del hombre se lo pidieron imaginar. Entregando el huevo se dirigió con el Ugnaught y la chica, misma que le dirigió una mirada divertida junto con una sonrisa que no pudo ocultar, estaba hecho una mierda.

—Me sorprende que esperaras —dijo Mando a Kuill.

—Y a mi me sorprende tardaras tanto —Mando solo negó con la cabeza, giró hacia la chica que aún mantenía su sonrisa burlona.

—Aún sigo aquí —dijo alzando las manos con las esposas puestas—. ¿Estas bien? —miró con lástima la armadura desecha y sucia.

—Las he tenido peores —dijo con simpleza al recordar algunos trabajos del pasado con los que no había comparación.

—No lo dudo —susurró la chica para sí siguiéndolo con la mirada.

De regreso hacia la nave, todos iban en silencio después de escuchar el relato del mandaloriano en su enfrentamiento con el mudhorn y como el niño lo ayudó, a consecuencia de eso el pequeño se había agotado y en esos momentos dormía. Shadow de niña había escuchado rumores sobre personas que tenían ciertas habilidades, pero cada vez que el gusano de la curiosidad le picaba y preguntaba a sus padres, ellos siempre desviaban el tema haciendo que con el tiempo dejará de cuestionarse sobre asuntos irrelevantes. Sabía que ese niño era especial. ¿Cómo? No estaba segura de que manera, pero tenía algo que la llamaba con fuerza.

Al caer la noche llegaron nuevamente a la nave, el Mandaloriano se sentía frustrado al saber que le tomaría días reparar la nave y darle un mantenimiento completo para hacerla funcionar a la perfección.

—Si quieres te puedo ayudar, te llevará menos tiempo —ofreció Kuiil sus servicios.

—Puedo ayudarte también —dijo Shadow acercándose—. Te tomara mucho menos tiempo poniendo a trabajar todas las manos disponibles. Además, soy una excelente mecánica —aseguró, Mando la observó, Shadow podía confirmar que a través del visor su mirada era de duda.

—Ella tiene razón, si quieres terminar rápido deja que nos ayude.

—Esta bien —habló rendido el mandaloriano sin tener muchas opciones, pero antes de quitarle las esposas sacó un collar de choques que solo en situaciones especiales lo usaba con sus presas y esta era una de ellas—. Así me aseguraré que no vayas a ningún lado —sin decir más Shadow, tomo las herramientas y empezó a trabajar junto con los dos.

Les llevó toda la noche y parte de la mañana dejar armado y funcional el Razor Crest. La chica esperaba atada en la cabina del piloto mientas el mandaloriano se despedía del que probablemente ahora consideraba un aliado si no, un amigo. El hombre entró a la cabina y encendió la nave no sin antes dar un vistazo al niño y a la chica quién lo miraba serena, no había rastro de temor o incertidumbre en ella aún sabiendo que sería entregada a los Imperiales en poco tiempo.

Por su parte la chica ahora llevaba en mente una nueva misión: llegar con el Cliente, hacerlo hablar. Matarlo y rescatar al niño.

Fácil.