El área de carga de la nave se había convertido en una bahía médica improvisada, medpacs estaban esparcidas alrededor del Mandaloriano y Shadow, había necesitado todo lo que tenía a su disposición para detener la hemorragia y regresarla a la vida. Después de que el peligro paso, se había dedicado a limpiar las lesiones de su cuerpo y rostro aplicando bacta para que las heridas sanaran.
Las cicatrices de su cuerpo le contaban un poco de su historia, le decían que no era la primera vez que pasaba por esto. Heridas de batalla, cicatrices de torturas pasadas, sin duda que no era una mujer normal, el misterio de su persona y pasado se hacía más grande. Se sintió un poco identificado al ver el tatuaje a medio borrar oculto en su costilla derecha, había sido una guerrera.
"Así que eras una Rebelde".
Ahora entendía un poco más su disgusto hacia el Imperio, pero lo que le daba curiosidad era el por que trabajaba sola. A estas alturas, a cinco años de la caída del Imperio, debería pertenecer a las filas de La Nueva República recuperando y manteniendo el orden en la galaxia, pero era una solitaria igual a él. Pensó, por el estado de su tatuaje, que probablemente también había tenido un desacuerdo con ellos. El misterio sobre ella se profundizaba más. Tal vez sí tenían más cosas en común de lo que creía.
El pequeño verde se había acercado varias veces a ellos sobre todo a Shadow, pero Mando lo alejaba en cada ocasión. No fue hasta que terminó su trabajo de médico y enfermero que la dejo descansar en su cabina permitiendo que el niño la acompañará, cuando regresó a verlos más tarde ambos dormían, el pequeño acurrucado junto a la castaña. Ese par tenían algo especial.
Con pesadez abrió los ojos, con atención miraba su alrededor un poco desorientada por desconocer el lugar, se incorporó lentamente y volvió a mirar con cuidado hasta reconocer la nave del mandaloriano. Recargó sus manos en los costados de la cama y sintió una tela suave, era su pañoleta que estaba acomodada a su lado, ella sonrió. Sintió presión alrededor de su cuerpo, al bajar la mirada se encontró con la sorpresa que no llevaba casi ropa en la parte superior y una venda cubría todo su torso, se llevó la mano a su costado recordando lo último que vio y se quitó la venda para encontrar su cuerpo lleno de hematomas pero con una herida cerrada y sana, solo un pequeño vestigio de la herida había quedado en forma de cicatriz. Su rostro tenía pequeñas banditas en los lugares donde había heridas que aún se encontraban en proceso de recuperación; frente, ceja y mentón. Su mente no tardó en descifrar quién había sido el autor de tales atenciones, ahora tenía una enorme deuda con el mandaloriano.
Salió de la cabina y envolvió su cuerpo con la frazada que la cubría, buscó por todos lados su ropa sin tener éxito alguno. No teniendo más opciones se atrevió a hurgar los compartimentos de la nave y pudo encontrar una especie de camiseta negra sin mangas que obviamente le pertenecía al piloto del Crest, se sintió algo culpable por tomar algo que no le pertenecía pero eso era mejor que llevar vagar por la nave solo con su ropa interior.
Se acercó a la escalera para ascender a la cabina del piloto pero de un momento a otro la nave fue sacudida, los regaños del caza hacia el bebé le revelaron que había sido el culpable de tan brusca acción. Shadow dejó escapar una sonrisa al percibir la voz del Mandaloriano y los balbuceos del niño teniendo en cuenta que se había hecho a la idea de que jamás los volvería a escuchar. Subió y observó al hombre que hablaba con el niño sentado en sus piernas.
—Este es un buen lugar, nadie nos va a encontrar en este lugar —el hombre giró un poco su cabeza al sentir la presencia de la chica detrás de él—. Ya despertaste —ella asintió—. ¿Te sientes mejor?
—Si. Es extraño pero no me duele nada —el niño la miro y movió sus orejas con gusto—. ¿Cuánto tiempo dormí?
—Tres o cuatro rotaciones aproximadamente —ella repitió por lo bajo con asombró, jamás había tardado tanto en reponerse—. Es entendible, estabas muy mal herida. Prácticamente moriste —la chica se quedó fría por un momento—, te resucite al menos dos veces —dijo seco, pero había unos tonos de preocupación en su voz porque sí lo había estado, sobre todo en el segundo intento de regresarla a la vida, ahí creyó que la perdería.
—Gracias —dijo con un hilo de voz por el nudo en la garganta que se había hecho, si se sentía en deuda ahora era más, el Mandaloriano giró su asiento para mirarla, ella de inmediato aclaró su garganta—. Gracias por salvarme y por esto —señalo las vendas y su rostro—. Te debo la vida. Ahora tengo una deuda que pagar. Es mi deseo y mi deber regresarte el mismo favor —sus ojos castaños mostraban sinceridad—. Quiero ayudarte a protegerlo —dirigió su mirada al niño—. Antes fallé y no volveré a hacerlo, eso te lo garantizo. Además, si no tengo mal entendido, tienes un puesto vacante ¿no? —dijo con gracia para aliviar el ambiente—. Soy una excelente mecánica y buena compañera —le hizo recordar la propuesta que le había hecho al Ugnaught en Arvala 7, Mando soltó una risa seca.
—Con la condición de que respondas algo —dijo él un poco más serio, ella lo miró intrigada y asintió para que formulará su pregunta—. ¿Por qué te dejaste capturar? —estaba conciente de las habilidades de la chica, ahora era su oportunidad de satisfacer su curiosidad.
—Así que lo notaste —dijo más seria, él asintió, Shadow tomó asiento en el lugar del copiloto y soltó un suspiro para empezar a relatar—. Hace días encontré un mensaje de tu Cliente dirigido a un superior Imperial, reportaba que habían encontrado a un activo y que harían todo lo necesario para recuperarlo. El mensaje no decía más, no sabía para quién iba dirigido. Mi "brillante" idea era acercarme al Cliente y poder sacar información de él, saber para quién trabaja y para que lo querían —dijo mirando al niño.
—¿Y pudiste averiguar algo? —ella soltó una sonrisa ácida.
—No mucho. Solo se que trabaja para un Moff, pero aún quedan muchos en el Imperio, será difícil reducir la lista o localizarlo, todos los Imperiales de mayor rango se mantienen muy bien ocultos. Estaba esperando la paliza, era mi mejor oportunidad de sacar información, pero con lo que no contaba era con que iban a drogarme.
—Espera, ¿en serio esperabas que te golpearan? —ella asintió.
—Pensaras que estoy loca o soy una masoquista pero créeme, es una de las maneras en que el enemigo te revela información sin tener que obligarlo. Cuándo te tienen bajo su control se sienten con poder, se confían y te dicen absolutamente todo lo que quieres saber creyendo que no vivirás para contarlo. No tienes idea de cuánta información he recabado haciendo eso —él ladeó la cabeza incrédulo—. Si no me crees, tú mismo lo hiciste conmigo.
—¿Qué? No, y-yo no...
—Creí que ibas a matarme. Tuviste las oportunidades de hacerlo y no lo hiciste, incluso aunque te provoque, que por cierto lamentó lo que te dije —aclaró—. Creí que no lo habías hecho por que tal vez no obtendrías ningún mérito o por que te habían ordenado que también me capturaras. No fue hasta que me ataste cuando dijiste que me necesitabas viva —el Mandaloriano guardo silencio, no podía ver su rostro pero apostaría todos sus créditos a que se había quedado en un ligero shock—. Entonces, ¿vamos a Sorgan? —dijo tratando de ocultar su sonrisa mientras se paraba junto a él y veía a lo lejos el planeta—. Es un lindo lugar —trató de sonar natural para dejar por terminado el tema.
—¿Lo conoces? —se aclaró su garganta después de regresar en sí.
—He estado un par de veces aquí pero brevemente, por negocios.
—Bueno, esta vez te quedarás más tiempo.
—¿Entonces es un si? ¿Seremos compañeros?
—Bienvenida al Razor Crest —le tendió la mano y ella la estrecho con una pequeña sonrisa de lado, llevó su mano a la cabeza del niño y le hizo una promesa mental.
"Voy a protégete, no importa el costo".
La castaña volvió a sentarse para el descenso.
—Mi nombre es L'exxi Mjurran por cierto —esperaba una presentación similar pero no recibió ninguna—. ¿No te molesta que te digan Mandaloriano o Mando?
—No puede molestarme lo que soy.
—Ok —dijo simple poniendo punto final al tema.
"Respeto el anonimato que quieres mantener".
L'exxi entendió que eso era muy importante para él, mucho más importante de lo que significaba para ella. No iba a presionarlo para revelar información o su identidad, jamás había visto su rostro y probablemente jamás lo conocería, pero no impedía que tuviera una relación de camaradería con él, de cierta manera ese misterio le agradaba. Ambo se entiendan, estaban cortados de la misma tijera.
La nave descendió en un pequeño claro que era rodeado por el bosque, lugar que le trajo buenos recuerdos a L'exxi llevando su mente con su amigo Red, sabía que estaba bien por lo que no le preocupaba demasiado dejarlo por un tiempo solo. Ambos bajaron de la cabina dejando al pequeño arriba.
—No tardaré. Nos buscaré alojamiento, regresaré después por ustedes.
—Entendido.
—Creo que te hará falta esto —fue a su pequeña armería y sacó las armas de L'exxi, ella le agradeció.
—Yo le daré un vistazo a la nave, al salir de Nevarro recibió varios disparos —tomó su pañoleta y se la puso en el cuello—. Por cierto, ¿dónde está mi ropa?
—Lo siento, tuve que deshacerme de ella, estaba llena de sangre. Veré qué puedo conseguirte en el pueblo —él ya había bajado de la nave y se dirigió a ella—. ¿Puedes cuidar al niño?
—Con gusto pero... creo que él quiere ir contigo —dijo señalando aún lado de su pierna sonriendo.
—¿No te dije que...? —el Mandaloriano soltó un suspiro frustrado—. Ya que. Andando —ambos se fueron caminando hasta desaparecer de la vista de L'exxi.
Pasó mucho tiempo antes de que Mandó y el niño regresarán a la nave, el sol se ocultaba dándole la bienvenida al ocaso. L'exxi había terminado con algunas reparaciones en los motores pero todo su tiempo se lo había llevado en hacerle algunas mejoras a la nave. Al escuchar pasos en el bosque supuso que serian ellos, sobre todo por el tintineo tan peculiar en el andar del caza que lo hacía fácil de identificar. El Mandaloriano venía con una bolsa en cada mano, la castaña bajó de la nave al ver que se acercaba y fue a su encuentro.
—No pensé que tardarían tanto.
—Bueno, tuve un pequeño contratiempo...
—Ok, pero antes de que digas algo mas —le interrumpió—, necesito mostrarte algo ¿si? —él asintió—. Bien. Dame tu brazo —señaló al izquierdo donde tenía su control de mando.
—¿Para qué?
—Solo —ella tomó la iniciativa, sujetó su brazo acercándola a ella y empezó a manipular la máquina metiendo códigos.
—¿Qué haces? —dijo algo incómodo al tenerla tan cerca.
—Solo espera un minuto —ella hizo los últimos movimientos y soltó el brazo del Mandaloriano—. Listo. Ahora cierra la nave.
—¿Por qué la tendría...?
—Solo ciérrala —insistió la chica, él hizo caso y la cerro.
—Ya está cerrada, ¿ahora qué?
—Ahora observa —con una ligera sonrisade emoción se agachó y tomó varias rocas, las lanzó hacia la nave y antes de que chocarán una descarga eléctrica rodeo el Razor Crest que impidió que estás golpearan la nave, el Mandaloriano la miro confundido y ella se apresuró a explicar—. Desvíe un porcentaje mínimo de la energía del Crest para crear un escudo que se activa cuando cierras y aseguras la nave por fuera o activas el protocolo de seguridad desde adentro, así ya no tendrás que preocuparte de que tu nave quedé desmantelada en el futuro por pequeñas criaturas desagradables.
—Eso es —se había quedado sin palabras, demostraba que ella era buena en eso—... Será muy útil. Gracias.
—Es lo mínimo que puedo hacer —le sonrió agradecida sabiendo que la deuda con él era muy grande. Ella de nuevo abrió la nave desde su propio control y caminó para entrar—. ¿Encontraste dónde hospedarnos? —preguntó retomando el tema que había interrumpido.
—No. No podemos quedarnos en el planeta —dijo entrando a la nave con el niño y entregándole las bolsas, ella le agradeció.
—¿Por qué no? ¿Pasó algo? —sacó la ropa que consistía en una remera negra al igual que una chaqueta del mismo color, todo acordé con lo que llevaba antes.
—El planeta está ocupado. Una ex trooper de choque Rebelde se refugia en este lugar —Mando pudo ver que su compañera de quedó tensa un momento, siguió hablando para ver sus reacciones—. Su nombre es Cara Dune, ¿la conoces?
—No. No la conozco —y era cierto, sintió un alivio al saber que no se toparía con algún rostro familiar—. Entonces —ella retomó la compostura y se acomodó la chaqueta—, tenemos que buscar otro lugar.
—Eso parece. Esta noche nos quedaremos aquí, nos iremos mañana temprano —ella asintió, tomó la comida y salió de la nave para sentarse cerca de la pequeña fogata que había hecho.
Mando se quedó pensativo por la reacción de su compañera, eso le había confirmado otra cosa, no quedó en buenos términos con los Rebeldes. Aunque no era algo que le inquietara, admitía que le seguía dando curiosidad sobre quién era y de dónde venía, pero para ser justos ella tampoco sabía nada de él. En estos momentos solo necesitaba saber que podía confiar en ella así como ella confío en él y, hasta donde había visto podia hacerlo.
El Mandaloriano estaba afuera de la nave dando mantenimiento al tren de aterrizaje mientras L'exxi lo hacía al otro lado, unas voces desconocidas y nerviosas llamaron la atención de la castaña, se acercó y vio a dos hombres hablando con su compañero.
—Señor. He leído mucho sobre su pueblo... Tribu. Si la mitad de lo que leí es cierto.
—Tenemos dinero —dijo el otro sujeto.
—¿Cuánto?
—Todo lo que tenemos Señor —volvió a hablar el primer hombre con algo de tristeza—. Nuestra cosecha fue robada.
—Krils. Recolectamos krils para vivir.
—Fabricamos spotchka. Todo el pueblo cooperó.
—No es suficiente —dijo seco el Mandaloriano caminando hacia la puerta de la nave.
—¿Seguro? Ni si quiera sabe cual es el trabajo.
—¿Y cuál es el trabajo? —dijo L'exxi acercándose a ellos después de escuchar parte de la conversación.
—No importa, no es suficiente. Que tengan suerte —se despido abriendo la puerta de la nave haciendo que los hombres se alejaran.
—Al menos deberías dejar que hablen —le dijo L'exxi en susurró, él entró a la nave sin decir nada, la decisión había sido tomada.
—Vámonos. Hay que volver —dijo el más joven derrotado.
—Nos tomo todo un día llegar —dijo el otro con voz frustrada y decepcionada—. Ahora tenemos que volver sin protección, a la mitad de la nada.
—¿Dónde viven? —preguntó Mando mirándolos de nuevo.
—En una granja. ¿Qué no escuchó? Somos granjeros.
—¿En medio de la nada?
—Si.
—¿Hay alojamiento? —el rostro de los hombres cambio a uno más optimista.
—Si. Por su puesto.
—Bien. Vengan a ayudar —entró Mando de nuevo a la nave y empezó a preparar todo lo que se necesitaría.
—Creí que no ayudaríamos —dijo L'exxi confundida.
—Nos darán alojamiento a la mitad de la nada, creo que es un buen trato.
—¿A cambio de...?
—Saqueadores.
—Entiendo —ahora L'exxi pudo comprender el contexto de la misión.
Los hombres ayudaron a bajar las cajas de suministros y armas que muy probablemente ocuparian. Mientras ellos y L'exxi terminaban de cargar el speeder, Mando fue por un refuerzo más, al regresar venía acompañado de la trooper de choque.
—Ella es Cara Dune —le dijo a L'exxi quién le extendió la mano.
—L'exxi Mjurran —sonrió amable—. Oí que lo hiciste sudar más temprano.
—Lo deje ganar —dijo bromista
—Fue un empate —se excusó.
—Si claro —Mando soltó un suspiro frustrado, ese par le daría dolor de cabeza—. Eras una trooper de choque ¿cierto? —miró el tatuaje en el brazo que lo confirmaba y uno pequeño de un Ave Estelar debajo de su ojo—. ¿Eres de Alderaan? —dijo seria, Cara tensó la mandíbula.
—Si —dijo con la mirada endurecida, ella vio que los ojos de L'exxi se contristaron—. ¿Tu también?
—Viví unos años ahí antes de que... bueno, ya sabes.
—¿Serviste?
—Algo así —L'exxi se quedó dudando un poco si debía revelar lo que había sido, pero si ella se estaba ocultando también en un planeta solitario, lo más probable era que ella tampoco estaba en buenos términos con los militares además, ambas eran sobrevivientes algo que las unía, se quitó el guante de su mano izquierda y reveló un imperceptible tatuaje con el logo de los Rebeldes sobre la cabeza de un Loth-wolf en el costado de su dedo medio.
—Phantom Thieves. Eras de espionaje —dijo Cara sorprendida en afirmación—. Creo que tú y yo tenemos mucho de qué hablar —ambas sonrieron en complicidad.
—Si ya terminaron de ponerse al día —interrumpió el Mandaloriano—, tenemos que irnos.
Todos subieron al speeder de carga y se pusieron de camino a la granja de krils que irían a proteger. En el trayecto Mando puso al corriente a Cara sobre lo que irían a hacer. El viaje era largo así que todos aprovecharon para tomar un descansó. La mañana había llegado al igual que ellos a su destino, los habitantes de la granja los recibieron con los brazos abiertos y optimismo.
—¡Los guerreros ya llegaron! —gritaban los niños con entusiasmo, estaban felices de tener visitantes, pero el pequeño verde se había ganado la atención de todos.
L'exxi bajó del speeder y miró el lugar con melancolía, recuerdos familiares inundaron su cabeza.
—¿Cómo te llamas? —dijo una niña jalando la manga de su chaqueta.
—L'exxi. ¿Y tú?
—Winta. ¿Quieres conocer el lugar?
—Claro —se alzó de hombros y le sonrió, la niña de inmediato la tomó del brazo para llevarla a recorrer la granja.
—Parece que alguien ya hizo amigos —dijo Cara sonriendo, el Mandaloriano solo negó con la cabeza.
Después que Winta la llevo a conocer el lugar y de presentarle a medio mundo, la dejo en el lugar que compartiría con Cara y ella fue a reunirse con su madre quién estaba con su compañero, no paso mucho tiempo cuando fueron invitados a comer junto con los miembros de la granja. El ambiente era animado, todos conversaban y compartían junto como una gran familia feliz. L'exxi, por primera vez en años se sintió reconfortada, en su hogar. Muchos habían terminado y el Mandaloriano aún seguía dentro de su cabaña sin haber probado nada, L'exxi pidió un plato extra y un vaso con bebida para llevárselo a su colega.
—L'exxi —se acercó Winta—. ¿Crees qué pueda darle de comer al bebé? —dijo apenada.
—No veo porque no. Vamos —le tendió la mano y la niña la tomó.
—¿Puedo pasar? —dijo la castaña en el umbral de la puerta.
—Adelante.
—Supuse que no comerías nada afuera así que te traje algo.
—Gracias, eres muy considerada —la niña se había quedado detrás de L'exxi ya que el Mandaloriano la intimidaba un poco, la castaña movió la cabeza para que se animará a hablar.
—¿Puedo... darle de comer al bebé?
—Si —dijo seco
—¿Puedo jugar con él? —dijo ya más animada.
—Claro —ella espero con emoción a que el hombre bajará al niño, Winta salió de la cabaña y el niño detrás de ella.
—Oye no...
—Estará bien —lo detuvo L'exxi.
—Pero...
—Estarán bien —le dio una mirada segura—. Yo... crecí en un lugar como este. Son buenas personas, estará bien —el hombre se calmó y siguió con sus cosas.
—¿Puedo preguntarte algo? —la oportunidad de saber algo más de su compañero se había presentado, ambos entendían el concepto "no hablar del pasado", pero si trabajarían juntos al menos quería saber algo más de él.
—Claro.
—¿Desde cuándo no te quitas el casco?
—Desde ayer, cuando estabas dormida —ella sonrió.
—No. Yo me refiero a, desde la última vez que alguien vio tu rostro —él se giró y vio hacia la ventana.
—No era mucho más grande que ellos —dijo señalando a los niños que jugaban con el pequeño verde.
—¿Nadie ha visto tu rostro desde que eras niño? —preguntó sorprendida.
—No. Estaba... feliz de que me aceptaran —dijo con ligero temblor en su voz—. Mis padres murieron cuando era un niño. Droides Separatistas llegaron a mi hogar, destruyeron todo y a todos. Los mandalorianos me salvaron. Fuí un expósito, me cuidaron y me aceptaron como uno de ellos. Cuando cumplí la edad juré el Credo y desde entonces no me lo he quitado frente a nadie.
—Yo lo lamentó —tragó grueso, ahora se había arrepentido de haber preguntado, entendía que no era una historia fácil de contar.
—El camino así es —L'exxi le dio media sonrisa—. ¿Ahora yo puedo hacerte una pregunta?
—Creo que es justo.
—¿Cómo es que alguien que creció en un lugar como éste termina siendo buscada por el Imperio? —ella suspiró y sonrió, no esperaba esa pregunta o tal vez si.
—Es una larga historia.
—Tengo tiempo.
—Tenía ocho o nueve años cuando el Imperio llegó a invadir el planeta donde vivíamos. Papá logro sacarnos a mamá y a mí tiempo antes de que los imperiales terminarán con todo. Después de vivir en muchos lugares llegamos a Alderaan. Con el paso del tiempo ellos se unieron a la Rebelión, tenían experiencia ya que cuando eran jóvenes ambos habían peleado para la República. Eventualmente yo tambien me uni, desde niña ellos me enteraron, papá me enseñó a pelear, tácticas militares y combate con armas. Mamá me entrenó con la espada a demás de otras cosas. Al tener las aptitudes me convertí en espía para la Rebelión, después pasó lo de Alderaan.
—Tus padres, ¿estaban ahí? —ella asintió.
—Regresaba de una misión, al salir del hiperespacio vi mi hogar hecho pedazos y la Estrella de la Muerte alejarse de ahí. El odio me invadió, me cegó al grado de no controlar mis acciones. Me convertí en lo que fue necesario para cazar Imperiales y todo lo que estuviera relacionado con ellos, incluyendo a los más cercanos: sus familias. Yo —bajó la mirada avergonzada y su voz tembló—... quería que sufrieran lo que yo había sufrido, que sintieran la misma angustia y desesperación. Hice cosas de las que no estoy orgullosa —se tomó un segundo para respirar profundo y quitar el nudo que se había formado en su garganta—. Pasó mucho tiempo hasta que un amigo de mis padres me ayudó, él volvió a encaminarme por el lado correcto, a recordarme quién era y volver a controlar esos sentimientos que se habían apoderado de mí. Desde hace algunos años he hecho las cosas de manera diferente. Soy comerciante en apariencia, el ir de un lugar a otro me da la oportunidad de robar información a los Imperiales y entregárselas anónimamente a La Nueva República para que ellos se hagan cargo. En el proceso he destruido algunas bases y un par de cruceros, por eso es que me he vuelto muy popular últimamente —dijo ahora con un poco de gracia—. Entendí que yo sola no voy a derrotar al Imperio ni salvar a todos, pero si puedo ayudar al menos a uno —dijo mirando al niño por la ventana—, hare lo posible por mantenerlo a salvo.
L'exxi y Mando se quedaron en silencio, una pared se había derrumbado entre ellos ese día, no sabían que pasaría después pero de algo estaban seguros, ambos entendían los sentimientos del otro, el sentimiento de pérdida, de lucha, el de supervivencia. No había nada más que decir. L'exxi salió dándole espacio a su compañero, más tarde tendrían que salir al bosque para investigar a lo que se iban a enfrentar.
Antes de que la noche cayera Cara, Mando y L'exxi se adentraron en el bosque a buscar pistas sobre los saqueadores que habían atacado la granja y sus pacíficos moradores.
—Unos quince o veinte pasaron por aquí —dijo Mando al ver los rastros térmicos usando su casco—. Y algo grande arrancó esas ramas —alzó su vista y vio a lo alto de los árboles.
—Ya se que lo hizo —habló fuerte L'exxi quién había caminado un poco más adelante—, y no les va a gustar —Cara y Mando se acercaron y vieron una huella de una máquina grande.
—Un AT-ST —dijo Cara.
—Un caminante imperial. ¿Qué esta haciendo aquí?
—No lo sé —respondió Cara
—Con crédito suficientes puedes conseguir lo que sea en el mercado negro o un contrabandista —dijo L'exxi, ambos la miraron confundidos—. Yo no les vendí nada, lo juro —se excusó de inmediato—. Iré a su campamento y veré cuantos son y qué es lo que tienen —confiando en sus habilidades sus compañeros le dieron su aprobación, en poco tiempo regreso y rindió el informe—. Al menos hay unos cincuenta klatoonianos en el campamento y efectivamente, hay un AT-ST.
—Esto es más para lo que me contrataron —afirmó Cara con recelo al saber de lo que ese caminante era capa.
—Malas noticias. No pueden seguir viviendo aquí —dijo el Mandaloriano en frente del pueblo quién empezó a protestar.
—Que manera más sutil de decirlo —le dijo Cara.
—¿Puedes hacerlo mejor?
—No puedo hacerlo peor.
Cara explicó al pueblo que se enfrentaban a un problema peor del que les habían dicho. Los saqueadores tenían un AT-ST que en propia experiencia, podía eliminar pelotones enteros agregando que eran demasiados klatoonianos para ellos tres.
—Al menos somos unos vente aquí —dijo Stoke, uno de los hombres que habían hablado con el mandaloriano.
—Quiero decir guerreros. Sean razonables —dijo Cara.
—Podemos aprender. Dennos una oportunidad...
—Enséñale a un hombre a pescar —susurró L'exxi, Mando volteó a verla—. Ellos tienen razón. Hay que enseñarles a hacerlo. No siempre van a depender de alguien para que los defiendan.
Mando, concordando con su compañera se acercaron a los habitantes acordando que les enseñarían a defenderse. Las clases empezarían temprano por la mañana, ellos idearían el plan que llevarían los días siguientes por la noche.
—Te vez como toda una lugareña —dijo Cara con una pequeña sonrisa al ver entrar a L'exxi a su cabaña, con un vestido y su media melena trenzada.
—Bueno, necesitaba una ducha y limpiar mi ropa. Además Winta insistió en peinarme, no pude decirle que no. Me recuerda un poco a mí cuando era niña, solo que yo era más temperamental y exasperante.
—Creo que te vez linda, ¿no lo crees? —Cara alzó una ceja y lanzó una sonrisa mirando a un costado de la puerta, L'exxi tragó grueso y palideció, giró su cabeza para encontrar al Mandaloriano recargando en la pared con sus manos recargadas en su cinturón, la castaña sintió un ligero rubor en su rostro.
—Hay que hablar del plan —el Mandaloriano aclaró su garganta y habló con voz autoritaria, caminó hacia el centro de la habitación con porte firme.
—Me las pagarás —le dijo L'exxi a Cara en susurro con una mirada asesina, ella solo sonrió divertida.
A la mañana siguiente los habitantes estaban listos esperando las indicaciones que sus protectores les darían. Pondrían una trampa para hacer caer al AT-ST, era primordial deshacerse del caminante si querían una oportunidad de tener éxito en su contraataque. Harían una barricada fuerte en la entrada del bosque y todos se prepararían en diferentes formas de combate. Mando les enseñaría a usar los blaster, Cara el combate cuerpo a cuerpo y L'exxi ayudaría a electrificar la barricada y los instruiría con el arco. Pasaron varios días para que todos pudieran estar lo suficientemente preparados para la pelea, no eran unos expertos pero al menos se podrían defender.
El día había llegado, L'exxi daba las últimas instrucciones a los que activarian la barricada cuando Mando se acercó para hablar con ella.
—Pronto vamos a partir. Cuándo regresemos los tendremos encima.
—Debería ir con ustedes. Omera puede encargarse de...
—Te quiero aquí —interrumpió—... Te necesitamos aquí —corrigió de inmediato—. Eres la más experimentada y todos necesitan estar bien organizados. No podemos darnos el lujo de confiarnos.
—Ok —dijo un poco seria, ¿qué había sido esa reacción? Cara se acercó y le hizo una señal a Mando de que era hora—. Ten cuidado —él asintió y se marchó.
Los disparos en el bosque señalaban que en cualquier momento verían salir a Cara y Mando. Una vez que cruzaron la barricada y se ocultaron L'exxi dio la orden de que la activarán. Electricidad y agua, contaban con esa peligrosa combinación para reducir los números de los klatoonianos. El AT-ST tardaba en caer a la trampa, por más esfuerzos que hacían para que se moviera no lo hacía.
—Esa cosa no avanza —dijo Mando a Cara.
—Estoy pensando.
—Creo que tengo una idea —dijo L'exxi recargándose en la barricada junto a ellos dos—, pero es una estúpida idea.
—¿Que tienes en mente? —dijo Cara entusiasmada.
—Me acercaré a la máquina y pondré esto en sus patas —sacó un explosivo adhesivo.
—Esas cosas no le harán nada —dijo Mando.
—No, pero lo harán tambalear. Necesitamos darle un pequeño empujón.
—De acuerdo. Te cubrimos —Cara preparó su arma y se puso a disparar.
L'exxi saltó la barricada y corrió hacia el Caminante derribando con su espada a los klatoonianos que se atravesarán mientas Cara y Mando disparaban a la máquina para distraerla. Logró llegar y poner dos explosivos, uno de los saqueadores la alcanzó para atacarla y bloquearle el paso para su escape, L'exxi logró cubrirse de la explosión con el cuerpo del klatooniano llevándose algunas heridas leves. Cuándo menos lo espero el caminante había caído en el pozo, rápidamente subió a este, abrió la escotilla y arrojo el saco con explosivos dentro, bajó y se ocultó en el estanque donde Mando también estaba. La explosión y la caída del caminante hizo que los klatoonianos restantes salieran huyendo hacia el bosque. Los aldeanos celebraron con gritos de victoria.
—Con que una idea estúpida ¿eh? —dijo el Mandaloriano con voz jadeante.
—Creo que... deberías acostumbrarte. La mayoría de mis ideas son estúpidas —ella sonrió y el Mandaloriano solo negó con la cabeza.
Las semanas habían pasado y todo en aquella granja había regresado a la normalidad, nuevamente la paz y la tranquilidad se respiraba en aquella parte de Sorgan. Cara y L'exxi se encontraban tomando spotchka afuera de su cabaña, el Mandaloriano solo estaba recargado viendo al niño mientras jugaba con los demás.
—Se ve muy contento aquí —dijo L'exxi observando al niño.
—Así parece —respondió el Mandaloriano sabiendo que le hablaba a él.
—L'exxi —se acercó Caben, el más joven de los hombres que los habían contactado—. ¿Nos podrías ayudar con uno de nuestros droides recolectores?
—Claro, no hay problema —ella se levantó y siguió al hombre.
—¿Qué pasa si te quitas esa cosa? —preguntó Cara con una sonrisa pícara al ver que el Mandaloriano siguió con la mirada a la castaña, no era la primera vez que veía ese gesto por por parte de él hacía ella, desde que se habían dedicado a entrenar a los aldeanos el caza prestaba particular atención a la castaña—. ¿Vienen por ti y te matan?
—No. Solo no puedes volvértelo a poner.
—¿Es todo? —preguntó irónica—. ¿Entonces no puedes quitártelo, establecerte con esa joven y hermosa castaña para criar a tu hijo aquí bebiendo spotchka el resto de su vida? Porque admitámoslo, ustedes dos tiene mucha química. He visto como se miran uno al otro —el Mandaloriano la observó sin decir nada, Cara presintió una mirada hostil—. Yo solo decía —se alzó de hombros y continuó con su bebida.
—Llamamos mucho la atención hace unas semanas —habló serio—. Es demasiada acción para un pueblo pequeño como este. Los rumores corren. Tal vez deberíamos de establecer un rumbo he irnos.
—No quisiera ser quién tenga que decírselo —dijo Cara mirando al niño.
—Voy a dejarlo aquí. Viajar conmigo no es vida para un niño. Aquí estará a salvo, tendrá una mejor oportunidad.
—¿L'exxi estará de acuerdo en que lo dejen?
—Ella también se quedará, aquí podrá cuidarlo.
—Creí que —sin dejarla terminar el Mandaloriano se alejó de ahí—... Les vas a romper el corazón.
—Esto es lo que está mal —explicaba la castaña a Caben—. Los cables están al revés, el inyector está sucio y...
—L'exxi, ¿puedo hablar contigo? —dijo el Mandaloriano una vez que se acercó, ella asintió.
—Empieza por el inyector, ¿si? —le dijo a Cabe entregándole la herramienta—. ¿Qué ocurre?
—Es un lugar muy agradable —soltó sin más empezando a caminar junto con ella.
—Si, lo es —alzó una ceja extrañada por la manera en como empezó la conversación al igual que su tono de voz.
—Estamos de acuerdo que él es feliz aquí —dijo mirando rápidamente al niño quién jugaba a lo lejos con los pequeños de la aldea—, al igual que tú. Este es tu ambiente.
—¿Qué quieres decir? —dijo un poco alarmada entendido por donde iba el asunto.
—Creo que deberías quedarte, igual que el Niño, ambos serán felices aquí...
—¿Y que hay de ti? —ella se detuvo y él igual.
—¿Yo? —la miró ladeando ligeramente la cabeza, ella asintió.
—¿No crees que también mereces ser feliz? —Mando se quedó en silencio—. ¿No crees que mereces recuperar la felicidad que perdiste de niño? Ambos hemos peleado durante mucho tiempo y enfrentado diferentes situaciones, creo que tal vez nos merecemos un descansó. Puedes guardar eso y solo usarlo cuando haya problemas, aunque siendo sinceros dudo que haya más problemas en este lugar —soltó una pequeña sonrisa irónica—. ¿No crees que sería bueno recuperar el tiempo perdido?
—Si. Lo sería —dijo con voz temblorosa.
—Me quedaré si tú lo haces. Te dije que estaría contigo hasta devolverte el favor y siempre cumplo mi palabra —dijo L'exxi con suavidad, lentamente fue llevando sus manos al casco del Mandaloriano y las puso sobre el, empezó a levantarlo lentamente, Mando tomó las manos de L'exxi con suavidad para detenerla.
—Yo no pertenezco aquí, pero ustedes si —L'exxi soltó un suspiro y dejó escapar una sonrisa.
—Ni tú ni yo pertenecemos aquí, pero podríamos intentarlo. Tal vez empezar de nuevo —Mando aún la tenía tomada por las muñecas mientras ella recargó sus manos en el frío beskar de su pecho. Él pensaba, ¿qué pasaría si...? ¿Estaba listo y preparado para dejar todo atrás, empezar de cero?
Un disparo se escuchó en el bosque sacándolos a ambos de sus pensamientos, Mando puso a L'exxi detrás de él para protegerla y ella llevó su mano al blaster.
—Los niños —dijo Mando y ella fue con ellos.
—Hay que resguardarlos —ordenó a los adultos que estaban cerca y llevaron a los niños a un lugar seguro, después ella alcanzó en el bosque a las afueras de la aldea a Cara y Mando—. ¿Qué pasó?
—Un cazarecompensas —dijo Mando señalando el cuerpo sin vida del sujeto.
—Tenía dos forbs rastreadores. ¿A quién más buscaban? —preguntó Cara.
—Al niño, el otro es... —el forb que tenía Mando en la mano había empezado a parpadear más cuando L'exxi llegó.
—Mío. También me están buscando a mi —dijo tensando la mandíbula.
—¿Cómo tienen tu código en cadena? Creí que no sabían tu identidad —preguntó el Mandaloriano.
—Tomaron una muestra de mi sangre cuando me capturaron. Así es como saben quién soy —dijo L'exxi enojada apretando los puños endureciendo la mirada, hubo una ligera vibración alrededor de ella haciendo que el piso temblará un poco y pequeñas rocas flotaran a escasos milímetros del suelo, Cara y Mando la observaron sintiendo un aura extraña que la rodeaba, la miraron y vieron un destello dorado en sus ojos, al darse cuenta de que la observaban confundidos y hasta un poco preocupados, la castaña intentó tranquilizarse—. Ya no podemos quedarnos aquí, pondremos en peligro a todo el pueblo si permanecemos en este lugar. El retiro tendrá que esperar —sin decir nada mas se alejó de ellos con marcha impetuosa y caminó hacia la granja.
L'exxi atravesó el pueblo para alejarse y buscar un lugar completamente solitario, caminó hasta encontrarse con un pequeño río y aún lado de él cayó de rodillas, esos sentimientos se querían apoderar de ella de nuevo. Su respiración era agitada, cerró los ojos y trato de respirar profundamente.
"Respira. Siente la energía que te rodea y encuentra la luz y la paz que hay en ella".
Teniendo las palabras de su madre haciendo eco en su cabeza poco a poco se fue calmado y regresando a su respiración normal. Se quedó hincada con los ojos cerrados un par de horas intentando volver a meter esa obscuridad dentro de la caja tal y como su madre le había enseñado desde niña. Abrió los ojos al sentir pisadas que pudo identificar como las del mandaloriano por el tintineo de sus botas al caminar. Estaba avergonzada con su compañero por lo que había pasado, voltear a verlo se le hacía difícil, sobre todo porque no podía explicar lo que había lo que ocurría.
—Saldremos mañana temprano. Atravesaremos el pueblo y nos dirigiremos al Crest.
—Entendido —dijo con voz sobria.
—¿Te encuentras bien? —ella asintió, Mando intento decir algo más pero en ese momento no sabía que otra cosa decir—. Nos preocupamos cuando no regresaste...
—Lo lamentó —dijo L'exxi.
—¿Por qué? —se acercó más el Mandaloriano, ella se levantó y lo miro directo.
—Lamentó lo que pasó hace rato, la manera en como les hable.
—¿A eso te referías cuando dijiste que el odio te había segado? —ella asintió.
—Tengo un serio problema de ira —dijo con humor tratando de relajar el momento—. No volverá a pasar —él sin decir más asintió.
—Hay que volver.
El camino de regreso fue silencioso, una pequeña cortina se había levantado entre ellos nuevamente, pero había cosas más importantes en la que enfocarse, seguir protegiendo al niño. Los cazarecompensas estaban más cerca de lo que pensaron, tiempos difíciles de acercaban.
