Entrega al niño y a la chica Mando. Y tal vez te dejé vivir —la voz del cazarecompensas que los perseguía por el espacio se escuchó en la cabina.

—Nos disparan —dijo L'exxi con voz cantarina y ligero nerviosismo aferrándose al cinturón de su asiento, no le daba miedo volar era obvio, pero los disparos del cazador enemigo rozaban muy pero muy cerca del Razor Crest.

—¡Ya lo se! —dijo Mando molesto ante lo evidente.

Un disparo al ala derecha hizo que las alertas se encendieran en la cabina. Mando intentaba con desesperación evadir la nave enemiga, pero al ser más pequeña era más rápida y eso le daba ventaja aunque no tuviera un buen piloto. Otro disparo certero dio en el motor izquierdo, las chispas volaron dentro de la cabina y los sistemas empezaron a falla mostrando los daños en la pantalla del tablero de control.

—Sujétense —advirtió el mandaloriano dando un giro descendente logrando esquivar algunos disparos.

Puedo llevarte caliente… o puedo llevarte frío —dijo el cazarecompensas enemigo.

Mando frenó la nave provocando un tirón en los pasajeros que solo vieron volar la nave enemiga por encima de sus cabezas, fue un movimiento que L'exxi reconoció a la perfección.

"Bien pensado Mandaloriano".

—Esa es mi línea —dijo Mando sobrio, apuntó a la nave y disparó destrozándola.

La nave había quedado a la deriva. Sin ningún peligro presente, L'exxi se desabrochó el cinturón y se acercó a la consola de la nave viendo los informes de mal funcionamiento que esta presentaba.

—El motor derecho está en mal estado y perdemos combustible. Me encantaría salir a arreglarlo pero moriría —dijo con ironía—. Deberías tener un droide astromecanico, facilitaría las cosas reparando el exterior —soltó casual, Mando la observó, podía sentir su mirada asesina, había olvidado sus malas experiencias con droides—. Lo lamentó —dijo de inmediato, de un momento a otro todo se apagó quedando en completa obscuridad.

—La energía de emergencia… —indicó el Mandaloriano.

—¡Lo tengo! —atendió L'exxi a la brevedad, de nuevo los sistemas se pusieron en línea y los motores arrancaron solo para ser usados a subluz—. No llegaremos muy lejos con la fuga y los motores dañados. ¿En donde estamos?

—En el sector Arkanis.

—¿Qué tan lejos está Tatooine? —preguntó L'exxi con interés.

—A unos cuantos parsecs. Es lo más cercano que tenemos. A menos que quieras ir a Geonosis —dijo con sarcasmo.

—Paso. Y créeme, no quieres ir ahí —respondió la chica con seriedad.

Mando dirigió el curso hacia el planeta desértico, L'exxi no pudo evitar dejar escapar una leve sonrisa, una reunión de viejos amigos era inevitable.

—Esta torre es la de Mos Eisley. Te estamos recibiendo. Vaya a la bahía tres cinco. Cambio.

—Copiado. Me dirijo a la bahía tres cinco —dijo Mando al operador de torre.

El descenso fue un poco turbulento pero lograron llegar a tierra sanos, salvos y completos. Ambos bajaron de la cabina, L'exxi llevaba al pequeño en sus brazos quién se había quedado dormido en el transcurso del viaje a Tatooine, lo dejó en la cabina de descanso y la cerró. El sonido de un blaster la puso en alerta pero sólo había sido su compañero alertando a unos droides mecánicos que se acercaban, las pequeñas chatarras salieron huyendo aterrorizadas.

—¡Oye! —la dueña se levantó de su silla y salió al encuentro del perturbador de su paz—. ¡Oye! Si dañas a uno de mis droides vas a pagar por el.

—Pues mantenlos lejos de mi nave.

—¿Si? ¿Crees que es buena idea amigo? —dijo la mecánica dándole un vistazo al Crest—. Vamos a ver tu nave —se acercó sacando un escáner y procedió a analizar la nave—. Mira eso. Tienes unas marcas de carbón por allá arriba. Si no supiera diría que estuviste en un tiroteo.

—También tiene una fuga de combustible y el motor izquierdo está destrozado —agregó la castaña acercándose a los dos.

—Bueno, necesitaré una herramienta especial. Tu nave es un desastre —dijo la mecánica mientras seguía inspeccionando el resto del Razor Crest—. ¿Cómo lograron aterrizar vivos con esta cosa?

"Eso mismo me pregunto yo".

—Poder repararla les va a costar mucho.

—Te ayudaré con la mano de obra —dijo L'exxi.

—Lo siento pero esto no es un taller de autoservicio —dijo un poco arisca—. Aún te cobraré lo mismo ayudes o no.

—Tengo quinientos créditos Imperiales —dijo Mando sacando una pequeña bolsa con ellos.

—¿Eso es todo? ¿Qué dicen chicos? —la mecánica se dirigió a los droides que aún se mantenían escondidos—. Eso apenas cubre el costo del hangar.

—Te conseguiré el dinero.

—Ya lo he escuchado antes —dijo incrédula.

—Solo recuerda…

—Sin droides, lo sé. Ya lo escuché —dijo la mecánica finalizando y poniéndose a trabajar.

—Mando —llamó L'exxi—. Puedo conseguir lo que resta para la reparación de la nave. Solo tengo que hacer una llamada a un amigo.

—De acuerdo. Yo iré a ver si encuentro algún trabajo.

—Puedes entregarme —dijo con seriedad, Mando ladeó su casco, no veía su rostro pero ya iba entendiendo bien su lenguaje corporal—. Es un chiste —dio una media sonrisa—. Regreso pronto.

L'exxi cubrió su rostro con la pañoleta y salió del hangar par encontrar uno de los transmisores públicos que había en Moss Eisley.

—¿Quién es? —habló el hombre del holograma.

—Espero que estés cuidando bien a mí droide viejo —dijo la chica y se descubrió el rostro.

Pequeña Jakrab, ¿en donde te has metido? —dijo el hombre mayor con familiaridad.

—Es algo muy complicado de explicar que involucra personas indeseables y malvadas.

¿Qué hiciste ahora?

—Ahh… mejor te lo digo cuando te vea.

Está bien, te espero.

—Te veo pronto —terminó la comunicación y de nuevo ocultó su rostro para buscar una moto speeder, la castaña se adentró en las calles de Mos Eisley hasta que encontró el lugar indicado—. Necesito una moto speeder —dijo acercándose al comerciante.

—Tienes suerte, solo me queda una —L'exxi observó las que estaba sacando y se veían oxidadas.

—Espero que no quieras verme la cara —sentencio afilando la mirada.

—Oye… tal vez no tengan buen aspecto pero siguen teniendo un buen motor —dijo el comerciante con optimismo.

—Eso ya lo veremos —L'exxi conocía las mañas de los comerciantes, lo que menos quería era quedar varada a su suerte en los mares de dunas.

—Así que sabes de speeders ¿eh? —dijo un hombre joven acercándose a ella con porte airoso—. Es fascinante que una chica hermosa sepa de motores —dijo con una sonrisa coqueta, la castaña lo escaneo y regresó su mirada al frente con indiferencia—. Me llamo Toro. Soy un cazarecompensas, el mejor del Sindicato —sonrió con orgullo, L'exxi volvió a verlo y dejó salir un "ja" irónico—. Sabes, soy tan bueno —se acercó a la chica y le habló bajo—… que tengo a un mandaloriano como subordinado.

—¿A si? —dijo con un falso asombró—. Pues —lo tomó del cuello de su chaqueta y lentamente lo acerco para hablarle al oído—… será mejor que tengas cuidado —le dijo en un susurro sobrio—. Si traicionas a un mandaloriano, no habrá lugar en la galaxia en donde te puedas ocultar. Te va a encontrar y te va a matar —el chico sintió un escalofrío recorrer su espalda al percibir esas palabras más como amenaza que como concejo, L'exxi se alejó y lo miró con una sonrisa oculta al ver su reacción—. Yo solo decía.

—Ya está lista —dijo el comerciante dirigiéndose a la castaña quién sin decir nada mas se alejó de Toro para revisar la moto speeder y pagar, al terminar de nuevo lo miró.

—Buen día —se despidió con ligera ironía dejando a un confundido cazarecompensas.

Llevó la moto speeder de regreso a la entrada del hangar, apenas apagó el motor cuando el gritó del Mandaloriano la alertó, se apresuró a bajar las escaleras para adentrarse al taller.

—¿Qué pasó? —preguntó preocupada.

—Tu amigo hizo un drama por esta pequeña rata womp de ojos brillantes —dijo la mecánica acusando al mandaloriano—. No deberían dejarlo solo —llevaba al niño en los brazos y lo mecía con cuidado.

—Gracias —le dijo el Mandaloriano por haber cuidado al pequeño verde.

—Lo lamentó —dijo L'exxi apenada.

—Esta bien —contestó la mecánica con una actitud más amable—. Puedo cuidarlo mientras consiguen mi dinero, será como una garantía para que vuelvan —dijo con mas confianza.

—Escuche que tienes trabajo —fue ahora L'exxi quién se dirigió a su compañero.

—¿Cómo te enteraste?

—Tienes un compañero muy bocón y muy idiota.

—Así que ya lo conociste —dijo fastidiado, ella asintió—. Aceptó capturar a Fennec Shand.

—Espera ¿ESA Fennec Shand? —dijo con incredulidad.

—¿La conoces?

—Solo su reputación. ¡Dank farrik! —dijo algo intranquila—. Pues mucha suerte, la vas a necesitar.

—¿Y tú? ¿Pudiste conseguir los créditos?

—Si. Solo que tengo que ir a Mos Espa a recogerlos y también algunas cosas.

—Es un viaje largo —dijo con una ligera preocupación.

—Descuida, se cuidarme en Tatooine. Además, es un viaje necesario para mí —dijo con más seriedad—. Mi… amigo vive ahí. Hay muchas cosas que necesito resolver con él.

—Entiendo —desde que habían salido de Sorgan L'exxi parecía alguien diferente, constantemente la veía sentada por largos periodos de tiempo en la misma posición que cuando la encontró en el río.

—Gracias por tu ayuda. Contamos con que cuides bien de él —dijo cordial la castaña a la mecánica—. Mi nombre es L'exxi —le tendió la mano.

—Dime Peli —respondió de la misma manera.

L'exxi subió al Razor Crest seguida del Mandaloriano para tomar su mochila con sus pertenencias y poder emprender su viaje a Mos Espa.

—Se bueno, ¿ok? —dijo la castaña como despedida al pequeño verde mientas acariciaba su orejas, después miró al Mandaloriano—. Ten cuidado —dijo como despedida.

—Tu también.

La castaña salió de aquel hangar y se encontró al cazarecompensas estrella del Sindicato esperando junto a dos moto speeder. Al verla se paralizó un momento, aún tenia presente el concejo disfrazado de amenaza que le había dado minutos atrás. Con mirada gélida lo observó para después subir a su moto speeder, cubrir nuevamente su rostro y salir de ahí rumbo a Mos Espa.

Los soles se empezaban a ocultar haciendo un espectáculo visual de tonos naranjas y rojizos en el cielo de Tatooine, acercándose a las afueras de Mos Espa pudo vislumbrar una granja con chatarra a su alrededor, pero entre tantas partes se podía distinguir el perfil de la nave YT-1760 que con cariño llamaba Jaeger. El massiff que se encontraba a las afueras de aquella construcción alertó a su dueño quién reparaba un speeder, al ver que alguien se acercaba el hombre septuagenario sonrió al poder reconocer la figura a la distancia.

—Tranquilo Skout, es una amiga.

L'exxi bajó la velocidad y detuvo la máquina a unos cuando metros de la entrada, el massiff al reconocerla se acercó para recibirla con gusto seguido de su dueño. La castaña al verlo sonrió nostálgica y sin decir nada mas lo abrazó fuertemente.

—¡Te extrañe pequeña Jakrab! —dijo el hombre con cariño.

—También te extrañe Esko —rompiendo el abrazo ambos se miraron y sonrieron—. ¿Dónde está Red? —se apresuró a preguntar la chica mirando adentro de la casa.

—Bueno, el está enfadado contigo. A estado preocupado desde que llegó. Nos debes una explicación —sentenció el hombre mayor.

—Lo sé. En verdad han pasado muchas cosas desde entonces.

—Hay que entrar y háblalo en la cena. Espero que tengas hambre.

—Estoy femélica.

El reencuentro con Red se lo había imaginado más dulce de lo que realmente fue, claramente era un droide enfadado. Como pareja en crisis, L'exxi, trato de disculparse con el astromecanico pero este se mostraba muy reacio a sus disculpas y explicaciones.

La castaña empezó a relatar todo lo que había vivido desde su captura voluntaria en Arvala-7, el rescate del Mandaloriano en Nevarro hasta su pequeña revolución en Sorgan. Durante el relato Esko escuchaba con atención e interés sus aventuras con su nuevo aliado, L'exxi durani su relato había omitido algunos detalles, en especial la conexión que tuvo con el Niño desde que lo conoció, el momento en que el mandaloriano tuvo su gran hazaña con el mudhorn y como el pequeño verde se había involucrado salvandolo solo levantando su mano.

—Hay algo… especial en el niño —dijo L'exxi a Esko.

—Lo debe de ser para que un cazarecompensas mandaloriano haya cambiado de opinión. Hasta donde se son los mejores guerreros de la galaxia según las historias escritas.

—Se que… hay algo más —dijo un poco seria y bajó la mirada, Esko la observó y la miró con preocupación.

—Siento que algo te perturba —L'exxi lo miró con nerviosismo.

—"Esos" sentimientos han regresado. Perdí los estribos por un momento en Sorgan pero pude controlarme. El niño… siento una conexión con él. Me ha traído paz, una paz que no sentía desde que mamá estaba viva. La misma paz que tú me transmites. Creo que sí no fuera por eso, por él, ya habría perdido el control nuevamente —Esko se quedó pensativo y preocupado—. Y hay más —el mayor la miró nuevamente con interés—. Cuando estábamos en Arvala-7, Mando fue atacado por un mudhorn, él Niño… uso una clase de poderes, con su mente detuvo y levantó al mudhorn que iba a embestir a Mando.

—Tal vez sea algo propio de su especie, tal y como me lo describes no he conocido a ninguna especie que sea idéntico a él.

—Las leyendas dicen que había personas que podían hacer eso, que tenían poderes…

—Tu misma lo has dicho, son solo leyendas —dijo el hombre serio levantándose de la mesa.

—¿Por qué siempre haces eso? —dijo L'exxi en reclamo—. Mamá, papá, tú. Siempre evadían el tema cada vez que lo tocaba. Como si les diera miedo de hablar sobre el tema.

—Son asuntos que no son relevantes —se excusó restándole importancia.

—Pues para mí es relevante ahora —dijo alterada.

—Confía en mí Jakrab, la ignorancia es la mejor protección.

—¿Protección? ¿Protección de qué? Ya no soy una niña Esko, no necesito que me protejan, necesito la verdad. Antes me conformaba con lo que me decían y callaba confiando pero ya me cansé. ¿Qué es lo que no me estás diciendo? —se levantó de la mesa impetuosa.

—L'exxi, confía en mí —dijo Esko tratando de calmarla.

—¿Confiar? —preguntó indignada afilando la mirada—. Toda mi vida he confiado en ustedes y solo he obtenido engaños y mentiras —dijo con los dientes apretados y las manos en puño, Esko se alarmó al sentir un aura obscura que rodeaba a la castaña—. Ya me estoy cansando de este juego de evasión y de que me mientan. ¿Qué no me estás diciendo? —el suelo se empezó a estremecer un poco.

—L'exxi, escucha tienes que tranquilizante.

—¡DIME! —la chica gritó y todo lo que había a su alrededor salió volando estrellándose contra los muros y muebles.

Esko de quedó frío por un momento al ver la mirada de L'exxi que empezaba a tener un brillo dorado. La castaña al retomar conciencia de lo que había hecho su respiración se aceleró entrando en una pequeña crisis de nervios, miró a Esko quién tenía un semblante preocupado, ella salió de la casa con un pesar dentro de sí ignorando los llamados del mayor.

Sentada sobre la cubierta de la nave, L'exxi miraba hacia las lunas que resplandecían sobre Tatooine y daban una luz fría que en ese momento sentía tranquilizadora y refrescante. Sintió unos pasos detrás de ella y no le fue difícil identificar de quiénes eran.

—Se llamaban Jedi —dijo Esko sentándose a su lado—. Fueron guerreros luchando por mantener la paz en la galaxia. Eran respetados y admirados por todos ya que ellos se entregaban a favor del pueblo con su bondad y servicio. Daban esa luz de esperanza cuando más se necesitaba, sobre todo en épocas de guerra. Pero después de muchos años de conflicto, sus enemigos, los Sith, los derrotaron y los hicieron desaparecer, a ellos y a todos los que estaban de acuerdo con sus enseñanzas e ideología —dijo con pesar.

—¿Tu, mis padres…? —dijo ahora mirándolo con curiosidad.

—¿Si éramos Jedi? —dijo con una ligera sonrisa—. No. Concordábamos con lo que querían, pero en un mundo subyugado por el imperio, tener esa ideología era muy peligroso. Por eso se dejó de hablar de ellos y sus historias se convirtieron en leyendas. La ignorancia era la mejor protección para todos si se quería sobrevivir. La galaxia era un lugar peligroso, sobre todo para los partidarios de los Jedi.

—Entonces el niño… ¿es un Jedi?

—Lo dudo. Lamentablemente ya no hay Jedis en la galaxia.

—El Imperio lo busca y se que es por alguna razón. Si es el último vestigio que queda de ellos, no puedo permitir que el imperio lo tenga en sus manos —dijo con resolución, Esko la miró con una sonrisa llena de orgullo, cosa que a L'exxi le extrañó—. ¿Por qué pones esa cara?

—¿Cuándo creciste tan rápido?

—Es increíble que apenas te dieras cuenta —dijo en falso fastidio.

—Tu misión… es noble, tus padres estarían orgullosos de lo que haces.

—Eso espero —dijo con media sonrisa que de inmediato sustituyó por una mirada más seria—. Necesito que me ayudes con… bueno, ya sabes.

—Es mejor ir a descansar por hoy. Tendremos un día largo —ambos bajaron de la nave y entraron de nuevo a la casa.

Los soles apenas brillaban sobre el desértico paisaje, L'exxi y Esko habían recorrido un corto tramo hacia un cañón cercano para tener tranquilidad. Estaban sentados uno frente al otro con las piernas cruzadas.

—Ahora cierra los ojos y respira profundo —dijo Esko a L'exxi con voz calmada y esta obedeció—. Concéntrate en tu alrededor, en la energía que te rodea —ella en poco tiempo pudo concentrarse y sintió la voz de Esko en su cabeza.

Puedo sentir tu dolor. ¿Por qué? —su voz se mantenía serena.

Mis padres. No… no pude hacer nada por ellos —dijo con decepción.

Siento tu ira. ¿Por qué?

Por el imperio. Por lo que le hizo a mis padres, a la galaxia.

Siento tu temor. ¿Por qué?

Por no poder proteger al niño, que tenga el mismo final que mis padres. Miedo del Imperio, de que me atrapen y no poder hacer nada para mantener al Niño a salvo.

¿Qué sientes con el Niño?

Una conexión. Siento paz. Luz. Tranquilidad. Esperanza —dijo con calma.

¿Qué sientes por el Mandaloriano?

Gratitud.

¿Por qué?

Salvo mi vida.

¿Cómo te sientes a su lado?

Yo… me siento a salvo.

¿Tú, sientes algo más?

Y-yo… —se quedó dudando por un momento—. No —dijo en voz baja y temblorosa.

Toma esa paz, esa luz, la seguridad, esa tranquilidad; la esperanza, úsala para encontrar el equilibrio con el lado obscuro que hay dentro de ti y quiere consumirte. Deja que la bondad que hay en tu corazón encuentre el camino.

Pasaron varias horas para que L'exxi pudiera encontrar el equilibrio dentro de ella, las pequeñas rocas que había a su alrededor empezaron a flotar, estás cayeron cuando poco a poco fue abriendo los ojos sintiendo como un gran peso de encima se había quitado. Alzó la mirada y vio a Esko con una ligera sonrisa de satisfacción, había logrado encontrar el equilibrio dentro de ella.

Al caer la tarde se había preparado para partir de regreso a Mos Eisley. Con suerte Mando ya había regresado con Fennec Shand como prisionera y el Razor Crest estaba reparado. Dado que seguiría aún lado del mandaloriano hasta que el niño estuviera seguro, L'exxi dejó al cuidado de su nave y de Red a Esko, cosa que no le pareció a su pequeño amigo.

—En verdad me encantaría llevarte Red pero no puedo. Mi compañero no es fan de los droides, si no créeme que te llevaría —el astromecanico hizo un sonido de decepción—, prometo que vendré por ti pronto ¿esta bien? —Red bajó de la nave triste.

—Ya se repondrá —dijo Esko.

L'exxi entró a la habitación de su nave y empezó a empacar ropa, créditos y cosas que pudiera necesitar, al igual que hizo un cambio de atuendo más necesario y oportuno para su trabajo de protectora. Salió vestida con una armadura fabricada con ultracromo en negro mate con detalles borgoñas, estaba inspirada en el modelo que usaba su padre como soldado de la República. Cubría el pecho y la espalda, al igual que tenía hombreras y protección en las manos, brazaletes en ambos brazos con el comunicador en el lado derecho y una vibrocuchilla oculta en el brazo izquierdo. Los muslos, rodillas y piernas estaban cubiertas, un kama lo llevaba ceñido a su cinturón dándole más protección. Cargaba con un par de blasters de mano DC-17, su espada y un arco de energía de plasma en su espalda, así como una pequeña variedad de granadas.

Al tener todo listo salió de la nave y se dirigió a su moto speeder para acomodar todo y emprender el viaje. Esko la miro con nostalgia, era la viva imagen de sus padres, luchando por algo más grande que ellos mismos. L'exxi se acercó a Esko y lo abrazó con fuerza.

—Recuerda, mantén el equilibrio dentro de ti.

—Gracias por todo —dijo cerca de su hombro.

—Cuídate mucho pequeña Jakrab —se alejó y le dio un beso en la mejilla, ella se despidió de Red que aún seguía reacio.

—Te quiero Red. Se bueno con Esko si no te venderá en partes al mercado negro.

—Y sabes que si lo hago —dijo serio el hombre ignorando las protestas del droide, L'exxi subió a la moto speeder y antes de marcharse Esko se despidió—. Que la Fuerza te acompañe —la castaña sonrió al escuchar la frase que su madre siempre usaba que después se volvió parte de la rebelión y La Nueva República.

—Que la Fuerza acompañe —cubrió su rostro y se marchó del lugar.

La noche había caído en Mos Eisley cuando L'exxi llegó a fuera del hangar tres cinco, encontró una moto speeder al igual que un dewback y tuvo un mal presentimiento. Bajó por las escaleras silenciosamente y escuchó a Toro hablar con Mando, la situación no se veía bien ya sabía sobre el pequeño y que el Sindicato los buscaba a ambos. Salió nuevamente y trepó por la pared para tener una mejor vista desde arriba. Cuando llegó pudo ver el panorama, Toro sostenía al niño y apuntaba al mandaloriano que tenía las manos detrás de su cabeza mientas que la mecánica estaba poniéndole las esposas. L'exxi sacó su arco, acción que fue desapercibida por Toro excepto por su compañero, la chica pudo ver que él llevaba algo en la mano, Peli por su parte había bajado la cabeza y cerrado los ojos, su instinto le dijo que hiciera lo mismo. Mando activó la linterna flash cegando a Toro, cuando la intensidad bajó L'exxi de inmediato apunto a la mano de Toro para que soltara el blaster siendo después eliminado por Mando. Mientras L'exxi bajaba por las cornisas del hangar, Peli y Mando buscaban al pequeño verde que se había escondido, pero que ahora ya estaba a salvo.

—Ese fue mucho ruido para tus grandes orejas ¿no? —le dijo Peli al niño mientras lo cargaba y Mando le quitaba los créditos a Toro.

—Llegas tarde —le dijo Mando a L'exxi cuando se acercó.

—Tu llegaste antes —se defendió, él la miró por primera vez y se quedó observándola por un momento, acción que no paso desapercibida por ella—. Es nueva adquisición —alzó los hombros recordando lo que él le había dicho en Nevarro al obtener su nueva armadura—. Gracias por cuidarlo Peli.

—Tengan cuidado con él —dijo de forma protectora entregándolo a la castaña, solo había pasado poco tiempo con él pero ya le había tomado afecto, Mando y L'exxi sabían de eso—. Entonces, supongo que no les pagaron —se dirigió Peli a los dos, el caza le entregó los créditos de Toro y L'exxi los que ella había tomado de su nave.

—¿Eso es suficiente? —preguntó la castaña.

—Si… creo que sí es suficiente —dijo la mecánica con un falso convencimiento.

—Gracias —dijo L'exxi y el Mandaloriano asintió agradecido.

Ambos subieron al Razor Crest dejando a la mecánica con un problema que resolver pero que estaban seguros de que podría hacerlo. L'exxi acomodó al pequeño en su lugar para el despegue y Mando encendió la nave para salir de Tatooine. Furtivamente Mando le lanzaba miradas a L'exxi quién jugaba con el niño, o más bien él se entretenía jugando con el collar de ella.

—Si tienes algo que decir solo hazlo —dijo L'exxi al mandaloriano quién regresó su mirada al frente—. Si te preocupa que pierda los estribos descuida, eso no va a pasar, ya lo tengo controlado —dijo optimista.

—Eso es bueno —dijo sobrio.

—Y no es mandaloriana si también te preocupa —era obvio que su nuevo atuendo le llamaba la atención.

—¿De dónde la sacaste? —preguntó con un tono de curiosidad.

—Mi amigo Esko, del que te hablé me la fabricó hace años, solo le llevé el ultracromo.

—¿Ultracromo? ¿Cómo lo conseguiste? —ahora preguntó sorprendido.

—Se lo robé al Imperio en una de mis infiltraciones —dijo tranquila mientas seguía jugando con el niño, Mando solo negó con la cabeza, L'exxi había jurado que escuchó una pequeña risa.

—Pues… te queda bien —soltó cortes.

"¿Eso fue un cumplido?".

—Gracias —se limitó a decir.

L'exxi se quedó extrañada por el comentario. Debía admitir que fue un lindo sentimiento lo que tuvo por sus palabras, especialmente por lo que había pasado más temprano con Esko, descubrió que había desarrollado sentimientos que antes no había tenido por alguien, pero no le podía tomar demasiada importancia, cosas más importantes estaban en juego. Por ahora tenía un debate interno sobre comunicarle o no lo que Esko le había dicho, probablemente la información no era relevante para la misión, pero tal vez daba una explicación del porque los imperiales lo buscaban.

Explicarle que era un Jedi era difícil, ni ella misma había entendido bien eso, pero lo único que sabía era que en su interior algo le decía que era imperativo proteger al niño.

"No voy a permitir que esa luz se extinga".