El sonido de una pequeña alarma advertía a L'exxi que tenía que despertar, con pereza abrió los ojos e intentó estirarse pero una presión en su brazo se lo impidió, el pequeño verde dormía plácidamente sobre el. L'exxi, con mucho cuidado lo movió y lo acomodo de nuevo sobre la cama. Estando afuera de la cabina pudo estirarse para despejarse y poder subir arriba con su compañero.
—Ya estoy aquí —dijo en medio de un bostezo inevitable—. Ve a descansar, yo me encargo —dijo mientras ponía la mano en su hombro.
—Tienes que ver algo —dijo Mando con seriedad, L'exxi lo miró con un poco de preocupación, él encendió el holograma en donde se veía la imagen de Greef Karga.
—Mi amigo. Si recibes está transmisión significa que estás vivo. Tal vez te sorprenda esto pero yo también estoy vivo. Así que estamos parejos. A pasado mucho desde la última vez que nos vimos. El hombre que te contrató sigue aquí y sus filas de guardias ex imperiales a crecido. A impuesto un gobierno despótico en mi ciudad, lo que a obstruido el trabajo del Sindicato. Lo consideramos un enemigo pero no podemos acercarnos lo suficiente para eliminarlo. Si puedes considerar una última comisión, te aseguro que serás bien recompensado. Hasta ahora han tenido éxito evitando a los cazadores pero no pararán hasta obtener a sus presas. Así que esta es mi propuesta. Regresa a Nevarro, trae al niño y a la mujer como cebo. Yo organizaré un intercambio y proporcionaré miembros leales del sindicato como protección. Una vez que nos acerquemos con el cliente tendrás que eliminarlo y los dos obtendremos lo que queremos. Si tienes éxito conservaras al niño y a la chica, limpiaré tu nombre con el sindicato, un hombre de honor no debería ser obligado a vivir en el exilio. Espero tu llegada con optimismo Mando.
—Y, ¿qué piensas? —preguntó el Mandaloriano a L'exxi que tenía los brazos cruzados y una mano en su barbilla.
—Que claramente es una trampa —él asintió concordando—. Pero, también puede ser la única oportunidad que tengamos de poner fin a esto y que el niño esté a salvo.
—Estoy de acuerdo. Aunque la idea de ser el cebo no me entusiasma en mi absoluto.
—Vamos a necesitar ayuda. Karga dijo que las tropas de ex imperiales habían aumentado. Aunque tú y yo seamos buenos, he aprendido por las malas que no hay que subestimar al imperio.
—Entonces, supongo que estamos pensando en la misma persona.
—Hay que ir a Sorgan por ella.
El mandaloriano trazó el curso hacía Sorgan para encontrarse con una vieja amiga. Aterrizando fuera del pueblo muy cerca de donde llegaron la primera vez, Mando, L'exxi y el Niño bajaron para poder ir a la Casa Pública dónde probablemente la encontrarían, y exactamente ahí estaba. Cara tenía a un zabrak a sus pies después de una pelea de apuestas que terminó con la rendición de este, con una sonrisa victoriosa Cara aceptó los créditos de los apostadores presentes.
—Me gustaría intentar eso algún día —dijo una voz femenina que Cara supo identificar.
—Aún tengo energías para otro round —sonrió cuando vio a L'exxi y Mando acercarse.
—Será en otra ocasión —dijo L'exxi con un poco de decepción al abrazar a su hermana de armas.
—¿Estas buscando trabajo? —fue ahora el Mandaloriano quien habló, ella sonrió y señaló con la cabeza que los siguieran a una mesa—. La operación es sencilla. Están proporcionando el plan y los elementos. Nosotros somos el cebo.
—Si, bueno. La última vez que dije que algo sería sencillo, termine drogada, golpeada y un mandaloriano fue a rescatarme. Creo que debemos retirar esa palabra de esta conversación.
—Y es por esa razón que recurrimos a ti, necesitamos tu ayuda —dijo el Mandaloriano a Cara.
—No lo sé. Me aconsejaron ser discreta. Si corren mi código en cadena me pudriré en una celda el resto de mi vida.
—Creí que eras una veterana —preguntó Mando.
—He hecho mucho desde entonces, la mayoría me daría cadena perpetua —volteó a ver a L'exxi—. Tu sabes a lo que me refiero —la castaña asintió—. Si reservo un vuelo en una nave registrada de La Nueva República…
—Yo tengo una nave. Puedo llevarte allá y traerte de vuelta con una gran recompensa. Puedes vivir sin preocupaciones.
—Yo no tengo preocupaciones —dijo Cara tranquila—, y no estoy de humor para jugar más al soldado. Especialmente pelear con un jefe militar local.
—La cosa es —dijo L'exxi dejando su vaso de spotchka en la mesa—, que no es un jefe militar local. Es un Imperial.
—Estoy dentro —dijo Cara sin titubear.
—Te dije que empezáramos por ahí —le dijo L'exxi a Mando codeando levemente su brazo.
Mando y Cara estaban en la cabina del piloto con el pequeño mientras que L'exxi se había quedado abajo meditando, usualmente lo hacía antes de cada misión para concentrarse, pero en esta ocasión estaba más inquieta de lo acostumbrado, antes solo tenía que velar por su propio bienestar, ahora había tres personas involucradas en esto. El Mandaloriano y Cara bajaron hacia la pequeña armería, donde la ex trooper de choque veía con curiosidad la escena.
—¿Es normal que haga eso? —le preguntó al Mandaloriano.
—Más de lo crees —dijo ya con familiaridad.
—Así mantengo mi demonios adentro —dijo L'exxi abriendo los ojos y mirando a sus compañeros con una ligera sonrisa.
—¿Confían en el contacto? —preguntó Cara mientras inspeccionaba las armas con un brillo en sus ojos.
—No particularmente. Nosotros tuvimos un pequeño descuerdo la última vez que trabajé para el Sindicato.
—Que todo los cazarecompensas quisieran matarnos, no lo veo como un "pequeño" desacuerdo —dijo L'exxi con un toque de sarcasmo enfatizando con sus dedos su expresión.
—Era a mí a quién querían eliminar —reclamó el mandaloriano.
—¿Entonces por qué vamos?
—No tenemos opción —dijo Mando—. Viste lo que pasó en Sorgan. Siguen enviando cazadores.
—El niño no estará a salvo hasta que el Imperial este muerto —complemento L'exxi.
—Y tú tampoco —agregó él.
—Ya acordamos que el niño es prioridad —habló por lo bajo pero audible para la paracaidista, Mando ladeó el casco, L'exxi sabía lo que significaba.
—Y también dijimos que tú seguridad es importante.
—No recuerdo que eso haya sido parte del trato. Te dije que te ayudaría a protegerlo…
—El acuerdo fue el niño y…
—¿Y también concordaron en que es buena idea llevarlo de vuelta? —interrumpió Cara un poco divertida al ver la escena entre esos dos, L'exxi y Mando se miraron.
—No estamos convencidos del plan —respondió L'exxi.
—Pero para eso te llevamos a ti —agregó el Mandaloriano—. Necesitamos que nos cuiden las espaldas.
—Por cierto, nunca me dijiste porque te busca el Imperio —ahora Cara con curiosidad le preguntó a L'exxi quién se había acercado a ellos, ella se quedó seria un momento.
—Fastidio a los Imperiales volando algunas de sus bases y cruceros —dijo Mando, pero calló al ver que L'exxi había bajado la mirada.
—Hay… hay algo más —Cara y Mando miraron a L'exxi—. Creo que quieren al niño por algo que hay en su sangre. Aún no se con que propósito, pero lo que él tiene también lo tengo yo. Creí que en Nevarro me perseguían por haber escapado de los imperiales pero en Sorgan, el ver al cazarecompensas con un forb para rastrearme y que en el mensaje de Karga dijera que el Cliente también me quiere a mi lo confirmó.
—¿Y qué es lo que hay en tu sangre? —Cara preguntó.
—El doctor Pershing hablo sobre "Conteos M", para ser sincera no sé de que estaba hablando pero parece importante para ellos.
—¿Por qué no me lo dijiste? —dijo el Mandaloriano con un poco de decepción y molestia en su voz.
—Porque sabía que tendrías preguntas y yo no podría darte alguna respuesta. Lo siento —dijo con pesar.
De un momento a otro el Crest empezó a sacudirse y las alarmas en la cabina se encendieron, con trabajos Mando y L'exxi pudieron subir para ver al niño en la palanca de control, el mandaloriano logró quitarlo y entregárselo a L'exxi mientras este controlaba de nuevo la nave.
—Alguien tiene que cuidar a esa cosa —dijo Cara una vez que los alcanzó.
—En definitiva —dijo Mando.
—¿Hay alguien en quién confíes? —Mando y L'exxi se quedaron pensando.
—Tal vez haya alguien —dijo L'exxi mirando a su compañero.
Después de un tiempo de viaje, el Crest pudo descender en Arvala-7 cerca de la granja de un viejo conocido quién los recibió y los invitó a pasar a su acogedor hogar.
—No pensé que fuera a verte de nuevo Shadow, mucho menos junto al mandaloriano —le dijo el ugnaught.
—Han pasado muchas cosas desde entonces. Ahora somos… algo así como amigos —dijo la castaña con una ligera sonrisa.
—Ya veo —después miró al niño—. No ha crecido mucho.
—Creo que es un experimento incompleto —dijo Mando.
—No creo que fuera diseñado. Trabajé en las granjas genéticas. Él se ve evolucionado. Muy feo. Ella por el otro lado —dijo señalando a Cara—, parece que fue creada en las Cytocuevas de Nora.
—Ella es Cara Dune. Es una ex trooper de choque.
—¿Eras paracaidista? —preguntó Kuiil al ver su tatuaje en el brazo.
—¿Tu serviste?
—En el otro lado, me temo —dijo con un poco de pesar—. Pero me enorgullece decir que pagué la deuda de mi clan. Y ahora no sirvo a nadie más que a mí mismo.
—Kuiil, dijiste que trabajaste en los laboratorios de genética, ¿sabes que son los "conteos M"? —preguntó L'exxi con curiosidad.
—Lamentó no poder contar con esa información. Yo no era parte del equipo médico, solo construía y reparaba -L'exxi asintió con un poco de decepción, un movimiento en la entrada de la casa de Kuiil alertó a todos en especial al ver que un droide IG-11 entraba, al saber lo que era todos sacaron sus blasters.
—¿Alguien quisiera un té? —dijo el droide.
—Por favor, guarden sus blasters. No los va a lastimar —dijo Kuiil con calma.
—Esa cosa está programada para matar al bebé —dijo Mando con recelo aún con su blaster apuntando al droide.
—Pues ya no más —dijo el ugnaught seguro, para tranquilizarlos explicó que había reconstruido y reprogramado al droide, enseñándole todo desde cero, usando la paciencia y firmeza.
—¿Aún es un cazador? —preguntó Mando quién se mostraba más calmado pero desconfiado.
—No, pero aún puede proteger.
—Creo que entre más manos estén a nuestro favor es mejor —dijo L'exxi aceptando el vaso de té extendido por el droide.
Mando había salido de la casa con el Ugnaught para pedir su valiosa ayuda mientras las dos castañas se habían quedado dentro, L'exxi llevaba al niño en las piernas y este jugaba con su collar.
—Parece que son muy unidos —dijo Cara con media sonrisa.
—Creo que nos parecemos más de lo que creí —dijo viendo al niño.
—Yo me refería al caballero de armadura brillante de allá afuera —L'exxi afiló la mirada y negó con la cabeza ocultando una sonrisa, Cara levantó la ceja divertida
—No es lo que piensas —de inmediato se excusó.
—Solo digo lo que veo —se alzó de hombros.
—El trato es que: solo estaré con él hasta que el Niño esté a salvo.
—¿Y después?
—Después —hizo una pequeña pausa, apenas cayendo en cuenta que sería el fin de su misión —… Cada quién tomará su camino —dijo con un poco de pesar—. Será todo —repentinamente el ugnaught entró y empezó a empacar sus cosas—. Supongo que entonces vendrás con nosotros —dijo L'exxi aclarando su garganta notoriamente para dar a entender a Cara el fin de la conversación.
—Eres tan amable de ayudar a subir a las blurrgs —Kuiil lo dijo más como orden que pregunta.
—¿Las blurrgs? —preguntó confundida al Ugnaught pero su mirada fue desviada hacia el Mandaloriano quién había entrado a la casa, solo levantó los hombros aprobando la petición.
Después de cargar al Crest con los animales, nuevamente salieron al espacio para tomar rumbo directo a Nevarro. L'exxi veía con diversión la competencia de fuerza entre Cara y Mando, ahora se replanteaba un poco si debía o no tener esa pelea amistosa con la ex trooper de choque.
—Ya te tengo Mando —dijo Cara poniendo esfuerzo.
—¿Duplicamos la apuesta?
—Vamos Cara, no puedes quedarme mal —habló L'exxi animada.
—Cara… ¿en serio? —Mando dijo con decepción al sentir la traición de su compañera, L'exxi sonrió al imaginarse su rostro.
—¿A caso no viste como tenía al zabrak en Sorgan? Además, ella te ganó en una pelea.
—Que fue un empate… —dijo el caza, L'exxi no pudo evitar soltar una pequeña carcajada, carcajada que borró lentamente al sentir una perturbación en el ambiente.
"Yo… esa sensación, la conozco".
Cara empezaba a perder la respiración, soltó la mano de Mando y llevó ambas manos a su cuello. L'exxi volteó a ver al niño quién tenía los ojos cerrados y su mano extendida, Mando vio la cara preocupada de L'exxi y siguió su mirada.
—¡No! ¡Detente! —dijo L'exxi desesperada tomando rápidamente al niño en sus manos y sacudiéndolo un poco—. Cara es nuestra amiga —dijo L'exxi reprendiendo al niño.
—¡Eso no está bien! —dijo Cara alterada después de recuperar el aliento.
—Es muy curioso —dijo Kuiil con esa pasividad que lo caracterizaba.
—¿Curioso? Esa cosa casi me mata.
—La historia que me contaste del mudhorn ahora tiene más sentido.
—¿Y qué es? —preguntó Mando.
—No lo sé. Pero lo que hace, de esto he oído rumores.
—¿Qué, cuándo trabajabas para el Imperio? —dijo Cara molesta.
—Cuando me vendieron al Imperio y fue servicio obligado… —Cara y Kuill aún seguían discutiendo mientras que L'exxi se había perdido observando al niño, con su pequeña manita él la sujetaba de su dedo, sus grandes ojos brillantes la veían con pesar e inocencia.
"¿Por qué pude sentir tu miedo? Eso sentimientos, son los mismos que yo he tenido".
—Yo… necesito un momento con él —dijo L'exxi ignorando todo lo que habían discutido, tomó al niño y subió con él a la cabina de mando. En el pequeño espacio L'exxi se sentó en el suelo y puso al niño frente a ella—. ¿Qué ocurrió allá abajo? —le preguntó L'exxi, el niño solo bajó sus grandes orejas y sus brillantes ojos, entendía que lo que había hecho no estaba bien—. Cuando me tocaste sentí tu miedo, ¿de que tenias miedo? —el pequeño bajó de nuevo la mirada. L'exxi tomó sus pequeñas manos y cerró los ojos, si lo que Esko hacía con ella funcionaba, podría funcionar con él.
Pasó un buen rato en que ambos se habían separado del grupo, con cuidado Mando subió las escaleras y vio a L'exxi sentada en el suelo con el niño en sus piernas, al sentir la presencia del mandaloriano la castaña abrió los ojos al igual que el pequeño.
—¿Qué fue lo que pasó? —preguntó preocupado.
—Él… tenia miedo, por ti —dijo L'exxi mientas se ponía de pie con el pequeño en sus brazos—. De que Cara te lastimara.
—¿Cara? Ella sería incapaz…
—Lo sé. Pero no pudo controlar sus sentimientos. Se dejó dominar por su miedo y su ira que solo actuó.
—¿Igual que tú? —L'exxi desvío la mirada—. ¿A eso he referías? —ella asintió levemente—. ¿Tu… también has hecho lo mismo? —la castaña tragó grueso y sus ojos se empezaron a cristalizar al recordar su pasado obscuro, volvió a asentir lentamente aún sin mirarlo.
—Varias veces, pero hay algunas de ellas que te dejan marcada para toda la vida —dijo con un hilo de voz, el caza ladeó un poco su casco y ligeramente se inclinó haciendo una invitación no verbal a que estaba dispuesto a escuchar si ella quería, la castaña respiró profundo para deshacer el nudo que se le había formado en la garganta—. Era… era u-una niña pequeña, hija de un militar Imperial —un par de lágrimas recorrieron su rostro mientras sentía vergüenza y repulsión por sus acciones pasadas—. La asesine en frente de sus padres. Ellos me imploraron que la dejara ir, que era inocente, pero estaba tan cegada por la venganza que no me importaron sus súplicas. Solo pensaba: El Imperio había asesinado a millones de personas inocentes en toda la galaxia, niños y mujeres se encontraban entre sus víctimas. Si ellos no se detuvieron ni un segundo en pensar en todos ellos, ¿por qué yo tendría que pensar en esa niña? Así que no me detuve. Cuando terminé con ella, cuando sus padres la vieron morir frente a sus ojos, los mate —los labios de L'exxi empezaron a temblar conforme unas cuantas lágrimas más se escapaban, volvió a respirar profundo para tranquilizarse y limpió su rostro con su mano—. El odio, la ira, el miedo… te ciegan cuando te entregas a esos sentimientos. Eso te lleva a sentir un poder enorme surgir dentro de ti, te sientes tan fuerte e invencible que no te importa cuando ese mismo poder te arrastra a un hoyo tan profundo, obscuro y frío donde crees que jamás podrás salir de ahí. Pero al contrario de mí, en él… —dijo ahora mirando al niño quién los veía con inocencia—… él solo quería protégete —dijo mirándolo rápidamente avergonzada, Mando se acercó más a L'exxi y con delicadeza puso sus manos en sus brazos y la sujetó.
—L'exxi, yo —dijo casi susurrante pero se quedó en silencio un momento, no sabía que decir. Él también había hecho trabajos del cual no se enorgullecía pero para L'exxi, eran más que solo un trabajo, eran pecados que aún cargaba en sus hombros y le atormentaban. Si tenía que ser honesto, jamás había experimentado lo que ella describió, ni siquiera con lo que había pasado en su misión con Xi'an.
—No tienes que decir nada —dijo más tranquila forzando una sonrisa intentando suavizar el ambiente—, solo te pido algo… no me odies. ¡Por favor no me odies! —dijo en un susurro suplicante, jamás se había sentido tan vulnerable ni tan honesta, había unas altas probabilidades de que sus palabras harían que su compañero la viera de manera diferente, que desconfiara de ella o incluso que se alejara por creerla una amenaza para él y el pequeño.
—No podría hacerlo —dijo con temblorosa voz sintiendo en verdad sus palabras, él reafirmó su agarre—. Eres una buena persona L'exxi. Los problemas de tu pasado ya no importan. Lo que hiciste o lo que fuiste quedó atrás. Lo que tiene valor es lo que estás haciendo ahora y ahora… estás salvando una vida —L'exxi sintió que un peso de encima se iba y con ello más lágrimas que salían involuntariamente.
¿Cuándo se volvió tan débil? En lo absoluto. Al contrario de lo que pensaba, esas lágrimas no demostraban debilidad, demostraban libertad. Las palabras de Esko ahora cobraban más sentido. Ella creía y pensaba que lo decía por obligación, los años de amistad lo hacían decir cosas que ella quería escuchar pero que se lo dijera el Mandaloriano que tenía en frente, aquel hombre que estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para cumplir su palabra y realizar su trabajo, debía ser una verdad absoluta.
—Gracias —dijo tímidamente por fin mirándolo directamente limpiando su rostro con el dorso de su mano, él asintió mientras inconscientemente acariciaba sus brazos con sus pulgares tratando de reconfortarla, el Niño la miró con sus grandes ojos y se recargó en ella dándole a entender que comprendía sus sentimientos cosa que ella aceptó con una ligera sonrisa estrechandolo más a ella—. Gracias niño. Ahora hay que irnos a disculpar con Cara. Debe seguir enfadada, le diste un gran susto —le dijo al pequeño, volvió a mirar al Mandaloriano y le dio una sonrisa sincera sujetando su brazo un momento agradeciendo su comprensión. Sin nada más que decir L'exxi bajó con el pequeño en brazos topandose con Cara, que se encontraba en la armería—. Cara, lamentó lo que pasó hace un momento, él en verdad lo siente —Cara miró al pequeño ser verde con un poco de desconfianza.
—Solo que no lo vuelva hacer —dijo seria, se dio la vuelta y subió a la cabina.
—Bueno, salió mejor de lo que esperaba —dijo L'exxi en susurro mirando al niño, dirigió su vista al ugnaught quién estaba ocupado trabajando—. ¿Qué haces Kuiil?
—Fabricando un contenedor nuevo para el niño.
—¿Me enseñarias? —dijo con entusiasmo—. Me encantaría aprender, además necesito una distracción —el ugnaught le entrego unas herramientas a la castaña y ambos se pusieron a trabajar.
Durante el transcurso del viaje Kuiil y L'exxi construyeron el nuevo contenedor del pequeño verde, para cuándo aterrizaron en Nevarro ya estaba listo. Al abrir la compuerta de la nave Mando, Cara, Kuiil y L'exxi bajaron montados en las blurrgs, Greef Karga y tres cazarecompensas ya los esperaban.
—Perdona el encuentro remoto Mando, pero las cosas se han complicado desde que estuviste aquí. Parece que debemos presentarnos —dijo mirando a los nuevos miembros pero especialmente a Cara—. Veo que ambos proporcionamos un equipo de seguridad —el ambiente se volvió frío, nada demostraba más inconformidad que el silencio—. Sugiero que la trooper de choque se quede a cuidar la nave. Hay muchos jawas en esta zona.
—Descuida, la nave está bien protegida —respondió L'exxi con arrogancia sabiendo sobre las modificaciones que había hecho, además de que la unidad IG estaba en dentro, eran los jawas quienes tendrían que cuidarse.
—Ella viene con nosotros —dijo Mando con firmeza.
—Pero el lugar es dirigido por un ex imperial. Si una paracaidista Rebelde nos acompaña todos se van a alterar mucho.
—Ella viene —volvió a afirmar Mando.
—Bien —dijo Karga rendido al ver que no cedería—. Pero al menos cubre tu tatuaje. No necesitas presumirlo. Ahora, ya conocía a la chica pero, ¿dónde está el pequeño? —habló con un cambio repentino de ánimo, el mandaloriano movió el contenedor poniéndolo frente de Karga y lo abrió—. Entonces —se acercó y tomó al niño en sus manos, Mando y L'exxi llevaron sus manos a sus blasters al igual que los cazarecompensas detrás de su jefe—, todo este alboroto por este pequeño bogwin. Que preciosa criatura. Ahora entiendo porque no quieres lástima ni un pelo de su arrugada cabeza —lo dejó de nuevo en el contenedor y todos en el lugar se relajaron—. Bueno, me alegro que este asunto vaya a terminar de una vez por todas. El sol se oculta rápido en Nevarro. Podemos caminar hasta el campamento en la rivera y caminar a la ciudad al amanecer.
En esos momentos todos eran personas de pocas palabras, no se necesitaba decir absolutamente nada para transmitir la inquietud y desconfianza que se tenía unos a los otros. Tal y como Karga había dicho caminaron hasta el campamento donde pudieron descansar y alimentarse un poco a excepción del Mandaloriano que, por su Credo, no podía despojarse de su casco. Cara y L'exxi fulminaban con la mirada a sus contrapartes, Kuiil alimentaba al pequeño y Karga descansaba con gran tranquilidad junto al caza.
—Creo que el pequeño es carnívoro. Nunca vi algo como eso. Estaban dispuestos a pagar una gran recompensa por esa cosa. Debe ser por alguna colección pretenciosa.
—Repasemos el plan de nuevo —dijo Mando cambiando el tema.
—Entramos en la Casa Pública, le mostramos al cliente las presas —señalando a L'exxi y el niño—. Lo acompañamos en la mesa y tú lo matas.
—Háblame de sus refuerzos.
—Todos son ex Imperio. En cuanto pierdan su pago, todos se irán corriendo.
—¿Y si no lo hacen?
—Lo harán —dijo Karga seguro.
—Eso no es suficiente.
—En honor a la discusión, si ellos no notan que soy su mejor camino a un empleo alternativo y deciden reaccionar impulsivamente, entonces estos tres cazadores del sindicato, la experimentada trooper de choque y apuesto a que aquella joven también estaría interesada, eliminarán a todo el que se oponga.
—¿Cuántos soldados habrá?
—No más de cuatro —se levantó para acercarse a la fogata y tomar un pedazo del animal que se asaba—. Él viaja a lo mucho con una unidad pequeña. Créeme. Nada puede salir mal.
"Tenia que decirlo".
Inesperadamente un reptavio pasó cerca de Karga llevándose lo que tenía en las manos lastimándolo en el proceso mientas otros más fueron atacando el campamento. Mando cerró el contenedor del bebé y se puso en frente para protegerlo, L'exxi se acercó a ellos usando su arco. Esas cosas eran rápidas pero daba tiros certeros gracias al entrenamiento que sus padres le impusieron. Los voladores se habían llevado a tres de las blurrg y a uno de los cazadores de Karga. Un reptavio tomó al Mandaloriano por la espalda y lo arrastró por el campamento, L'exxi rápidamente con tiros precisos pudo derribarlo y eliminarlo dando el golpe final con su vibrocuchilla.
—¿Estas bien? —le preguntó L'exxi a su compañero dándole la mano para que se pusiera de pie.
—Si, estoy bien —dijo agitado tomando su mano—. Gracias.
—No vuelvas a asustarme de esa manera —dijo soltando el aire que había retenido, se acercaron al contenedor del niño para ver qué estaba bien cuando los llamados de Cara los alertaron.
—Alguien tiene otro medpack —dijo Cara atendiendo a Greef quién había salido lastimado del brazo en el ataque.
—Toma —L'exxi le tendió otro.
—¿Cómo está? —preguntó Mando.
—Mal. El veneno se extiende.
—Así es como voy a morir —dijo el mayor mientras se quejaba.
—No seas dramático —lo reprendió Cara—. Quiten a esa cosa de aquí —dijo mirando al niño quién se había acercado y puesto aún lado de ella tratando de tocar a Karga.
—Espera —dijo Kuiil.
El niño puso su pequeña mano sobre la herida de Greef y cerró sus grandes ojos, L'exxi en ese momento sintió una sensación familiar, la imagen de su madre apareció en su cabeza. Todos tenían la mirada puesta en el pequeño que en poco tiempo logró cerrar la herida en el líder del Sindicato perdiendo sus fuerzas en el proceso. El campamento se quedó en un total silencio al ver el milagro que el pequeño había realizado, desde ese momento nadie volvió a tocar el tema sobre lo ocurrido.
El día llegó y como estaba en los planes continuaron su curso hacia la ciudad, durante el camino Karga y sus cazadores iban al frente mientras hablaban por lo bajo entre ellos, Cara L'exxi y Mando iban tras ellos y Kuill en la retaguardia montando su blurrg.
—¿Crees que se estén arrepintiendo? —preguntó Cara a Mando.
—Podría ser. Debes vigilarlos.
—Por supuesto.
—Este es el lugar —dijo Karga deteniéndose señalando la ciudad que estaba a un kilómetro adelante aproximadamente, se giró rápidamente sacando sus blasters y disparó eliminando a los cazarecompensas que estaban detrás de Mando y L'exxi quienes habían sacado sus blasters al igual que Cara—. Hay algo que debes saber —dijo el mayor levantando las manos y revisando que sus hombres estuvieran muertos—. La idea era asesinarte y después tomar al niño y la chica. Pero después de lo que pasó anoche no pude seguir con el plan —guardo sus blasters—. Adelante. Puedes matarme aquí y ahora, no violaría el código pero si lo haces, el niño y ella nunca estarán a salvo.
—Tomaremos el riesgo —Cara se apresuró en hablar.
—El imperial está obsesionado con obtener a este niño al igual que a ella. No se qué le hiciste pero está muy enfadado contigo —dijo señalando a L'exxi—. Intentaron escapar pero a donde los llevó.
—Esto es ridículo —dijo Cara a Mando.
—Tal vez deberías dejarlo hablar —intervino el ugnaught, quién parecía ser el más razonable de todos los presentes.
—Ambos necesitamos que el Cliente sea eliminado. Déjame llevarle al niño Mando y luego los dos…
—No —dijo el Mandaloriano.
—Hay que matarlo e irnos de aquí —agregó Cara pero Mando bajó su blaster al igual que L'exxi.
—Él tiene razón —dijo L'exxi.
—Mientras el Imperial viva seguirá enviando cazadores por el niño y L'exxi.
—Es una trampa —dijo Cara.
—Pero es un riesgo que tenemos que tomar —añadió la castaña—. Solo tienes que entregarme a mí —le dijo a su compañero señalando el contenedor del niño.
—Llévame como prisionero —dijo Mando entendiendo la idea que planteaba L'exxi—, di que Cara nos capturó, acercarme a él y yo lo mataré.
—Es una buena idea, que ella lleve al niño.
—No. Tengo un plan, el niño se quedará. Kuiil, regresa el Razor Crest con el niño y enciérrense, activa los protocolos de seguridad en tierra, nada en este planeta podrá acercarse y abrir esas puertas.
—Aquí hay un comunicador —dijo Kuiil
Entregándoselo—. Yo mantendré al niño a salvó. No olvides cubrir tu tatuaje —le dijo a Cara antes de marcharse.
Con el plan ya armado Kuiil, montado en su blurg regresó al Crest. Mando entregó su blaster a Greef y L'exxi le entregó sus armas a Cara, ambos caminaron esposados hasta Nevarro. En la entrada de la ciudad había dos troopers en sus moto speeder.
—Código en cadena —dijo uno de ellos a Karga.
—Traigo un regalo para el jefe.
—¡Código en cadena! —volvió a ordenar, Greef sacó una tarjeta y se la entregó, el trooper la escaneó—. Te daré veinte créditos por el casco —dijo viendo al Mandaloriano.
—Olvídalo. Eso irá directo a mi pared —dijo Karga pretencioso.
—¿En tu pared? —reclamó por lo bajo Mando.
—Sígueme la corriente.
—Adelante —dijo por fin el trooper dejándolos pasar a la ciudad.
El ambiente se hacía más pesado conforme se adentraban a la ciudad, donde quiera que miraban se encontraban con soldados imperiales.
—¿Cuatro troopers? Aquí hay más de cuatro troopers —dijo L'exxi discretamente.
—Cuatro cuidando al cliente, mucho más aquí en la ciudad. Las cosas se calentaron cuando Mando destruyó la casa de seguridad.
—Entrégale su blaster —dijo Cara.
—Aún no —dijo Karga, siguieron caminando hasta que pararon frente a la puerta de la Casa Pública, al abrir se encontraron con algunos troopers—. Ya ven, cuatro —se adentraron al lugar y vieron al Cliente que de inmediato se levantó de su lugar al verlos acercarse—. Mira lo que te traje, como lo prometí —el Cliente se quedó observando con atención la armadura del Mandaloriano.
—Pero que exquisito trabajo —dijo con su pasiva voz acariciando delicadamente la armadura y el casco—. Es increíble lo hermoso que puede ser el beskar cuando es forjado por sus artesanos ancestrales —dijo con admiración, después su mirada complacida se posó en L'exxi quién estaba a un lado del Mandaloriano—. Es bueno volver a verla —dijo con ironía en su tranquila voz, L'exxi solo afiló la mirada, abrir la boca en esos momentos era peligroso—. ¿Puedo ofrecerles una libación para celebrar el cierre de nuestra compartida narrativa?
—Eso me complacería —dijo Karga, el Cliente hizo una seña al droide y después extendió el brazo invitando a que tomaran siento.
—Las damas primero —señaló el Imperial haciendo que L'exxi pasará primero seguida de Mando y Karga, Cara se quedó de pie junto al líder del Sindicato—. Es una lástima que su pueblo sufriera tanto —dijo mirando al mandaloriano—. Igual que en esta situación todo era evitable. ¿Por qué Mandalore se resistió a nuestra expansión? El Imperio mejora cada sistema que toca, juzgado bajo cualquier métrica. Seguridad, prosperidad, comercio, oportunidad, paz. Comparé el gobierno Imperial con lo que está pasando ahora. Mire afuera. ¿El mundo es más pacifico desde la revolución? —L'exxi solo podía morder su lengua y apretaba los puños debajo de la mesa al escuchar las palabras de ese sujeto, tenía que ahogar las ganas de golpearlo ahora que lo tenía tan cerca—. No veo más que muerte y caos. Quiero ver al bebé —dijo en un repentino cambio de humor.
—Ah, está dormido —dijo Karga.
—Todos guardaremos silencio. Abre la tapa de inmediato —le ordenó al líder del Sindicato que se puso un poco nervioso, para su suerte un trooper se acercó al Imperial—. No piensen que soy descortés, debo tomar esta llamada —dijo educadamente levantándose de la mesa.
—Dame el blaster —le dijo Mando a Karga cuando el Cliente se retiró de la mesa.
—Solo tienes una oportunidad.
—Esto es malo —dijo L'exxi quién se acercó—. Dijiste que eran cuatro —previamente mientas el Imperial hablaba más stormtroopers habían ingresado al lugar.
—Bueno hay más. ¿Qué quieres que te diga?
—No quiero ser la pesimista de aquí, pero tengo un mal presentimiento —le dijo L'exxi a Mando.
Un disparo de blaster fue directo al pecho del Cliente haciéndolo caer, de inmediato una lluvia de disparos se fueron deshaciendo de los troopers que había en el interior, Mando y Karga se habían refugiado detrás de la mesa que habían volcado, Cara le entregó sus armas a L'exxi quién con su espada de ultracromo desviaba los disparos de los blasters para buscar cubrirse. Con los troopers eliminados y un cese al fuego pudieron dispersarse dentro de la Casa Común, al mirar por la ventana pudieron observar una tropa pequeña de darktroopers quiénes apuntaban, segundos más tarde un transporte había llegado para dejar a un grupo considerable de soldados Imperiales.
—¿Cuatro stormtroopers? —dijo Cara mirando a Karga.
—Lo sabía. Un mal presentimiento —le dijo L'exxi a Mando.
—Kuiil ¿ya estás de vuelta en la nave? —habló Mando por el comunicador—. ¿Estas ahí? ¿Me copias?
—¡Si!
—¿Ya estás de vuelta en la nave?
—Aún no.
—Regresa a la nave. Vete. Saca al niño de aquí, estamos acorralados.
Un familiar zumbido lejano hizo que L'exxi afinara más el oído, estaba segura que era el sonido de un TIE y estaba en lo correcto, el caza estelar empezó a descender en aquella plaza llena de troopers. Al abrir su compuerta salió la figura de un hombre con uniforme militar quién se abría paso en medio de los troopers con gran autoridad, se quedó de pie frente a la Casa Publica con todos los soldado imperiales a su espalda.
—Ustedes tienen algo que yo quiero —dijo el hombre con voz firme y fuerte.
—¿Quién es él? —preguntó Cara sin recibir respuesta alguna.
—Tal vez crean que tienen alguna idea de lo que tienen en posesión, pero no es así.
—Kuiil ¿ya volviste a la nave? Nos descubrieron —ninguna respuesta—. ¡Kuiil contesta!
—En unos momentos, él va a ser mío.
—No es cierto —susurró L'exxi.
—¡Kuiil! ¿Me copias? —empezó Mando a llamarlo con desesperación.
—Significa más para mí de lo que ustedes jamás sabrán.
—¡Kuiil! ¿Estas ahí? ¿Me copias? ¡KUIIL! —los llamados desesperados del Mandaloriano y el silencio en el comunicador solo confirmaban lo que temían.
—Ellos lo tienen —dijo L'exxi mirando a su compañero con tristeza, había dejado de sentir la energía de Kuiil.
