Metal. Sable de luz. La energía de aquel duelo había dominado aquella parte del planeta desértico. Las chispas saltaban conforme estos elementos chocaban entre si. Din Djarin y L'exxi Mjurran se habían envuelto en su propio mundo demostrando las habilidades del otro. Con movimientos agresivos y elegantes danzaban en perfecta sincronía al compás del otro.
Bloquea. Ataca. Esquiva.
El ambiente se había calentado, L'exxi estaba tan concentrada que había empezado a sentir que su cuerpo se movía rápido, fluido y preciso, podría sentir la Fuerza surgir dentro de ella. A Din le empezaba a costar trabajo mantener el ritmo de su compañera.
"¿Esto es pelear contra un Jedi?".
L'exxi bloqueo un ataque de Djarin por encima de su cabeza, bloqueo otro abajo, giró para poner distancia y extendió su mano empujando varios metros a Din con la fuerza haciéndolo rodar por el suelo.
—¡Din! ¿Estás bien? —preguntó L'exxi alarmada acercándose a él.
—Creo que ya estás lista —dijo entre pequeños quejidos mientas tomaba la mano de la castaña para incorporarse.
—En verdad lo lamentó, me deje llevar.
—Fue una buena pelea. Buen trabajo —dijo tratando de recuperar el aliento.
—Gracias. Tu no lo hiciste nada mal —sonrió.
Regresaron a casa de Esko y prepararon lo necesario para su salida a Mos Pelgo. Teniendo todo listo solo quedaba el momento de la despedida.
—Gracias por tu hospitalidad Esko —dijo Djarin estrechando la mano del mayor.
—Eres bienvenido cuando desees. Y gracias por cuidar a mi pequeña Jakrab —Din solo asintió y L'exxi se ruborizó un poco.
—Cuida a Red por favor —dijo ahora L'exxi abrazando a su amigo.
—Lo haré —se separaron pero Esko la tomó por los hombros y puso un semblante mas serio—. No dudes en usar el holocron. Aprende los caminos de la Fuerza, te ayudará a mantener el equilibrio dentro de ti para que no caigas de nuevo al Lado Obscuro. No quiero volver a perderte —dijo con un poco de preocupación.
—Te prometo que lo usaré —le sonrió con seguridad.
—Y tú mi pequeño amigo —dijo tomando al Niño en sus manos—. No tengas miedo. Ellos te protegerán bien. Me alegra haber conocido a otro sobreviviente de aquel triste día —le habló Esko mediante sus pensamientos, el pequeño movió su cabeza y sonrió—. Espero que encuentres aún maestro Jedi —Din y L'exxi lo miraron extrañados, Esko se lo entregó al mandaloriano quien lo acomodó en el bolso aún lado del speeder.
—Te veré pronto —dijo L'exxi una vez que ella y Mando subieron a las moto speeder.
—Que la Fuerza los acompañe —se despidió.
—Que la Fuerza te acompañe Esko —respondió L'exxi y Din solo asintió como despedida, la castaña cubrió su rostro y ambos pusieron marcha hacia Mos Pelgo.
El camino fue largo, viajaron durante todo el día, acamparon en la noche en compañía de los tusken y prosiguieron su camino al día siguiente. Al ver un pequeño pueblo a lo lejos ambos bajaron la velocidad de las moto speeder y entraron lentamente al pueblo. Las miradas de los habitantes se depositaron en los extranjeros que pasaban por la calle principal.
—Creo que Peli se quedó corta con lo de "pueblo pequeño" —dijo L'exxi por lo bajo a su compañero.
Al acercarse a la cantina, dejaron sus speeder afuera y ambos entraron, L'exxi se quedó a un costado de la puerta y Din se acercó al cantinero weequay.
—¿Puedo ayudarte?
—Busco a un mandaloriano.
—Pues no tenemos muchas visitas en este lugar. ¿Puedes describirlo?
—Alguien que se ve como yo.
—¿Hablas del Comisario?
—¿Su Comisario usa armadura mandaloriana?
—Oh. Velo por ti mismo —dijo el weequay mirando hacia la entrada de la cantina, Din y L'exxi voltearon y ahí estaba, un hombre con armadura mandaloriana cuyo desgaste indicaba experiencia y años en batalla.
—¿Qué los trae aquí extraños? —dijo el Comisario adentrándose al lugar y mirando rápidamente a L'exxi quién asintió en forma de saludo.
—Te estuve buscando por muchos parsecs —respondió Din.
—Bueno, ya me encontraste. Weequay tres vasos de spotchka —el cantinero se apresuró a entregárselos al Comisario—. Tómense un tragó conmigo —dijo el hombre tomando los vasos y sentándose en una mesa, L'exxi lo miró con desconfianza, algo no concordaba. Ambos se quedaron en un pequeño shock cuando el comisario se retiró el casco dejándolo tranquilamente sobre la mesa—. Nunca había visto a un mandaloriano real —dijo el hombre entrado en los cincuenta con una ligera sonrisa—. Escuche historias. Se que son buenos asesinos. Y tal vez no estás muy feliz de verme usar esta carcasa. Entonces, imaginé que solo uno de los dos saldría de aquí —Din reafirmó su postura y tensó su cuerpo—. Pero luego vi a esa criatura —dijo señalando al Niño quién se había colado dentro de la cantina—, y a la hermosa chica de allá. Pensé que tal vez te juzgue mal.
—¿Quién eres? —preguntó Din con seriedad.
—Soy Cobb Vanth, comisario de Mos Pelgo.
—¿Dónde conseguiste la armadura?
—Se la compre a unos Jawas.
—Entrégamela —ordenó el mandaloriano, Cobb sonrió.
—Oye amigo. Seguro que tú das las órdenes de dónde vienes. Pero en este lugar, soy la persona que dice lo que se hace.
—Quítatela. O te la quitó yo —dijo amenazante, L'exxi se quedó en su lugar observando cruzando los brazos, no podía interferir en eso.
—¿Lo haremos frente al niño y la dama?
—Esta acostumbrado —dijo Din.
—Y yo he hecho cosas peores —dijo L'exxi alzando una ceja.
—¿Aquí entonces? —habló el Comisario con ligera ironía.
—Aquí —respondió Djarin con voz arisca.
Vanth se levanto de su silla y se plantó firme llevando su mano derecha cerca de su blaster. Ambos mantenían un duelo de miradas esperando que alguien diera el primer paso, pero un temblor en el lugar al igual que el sonido de una alarma en el exterior los hizo salir de su mundo. Vanth levantó la mano pidiendo un momento y se acercó a la puerta seguido por Din y L'exxi quienes se pararon a un lado de él. Los habitantes de Mos Pelgo corrían a refugiarse dentro de sus hogares, a lo lejos por la calle principal algo parecía acercarse por debajo de la arena formando olas a su paso, los tres siguieron su curso con la mirada, solo se distinguió algunos cuernos sobresalir de la arena.
—E-eso... eso es un —apenas L'exxi pudo hablar cuando paso en frente en ella, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.
Al llegar al final del pueblo la cabeza del dragón Krayt salió para comerse a un bantha y desaparecer en la arena.
—Tal vez podamos llegar a un acuerdo —dijo Vanth al caza entrando de nuevo a la cantina, L'exxi se quedó confundida.
—Oye, ¿todo bien? —le preguntó Din, sacudió su cabeza saliendo de su pequeño trance y asintió, entraron a la cantina y L'exxi tomó al niño para acompañar a Vanth a revisar el pueblo.
—Esta criatura lleva aterrorizando estos pueblos mucho antes de que Mos Pelgo se estableciera —relató Cobb—. Gracias a esta armadura he protegido al pueblo de bandidos y moradores de las arenas. Esperan que los proteja. Pero un dragón krayt es mucho para enfrentarlo solo. Si me ayudan a matarlo, les entrego la armadura.
—Trato. Regresaré a la nave. Le disparare desde el cielo y usaré a los bantha como cebo —dijo Din muy seguro.
—No es tan simple. La nave pasa por arriba, siente las vibraciones y se queda bajo tierra. Pero ya se donde vive —dijo Vanth.
—¿Esta lejos? —preguntó L'exxi.
—No mucho.
Los tres emprendieron el camino hacia la morada del dragón krayt. Durante el recorrido Vanth relato como había conseguido la armadura mandaloriana. El colectivo de mineros había llegado a Mos Pelgo en el mismo momento en que el Imperio había caído junto con la segunda Estrella de la Muerte. El poder odia el vacío y la ciudad de Mos Pelgo se convirtió en un campamento de esclavos. Vanth había logrado escapar llevándose un camtono de los invasores que tenía cristales silicax. Después de vagar por días en el desierto los Jawas lo rescataron y con los cristales compro la armadura, al regresar a Mos Pelgo logró liberar al pueblo de los hombres que lo oprimían.
Después de un rato llegaron a un cañón donde un sonido los alertó. Detuvieron sus moto speeder y bajaron, Mando sacó su rifle al igual que Vanth y L'exxi su arco, esperaron unos momentos y una manada de massiff apareció frente a ellos. L'exxi bajó su arco.
—Esperen, no disparen —dijo ella acercándose al massiff que gruñía.
—¿Qué estás haciendo? —dijo Vanth alarmado.
—Solo espera —respondió Djarin con tranquilidad.
L'exxi levantó la mano y cerró los ojos usando la Fuerza para crear la conexión con la manada que empezó a tranquilizarse para después acercarse con familiaridad a la castaña quién los empezó a acariciar, Din hizo un llamado tusken y estos aparecieron momentos después detrás de las rocas. Djarin y los tusken empezaron a comunicarse.
—¿Qué es lo que está sucediendo? —preguntó Vanth.
—Les está diciendo que queremos matar al dragón krayt —respondió L'exxi—. Ellos buscan exactamente lo mismo.
La noche llego a Tatooine, Djarin, L'exxi y Vanth se encontraban frente a una fogata en el campamento de los tusken ya que habían sido invitados para acampar con ellos. Al Comisario no le había agradado y se notaba en su actitud arisca para con los hombres de las arenas. Din era quién mantenían la conversación con ellos mientras L'exxi le traducía al Comisario.
—Al parecer no les agradas —dijo L'exxi a Vanth mientas aceptaba un melón negro del tusken a su lado quién también ofreció uno al Comisario, lo tomó y lo miró con desconfianza.
—¿Qué se supone que haga con esto?
—Beberlo.
—Que asco —dijo reacio.
—¿Quieres su ayuda? —fue ahora el mandaloriano quién habló.
—No si tengo que beber esto —uno de los tusken empezó a levantar su voz.
—Dicen que ustedes roban su agua y hora los insultas no bebiéndola —le dijo Din—. Saben sobre Mos Pelgo, saben cuantos moradores de las arenas mataste.
—Ellos atacaron al pueblo, yo los defendí y ya —dijo Vanth alterado.
—Baja la voz, tranquilízate —dijo L'exxi tomándolo del brazo.
—Sabía que era una mala idea —Cobb lanzó el melón al fuego con disgusto y un tusken se levantó.
—Cálmate. Los estás agitando —advirtió Mando.
—Con estos monstruos no se puede razonar —Vanth también se levantó encarando al tusken—. Siéntate o te voy a hacer un agujero...
"Hay demasiada testosterona aquí".
L'exxi llevó su mano a su frente y frotó con sus dedos el puente de su nariz y suspiro frustrada, vio a Din quién de inmediato se levantó y accionó su lanzallamas para detener la disputa entre el Comisario y el tusken, después empezó a hablar con ellos enfadado.
—¿Qué cosa les dices? —preguntó el oficial a Djarin.
—Lo mismo que te digo a ti. Si peleamos entre nosotros el monstruo nos matará a todos. Ahora, ¿cómo acabamos con él? —le preguntó a los tusken, al día siguiente los llevarían a la morada del dragón krayt.
Cuando el sol salió los tusken los llevaron a donde vivía el dragón Krayt, en un pozo de Sarlacc abandonado, ellos observaban todos a la distancia.
—Le están dando un bantha para proteger al pueblo —explicó Din—. Han estudiado su ciclo digestivo por generaciones. Alimentan al dragón para hacerlo que duerma más —el tusken ató al bantha afuera de la entrada del pozo y llamó al dragón—. Mira, ahora va a salir el dragón —al escuchar un sonido proveniente de la cueva, el tusken se apresuró a salir de ahí, pero el dragón ignoró por completo al bantha tragándose al morador de las arenas—. Bueno, tal vez estén abiertos a nuevas ideas —complementó.
Reuniéndose para pensar en un plan, los moradores hicieron una pequeña maqueta del hogar del dragón, poniendo huesos y piedras.
—¿Qué son los huesos? —preguntó Vanth.
—El dragón krayt —respondió Din.
—¿Y las pequeñas rocas?
—Nosotros.
—No está a escala —dijo Cobb incrédulo.
—Creo que sí.
—No puede ser. Es muy grande —Din volvió a hablar con los tusken.
—Es a escala —afirmó el Mandaloriano.
—Significa que solo hemos visto su cabeza y su cuello —dijo L'exxi con sorpresa.
—Es mucho más grande de lo que creí. Tal vez sea hora de repensar lo que acordamos —le dijo Vanth a Mando, él volvió a hablar con los moradores de las arenas y pusieron más piedras alrededor del dragón—. Eso está mejor. ¿Y de dónde sacarán los refuerzos?
—Ofrecí a tu pueblo —dijo Mando.
Regresaron a Mos Pelgo, Vanth tenía que convencer a sus habitantes de colaborar con los moradores de las arenas, no sería fácil por su pasado conflictivo pero Mando y L'exxi confiaban en el respeto que le tenían a Vanth y escucharían a la razón. El Comisario congregó al pueblo en la cantina para hablar con ellos.
—Este hombre es un mandaloriano —dijo Cobb al pueblo—. ¿Saben lo que significa?
—Si. Hemos leído las historias —respondió el cantinero weequay.
—Entonces saben que son buenos asesinos. Atención. Él tiene un problema. Yo estoy usando una armadura recuperada y el Credo mandaloriano dice que debe recuperarla —el pueblo replicó por lo bajo—. Pero, yo también tengo un problema. Un dragón krayt a estado matando a nuestros animales y a veces se a llevado nuestro botín de las minas. Es cuestión de tiempo para que se canse de los banthas y vaya tras un par de ustedes o incluso, y espero que no, la escuela. Por mucho que me guste esta armadura apreció mucho más al pueblo. El Mandaloriano y L'exxi están dispuestos a ayudarnos a matar al leviatán, a cambio de que le regrese está armadura a sus legítimos dueños.
—Pues ya está ¿no? —dijo el weequay.
—Aún hay más. No podemos acabar con el krayt solos. Y los moradores de las arenas nos quieren apoyar —el pueblo de inmediato empezó a protestar, era obvio que nadie estaba de acuerdo con eso, los veían como enemigos.
—Lo que han visto de esa cosa, no se compara a nada con lo que es en realidad —dijo L'exxi seria poniéndose al frente—. Podría tragarse al pueblo entero si quisiera y en un instante dejarlo solo en un recuerdo en medio de un campo de arena —las personas callaron y se pusieron serías.
—Conozco a esas personas —fue ahora Din quién habló poniéndose aún lado de L'exxi—. Son brutales. Pero también el mar de dunas. Han sobrevivido por miles de años en estas arenas, y conocen al dragón krayt mejor que cualquiera de aquí. Son saqueadores, es cierto. Pero también cumplen su palabra. Hicimos un trato. Si accedemos a dejarles el cadáver y su icor, estarán a nuestro lado en la batalla y juran nunca levantar un blaster contra este pueblo hasta que ustedes rompan la paz.
—Es la mejor oportunidad que tienen —agregó L'exxi—. No sólo se librarán del dragón, también de los moradores de las arenas. Ya no tendrán que preocuparse en el futuro, tendrán tranquilidad por mucho tiempo.
El pueblo de Mos Pelgo se quedó pensativo por un momento, sin poner más oposición accedieron a cooperar con los tusken.
Los habitantes se preparaban organizando los explosivos cuando los moradores de las arenas llegaron en su caravana de banthas. Al principio les fue difícil congeniar, pero la oportuna intervención del comisario Vanth logro calmar los ánimos que se habían calentado. Estando preparados partieron hacia la guarida del dragón krayt. Un tusken se acercó a la entrada de la cueva mientas los demás aguardaban a la distancia.
—¿Qué esta diciendo? —preguntó Vanth al ver que el morador hacía señas.
—Dice que está durmiendo —dijo Mando—. Que si ponemos atención podemos oírlo respirar —todos se quedaron bien momento en silencio agudizando el oído, por un breve momento se escuchó un ligero gruñido provenir de la cueva. Al ver que todo estaba tranquilo era su oportunidad—. Manos a la obra.
Los tusken y los pobladores de Mos Pelgo se pusieron a trabajar. Enterrarían las cargas en la entrada de la cueva, el punto débil del dragón era su barriga, los despertarían y lo provocarían para que los ataque y obligarlo a salir, cuando estuviera lo suficientemente expuesto accionarían las cargas dándole en su zona vulnerable.
—Este lugar me da escalofríos —murmuró L'exxi llevándose una mirada por parte del pequeño—. ¿También lo sientes? —dijo mirándolo.
—¿Qué es? —preguntó el mandaloriano prestando atención a la castaña y al pequeño.
—No estoy segura, pero se siente como el Lado Obscuro.
—¿Estarás bien?
—Me sentiré mejor cuando acabemos con el.
La trampa estaba lista y Cobb tenía en sus manos el detonador. Unos tusken se acercaron a la entrada de la cueva para despertar al dragón, regresaron de inmediato cuando escucharon su rugir y lo vieron aparecer. Los tusken dispararon sus balistas para perforar su piel y poder retenerlo pero era inútil, el dragón retrocedía. La gente de Mos Pelgo y los tusken trataron de atraerlo lanzándole explosivos y disparando sus blasters y rifles, el dragón salió escupiendo ácido a sus atacantes, pero se había expuesto lo suficiente para que Vanth activará el detonador. La gran explosión provocó una gran nube de polvo y la desaparición del dragón krayt. Todos se quedaron confundidos y expectantes a lo que ocurría.
—Creo que no lo dañaron —dijo Vanth.
—Aún está vivo, lo presiento —afirmó L'exxi.
De repente, desde la cima de la montaña salió el dragón escupiendo nuevamente ácido eliminando a varios moradores de las arenas.
—Nos está eliminando como a ratas womp. Hay que ir por el —dijo Vanth tomando su casco y su rifle al igual que Din, Lexxi sacó su arco y activó el jet pack para acercarse seguida por Cobb y Djarin, empezaron a disparar pero no le hacía ningún rasguño—. ¡Esto no está sirviendo de nada!
—¡Sigue disparando!
—Trataré de acercarme a el —dijo L'exxi guardando su arco y sacando su Sable, voló hacia su cabeza y trato de cortarlo sin ningún éxito—. No puedo penetrar su piel —bajó más para acercarse a su ojo y logró clavarlo provocando que este girará su cabeza y diera contra las rocas donde Mando y Vanth se encontraban.
—¡Sal de ahí! —le gritó Din antes de que chocara y volviera a desaparecer entre la montaña, los tres tocaron tierra vigilando su alrededor.
—Mi Sable no pudo atravesarlo —dijo agitada—. No hay manera de que pueda atacarlo por debajo.
Sin esperarlo el dragón salió por sus espaldas tomando desprevenidos a unos tusken siendo devorados en el camino.
—Tengo una idea —dijo Din mirando al bantha que tenía explosivos—. Llama su atención —le dijo a Vanth quién apuntó y disparó un cohete.
—¿Qué estas pensando? —preguntó L'exxi preocupada.
—En algo muy estúpido —respondió Din.
—¡Ya tengo su atención! ¿Ahora qué? —dijo Vanth.
—Dame el detonador —Vanth se lo entregó.
—Din, no estarás pensando lo que creo —advirtió L'exxi.
—¿Qué vas a hacer tu? —le preguntó Vanth.
—Aún no lo sé pero, deséame suerte —golpeó el jet pack y el Comisario salió volando sin control.
—¿Din...?
—Cuida al niño —dijo Din antes de también golpear su jet pack y cayera cerca de Vanth fuera del la zona de batalla.
Djarin esperó a que el dragón krayt se acercará y activó los explosivos, pero el bantha en su forcejeo se soltó de su amarre queriendo escapar, Mando logró tomar la cuerda y detenerlo pero el krayt estaba muy cerca para escapar siendo ambos tragados por el dragón.
—¡No! —dijo L'exxi en un hilo de voz al ver que Din había desaparecido—. Ni se te ocurra morir maldito mandaloriano —dijo con los dientes apretados y con el corazón comprimido temiendo lo peor.
Estando todos a la expectativa, sintieron el suelo temblar y vieron surgir del suelo al dragón, su boca se envolvió en rayos azules y de ahí salió el mandaloriano volando con su jet pack, al verlo L'exxi sintió como su alma regresaba a su cuerpo. Din oprimió el botón del detonador y el dragón krayt explotó. Mando aterrizó cubierto con los ácidos del dragón, no había sufrido daño gracias a su armadura de beskar. Los tusken como los habitantes de Mos Pelgo vitorearon la derrotar del krayt.
Din se acercó a L'exxi quién tenía una mirada fulminante y la mandíbula tensa.
—Con que algo muy estúpido ¿no? —dijo ella fría acercándose amenazante.
—No era como lo planeé, pero no vi otra... —no terminó de hablar cuando L'exxi lo abrazó por el cuello fuerte.
—No vuelvas a hacerme esto —dijo en susurro—. Creí que tú...
—Lo lamentó —dijo él regresando el abrazo tomándola por la cintura, Din sintió la calidez de su abrazo, en un mundo donde era tanto cazador como presa, le agradaba tener a una persona que se preocupara a tal grado por él—. No pienso irme a ningún lado. Mientas estemos juntos, somos uno, ¿no?
—Así es —dijo L'exxi con una ligera sonrisa y se separó de él.
—Pero no eres la única que tiene ideas estúpidas —dijo con gracia haciendo reír a la castaña, ella le golpeó el brazo.
—No te robes mis líneas —le reclamó.
Los tusken recolectaban la carne del dragón krayt mientas Din envolvía un gran pedazo y la ataba en su moto speeder, Cobb Vanth se acercó con la armadura y se la entregó a Djarin.
—Lo siento, no tenía tiempo para explicar —le dijo Din a Vanth.
—Tranquilo. Creo que te la ganaste —le sonrió con amabilidad.
—Fue un placer —estrechó su mano como despedida, Cobb le correspondió.
—Ojalá y nos volvamos a encontrar —dijo ahora despidiéndose de L'exxi.
—Eso espero Comisario Vanth. Sigue cuidando a estas buenas personas.
—Lo haré. Por cierto —dijo ahora mirando a Din—, dile a los mandalorianos que yo no rompí eso —señalo al jet pack, L'exxi sonrió y Mando asintió.
Acomodando todo en las moto speeder, ambos subieron y tomaron camino de regreso a Mos Eisley.
Aunque su viaje le dio respuesta a L'exxi sobre su pasado, no pudieron obtener exactamente lo que buscaban, aún así se mantenían optimistas para encontrar a los mandalorianos y completar su misión.
