—Se mi aprendiz.

—Lord Vader. Los Inquisidores. Fueron clave para mantener el control en la galaxia. Tu harás lo mismo. Unificaras la galaxia.

—¡L'exxi... Trata de recordarme!

—Mata al mandaloriano.

—Unete a mí.

—Din Djarin está muerto.

—¡Yo te...!


L'exxi abrió de golpe los ojos, su respiración era agitada y una punzada era persistente en su cabeza. No se percató en que momento su meditación habían cambiado a un mal sueño, aunque después de eso se cuestionaba más seriamente si eran sueños o no.

Esta vez pudo ver y escuchar más cosas, algunas más claras que otras, pero lo que era consistente fue la imagen de Moff Gideon y la voz de aquella figura obscura.

—L'exxi, llegamos a Corvus. Voy a preparar el aterrizaje —se escuchó Din por el comunicador de la nave.

Frotando su cara con sus manos para despejarse, L'exxi se levantó del suelo y se acercó a la escalera para subir a la cabina de mando, pero antes respiró profundo para poder quitar esas imágenes de su cabeza. Subió y se acercó al mandaloriano para ver el planeta que lucía completamente extraño.

—Cuando Bo-Katan dijo que era un planeta boscoso, mi mente imaginó otra cosa —dijo algo sorprendida al ver la mitad del planeta secó y tétrico.

—No eres la única. Comenzaré con el aterrizaje—la castaña tomó su lugar y Djarin procedió a aterrizar, pudieron ver la ciudad cuando se acercaron y aterrizaron a las afueras de ella.

Los tres bajaron de la cabina y abrieron la compuerta trasera, pudieron observar mejor el paisaje, parecía que el bosque fue consumido por un enorme incendio, aún había rastros de ello, humo salía de la tierra y el lugar estaba envuelto en neblina

—He visto planetas tristes, pero este es deprimente —dijo L'exxi seria en la rampa de la nave mirando con inquietud a su alrededor—. Algo no me gusta de este lugar. Creo que es mejor que el Niño y yo te esperemos aquí.

—Esta bien. Espero que tratar con un Jedi no sea tan complicado.

—Supongo que si puedes tratar conmigo puedes hacerlo con quién sea —dijo la castaña con humor.

—Presiento que el Jedi será más fácil —respondió igual el mandaloriano, la castaña solo sonrió y negó con la cabeza—. Iré a la ciudad a ver si encuentro alguna pista —tomó su rifle y se lo acomodó sobre la espalda.

—Mantén tu comunicador encendió, tal vez no pueda ver pero si escuchar. Y ten cuidado —el mandaloriano asintió y salió de la nave en camino al pueblo.

Djarin se acercó a la entrada de la ciudad donde algunos guardias la vigilaban. Un sujeto con mirada inquisitiva le habló desde la muralla.

—¿Qué es lo que quieres? —dijo con mal humor.

—He estado rastreando un par de días. Deseo hacer una escala.

—Linda armadura. ¿Eres un caza?

—Así es.

—¿Sindicato?

—Hasta donde sé —el sujeto se quedó pensativo un momento hasta que habló.

—Abran la reja —ordenó a los guardias, estos obedecieron y la abrieron dejando pasar a Din a la ciudad bajo la mirada de aquel hombre.

Al irse adentrando a la ciudad Mando pudo darse cuenta del ambiente tensó que se vivía ahí, los habitantes caminaban con apuro al ver pasar al cazarecompensas a su lado, podía sentir el miedo en los ciudadanos.

—Si el planeta te parece deprimente, la ciudad es peor —dijo Din en voz baja hablando con su compañera.

—¿Tan mal está?

—Peor que Nevarro cuando estaba bajo el control del Imperio. Trataré de hablar con alguien —vio a una mujer mayor que tenía un pequeño puesto y se acercó—. Disculpa comerciante, ¿has visto a alguien que...? —no pudo terminar de hablar cuando la mujer con temor se refugió en su vivienda, Din miró hacia un callejón y vio a otro hombre que hablaba con unos niños—. Oye tú. Necesito información. Estoy buscando a alguien —el hombre lo miró con desconfianza, despachó a los pequeños y se dirigió al mandaloriano.

—Por favor, no hable con ellos, ni con nadie más aquí —dijo el hombre con cierto tono de súplica.

—Mira, solo necesito saber...

—La Magistrada quiere verlo —dijeron dos mercenarios que se habían puesto detrás de Djarin, sin objetar nada caminó siguiéndolos.

Antes de llegar a la entrada pudo ver a algunos ciudadanos en jaulas de electrocución, cualquier movimiento que hacían les provocaba descargas eléctricas. Los prisioneros suplicaban por ayuda al mandaloriano, pero él entendía que en esos momentos no podía hacer nada por ellos. Las primeras puertas se abrieron y Din pasó por ellas, al cerrarse detrás el siguiente par se abrió frente a él dejando ver una villa pasando un foso de agua y un puente en medio que conectaba la casa con la entrada, tenia un jardín verde y cuidado, completamente diferente a lo que se podía apreciar fuera de los muros de aquella ciudad.

—Acércate —dijo la Magistrada con serenidad mientas alimentaba los peces de la fosa, Din camino quedando a una distancia prudente de ella—. ¿Eres un mandaloriano?

—Si.

—Tengo una propuesta que tal vez te interese.

—Mi precio es elevado —respondió Din.

—Este objetivo es invaluable. Una Jedi me estorba —dijo la mujer con molestia—. Quiero que la asesines —ordenó.

—Es una tarea difícil.

—Una para la que eres el indicado. Los Jedi son los antiguos enemigos de Mandalore.

"Es la segunda vez que escucho eso. Necesitaré preguntarle a Esko sobre eso".

—Algo me dice que esa mujer es imperial —dijo L'exxi por el comunicador.

—Como dije, mi precio es elevado —continuó Din con la conversación, pero él también pensaba igual que su compañera.

—¿Qué te parece esto?

La Magistrada llama al droide quién llevaba una lanza, ella la toma y se la entrega a Din, él la examina con atención y cuidado, la choca contra su brazalete confirmando lo que sospechaba.

—Beskar.

—Beskar puro... Como tú armadura. Mata a la Jedi y es tuyo —dijo con una pequeña sonrisa maliciosa, Din le regresa la lanza y se queda en silencio un momento.

Si ella sabe dónde está, sería una ventaja —dijo L'exxi.

—¿Dónde encuentro a la Jedi? —preguntó, la mujer sonrió con satisfacción creyendo que logró su cometido.

—Lang te dirá las coordenadas. Tengo grandes expectativas contigo mandaloriano —dijo la Magistrada.

Lang acompañó a Djarin a la salida una vez que le compartió la localización de la Jedi, después de desearle buena suerte Din se alejó del lugar, cuando estuvo lo suficientemente lejos le mandó la información a L'exxi.

A cabo de enviarte las coordenadas. Tu posición es la más cercana, te veré ahí.

—Copiado. Salgo ahora mismo con el Niño.

L'exxi tomó al pequeño y salieron de la nave. Caminaron un buen rato hasta llegar al punto indicado.

—Estas son las coordenadas —dejó al pequeño verde sobre una roca y caminó un poco viendo a su alrededor—. No hay nada aquí. ¿Tu ves o sientes algo? —preguntó mirándolo y este estaba entretenido con un objeto en sus manos—. ¿Qué tienes ahí? —se acercó y vio la bolita metálica—. ¿Qué te había dicho Din sobre esto? No le va a gustar que lo hayas bajado de la nave. Mejor dámelo antes de que te lo vea —tomó la esfera—, lo regresaré sin que se de cuenta —la guardó y giró de nuevo para ver a su alrededor—. Din ya debió haber llegado —escuchó un crujido y llevó de inmediato su mano al sable, presto atención y vio a la distancia una gran bestia—. Falsa alarma.

De un momento a otro sintió una presencia muy cerca de ella, giró rápidamente para encontrarse con dos destellos blancos que chocaron con su Sable. Los ataques no cesaban por parte de aquella figura encapuchada, L'exxi estaba más a la defensiva que a la ofensiva, necesitaba espacio para poder reajustar su estrategia, giró para poder poner distancia y con la Fuerza alejó a su atacante haciendo que rodará por el suelo, la castaña giró su sable en su muñeca derecha y lo puso sobre su cabeza extendiendo su brazo izquierdo.

El rostro de su atacante había quedado expuesto, la Togruta veía con desconcierto a la castaña y su pose. L'exxi miraba con atención a su agresora, había familiaridad en su rostro.

"Creo que la he visto antes".

—¡Ahsoka Tano! —se escuchó la voz de Djarin que se acercaba—. Bo-Katan nos envió —dijo poniéndose aún lado de L'exxi.

—No queremos hacerte daño —dijo la castaña bajando su sable y guardándolo—. Solo queremos hablar —Tano bajó los sables y miró al pequeño quién veía todo atento.

—Espero que sea por él —dijo ya más calmada con la guardia abajo y a paso lento se acercó al niño.

Transcurrieron algunas horas en que Ahsoka se había apartado con el niño, estaban uno frente al otro, no había palabras, la togruta parecía mover la cabeza asintiendo y lanzaba miradas furtivas a Din y L'exxi. El mandaloriano caminaba de un lado a otro de vez en cuando observando al par que estaba a lo lejos.

—Le vas a hacer un hoyo al piso —dijo L'exxi siguiendo con la mirada a su compañero—. Si no te conociera diría que estás nervioso.

—Ya llevan mucho tiempo allá —dijo con un tono preocupado.

—Ella tiene una conexión fuerte con él, más de la que yo he podido tener —Din la miró con curiosidad-. El único momento que pude tener un lazo tan estrecho fue cuando atacó a Cara, pude escuchar sus pensamientos, de ahí supe que tenia miedo por ti. Y cuando detuvimos al trooper incinerador fue una conexión breve. Supongo que me falta mucho entrenamiento para poder hacer lo mismo —ambos dirigieron su atención a Ahsoka quién se acercaba con el pequeño en brazos, L'exxi y Din la siguieron hasta que puso al niño en una roca y tomó asiento, el pequeño la miró y ella sonrió leve asintiendo.

—¿Esta hablando? ¿Tú entiendes lo que dice? —preguntó Djarin con aire de sorpresa.

—Algo así. Grogu y yo sentimos los pensamientos del otro —el pequeño la miró.

—¿Grogu? —preguntó L'exxi y el pequeño la miró alzando sus grandes orejas en alerta, la castaña sonrió al ver su reacción.

—Sí. Así se llama.

—Grogu —fue ahora Din en llamarlo y el niño lo miró con cierta alegría en su rostro.

—Fue criado en el Templo Jedi en Coruscant...

—Igual que tú madre —susurró Din a L'exxi, ambos se sentaron para prestar atención a lo que Ahsoka relataba.

—Muchos maestros lo entrenaron con los años. Cuando La Guerra de los Clones acabó y el Imperio ascendió al poder, se escondió. Alguien lo sacó del templo, luego sus recuerdos se vuelven... borrosos.

—¿Estuvo en el asedio al Templo? La Orden 66 —dijo L'exxi, la Jedi asintió.

—Sabes sobre lo que pasó —dijo con el rostro contristado, ella asintió—. Después de eso se ve perdido. Solo —Din y L'exxi miraron al pequeño, ambos entendían ese sentimiento, eran más parecidos de lo que pensaban—. Únicamente conocí a otro ser como él. Un sabio maestro Jedi llamado Yoda. ¿Aún puede usar la Fuerza? —Din y L'exxi se miraron.

—Sí. Lo ha hecho varias veces. Me salvó de un mudhorn en una ocasión —dijo el mandaloriano.

—Curó la herida de uno de nuestros amigos y creo que hizo lo mismo con la mía, cuando salimos de Nevarro la primera vez —dijo la castaña mirando a Din—. Él es muy hábil. Estoy segura que la Fuerza es intensa en él —dijo mirando al pequeño que se quedaba dormido.

—Por eso tenemos la misión de entregarlo con los Jedi —agregó Djarin.

—La Orden Jedi cayó hace mucho tiempo —habló Ahsoka.

—Igual el Imperio pero lo están buscando —dijo L'exxi.

—Necesita tu ayuda —añadió Din para finalizar, la Jedi se quedó pensativa un largo rato.

—Déjalo dormir. Le haré pruebas en la mañana —dijo mirando a Grogu quién se había quedado profundamente dormido.

—Gracias —dijo la castaña con una ligera sonrisa, Ahsoka se quedó mirando a L'exxi y después a su sable.

—¿Dónde conseguiste ese Sable?

—Fue un obsequio de un amigo. Era Guardia del Templo.

—¿Tú madre creció en el Templo Jedi? —ella asintió—. ¿Cuál es su nombre?

—Amarilis Mjurran.

—Creí que había muerto durante las Guerras Clon.

—Al parecer esa es la historia oficial. Ella y mi padre sobrevivieron y bueno... decidieron hacer una nueva vida lejos de la guerra.

—Entonces tu padre es un...

—Soldado Clon. Así es.

—¿Y dónde están ellos?

—Murieron. Formaron parte de la Rebelión. Estaban en Alderaan cuando la Estrella de la Muerte atacó. Un momento —dijo L'exxi mirando con más atención a Ahsoka—... Ya sé donde te he visto. Te vi un par de veces con el senador Organa en su crucero.

—Fui parte también, estaba en inteligencia.

—Tú eras Fulcrum —dijo en sorpresiva afirmación, después sonrió.

—¿Fulcrum? —preguntó Din con curiosidad.

—Los Phantom Thieves era una pequeña división, nos encargamos de robar la información del Imperio —dijo mirando a Din explicando con ligera emoción recordando aquellos años—. Ella nos organizaba y nos decía a donde ir y que hacer. Nuestras identidades siempre se mantuvieron anónimas para evitar revelar información por si el Imperio nos capturaba.

—¿Participaste en la batalla de Yavin? —preguntó la Jedi.

—Y-yo —la castaña se quedó fría por un momento—. Digamos que mi cabeza estaba en otro lado después de lo de Alderaan. No regresé a la rebelión —dijo ella tragando grueso, Ahsoka pudo sentir su mete intranquila.

"Mata al mandaloriano".

Escuchó de nuevo en su cabeza. Cerró los ojos y de nuevo intentó tranquilizarse, acto que no pasó desapercibido por la Jedi.

—¿Quieres ir a caminar conmigo? —le dijo la togruta, L'exxi la miró confundida y vio en ella un rastro de preocupación, ella asintió y miró a su compañero.

—Yo... tengo que hablar con ella —se levantó y Din le tomó la mano—. Estaré bien —dijo respondiendo a la pregunta mental de su compañero—, solo necesito aclarar unas dudas —dijo con media sonrisa, él la soltó y caminó con Ahsoka tomando distancia de aquel improvisado campamento.

—Tu conexión con la Fuerza es intensa. Tú madre debió entrenarte bien, de lo contrario te habría percibido desde hace mucho.

—Me entrenó para no ser detectada por los Inquisidores, aunque yo no sabía que esas eran sus intenciones. Para ser honesta hace poco supe que ella había sido una Jedi al igual que Esko, el que me dio el Sable.

—Puedo notar que algo te perturba —soltó sin más la Jedi al ser el motivo principal de que la apartara del campamento.

—Debí imaginar que no pasaría desapercibido —la castaña se detuvo y agachó la cabeza—. Últimamente he tenido el mismo sueño o eso creo que es.

—¿Qué es lo que ves? —preguntó con interés

—A mi. En una nave Imperial, con un sable rojo en mi mano. Siento ira y sufrimiento dentro de mi. Escucho la voz de Moff Gideon diciendo que mate a Din y yo sin vacilar lo obedezco —un nudo se hizo en su garganta y tragó grueso para deshacerse de el—. Al principio creí que solo era un sueño por todo lo que Din, Grogu y yo hemos pasado. Moff Gideon estaba muerto y el Imperio había dejado de perseguirnos, pero después supimos que él seguía vivo. Tengo presente esas imágenes en mi cabeza al igual que su maldita voz diciendo que lo mate. No creo que solo sea un sueño Ahsoka.

—Una visión del futuro —dijo ella seria cruzando sus brazos.

—¿Significa entonces que va a pasar? ¿Voy a matarlo? —preguntó con preocupación.

—Una vez el maestro Yoda me dijo que el futuro siempre está en constante movimiento. Entre más te concentres, el futuro en la visión se puede volver más claro y una vez que lo sepas puedes evitarlo. Puedo ver la bondad que hay en tu corazón, pero tú inclinación al Lado Obscuro es fuerte. El lazo que tienes con el mandaloriano puede llevarte a ese lugar al que no quieres caer —dijo con una ligera preocupación.

—Caí al Lado Obscuro cuando perdí a mis padres, por eso no pude regresar a la Rebelión. Si no hubiera sido por Esko... es decir, Gabe, aún seguiría ahí.

—Tu temor de perder al mandaloriano te puede llevar a lo mismo. Ya lo he visto antes. Yo perdí a mi maestro por ese camino —dijo con el rostro ensombrecido.

—Yo... tengo un compromiso con él. Hasta que el niño no esté a salvo mi deber es permanecer a su lado.

—¿No puedes alejarte o no quieres? —L'exxi se quedó callada, había una gran verdad en la segunda pregunta—. La decisión final es tuya L'exxi. Usa esa bondad para encontrar el equilibrio, recuerda tu entrenamiento. El futuro siempre está en constante movimiento. Pero si decides permanecer aún lado de él, prepárate para pelear con tus demonios internos. No me gustaría que te perdieras —finalizó tomándola del hombro y le dedicó una sonrisa sincera antes de alejarse de ahí.

L'exxi se quedó pensativa después de su conversación con Ahsoka, ahora entendía mas el porque a los Jedis no les permitían mantener alguna relación. Pero su madre lo había logrado, había formado una familia y jamás había caído al Lado Obscuro, ¿sería una excepción a la regla? De lo que estaba consciente es que su madre toda su vida había entrenado para ser una Jedi, tenía la experiencia que ella carecía en ese momento. Esko se lo había advertido.

"Usa el holocrón. Aprende los caminos de la Fuerza para que no caigas al Lado Obscuro".

Había aprendido algunas cosas y admitía que sus habilidades mejoraron, pero no era suficiente. Si lo que veía en la visión era su futuro cercano, no tendría tiempo para un entrenamiento largo, era necesario hacer lo posible para mantenerlo a salvo.

Como si lo hubiera invocado con el pensamiento, los pasos firmes de Djarin se acercaban a ella. L'exxi cerró los ojos y respiró profundo antes de girar a mirarlo.

—¿Estas bien? Fue una larga charla.

—Hay algo que tengo que decirte —dijo seria la castaña lo que provocó en Din un mal presentimiento—. ¿Recuerdas que te dije que había tenido un mal sueño sobre Alderaan? —él asintió—. No del todo fue verdad. Tuve un sueño, sobre nosotros. Yo caía en el Lado Obscuro. Recibía órdenes de Moff Gideon de matarte, y lo peor de todo es que lo hacía sin titubear —sus ojos castaños se empezaron a cristalizar al recordar la imagen en su mente.

—¿Por qué no me lo habías dicho?

—Porque creí que solo era un estúpido sueño. Pero después de ver el mensaje y confirmar que Gideon seguía con vida dudé. Al hablar con Ahsoka me dijo que era una visión del futuro —Din tensó su cuerpo—. Yo jamás te haría daño Din, lo sabes, y haré todo lo que esté en mi mano para que eso no pase, pero si no, quiero que hagas algo por mi —Djarin la miró.

—¿Qué necesitas? —preguntó con interés.

—Primero prométeme que lo harás, por favor —dijo suplicante.

—Lo... lo prometo —dijo con un poco de desconfianza.

—Si caigo al Lado Obscuro, vas a matarme antes de que yo lo haga —dijo con un nudo en la garganta.

—¿QUÉ? ¡NO! —gritó indignado—. ¿Cómo es que me pides que haga algo así?

—Din escúchame...

—¡NO!

—Soy peligrosa en ese estado, se de lo que soy capaz. Lo que te conté solo fue una fracción de todo lo que hice. Si vuelvo a caer tal vez nunca más regresé. Prefiero morir antes de que haga algún daño... antes de que te haga daño.

—No lo voy a hacer.

—Din, me lo prometiste...

—¡NO QUIERO PERDERTE! —dijo con la voz desgarrada tomándola de los brazos con firmeza—. ¡No puedo perderte! ¿Lo entiendes? —L'exxi pudo sentir la mirada de Din a través de su casco y su cuerpo temblar, su corazón se encogió dejando salir unas lágrimas de sus ojos castaños—. Se que no me harás daño. No voy a permitir que algo te pase. Si me olvidas haré me recuerdes. Si caes en el abismo y tengo que ir hasta el mismo infierno para sacarte lo haría sin pensarlo —dijo con voz temblorosa pero segura—. Eres más que mi compañera L'exxi. Somos uno cuando estamos juntos, ¿no es así? No puedo hacerle daño a algo que ya es parte de mi.

—Din... —la castaña no sabía que decir con todos los sentimientos que golpeaban como olas al mismo tiempo, pero su mirada lo expresó todo junto con las lágrimas silenciosas que recorrían su rostro, Din la envolvió en sus brazos protectoramente y L'exxi se aferró a él de su cintura.

—Te traeré de vuelta, lo prometo. Cueste lo que cueste —afirmó con una suave voz.

Ella solo pudo asentir con la cabeza recargada en su pecho donde en ese momento se sentía segura, protegida, esperanzada de que podría funcionar. Si el pequeño la había traído de vuelta un par de veces, podía creer que Din también lo haría. Aunque no podría confiarse, se iba permitir solo por un momento fantasear de que todo iba a salir bien.

"Ahora será más difícil alejarme de ti".


La mañana había llegado, mientas Din se había retirado con Ahsoka para poner a prueba a Grogu, L'exxi se había quedado a meditar, quería ver si podía profundizar más en su visión después de que la Jedi le dio algunas sugerencias.

Pudo verse en una bahía medica de una nave Imperial, nuevamente la voz de Moff Gideon hablando de Inquisidores y Clones. Un planeta rocoso y colinas. Dark troopers bajando del cielo. Pudo ver un planeta diferente, con un resplandor verde azulado.

—Juntos seremos imparables.

L'exxi abrió los ojos de golpe, le tomó un momento regresar a la realidad, sintió un escalofrío y su piel se erizó. No pudo ver mas de lo que ella esperaba pero al menos tenia pistas nuevas. No reconoció ninguno de los lugares que vio pero ya se encargaría de investigar después. Tomó sus cosas y alcanzó a Din y Ahsoka para ver el entrenamiento del pequeño Grogu, pero al parecer las cosas no marchaban bien. Din estaba hincado diciéndole al niño que tomara la piedra, la castaña intuyó que querían que la tomara con la Fuerza, pero el pequeño no cooperaba.

—¿Lo vez? Es obstinado —dijo Din arrojando la piedra frustrado.

—¿A quien se parecerá? —dijo L'exxi con ligero sarcasmo.

—Que lo intente ella, tal vez le haga más caso a mí.

—Los dos sabemos que tú eres su favorito.

—Háganlo ambos —dijo la Jedi—. Intenten conectar con él —ambos se miraron y después al pequeño quién al principio parecía estar distraído, pero después los vio a los dos con atención.

—Intenta con esto —dijo L'exxi sacando la esfera metálica de uno de sus bolsillos, Din la miró—. No preguntes —ella se la entregó pero Djarin la tomó de la mano.

—Hay que hacerlo juntos —ella le dio una media sonrisa y asintió, ambos se volvieron a hincar y con sus manos juntas le mostraron la esfera—. Grogu. ¿La quieres? —el pequeño se puso más alerta—. Pues adelante.

—Vamos amiguito, puedes tomarla —dijo L'exxi amigable. Grogu extendió su mano y entre cerró los ojos, ella lo podía sentir—. Vamos Grogu, se que puedes hacerlo —de un momento a otro la esfera termino en manos del pequeño.

—¡Bien hecho! Bien hecho, niño —celebró Dijo con orgullo.

—Buen trabajo Grogu —ambos se levantaron y fueron con el pequeño.

—¿Viste eso? Muy bien. Sabía que podías hacerlo —dijo Din.

—Creo que solo le faltaba la motivación correcta —añadió L'exxi tomando la esfera en su mano.

—Formó un fuerte apego hacia ustedes. No puedo entrenarlo —dijo Ahsoka tajante.

—¿Qué? —dijeron los dos al mismo tiempo.

—¿Por qué no? Ya viste lo que puede hacer —dijo Din un poco molesto.

—El apego que tiene hacia ustedes lo vuelve vulnerable a sus miedos. Su enojo.

—Con mayor razón debes entrenarlo.

—Si lo entrenas podrá controlar mejor sus sentimientos —dijo L'exxi.

—No. Ayer te lo dije —miró a L'exxi—. Vi lo que esos sentimientos le hacen a un Caballero Jedi entrenado. Aún a lo mejores. No iniciaré a este niño por ese camino. Es mejor que sus habilidades desaparezcan.

—¿Entonces yo también tengo que darme por vencida? —dijo la castaña.

—Esta es una situación diferente —dijo seria—. Ya estoy retrasada. Debo regresar al pueblo —dijo alejándose de ahí.

—La Magistrada me envió para matarte —le dijo Din fuerte, ella se detuvo—. No acordé hacer nada. Te ayudaremos con tu problema si te encargas de que Grogu reciba el entrenamiento.

—Si mi madre pudo mantener un lazo sin perderse, creo que él puede hacerlo también —añadió L'exxi, Ahsoka se quedó pensativa por un rato.

—Hay que hablar entonces.

Mientras iban caminando, Djarin las ponía al tanto de lo que había visto dentro de las murallas de la ciudad.

—Tiene un pequeño ejército de guardias armados con rifles blasters A-350, dos droides asesinos HK-87 y un pistolero a sueldo. Él me parece exmilitar. Combinados, ni tus Sables de Luz podrán protegerte con todas esas armas.

—Cierto —dijo con una pequeña sonrisa—. Pero tampoco subestimes a La Magistrada.

—¿Quién es ella? Me ofreció un báculo de beskar puro a cambio de matarte.

—Morgan Elsbeth. En la Guerra de los Clones su pueblo fue masacrado. Ella sobrevivió y dejó que su enojo alimentará una industria que ayudó a construir la Flota Estelar Imperial.

—Te dije que era Imperial —dijo L'exxi a su compañero.

—Ella saqueó mundos y los hizo polvo en el proceso.

—Pues al parecer sigue en el negocio. No pierde su toque personal —dijo la castaña mirando a su alrededor.

—¿Cuándo estuviste en la ciudad, viste algún prisionero? —preguntó mirando al mandaloriano.

—Vi a tres aldeanos colgados afuera de la reja interior.

—Encontremos una forma de liberarlos.

—Usar el factor sorpresa —dijo L'exxi.

—Un mandaloriano y dos Jedis. Jamás lo verán venir.


—Estoy en posición. Tengo a los guardias en la mira —dijo L'exxi por el comunicador a su compañero.

Copiado. Espero tu señal.

L'exxi, oculta por más sombras de los árboles y el ambiente tétrico del lugar, esperaba a la distancia ver el primer ataqué de Ahsoka. Sacó su arco y una vez que vio que la Jedi subía la muralla eliminó a varios guardias que se acercaban con la intención de atacarla, cuando acabaron con todos, Ahsoka entró a la ciudad y L'exxi subió la muralla sin ser detectada.

—Parece que la Magistrada no está feliz con tu "muerte" —dijo L'exxi cuando vio que la togruta arrojó la hombrera de su compañero a los pies de la Imperial—. Ok, la fiesta comenzó —los disparos contra la Jedi habían empezado al igual que le persecución—. Es hora de tu resurrección. Ayudaré a Ahsoka.

Me encargo de los prisioneros.

L'exxi bajó de la muralla y fue tras el pequeño ejército que perseguía a la Jedi, uno a uno los fue eliminando hasta que se encontró con ella.

—Yo me encargó del resto, tú ve por la Magistrada —le dijo L'exxi, ella asintió y se marchó hasta la villa de la imperial.

Solo quedaba un droide y el militar quién se enfrentaba cara a cara con Djarin. L'exxi buscaba entre los callejones al asesino faltante pero no lo encontraba, un disparo de blaster en la calle principal la hizo ponerse en alerta, se dirigió hacia allá y en techo de una vivienda vio al droide, saltó, desplegó su sable y partió a la mitad a la hojalata, la castaña miró hacia la calle y vio a Din observándola y el cuerpo del pistolero en el suelo.

—¿Y entonces? —dijo la castaña a su compañero cuando bajó del tejado.

—Creo que ganamos —miró hacia la calle principal y las personas salían de sus hogares con cautela y ligera esperanza en sus rostros.


El pueblo festejaba su libertad y nombraba a su legítimo gobernador, Ahsoka, Din y L'exxi caminaban hacia la las afueras de la ciudad.

—Me parece que este era tú pago —dijo la togruta extendiendo la lanza de beskar.

—No. No puedo aceptarlo. No termine el trabajo.

—No. Pero esto pertenece a un mandaloriano —dijo plantando la lanza frente a él, Din la tomó y asintió.

—El beskar volvió a casa —susurro L'exxi con una sonrisa que fue acompañada por una de Ahsoka.

—¿Dónde está su amiguito?

—En la nave. Espera, lo traeremos —dijo L'exxi mirando fugazmente a Din.

Ambos caminaron hacia el Crest, al entrar dejaron sus jets packs y se acercaron al pequeño quién dormía.

—Despierta amigo. Es hora de despedirnos —dijo suavemente Din tomando con delicadeza al pequeño, L'exxi y Din se sentaron en el borde de la cama y ella recargó su cabeza en el hombro de Djarin.

—Voy a extrañarte amiguito —dijo L'exxi con un poco de ternura en su voz acariciando la cabeza del pequeño.

Los tres se tomaron unos minutos. Era la primera vez que compartían un momento tan íntimo como ese, como si fueran una familia, una palabra que ambos habían olvidado pero que en eso se habían convertido. Clan. Familia. Para ellos era exactamente lo mismo.

Din miró a L'exxi y después a Grogu. ¿Que estaba pasando con él? Jamás se había imaginado que se encontraría en una situación similar. Meses atrás era un conocido cazarecompensas que hacía lo necesario para cumplir su trabajo, y ahora se encontraba en esta situación; con su enemiga que se convirtió en su compañera, y con su presa que se convirtió en su protegido. Se permitió sonreír por un momento, esa sensación de cercanía, de calor, la sentía... como un hogar.

No podían hacer esperar más a Ahsoka. L'exxi le dio los últimos arreglos a Grogu y lo tomó en brazos para bajar de la nave junto con Din, pero ella se había adelantado a su encuentro.

—Son como unos padres para él —dijo la Jedi—. No puedo entrenarlo.

—Hiciste una promesa. Y nosotros cumplimos con nuestra parte —habló Djarin.

—Hay una posibilidad —dijo Ahsoka acercándose y tomando la mano del pequeño Grogu—. Vayan al planeta Tython. Ahí encontrarán las ruinas de un antiguo templo que tiene un fuerte conexión con la Fuerza. Coloquen a Grogu en la piedra que se encuentra en la cima de la montaña.

—¿Y luego que? —preguntó L'exxi con curiosidad.

—Luego Grogu elegirá su camino. Y tal vez no sea el único —dijo mirando rápidamente a L'exxi—. Si él se comunica por medio de la Fuerza, es posible que un Jedi perciba su presencia y vaya a buscarlo. Sin embargo, como dije, en estos tiempos no quedan muchos Jedi.

—Gracias —dijo Din, L'exxi le dio al pequeño y lo miró—. Te veo arriba —dijo entendiendo lo que silenciosamente pedía L'exxi.

—Entonces, ¿solo hay un camino? —dijo mirando a Ahsoka.

—Tal vez. O tal vez no. Confío en que tomarás una buena decisión, pero no será un recorrido fácil —finalizó con una ligera sonrisa.

—Gracias por todo —dijo extendiendo la mano y la Jedi la estrechó con fuerza.

—Que la Fuerza te acompañe.

—Que la Fuerza te acompañe Ahsoka —se adentró en la nave y antes de cerrar se giró de nuevo a verla—. Tú maestro, ¿regreso alguna vez del Lado Obscuro? —la togruta agachó su rostro y mostró cierto optimismo.

—Quiero confiar en que sí —le sonrió y ella le respondió igual.

L'exxi cerró la puerta del Crest y en poco tiempo sintió como este se elevaba, llegó a la cabina y todos estaban en calma, tomó su lugar y miró al pequeño.

"¿Tomar una decisión? Eso es sencillo. Iré a matar a Moff Gideon".