Un clan en apuros.

Durante su estancia en Tython, el mandaloriano Din Djarin se enfrentó a soldados Imperiales mientras L'exxi y Grogu mantenían su conexión con la Fuerza buscando su camino.

Con la ayuda de Boba Fett y la asesina Fennec Shand, pudieron detener a los invasores, pero pese a sus esfuerzos, los sensibles a la Fuerza fueron secuestrados por dark troopers mandados por el remanente Imperial Moff Gideon.

En compañía de Fett y Shand, Din Djarin va en busca de una vieja amiga en el planeta Nevarro la ahora comisaría de La Nueva República Cara Dune, para que lo ayude a localizar a un prisionero, un ex imperial llamado Mayfield con quién anteriormente había trabajado y que podría ser clave en la búsqueda del crucero del militar.

Mientas el grupo de Djarin planea su misión para infiltrarse en una base Imperial en el planeta Morak, la ex rebelde L'exxi Mjurran, tiene que pasar por una dolorosa tortura vigilada muy de cerca por Moff Gideon.


—Suficiente —expresó el imperial con una sonrisa maliciosa para que detuvieran las descargas, se acercó a la castaña y ella, con las pocas fuerzas que tenía, trató de levantar la cabeza para mirarlo—. Si te preguntas que hice con el niño, descuida, él está bien, solo está descansando.

—¿Para… para que n-nos quieres? —dijo torpemente, los inhibidores mentales no solo le obstruían usar la Fuerza, la mantenían ligeramente sedada. Él se acercó a ella.

—Supongo que este es el momento en que te revelo todo mi plan, ¿no es así? —dijo con una ligera sonrisa—. ¿Sabes qué fueron los factores claves que ayudaron al Imperio a mantener su gloria a demás del Emperador y Lord Vader? —miró a L'exxi pero ella no reaccionó—. Supongo que es un no. En primer lugar los soldados Clon. Sin ellos el Imperio no hubiera tomado su posición rápidamente. Su ciega lealtad gracias al chip inhibidor fue de gran ayuda, no solo para deshacerse de los Jedis, si no para tomar el control de la galaxia en poco tiempo. En verdad fue una pena que con el tiempo los desecharan como basura, estoy seguro de que aún tendríamos el control si los tuviéramos como tropas, eran formidables. Fue un gran error reemplazarlos por personas comunes —un par de troopers se miraron entre sí, les había golpeado en el orgullo—. Y en segundo lugar teníamos a Los Inquisidores. Ayudaron a mantener el orden con su gran poder y habilidad, muy por debajo de Lord Vader claro, pero también cumplieron con su trabajo que era eliminar a los Jedi sobrevivientes —se paró firme y llevó sus manos a su espalda—. Ahora, ¿quieres saber mi idea? Imagina si pudiéramos combinar la obediencia de los Clones con el poder y habilidad de un Inquisidor —dijo con ligero entusiasmo en su voz, la miró y sonrió—. Si no logras imaginarlo no te preocupes, lo verás de primera mano. Debes sentirte honrada de ser la primera L'exxi de tu clase. Llévensela al laboratorio y empiecen con el procedimiento —ordenó el Moff a sus soldados, se dio la vuelta y caminó hacia la salida pero antes de cruzar la puerta se detuvo—. Le daré tus saludos al pequeño —la puerta se cerró detrás de él.

—Yo lo oíste —dijo uno de los troopers a otro soldado—. Hay que sacarla de aquí antes de que los inhibidores dejen de hacer efecto.

—Que venga uno de los Clones a hacerlo —refunfuñó el soldado para sí.

—Te van a escuchar —lo reprendió su compañero que estaba a su lado.

El trooper que controlaba el tablero abrió los grilletes y desactivo el campo de fuerza que la mantenía suspendida haciendo que esta cayera de cara al suelo. Los soldados se acercaron, la esposaron y tomaron por los brazos para levantarla.

—Muévete Rebelde —dijo uno de ellos jalando sus brazos bruscamente llevándola a rastras hacia la salida.

L'exxi con pasos tambaleantes recorrió los pasillos custodiada y guiada por los soldados imperiales. Su cerebro empezaba a despertar poco a poco, si quería escapar tendría que actuar rápido.

Con las fuerzas que logró acumular, empujó hacia la pared al soldado de su derecha y con sus manos juntas golpeó al de la izquierda, lo tomó del casco y lo llevo directo a su rodilla para terminar dándole una patada en el estómago y que golpeara con la espalda la pared. Antes de que el otro trooper se pusiera de pie, L'exxi, rodeó el cuello del soldado y con los grilletes ejerció presión hasta hacerlo crujir, al soltarlo el cuerpo del soldado se desplomó inerte en el suelo, la castaña cayó de rodillas agitada aún no había recobrado todas sus fuerzas. Le tomó solo unos segundos soltarse de los grilletes, agarró el blaster y recargándose en la pared se puso pie.

—Tengo que encontrar a Grogu para largarnos de aquí —susurró para sí, miró a su alrededor tratando de elegir el camino correcto, aún no podía usar la Fuerza por lo cual no podía percibirlo, tendría que guiarse por sus instintos.

Regresó hacia el área donde la tenían retenida y buscó en las dos celdas continuas, pero estaban vacías.

"¿En dónde estás?".

—Señor. La prisionera escapó —avisó un trooper al Moff, él con semblante calmado lo miró.

—Intentará venir por el niño. Atrápenla, pero recuerden que la quiero viva.

—¡Si señor! —el soldado salió apresurado de la habitación.

—Tu amiga tiene las intenciones de venir por ti —dijo el Moff mirando al pequeño verde que estaba semi inconsciente—. Que te parece si vamos a su encuentro —sonrió.

La castaña había podido evitar a algunos troopers, pero estaba empezando a desesperarse por no encontrar al Niño. Bajó a la bahía de carga, escondiéndose entre los enormes contenedores que en el lugar había, a lo lejos logro vislumbrar un casa TIE listo para salir.

—Tengo mi medio de escape, solo falta Grogu.

—¡Ahí está! —aviso un trooper, el pequeño grupo de imperiales que empezaron a disparar en modo aturdir.

¡Karabast! —L'exxi corrió para salir de la bahía de carga y adentrarse nuevamente a los pasillos del crucero, pero otro grupo de troopers le cerró el paso y empezaron a disparar sus blasters—. ¡Maldición! —nuevamente se escondió detrás de los contenedores, sus fuerzas regresaban al igual que sus habilidades así que intentó mover un contenedor con la Fuerza pero de un momento a otro los troopers hicieron un cese al fuego.

—No tiene escapatoria Agente —se escuchó la voz arrogante de Gideon hacer eco en el lugar—. Es mejor que haga su rendición de manera pacifica —L'exxi soltó una risa irónica.

—No pienso convertirme en tu rata de laboratorio. ¿Qué te hace pensar que voy a rendirme tan fácil?

—Porque tendrás una motivación. Si no lo haces el pequeño pagará las consecuencias.

"¿Qué?".

L'exxi asomó la cabeza por encima del contenedor y vio a Moff Gideon sostener a Grogu inconsciente en su brazo y con un sable obscuro en la otra mano manteniendo la hoja cerca del cuello del niño.

—¡Suéltalo! —gruñó L'exxi apuntándole con el blaster saliendo de su cubierta, de inmediato fue rodeada por troopers.

—Baja tu arma y no le haré daño —dijo con una sombría sonrisa, ella miró a su alrededor eran demasiados troopers, las probabilidades de escapar junto con Grogu eran bajas. Sin pensarlo mucho ella obedeció—. Así está mejor. No es necesaria tanta violencia.

—Te juro que si le haces algo…

—¿Qué vas a hacerme? Las probabilidades de que salgas viva de esta situación son de cero —dijo señalando con la mirada a los soldados que la rodeaban—. Con solo una orden mis troopers abrirán fuego —ella sonrió.

—Aunque yo muriera, recibirás tu merecido. No habrá lugar en la galaxia en dónde te puedas esconder de él y lo sabes. Te va a encontrar y te va a matar —dijo con una sonrisa segura.

—Dudo mucho que un muerto regresé para vengarse —dijo el Moff soltando una sonrisa sarcástica.

—¿Qué? ¿De que estás hablando? —L'exxi lo miró confundida.

—Míralo por ti misma —Moff Gideon asintió al soldado que tenía a su costado, este extendió la mano y desplegó un holograma donde aparecía el Razor Crest, L'exxi miró con atención y en cuestión de segundos vio al Crest explotar.

—No es cierto. No puede ser —dijo con un hilo de voz aún mirando el holograma que se repetía en bucle.

—Destruimos la nave con el mandaloriano dentro…

—Mientes —dijo con voz temblorosa, la castaña bajó la mirada intentando controlarse.

—Lo has visto con tus propios ojos. Nadie vendrá a rescatarlos. Ahora estás sola.

"No. No es posible. Din…".

L'exxi sintió que algo dentro de ella se había quebrado, su visión se estaba haciendo realidad. Había fallado épicamente. Prometió protegerlo y ahora estaba muerto. Inevitablemente las lágrimas hacían un recorrido silencioso por su rostro mientas su cuerpo empezaba a temblar, sus nudillos se habían emblanquecido por la fuerza con que apretaba sus puños. Aquel sentimiento de tristeza se convertía poco a poco en odió hacia una persona y en ese momento solo quería una cosa… venganza.

La ira empezó a inundar su ser. Podía sentir el frío recorrer su cuerpo, como su mente de nuevo iba siendo arrastrada hacia el abismo, hacia la obscuridad. Sintió un gran poder surgir dentro de ella igual que una corriente eléctrica que recorría todo su cuerpo.

Los troopers que la flanquearon pudieron sentir como el lugar empezó a estremecer, todos se miraron entré sí confundidos pero Moff Gideon mostraba una sonrisa de satisfacción.

—Din Djarin está muerto —agregó el hombre en completa seriedad intentando hacer más grande de herida.

—¡NO! —gritó L'exxi dejando salir su poder lanzando todo lo que había a su alrededor.

Extendió la mano hacia un contenedor y lo lanzó hacia unos troopers, su mano izquierda la dirigió a un soldado y empezó a estrangularlo para finalmente quebrar su cuello y lanzarlo a otros troopers. Gideon mantenía una sonrisa ante aquella demostración de poder hasta que poco a poco empezó a quedarse sin aire, soltó al pequeño pero fue sostenido por L'exxi usando la Fuerza dejándolo lentamente sobre el suelo. L'exxi alzó la mirada revelando sus ojos amarillentos demostrado que había sido consumida por el Lado Obscuro. Miró directamente a los ojos de Moff Gideon, quería presenciar como la vida y esa sonrisa prepotente abandonaban poco a poco su cuerpo. Se fue acercando lentamente a él con paso firme.

—Ahora morirás —dijo la castaña con voz gélida, un disparo en su hombro hizo que lo soltara, cuándo cayó los soldados dispararon sus blasters hasta dejarla inconsciente.

—Señor, ¿se encuentra bien? —se acercó su oficial de comunicaciones para ayudarlo a levantarse.

—Estoy bien —dijo tratando de retomar su porte infranqueable—. Lleven al niño a su celda.

—¿Y que hacemos con ella?

—Llévenla al laboratorio. Que tomen la muestra de sangre y la preparen para la intervención. Ya está lista para el siguiente paso.

—Si señor.


Morak

Mayfield y Din habían logrado infiltrarse en la base Imperial haciéndose pasar por troopers y sobreviviendo a los ataques de piratas. Ahora estaban a un paso de conseguir lo que necesitaban. Parados afuera del comedor de oficiales, Din le entregó el cilindro de memoria a Mayfield.

—Suerte —le dijo Djarin, mientas lo veía entrar el caza sintió una punzada en su pecho al igual que un sentimiento de preocupación y la sensación de frío recorrió su cuerpo—. L'exxi —susurró para sí teniendo un mal presentimiento, vio a Mayfield salir del comedor de inmediato con una expresión nerviosa.

—No puedo entrar ahí.

—¿Por qué?

—Es Valin Hess —dijo señalando sutilmente con la cabeza al oficial que los observaba desde una de las mesas del comedor.

—¿Quién?

—Valin Hess. Trabajaba para él.

—¿Y te reconocería?

—N-no lo sé —dijo titubeante—. Solo era un oficial de campo, pero no me voy a arriesgar. Se acabó —intentó alejarse pero Din lo detuvo.

—Hagámoslo rápido y nos vamos de aquí.

—En verdad no puedo. Tenemos que abortar, lo siento —dijo nervioso.

—No. No puedo. Si no conseguimos esas coordenadas perderé a L'exxi y al Niño para siempre. Se agota el tiempo —dijo con preocupación al tener todavía presente aquel sentimiento—. Dame la memoria.

—No va a funcionar. Para acceder a la red la terminal tiene que escanear tu cara —le dijo Mayfield, Din se tomó unos segundos.

—Damela —habló con decisión el mandaloriano, había hecho una promesa.

"Si tengo que ir al mismo infierno, lo haré sin pensarlo".


Los troopers llevaron a L'exxi hacia el laboratorio, la colocaron sobre la mesa atando sus manos y pies. Fue cuestión de tiempo para que Moff Gideon atravesara las puertas de aquel laboratorio en donde un par de guardias custodiaban el lugar y un droide médico trabajaba extrayendo la sangre de L'exxi.

—¿Esta lista? —preguntó el de mayor rango.

—Ya recolectamos la sangre que necesitábamos.

—Excelente —sonrió en satisfacción, se acercó a la mesa y miró a la joven—. Tú y yo seremos imparables. Me ayudarás a regresar la gloria al Imperio. Estoy seguro que él estará complacido en tener a alguien como tú a su lado —miró de nuevo al droide—. Empiecen con el implante.

El droide manipuló los controles y la mesa donde estaba la castaña se movió para ingresarla a la máquina. Con precisión las herramientas se movían para abrir su cabeza y poder implantar el chip de control que Moff Gideon había mandado diseñar.

—Esta listo señor —avisó el droide después de varios minutos de espera—. Signos vitales estables. El chip parece mantenerse funcional y en sincronía.

—Bien. Despiértela —el droide accionó la máquina y la mesa se movió nuevamente sacando a L'exxi del tubo médico—. Desátenla —ordenó a los troopers, ellos se miraron entre sí dudando ya que habían presenciado lo que había ocurrido en el hangar, sin perder más tiempo obedecieron—. ¿Agente Mjurran? —llamó el hombre cuando esta despertó, la castaña se levantó y giró su rostro hacia él, no había expresiones, solo unos ojos vacíos, sin sentimientos, sin voluntad.

—Mi Lord —Moff Gideon sonrió ampliamente en satisfacción, su experimento había tenido éxito.

—Bienvenida al Imperio. Llévenla a que cambié su uniforme, ahora es una de nosotros. Y que vaya al puente una vez que esté lista.

—Si señor —dijeron los troopers al mismo tiempo.

Gideon se dirigió al puente con pasó firme, se sentía orgulloso por lo que acababa de ver, su idea, su experimento había funcionado, era cuestión de tiempo para que pudiera implementarlo en un futuro. Entró al puente y todos lo saludaron con la formalidad correspondiente, simplemente se quedó ahí parado, sintiéndose satisfecho, pleno, hasta que sus pensamientos fueron interrumpidos por su oficial de comunicaciones.

—Señor… Debería ver esto —se acercó a la mesa principal de control y se desplegó un holograma, era la imagen del Mandaloriano.

—Moff Gideon. Tú tienes algo que yo quiero. Tal vez creas que tienes alguna idea de que tienes en posesión, pero no es así. Y pronto volverán conmigo. Significan más para mí de lo que jamás sabrás. —el mensaje terminó y el holograma desapareció dejando a un Imperial inquieto.

—¿Qué haremos señor? —preguntó la oficial.

—Esperar. Ya estamos listos para cualquier contingencia —dijo el hombre mostrando confianza, en ese momento las puertas del puente se abrieron revelando la figura de una mujer en un traje imperial negro parecido al que usaban los Inquisidores en sus años de gloria, con medio rostro cubierto por una máscara negra y cubierta la cabeza por una capucha a tono—. Acércate —la mujer obedeció y quedó frente al Moff, puso una rodilla al suelo y bajó el rostro en señal de respeto—. Necesitarás las herramientas apropiadas para tu siguiente misión Agente Mjurran —miró a uno de sus oficiales y él se acercó con una caja que puso sobre la mesa, Moff Gideon la abrió y sacó de ahí un sable de luz doble—. Esto perteneció al anterior Inquisidor que trabajó conmigo, ahora te lo entrego —puso el sable en las manos de L'exxi y esta lo tomó, lo extendió y la habitación se envolvió en una luz roja que acentuaban más sus ojos ambarinos.

—¿Cuál es mi misión? —dijo L'exxi con voz fría.

—Matar al mandaloriano.

—Sí, mi Lord. Larga vida al Imperio.