Odio. Odio. Odio.
Solo escucho esa palabra en mi cabeza.
¿Qué es este vacío que siento?
Se que había algo ahí, algo importante.
Todo es obscuro, frío.
Siento que me arrastra a lo profundo, me sofoca. ¿Alguien puede ayudarme?
Estoy sola, completamente sola.
No existía otra palabra para describir lo que en esos momentos sentía... Orgullo. Desde que había recibido el reporte del Dr. Pershing sobre L'exxi, surgió en él la apremiante necesidad de tenerla en sus manos. Tanto el Niño como ella eran necesarios, pero los planes que había pensado para la castaña eran más específicos. Ahora la tenía frente de él, arrodillada, mostrándole lealtad y sumisión. Tener a alguien con ese poder lo hacía sentir más invencible.
Había pensado en entregarla, sin duda que él estaría complacido por recuperar lo que alguna vez perdió, pero ahora con todas la posibilidades que se abrían frente él esa idea simplemente le era imposible de realizar.
El Emperador había tenido a Vader, él ahora la tenía a ella y era claro lo que quería hacer con tal poder en sus manos. Pero antes de poner cualquier plan en marcha, tenía que asegurarse de algo.
—Antes de tu misión, tienes que encargarte de otra cosa que es prioritaria —dijo Moff Gideon con una imperceptible sonrisa, caminó hacia la mesa de operaciones y desplegó el holograma de un planeta, L'exxi se acercó y lo observó con atención—. Este es Zance II. Ahí hay una pequeña base de comunicaciones de La Nueva República, destrúyela por completo —señaló en el mapa y la base resaltó en rojo—. Repórtate en cuanto termines —los ojos ambarinos de la castaña se dirigieron a Gideon y asintió llevándose la mano derecha al corazón en forma de saludo.
—Si, Moff Gideon —comenzaba su recorrido hacia la salida cuando fue llamada nuevamente por el imperial.
—Oh, Agente Shadow —la castaña se giró para verlo—. Sin prisioneros ni testigos —ordenó tajante, ella sin titubear salió del lugar.
—Disculpe, Señor —se acercó la oficial de comunicaciones—. Esa base, no es un objetivo militar.
—Lo sé —sonrió con arrogancia—. Pero como siempre, cada experimento tienes que ponerlo a prueba, y en este caso hay que poner a prueba la obediencia.
Shadow subió a un caza TIE que previamente habían preparado para ella y lo encendió, al despegar del hangar puso las coordenadas hacia Zance II y se adentró en el hiperespacio.
Después de interceptar la lanzadera tipo Lambda donde se transportaba el Dr. Pershing, Din Djarin y Boba Fett se dirigieron al planeta Lafete para buscar aliados en su misión de recuperar a los secuestrados por el imperio.
La habitación estaba envuelta entre los murmullos y las pláticas de los comensales que disfrutaban su tranquila estancia, todo el lugar quedó en completo silencio cuando vieron entrar a Djarin y Fett. El mandaloriano sin prestar atención a las reacciones que su presencia había provocado, examinó con su vista el lugar hasta que pudo encontrar a quién buscaba.
—Necesito tu ayuda —dijo Din a la pelirroja que comía en compañía.
—No todos los mandalorianos somos cazarecompensas —respondió Bo-Katan—. Algunos servimos a un propósito mayor.
—Se llevaron al niño y a L'exxi —dijo con pesar y frustración en su voz.
—¿Quiénes?
—Moff Gideon.
—No lo encontrarás jamás —habló rendida desviando la mirada.
—No las necesitamos. Vámonos de aquí —dijo Fett, pero esto llamó la atención de las dos mandalorianas.
—Tú no eres mandaloriano —afirmó con severidad Bo-Katan al del beskar verde.
—Jamás dije que lo fuera —respondió Fett.
—No sabía que los subordinados podían hablar —le dijo Koska con burla, Boba rió.
—Miren, la Quacta diciéndole pegajoso al Stifling —él se acercó y ella se levantó retadoramente—. Relájate pequeña.
—Hablaras a través del vidrio de un tanque bacta.
—Koska tranquila. Guárdalo para los Imperiales —le dijo Bo-Katan, ella de nuevo tomó asiento.
—Tenemos sus coordenadas —habló Din.
—¿Puedes llevarme a Moff Gideon? —preguntó con sorpresa.
—El Moff tiene un crucero ligero. Podría ayudarte en tú esfuerzo para recuperar Mandalore.
—No hablas en serio. ¿Mandalore? —dijo un incrédulo Fett—. El Imperio hizo pedazos ese planeta.
—Eres una desgracia para tu armadura —dijo Bo-Katan.
—Está armadura le perteneció a mi padre.
—Creo que hablas de tu donante —dijo arisca.
—Cuidado princesa —dijo Fett acercándose, ella se levantó al igual que Koska.
—Tú eres un clon. He escuchado tu voz miles de veces.
—Y puede ser la última que la oigas —Koska arremetió un golpe contra Fett pero este fue esquivado desatando un enfrentamiento entre ellos.
Din se había quedado observando la pelea entre aquellos dos recargado en la columna sin preocupación recordando las palabras que L'exxi le dijo tiempo atras: "¿Siempre son tan severos con los suyos?". No podía juzgar aquella situación, él mismo se había comportado hostil con Kryze y sus compañeros cuando los conoció. Tal vez había sido la sangre guerrera que corre por sus venas que lo había llevado a actuar de manera impulsiva, pero después de pasar por tanto en todo ese tiempo, ahora podía ver las cosas de una manera más abierta y objetiva.
—¡Ya basta, paren los dos! Si hubiéramos mostrado la mitad de ese coraje al Imperio no habríamos perdido nuestro planeta —dijo Bo-Katan irritada, Koska y Fett se calmaron—. Tendrán nuestro apoyo —ahora miró a Djarin—. A cambio, conservaremos la nave para recuperar Mandalore. Si consigues terminar tu misión, te pediría que reconsideraras que uniéramos esfuerzos. Los mandalorianos llevan exiliados de nuestro planeta demasiado tiempo.
—Me parece bien.
—Una cosa más. Gideon tiene un arma que alguna vez fue mía. Es un arma antigua que puede atravesar lo que sea.
—Bueno, casi lo que sea —dijo Koska.
—No puede atravesar el beskar puro —complementó Bo-katan y miró de nuevo a Din—. Yo mataré al Moff y recuperaré lo que por derecho me pertenece. Con el Sable Obscuro en mis manos, Mandalore por fin estará a mi alcance.
—Ayúdame a rescatar al Niño y a L'exxi, y puedes quedarte con lo que quieras. Ellos son mi única prioridad.
La nieve caía con delicadeza en el bosque pintando aquel paisaje de blanco haciendo un equilibrio perfecto con el crepúsculo nocturno. Un par de troopers de La Nueva República habían salido de la pequeña base para sus rondas de vigilancia, un escalofrío recorrió sus cuerpos al sentir el aire helado chocar contra su piel expuesta.
—Oye, terminando el turno hay que ir por un trago —le dijo un trooper a su compañero señalando la aldea que estaba muy cerca de ahí.
—Nah... Prefiero algo caliente —dijo el otro alzando sus hombros tratando de reconfortarse.
—Vamos Albert, quiero saludar a la chica de La Casa Pública —habló suplicante—. Quiero invitarla a salir.
—No me necesitas para hablar con una chica Dieter —dijo con fastidio.
—Si quiero verme como un galán, tengo que llevar a alguien más feo... así que sí, te necesito —dijo bromeando.
—Slemo —reprochó y el otro carcajeo.
—Bueno, tal vez tenga una amiga. Hay una linda chica Twi'lek ahí —dijo pícaro codeando su brazo—. Si mal no recuerdo, la última vez que fuimos no dejaba de mirarte —alzó varías veces la ceja con una sonrisa.
—¿Es en serio? —dijo Albert sorprendido y sonrojado.
—¡Claro! —dijo el otro con seguridad, Albert se aclaró la garganta.
—Okay. Todo por ayudar a un amigo.
—¡Así se habla! —dijo palmeando fuerte su espalda haciéndolo tambalear un poco— Yo creo que ya entramos ¿no? Se me congela la nariz, y otras cosas.
—Si. Ya quiero irme —dieron unos cuantos pasos hacia la entrada cuando escucharon el crujir de la nieve a sus espaldas, ellos giraron y vieron aparecer de entre los árboles una figura obscura que se acercaba con andar calmado pero firme.
—¡Alto ahí! —advirtió Dieter, al ver que ignoró su petición apuntaron con sus blasters.
—¡Identifícate! —ordenó el otro, la figura siguió caminando acercándose más rápido sacando algo del interior de su abrigo—. ¡Abriremos fuego si no te detienes! —al ver que no obedeció empezaron a disparar pero de inmediato un destello rojo hizo iluminar el lugar, el objeto con destreza desviaba cada uno de los disparos hechos por los troopers.
—No puede ser... —dijo Dieter empezando a temblar reconociendo esa la escena, su compañero sacó el comunicador.
—¡Nos atacan! Repito. ¡Nos ata...! —no terminó la frase cuando sin percibirlo y con gran rapidez la figura encapuchada lo había atravesado a la mitad con el sable rojo, Shadow miró al segundo trooper y con un movimiento rápido la hoja del sable fue directo a su cuello, solo vio el cuerpo del hombre desplomarse en la nieve, aquellos gélidos ojos ambarinos vieron rodar el casco del sujeto quedando a unos centímetros de sus pies.
—Aquí centro de mando. Repita. Por favor confirme —la Agente Shadow miró al comunicador, extendió la mano y con la Fuerza lo levantó, cerró su mano hasta que la aparato se hizo añicos.
Se acercó a las puertas blindadas, intentó abrirlas pero estaban selladas, con su sable atravesó el metal y empezó a cortarlo para crear una entrada.
—Señor —avisó el oficial de comunicaciones a su comandante—. Tenemos una violación de seguridad en el acceso norte. Los oficiales Turner y Zacks no han regresado de sus rondas, tampoco se han reportado.
—Da la alerta. Manda a un grupo de...
—¡Nos atacan! —se escuchó por el comunicador, podían es escucha en el fondo disparos de blasters.
—¿Cuál es su posición?
—¡Necesitamos refuerzos! ¡Necesitamos...! —después de escucha un gritó la comunicación se cortó y la sala se quedó en completo silencio, los militares se observaron unos a otros expectantes.
El comandante se acercó a la consola y buscó por las cámaras de seguridad el area que se encontraba bajo ataque hasta que la pudo encontrar, pero lo que vio a través de esas pantallas lo dejo completamente helado. Al ver aquella figura negra encapuchada con el sable en su mano sus nervios lo traicionaron y empezó a temblar. Su mente empezó a revivir aquel momento en que después de la Batalla de Scarif, Lord Vader logró abordar el crucero estelar Profundidad, a través del cristal de aquella puerta pudo ver cómo sus compañeros caían uno a uno a manos del Imperial y su despiadado sable carmesí. Él había logrado sobrevivir ante aquel ataque, pero ahora la historia se repetía, y estaba seguro que no correría con la misma suerte.
—Señor, ¿qué hacemos? —habló con nerviosismo uno de los oficiales.
—Traten de detenerlo —dijo con su voz quebrada.
Shadow desviaba los disparos de los blaster con fluidez al igual que se hacía valer de sus habilidades para desarmar a sus oponentes y acabar con ellos uno a uno.
—¡Sigan disparando! —ordenó el trooper a sus compañeros que habían intentado bloquear el paso hacia el centro de mando, de un momento a otro sus pies dejaron el suelo y su cuerpo fue usado como escudo humano por la intrusa para después ser desechado.
Otro de ellos lanzó una granada pero está fue devuelta por castaña usando la Fuerza logrando eliminar aquel pequeño grupo de soldados dejando así el paso libre había el centro de mando. Mientas se acercaba a la puerta, el Comandante ordenó sellar las puertas blindadas acción que no detuvo a la Agente Imperial, valiéndose de su sable nuevamente penetró el metal y empezó a cortarlo. Dentro de la sala, todo los oficiales se habían preparado con sus blasters, cuando aquel pedazo de metal se desplomó en el suelo empezaron a disparar siendo todo aquello un esfuerzo en vano. Uno a uno fueron cayendo por el sable rojo que empuñaba la ahora Imperial.
Al dejar la pequeña base vacía, Shadow empezó a colocar cargas en todo el lugar. "Destruyela por completo". Fueron sus órdenes, y eso era exactamente lo que iba a hacer.
Las exposiciones de aquella pequeña base llamaron la atención de la aldea cercana, los más curiosos se acercaron para ver lo que pasaba, grave error.
La Agente contemplaba la destrucción de la base a la distancia cuando escucho ruido y murmullos detrás de ella, un grupo de personas se hacía acercado al lugar mirando conmocionada aquella escena.
—¿Qué ocurrió? —escuchó decir a un hombre, Shadow se giró y sus ojos ambarinos se depositaron en él y en los que se acercaban, los presentes sintieron temor ante la figura de la mujer enmascarada que proyectaba esa aura obscura. Hubo un silencio por un momento, solo escucharon el sonido del sable carmesí extenderse frente a la mirada desconcertada y temerosa de todos.
La aldea se había convertido en fuego y cenizas que se elevaban con el viento invernal. Shadow podía sentir el calor de las llamas mientas recorría de forma estoica el lugar. La sonda que venía en su caza TIE escaneaba con cuidado cada estructura, un sonido proveniente de la misma alertó a la Agente que había formas orgánicas debajo de una estructura que permanecía casi intacta, extendió la mano y quitó los escombros para dejar ver a una mujer con una pequeña niña que abrazaba protectoramente.
—¡Por favor, no nos lastimes! —suplicó la mujer con su rostro empapado de lágrimas y reflejando terror en su mirada.
"Sin prisioneros ni testigos".
La mirada fría de Shadow se posó en la mujer que no dejaba de suplicar, alzó la mano y empezó a usar la fuerza contra la mujer y la niña dejándolas sin respiración.
"No lo hagas. ¡Por favor no lo hagas!".
Escuchó dentro de su cabeza. Su mano empezó a temblar titubeando de su acción, provocando que su mente perdiera la concentración. Un sentimiento de culpa llegaba de poco a poco hasta que soltó a la mujer y la niña dejándolas caer al suelo. Shadow llevó su mano a la cabeza, sentía que su mente se partía a la mitad.
"¡Detente!".
Su respiración se agitó y su mirada se emblandeció, cerró los ojos tratando de contener esos pensamientos que llegaban de golpe.
"Tú no eres así".
—Cállate —dijo para sí misma.
"Resiste".
—¡NO! —gritó, su mirada se volvió a endurecer y miró de nuevo a la mujer y a la niña—. Los buenos soldados cumplen órdenes —dijo con frialdad para al final ver los cuerpos inertes de las féminas caer el suelo.
Habiendo cumplido con su misión, caminó hacia las afueras de la aldea hacia donde se encontraba su caza, el sonido de la sonda la hizo detenerse notificando que tenía una transmisión entrante, Shadow respondió y la imagen de Moff Gideon apareció en el holograma, ella se hincó sobre una rodilla y agachó la mirada.
—¿Terminaste con la misión Agente Shadow? —preguntó el Moff con gran interés.
—Sí, mi Lord —dijo la castaña con formalidad—. Tal y como lo ordenó, sin sobrevivientes.
—Excelente —respondió complacido—. Regresa al crucero de inmediato. Ya hemos dejado claro el mensaje para La Nueva República.
—Si, Señor —dijo finalizando con la transmisión.
Se puso de pie y al levantar la cabeza el viento helado provocó una sensación peculiar en la piel de su rostro, llevó su mano aguantada debajo de su ojo y miró con atención la punta de sus dedos, estaban húmedos. Limpió con el pulgar sus dedos sin darle importancia y caminó de regreso hacia su nave seguida por la sonda rastreadora.
El Imperial miraba hacia el espacio con su porte inquebrantable, había cierta felicidad en su rostro ya que todo estaba saliendo como lo había planeado. Las puertas del puente se abrieron y Shadow entró al lugar con pasó firme, el Moff la miró y ella se arrodilló frente a él.
—Buen trabajo Agente. En descanso —dijo el líder regresando su mirada hacia el espacio, ella se levantó y se puso aún lado de él con mirada fría y postura estoica—. Tú y yo, regresaremos el equilibrio a esta galaxia —afirmó—. No puedo esperar a ver todo lo que puedes hacer.
—Es el transbordador Lambda 2743. Solicitando atraco de emergencia —se escuchó por el transmisor junto con un sonido de alarma interrumpiendo el diálogo del imperial—. Repito. Solicito atraco de emergencia, estamos siendo atacados.
—Copiado transbordador Lambda. Solicitud recibida —dijo la oficial de comunicaciones, Gideon giró hacia ella.
—Lancen los Cazas TIE —ordenó el Moff.
—Despejen el tubo de lanzamiento. Desplegando al escuadrón caza —respondió la oficial, tres cazas salieron pero estos casi fueron impactados por el transportador—. ¡Solicitud denegada! Despejen el lanzamiento para que los cazas desplieguen!
—¡Negativo! ¡Negativo! ¡Estamos siendo atacados! —el Moff vio está situación algo peculiar y extraña, cuando menos esperaron el transportado entró hacia el crucero estrellándose en el hangar, no paso mucho tiempo cuando vio que una batalla se empezó a formar en el hangar por parte de los tripulantes que descendieron del transportador al que identificó como mandalorianos.
—Agente Shadow —dijo el Moff con voz arisca, ella se acercó y se puso a su lado—. Es su turno.
