Hola !, estoy de vuelta con un capítulo mas. Primero quiero agradecer a todas las personas que leyeron el primer capítulo de la historia, espero que disfruten este capítulo.

Declaración: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son completamente producto de la imaginación de Masashi Kishimoto.

Capítulo 2

Chismes

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El sonido de unos ligeros golpes en la puerta la despertaron de su sueño interrumpido. A pesar de haber caído en la cama muy temprano el día anterior, agotada, su cuerpo aún demandaba recuperar las horas de sueño perdidas desde la última vez que se permitió un descanso apropiado. Y, para eso, todavía le faltaban un par de horas más en los brazos de Morfeo y una buena taza de café.

Quienquiera que fuera, continuó tocando su puerta.

Molesta, apenas reparó en su imagen cuando se dirigió a la puerta de su hogar, abriéndola de golpe con la fuerza de un notorio enojo por el repentino despertar. Si era alguno de sus compañeros de equipo, se aseguraría de enviarlos durante una temporada al hospital.

Pero su mirada se topó con dos ojos aperlados.

—Neji.

El moreno se encontraba frente a ella de brazos cruzados, esperando una respuesta por su parte con rostro estoico, y la miró discretamente de arriba hacia abajo.

—Sakura, te acabo de despertar, si quieres vuelvo en otro momento.

—No, está bien —atajó ella —. De todos modos, tengo que ir a dejar un reporte a Tsunade-shishou. ¿Ya desayunaste? —le preguntó. La pelirrosa hizo su cuerpo a un lado apartándose de la entrada, ofreciendo pasar al Hyuuga, que entró en el hogar sin dudarlo.

Al cerrar la puerta se miró momentáneamente en el gran espejo que tenía al lado de la entrada. Como pijama usaba una camisa vieja y desgastada de Kakashi, y sus shorts eran de un naranja fosforescente, que indicaban quién era su anterior propietario.

Encogiéndose de hombros, apartó su vista del espejo y siguió a Neji. Cualquier rastro de vanidad de su adolescencia había desaparecido, haciendo que la ropa que en ocasiones usaba, como la mayoría de las playeras y pantalones que tenía para dormir o andar por casa, fuesen donaciones voluntarias o involuntarias de sus compañeros de equipo. Ella se hacía siempre de alguna forma para llevarse toda la ropa que fuesen a tirar, o incluso aquella que no estaba destinada a la basura, pero nunca le negaban ese pequeño capricho a su compañera.

Neji se encontraba parado en su pequeña sala, esperándola. A pesar de mostrarse serio, podía captar un particular brillo en sus ojos que le decían todo.

—Así que te enteraste —Apuntó ella.

El pelinegro permaneció en silencio, observando la actitud irritada de la joven mientras se movía por la estancia con ademanes cada vez más bruscos.

No había más palabras que añadir, ambos sabían a lo que se refería con ello. La somnolencia que tenía anteriormente se disipó, dejando paso a una molestia inminente. Frunciendo la nariz fue a su cocina ignorando brevemente a Neji para sacar lo necesario para desayunar, observando los escasos alimentos que tenía en su despensa: leche, cereal, y su fiel compañero, el café.

—Así que todos lo sabían menos yo, fantástico, debo será el hazme reír de todos —azotó la puerta del refrigerador tan fuerte que este se tambaleó.

Se sentó frente al desayunador y se sirvió su comida.

—Más bien —comenzó el Hyuuga—es de ellos de quienes se ríen. En sus rostros tienen un gran hematoma que les durará unos días y nadie se atreve a quitárselos —le informó Neji con tono jocoso. Su actitud sacó una pequeña risa a Sakura.

Masticando más despacio su cereal, miró a Neji un poco más tranquila. Sólo de pensar que las enfermeras se negaban a darles tratamiento, resultaba como una agradable pomada para su irritación.

—Y hacen bien, me aseguré de que les durasen un tiempo. No puedo creer que no quieran que vaya con ellos a misiones. ¡Una misión desde que regresaron, Neji! ¡Una! — la frustración comenzaba a abrirse paso en su tono irritado—. Salgo lastimada de un encuentro, y ahora no cuentan conmigo en sus misiones para que no me rompa. Sé que intentan protegerme, pero este es el riesgo que corre un ninja y, además, —miró a su compañero con firmeza, subrayando con sus ojos la seguridad de sus palabras— no soy de cristal.

Distintas emociones cruzaron los ojos jade durante un momento, hasta que estos reflejaron tristeza y decepción. Su voz comenzó a decaer, pronunciando las últimas palabras en un susurro desgastado.

—Yo también he entrenado duro todos estos años.

El rostro deprimido de la joven hizo que se le retorciera el estómago a Neji, nada acostumbrado a ver a su amiga así.

Sin poder resistirse, alargó su mano y tomó el mentón de ella para que lo mirara.

—Sakura, no dejes que esas emociones opaquen tu verdadero ser. Los que hemos estado a tu lado conocemos el gran esfuerzo que has hecho. Ellos no tuvieron la fortuna de ver ese cambio, pero nosotros sí. Hokage-sama, Shizune, Shikamaru y yo hemos visto cuánto has progresado —le dio una leve sonrisa tranquilizadora.

Se quedaron en silencio entrelazando sus miradas por un rato sin nada que decir, sus rostros estaban demasiado cerca uno del otro. Una mirada de emociones pareció atrapar los ojos de ambos.

Involuntariamente, sus rostros se acercaron unos milímetros de forma tan lenta, que apenas notaron la pequeña distancia que los separaba si no fuera por la cálida respiración del otro.

Un bufido resonó por la estancia.

— ¡Oh, vaya! De haber sabido que estarían muy ocupados me hubiese quedado arriba —dijo la voz de una joven.

Los dos se separaron de manera violenta, y giraron sus rostros hacia donde provenía la voz. Sakuna los miraba con sorna, deslizando un mechón de pelo negro entre sus dedos.

Allí estaba la hermana de Sakura, Sakuna Haruno. A pesar de ser hermanas gemelas, las diferencias entre ellas saltaban a la vista además de por sus distintos tonos de cabello. Así, mientras que Sakura era una kunoichi, su hermana era civil. En lo que se parecían es que ambas tienen el mismo color de ojos verde brillante que hacía juego con el color de cabello particular de cada una de ellas.

Sakura no pudo evitar un pequeño sonrojo ante la interrupción de su hermana.

—Sakuna, aún es muy temprano para que estés despierta, la abuela aún debe estar dormida.

Sakuna puso los ojos en blanco y se sentó a un lado de su hermana, arrebatándole el plato vacío a su hermana de las manos para servirse cereal.

—Buenos días para ustedes también—dijo con ironía antes de mirar con malicia a su hermana — me he enterado de que has vuelto a golpear a tus amigos.

Sakura ahogó un gemido de frustración.

— ¿Qué? —continuó la pelinegra— Ayer cuando regresaba del trabajo encontré a Sai y Yamato-san inconscientes dentro de un cráter, y la única otra persona que conozco que puede hacer eso se pasa el día enterrada en esa oficina —la señaló con la cuchara en tono acusatorio— además, todos están hablando de lo que pasó. Deben haber hecho algo grave para que incluso golpearas a Yamato-san —miró a Neji y luego a Sakura, esperando una respuesta por parte de alguno.

Sakura y Neji intercambiaron miradas con molestia antes de suspirar resignada. Abrió la boca con intención de empezar a hablar.

—Creo que tendrá que contártelo luego porque estamos retrasados —interrumpió Neji, salvando a Sakura de tener que contar la historia en aquel momento.

Sakuna suspiró derrotada, le hubiese gustado saber que había pasado entre su hermana y el equipo. Las prolongadas ausencias de su hermana y los riesgos que esta corría en cada misión le hacían amar aún más su pacífica vida como civil. Ciertamente, también reconocía la labor de los ninjas por ayudarles a mantener esa paz.

La pelinegra sonrió ligeramente a su hermana.

—Bien, creo que la tienda de plantas medicinales necesita un poco de flores para decorarla, así que iré a saludar más tarde a Ino.

De nuevo, Sakura sintió cómo la inquietud hacía que las sienes le latiesen con fuerza. Temía lo que podía suceder cuando su hermana y su mejor amiga congeniaban, sobre todo cuando se trataba de satisfacer su curiosidad son un par de torbellinos. Ahora estaba segura de que buscarían toda la información al respecto, y solo rezaba que Mikoto no se encontrase en el mercado en el momento en que su hermana estuviera merodeando por allí.

Si Sakuna fuera una kunoichi, Ibiki con gusto la hubiese tomado bajo su ala, sobre todo teniendo en cuenta su habilidad para la persuasión y la búsqueda de información, pero ella decidió ser un civil. Sakura se alegró en ese momento de haber elegido el camino de una kunoichi. Sin duda, la vida del ninja satisfacía sus inquietudes y llenaba de emoción su vida. Tenía que admitir que en un principio fue por perseguir a Sasuke y seguir con su mejor amiga Ino, pero con el tiempo y la madurez sus prioridades cambiaron.

—Iré a arreglarme, no tardo en bajar —dijo Sakura corriendo a su cuarto para arreglarse. Lo único que podía hacer por ahora para librarse de la plática era huir. Giró su cabeza un momento para echar un vistazo a su acompañante, algo preocupada, pero sabía que Neji puede manejar la situación con su hermana.

En cuanto la pelirrosa desapareció de su vista, Sakuna dejó su plato de cereal a un lado y, entrelazando sus manos apoyando su cabeza en ellas, miró a Neji con interés.

—Mi hermana puede ser una estúpida cuando se trata de los hombres que se le quedan mirando como idiotas al verla pasar, pero yo no soy tan ingenua. Así que ya conozco tus intenciones desde hace tiempo, pero como buen caballero que eres le diste su tiempo desde que terminó con Shikamaru —dijo Sakuna mirándolo con una ferocidad depredadora. Sin embargo, esta vez su presa es otro depredador tan hábil como ella.

n la esquina de sus labios se asomó una sonrisa en el rostro de Neji.

—Tan perceptiva como Kiba y Shikamaru, me dijeron. ¿Es cierto el rumor de que uno debe pasar por ti antes de poder estar con Sakura? —cruzó sus brazos enarcando una ceja.

—Así que eso dicen de mí, ¿eh? —La sonrisa en el rostro de Sakuna se hizo más grande. — No me quejo, me gusta. Mi hermana y mi abuela son lo único que me quedan, puedo no ser un ninja, pero ella es mi familia y la protegeré con garras y dientes.

—De los otros dos —se encogió de hombros—, Kiba-kun fue aprobado al instante, aunque era un saco de pulgas, era muy divertido y sus intenciones eran nobles y es fiel. Que él se aproximara fue el ancla para que mi hermana se pusiera bien, lástima que no duraron mucho tiempo juntos… —Paró un momento para observar las reacciones en el rostro impasible del pelinegro—. Por otro lado, Shikamaru es un completo vago, pero él y mi hermana acabaron enredados inconscientemente, y finalmente pensé que escucharía campanas al ver la relación muy estable entre ellos… Ambas relaciones acabaron en buenos términos, pero no puedo evitar intentar protegerla.

La pelinegra se acercó al Hyuuga, mirándolo con severidad.

—Te he observado desde hace tiempo, Neji, eres un buen caballero. Cuídala bien.

—No veo otro modo de tratarla. —Respondió él con vehemencia.

Satisfecha por las palabras del chico, la joven asintió, dando por finalizada la conversación justo antes de que su hermana apareciera de nuevo.

— ¡Listo! —Sakura volvió con una gran sonrisa.

Sakuna dirigió a su hermana una mirada incrédula.

—No sé cómo lo haces para no darte cuenta de lo idiota que eres. — Bufó, camuflando la sonrisa que amenazaba con salir de su boca.

—¡Oye! ¿Qué he hecho ahora? —Contestó la pelirrosa.

Sakura decidió ignorar las palabras de Sakuna mientras se calzaba los zapatos para salir. Por su parte, Sakuna meneó la cabeza de un lado a otro para alguien que ha sido alabada por su inteligencia y no menos que un Nara, en estos casos era muy estúpida.

Su hermana dirigió una última mirada a Neji, que sopesaba las palabras de la anterior conversación.

Sakura miró con alegría las calles en su camino a la torre de la Hokage. Amaba escuchar la tranquilidad de las calles de Konoha cuando esta despertaba, preparándose para llenar sus calles cuando el sol estuviera en lo más alto del cielo.

—Tu hermana es muy interesante —comentó Neji sacándola de sus pensamientos. Ella se giró a verlo.

Alzó la ceja interesada.

—Ni te atrevas a comenzar a coquetearle, o te destrozaré—lo empujó con el hombro levemente, revelando en su tono una preocupación real camuflada en una broma.

— ¿Celosa?

Puso los ojos en blanco, pasó su mano por la barbilla mientras miraba al cielo pensativa.

—Celosa mmm… ¿De mi hermana? En tus sueños Hyuuga, más bien te hago un favor.

Neji, intrigado se preguntó qué querría decir la pelirrosa con eso.

La joven entendió la pregunta en sus ojos y le sonrió con burla antes de encogerse de hombros.

—Mi hermana ya está interesada en alguien—se rio para sí misma divertida, luego frunció el ceño por frustración— lástima que tenga interés en alguien con el cerebro del tamaño de un guisante y que es un idiota despistado.

Los ojos de Neji se ensancharon ligeramente, había comprendido a quién se refería con aquella declaración. Antes de que pudiera decir algo le interrumpió.

—Antes de que se fuera hablamos sobre nuestros sentimientos —miró a todos lados furtivamente antes de acercar sus labios a la oreja de Neji, ignorando si los demás creían que era algo muy íntimo— te diré que mi primer beso fue con Naruto, no con Kiba, como todos pensaron.

Neji casi se ahoga con su propio aire al escuchar aquella declaración. Sakura esperó paciente a que recuperara la compostura.

— ¿Naruto? —le preguntó un poco incrédulo.

La Sakura obsesionada por el Uchiha hubiese vomitado y pataleado ante aquella visión en vez de ser su primer beso con su Sasuke-kun, pero cuando este se marchó, dejando paso a una joven fuerte, decidida, y más comprensiva, se permitió ver con nuevos ojos a sus compañeros y a su maestro, y decidió darle una oportunidad a los nuevos y más cálidos sentimientos que tenía por Naruto.

Fue como un bálsamo para sí misma dejar esa actitud caprichosa a sus espaldas, lo cual fue agradecido por Sasuke antes de que partieran por caminos distintos.

—Sí —se encogió de hombros indiferente mientras saludaba a los guardias que custodiaban la torre de la Hokage— no fue tan malo pensándolo bien, pero la sensación que quedó fue horrible —se rió, quitando peso al asunto— Sentíamos que estábamos besando a un hermano, así que decidimos mantener nuestra relación como la de mejores amigos. Fue la mejor decisión que tomamos.

—Eso explica algunas cosas… —comentó Neji en un susurro. Dirigió su mirada a su compañera— ¿No has planeado ayudar a tu hermana? Al final, él es tu compañero de equipo y ella tu hermana.

Sakura frunció el ceño, pensativa. Ya había pensado en ello, pero había muchas cosas que la retenían para poder hacer algo, y una de esas era su dulce y tímida amiga Hinata. Naruto era más despistado que una roca, y si no se había dado cuenta del amor que le profesaba Hinata, ¿cómo se daría cuenta de Sakuna? Miró a Neji, que esperaba su respuesta.

—En este asunto tengo las manos atadas, no puedo apoyarla porque dañaría a Hinata, es de conocimiento común los sentimientos que ella tiene hacia él. Si ayudo a mi hermana, lastimaría a Hinata, y si empujo a Naruto a darse cuenta de los sentimientos de Hinata, lastimaría a mi hermana.

Su respuesta no pareció agradar a Neji, quien le miró con amargura. Podía ser protector con su prima, pero sabía que era cierto.

Antes de darse cuenta, ya estaban frente a las puertas de Tsunade.

— ¿Te importa si paso primero? —preguntó Sakura.

Neji agitó la cabeza negando. Agradecida, tocó la puerta y esperó hasta escuchar la voz de su shishou permitiéndole el paso. Miró por el rabillo de su ojo a Neji y le sonrió.

—Nos vemos luego. —Se despidió.

Suavizó su última mirada antes de despedirse y adentrarse en la oficina de Tsunade.

Atrapada entre pilas de papeles estaba su maestra bebiendo con tranquilidad una taza de sake. Optó por morderse la lengua ante aquella imagen, ya que decirle algo sobre sus hábitos de bebida era el papel favorito de Shizune.

—Ah, Sakura, es bueno verte —dijo Tsunade complacida guardando su botella y taza en su compartimento secreto— Supe que golpeaste a los descerebrados hombres de tu equipo por enterarte de lo que estaban haciendo a tus espaldas.

El buen humor que tenía se esfumó de su rostro dejando entrar la molestia, no contuvo el gruñido que escapó por sus labios.

— ¿Tú también, shishou? —Quería hundirse en el charco más próximo disponible para que no la vieran, la noticia se había esparcido en todos lados. Se congeló en su lugar y le dirigió una mirada amenazadora, que sólo podía dirigir esa dureza a la sannin sin temor a las repercusiones—, pensándolo bien, ¿por qué no me dijiste nada? ¡Eras tú quien les daba el permiso para salir a las misiones!

Tsunade gruñó desde su lugar, pasó su mano por su cabello rubio.

—Claro que yo les di el permiso, no estaba de acuerdo en lo que estaban haciendo y se lo advertí. No me hicieron caso y tuvieron su merecido —sus labios se estiraron con sonrisa de gato—. No hay por qué enojarse, en cuanto me enteré de lo que hiciste mandé a traer a esos cuatro a mi oficina, les hice el favor de emparejar su ojo morado y les sugerí amablemente que no acudieran al hospital en busca de ayuda.

Tsunade sonrió. A veces la falsa amabilidad resultaba más amenazadora que el crujir de sus nudillos.

Sakura resopló aliviada, siempre podía confiar en su shishou cuando no podía con aquellos hombres de su equipo. Ya era agotador estar rodeada de, no tres hombres, sino cinco, y el único decente de ellos era Yamato. Pero aun así, es desgastante controlar a un deprimido antisocial fanático del porno, a un hiperactivo niño grande con el poder del Kyuubi, al segundo heredero Uchiha con el ego más grande que el planeta y a un ex-agente de Raíz con las mismas habilidades sociales que un cadáver.

—Lástima que no pienso verlos en un futuro muy cercano, o terminaría su disfraz de mapache con el puente de su nariz —dijo.

La sonrisa de Tsunade se desdibujó dando paso a un rostro aplanado, entrelazó sus dedos y ocultó su boca detrás de ellos.

—Entonces, ¿qué has descubierto sobre los venenos con los que han atacado a nuestros ninjas?

Sakura se irguió tomando un papel más profesional con su shishou, caminó hacia el escritorio dejando frente a ella una carpeta con toda la información que había descubierto, decidió darle la versión resumida.

—He aislado todos los componentes dentro del veneno, y resulta ser uno muy potente y complicado de hacer con cantidades muy precisas. Está hecho a base de metales y otras sustancias que no se encuentran fácilmente en Konoha o sus alrededores, por lo que he investigado, se encuentran en abundancia principalmente en Suna y en el País de la Lluvia —comenzó a recitar viendo cómo los ojos de su shishou se estrechaban—, los shinobis que han sido atacados con el veneno y sus efectos han sido neutralizados tan pronto como encontré el antídoto. Han sido dados de alta, y solo los he citado para poner una ampolla de vitaminas porque el veneno ataca directamente los órganos y el sistema inmune, que han quedado debilitados.

Tsunade se quedó en silencio un largo tiempo examinando con mayor detalle la información que había investigado, había tratado de ser muy minuciosa con toda la información que tenía que enviarle. Desde que le cedió la sede de investigación hace tiempo, se había esforzado para hacer bien su trabajo en el hospital, tanto atendiendo pacientes como dentro del laboratorio haciendo investigaciones, y tenía que admitir que este veneno fue fascinante de estudiar.

El suspiro de Tsunade al recargarse en su asiento la sacó de sus pensamientos y la miró.

—Esto se está volviendo molesto —miró hacia la ventana que había detrás de ella volviéndole la espalda a su alumna, perdida en sus pensamientos, antes de volver hacia Sakura—Has hecho un buen trabajo, vuelve a tus funciones y dile al Hyuuga que pase cuando salgas.

Deslizando una delgada sonrisa sobre su rostro se inclinó y obedeció, dándole las indicaciones a Neji y volviendo al hospital. Era en momentos como estos que quería saltar y gritar con júbilo por sus logros. Se sentía tan bien cuando su shishou le hacía algún elogio por su trabajo que, por pequeño que fuera, sentía que explotaría de alegría.

Llegando más pronto de lo que esperaba, pasó por las puertas siendo golpeada por el olor a antiséptico. Desde hacía tiempo había comenzado a adorar ese olor, aunque no se quejaba de que Ino se empeñara en aromatizar su oficina con olor a flores.

— ¡Sakura!

Y, hablando del diablo…

Se giró para ver a su emocionada amiga acercándose con un brillo en los ojos que conocía tan bien que su instinto de supervivencia le gritó que diera media vuelta y huyera.

—Ino —sonrió, tratando de parecer lo más tranquila posible. Era capaz de oler el miedo.

Tan sonriente como estaba la jaló sin esperar a la recepción actualmente desocupada. Tendrá que tomar nota sobre eso y llamar la atención a las enfermeras por no estar ahí en caso de emergencia.

Su espacio personal fue rápidamente invadido por Ino, que le lanzaba una mirada felina tan cerca de su rostro que sus nariz casi se tocaban.

—Toda Konoha está hablando sobre cómo golpeaste a tus compañeros de equipo por no haberte incluido en las misiones este mes, luego fueron llamados por la Hokage para darles su merecido, por no decir que tuvieron que escuchar la diatriba de Mikoto Uchiha —la rubia paró momentáneamente su monólogo, esperando sonsacarle algo más a su amiga. Nunca se perdía la oportunidad de sacar algún jugoso chisme.

Por su parte, Sakura gimió angustiada por ser el centro de atención de los chismes. Aunque pensándolo bien debería estar acostumbrada, el equipo 7 tenía la tendencia de encontrarse en el ojo del huracán llamado "problemas".

—Es así como lo escuchaste, no me dijeron nada, los golpeé y punto —dijo tajante. Si por ella fuera, ese asunto ya estaría zanjado.

Alejándose de su amiga, fue al cuarto donde los médicos se cambiaban de ropa. Ino, renuente a no quedarse así, siguió a su amiga al cuarto y se recostó en el casillero al lado, observándola con una mirada inquisidora. Sakura se cambió en un santiamén y se colocó la bata que, para el gusto de Ino, le estaba demasiado grande, y la amenazaba de que un día se la robará y le dejará una que quede justa.

—Vamos, tienes que decirme qué hiciste. ¿Quién fue el que escupió todo? Seguro que fue Naruto, oh de solo pensar en tener un arranque de ira frente a los líderes del Clan Uchiha me estremezco —dijo mientras reía por debajo divertida.

Sakura, por el contrario, se revolvió con vergüenza. Ahora que tenía la mente más clara, deseaba no haber tenido aquel arranque de enojo, por lo que era mejor evitar por un tiempo a Fugaku y Mikoto y tratar de no encontrarse con Itachi Uchiha. Puede que Naruto y Sasuke siempre estuvieran echando pestes sobre él, pero al final es un ANBU muy poderoso respetado por todos, y el hecho de que ella perdiera el control de aquella forma al atacarlo era vergonzoso. Definitivamente es algo que Ino nunca debe saber o se la comería viva.

Al terminar de abotonarse su bata y ponerse los zapatos blancos reglamentarios la puerta de la habitación se abrió dejando ver a una de las enfermeras que le llamó.


Reprimió un suspiro de aburrimiento mientras miraba a través de la ventana del hospital. Una vez más, se preguntaba cómo se había dejado arrastrar por su primo para acudir allí, cuando simplemente le había llegado el aviso a Shisui de que debía acudir para un tratamiento.

Pudo haber venido solo, fue culpa suya por haber sido descuidado y dejarse envenenar. Shisui fue salvado por la compañera de equipo de su hermano y, después de toda la preocupación con la que cargó portando a su primo de vuelta a Konoha tras el ataque, ahora podía respirar aliviado, aunque algo contento al ver que su primo tendría el castigo que se merecía por sus descuidos.

—Ah, qué aburrido, espero que vengan pronto con comida —Comentó el mayor de los Uchiha—. Desde que nos dejaron en la habitación no han regresado —se quejó Shisui poniendo sus brazos detrás de su cabeza mientras analizaba el juego de shogi que tenían frente a ellos.

Itachi, previendo que tardarían más de lo esperado, había llevado el juego consigo para matar el tiempo, no es que no fuera divertido, siempre era divertido aplastarlo en los juegos de mesa, pero ahora prefería estar en el desayuno con su familia para ver el rostro avergonzado de Sasuke. Anoche lo vio fugazmente y no tuvo tiempo de preguntarle cómo había conseguido el segundo golpe que comenzaba a brotar del ojo que Haruno aún no le había golpeado.

Shisui hizo otro movimiento con una de sus piezas y, al instante, Itachi movió una de las suyas, arrancando un sonido de frustración de la garganta del enfermo. Exasperado, el mayor alzó los brazos antes de desparramarse en la silla.

—Eres imposible —dijo Shisui mirando con pestilencia el tablero.

Itachi dejó ver la sombra de una sonrisa al ver el estado de ánimo de su primo.

—Solo debes ser más inteligente para jugar.

Shisui rodó los ojos acomodándose en la silla.

—Claro, yo no soy el que juega cada vez que puede con Shikamaru cuando no me encuentro con misiones, si es que no estoy entrenando. Vida social es lo que te falta, pequeño primo —dijo con sarcasmo.

Itachi dejó pasar el tono malicioso con que dijo lo último y miró a la puerta, que se abría dando paso a la chica del equipo de su hermano, que venía sonriente con una bandeja de comida. Al toparse con sus ojos, sus mejillas se tiñeron de rosado y miró directamente a Shisui, debía seguir avergonzada por lo de ayer. No sabía que la compañera de su hermano atendería personalmente a su primo.

— ¡Haruno Sakura! —Los ojos de Shisui brillaron al verla, y luego soltó una gran carcajada— mira con lo que nos hemos topado, Itachi, la chica que dio su merecido a tu hermano pequeño.

Shisui golpeó ligeramente con el codo las costillas de su primo, a modo de burla, antes de volver su mirada a la medic-nin, que seguía sosteniendo la bandeja. Ella se agitó en su lugar, dejando entrever una mirada agotada y enfurecida.

—Otro, ¿acaso no puede nadie dejar de hablar de eso?

— ¡Claro que no!, has roto el orgullo a los hombres de tu equipo, y para colmo Tsunade-sama también puso su firma en ellos.

Así que así fue como resultó tener el otro ojo su hermano, pensó Itachi.

Examinó de pies a cabeza a la chica, descubriendo que su bata le cubría desde sus rodillas hasta el cuello. No podía negarlo, era atractiva, pero no se parecía en nada a las otras enfermeras o doctoras que vestían de forma más atrevida. Para él, sin duda resultaba gratificante ver a alguien modesto haciendo su trabajo.

Dirigió su mirada al rostro de la joven, que se sonrojaba ligeramente ante las palabras de Shisui. Su piel era extraordinariamente blanca y tersa para ser la de una kunoichi acostumbrada a trabajar dentro y fuera del hospital, en laboratorios y en batallas, para dedicar su vida a una profesión que se tomaba represalias sobre el cuerpo, sobre todo teniendo en cuenta la fuerza con la que aquellas pequeñas manos podían hacerlo todo añicos. Sin duda, pensó, ser medic-nin podría reparar todos los desgastes del oficio.

Sin ocultar su escrutinio, Itachi alzó la mirada hacia los ojos de la pelirosa, que eran de un vibrante verde que, para su gusto, dejaban traslucir con demasiada facilidad sus emociones, aunque le reconfortaba que aún haya inocencia que él perdió a una edad temprana en la Tercera Guerra Ninja. Su pelo rosa era, simplemente, demasiado llamativo y poco discreto para su profesión. Todo en ella anunciaba ser distinta a todas las demás mujeres ninjas que conoce.

Ajena a la mirada del Uchiha, la joven continuó hablando con el mayor de los Uchiha allí presentes.

—Simplemente se merecen lo que tienen por dejarme atrás —puso una mueca sin dejar de ver a Shisui.

—Bueno, bueno, Sasuke-chan siempre ha sido bien torpe, por lo que no está mal que le bajen de su nube de vez en cuando —sonrió alegre Shisui— ¿Por qué no te sientas un rato y nos cuentas como fue todo? Itachi no quiere platicar, es un amargado —protestó.

Sakura lanzó una rápida mirada al susodicho antes de mirar a Shisui.

—En realidad tengo otras cosas que hacer, por lo que mi visita es muy breve. Ya veo que has mejorado bastante desde el envenenamiento —se acercó un poco más a Shisui, quedando a su lado para examinarlo más de cerca.

— ¡Claro!, con los afectuosos cuidados que me dieron en el hospital me puse mejor más rápido de lo que esperaban —levantó su brazo derecho con ánimo.

Itachi no pudo evitar el pequeño resoplido que se escapó de sus labios. Ahí estaba como siempre su primo coqueteando con una mujer. Miró arqueando una ceja cómo ella le siguió el juego y cómo esta parecía prestar mucha atención al musculoso brazo que Shisui mostraba con orgullo, tanta que hasta se le hizo sospechoso. En una fracción de segundo, vislumbró un objeto brillante bajo la bandeja y, en un abrir y cerrar de ojos, la Haruno atacó con la jeringa el brazo alzado de Shisui antes de que este pudiera procesar lo que estaba sucediendo.

— ¡Ay! —Gritó en cuanto la aguja salió de su brazo— Eso dolió, Sakura-chan.

Sakura le dedicó una sonrisa inocente.

— ¿En serio? Ups, entonces la próxima vez que desees coquetear con una de mis enfermeras recuerda esto y lo lamentable que será tenerte entubado, con miles— enfatizó esta última palabra— de máquinas y diversas soluciones entrando a tu cuerpo, para recuperarte de una lesión por la que tendrás que darte de baja por un mes, y cuando tenga que notificarle a Tsunade-shishou que te suspenda por ese tiempo o más de la lista activa de shinobis.

El rostro de Shishui se descompuso ante la inocente mirada de Haruno, que escondía una amenaza terrible, pero sutil. Al parecer, se había enterado de cómo había coqueteado con la enfermera que los había traído aquí. Enarcó la ceja interesado al ver como usaba su conexión con la Hokage para cumplir su amenaza si era necesario. Era sabido por todos que Tsunade cuidaba celosamente de su estudiante, y no dudaba que Shizune hiciera lo mismo además de su equipo… Más bien, su equipo, por lo que ha escuchado de Genma, la cuidaba peor que perros guardianes. Por eso no lo habían dejado en paz cuando trató de invitarla a salir y, una vez se salió con la suya, no pudo evitar que la cita fuese desastrosa hasta que ella los mandó a volar hasta el otro lado de Konoha.

—S-sí, Sakura-chan.

Sin más, Sakura dejó la bandeja de comida como regalo de consolación para Shisui.

—Como dije, tengo cosas más importantes que ver a pacientes rebeldes así que me retiro, ya no es necesario que vuelvas, esa inyección era una vitamínica por tus defensas que están bajas. Nos vemos otro día Shisui, —volteó su cuerpo hacia el acompañante para despedirse con un cordial saludo— Uchiha-san.

—Haruno —se despidió.

Al desaparecer, Shisui suspiró, parecía agotado a pesar de que no había hecho un esfuerzo físico.

—Sí que es cierto que no solo heredó las habilidades de Hokage-sama.

Itachi asintió de acuerdo con su primo, miró el espacio que antes ocupaba Haruno con interés.

No pudo evitar reflexionar sobre aquella pelirrosa. Al parecer, Haruno es una chica trabajadora que ha hecho su camino hasta donde estaba. Es protectora, muy fuerte y amenazante cuando se preciaba. ¿Qué más podría aprender de ella? Al final, había valido la pena ser arrastrado por su primo y, con una simple visita, la joven ya le llamó la atención. Pero su curiosidad no estaba del todo saciada.

Definitivamente ella era alguien interesante.


¿Qué tal ha parecido?

Sin lectores la historia muere ... Respuestas críticas, consejos, apoyo, etc ... Escríbanlo en una revisión, cada uno de ellos alimenta al escritor a seguir adelante en su historia.

Reeditado con ayuda de beta 3/junio/2018

Gracias a todos los que han dejado su review y a todos los que han leido la historia hasta el momento. Y un agradecimiento especial a KareO por ayudarme a editar la redacción de mi historia.