¡Hola! Se que hace mucho que no actualizaba la historia, aquí les dejo el siguiente capítulo y aclaro, para los que fue un poco confuso el capítulo anterior ya lo corregí por si quieren pasar a leerlo xD. Agradezco a todos los lectores que han seguido la historia y sigan así que hacen feliz a la autora que lean y o dejen algún comentario. Alguna duda o algo sobre el capitulo anterior y este me la hacen saber :)

Nota No. 2 :

Como el capítulo anterior le he dado una arreglada decidí hacerlo también con este capítulo y los siguientes. Considero que mi redacción ha mejorado en estos meses que he escrito así que por eso los estoy reeditando y luego con ayuda de mi Beta KareO lo mejoraremos. Espero que les gusten los cambios porque las escenas se han descrito mejor y para los nuevos, ¡Adelante! espero que les guste.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen esos son obra de Kishimoto.


Capítulo 6: El lobo y la pantera

—Ya he quedado con ella —volvió a afirmar Itachi.

Parada a un lado de Itachi se sintió a salvo y protegida. Diga lo que diga de Itachi, piense lo que piense de su capitán, reconocía que el hermano mayor de Sasuke es un ninja poderoso, incluso tal vez, uno de los más poderosos y valiosos del país del fuego.

Y estando en una misión, no dejaría que algún integrante del equipo termine lastimado. Ya había pasado que el clan Uchiha la solicitó exclusivamente a ella y a su shishou para hacer una cirugía de emergencia porque Uchiha Itachi había regresado de una misión ANBU muy grave por evitar poner en riesgo la vida de un compañero de equipo.

Sintió que el aire volvía a sus pulmones al verlo parado a un lado de ella con la mirada afilada que solo Itachi Uchiha sabía lanzar con aquel porte peligroso. Quizá en el pasado al ver esa mirada le hubiese hecho temblar aunque no fue dirigida hacia ella, ahora la relacionaba con alivio.

Amarillo y negro chocaban en una pelea de miradas en donde ninguno se dejaba intimidar por el otro.

Sakura estaba sorprendida que la mirada punzante de Itachi no tuviera el mínimo efecto en el desinteresado hombre de cabellos color castaño claro. Eso solo hacía reafirmar la idea de Sakura que este hombre era alguien de la que tenía que salir corriendo y nunca más en su vida volverse a encontrar, si alguien no se dejaba afectar por su capitán, entonces era igual de mortal que Itachi o alguien muy estúpido. Y tenía la gran sospecha que era la primera opción.

El hombre dibujó una gran sonrisa despreocupada dejando ver sus blancos y perlados dientes puntiagudos. Los ojos de Itachi se estrecharon levemente y Sakura sintió escalofríos al escuchar su risa.

Sintió estar de nuevo en el bosque de la muerte con doce años de edad, sola y asustada, sin sus compañeros de equipo a su lado para apoyarla mientras sostenía con sus manos temblorosas un kunai como si vida dependiera de ello. Frente a ella, con una sonrisa despreocupada estaba Orochimaru, el legendario sannin, se reía del pequeño ratón que era a comparación de él, la serpiente que la iba a devorar. Y como ahora, Itachi había aparecido de la nada poniéndose como barrera entre Orochimaru y ella.

En aquel entonces su espalda y su fría mirada solo la hicieron retroceder hacia atrás sorprendida mientras veía la catastrófica batalla entre dos personas tan poderosas como ellos eran.

Ahora, en vez de dar un paso atrás y temblar como una hoja de papel, controló el temblor que deseaba aparecer y dio un paso más cerca a Itachi. Con su mano libre, tomó la base de la parte posterior de la playera negra de Itachi. Esta vez no se iba a quedar atrás asustada como un conejo viendo la espalda del hermano de Sasuke patear el trasero de alguien más poderoso que su equipo y ella sino que iba a caminar a su lado. Porque eso se prometió cuando Orochimaru escapó e Itachi los ayudó a llegar a la torre. Con sus amigos desmayados en la espalda y pecho de Itachi, ella se prometió que no quería ser protegida por sus amigos hasta que quedaran en ese estado. Y mucho menos ver cómo alguien extraño, al menos para ella, tenía que salvar a sus compañeros porque ella no podía hacerlo.

Al tomar la camisa de Itachi en con dos de sus dedos la competencias de miradas se interrumpió y la vieron. Itachi tenía la mirada en blanco y el de ojos amarillos parecía divertirse.

—Que pena —dijo con falsedad.

Tomó nuevamente un mechón del cabello rosado de Sakura y olerlo ignorando la penetrante mirada de Itachi sobre el. En cambio Sakura sintiendo repulsión, se repitió como una y otra vez, estás en cubierto, para evitar golpearle el rostro.

—Si te descuidas te la arrebato —su voz tenía un toque de humor que a Sakura no le dio risa. Cuando sus ojos chocaron con los suyos se quedó quieta—, vendré por ti cuando hayas florecido.

Inhaló profundamente el perfume que despedía el cabello de Sakura sin apartar sus ojos de ella. Aunque ganas no le faltaron, apretó con fuerza su estómago para no vomitar y estremece bajo su atenta mirada. Sus pálidas manos cuando rozaban la piel de su mejilla, las sintió tan frías que parecían a las de un muerto.

—Nos vemos —dijo el hombre con una sonrisa ladina antes de separarse e irse por donde llegó hasta desaparecer entre el mar de gente.

Aún lejos de ella, podía sentir el fantasma de su mano en su brazo y mejilla, era escalofriante. Se quedaron en silencio un momento ahí los dos, Itachi mirándola sin que ella pudiera adivinar qué es lo que estaba pensando, y ella tratando de controlar su acelerado corazón.

—Desgraciadamente para ti no nos volveremos a ver —susurró Sakura a nadie en particular. Solo sentía la necesidad de decirlo para convencerse que esto solo era un desagradable momento que se alegraba que no volverá a pasar.

Cuando algunos hombres se acercaron para tratar de llamar la atención de Sakura es cuando los dos reaccionaron.

—Haruno —la gutural y suave voz de Itachi cerca de su oído le provocó escalofríos desde su cuello hasta la punta de sus pies. No fue de terror o miedo, sino uno que conocía tan bien y no quería nunca relacionarlo con el odioso Uchiha a su lado. Primero muerta.

Sin vacilar se giró a verlo encontrándose más cerca de lo que esperaba de él, tanto que estaba tentada en gritarle que está invadiendo su espacio personal. Aún así no vaciló porque sabía que este Uchiha podía oler el miedo y solo lo empujará a querer que ella demostrara con plenitud que le con su presencia.

—Vamos —como una orden, tomó la mano libre de Sakura y la arrastró con él sin esperar que ella tratara de decir algo.

Se abría paso como si él fuese moisés y el mar rojo fuesen el montón de hombres alborotados por el espectáculo anterior. No sabía como sentirse en este momento, un torrente de emociones luchaban por tomar dominio dentro de ella mientras intentaba seguir el paso a Itachi. Desde la vergüenza por comenzar a darse cuenta una vez más de su estado de desnudez frente a docenas de hombres, tan solo tenía un diminuto calzón color rojo y negro mientras que sus pechos a duras penas los tapaba con uno de sus brazos; la frustración porque Itachi tuvo que ir a salvarla de ese escalofriante hombre de ojos amarillos (aunque una diminuta parte de ella le agradece); incertidumbre porque habían pasado muchas cosas en tan solo un día, comenzando con la noticia de Mia pasado el mediodía a ser sostenida de la muñeca por Itachi medio desnuda cuando hace un par de días quería arrancarle esa arrogante cabeza de su cuello; o alivio porque Itachi la ayudó.

Tsk, emociones estúpidas.

Se entretuvo viendo cómo incluso en un lugar que nadie lo conoce la gente se hacía a un lado por su simple presencia que para muchos era intimidante y para sorpresa de Sakura, ya no lo estaba siendo. Su curso de pensamientos se interrumpieron cuando se dio cuenta hacia dónde se dirigían.

Saludaron a los guardias que custodiaban la entrada del oscuro pasillo. Por un momento se sintió estúpida por no haber adivinado a dónde iban, el hombre extraño la había invitado a pasar a los cuartos con una clara intención y para salvarla Itachi dijo que ya habían quedado que los dos entrarían. Terminaron entrando a la penúltima puerta del pasillo que era la única que parecía estar abierta.

Una vez dentro del cuarto Sakura se entretuvo viendo las paredes oscuras y pobremente iluminada aunque lo suficiente como para que pudieran verse… Y un tercero también. Vio una enorme cama al fondo y una silla cerca de donde se encontraban. Su estómago se retorció y su cerebro pareció que de un momento a otro lo licuaron y volvieron a poner en su lugar.

Se sintió como una virgen encerrada en un cuarto por primera vez con un hombre que no sabía qué hacer. Todo el entrenamiento con las chicas, con los hombres y el Icha Icha se fue por la borda en este momento. Nunca había pensado en estar dentro de este cuarto con Itachi Uchiha. De todas las personas dentro del establecimiento, a quien estuvo evitando desde hace tres días, y por eso deliberadamente escogía a Shisui o Gema, ahora se encontraba encerrada con ella en una habitación.

Para estar encerrada con ella, se veía muy tranquilo, como si nada le perturbara, aunque su mirada en ella le hacía sentir incómoda. Parecía evaluarla, como si buscara sus defectos y debilidades para usarlas en su contra. Con cada segundo que pasaban en silencio mirando uno al otro el retorcijón se hacía más y más grande.

—No es necesario que bailes, Haruno —le dijo antes de alzar el brasier rojo con negro que Yuki le había lanzado al rostro—, creo que esto te sirve mas a ti.

Jadeó indignada, antes de arrebatarle el brassier que colgaba en uno de sus dedos. Podía ser bueno poniendo sus emociones bajo control, pero comenzaba a aprender a descubrir los significados de los brillos en sus ojos y el leve temblor en su voz cuando quería dejar salir por insignificante que sea, una emoción.

Se había burlado de ella nuevamente.

El nudo en su estómago se convirtió en una burbujeante erupción de ira contenida, ¿esto era parte de su forma de divertirse para avergonzarla? Si, le había devuelto el juego lanzándole la falda, no tenía la culpa de que Yuki se pusiera de traviesa y le quitara el brasier y que este cayera en su cabeza. Con las mejillas rojas se volvió hacia Itachi una vez que estaba aunque sea un poco más decente que solo andar en calzones. ¿Desde cuando se volvió un deporte el querer molestar a Sakura?

Su ira incrementó al darse cuenta que el estaba tan fresco como una lechuga, sin ningún nervio alterado mientras que ella estaba hecha un manojo de nervios.

—No es necesario que bailes Haruno —volvió a repetir con voz carente de emociones—, es claro que no te ves bien. Podemos hablar sobre la siguiente fase de la misión.

Algo dentro de ella se rompió y sus ojos relampaguearon fugazmente. ¿Que no se veía bien? El nerviosismo y la desorientación desapareció en un segundo. Ahora estaba segura de que él era ciego como para no darse cuenta de los múltiples bailes que hizo frente al equipo, para entrenar y a muchos extraños. Con el orgullo femenino roto y que justo en ese momento los dos sintieron estar siendo espiados por alguien desde el pequeño orificio de la pared, supo que era su momento.

¿Acaso no creía que podía hacer bien su trabajo? No iba a darle a ese Uchiha la satisfacción de dar marcha atrás. Tenía suficiente con su equipo que dudaba de sus habilidades, no iba a aceptar que nadie más dudara de ella. Esto se había vuelto personal. Le enseñará el fruto de su trabajo.

(recomiendo Play with fire de Sam Tinnesz)

Con una nueva canción rodando entre las cuatro paredes, y el hombre detrás espiandolos sin saber que ellos sabían que estaba ahí, Sakura se acercó a Itachi hasta que casi sus pechos se tocaron, se puso de puntillas hasta que sus labios estuvieron cerca de su oido.

—¿Incapaz de bailar? —su voz bajó un tono y envolvió los sentidos de Itachi como terciopelo. Justo como quería—. Créeme que he bailado lo suficiente como para saber que la gente lo disfruta.

Iba a dar todo solo para verlo retorcerse bajo su toque.

El desafío fue enviado. Cuando Sakura se alejó para ver su rostro vio su minuciosa ceja arquearse un milímetro antes de volver a su posición inicial. Sus ojos lo decían todo, aceptaba el reto que ella dijo entre líneas.

Itachi estaba realmente interesado, la pelirrosa con orejas de conejo que tenía frente a ella le estaba desafiando en un campo que él era experto, hubo otras antes que ella que quisieron lograr lo que ella le insinuó. Nunca lo lograron. Quien siempre llevaba el mango del sartén fue él, cuando tenía relaciones siempre fue metódico, usaba un ritmo fácil que disfrutarán las mujeres y el al mismo tiempo. Usualmente, cuando se acostaba con mujeres era por misiones de seducción más que por deseo, si era por deseo tendía a que fueran de otra aldea o incluso país.

El único periodo que tuvo grandes deseos de acostarse con mujeres y descubrirlas fue cuando llegó a la adolescencia, su curiosidad siempre fue insaciable, incluso en el sentido sexual. Cuando descubrió el sexo, quiso aprender todo lo que quería sobre las mujeres y sobre su cuerpo, hasta que pasó a estar en segundo plano dejando como prioridad cuidar a su hermano y el pueblo.

La chica enfrente suyo le daba más y más sorpresas, era tan volátil e impredecible que no sabía cuándo podría reírse, llorar o rabiar con algo como un comentario tan desinteresado como el que le había dado en estos momentos. Cuando creía que ya podía dejarla en un segundo plano porque declaraba en su mente que ya había conocido lo que necesitaba saber de Haruno Sakura, terminaba llamando su atención una vez más como ahora.

Realmente no había estado interesado en que le bailara, o cualquiera de las otras chicas. Esta misión de seducción no era para él y como había necesitado sus sentidos al 100% no veía necesario prestar atención a alguna para que satisfaga sus primitivos deseos. Estaba acostumbrado a ignorar a las chicas de Konoha, e incluso kunoichis, que se le lanzaran en la menor oportunidad para robar su espacio personal como para abrazarlo, "tropezar" para tocar sus pectorales o incluso robar su ropa. En estos casos estaba de acuerdo con Shikamaru y su frase "las chicas son demasiado problemáticas"... Sin embargo, ella no lo hacía con el deseo de tocarlo por el simple hecho de hacer.

Un ligero cosquilleo recorrió su nuca al ver que ella era distinta, ella lo quería desafiar, quería que se doblega ante ella. Sus ojos brillaban con fuego detrás de esas esmeraldas. Haruno estaba entrando en un juego peligroso, ya debería saber por carne propia que cuando un Uchiha tomaba una decisión muy difícilmente se hacía para atrás, sobre todo el. Dos podían jugar el mismo juego, además, le debía lo de la falda.

Los ojos de Itachi brillaron de anticipación.

—Pruébalo —bajó su rostro hasta que sus labios rozaron el lóbulo de la oreja de Haruno. Su voz cambió a una voz más profunda como el de chocolate fundido enviando una oleada de calor al vientre de Sakura—, enséñame a esa conejita traviesa que me lanzó su falda.

La vio vacilar bajo su presencia, era tan fácil leer sus emociones que bailaban sobre su rostro que le parecía muy entretenido. No todos los días veías a un ninja hacer eso. Aunque quizá la generación de su hermano estaba fuera de la norma. Se deleitó verla apretar su mandíbula y sus ojos nublarse con la duda, ¿lo tentaba a un desafío para que el al final se hiciera para atrás?

Su pequeña mano se puso en su pecho empujándolo con suavidad hacia atrás. Tal vez no. En otro momento se hubiese quedado parado en donde estaba ignorando la silenciosa petición de Haruno de que se sentara como ella quería, pero su curiosidad por ver qué es lo que iba a hacer, y saber que tenían público, le hizo obedecer solo por esta vez.

Una vez sentado y ella parada a escasos centímetros la vio disfrutar de ese cambio de alturas, estuvo tentado a reírse de su inocencia si creía que no había formas de domarla aún en esa posición. Con la valentía renovada, Sakura se acercó a su rostro hasta a estar a centímetros uno del otro.

—Lo que usted diga mi señor —dijo con emoción contenida.

La vio separarse lo suficiente como para que pueda apreciar su cuerpo completo cerca de el. Sus pequeñas manos se deslizaron desde su cadera con lentitud disfrutando, percibiendo sus dedos rozar su piel, fue subiendo, serpenteando hacia arriba hasta que tocaron sus pechos. La vio tomar especial atención a apretar y frotar sus pechos por arriba de la tela del brasier.

Itachi con falso interés para engañar únicamente al tercero.

Con movimientos de gacela dió media vuelta frente a él para dejarle ver su trasero a antes de hacerse a un lado e ir a quedar detrás de Itachi.

Una vez atrás, mitad por curiosidad y mitad por, eh, aún no sabía qué, Sakura pasó sus dedos por el cabello de Itachi, se asombró por lo sedoso que estaba en sus manos. Siempre quiso tocar el cabello de Sasuke aunque nunca lo dejó quejándose porque lo despeinaba, y ahora tenía la oportunidad de hacerlo con el mayor, algo que nunca esperó o pensó hacerlo.

Jugó con los cabellos de su coleta antes de adentrar su manos mas al fondo hasta rozar sus yemas con la piel de su cuello, con suavidad acarició su cuello con movimientos ondulantes. La adrenalina corrió en su torrente al darse cuenta que tenía al poderoso e inalcanzable Itachi Uchiha bajo su toque, le estaba dando permiso de tocarla, en desafío, pero le dejaba tocar su piel sin morir por intentarlo. Un hombre tan importante y mortal como él no era tan inalcanzable como muchos creían. La hizo sentir poderosa, a la par de él.

Acarició su cuello y sus hombros, sus manos se deslizaron más allá de sus hombros adentrándose en su camisa hasta que sus uñas quedaron ocultas por el negro de la camisa, al instante sacó sus manos con lentitud tanteando en terreno, a pesar de que no se movió lo vio como que no le importaba.

Emocionada que parecía que estaba todo permitido, sus ojos brillaron, todo significaba eso, todo.

Sus manos volvieron a recorrer su cuello, sus hombros y bajaron hasta adentrarse bajo el cuello de la camisa, inclinada hacia el frente dejó que sus pechos tocaran el cuello de Itachi a propósito mientras sus manos acariciaban su duro pecho bajo la camisa. Desde su posición bajo su rostro y rozó sus dientes en su cuello como si quisiera morderlo de verdad. Por un segundo creyó sentir la vena de su cuello saltar.

Insatisfecha se acercó a su oído.

—Recuerda, puedes ver pero no tocar a menos que lo permita —su voz salió más ronca de lo que esperaba.

Lo sintió crisparse menos de un segundo, no era suficiente, eso no era nada para alguien con su férreo control. Quería volverlo de mantequilla o al menos deseoso de más. De lograrlo los demás desafíos no tendrían mayor importancia.

De nuevo se puso frente a él y se sentó en sus muslos para estar más cerca.

—Tu no eres un conejo —le dijo Itachi. Su voz había salido imperturbable.

Frunció el ceño insatisfecha, a esta alturas Shisui y Genma estarían coqueteándole y chiflandole y otros estarían ya excitados.

Apenas había empezado, no podía salir de esta sin al menos hacerle sentir una emoción por más de diez segundos…

Ahí frente a él comenzó a bailar, dejó que sus ojos exploraran cada una de sus curvas, movió su cadera de un lado a otro e incluso usó el tubo dentro de la sala para tratar de hacerle sentir nada.

No se sorprendió cuando empezó a bailar en medio de su baile, hablaron del siguiente paso de la misión sabiendo que la tercera persona no podía hacer nada más que ver. Molesta se acercó moviendo sus caderas de un lado a otro hasta que abrió lo suficiente sus piernas para sentarse en el regazo de Itachi. Al ver que dejó de hablar abruptamente, supo que llamó su atención nuevamente. Una seductora sonrisa se deslizó en sus labios ante el triunfo.

Deslizó sus manos por su cuello hasta acercarse una vez mas a el. Estaban tan cerca que sus narices casi se tocaban, a tan corta distancia podía ver que sus ojos eran un par de pozos negros,

—Podría decir lo mismo de usted mi señor, no creo que sea una comadreja.

Bajó su cabeza a la altura de su yugular y le dio una suave mordida. Las manos en su cuello bajaron hasta el borde de su negra camisa y se deslizaron bajo la camisa acariciando su vientre mientras hacía un camino por su cuello dándole mordidas. Su tórax se apretó a aguantarse la risa por sentirlo una vez mas crisparse bajo sus toques.

—¿Tú que crees que soy? —le susurró Itachi con voz ronca a propósito. Era hora de hacer su movimiento. Sus manos se posaron en sus rodillas sorprendiendola. Sabía que iba a protestar y recordarle que no podía tocar a menos que ella lo permitiera. Antes de darle la oportunidad subió sus manos hacia arriba hasta acariciar sus muslos interno con una mano y la otra acarició su cadera—, yo no creo que seas un simple conejo travieso. Ahí debajo de ese disfraz se esconde algo más. Sun mano acarició que acariciaba su cadera subió hasta acariciar su espalda de arriba a abajo. La sintió estremecerse sobre el para su deleite, aún más cuando frunció el ceño frustrada de que su cuerpo esté en su contra.

—No, un conejo no es apropiado para ti. Los conejos son lindos y son herbívoros y ciertamente solo das la apariencia de uno, pero eres un carnívoro —continuó diciendo con voz de terciopelo—, eres una loba vestida de conejo para despistar a los demás.

Le mordió el cuello.

Sakura se mordió la lengua para reprimir el gemido que tenía atorado en su garganta. Maldito Uchiha, Maldito Uchiha, se repitió incontables veces. No iba a dejarle ganar, maldijo sus manos, sus ojos y su maldito ser. Debía ser ilegal su voz o mejor, TODO EL.

Cerró los ojos al sentir sus poderosas manos acariciar sus piernas y darle besos en el cuello, ¿cuando se habían invertido los papeles?

No, si se iba a hundir no debía hacerlo sola.

Su cordura comenzó a tambalear cuando pegó su cuerpo al de él sintiendo cada parte de su anatomía bajo ella. Lo sintió detener sus atenciones un momento antes de dejar sus manos en su cadera. No satisfecha tomó sus manos en las suyas dejo que recorrieran su cuerpo, dejó que tocara su pecho sobre la tela negra y roja antes de descender hasta que las dejó en su trasero. La sorpresa cruzó su rostro.

Triunfante y excitada por tener sus manos en su trasero le sonrió.

—Yo también debería decir lo mismo capitán —le sopló en el oido—, usted no es una pequeña comadreja, es más como un felino, es silencioso, fuerte, solitario, imponente, peligroso, ágil y puede pasar desapercibido si usted quiere, eres como una pantera.

Como mujer podía apreciar lo guapo que es. No por nada es e hombre mas guapo de Konoha y que casadas y solteras soñaban con acostarse con el al menos una vez en su vida. Pero no se dejaría llevar por otro Uchiha, tuvo suficiente por dejarse llevar por el atractivo de uno, esto sería solo ahora por el desafío que estaba ganando. No es ciega y como todas las demás de Konoha apreciaban cuando pasaba un buen hombre y vaya que el que tenía debajo de ella era el tesoro más deseado en Konoha. Muchas sino es que todas la matarían por estar donde ella estaba. Pero otro Uchiha, no era un lujo que se dejaría dar, sobre todo cuando este era el hermano mayor del otro que le rompió el corazón en mil pedazos.

Todo por hacerlo volverlo loco y luego irse con una sonrisa triunfal.

Se acercó a su oreja y le mordió el lóbulo. Se quedó sin aliento cuando las manos de Itachi presionaron su cadera hacia abajo, su boca atacó el cuello de Sakura antes de que ella pudiera procesarlo. La besó, lamió y chupó su cuello, se mordió el labio para evitar gemir, sin embargo al sentir que sus manos aún en su trasero la apretaron se restregó involuntariamente al centro de Itachi. Sin evitarlo dejó escapar un gemido por sus labios haciendo que Itachi mordiera su cuello.

La manos de Sakura agarraron la camisa de Itachi y se la quitó. Sus mejillas se colorearon de un intenso rojo al darse cuenta que estaba reaccionando bajo su toque, los papeles tenían que invertirse ya, vago sus manos por su torso desnudo. No pudo evitar compararlos con sus compañeros de equipo. Si, el de ellos también los había tocado "accidentalmente", "para sanarlos" o cuando jugaban cuando entraban al agua, aunque esas veces solo había sido por curiosidad. Ahora para su irritación podría decir que no estaba nada mal.

Deseando una fuerte reacción de Itachi volvió a mover sus caderas sobre las de él una dos, tres veces.

—¿Jade?

La conciencia de Sakura le partió la cabeza en dos, el hechizo se rompió y los dos se quedaron helados mirando uno al otro. Ónix y Esmeralda chocaron, no dijeron nada, no expresan nada más que el rostro se tornó rojo como la granada cuando la realización llegó a ella y horrorizada y avergonzada se dio cuenta hasta donde había llegado.

Una vez más, quiso que la tierra la tragara, que la parta un rayo o que llegara Manda y se la tragara completa.

La consciencia de sus acciones se estrelló sobre ella como un relámpago, se alejó de él como si le quemara estar cerca, ¡qué vergüenza!

¿En qué diablos pensabas?, ¡En nada!, en nada más que una estúpida "venganza" que solo te pones en ridículo!, se recrimina en silencio. Por suerte, Inner no dijo nada en todo momento.

No podía verlo al rostro de lo avergonzada que estaba, se había pasado de la línea, era SU CAPITÁN.

— El objetivo se reune con mi jefe después del trabajo —dijo Sakura cin voz escueta y ronca. Trató de regularizar su voz ronca.

Decidida a parecer profesional y que esto no fue mas que un acto para no levantar la coartada, se armó de valor para ver a su capitán pararse de la silla y acomodarse la ropa en un dos por tres. Se quedó sin palabras al ver que en casi un solo movimiento su aspecto es como el de alguien que no se estaba revolcando con otra persona. Se sintió avergonzada, y en cierto modo, ofendida. No se veía alterado, con falta de aire o los ojos nublados por lujuria. Todo lo que había hecho verdaderamente no le había afectado en nada.

Su impasible mirada se posó en ella, la analizó con aquellos profundos ojos color ónix que sabía que la molestaban.

—Cuando la gente se vaya entraremos —dijo con voz neutra. Sin respiración agitada, voz ronca o alguna fugaz emoción que le indicara a Sakura que le había provocado algo.

Vio la decepción en su cara porque, en vez de ser el que estuviese luchando por mantener la compostura, fue ella la que estaba en su lugar. Su cabello estaba desordenado, sus mejillas estaban completamente rojas, le costaba respirar, vislumbro un pequeño moretón que comenzaba a mostrarse en la base de su cuello, y en su mirada veía el inicio del fuego de la lujuria que podía reconocer a la distancia.

Le hubiese gustado jugar un rato más con ella, pero tenían trabajo por hacer. Además, si fuera por disfrute el tener sexo con alguien, lo haría con alguna de las otras chicas, no con la compañera y amiga de su hermano pequeño.

Con el porte de un Uchiha y heredero del clan se despidió con la cabeza antes de salir por la puerta. Quizá era momento de parar, ya sabía bastante de Haruno. Cuando la miró un instante antes de salir sus ojos brillaron por reconocimiento a la roseta.

Aun con las mejillas rojas y la respiración trabajosa, no se veía defraudada por no lograr lo que quería, avergonzada, horrorizada o frustrada. Estaba feliz.

Ella dio unos pasos a él hasta que casi sus pechos se juntaban.

—Su coleta señor —susurró alzando sus manos hasta quitar el lazo de su cabello.

Aun con la diferencia de altura, la mirada que le lanzaba y el hecho de que había perdido esta intensa ronda, ahí estaba, frente a él, Itachi Uchiha, el hombre a quien muchos temían. No se encogía de miedo, no dudaba al acercarse, ahí estaba pasando despreocupadamente sus manos por su cabello para quitarle los nudos antes de rodear su cuello con sus brazos y sentir que le hacía la coleta antes de dar dos pasos hacia atrás aún con una gran sonrisa.

Esta apreciación lo dejó sin palabras. Haruno Sakura era más de lo que creía.

Sakura no le iba a dar la satisfacción de ver lo completamente afectada que estaba por su corazón de piedra. Iba a salir con la frente en alto y aparentar lo poco que quedaba de su orgullo cuando al verlo darse la vuelta para salir una larga y delgada sonrisa se deslizó en sus labios.

Su coleta estaba totalmente deshecha.

Por poco que fuese, ahí estaba su logro, el resultado de sus atenciones hacia el. El gran, pulcro e imperturbable Itachi Uchiha tenía la siempre liza coleta hecha nudos. Fue paciente, no se dejó intimidar por él cuando se acercó y le arregló la coleta y una vez que dio un paso hacia atrás se despidió de él.

Itachi se le quedó viendo unos segundos sin decirle nada, deseaba saber qué es lo que pensaba. Después él desapareció detrás de la puerta.

Su sonrisa cayó en cuanto estuvo sola, frunció el ceño y se abrazó a sí misma. Se reprochó a si misma por dejarse afectar de aquel modo, quizá después de todo Itachi había ganado esta batalla. Aún sentía el cosquilleo en su cuello donde su lengua y dientes pellican su piel.

Bufó antes de decidir que era momento de salir para ir con las chicas a la tarima a bailar, no se había dado cuenta que había tardado demasiado con Itachi. En el fondo, agradeció que la hubiesen interrumpido porque verdaderamente aborrecía lo que hizo con su capitán, con el Uchiha que le ha hecho pasar muchas vergüenzas y se ha burlado de ella.

Al asomarse por el pasillo frunció los labios, le extrañó que en la tarima no esté la cabellera púrpura de Tara. Dudo que tardara que tardara tanto tiempo con un cliente así que se dio la vuelta y caminó por el pasillo oscuro metiendo su cabeza en cada una de los cuartos esperando encontrarla.

Al llegar al fondo se detuvo en seco al escuchar un casi imperceptible sollozo por la estridente música que resonaba con fuerza en todo el edificio. Se acercó la puert agradecida de ver que estaba medio abierta. Dudosa, se asomó por la rendija sorprendiendose al ver lo que pasaba dentro.

Abrió la puerta de golpe y se abalanzó a su amiga a darle un gran abrazo. Tara abrazaba sus piernas, su cabello tapaba sus acciones y aún así podía ver que estaba llorando. Se veía destruida, atormentada y rota.

Su corazón se agrietó al verla así. Estaba conmocionada, la Tara fuerte y tozuda que mordía con sus mordaces palabras y su mal humor, no era la que tenía aquí. La chica apenas se había movido. En su abrazo se soltó a llorar con más fuerza hasta berrear, sus lágrimas salieron en afluentes y sus gritos más fuertes, gritaba hasta quedarse sin aliento, agarraba aire y volvía a repetir la acción. Sakura estaba conmocionada, la última vez que había visto llorar a alguien así fue ella misma cuando Sasuke le rompió su corazón con sus duras palabras de rechazo. No sabía qué hacer, en aquel momento ni siquiera ella supo que hacer, solo la pudo abrazar y aferrarse a ella para que no se rompiera aún más.

Le acarició el cabello mientras hacía sonidos de arrullo. El resentimiento por las feas palabras que le dijo a Mia se evaporaron, ahora el miedo y preocupación por Tara la embargaron.

Tara se aferró a sus hombros hasta clavar sus uñas en la piel de Sakura, ella no dijo nada, dejó que se desahogara, después podría curar sus heridas.

—Lo vi… ¡Yo lo ví!... ¡Él me obligó!… No podía negarme, ¡Él estuvo aquí!

Su cuerpo se tenso con el peso de sus palabras.

—¿Quién tara? —le exigió abrazándola con mas fuerza, firmeza y protección.

Volvió a repetir sus plabras con un tono de acero que solo hizo que Tara gritara hasta desgarrarse su garganta.

—¡A él!… ¡El padre de mi hijo!… ¡El vendio a mi hijo!, ¡Quiero a mi hijo! —gritó hasta que se quedó sin aliento y aún así quería seguir gritando.

Las palabras atravesaron el cuerpo de Sakura como si un potente rayo la partiera en dos. Sus ojos se abrieron por completo y contuvo el aliento, de pronto, sintió náuseas de sí misma.

Recordó que cuando salió del baño después de haberse enojado por las duras palabras a un lado recargada sobre la pared estuvo Li.

—Siento lo que pasó allá… Cada una de nosotras hemos pasado por muchas cosas que han forjado nuestro carácter, algunas de nosostras hemos pasapor por peores que otras.

Rercordó las palabras de Tara.

—Tu misma lo dijiste, era su hijo; lo fue, lo vio y sabe dónde está.

Recordó las palabras de Mia.

—¿Tu como actuas para alejarte de tus monstruos, Jade?

Las palabras de las chicas se repitieron una y otra vez, una y otra vez. Estaba atormentada, se sentía peor que la escoria. La había juzgado sin saber, sin tratar de comprender qué pasaba. Estas chicas que… Apreciaba con todo su corazón, se sentían tan solas como ella, la juzó con dureza y sin razón válida había querido golpearla.

Su pecho empezó a quemarse y las lágrimas rodaron por sus mejillas, sintió un líquido caliente deslizarse de su nariz, al pasar su mano vio sangre. Sangraba como su corazón lo hacía.

Se aferraron a la vida de la otra.

—Lo siento, lo siento —repetía con su voz quebrada. Como si eso fuese a enmendar su error.

Era una estúpida, una mala persona, y se odiaba por serlo.

Dentro del cuarto que olía a drogas y sexo, y aún así, solas, las dos chicas lloraron, las dos por distintos motivos, pero con el mismo dolor en el pecho que no salía de ellas. Lloraron, gritaron, se abrazaron, se culparon hasta pronto el llanto de Sakura seso y el llanto de Tara terminó en pequeños hipos. Se alejaron un poco sin llegar a despegar los brazos de Tara sobre ella, alzó su mano a las mejillas de la chica para limpiar sus lágrimas con delicadeza.

Con el tacto Tara suspiró temblorosamente, estaban más alla del cansancio. Al examinar bien pudo ver que estaba pálida, tenía el maquillaje corrido y a sus ojos le faltaba aquel característico brillo de vida. No podía imaginarse lo que es que le arrebataran un hijo de sus manos, pero sabía que debía ser un profundo dolor, la incertidumbre, la impotencia, el miedo y mucho más…

Al tener las mejillas secas, Tara apoyó su frente en el hombro de Sakura, estaba más tranquila aunque su notable dolor no desaparecía.

—Lo siento… Yo-

—No, yo debería ser la que debería pedir disculpas —le interrumpió Sakura meneando la cabeza dándole una pequeña sonrisa—, casi te golpeo ayer, no debí siquiera pensarlo.

Tara rio amargamente aun aferrada a Sakura.

—En realidad me lo merecía, Mia también sufre por su hijo. Las chicas tratan de reconfortarme, solo me miran con dolor, pero yo quiero que alguien me insulte o me golpee por decir cosas hirientes. Me lo merezco… Es solo que la envidio tanto… Al menos ella sabe que es lo que le pasó a su hijo, en cambio yo… No sé si sigue vivo o no, si es feliz o… —una solitaria lágrima se escapó de uno de sus ojos.

— ¿Cómo… era él? —preguntó en un suave susurro.

Tara se separó de Sakura acomodándose en la gran cama usada. Dobló sus piernas, las abrazó y apoyó su mentón en las rodillas. Una suave sonrisa apareció en su demacrado rostro.

—Era… Es precioso, tenía cuatro años para entonces, tenía el cabello igual que yo, sus ojos grandes color miel relucían como estrellas, tenía una pequeña nariz en forma de un pequeño botón. Lo característico de él es su pequeño lunar en forma de diamante en el cuello —la suave sonrisa se borró dejando una mueca de dolor—, Ian, el único amor de mi vida, mi pequeño. Fue vendido a alguien horripilante. Jade, hoy vi a ese tipo, por favor si lo ves huye de él es peligroso. Si se te acerca corre, no lo mires o te devorará.

La cara de Tara mostraba pánico, se veía nerviosa por lo que se sintió de igual manera.

— ¿Cómo es el? —se relamió los labios.

—El cambia de forma, nunca tiene el mismo aspecto, pero lo que sé… Es que tiene un alacrán tatuado en su espalda… Si lo ves huye, no lo mires, no te le acerques que te destrozará, y ni tu alma se salvará de sus garras —le agarró las manos apretándose con la poca fuerza que le quedaba. Poco a poco vio como la energía se escapaba de ella, sus párpados se iban cerrando y su cuerpo se aflojaba. El desahogarse tomó más energía de lo que Sakura esperaba.

— ¿Quién lo vendió? —susurró esperando que le respondiera mientras la acomodaba en la cama.

La chica se removió un poco incómoda, luchaba por el no quedarse dormida, pero el llanto la había dejado deshecha.

—Davos…

Inhaló con fuerza sintiendo como la sangre coagulada que anteriormente salió de su nariz entraba en su tabique sin importarle mucho. Su estómago comenzó a gorgotear, estaba lista para expulsar fuego de su boca directo a Davos. Ese maldito, ese maldito había dañado más de lo que ya estaba las vidas de sus amigas. Vio todo rojo.

Salió del cuarto dejando con seguridad a Tara directo al baño más cercano notando que ya quedaban pocas personas. Pronto cerrarán.

Cerró la puerta de golpe ignorando el crujir de las paredes y puerta. Se abalanzó al lavabo tomándolo de las orillas, sus brazos temblaban y sus puños apretaron con tanta fuerza que sintió el lavabo crujir bajo su presión. Sus ojos bailaban salvajes a través del espejo. En sus venas recorría un ardiente fuego, la sangre de su nariz comenzó a gotear más y más mientras sus pensamientos se volvían más oscuros.

que estaba cerca del lugar que poco a poco se iba vaciando, pronto cerrarán.

Cerrando estrepitosamente la puerta se agarró del lavamanos con fuerza al punto que este rechinaba de la gran presión que se le ejecutaba. Sus ojos miraban salvajes a través del espejo, en sus venas recorría un ardiente fuego mientras que la sangre de su nariz una vez más comenzaba a gotear como goteaban pensamientos oscuros en su mente.

¡Matalo!, ¡Matalo!, ¡Matalo! una sedosa y oscura voz le susurraba al oído. ¡Destrózalo!, nadie lo quiere vivo, no vale la pena. Es una miseria menos en el mundo. ¡Matalo! ¡Mata a todo aquel que se interponga!

Pobre ilusa, chica débil, molestia, estorbo.

¡Mátalos!

—*¡Sakura!* —gritó inner.

Los cristales del espejo salieron volando al estrellar su puño en el. Su reflejo se veía difuso entre las grietas, miles de ojos la miraban con furia, recelo y decepción. Con su mano apoyada en el roto espejo vio el líquido rojo derramarse por su mano y caer en el lavabo.

Con cuidado acercó su temblorosa mano a ella, se quedó viendo cómo aquel líquido vital se escapaba de sus mano. Su mano sangraba, su nariz sangraba y su cabeza palpitaba.

Inhaló profundamente una, dos, tres veces hasta que la sangre que salía de su nariz paro. Con la mente un poco más clara agarró papel para quitar la sangre de su nariz y mano.

Cuando escuchó la música del fondo apagarse salió del baño y fue directo a la sala común donde vio reunidas a las chicas.

—Jade —el alivio en el rostro de Li se desvaneció al ver la sangre seca en su nariz y sus ojos quedarse en su mano aún astillada—, ¿Qué pasó?

Ignorandola fue a su habitación por ropa que ponerse. Las chicas la siguieron por detrás como patos, podía sentir la preocupación en ellas y aún así no se atrevieron a decir nada, sabía que debía estar dejando un aura de peligro y furia contenida.

Se quitó las orejas y cola de conejo, de su pequeña bolsa de viaje sacó una camisa roja con el símbolo Haruno en su espalda, su reconocido short negro, se puso sus largas botas, su pequeña falda color rosa, su kit médico y kit de armas, solo faltaba su banda ninja que la tenía el equipo zero por seguridad. Cuando finalmente apretó sus guantes en su piel, se sintió casi completa, de nuevo era Sakura Haruno.

—Jade —la voz de Li salió en un pequeño susurro inseguro—, Davos y Torton te están esperando en la oficina.

Las chicas dieron un paso atrás al ver que se tensó. Cuando la vieron girarse a ellas se quedaron sin aliento al ver aquellos ojos verdes mirar con furia.

—Esos desgraciados —siseó Sakura. Dando zancadas salió del cuarto hacia la oficina—, No voy a dejar que las sigan pisoteando, ya tuve suficiente lágrimas.

—¡No! —gritó Mia, su piel se puso pálida al escucharla. Las otras chicas estaban igual.

Se giró de golpe dándoles una mirada tan cargada de furia que parecía un basilisco a punto de atacar a su presa.

—Han sufrido suficiente. Ya he tenido suficiente de recoger pedazos rotos de ustedes. No voy a seguir viendo como las lastimas porque se cren el obligo del mundo y dueños de ustedes, ¡Lo de Tara fue la última gota que derramó el vaso! —las chicas se estremecieron y desviaron la mirada—. Li, no puedo saber qué es lo que tus padres te abandonaron pero no estás sola, aquí tienes a una familia; Mia, no puedo aceptar qeu este hombre haya hecho que abortaras en contra de tu voluntad; Shi, tu primera vez debió ser la cosa más maravillosa del mundo con un hombre amable que te sepa tratar y no tengas asco de ellos; Yuki, no busques miserias en esos patanes, busca a uno que te vuelva loca como tú lo vuelves loco, y Tara… Ella merecía quedarse con su hijo.

Las chicas no supieron qué hacer o decir. Los ojos de Sakura se endurecieron.

—Yo no he sido completamente sincera. Les apreció mucho, pero la Jade que ustedes conocen no existe —sus hombros cayeron y se disculpó con la mirada antes de que sus ojos se endurecieron de nuevo—, Me llamo Sakura Haruno y soy una kunoichi de la aldea de la hoja.

A pesar de su ira, sintió que volvía a respirar aire fresco al decir quién era ella en verdad en vez de seguir una falsedad. Cuando escuchó un par de carcajadas salir de la oficina se cuerpo se tensó nuevamente y su ira creció a niveles exorbitantes.

Se acercó a la puerta y apretó con tanta fuerza el mango de la puerta que la dobló a la forma de su puño, abrió la puerta y la cerró fuerte que la puerta se astilló ante su fuerza.

—¿Qué significa esto, Jade? —demandó Davos muy molesto.

La creciente ira de Davos se mermó cuando su cabeza fue golpeada hasta crujir con la mesa dejándolo severamente aturdido en el suelo. Mareado, sintió que fue alzado y empalado a la pared con tanta fuerza que se quedó sin aliento. A su lado sintió temblar a Torton que parecía estar en la misma situación, cuando su vista finalmente se enfocó topándose con unos fieros ojos color esmeralda.

—Deberían de dejar de existir —la voz de Sakura goteaba con veneno—. Lastimar a Shi, Yuki, Li, arrebatarle a Tara su hijo e impedir que el de Mia viviera. No merecen vivir.

¡Mátalos! ¡Mátalos! ¡Mátalos! la sedosa voz con deseo de sangre volvió a gritar en su mente con más fuerza que la última vez.

Los rostros de ambos hombres se volvieron pálidos al sentir al dios de la muerte detrás de Sakura sonriendo y jugando con su guadaña listo para llevarlos.

—E- ¡Eres una prostituta! —gritó Davos con la poca valentía que tenía a pesar de que chillaba tal cual cerdo en matadero.

El agarre de Sakura en sus pechos se aflojó haciéndolos sonreír con suficiencia. Eso fue hasta que el puño de Sakura se estrelló en medio de ellos creando un cráter que sacudió todo el edificio, en el cemento estaba la marca de su gran fuerza. Davos se orinó en sus pantalones.

— ¿prostituta? —la risa hueca de Sakura sacudió el cuarto erizando aún mas los vellos de los chicos—. Si, eso creías tu. No creo que quieras meterte con un nija.

Ambos hombres comenzaron a temblar del miedo.

—T-tenemos dinero, dinos cuánto quieres y te lo daremos —tartamudeó Torton tratando en convencerla.

Los ojos de Sakura se estrecharon al escucharlo. Se giró para verlo temblar de miedo.

—¿Dinero? Yo no me intereso en eso. Yo te estuve cazando hasta que por fin te dignas a aparecer, debería agradecer a Davos que sean buenos amigos —tomó el cuello de Torton apretándole con fuerza. Se acercó a su oído—, ¿Dónde está el? ¿El familiar del señor feudal?

—Y-yo —le apretó con más fuerza el cuello haciendo que apenas pudiera respirar— ¡Está en mi casa al sur del país!, ¡Tienes mi permiso para entrar por él, pero no me mates!

Sakura lo liberó de sus garras, el hombre cayó al piso tosiendo mientras trataba de dar grandes caladas de aire.

—Indícame cómo llegar y hazme un mapa del lugar, algún error y te perseguiré para darte una muerte dolorosa.

El hombre asintiendo tomó un papel y comenzó a escribir, mientras los hacía sintió la presencia de todas las chicas detrás de ella en el marco de la puerta observando toda la escena. El tenerlas ahí con ella, se obligó a relajarse.

—S-si ya es todo lo que querías te libero de tu tr-trabajo —dijo asustado.

Sakura gruñó, si creía que esto iba a ser tan simple, que equivocado estaba.

—No —dijo de manera contundente—, renuncia a tus posesiones, renuncia ser el jefe, dale todo lo que tienes a Li, dinero y el establecimiento —

—¡No!, ¿Por qué debería hacer eso?, esto ya no te concierne a ti.

Davos en un momento de desesperación agarró el cuchillo del plato olvidado en el suelo y se lanzó a Sakura quien con un parpadear lo tomó de la muñeca y le aplastó los huesos de la muñeca.

—¡Ellas son unas rameras! no valen nada y son escoria. Nunca les daré mi dieron a ella —gritó y chilló mientras lloraba por su inútil muñeca.

Torton aprovechando que la atención de Sakura estaba en Davos se le abalanzó encima y le mordió el hombro. Sakura gruñó y lo lanzó a la pared y su atención volvió a Davos que volvió a tomar el cuchillo y atacar con su única mano funcional. Sakura agarró un kunai de su kit, con su mano libre tomó el brazo de Davos y le clavó el kunai en el brazo, después lo golpeó de lleno en el estómago dejándolo sin aliento.

El instinto asesino creció en Sakura.

¡Matalo!

Le quitó el kunai del brazo y lo puso en su cuello.

—Yo que ustedes no haría algo tan imprudente como eso de nuevo —su voz salió como el acero—, será mejor que han lo que les digo.

Sin energías, lastimados y apenas conscientes asintieron. Se arrastraron por el piso hasta llegar a la mesa donde hicieron todo lo que ella les dijo. Davos le hizo hacer una carta poder en donde ponía el nombre de Li como la responsable y dueña de todas las pertenencias. Las chicas con cuidado se fueron acercando atónitas. Bajo la atenta mirada de Sakura vio el proceso de transacción de las propiedades hasta que Davos y Li firmaron los papeles.

La pobre chica aún estaba anonadada.

—Así que eres una kunoichi y en realidad te llamas Sakura Haruno… —dijo Tara apareciendo en la puerta. Su mirada desapegada se posó en Torton— ¿Qué es lo que harás con ellos?

Se encogió de hombros, ya no eran parte de la misión, y aunque su mente gritaba que los matara, el deseo fue disminuyendo gracias a ellas. Sólo necesitaban la información de donde se encontraba la persona que buscaban, aunque quisiera destruirlos sabía que no lo haría debía haber justicia.

—Lo que pase con ellos no es algo que me importe a menos que Torton contrate alguien para darnos caza, lo de darles las propiedades y el dinero a ustedes fue algo fuera de la misión.

Tara se acercó a ella hasta estar a su lado.

—Perfecto —musitó Tara.

Tomó el cuchillo de las manos de Sakura y sin chistar lo enterró en el pecho de Davos. La sangre comenzó a salir por su boca y la herida mientras que veía cómo sus ojos se abrían de sorpresa antes de perder el brillo de la vida. Davos dejó escapar un quejido al sentir el cuchillo dar vueltas en su pecho abierto por Tara.

—Esto es por darle a mi hijo a tu jefe.

Sakura se quedó brevemente petrificada en su lugar al ver al hombre perder la vida frente a ella.

—Y este por ser el contacto de tu jefe —dijo Tara apuñalando a Torton en el corazón.

Sakura se quedó mirando a la mujer a un lado de ella con el arma en su mano llena de sangre que goteaba, la sangre brotaba del pecho de ambos hombres empapando el piso sus miradas muertas estaban llenas de terror.

El equipo zero abrió de golpe la puerta en ese momento, sus miradas se posaron en Sakura y Tara y luego en los dos hombres frente a ellas. Se dieron cuenta del charco de sangre que comenzaba a formarse.

— ¿Por qué lo mataste? —preguntó salió en su susurro. Sakura estaba sorprendida de la acción de la chica. Ignorando a sus compañeros observó a las demás chicas que no parecían alteradas por la acción de Tara, es más, hasta se veían aliviadas.

—Se lo merecían, nos han robado tantas amigas, me ha quitado a mi hijo… Esto es justicia —dijo Tara sin brillo en sus ojos. Se veía vacía, pero al mismo tiempo en una especie de paz que le hacía tener sentimientos contradictorios.

La mano de Shi se posó en su hombro, al mirarla ella tenía una suave sonrisa.

—Gracias… Sakura.

Por primera vez al escuchar su nombre salir de los labios de alguna de las chicas sintió que un enorme peso era levantado de ella. Su angustia por mentirle a sus amigas de pronto se había esfumado dando paso al alivio. Brevemente vio a cada una de las chicas antes de volver su mirada a Torton y a Davos que yacían muertos. Esto no era justicia, esto no es la ley que uno debe seguir, su estómago se revolvía de solo pensar lo que habían hecho, de cómo habían ensuciado sus almas por rencor.

—Podíamos haber hecho otra cosa en vez de matarlos —refutó con apenas un hilo de voz mirando a Tara, enmudeció un instante al verla suspirar, se veía más libre como si su monstruo interno la dejará de atormentar. ¿Así uno se libraba de aquel que causaba su dolor?, creía que había otro modo de arreglar las cosas, por eso había un sistema de justicia, ¿Todo se tenía que resumir a muertes?

Su garganta se secó.

— ¿Qué harán ahora? —preguntó un poco temerosa. No quería creerlo, ellas eran chicas buenas.

Sus amigas se miraron, el silencio le dio la respuesta que ella no deseaba.

—Eres una kunoichi, deberías de estar más que acostumbrada a las muertes —dijo Yuki librando el pensamiento que las demás chicas tenían.

Es cierto… En sus manos estaban las muertes de personas malas y personas inocentes, sus manos estaban manchadas, sucias, siempre jugando con la muerte hasta el último aliento de los demás y el suyo. Pero… Lo hacía con un propósito, ¿no?

—Haruno —ella y las chicas saltaron al escuchar la grave voz de Itachi. Al verlo tenía el rostro impasible, observaba la escena analizando todo lo que sucedía. Había visto más que suficiente—, ¿Conseguiste la información?

Aun con la mirada un tanto apagada asintió, tomó el papel que anteriormente Torton había trazado y se lo entregó a Itachi quien comenzó a leerlo.

—Ahí se encuentra la ubicación, también conseguí un mapa del lugar —dijo Sakura con voz monótona.

Las chicas se acercaron a Sakura, curiosas miraron a los tres chicos que estaban frente a ellas.

—¿Quiénes son?

—Mis compañeros, los cuatro nos infiltramos… Yo tendré que partir ahora.

Las chicas miraron a Sakura con comprensión, sabían cómo era la vida de un ninja.

—Sakura —Tara tomó las manos de Sakura llamando su atención. Su mirada era suave, nunca la había visto así—, sé que no comprendes el porqué de lo que hice, no estoy pidiendo que lo comprendas, has hecho más de lo que crees por nosotras cuando claramente no estaba dentro de tus obligaciones… Gracias, si en algún momento decides volver nuestro lugar está abierto.

Las chicas le sonrieron. Sakura asintió sonriendo de lado.

—…Gracias chicas, igualmente, si algún día pasan por Konoha no duden por preguntar por mí.

—Odio interrumpirlas mis bellas damas, pero tenemos trabajo que hacer —dijo Shisui pasando su brazo por el hombro de Sakura.

Salieron de ahí muy rápido, la despedida fue muy atropellada y en el fondo, Sakura aún se sentía inconclusa y triste. Saliendo de a las calles miró brevemente el lugar, estaba igual de deprimente que ella, tan lúgubre y con la muerte bailando como sombras detrás de las personas. El lugar estaba tan apagado como sus ojos.

Al salir del pueblo corrieron a gran velocidad por el camino que los llevaría a su destino. De pronto, aquellos sentimientos de impotencia y confusión se volvieron de ira.

¿Por qué?, preguntó al aire apretando los puños con fuerza inconscientemente comenzó a mandar chakra a sus pies haciendo que avance con mayor velocidad.

Si sus compañeros lo habían notado, no habían dicho nada.

Lo único que tenía en mente es deseos de despedazar todo a su paso.

Se abastecieron en todo el camino con píldoras soldado, descansaban unos instantes antes de retomar la marcha hasta llegar al lugar de destino. Cuando estuvieron a una considerable distancia de la gran mansión se detuvieron y observaron.

En la lejanía vieron un gran carruaje que se detuvo frente a la mansión, varias personas se movilizaron mientras ellos observaban. La ira gorgorió en su estómago ante la sorpresa de ver a muchos niños salir del carruaje encadenados.

Lista para avanzar y detenerlos una imponente mano la detuvo.

— ¿Qué? —se giró para ver el rostro de Itachi, tenía el ceño fruncido.

—Ni lo pienses — afirmó como si leyera lo que pasaba en su mente.

Desde lo profundo de su pecho procedió un gruñido, sus ojos se abrieron ante la sorpresa de lo que acaba de escuchar. ¿No atacar?, ¿Acaso iban a dejar que esos niños fueran vendidos como esclavos?

— ¿Por qué?, ¿acaso dejarás que aquellos niños sean vendidos como esclavos? —su tono de voz iba aumentando en cuanto más hablaba.


La historia muere sin sus lectores y sus comentario, para alimentar a los escritores y motivarlos a seguir escribiendo dejen un review. Eso siempre funciona.

Reeditado: 8/julio/ 2018

Davos el jefe

Mia, rubia burbujeante zorro

Tara purpura principal sería un poco gruñona tigre

Li verde mamá gallina gato

Shi Blanco un poco reservada pero amable Yamato Lobo

Yuki Rojo animada, seductora Sai Perro

Torton, el hombre que buscan.

Bueno, se que hace mucho que no subía un capítulo, ¡No me maten! xD he estado muy ocupada y la verdad me he estado acostumbrando a muchas cosas así como también he estado editando y checando mis otros fanfic que tengo ahí en el limbo y subidos. Espero que les haya gustado la actualización y mm bueno no prometo nada pero seguiré escribiendo la historia.

Saludos!