Nota de autor:

Creo que tengo un impulso creativo por el momento porque desde ayer he estado modificando refacción desde el capítulo cinco hasta el séptimo. Creo que por el momento lo dejaré hasta aquí el cambiar la redacción y modificar algunos aspectos de la trama. Espero que les guste. ¡Disfruten!

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, esos son de Kishimoto.


Capítulo 7: Implosiones

Desde lo profundo de su pecho gruñó, sus ojos se abrieron ante la sorpresa de lo que acaba de escuchar. ¿No atacar?, ¿Acaso iban a dejar que esos niños fueran vendidos como esclavos?

— ¿Por qué?, ¿acaso dejarás que aquellos niños sean vendidos como esclavos? —su tono de voz iba aumentando en cuanto más hablaba.

No podía creer lo que estaba escuchando, ¿acaso le estaba diciendo que no iban a ayudar a esto niños? La ira comenzó a burbujear desde el fondo de su estómago.

—No pienso dejar que esos niños sean vendidos como objetos —dijo dando un paso hacia adelante lista para saltar y salvar a los niños.

La poderosa mano de itachi la sostuvo por el hombro tirándola hacia atrás. Furiosa se dio la vuelta dándole un manotazo para ó el jadeo de los otros compañeros de equipo y miró fijamente a Itachi sin miedo.

No se iba a dejar intimidar por aquellos ojos rojos que la miraban. ¡Por favor!, ya estaba más que acostumbrada a la penetrante mirada de muerte de su hermano menor.

Piensa en esos niños, se dijo dándose ánimos.

—No voy a dejar que se los lleven —repitió en voz baja, su voz vibraba por su furia contenida.

Se dio la vuelta con la frente en alto. Esta vez dejaría que su lado justo y valiente que era influenciado por la voluntad de Naruto, saliera y diera lo mejor de sí. En su mente se enfundaba sus guantes gritando millones de groserías al engreído Uchiha, estaba lista para darle su merecido.

Su visión se volvió turbulenta hasta que sintió su espalda escocer cuando sintió el crujir de la madera. Al enfocar su vista se encontró con un par de ojos rojos con el sharingan girando violentamente a centímetros de su rostro. Tenía el entrecejo pronunciado y sus manos firmemente puestos en sus brazos.

—Yo no soy Kakashi que deja que hagan lo que quieran —su voz salió gruesa y amenazante al punto que congelaría hasta el mismo infierno y el diablo con la cola entre las patas saldría huyendo—, este es mi equipo estas son mis órdenes, yo soy tu capitán tu mi subordinado, no soy indulgente con quien me desobedezca. Si yo digo sigan, deben seguir, si digo deténganse, deben detenerse, si digo maten, deben matar, si yo digo no sigan, no deben seguir. ¿Entiendes Haruno?

Sakura miró a su capitán, por un momento pudo vislumbrar el inmensurable poder que despedía, el calibre de su nombre, el peso de su puesto, su larga trayectoria, su oscuro mundo… Quería huir, correr lejos como si él se tratara del mismísimo fuego, sus piernas se habían vuelto de gelatina y había olvidado respirar. Ella era nada a comparación de él; una simple mota de polvo ante su grandeza. Y la podría matar si le desobedece.

Al fallarle su voz solo pudo asentir en silencio. Itachi la examinó con su carmesí mirada hasta que satisfecho, se alejó dejándole tragar largas bocanadas de aire. Miró a sus compañeros que miraban estoicos, como si no hubiese pasado nada, haciendo la vista gorda, así era ANBU, moviéndose en la sombra, asesinos y listos para solo hacer su deber a cualquier costo…

Con su orgullo mancillado trató de erguirse lo mejor posible para no darle toda la satisfacción de que vea que le afectó. Sus ojos la traicionaron al ver a los niños desaparecer en la enorme estructura que pronto entrarían para rescatar su objetivo… Y nada más. Alguno de esos niños pudo haber sido Sakuna, Naruto, Sasuke o ella misma. Imagenes de muchos niños en la sala de pediatría sonriéndole llenaron su mente, muchos niños inocentes, futuros civiles, futuros ninjas que disfrutaban de la libertad de que estos no.

Frustrada, tuvo que tomarse su tiempo hasta que logró poner una máscara de indiferencia en su rostro. Sus compañeros de equipo seguían observando la zona desde lo seguro sin perder nada a la vista, hablaban entre sí con tranquilidad. Mirando de reojo a su capitán, pudo ver que el color ónix había vuelto a su lugar.

Cuando se acercó a ellos para involucrarse en la misión los tres pares de ojos oscuros se dirigieron a ella.

— ¿Qué? —dijo a la defensiva.

Itachi suspiró mentalmente, esta misión estaba tomando más de sí de lo que esperaba. Su mandíbula y hombros aún se encontraba tensos por el enfrentamiento anterior con la Kunoichi, y pensar que creía que era la más responsable y cuerda de su equipo. Podría ser que sea verdad, aunque sus emociones volátiles parecían obnubilar su cordura llegando a ser igual de impulsiva que los otros.

—Necesitaremos entrar sin ser descubiertos, utilizaremos una coartada para entrar y buscar al objetivo —dijo Itachi con voz neutra—, esta red de venta de esclavos se caracteriza por vender gente exótica.

No tenía que decirle más, era lo suficientemente inteligente para unir cabos sin que tenga que terminar lo que quiere decir.

—Voy a ser la carnada —afirmó.

Itachi asintió. Sakura sin poder hacer nada asintió, miró con soslayo a los chicos antes de irse a cambiar la ropa por el kimono infalible que había usado al principio de la misión.

—Bueno, esto es una mierda —dijo Genma exteriorizando los pensamientos de todos.

Shisui asintió solemne, por una vez no tenía qué decir el bonachón Uchiha. Era de sentido común y por supervivencia nunca ir en contra del capitán ANBU, más aún cuando este se trataba nada más y nada menos que Itachi Uchiha, en todo este tiempo como capitán ANBU, y el mejor de todos, nadie nunca le refutaba. Era la primera vez que alguien lo hacía, y no menos alguien del indómito equipo siete. Por un momento pensaron que por lo menos la heriría antes de que ella le arrancara la cabeza de una mordida.

—Y bien, ¿Quién será el que me lleve? —preguntó Sakura de brazos cruzados irrumpiendo en los pensamientos individuales de los chicos.

Shisui y Genma miraron a su capitán. Por mucho que hayan tenido un momento tenso no se echarán el paquete de estar con Sakura… o su capitán. No eran estúpidos. Mejor que se mataran entre sí lejos que con ellos cerca.

—Vamos.

Sakura frunció el ceño. No le agradaba ir con su capitán, caminó un paso detrás de él por el bosque del lado contrario del lugar donde se encontraba el objetivo. Cuando Itachi pensó que estaban a una distancia considerable de la mansión salieron al camino que los llevaba a la casa de ían un blanco fácil, los ninjas contratados por Torton los verían, darían aviso y entrarían sin levantar sospechas.

Maldito Uchiha, pensó Sakura al ver su línea de pensamiento.

Ninguno de ellos dijo una palabra, el único sonido era el de sus pisadas. Y vaya que se escuchaban las de Itachi, desde donde se encontraba pudo ver a su capitán sin escrúpulos de ser cogida con las manos en la masa. Se encontraba un poco encorvado al caminar a diferencia de las otras veces que caminaba con la espalda erguida, sus pasos que eran tan silenciosos como los de un felino, ahora crujían con cada paso que daba. En algún momento había guardado su máscara y traía una playera vieja y un poco sucia.

— ¿Está todo claro?

— ¿Qué? —parpadeó varias veces en cuanto se dio cuenta de que le había estado hablando.

Itachi la miró por el rabillo del ojo antes de volver su vista a la carretera.

—Nos haremos pasar por mi hermana adoptiva, en cuanto nos separemos si te llevan con los demás trata de buscar al objetivo, yo trataré de encontrarme contigo. Shisui y Menma se infiltrarán como trabajadores.

—Si Taicho —dijo irritada. No quería hablar con él, no estaba de humor como para ser paciente y el actuar tomará mucha de su energía.

—Que no te atrapen —susurró.

Un poco sorprendida por su suave tono entreabrió la boca para decirle algo, se vio interrumpida cuando un par de ninjas renegados aparecieron frente a ellos. Los examinaron de arriba abajo, sobre todo a Sakura.

— ¿Qué buscan? —preguntó el hombre a la derecha quien tenía una espada colgado en su espalda.

Itachi examinó brevemente a los hombres notando que quien tomaba el control del asunto es el hombre de la espada mientras que quien tenía un shuriken gigante colgando en su espalda miraba de arriba abajo a Sakura con lujuria.

—Quisiera hablar con su jefe, hace poco mis padres murieron y nuestras cosechas marchitaron, me dijeron que podía venir con su jefe y arreglar un modo para poder restaurar mis tierras —tomó de los hombros a Sakura para ponerla frente a él. A pesar de que estaba tan molesto con Haruno que incluso llegó a romper su fachada de indiferencia por insubordinación, aprobó el porte de tímida sumisa que adoptó ella al ponerla al frente—, me dijeron que la trataran bien.

—Muy bien la trataremos sin duda —dijo el chico con el shuriken gigante desnudándola con la mirada sin escrúpulos.

El chico que miraba como un gavilán a Haruno sonrió como si fuese un depredador, se lamió los labios con anticipación. Los tres sabían a dónde iban sus pensamientos. Sakura como buena actriz se movió ligeramente detrás de Itachi mostrando temor y timidez ante la prominente presencia de los hombres, cosa que aprobó Itachi. ¿Quién pensaría que una tímida y asustada chica de una ridícula cabellera rosa sea una temible kunoichi que podía destruir una montaña con el puño como su predecesora?

Una persona común hubiese dudado completamente por ese tono de voz nada discreto del guardia, pero ellos al estar en una misión solo miraron un poco confundidos.

—Dejémosles pasar, la chica no está nada mal, se venderá bien —dijo el chico con una siniestra sonrisa, agarró el brazo de Haruno jalandola hacia éll sin cuidado. Ella se movió violentamente trastabillando al ser jalada por el hombre, su rostro quedó a centímetros del hombre que se deleitaba con ver su horror en el rostro—. Vamos chica, nos divertiremos tu y yo, seré más indulgente de lo que será tu amo al ser comprada.

La risa resonó en el lugar hasta que fue detenido por su serio compañero quien sostuvo su brazo.

—No, me temo que hoy no será tu día de suerte —dijo el hombre haciendo a un lado a su compañero de Sakura, al tenerla en su poder a pesar de las quejas de su compañero la examinó detenidamente.

Itachi estrechó sus ojos casi imperceptiblemente, si estos dos comenzaban a pelear por Haruno no tendría de otra que matarlos para no llamar la atención de los demás guardias desperdigados en el bosque que vigilaban la zona.

—Esta chica es justo como las que le gustan al jefe — dijo el hombre tomándola por el mentón para examinar su rostro con escrutinio. Sakura aun en su papel solo respiraba más fuerte mientras trataba de evadir la peligrosa mirada del hombre antes de que la soltara aventándola a Itachi como si se tratara de un saco de patatas. Su compañero comenzó a refutar—, Estas advertido que si te metes con la selección de Torton-sama antes que él, te matarán. — el hombre a su lado de mala gana se quedó callado. De nuevo miró a Itachi y Sakura—. Cuando lleguen a la entrada digan que vienen a cobrar al dragón. Lo demás sabrán que hacer.

Itachi sosteniendo a Haruno para que no se cayera se inclinó levemente como agradecimiento para luego hacer a un lado a su compañera antes de seguir por su camino en silencio. Agradeció el silencio que hacía Haruno para que pudiera organizar sus pensamientos; el plan en acción, memorizar cada recodo el bosque, cada árbol, la ubicación de los guardias escondidos y otros tantos que los miraban desde sus posiciones en los árboles con malicia, con superioridad. Si tan solo supieran que estaban ante un Uchiha.

Todo iba de acuerdo con el plan. Esta vez no podían decir ni hacer nada sospechoso, desde que dejaron atrás a esos hombres que desaparecieron entre los árboles podían sentir como eran seguidos por otras personas, los vigilaban por seguridad o esperar cualquier indicio de sospecha para atacar, no lo sabían, pero no estaban ahí para eso.

Siguieron adelante con la aparente ignorancia de que les seguían. Siguieron caminando por el largo y recto trayecto hasta que divisaron la enorme casa blanca que para el disgusto de Sakura, es el lugar donde tenían a un montón de niños encarcelados. De solo pensarlo se le hacía un nudo en el estómago.

Arriba en las escaleras había un hombre alto y muy delgado con lentes circulares adornando su tullido rostro.

En cuanto estuvieron frente al hombre, les lanzó una mirada puntiaguda al examinarlos, al posar sus ojos en Sakura se formó una casi indetectable sonrisa oscura que hizo lanzar alertas en la mente de Sakura.

Al estar frente al imponente castillo por así decirle, subieron las pulcras escaleras donde antes habían sido arrastrados los niños como si fueran ignorantes de aquello. Hasta arriba de las escaleras les esperaba un anciano de rostro agradable con costosas ropas quien miraba a los dos tranquilo con sus brazos cruzados detrás de su espalda. Al llegar frente a él se quedaron en silencio.

—¿Qué desean? —preguntó el hombre con ojos suspicaces viendo con interés a la chica antes de volver a mirarlo.

—Venimos a cobrar al dragón.

Los ojos del viejo relucieron fugazmente, les dirigió una sonrisa mientras se inclinaba con cortesía.

—Excelente, si gustan acompañarme —dijo el anciano dando media vuelta adentrándose en el palacio.

En silencio los tres entraron con el anciano por delante guiando por el laberíntico lugar. Era una suerte que ambos tenían una aguda memoria. Por dentro era igual de imponente que por fuera, con objetos de inmensurable valor, grandes pinturas que cada una contaba una historia que podían dejar sin aliento a cualquier persona, las paredes tapizadas y bordadas con oro y plata, y un hermoso techo pintado con exquisitos dibujos que no podían detenerse para observarlos. Estaban en una misión.

Torton sí que era una persona muy poderosa.

Entre las innumerables puertas, venían personal de limpieza y soldados con enormes sonrisas de la mano con mujeres no tan bien cuidadas como ellos. El viejo dobló a la derecha a una puerta de roble, dentro del espacio se pudieron dar cuenta que era una especie de despacho grande con hileras de estantes repletos de libros que hicieron agua la boca a Sakura, mientras que Itachi estaba curioso por las variadas armas blancas que colgaban en la pared. Del techo colgaba una hermosa lámpara de araña.

El anciano se puso a un lado de la mesa indicando en silencio que se sentaran frente al escritorio.

—Es un gusto saludarle mi joven caballero, como verá mi joven amo no se encuentra en estos momentos en el hogar. Él se encuentra a unas horas de llegar —Si supiera, pensó Sakura reprimiendo la mueca de saber qué le había pasado a Torton— Por el momento podemos ponernos de acuerdo con los arreglos —el anciano se colocó frente a Sakura, la tomó del mentón examinando su rostro de lado a lado con escrutinio— Nada mal... La chica irá a prepararse.

En cuanto lo dijo las puertas se abrieron apareciendo una anciana de facciones amables todo lo contrario al decrepito hombre. La mujer se acercó a Sakura posando una mano en su hombro. Los ojos color jade se posaron en los oscuros de Itachi buscando un poco de consuelo silencioso, por su parte la miró en silencio esperando transmitirle que todo estaría bien, que la encontrará cuando pudiera. Vio salir a Sakura del cuarto hasta que desapareció detrás de las puertas.

—Bien, entonces el pago monetario por la chica —comenzó a decir el anciano que no se preocupaba por conocer de Sakura o el de Itachi.


Sakura se hundió en la enorme y humeante bañera que le obligaron a entrar. Minutos antes la anciana la llevó al baño y la desnudó, no se sintió incómoda pero sí lo aparentó. Es gracias a los cuatro días que pasó con ellas que aprendió a pasear por las habitaciones en calzoncillos. Incluso hubo un día que Yuki caminó sin nada de ropa. Sabía que en su casa nunca podría hacer eso porque su equipo tenía la mala costumbre de meterse en su casa sin permiso, además vivía con su hermana y su abuela, a lo mucho estaría en calzoncillos y usaría la camisa de alguno de sus amigos, así si podía pasearse frente a su equipo.

Una vez desnuda, la anciana la llevó a una regadera a limpiarle el cuerpo, disfrutó esta rara atención de las habilidosas manos de la anciana en su cuerpo. Nunca antes había recibido la atención de alguien para lavar su cuerpo. El shampoo a esencia florales inundó sus fosas y su cuerpo lo masajeó y talló con un jabón aromático. Poco a poco fue relajándose bajo su toque.

Sabía que no debía bajar la guardia, pero realmente estaba disfrutando el toque sobre su cuerpo, era como si lavara sus preocupaciones e impurezas por las sucias manos de los hombres que saqueado su cuerpo, todo sea por la misión. Su ira, angustia y pena se lavaban llevandoselas el agua a la coladera. Al cerrar la llave la señora agarró una de su mano y la llevó a una enorme tina humeante en la que le ordenó que se metiera,

Ahora en la tina llena de flores aromáticas, sus músculos se comprimen como si esto es lo que necesitaba, el calor penetraba por sus poros hasta llegar a sus huesos.

Dejando escapar un largo y satisfactorio suspiro hundió su cuerpo hasta que el agua le llegó a la mandíbula. Decidió que quizá lo que necesitaba era lanzar todo por la borda, olvidar todo, hacer a un lado el mundo y sus desgracias y disfrutar…

No supo cuánto tiempo pasó en el agua hasta que un par de manos la sacaron de su ensoñación. Le untaron suaves lociones y cremas en su cuerpo ligeramente rojizo por el calor de la bañera quedando reluciente y suave al tacto. Con sumo cuidado la vistieron con solamente un kimono de seda color vino con un patrón de flores color palo de rosa y le cepillaba el cabello con un peine de jade.

—Tienes un hermoso cabello —dijo con voz suave la anciana.

Sakura se sorprendió un poco al escuchar su voz, en todo el rato que ha estado con ella se mantuvo en silencio haciendo diligentemente su trabajo.

—Gracias…

Las manos de la anciana acariciando su cabello como si las cerdas fueran de oro. Gracias al espejo vio que los diminutos ojos de la anciana miraba embelesada su cabellera. Sus mejillas se sonrojaron, siempre ha pensado que su cabello era una anormalidad que poco a poco fue tolerando ,y que ella lo tratara así la hizo sentir incómoda.

Al terminar, la tomó de la mano en silencio y la guió por los enormes pasillos. En el camino se toparon con varios guardias que la miraban con lujuria y algunas con recelo y otras tantas con empatía. Todas y cada una de esas miradas la ignoró y memorizó el camino hasta que llegaron a una enorme puerta color blanco.

—Esperarás un momento dentro de esta sala mientras preparo todo en la habitación del joven amo.

Sakura asintió mansamente y entró cuando le abrió la puerta. Una vez dentro, se quedó estática al ver dentro del espacioso cuarto. Dentro de las cuatro paredes, mujeres, ancianos y niños de distintas edades y tamaños se encontraban congregados dentro, por sus facciones podía adivinar que provenían de distintos países. Se quedó sin habla, en el fondo de su estómago se formó un enorme hueco al reconocer alguno que otro niño que vio por la mañana.

Las condiciones de muchos eran deplorables. Si su cabello no era suficiente para resaltar, el ser la única aseada y con ropa elegante la hacía resaltar aún más entre el mar de mugre y muerte. Docenas de ojos se posaron en ella haciéndola sentir incómoda. Tan pesadas eran las miradas que tuvo que desviar la suya, entonces una mujer de edad avanzada no muy lejos de donde se encontraba, con ropa harapienta le llamó la atención. Estaba muy enferma. Su sentido médico se activó y sin miedo se dirigió a ella con cuidado para no alertar o poner nerviosos a los otros.

—¿Como se encuentra? —le preguntó con voz suave. Alzó su mano hasta su frente, estaba ardiendo como una roca de lava hirviente. Su ceja se arrugó al ver su piel de color grisáceo y llena de sudor, con los labios entreabiertos podía escuchar su forzaba y débil respiración— señora, ¿puede oírme?

Las personas que estaban cerca de la mujer guardaron su distancia al ver a Sakura demasiado cerca.

—Desde hace dos días está así.

Sakura alzó su cabeza hacia la derecha topándose con un niño no mayor de ocho años con su rostro manchado de suciedad, en sus mejillas había marcas de donde las lágrimas habían dejado su rastro hasta secarse por sí solas.

—Ellos no nos tratan bien —señaló la puerta al indicar de quiénes hablaba—, nos venden como esclavos. Algunos de ellos dicen que si nos va bien seremos sirvientes de algún hombre rico o sino la muerte aquí es la mejor opción.

Sus ojos se ablandaron al pensar en las duras condiciones en que se encontraban. Miró a todas las personas dentro de la sala, sucios, lastimados, enfermos y cansados. Había una enorme nube de muerte sobre ellos diciéndoles que la hora de su muerte estaba más próxima de lo que esperaban, de lo que sería si no estuvieran en esta situación. Si tan solo pudieran salir de aquí.

—Vete al infierno Uchiha —susurró sin miedo deseando que las escuchara Itachi desde donde sea que estuviera. Una llama de resolución creció desde lo más profundo de su pecho. Al diablo las órdenes de Itachi, ¡al diablo la misión! Primero era médico.

Se había preocupado por el país del acero cuando llegaron y vio las pobres condiciones en las que se encontraban, por el bien de la misión no hizo nada, por el bien de la misión tuvo que dejar pasar por alto cosas que en su vida cotidiana no aceptaría cuando se infiltró como bailarina exótica. Por el bien de la misión y el imponente Uchiha, no salvó a los niños que deseaba hacerlos libres de aquellas cadenas que aprisionan su libertad. Se arremangó el kimono y se acercó aún más a la mujer deseando que su capitán estuviera aquí para verla desafiarlo.

Comenzó a examinar el cuerpo de la mujer; tenía manchas cubriendo todo el cuerpo y su lengua estaba blanca. Frunciendo el ceño puso sus manos en el pecho de la mujer, sus manos comenzaron a brillar verde. En el fondo escuchó a varias personas jadeas a su alrededor, lo ignoró poniendo toda su atención en la mujer.

El mundo desapareció, era solo ella y la mujer, cerró los ojos para concentrarse aún más, sintió cada órgano, cada célula, cada poro de su cuerpo gracias a su excelente control de chakra. Cefalea, úlcera en el estómago, intestinos distendidos… Abrió sus ojos que se llenaron de tristeza. La mujer debajo de sus manos, deliraba por la fiebre… VIH… Por lo avanzado que estaba debía llevar mucho tiempo luchando con la vida. Estaba en sus últimos momentos. Un nudo se formó en su garganta al saber que no podía hacer nada, el VIH no tenía cura. Lentamente giró a ver a las personas dentro de la sala, todos la miraban ahora curiosos aunque el miedo aún estaba con ellos.

No podía hacer nada, aunque aún había un modo de salvarla.

Inhalando alto y sonoro, sus pulmones ardieron si el aire de pronto se hubiese convertido en agua. Puso sus manos en la cabeza de la mujer, usó su chakra para aliviar el dolor y bajar aunque sea un poco la fiebre. Poco a poco, haciendo su corazón de plomo, su charca verde fue adentrándose en su cerebro, insertándose en cada ranura, cada hendidura hasta llegar a cada una de las células y conexiones dentro de la mujer. Su mirada no se alejó de la mujer, memorizó cada arruga, cada cicatriz y mancha en su rostro para tenerla en su mente cada noche que se fuera a dormir, como si este fuera su carga, su pecado. Un médico era para salvar vidas, no llevarlos a la muerte.

Sería una burla si no admitía que se le habían muerto algunas personas en el quirófano, sin embargo, nunca había matado por gusto a pesar de su profesión, y mucho menos matar por cuestiones médicas. El chakra comenzó a trabajar apagando una a una sus células tratando de ocasionar el menor dolor posible. El brillo en sus ojos se fue perdiendo hasta que finalmente el último hálito de aire la abandonó.

Llena de tristeza inclinó la cabeza hacia el piso en un momento de silencio. Los más grandes comprendieron lo que sucedía y los pequeños contagiados por el ambiente se movieron inquietos.

Lentamente las manos temblorosas de Sakura se separaron del cuerpo sin vida que comenzaba a enfriarse. Su mirada neutra se volvió hacia las demás personas, quería hacerles un chequeo, debía hacerlo.

—Mírame Uchiha —pensó SAkura decidía al girar al chico que valientemente le había hablado. Su pequeño mostró miraba angustiado a la mujer que ya no se movía. A tan tierna edad sabía lo que era la vida dura.

Se acercó al chico enseñando su chakra verde que envolvía sus manos, lo vio dudar hasta que dando pequeños pasos se acercó a ella. Conmovida examinó su cuerpo, aceleró sus sistemas para hacerlo más fuerte y resistente a enfermedades, curo pequeñas lastimaduras internas y sobre todo las visibles sorprendiendo a más de uno de los espectadores.

El cuerpo era hasta cierto punto fácil de curar, sin embargo, algo que nunca podra son las cicatrices del alma, la inocencia arrebatadas de estas personas que injustamente la tomaron. Pronto, siguieron más y más personas las que se acercaban a ella para que les ayudaran, la ansiedad y esperanza cubrió el cuarto esperando el momento en el que les tocará sentir el cálido chakra de Sakura en sus cuerpos.

Había perdido la cuenta de cuántas personas ayudó y solo estuvo satisfecha cuando trató de curar a la última persona. Ayudó hasta donde podía a los que podía.

—Es poco lo que puedo hacer por ustedes —dijo Sakura haciendo una mueca.

La madre del niño de ocho años tan flaca como el niño, se acercó abrazó a su hijo y lloró de felicidad.

—Al contrario, has hecho mucho más de lo que crees —dijo antes de repetir varias veces un gracias—, Si pudiéramos hacer algo por ti.

La gente a su alrededor asintió ansiosos por tratar de devolver el desinteresado favor. El corazón de Sakura se hinchó con calidéz, titubeó un poco hasta que decidió intentarlo.

—En realidad, estoy buscando a una persona. Es un chico cercano al feudal del país del fuego, fue secuestrado. Escuché que estaba aquí.

Las personas enmudecieron, algunos se movieron incómodos en sus lugares huyendo de la mirada jade que les daba. Tal vez no fue buena idea dar tanta información…

—Yo lo vi —dijo el primer chico que había curado. Se veía más fuerte ahora que había sido sanado—, hace un día estaba aquí con nosotros, luego se lo llevaron. Escuché que lo llevaron cerca de los aposentos del joven amo porque era muy valioso, alguien lo compró. En un par de días vendrán por él.

Los párpados de Sakura se alzaron de la sorpresa. No es que no lo esperaba, era una persona valiosa para manipular, lo que le preocupaba es el estado en el que estuviera. Sus pensamientos fueron obstruidos al escuchar el sonido de la puerta al abrirse, la anciana una vez más apareció con una agradable sonrisa.

—Señorita, es momento de que me acompañe —dijo la anciana que no hizo ademán de ver a los otros prisioneros.

Eran sólo prisioneros para ella.

Sin dudar se acercó a la anciana mirando de reojo a las personas que dejaba atrás, se le hizo un nudo en el estómago al ver la esperanza en sus rostros desvanecerse. Siguió la anciana memorizando cada uno de los caminos, ¿En cuál de aquellas puertas se encontraba el chico que buscaban? Se detuvieron en una puerta de enorme tamaño al final del pasillo. Al abrir la puerta Sakura se atragantó con su aliento al ver demasiado oro y riquezas ridículas en un cuarto. Este hombre no reparaba en costos.

Una enorme cama con sábanas de seda bordadas en oro resplandecía en medio de todo el glamour. Se giró hacia la mujer que le miraba con su imperturbable sonrisa.

Se acercó una vez mas a Sakura y le arregló la ropa, el cabello y espolvoreo maquillaje en su rostro.

—El joven amo debe llegar en un par de horas, esperarás por él en este cuarto. Harás todo lo que él quiera, por favor beba esto —dijo la anciana entregando un humeante té.

Su estómago se revolvió, con lo que le dijo era más que suficiente para saber que el "Hacer todo lo que él quiera" implicaba, TODO. Tomó la taza en su mano viendo el líquido marrón claro nadar en la taza. Alzó la vista a la gran cama dentro de la habitación ¿cuántas mujeres habían pasado por aquella cama? ¿Y si él es el que había pasado el SIDA? Un escalofrío le recorrió por el cuerpo.

Sakura agarró la gran taza que tenía en manos con sospecha, olía muy dulce. La anciana se le quedaba viendo, estaba más que claro que no se iba a mover hasta que se lo tomara todo.

No tenía otra opción, debía beberlo. Su consuelo es que por el momento no la mataran, pero solo ellos sabían qué había en el té. Se tomó el té de golpe casi sin saborear, de lo poco que sintió, pudo sentir el sabor de muchas hierbas, entre ellas una fuerte cantidad de mariguana y… oh afrodisiacos.

Le tendió la taza a la mujer que satisfecha al no encontrar restos de té cerró la puerta tras ella.

Tenía que actuar rápido antes de que la bebida hiciera efecto, pronto sus sentido no estará al cien. Tenía una considerable resistencia a venenos y drogas, pero lo que había bebido era una clara bomba de afrodisíacos y drogas para tenerla más dócil.

Con cuidado abrió la puerta sondeando si no había alguien en el pasillo. Al tener la vía libre salió con cuidado y en silencio. Cuando su vista comenzó a nublarse apoyó una mano en la pared para no perder el equilibrio. ¡Maldición!, se pasó la mano por la cara de la frustración. La bebida comenzó a hacer efecto, lo que le habían dado era más potente de lo que esperaba. Desde el centro de su estómago sintió un ligero calor que se fue extendiendo lenta y sinuosamente por su cuerpo. Su mente comenzó a nublarse y su cuerpo se sintió más ligero.

Apretó los dientes por frustración, unas drogas no la iban a detener. Decidida y sin despegar la mano de la pared avanzó. Abrió paso a cada una de las puertas por las que pasaban, algunas de ellas estaban vacías y otras tantas se topó a guardias completamente desnudos sobre mujeres teniendo relaciones con ellas, cuando era así, cerraba la puerta con el mayor cuidado para que no se den cuenta que estaba ahí. Su mayor temor es que algún ninja la encontrara y se aprovechara de su vulnerabilidad. Al cerrar la siguiente puerta, suspiró frustrada. De pronto, una mano tapó su boca impidiéndole gritar. Asustada comenzó a moverse con violencia y lanzar golpes a diestra y siniestra. Como una muñeca de trapo, fue arrastrada hacia un cuarto vacío.

Horrorizada trató de usar más fuera pero la droga ya había hecho mella en ella. Cuando el hombre la soltó al instante se relajó al ver que era Itachi.

Tuvo que entrecerrar los ojos para verlo bien. Su vestimenta había sido cambiada por un pantalón negro y una camisa blanca con los primeros dos botones de arriba desabrochados. Su estómago ya caliente se incendió al verlo como si fuese la primera vez, sus finas facciones lo envolvían en un aura mortal que parecía tentadora, sus ojos color carbón parecían dos profundos pozos que al verla sentía que podía perderse en ellos, y su coleta, esa larga coleta negra colgaba despreocupadamente a un lado hizo que tuviera que reprimir el impulso de pasar sus dedos por el cabello azabache.

Su cuerpo comenzó a sentirse más y más caliente con solo ver a Itachi, ¿Desde cuándo era tan terriblemente irresistible? se preguntó al ver su aterradora y tentadora belleza. Su corazón comenzó a latir tan fuerte que sentía que se le iba a salir de su cuerpo.

—Me has dado un susto —dijo dando unos pasos hacia atrás hasta chocar con la pared más próxima para guardar distancia entre los dos.

—Te dije que me reuniría contigo en cuanto pudiera —su voz sonó tan malditamente sexy que sintió desfallecer. Trató de apartar sus ojos de Itachi pero la fuerza gravitacional le impedía. Cuando sus ojos se centraron en los suyos dándole una mirada puntiaguda sintió un leve cosquilleo en su vientre—, ¿te dieron algo para tomar?

¿Cómo lo sabía? ¿Ahora es adivino? Ese hombre es odioso, un sexy sabelotodo.

Relamiendo sus labios asintió.

—Me drogaron con un té, no tuve elección, me estaban vigilando.

Itachi asintió.

—Igual me lo dieron, no me lo terminé.

El aire dentro era tan asfixiante que Sakura empezó a respirar más y más fuerte para tomar largas caladas de aire. Maldito, lo odiaba, odiaba a aquel sexy hombre, incluso cuando al parecer había bebido lo mismo que ella se veía tan imperturbable y estoico como siempre.

Un fuerte impulso de tomarlo de la coleta y darle un salvaje beso la atravesó, se tuvo que morder la lengua para tratar de así tomar el poco control que aún tenía sobre su cuerpo. Sus mejillas estaban encendidas y por el calor jugó con el cuello de su kimono para poder respirar más. Mientras se abanicaba con el cuello del kimono vio que los oscuros ojos de Itachi no dejaron de seguir su movimiento.

Para alejar sus sucios pensamientos y saltar encima de su capitán iba a preguntarle cómo es que pudo escabullirse hasta que la detuvieron los pasos de algunas personas acercarse por el pasillo. Si llegan casualmente a meterse al cuarto alertarán a los demás. No se sentía en condiciones para enmascarar su chakra y su cerebro parecía haber sido licuado como para tratar de pensar en un plan, lo único que hacía su traicionera mente y cuerpo era pensar en poner sus manos sobre el pecho de Itachi.

—Nos descubrirán —susurró Sakura mirando a Itachi en espera de que se le ocurriera algo, su mente estaba tan malditamente concentrada en él que no podía pensar.

Itachi frunció el ceño, estaba pensando, el eco de las pisadas se hacía más fuerte con los segundos que pasaban.

—¿Confías en mí?

La pregunta la desconcertó ¿confiar en él? Sii era un odioso que solo la quería hacer sufrir, pero era su capitán, es un ANBU, el hermano mayor de Sasuke y todos lo conocen por sus extraordinarias habilidades. Podía odiarlo y todo, pero también era una persona respetable y de confianza.

Asintió sin dudarlo.

Jadeo de sorpresa, no lo vino venir. En un segundo atravesó la sala y apresó su cuerpo contra la pared, sus pechos casi se tocaban, sus manos acariciaban su cintura dejando un camino de fuego que subí y subía con su mano. Si con eso su cerebro estaba obnubilado, ahora entró en coma la ver sus profundos ojos color ónix casi sobre los de ella.

Con gran lujo de detalle admiró sus largas pestañas que causaban envidia y esos profundos ojos que se oscurecieron pareciendo salvajes como si la quisiera devorar. Su vientre se retorció cuando sus labios se lanzaron a los de ella, corrientes eléctricas atravesaron su cuerpo al sentir sus candentes labios en los suyos, más pronto de lo que podía procesar le siguió el paso, sus labios se movieron cada vez más y más rápido exigiendo la atención del otro.

El sonido de los pasos se escucharon más cerca.

Su mente se nubló, sus labios hormigueaban al sentir los de Itachi sobre ella. La mano izquierda de Itachi vagó por la cintura mientras que la otra fue bajando hasta tocar la pierna que el pequeño kimono no cubría. Cuando Itachi acercó sus cadera a las de ella, Sakura jadeó, aprovechando el momento Itachi metió su lengua dentro de la cavidad de Sakura.

La temperatura corporal de ambos ascendió a nuevas alturas.

El cuerpo de Sakura se sentía erupcionar, sus labios besaban los de Itachi con ansias, sus lenguas luchaban por dominio y tratando de ganarle, le mordió el labio inferior con lujuria. Sintió a Itachi congelarse sobre ella antes de alejar su cabeza de la de ella lo suficiente como para verla. Los ojos de ambos brillaban con lujuria.

Nuevamente se besaron, la mano que acariciaba la pierna de Sakura fue ascendiendo más y más hasta acariciar el muslo debajo del kimono, mientras que la otra mano fue haciendo a un lado el kimono que se deslizó por sus hombros hasta caer hasta la cintura dejando sus pechos al aire.

Las manos de Sakura acariciaron el cuello y luego el pecho de Itachi hasta que gruñó al ver que estaba vestido. Lo separó de ella dejando que su mirada recorriera su pecho mientras le quitaba la camisa blanca. Deslizando sus brazos por el cuello de Itachi lo acercó hasta que sus pechos se juntaron, esta vez los labios de Itachi atacaron el cuello de Sakura chupando y mordiendo mientras descendían, una de las manos de Itachi masajeó uno de sus pechos mientras que la otra subió hasta su trasero, por otro lado las manos de Sakura jugaron con el cabello de Itachi.

Queriendo estar más cerca de Itachi arqueó su espalda y juntó su cadera con la de Itachi. Cuando Itachi mordió su yugular dejó escapar un gemido.

Su cuerpo iba a explotar en cualquier momento. Quería más, esto no era suficiente, su cuerpo estaba en llamas, su sangre era fuego líquido. Quería más y él lo sabía, quería más y él también.

La mano de Itachi en su trasero bajó hasta el muslo y la subió hasta engancharla en su cadera, dejó de acariciar su pecho e hizo el mismo movimiento con la otra hasta que sus piernas rodeaban la cadera de Itachi sintiéndolo más cerca.

Gimió al sentir esta nueva aproximación, no podía pensar en nada más que estar más cerca de este hombre. Alejó su rostro y ahora fue ella quien besó sus labios hasta descender por su mandíbula su cuello, la manzana de adán y luego el lóbulo de su oreja que el día anterior había descubierto que era una parte sensible para el.

Las manos de Itachi acariciando sus pechos la hacían sentir más acalorada.

No era suficiente.

Movió sus caderas restregando a el. No pudo evitar gemir cuando escuchó un gutural gruñido salir desde el pecho de Itachi.

Oh dioses, ¡Lo había hecho gemir!

Las manos de Itachi se anclaron en las caderas de Haruno para pegarla aún más a él, la sintió restregarse una, dos veces hasta que en la tercera el también movió sus caderas con las de ella.

No era suficiente pensó Sakura.

—¿Qué está pasando aquí?

La mente de Sakura hizo corto circuito al escuchar una extraña voz que parecía muy lejana. Al instante los dos se detuvieron, una de las manos de Itachi se posó en la cabeza de Sakura para pegarla a su pecho y así no dejarla a la vista.

—¿Tu que crees? Lárgate —la voz de Itachi salió ronca.

La risa de una mujer sonó tan lejana como la del hombre en la mente nublada de Sakura. Se sentía desorientada y el fuego aún quemaba en sus venas.

—Vamonos, este cuarto está ocupado —sonó la empalagosa voz de la mujer.

Intuyó que se fueron al escuchar el click de la puerta al ser cerrada. Como señal, Itachi se separó de Sakura. Al verlo darse la vuelta para acomodarse la camisa que había sido tirada al piso sin cuidado fue revelador. Como si un interruptor hubiese sido accionado, su cordura comenzó a volver.

El pico más alto del efecto de la droga estaba pasando.

El rostro de Sakura pasó de blanco papel a rojo como la granada en un segundo ¡Qué había hecho con su peor enemigo! Su mirada bajó a su kimono que a duras penas cubría la parte inferior de su cuerpo. Estaba casi totalmente desnuda para él, le vio los pechos, mordió su cuello, tocó sus pechos, beso sus labios… ¿Cómo dejó que pasara eso?

A toda velocidad de arregló el kimono color vino mientras se maldecía mentalmente y sobre todo maldijo la bebida que le dieron. Nunca, NUNCA, en su sano juicio haría algo como eso con aquel demonio. No volverá a pensar que es sexy, bueno si lo es pero nunca lo admitirá en voz alta.

¡Dios!, que la trague la tierra, que Gaara aparezca y le lance su jutsu de tumba de arena, que se la traje manda, que la metan a la cueva más oscura y nunca la dejen salir.

Una vez lista Itachi se dio la vuelta para verla de nuevo, para su horror parecía tan fresco como siempre con su máscara de indiferencia, en su pecho sintió una pequeña punción de dolor sobre su orgullo de mujer, parecía que a pesar de todo, una vez no le había afectado en nada como él a ella. Eso era demasiado, basta, no podía con ese hombre, es el demonio encarnado.

—Vamos, tenemos que buscar el objetivo —dijo con su mismo tono de voz de siempre.

Lo odiaba, sentía que su cerebro había sido licuado y puesto de nuevo en su cráneo, a pesar de eso decidió que no dejará ver lo afectada que estaba por él y sus endemoniadas manos y todo el. Debió ser la bebida que tomó lo que la dejó llevarse.

Con pasos aún tambaleantes siguió a Itachi, no se recuperaba por completo. Con cuidado los continuaron buscando al chico, debían de estar cerca por lo que le había dicho el chico. Conforme andaban sentía que su mente con dificultad se abría camino a la lucidez.

Casi se tropieza con Itachi cuando se detiene abruptamente en la siguiente puerta. Atenta a su alrededor le asintió a Itachi para que siguieran adelante, abrieron la puerta con cuidado de que si había alguien no los notara. Itachi abrió con mayor seguridad la puerta adentrándose una vez más en uno de los cuartos. Por su parte no sabía si quería estar nuevamente en una habitación con él dentro del cuarto, aun podía sentir su sangre palpitar por el efecto de la bebida.

Se adentró al ver que no saldría pronto, su sorpresa fue verlo cerca de la cama examinando a un chico que estaba vendado de los ojos y manos.

Por un segundo la neblina de su mente se despejó al ver a un posible herido, corrió a examinarlo, el chico se sacudía al sentir las manos de ella en su piel, hasta podía escuchar los gemidos de miedo salir de boca. No pudo evitar hacer una mueca de solo pensar por lo que pudo haber pasado.

—Tranquilo, no te vamos a lastimar —dijo con un tono de voz suave para tratar de no alterarlo aún más. Como esperaba el chico dejó de sacudirse, aunque su respiración aún era agitada.

Itachi la miró en silencio, notó cómo con cuidado le quitó la venda de los ojos para no asustar al chico, era el objetivo. Una pequeña sonrisa se dibujó el rostro de Haruno mientras le susurraba palabras de tranquilidad al chico, sus manos se pusieron verdes al emanar chakra, lo estaba examinando.

Miró con curiosidad el procedimiento y el modo de actuar de Haruno, en unos instantes aún se veía mareada por el efecto de la droga que le hicieron tomar, más, sin embargo, al ver a alguien en peligro su mente reacciona por inercia para ayudar a las personas olvidándose por completo de ella misma. Era una tonta, eso la hacía un blanco fácil.

Aún así, no podía despegar sus ojos de las manos de Haruno, aquel resplandor verdoso curaba vidas a diferencia que él quitaba vidas innumerables veces casi sin pestañear. Se veía tan concentrada en lo que hacía…

—Tenemos que salir.

Le miró con el ceño levemente fruncido.

—Ya casi termino.

—No repito las cosas dos veces Haruno —enfatizó su apellido.

Enarcó la ceja al oírla suspirar, esta chica era rara y curiosa, normalmente todos hacían lo que él decía por temor o respeto, y nunca tenía que decir las cosas una vez más a menos que se tratara del tonto de su hermano o su primo Shisui, pero hasta eso Sasuke renegaba, pero hacía las cosas.

—Te vamos a sacar de aquí —le dijo en voz baja al chico que asintió lloroso.

Cuando Haruno sostuvo al chico en su espalda para tener mayor movilidad una explosión se detonó desde el otro extremo de la mansión que estremeció todo el lugar. Tan pronto como sonó, el caos comenzó a llegar a la zona.

—¿Qué fue eso? —preguntó Sakura alerta.

La sombra de una sonrisa se formó en su rostro. La siguiente fase de la misión comenzó justo a tiempo. Ignorando su pregunta comenzó a avanzar en el pasillo. Lo que antes era un pasillo vacío ahora estaba repleto de hombres y mujeres confundidos y alerta. Gracias a eso no prestaron atención a ellos. Pasaron entre las personas a un paso constante y rápido hasta que decidió detenerse.

Otra explosión sonó, aunque esta al aparecer se encontraba más cerca de ellos.

—¡Eh!, ustedes alto ahí —un hombre al fin los identificó haciendo que los otros que segundos antes estaban confundidos les mirasen y sacaran sus armas listos para atacar.

—Quédate atrás Haruno.

Por el rabillo del ojo le vio asentir, aunque a regañadientes.

Las personas frente a ellos apenas se movieron, cuando de pronto Itachi desapareció frente a los ojos de todos y en un santiamén los cuerpos yacían tirados en el piso sin vida. Sakura se estremeció ligeramente al ver esto, él es Uchiha Itachi, por un momento se preguntó cómo seguía viva a pesar de que le había refutado por no querer salvar a los demás.

—Vamos.

Sin poder decir nada por lo asombrada simplemente le siguió, es muy fuerte, ella es una mosca a un lado de ellos. En el camino hacia la salida Itachi mataba todos quienes se acercarán e ignoraban las bombas que se detonaban, esta vez fueron dos, una cerca de ellos y otra en lo que calculó que fue el dormitorio donde la dejaron. Por su mente pasó la imagen de Shisui y Genma, ellos son fuertes y son ANBU por lo que no tendrían ningún problema con la situación o eso se repetía constantemente.

En cuanto Itachi mató a la siguiente tanda de personas que se acercaron siguieron hacia adelante, entonces los pelos en la nuca de Sakura se rizaron, al girar su mirada hacia atrás vio a un hombre casi a punto de la inconsciencia con un pequeño tubo en la boca, le lanzó unos dardos. Estaba muy cerca, para cuando se dio cuenta estaba casi en ella y el chico en su espalda.

Sus ojos se abrieron al ver a Itachi interponerse entre los dardos y ella.

—Taicho…

Itachi que estaba a espaldas a ella apenas y giró su rostro a un lado, a pesar de no ver bien sus ojos podía decir que tenía el sharingan activado.

—Haruno, destruye el edificio.

A pesar de estar anonadada por lo que llegó hacer por ellos, asintió, su sangre comenzó a calentarse, por fin podrá enseñarle que no solo podía sanar y bailar para los demás, sino que también era una guerrera como ellos.

Con el chico en la espalda bien agarrado examinó el edificio en donde se encontraban, él quería que destruyera lo que quedaba en pie del edificio pues eso es lo que tendría, no por nada tenía la monstruosa fuerza de su maestra. Con el impulso agarrado corrió a un muro con pilar, que a lo que ella creía era uno de los cimientos principales de aquel lugar.

—¡Shanarooo! —gritó ella. En cuanto su puño tocó la superficie el edificio completo retumbó, se movió como su fuera una turbulenta marea, las paredes, vidrios y pisos rechinaron como su de un mueble viejo se tratase. Grandes grietas se formaron en cuestión de segundos y el derrumbe comenzó.

Los dos no perdieron el tiempo y corrieron en dirección contraria a donde el derrumbe comenzaba. A pesar de correr para que no les cayera pedazos del lugar, Sakura tenía una enorme sonrisa, eso le faltaba, un buen puñetazo para liberar todo lo que retenía.

Ahora la poca gente que pasaban les ignoraba, solo pensaban en correr como hormigas asustadas por agua. El derrumbe que los seguía por atrás ya casi estaba sobre ellos y enfrente notaron que otro derrumbe se aproximaba, sin pensarlo mucho giró sobre sus talones y con el impulso ganado golpeó con fuerza el muro haciendo un enorme hueco por el que saltaron unos instantes antes de que les cayera la mansión encima.

Al mirar atrás encontró la mansión hecha escombros. No quedó nada. A pesar de sentirse orgullosa un sentimiento de horror la embargó al recordar a las personas que estuvieron en cautiverio. ¡Y si se quedaron atrapados?

Un chiflido sonó a su espalda. Al darse la vuelta se encontró con Shisui admirando el desastre dejado.

—Vaya, lo que hiciste no se comparó a lo que nosotros hicimos, espero que no me odies nunca —dijo Shisui con una gran sonrisa.

Sakura dejó al chico que cargaba en su espalda ahora que ya no estaban en peligro.

—¿Y Genma? —preguntó con miedo al ver que no se encontraba con él.

—Ey, ey no te alarmes, está ayudando a las personas que estaban esclavizados.

Sus ojos una vez más se abrieron de sorpresa, miró al sonriente Shisui y al impasible de su capitán, ambos le miraban. Su corazón se calentó y como respuesta, una sonrisa muy sincera se formó en su rostro de la felicidad que sentía, ¡no los hicieron a un lado para conseguir al objetivo!

Los dos chicos miraron curiosos, se quedaron atrapados por la hermosa sonrisa que les dio de felicidad y agradecimiento.

La sorpresa sobre todo para Shisui fue cuando ella se le abalanzó en un gran abrazo.

—Gracias.

El calor que ella irradiaba era agradable, le pasó una mano por la cabeza alborotando su cabello.

—No me digas a mí, el plan fue totalmente de Itachi-taicho —sus ojos brillaron con malicia al abrazar de vuelta a Sakura mientras miraba al imperturbable de su primo.

Sakura que estaba abrazando con fuerza a Shisui se sonrojó de vergüenza por haber pensado mal de Itachi. Quizá solo tal vez, no era tan malo como pensaba, solo pensaba en la mejor forma para que la misión saliera bien y también salvar a aquellas personas. De pronto el olor de Shisui que despedía desde su pecho donde estaba acurrucada la hizo sonrojar más aún. Su sangre comenzó a calentarse una vez más. Ahora que sus sentidos se relajaron la neblina que antes la embargó comenzó a embargarla una vez más.

Inhaló con fuerza el fuerte olor de Shisui.

—¿Sakura? —preguntó un poco confundido Shisui al sentir el cambio en ella. Cuando se miraron a los ojos sus ojos se abrieron un poco al ver sus ojos vidriosos, un brillo que conocía perfectamente en innumerables mujeres con las que ha estado.

Al verla abrir ligeramente sus labios supo lo que quería, acercó sus labios hacia los de ella.

De pronto la cabeza de Sakura cayó hacia adelante como su cuerpo se relajó. Itachi la noqueó.

—La han drogado con algo que la inhibe —fue todo lo que dijo antes de darse vuelta hacia donde estaba Genma.

—¿Celoso pequeño primo? —sonrió como el gato de Alicia ahora sosteniéndola para que no se cayera.

Apenas tuvo tiempo de esquivar unos kunais que fueron directo a su rostro. Soltó una carcajada ante esto.


Se sentía relajada, una fuerte bruma nublaba su mente, no podía abrir sus ojos a pesar de que lo deseaba, lo único que sabía es que estaba en una cama muy agradable.

—Así que le pusieron una droga muy fuerte —escuchó una voz que se le hacía muy conocida, aunque no la podía ubicar.

—Hn.

—Entonces si dices que se tomó todo lo que le dieron porque la vigilaban entonces duró demasiado despierta, normalmente con esa cantidad a alguien normal la hubieran noqueado al instante. No me sorprende que haya durado tanto tiempo dormida —dijo otra voz, ¿Era la de Genma?

Las voces sonaban tan lejanas que todo era tan confuso. La bruma una vez más se condensó adentrándose nuevamente en la oscuridad.

—*Sakura*

Estaba dentro de la oscuridad, todo era tan pesado, solo quería quedarse ahí por más tiempo.

—*Sakura*

La bruma en ella se iba despejando lentamente como la voz a lo lejos se iba haciendo más fuerte.

—*Despierta bella durmiente, ningún príncipe se va a dignar a besar a alguien como tu*

—¿Qué?

Dentro de su mente ahora completamente despierta miró a alguien que hacía mucho tiempo creyó que había desaparecido.

—*No desaparecí tonta, solamente que decidiste meterme en lo más profundo de tu mente y gracias a la cosa es que te dieron a beber pude salir de nuevo* —dijo inner Sakura con una sonrisa de autosuficiencia.

¿La metió en lo profundo de su mente? ¿a qué se refería? Inner dentro de ella solo rodó los ojos.

—*Para ser alguien con una mente tan brillante como la tuya a veces eres tan estúpida, eres un caso perdido, deberías dejar de juntarte con Naruto y Sasuke. No vale mi tiempo el explicarte algunas cosas, solo despierta de una vez que es muy aburrido estar en la oscuridad, si paso un momento más aquí me volveré loca y alguna de nosotras dos debe estar cuerda*

—Sabes que tú eres yo ¿cierto?

—*desgraciadamente* —suspiró Inner como si fuese lo peor que le pudo haber pasado—. *Bueno no te quedes ahí, tus compañeros sexys de viaje están cargando el gordo trasero que tienes, deberías de bajar de peso y darles un beso de agradecimiento.

Frunció la nariz de disgusto, no iba a hacer algo así, ¿por qué haría algo así? De pronto en su mente le llegó la imagen de ella con Itachi y el chico saliendo de la mansión y luego la de ella con Shisui abrazados.

En su mente gritó de horror, porque si, podía gritar en su mente.

—¡Iba a besarlo!

—*No sé por qué no lo hiciste, él es guapo, es un Uchiha y dicen que es bueno en la cama* —comenzó a enumerar Inner.

Tan solo había pasado a lo mucho un minuto desde que volvió aparecer su inner y comenzaba a tener un fuerte dolor de cabeza. Decidiendo que lo mejor en este momento es ignorarla decidió que ya era hora de que despertara, no sabía cuánto tiempo se había quedado dormida, necesitaba ver si estaban heridos o si ya habían llegado a la aldea.

Al ser consciente de su alrededor pudo sentir su pecho ser oprimido por un cuerpo caliente mientras que su rostro era rozado por una briza fría. Lentamente abrió los ojos parpadeando varias veces mientras se acostumbraba a la gran cantidad de luz que había, los colores fueron formándose hasta que distinguió todo, estaba siendo cargada, lo más probable es que fuese Shisui porque tu cabello negro como la tinta no era largo y amarrado en una coleta, y al parecer estaban saltando de árbol en árbol lo más seguro es que a Konoha.

—Ya despertaste princesa —dijo Shisui al escuchar un gemido proveniente de ella. Al instante el equipo decidió que lo mejor era detenerse brevemente para examinar el estado de su ninja médico.

—No me llames princesa —hizo una mueca al escuchar el extraño apodo que le puso su compañero. Con cuidado fue puesta en el piso para que pudiese andar. Se sentía muy bien por lo que no tuvo problemas en mantener el equilibro, estaba tan bien que podía curar hasta 10 personas seguidas.

—Aw, pero si te queda perfecto. Dormiste tanto que parecías la bella durmiente, estuve a punto de darte uno de mis increíbles besos para despertarte —le guiñó el ojo—, total, teníamos que terminar lo que empezamos.

Se puso roja al instante, por inercia le lanzó un golpe que fácilmente esquivo. ¡Lo recordaba!, ahora si nunca la dejara de molestar por aquel incidente estúpido, ¿puede inducirlo al coma para siempre?, no, los Uchiha le cortaran la cabeza por aquello, por más raro y distinto a las características distintivas de un Uchiha, él es uno de los mejores del clan.

—Eso nunca pasará.

—Nunca digas nunca —le guiñó una vez más.

Genma iba a decir algo hasta que la mirada punzante de Sakura se posó sobre el con la amenaza de mantenerlo en el hospital por meses si decía algo estúpido. Como amaba su vida y tenía muchas mujeres a las cuales conquistar decidió hacer lo más prudente.

—Dentro de media hora nos encontraremos en Konoha, ¿estás lista para irnos o prefieres que te carguemos?

La mirada de Sakura se ablandó al pensar en que una vez más fue cuidada por los demás en vez de que sea ella la que los cuidara, otra vez fue una carga literalmente.

—Estoy bien, eh descansado mucho más de lo que normalmente.

Miró brevemente a Itachi que gracias a su máscara no podía ver su rostro, no sabía si estaba molesto por el atraso que estaban teniendo por ella o si se burlaba por su debilidad, bueno, no es que mostrara mucho realmente. Eso sí, al parecer no mencionó a nadie sobre el incidente que tuvieron en el cuarto, y conociéndolo tal y como es su hermano Sasuke, quizá y no diría nada…

De pronto, como de rayo le llegó la imagen de ella ser protegido por él cuando le lanzaron dardos cargados con una misteriosa sustancia. Los chicos la vieron palidecer e ir a grandes pasos hacia Itachi. Las mandíbulas de Shisui y Genma cayeron al ver como Sakura sin pudor o respeto a su capitán le quitó la máscara antes de que el dijese algo puso su mano en la frente.

Casi saltó su mano al tocar la frente sudorosa de Itachi, ¡Estaba hirviendo!

—Acuéstate —le ordenó.

Los ojos ónix de Itachi se entornaron al escuchar la orden de Haruno, él es el capitán no ella por lo que no iba a hacer algo como eso. Por su parte los otros dos hombres miraban atónitos sin saber qué decir o hacer.

Sakura gruñó al ver que no hará caso a su orden, claramente se veía mal, su respiración normalmente acompasada ahora era ligeramente agitada, estaba sudando mucho y tenía una gran fiebre, debía ser veneno. Puso su mano en el pecho de Itachi, él le quitó su mano de un manotazo. Su sorpresa inicial por su acción cambió por resolución, los dos se enfrentaron a los ojos con miradas petulantes.

—*¿Qué haces?, no lo desafíes, ¿acaso quieres morir? Hazme caso, ¡soy tu conciencia* le gritaba inner desde el fondo de su mente

Esto era todo, debía darle un pedazo de su mente, Uchiha o no alguien tenía que bajarle de su nube como lo ha hecho con su obstinado hermano menor.

—*Vamos a morir*

—Soy la ninja médico de TU equipo —le apuñaló con su dedo mientras hablaba furiosa—, puedo ser un subordinado de tu equipo pero esta es MI área, no la tuya, tu puedes ser el mejor ANBU del mundo que con un parpadeo mate a miles de personas para salvar a otros pero yo soy la última instancia a la muerte, he salvado a muchos ninjas y civiles sanando. Puedes ser el culo del mundo, que todos hacen lo que tú quieres por ser todo poderoso, ser el heredero del grandioso Clan Uchiha y líder del mejor equipo ANBU en Konoha, se pueden mover a tu antojo por miedo o por devoción pero YO no te tengo miedo, YO no me voy a dejar intimidar por ti, MÍRAME, ahora tú eres mi paciente, mis pacientes mis reglas, si yo digo acuéstate, debes acostarte, si yo digo que no podemos seguir hasta curarlos, nos detenemos, si digo tómense la medicina, se la toman, si yo digo acuéstate, acuéstate, ¿Entiendes Uchiha?

El bosque se quedó en un silencio sepulcral, Shisui y Genma se atragantaron con su aire, Sakura miraba a Itachi con resolución mientras que este le miraba estoico como siempre, aunque un extraño brillo resplandeció en su mirada. Los segundos pasaron, ninguno de los dos se movía.

—*¿Qué?, ¿Seguimos vivas? ¡seguimos vivas! *

Para su sorpresa y la de los otros, Itachi sin decir nada se acostó en un árbol y se le quedó mirando. Un pequeño retorcijón le llegó al estómago, ¡una pequeña victoria! No lo podía creer.

—*Yo tampoco lo puedo creer, pensé que para entonces estaríamos muertas*

Con cuidado se acomodó frente a Itachi y comenzó a examinarlo, el veneno había avanzado demasiado, parecía que no había tomado ni pedido que lo examinaran. Rayos, si tan solo no hubiese caído rendida lo pudo haber examinado, podía escuchar claramente a Tsunade regañándola por haberse desmayado porque su tarea es velar su equipo, y si algo grave le pasase a Uchiha Itachi todos en el país del fuego la odiarían y los enemigos la alabarán, no es algo que ella deseara.

No era un veneno muy complicado por lo que uso su jutsu médico hasta que pensó que ya estaba libre y al final de su kit sacó un par de hierbas que las combino en un vaso con agua que calentó con un jutsu rápido. En todo momento se sintió un poco incómoda con la mirada ónix de Itachi sobre ella, pero no se iba a dejar intimidar.

—Bebe esto —le ordenó. Esta vez para su alivio se lo tomó sin decir nada más.

Pasaron un par de minutos antes de mirar de que le mirara de nuevo.

—¿Ya podemos irnos? —le preguntó Itachi. Se sintió un poco rara de que le preguntaran a ella si podían seguir, normalmente con su equipo los cura y sin dejar reposar ni un momento a menos que se trate de ella o estén en graves condiciones hubiesen decidido seguir.

Dubitativa asintió.

Itachi se paró y miró a los otros hombres del equipo, como por arte de magia al posar sus ojos en ellos los dos hombres restantes salieron de su estado de congelación y volvieron a respirar.

—Vámonos.

Los tres subordinados siguieron la orden de Itachi. En el camino Shisui y Genma no dejaron de ver a Sakura, por un largo tiempo los ignoró hasta que no soportó tanto tiempo ser observada y giró a verlos.

—¿Qué? —su voz salió visiblemente irritada.

—Sigues viva —dijo como casualidad Genma a lo que Shisui asintió.

—*Ves no fui la única que lo pensó*

Sakura rodó los ojos, decidió no contestarles, sería una pérdida de tiempo. A estas alturas sólo quería llegar a su casa dar su informe y luego ir directo a su cama con un gran bote de helado de vainilla en mano o un pastel de queso con fresas, o ambas cosas.

En poco tiempo llegaron a Konoha, se registraron y fueron directo a la oficina de Tsunade. Al estar parados frente a esta se escuchó un gran ruido dentro. Lo primero que pensó fue abrir la puerta sin cuidado para ver a su Shisho, sin embargo, una mano la detuvo, se giró a ver a Itachi a un lado de ella deteniéndole. Antes de que pudiera hablar le señaló que guardara silencio.

Se veía confundida de pronto el ruido dentro de la oficina de la Hokague se hizo claro.

—¡Obachan! Ya han pasado varios días que se fue Sakura-chan, ¿Cómo pudiste mandarla con un equipo ANBU —se escuchó claramente la voz del mejor amigo de su hermano?

Desde el rabillo del ojo pudo ver las facciones de Haruno se endurecieron levemente al escuchar atentamente a su compañero, probablemente aun debía estar molesta por lo que pasó antes de partir.

—Mis decisiones no son algo que te incuban Naruto —la voz de Tsunade resonó, se escuchaba rasposa, estaba conteniendo su molestia. Quién sabe cuánto tiempo tendrían adentro como para agitar la poca paciencia de la Hokage.

—Ella es una Jounin algo podría pasarle — enarcó la ceja al escuchar la irritada voz de su hermano. No todos los días lo escuchaba rezongar por algo, sobre todo por alguien.

Esta vez dio un paso adelante y la retuve del hombro, al girar a verme me imploró en silencio que le dejara pasar, sus ojos eran demasiado fáciles de leer, podía ver su ira comenzando a formarse y al mismo tiempo un cierto grado de tristeza por la poca fe de su equipo. Le volví a negar con la cabeza.

—¿Creen que mi estudiante es incapaz de estar a la altura? —su voz aumentó de volumen, se escuchaba amenazante. En cualquier momento, si no tenía cuidado el lugar se derrumbará—, Es MI estudiante de la que hablamos, estoy cien por ciento seguro de que ella tiene la capacidad para hacer tareas tan laboriosas como las misiones ANBU.

—Lo sabemos.

Sus ojos se agrandaron como también observó, su respiración se detuvo. Era muy fácil de leer. Se quedó pasmada en su lugar como si no creyera lo que escuchó decir de su sensei.

—Ella es muy capaz —volvió a confirmar esta vez Sasuke.

—Solo que es nuestra amiga, no queremos que le pase nada.

Y por vez primera, la dejé ir a su voluntad. Abrió la puerta de golpe llamando la atención de todos dentro de la sala. Sin dar tiempo se abalanzó sobre los tres hombres de su equipo, los tres apenas y pudieron mantenerse en pie, les sacó el aliento por la velocidad con la que saltó.

En sus brazos, que aún no podían procesar que ella estaba ahí con ellos la miraban un poco aturdidos mientras tanto ella balbuceaba lo feliz de estar con sus idiotas.

—Sakura-chan —Naruto fue el primero en reaccionar dándole un fuerte abrazo.

Genma, Shisui y yo nos adentramos en la sala. Ignorando el afectuoso encuentro entre ellos me dirigí hacia la Hokage que se veía mucho más relajada al ver a su pupila, en sus ojos cruzó el orgullo de verla llegar victoriosa. Al instante se aclaró la garganta llamando la atención de todos en la sala.

—¿Cómo fue la misión? —me miró directamente a los ojos.

—Sakura superó mis expectativas.

Giró su cabeza de golpe a mirar a su capitán Itachi, sus ojos se abrieron enormemente como sus labios se entreabrieron.

La había llamado por su nombre.


La historia muere sin lectores y sin comentarios, para motivar y alimentar al escritor, además de hacerlo muy feliz dejen un review al terminar.

Bueno hasta aquí dejaré el capítulo, espero que les haya gustado a todos aquellos lectores fantasma, quienes me escriben y demás xD. Dejen algún comentario sobre que les parece la historia hasta el momento, que es lo que esperan, lo que les agrada y disgusta. Nos vemos en el siguiente capítulo.

Saludos.

22/nov/2017 Reeditado: 8/Julio/2017