Finalmente traigo el siguiente capítulo de esta emocionante historia que a mi parecer es una montaña rusa!

Disfruten!

Way down we go

Capítulo 24

Eternos segundos

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Silencio, oscuridad, frío, son las únicas cosas que Sakura sentía. Lo último que podía recordar es a sus amigos gritar su nombre antes de que ella se interpusiera entre la bomba de chakra y sus amigos. ¿Imprudente? tal vez, ¿estúpido?, definitivamente, ¿lo peor?, nunca. Cuando la bomba llegó a tocarla, el dolor fue como un pellizco en la piel antes de que su cuerpo se adormeciera y todo se volviera negro, si la muerte es así entonces no había nada que temer…

Sakura, su nombre fue lo último que escuchó de ellos, la inconsciencia de Sasuke y Kakashi, Naruto descontrolado con cinco colas descubiertas y Sai gravemente herido es lo último que pudo ver.

Al menos pudo morir peleando por ellos… Con ellos.


Las mejillas de Ino se empaparon de lágrimas antes de caer al piso porque sus piernas perdieron la fuerza para sostenerse, junto a ella se inclinaron Shikamaru y Chouji que estaban sin poder creer lo que acaban de ver.

Ellos y los ninjas de Konoha no podían negar lo que había sucedido, frente a ellos, la pelirosa, la estudiante de la Hokage, corrió hacia Naruto justo cuando este lanzó una bomba y junto a ella, los árboles en el camino dejando una árida tierra que dejaba ver a Konoha intacta a lo lejos.

Ino se había quedado inmóvil, con los ojos bien abiertos viendo a Naruto caer al suelo después de que llegara Jiraiya y le pusiera un sello para contrarrestar el zorro. Su cerebro no procesaba lo que había pasado, se había quedado en blanco hasta que escuchó a Tsunade derrumbarse de la impresión a su lado. Solo hasta entonces lo procesó, Sakura se lanzó al Kyubi, Sakura fue golpeada con la bomba de chakra.

Su amiga estaba muerta.

Sus piernas se doblaron y gritó tan fuerte hasta quedarse sin aire, Shikamaru y Chouji se inclinaron y se apoyaron en ella tratando de buscar apoyo de igual modo.

Sakura está muerta.

Respiró de golpe aire antes de volver a gritar hasta quedarse sin aliento, aún así siguió con la boca abierta en un intento de gritar mientras las lágrimas se resbalaban por su rostro.

Su mejor amiga se ha ido, Sakura no está.

Sakura está muerta.


Jiraya tomó a Naruto en sus brazos una vez que el Kyubi había retrocedido hasta que solo quedó su ahijado en carne viva. Sus respiraciones eran forzadas y podía sentir sus venas palpitar con fuerza, las quemaduras en su piel eran demasiado severas, estaba casi seguro de que tenía daños internos.

Sintió su estómago hundirse al ver a Kakashi no muy lejos de ahí inconsciente y Sai sobre un enorme charco de sangre. Las cosas no se veían bien para el equipo siete. No quería siquiera pensar en el destino de Sakura aunque en el fondo de su mente sabía la verdad.

Por el rabillo del ojo vio a Yamato acercarse a gran velocidad hacia Kakashi y Sai en un intento de cargarlos, los dos eran demasiados para él, sobre todo, aún a la distancia podía ver que sus manos le temblaban. Quien se acercó a ayudar no fue otro que Iruka.

Apretó con firmeza el cuerpo de Naruto al pensar qué pasaría en cuanto despertara.

No quería pensar en lo que podría pasarles.

Necesitaban urgentemente ir al hospital.

Le lanzó una mirada a Shizune para que haga reaccionar a Tsunade antes de salir corriendo junto con Iruka y Yamato al hospital. Tuvo la tentación de cerrar los ojos y desear estar en todos lados menos aquí al pensar en su amiga y lo duro que será para ella. Ya ha tenido demasiadas pérdidas, y justo ahora que debía estar desgarrándose por dentro al perder a su alumna tendrá que tomar el liderazgo para detener el fuego, mantener el orden y correr a evitar que los otros del equipo siete mueran.

—Tienen que vivir, Naruto —susurró en el camino al hospital.


Le faltaba el aire, no podía respirar, todo se estaba volviendo oscuro. Esto no es verdad, esto es un sueño, su pecho le dolía como si una montaña la oprimiera. No podía moverse todo se volvía oscuro y no podía moverse.

Su cuerpo comenzó a temblar y temblar hasta que ya que fue incontrolable. El golpe de realidad la golpeó como un huracán, su alumna había muerto por su culpa. Debió haber derrotado a su enemigo más rápido, debió haber venido antes y destruir el campo antes para evitar que Sakura temerariamente fuera contra el Kyubi.

Es su culpa.

Sakura está muerta por su culpa.

Dan murió, Nawaki murió, Sakura murió…

—Tsunade-sama.

Murieron por su culpa.

—Tsunade-sama.

Debería ser ella la que esté muerta.

—¡Tsunade-sama!

No merecía vivir.

Un fuerte golpe en la mejilla la tiró al piso. Solo hasta entonces fija sus ojos hacia adelante encontrándose con Shizune con la mano alzada y los ojos rojos de querer llorar.

—Tsunade-sama —volvió a decir, esta vez con voz de acero. Ella también quería llorar pero no podía ahora, no debía—, Tsunade-sama. Yo también estoy triste por Sakura, quiero llorar, pero ahora debemos de ver por el pueblo, el bosque está en llamas y si no hacemos algo ahora, Naruto y los otros pueden morir.

El equipo siete podía morir si no hacía algo por ellos. Sakura no querría eso, ella haría todo lo posible para salvarlos… Incluso dar su vida para que no murieran…

Sentía que desfallecía, quería hacerse bolita y llorar por su muerte, pero debía honrar su último deseo. No podía dejar que Naruto y los otros murieran, por Sakura y por ella misma. Se limpió las lágrimas que seguían derramándose y entornó los ojos decidida.

Es la Hokage y no va a dejar que el sacrificio de Sakura de lograr parar una bomba biju y destruir todo a su paso para proteger a sus amigos y la aldea sea en vano.

Cuando intentó levantarse por sus medios terminó cayéndose, aún se sentía débil por la tristeza de perder a su mejor estudiante, a la chica que consideraba su hija. Shizune estiró su mano hacia ella y la rechazó. Tenía que pararse por sí sola, es la Hokage y la que iba a salvar el preciado equipo siete.

Con renovada fuerza, se paró del piso y entornó los ojos. Esto debía ser rápido.

—¡Atención! —gritó a todo pulmón llamando la atención de los anonadados ninjas, incluso de los que lloraban. Hinchó el pecho y comenzó a tomar voz de mando, debía ser la líder que es—, la crisis ha pasado, tenemos que movernos en grupo. Los gennin deberán buscar heridos, los chunnin poner barricadas para impedir que el fuego se propague y, otros apagaran el fuego, los jounin y ANBU buscar a los culpables y los atacantes restantes.

Los ninjas asintieron y a gran velocidad comenzaron a cumplir las órdenes.

—Shizune, Ino —llamó a las dos mujeres—, ustedes me ayudarán en el hospital.

Sin esperar a que ellas les respondiera, comenzó a correr directo al hospital donde se encontraban los chicos del equipo siete. Desde la distancia podía decir que estaban muy mal, incluso al ir hacia el hospital por el camino que Jiraiya, Iruka y Yamato tomaron podía ver el sendero de sangre que dejaron atrás.

No mueran, pensó Tsunade una vez que pasó por el bosque y las calles de Konoha hasta adentrarse al hospital. Una vez dentro, vio a muchos doctores y enfermeras preparándose para el huracán que se les avecinaba cuando más heridos llegaran. Por suerte, Naruto, Sasuke, Kakashi y Sai ya estaban terminando de ponerlos en las camillas. Uno de sus médicos se acercó a ellas y comenzó a darles los informes de hasta ahora mientras iban a la sala de operaciones y vestían a las tres para ponerse a operar.

—Uzumaki Naruto, quemaduras de tercer grado, hasta el momento sabemos de sangrado interno —en ese momento, entre la agonía, Naruto vomitó sangre—. Hatake Kakashi, una costilla rota, pulmón perforado y nivel de chakra peligrosamente bajos, Uchiha Sasuke, un par de huesos rotos, hígado dañado y una contusión craneal grave y Sai, hipotermia por desangrado.

Cada segundo contaba por lo que no podían perder mas tiempo.

—Los quiero a todos en el quirófano más grande que alla. No puedo perder de vista a ninguno —dijo.

Cada segundo es un paso más cerca a la muerte.


No podía estar muerta.

Una vez que Tsunade ladró órdenes de lo que se debía hacer, Itachi salió corriendo hacia el desastre que dejó la bomba de chakra. Saltó entre los múltiples árboles caídos, pequeños incendios por aquí y por allá, y fosas de lodo y tierra chamuscada.

En ningún momento había escuchado a Tsunade mandar a un equipo de rescate, había dado por muerta a Sakura y él no podía aceptar eso.

Con el sharingan activado, inspeccionó cada recodo, montículo y espacio por el que pasaba.

No está muerta.

Sakura es una de las Kunoichi más irritantes que ha conocido hasta el momento; ágil y atrevida cuando lo amerita o creía que se debía hacer lo justo, al punto en donde olvidaba los rangos y el peligro y se abalanzaba con toda su fuerza para hacer lo correcto. Es la persona más emotiva y volátil que había visto al punto en que las veces que la había perseguido por todo Konoha y el hospital solo para molestarla, quedó maravillado al ver que muchos aldeanos y pacientes se paraban a saludar, incluso, en aquel entonces, quedó intrigado al ver cómo los niños del hospital se colgaban como monos de Sakura y ella sacaba de sus múltiples bolsillos dulces para ver las caras risueñas de los niños. No solo eso era Sakura, sino que también es gruñona, muy inteligente, fuerte y de carácter bondadoso que podía ver más allá de la fama de uno.

Alguien como ella no podía estar muerta, sabía que ella es muy fuerte y si conocía a alguien que podía parar la bomba de chakra, es ella. En el peor de los casos… Había logrado lo que nadie creería capaz, por salvar a todos logró detener que la bomba de chakra destruyera todo a su paso.

No podía creer que estuviera muerte, no Sakura. No se daría por vencido hasta que la encontrara…

Agudizó sus sentidos al máximo para encontrar la más mínima y leve señal de su chakra, ella debía estar por aquí. Así como sentía cada pequeña fluctuación y corriente de chakra a su alrededor, sintió a Shisui y Genma seguirle muy de cerca, aunque no decían nada, ellos igualmente lo ayudaban, sabían que él estaba buscando a Sakura porque ellos también la buscaban.

Si tan solo hubiese tardado menos acabando con su clon, hubiese llegado antes, un minuto, un segundo, lo cambia todo. Si solo hubiese ido a hablar como Sakura como planeaba en la fiesta, si hubiese esquivado un segundo antes al Kyubi no lo hubiese tirado, y quizá, no hubiese tirado la bomba.

No, Sakura es parte del equipo siete, el equipo más testarudo que ha conocido. La muerte no puede con ellos, su hermano se iba a recuperar, Kakashi va a despertar, Sai seguirá molestando, Naruto volvería a ser el mismo infantíl de siempre y Sakura, ella estará viva y radiante como siempre.

Apretó los puños y aumentó la velocidad ignorando el dolor en su pecho provocado por la anterior pelea. No importaba el dolor, porque cada segundo importaba, el delgado hilo de la vida y la muerte estaba en juego ahora.

Itachi apostaba que eran los únicos que buscaban a Sakura, nadie más creía que ella hubiese sobrevivido. Antes de salir corriendo, observó a todos; Yamato se veía destrozado, la mejor amiga de Sakura lloró sin control en el piso mientras su equipo trataba de consolarla. Neji miró espaciado, Lee lloraba, gritaba y golpeaba el piso una y otra vez, y los demás compañeros estaban muy tristes por la pérdida.

El equipo zero no podían aceptar los hechos.

Un minuto, cinco minutos, quince minutos, treinta minutos… Nada.

—Itachi —susurró Genma. El pesar estaba comenzando a caer en él como si el velo del sopor y la negación se levantara.

Nunca ha habido registro de que una persona resista el poder de alguna bomba de chakra, los bijuus son peligrosos por una razón. Desde el un cola hasta el noveno han reclamado miles de almas que se le han cruzado en el camino y Sakura era una de esas.

Itachi y Shisui le ignoraron a pesar de que Shisui tenía un pulmón perforado e Itachi sentía que tenía una costilla rota y una fractura en la muñeca.

En silencio siguieron buscando entre los escombros hasta que Itachi se detiene abruptamente. Había percibido un chakra, fue tan ligero como la llama de una vela al apagarse, estaba por aquí.

Su pecho se aceleró y agudizó sus sentidos al máximo tratando de buscarla.

Los otros preguntaron y él no respondió, siguió buscando por la zona. Estaba ahí, pudo sentirlo, estaba aquí, viva. Necesitaba otra respuesta, el lugar exacto donde estaba. Agudizó sus sentidos y su sharingan al punto en que era casi doloroso. Necesitaba sentirla, una vez más, aunque sea como una suave brisa.

Se detuvo en medio del derrumbe y cerró los ojos para poder concentrarse en el chakra, pudo ver el chakra de Shisui, de genma, el de los árboles y cada ser a su alrededor. Hasta que en la oscuridad, vio nuevamente la chispa de una pequeña llama que estaba a punto de apagarse, fue tan pequeña que casi parecía una ilusión.

Abrió los ojos de golpe y en un instante se abalanzó hacia un par de árboles caídos posados arriba de un derrumbe. Corrió y comenzó a intentar quitarlos, sin dudar los otros dos fueron y le ayudaron a quitar los dos árboles.

Cuando por fin pudieron corrieron y comenzaron a escarbar, quitar rocas, tierra y lodo, en una de esas Itachi y Shisui se resbalaron con el lodo y aún así siguieron escarbando hasta que de pronto vieron una mano.

—¡Imposible! —exclamó Genma, sin creer lo que veían sus ojos.

Shisui maldijo y entonces comenzaron a escarbar más y más rápido en un intento de descubrirla, quitaron el lodo en el pecho hasta que llegaron al rostro. Estaba más pálida que una hoja de papel y no respiraba.

Itachi, utilizando su fuerza la jaló hasta que la pudo sacar. Una vez en el piso, le abrió la boca y comenzó a hacer compresiones torácicas repetidas veces como le habían enseñado, entonces, le tapó la nariz y juntó sus labios con los de ella para darle dos veces ventilación antes de de volver a hacer las compresiones. Hizo la misma acción dos veces más.

—Itachi… Debe haber respirado tierra —dijo Shisui con la voz acojonada.

Sin dejar de hacer las compresiones, le lanzó una dura mirada para que se callara. Quizá Shisui tenía razón, en el derrumbe pudo haber intentado respirara. Quitó sus manos de su pecho e hizo una señales de mano antes de poner de nuevo sus manos en el pecho de Sakura.

De pronto, el cuerpo de Sakura se movió con violencia, tanto Shisui como Genma la sujetaron hasta que de la boca de Sakura salió una considerable cantidad de tierra. Cuando salió toda, Itachi se abalanzó a seguir haciendo la reanimación, cuando juntó nuevamente sus labios con los de ella, Sakura comenzó a respirar como si hubiese salido de estar bastante tiempo bajo el agua.

—¡Imposible! —exclamó Genma, sin creer lo que veían sus ojos. Estaba viva, respiraba y completa después de recibir de lleno el golpe de una bomba de chakra.

Había vuelto a la vida, pero apenas se sostenía.

Itachi sintió su corazón, éste apenas latía y su ronca respiración se hacía más corta con cada segundo que pasaba, y, por lo que podía ver, entre el lodo en el que estaba cubierta, hasta ahora notó que se estaba desangrando.

Ignorando las heridas que comenzaron a punzar en su cuerpo al cargar a Sakura, comenzó a correr, correr entre la engañosa tierra directo al hospital. No podía parar por lo que forzó sus doloridos músculos a no parar. Con Sakura en sus brazos, no podía dejar que ella muriera, ella aún late y respira en sus brazos.

Apretó el paso hasta que se valió de la memoria muscular para recorrer las vacías calles de Konoha. Saltar, correr, esquivar, dar la vuelta y seguir corriendo porque cada segundo que pasaba, es un segundo menos de vida.

Cuando entró al hospital que estaba en caos se quedó en silencio al ver a Itachi Uchiha seguido del restante equipo zero, y sobre todo, ver que en brazos tenía a la chica de cabellos rosados que muchos desahuciaron.

No podía esperar a que reaccionan. A paso seguro siguió caminando a paso veloz entre la gente directo a donde se encontraba Tsunade, es la única que podía salvar a Sakura.


Su frente comenzó a sudar del nervio al tener a los cuatro miembros del equipo siete en cama siendo operados uno junto al otro, no era opción el tenerlos en salas de operaciones separadas porque no sabría del estado en que se encuentran.

No quería que otro muriera como Sakura.

Ahora sus manos estaban trabajando en tratar de aliviar la inflamación cerebral de Sasuke antes de tener que intentar una intervención más invasiva. De los cuatro es el más grave por lo que mandó a Shizune a tratar las heridas de Naruto mientras que a Ino ver a Kakashi y otro doctor a Sai.

En cualquier otro momento Tsunade engañaría a Ino por estar llorando mientras curaba, sin embargo, no podía perder a otra buena doctora y ordenarle que deja de llorar la muerte de su amiga le dejaba un mal sabor de boca.

Al menos la lesión de Sasuke estaba cediendo, Naruto aunque parecía que agonizaba también se veía bien…

Las puertas se abrieron de golpe. Molesta se giró lista para gritar a los impertinentes que entraron a la sala de operaciones cuando se quedó petrificada, su charka dejó de emanar de sus manos y casi cae al piso al ver a las personas que tenía en frente. Ino chillo sorprendida y feliz a su lado.

Delante de la puerta estaba Itachi sin aliento con Sakura en sus brazos.

Sakura estaba viva.

—¡Necesito una cama rápido!, un doctor, bolsas de sangre y pastillas de chakra —comenzó a ladrar órdenes a todo volumen—, ¡Shizune, Ino!, cambio.

Tsunade dejó a Sasuke y se abalanzó a la cama de Sakura junto con un grupo de enfermeros a examinar las heridas de Sakura, limpiar el barro y sangre que la cubría e inyectar las agujas de soluciones y sangre en sus venas.

La adrenalina comenzó a correr con la fuerza de mil caballos de fuerza en sus venas al ver a Sakura luchando por su vida.

¡Estaba viva! Aún podía hacer algo.

Shizune tomó el mando de comenzar a curar a Sasuke, Ino se quedó con Naruto y los otros doctores se encargaron de Kakashi y Sai. Con Sakura ahí con ellos, todos tuvieron la esperanza de que esto iba a ser otro obstáculo que el equipo siete increíblemente lo superará.

Al meter su charka curativo dentro de la piel de Sakura, Tsunade se encogió de dolor; quemaduras de tercer grado en brazos y pecho, los huesos de sus piernas y brazos estaban rotos en cinco partes, dos costillas rotas, un pulmón perforado y una fuerte contusión en la cabeza.

—Tienes que vivir —siseó Tsunade antes de comenzar a curar el pulmón. La vida de su alumna pendía de un hilo.

—Uchiha-sama debe salir, tenemos que atender sus heridas —le dijo una enfermera a Itachi, pero este la ignoró. Sus ojos como ágila no dejaban de ver las manos de Tsunade, Shizune, Ino y los otros dos doctores que curaban al equipo siete.

Tenían que salvarse y él no quería irse hasta ver que estuvieran a salvo.


Soy parte del equipo y si eso significa bailar al borde de la muerte entonces bien

Espacio oscuro la engullía de modo que no podía ver nada más allá de sus brazos. No sabía en qué momento abrió los ojos y mucho menos cuándo comenzó a caminar a la deriva.

Todo era demasiado monótono en donde sea que esté. Ni un sonido, olor o sensación, es como si estuviera en un vacío, e incluso comenzó a dudar si estaba pisando firme o flotaba y creía que caminaba. Caminó y caminó.

¿Estoy muriendo?, se preguntó.

A lo lejos, creyó haber visto una luz parpadear. Fue tan fugaz que creyó que fue producto de su imaginación, aún así, caminó hacia donde creyó haberlo visto hasta que lo volvió a ver parpadear. Esta vez segura de lo que vio, comenzó a correr hacia la luz hasta que esta se volvió más y más nítida.

No eran luces, ni la luz al final del túnel. Frente a ella, formando un círculo con ella estaban Naruto, Sasuke, Sai y Kakashi. Ninguno de los cinco una sola palabra, solo se quedaron viéndose entre sí.

A diferencia de la última vez que los vió, tenían puesto sus ropas del diario y no estaban enloqueciendo, inconscientes, desangrándose o mal heridos.

A pesar de que se reconocieron, no hicieron el esfuerzo de decir una sola palabra. El silencio entre ellos era más que reconfortante después de todo por lo que el equipo ha pasado. Las palabras sobraban.

En esta especie de tranquilidad Sakura pudo ver los rostros de cada uno, cada recodo, arruga y ángulo que conforma el rostro de cada uno. Hacía mucho tiempo que no podía hacer esto por lo que la invadió la nostalgia y la tristeza.

Al ver su periferia la mano de Sai posarse en su hombro casi sonrió al pensar en la frase que seguramente diría Fea, he leído en un libro que cuando alguien está triste es bueno el contacto físico para hacer entender al otro que está uno para la persona

Recordó con cierta diversión la primera vez que lo presentaron como su compañero de equipo, ella aún seguía haciendo misiones con equipos al azar, hasta que Tsunade decidió ponerla con un equipo provisional, al principio se sintió triste porque quería esperar hasta que Kakashi, Sasuke y Naruto regresen de sus entrenamientos para volver a ser el glorioso equipo siete.

Cuando se presentó con Sai y este lo primero que le dijo fea lo odio con toda su alma. Si era sincera, tuvieron muchos roces a diferencia que con Yamato estuvo bien desde un principio. Con Sai, no quería ni que lo mencionen, y trabajar en una misión con él era un dolor de cabeza. Eso fue hasta que en el camino a casa, mercado o al trabajo se lo fue encontrando de lejos. Siempre lo veía en puestos de libros, librerías o leyendo un libro distinto. Creyó que quizá lo estaba juzgando mal y en realidad era un lector voraz hasta que su sorpresa fue descubrir accidentalmente que Yamato y Sai son ANBU y la diferencia entre ellos es que se enteró que Sai está en raíz, a causa de ello tiene problemas al comprender e identificar emociones y por eso lee muchos libros.

Su corazón se calentó y comenzó a ayudarle, después de eso a pesar de que infinitas veces quiso golpearlo y claro que hubo muchas que lo hizo. Incluso cuando llegaron Sasuke y Naruto, trato que no lo mataran por ser, Sai. Con un poco de esfuerzo logró compaginar con el equipo.

Al mirar al frente vio a Kakashi sensei que primero se veía arrepentido por lo que le dio una sonrisa tranquilizadora. No podía enojarse, podía comprender el porqué de sus acciones. En el fondo, siempre ha sido un padre para ella, siempre cuidandola. Enseñando lo que podía en los entrenamientos para que cada uno puliera sus habilidades hasta donde él podía enseñarles y luego cuidando en las misiones. Sabía que él no quería que la historia se repitiera, por lo que se ha esforzado para que el equipo se lleve bien hasta donde es humanamente posible.


—Tsunade-sama, el paciente Sai no está coagulando su sangre —le dijo el doctor a Tsunade sudando frío.

—¡Más sangre y haz algo imbécil! —gritó Tsunade antes de volver a concentrarse en Sakura. Toda su atención debía recaer en Sakura.

—Uchiha-san, debe salir de la sala de operaciones para atenderlo —volvió a repetir una enfermera a Itachi que volvió a ignorarla.

Con los doctores enfocándose en sus pacientes, la única que hacía el esfuerzo por sacar a Itachi de la sala era una enfermera que estaba logrando todo lo contrario.

Todo se detuvo cuando de pronto el electrocardiograma comenzó a emitir fuertes pitidos, la cabeza de todos se alzaron directo hacia el cuerpo de Kakashi, estaba teniendo un paro cardiaco, de pronto, su corazón dejó de latir.

—¡Carro! —gritó el médico.

Los enfermeros comenzaron a correr, empujar y arrastrar las máquinas y jeringas necesarias para reanimar a Kakashi.

Itachi dio un paso más hacia atrás para ver mejor sin llegar a estorbar. Con el semblante en blanco vio a un doctor comenzar a reanimar el corazón de Kakashi, por otro lado vio a Tsunade gritar que necesitaba una manta eléctrica porque el cuerpo de Sakura se estaba helando. Gracias a que ha pasado mucho tiempo como guardia de la Hokage, con solo verla entornar ligeramente los ojos sabía que la operación de Sakura no estaba yendo por buen camino.

—¿Uchiha? —preguntó Tsunade extrañada cuando al alzar casualmente la mirada hacia arriba se encontró con sus ojos oscuros sobre los de ella. Él no podía estar aquí, no podía ver esto—, Fuera de la habitación, es una orden, tienes que dejar que te curen.

Escaneando con la mirada a los doctores que trataban de darle reanimación a Kakashi, tratar de evitar el desangrado de Sai, ver a Naruto, la operación a cráneo abierto de Sasuke y finalmente a Sakura, dejó escapar un pesado suspiro. Le gustaría quedarse hasta que todo pasara, pero una vez que Tsunade le había dado la orden no podía desobedecer.

Sin decir una sola palabra se dio la media vuelta para salir, cuando estuvo a punto de salir vio de reojo a Sasuke y Sakura antes de cerrar la puerta detrás de él y la enfermera que le seguía.

Una vez que salió de la sala de operaciones sintió que el peso del mundo lo aplastaba hasta dejarlo sin aliento, quizá es por las costillas rotas o por el pesar de que su hermano y su equipo están en la sala de operaciones y por esta vez él estuvo ahí con ellos y no pudo hacer nada.

Con pasos tambaleantes se acercó hasta la fila de asientos que habían sobre la pared y se dejó caer de golpe junto a Yamato que estaba con las manos entrelazadas y su cuerpo encorvado hacia adelante, junto a él estaba Jiraiya e Iruka, los dos en silencio mirando hacia la pared contraria sumidos en sus pensamientos, por un momento se preguntó si se veía tan cansado como ellos. No es el único que estaba perdiendo a una persona importante, e incluso, quizá sentí un poco de lástima por Yamato, ¿Quién le queda? en caso de que… Bueno, no quería pensar en eso. Lo único que sabía con certeza es que se siente más cansado que el estar en una misión clasificación S por dos semanas sin poder descansar por estar alerta todo el tiempo.

Como una olla a punto de ser ebullición sintió que la ira comenzaba a emanar de él, sobre todo hacia sí mismo. Su hermano y Sakura estaban ahí en la mesa siendo operados para salvar sus vidas junto con el equipo siete, equipo que muchos elogian y otros tantos odian por la fama de ser un equipo terco y arrasador, sin embargo, es tan humano como los otros equipos y ahora temía que murieran en la plancha.

Se miró la mano y recordó el momento en que estaba él y su primo en el piso con Sakura junto a ellos a corta distancia del Kyubi. Debió haberlo visto, con más de medio año juntos debía saber que siempre se ha preocupado por la gente e incluso se le nubla la mente y actúa impulsivamente con tal de proteger a su gente, o quizá es algo que caracteriza a todo el equipo, ya no lo sabía. Aún así, por ser el vice capitán de toda la flotilla AMBU, el heredero Uchiha y su capitán, debió ver que ella iba a lanzarse al frente para hacer algo y no lo hizo, No vio sus intenciones hasta que comenzó a moverse hacia adelante y para entonces ya estaba muy lejos; Estiró su mano hacia adelante en ese momento para tratar de alcanzarla y llevarla consigo junto a Shisui a un lugar donde puedan ir seguros, pero no, el tiempo corrió en cámara lenta gracias a su sharingan activado. Vio cómo las puntas de sus dedos rozaron la parte superior de su vestido antes de que se le escapara de las manos.

Se le escapaba de las manos y de su vida.

Se le hizo casi risible que una de las pocas mujeres que lo miran sin miedo como muchos otros ninjas y aldeanos, le hacía frente dejando a un lado el apellido Uchiha que acarrea desde que nació y por si fuera poco, que llegó a entrar tan al fondo de él que se enamoró sin dan vuelta atrás. Esa Sakura Haruno compañera del equipo siete y equipo zero, la primera chica que realmente tiene un interés más allá que laboral o social, se le escapa de las manos como el agua, eso lo desconcertaba. No es la primera vez y dudaba que fuera la última. La primera vez que lo vivió fue en la misión del país del hierro, cuando fueron a la mansión a rescatarar el sobrino del diplomático, no, esa no fue la primera vez, la primera fue cuando apenas era una niña de doce y estaba en el bosque de la muerte llena de mugre y un kunai en mano temblando de pies a cabeza, parecía un conejo asustado mientras que sus amigos estaban inconscientes y Orochimaru frente a ella, hubiese acabado con su vida si no fuera porque intervino en ese momento.

Esa vez no la había tomado en cuenta, sólo sabía que era la muchacha escandalosa que seguía como enamorada a su hermano, la segunda vez en la mansión, cuando quiso ir por los niños pensó que era una molestia para la misión, estaba enojado con ella por no acatar las órdenes, algo que él no tolera. La tercera vez fue en la cueva cuando Sasori le apuñaló la espada, tuvo una terrible sensación de hundimiento en su estómago, ahí descubrió que ella demasiado importante en su vida. Desde ese momento había decidido entrenar más y más con Shisui para volverse más fuerte, incluso fue beneficioso porque en las noches llegaba con ella para que le curara a escondidas de todos, la cuarta vez fue cuando tenían el enorme dragón sobre ellos, sabía que debía protegerla a toda costa incluso si morían los dos, ahí supo que ella nunca se rendirá y siempre querrá seguir adelante por lo que atarla a un lugar seguro nunca funcionará, sólo le quedaba luchar a su lado, y ahora, cuando más lo necesitó, no llegó…

Esta vez que quiso detenerla, se le escapó. Supo que tenía miedo, miedo de perderla justo como ahora se sentía.

Sabía que no podía morir, no quería creerlo, pero ahora luchaba al filo de la muerte y no podía hacer nada para ayudar.

Sus afilados instintos por los largos años de adiestramiento, le decían que debía acabar con ella, es una debilidad, algo que podrían usar en su contra tanto naciones enemigas como el consejo de ancianos de Konoha y Uchiha, por otro lado, el lado protector que hasta hace un par de meses atrás creyó que estaba reservado únicamente para su hermano, reclamaba que debía protegerla a toda costa.

Por muchos años, Sasuke siempre lo envidió, lo que no sabía quién tenía envidia era Itachi. Envidiaba que no fuera el futuro jefe del clan, que la responsabilidad de los títulos no cayeran sobre el, que creció con una madre amorosa que compensando la falta de afecto que le dio al mayor, que consiguió amigos en la escuela, y sobre todo, tener a Naruto.

Naruto es su luna, el mejor amigo que iluminó el mundo oscuro que los Uchiha están condenados a caminar. Claro que Shisui por muy Uchiha que sea, es la rara Luna entre la oscuridad, pero no era su luna. Creyó que hasta el final caminaría en la oscuridad cuidando desde el fondo a los otros y había aceptado ese camino hasta que llegó Sakura.

Ahora ella es su luna.

Sintió un cuerpo sentarse a su lado, al ver de reojo vio a Shisui y Genma. Solo se miraron y comprendieron, los tres estaban preocupados por el equipo siete.

¿Por qué llegó Sakura a su vida?

Estaba relativamente bien antes de que ella llegara. Todo era trabajo, clan, entrenamiento y más misiones. Ella encendió su curiosidad y de ahí lo atrapó antes de poder alejarse.

No podía morir, su hermano no podía morir, Naruto, Kakashi y Sai tampoco. Ninguno, porque si uno moría, con esa persona moría una parte de los otros. Ellos crecieron como familia.

Los pasos se escucharon y apareció Mikoto con Fugaku. Mikoto tenía los ojos húmedos, Shisui los saludó y Mikoto cuando los vio corrió hacia su hijo mayor acunando entre sus brazos a su hijo de manera reconfortante mientras trataba de decirle dar palabras reconfortantes para su hijo y para ella misma. Van a estar bien, son fuertes. Estamos hablando de Sasuke y sus amigos

En el fondo Fugaku pedía un informe.

Itachi se dejo abrazar e incluso cerró los ojos para tratarse envolver en el calor de su madre y esperar que sea cierto que viven.


Vio a Sasuke y también le sonrió, a pesar de que Sasuke no le devolvió la sonrisa sino que se le quedó viendo, sabía que la mínima inclinación de ojos era la única respuesta positiva que iba a recibir de su terco y orgulloso amigo Uchiha.

Al ver a su derecha se encontró con los ojos color ceruelo de Naruto, su casi hermano con quien creció casi toda su vida. Con solo mirarse a los ojos pudieron transmitirse todo tipo de emociones entre ellos. El pecho de Sakura se hinchó y le entraron unas enormes ganas de abrazar a los cuatro, pero no lo hizo. Siguió parada en el mismo lugar como si estuviera pegada al suelo.

En respuesta, Naruto alzó su palma de la mano hacia Sakura y ella hizo lo mismo hasta que las manos de ambos se tocaron.


—Tsunade-sama, estamos perdiendo presión arterial de Sai —dijo el doctor. , está perdiendo demasiada sangre más de la que podemos introducir.

Tsunade iba a gritar su incompetencia cuando el electrocardiograma de Kakashi comienza a dispararse hasta que deja un sonido plano y se desató el pandemonium.

Un segundo ataque al corazón.

Gritaron carro rojo y comenzó la reanimación.

—¡No tienen permitido morir! —les dijo.


En el espacio oscuro donde los cinco estaban en silencio mirándose y tratando de transmitir sus sentimientos fue detenido cuando de pronto una larga túnica color gris que parecía suspendida en el aire, del hueco de donde debía verse un rostro, sobresalía una bruma plateada. Al final de su manga, tenía una hoz que relucía como si fuese nueva.

Los cinco miraron a la cosa sin miedo, con solo verla una extensa paz comenzó a extenderse desde el centro de cada uno hacia afuera.

Entonces, Sakura notó que la mano de Sai comenzaba a desaparecer de manera paulatina, su piel se volvía traslúcida antes de desaparecer por completo. Sakura iba a ir hacia él cuando al ver a Kakashi vio que también se estaba desvaneciendo.

Presa del pánico, los vio sonreír antes de desaparecer. Entonces se giró a ver a Sasuke y Naruto que estaban comenzando a desaparecer, primero fue Sasuke por lo que Sakura y Naurto se asustaron.

Sakura intentó hablar pero las palabras no salían de su boca. Naruto fue el primero en llorar.


Piiiiiiiii

—¡Tsunade-sama, los pulmones de Naruto han colapsado! —gritó Ino asustada en cuanto Naruto comenzó a hacer inhalaciones agónicas en un intento de recuperar aire.

—¡Shizune! —le grritó Tsunade para que vaya a encargarse.

Shizune iba a ir pero en la operación de pronto Sasuke comenzó a derramar sangre de la nariz. ¡Eso no es bueno!

—Sasuke tiene derrame —dijo desesperada. No pudo irse.

Tsunade maldijo desesperada al ver que estaba perdiéndose poco a poco. El pitido de las máquinas de Kakashi y Sai la entumecen, sus corazones no laten.

Ya llevaban tratando de reanimarlos por treinta minutos.

De pronto, Sakura comenzó a convulsionarse y Tsunade pensó horrorizada en la costilla cerca del corazón por lo que intentó mantenerla a salvo.


Sakura se quiso acercar pero no podía moverse, entonces Sasuke se acercó a ella y le acarició la mejilla con tanta delicadeza que en sus manos tiene el diamante más grande del mundo. Miró a Naruto y alzó el puño, Naruto comprendiendo chocó el puño antes de que el brazo de Sasuke desapareciera.

Sakura agarró la camisa de Sasuke en un intento de que no se fuera. Sasuke le dio una pequeña sonrisa antes de inclinarse hacia adelante hacia los labios de Sakura.

Los ojos de Sakura se abren como platos.

Sasuke se acercó a los labios de Sakura, en el camino él desapareció.

Su estómago se retorció de dolor, un caudal de lágrimas comenzaron a derramarse de sus ojos, Sasuke se ha ido.

Sasuke se ha ido, Kakashi se ha ido, Sai se ha ido.

Miró a su derecha hacia Naruto. Estaba desapareciendo, no quería que se fuera.

Naruto la abrazó y puso su cabeza en el hueco del cuello de Naruto. A pesar de no sentir nada ni el calor de su cuerpo era mejor que nada.

No quería que se fuera.


Si ustedes mueren yo también

Estaba un caos, Sai estaba perdido, Ino lloraba porque no podía recuperar a Naruto, su hígado estaba fallando, Kakashi no reanimaba y ya llevaban casi 32 minutos así, Shizune hacía lo que podía con Sasuke y Sakura seguía convulsionando.

El miedo la embargó, quería llorar, no podían morir.

El equipo siete no podía morir.

Decidida soltó a Sakura unos segundos aunque cada segundo era tan importante como el otro. Hizo clones de sí misma y fue hacia los otros miembros para poder salvarlos.

No iba a dejar que nadie muriera. Con dos Tsunade trabajando en Sakura, una deteniendola y otra curando, y otras para los demás comenzó a trabajar como nunca.

Por Dan y por Nawaki.


Naruto se estaba desvaneciendo, los dos se miraron hasta que Naruto puso su frente contra la de Sakura y desapareció con una sonrisa.

Sola, sin nadie como en el principio, comenzó a sentir que el espacio oscuro era una pequeña caja que la oprimía y dentro de su pecho se estaba creando el vacío.

No podía, se habían ido. Estaba sola. Se habían ido.

Se habían ido.

Solo estaba con la parca que se quedó quieta frente a Sakura sin moverse.

Se habían ido.

—¡NOOO! —gritó a todo pulmón.

El mundo oscuro en el que estaba envuelta se rompió en miles de cristales como si de un espejo se tratara dejando una pantalla blanca. La parca y ella se desvanecieron como la arena llevada por el viento poco después.

.

Todo quedó en blanco total.

Si ustedes mueren yo también


Abrió de golpe sus orbes esmeraldas encontrándose con el blanco puro.

La diferencia entre del espacio blanco con el espacio oscuro en que antes se encontraba es que ahora podía oler a cloro, podía sentir calor y escuchar el suave pitido e inconfundible de un electrocardiograma.

Se sentía un poco mareada y su cabeza le palpitaba como también le daba un poco de comezón su pecho. Con cuidado se quitó las múltiples agujas que tenía conectadas a su cuerpo y con mucha lentitud se sentó.

Se estremeció cuando un estridente ruido asaltó sus timpanos, al voltear a la puerta vio a una enfermera que parecía haber visto un fantasma.

—¿Dónde está mi equipo? —se aclaró la garganta al sentir que salio como un ronco graznido pastoso por la falta de agua..

La enfermera huyó.

Frustrada, espero a que su vista se acostumbrara a la luz y entonces vio que en una mesa pegada a la pared había innumerables regalos atiborrando la mesa, desde pequeños hasta grandes, muchas flores e incluso animales de peluches.

Necesitaba buscar a sus amigos y saber de ellos. Con mucho cuidado y quejándose un poco logró enderezarse y ahora iba a ir directo a intentar girar su cuerpo para pararse. De pronto un par de fuertes y apresurados pasos se acercaron hasta que la puerta se abrió de golpe y la hokage se quedó petrificada viendo a su alumna.

—Shishou —volvió a intentar a hablar pero salió igual de horrible que la primera vez. Esta vez hasta tosió—, ¿dónde está el equipo siete?

Los ojos húmedos de Tsunade se endurecieron al escucharla hablar. Estaba viva.

—¡Eres peor que una patada en el culo Sakura Haruno! —comenzó a gritar Tsunade. Sakura se estremeció al escuchar su voz, con cada palabra que gritaba su maestra su cabeza latía con mayor fuerza—, una niña tonta, imprudente, ¿Cómo es que te atreves a ir hacia el Kyubi para detener la bomba de chakra?, ¡pudiste haber muerto!, Nadie ha sobrevivido a una bomba de chakra.

Se encogió en la cama y mira hacia abajo aceptando que quizá tenía razón, estaba segura de que había muerto… De pronto, un par de cálidos abrazos la sostuvieron y rodearon, Tsunade se aferraba como si su vida dependiera de ello.

Entre los sollozos, la voz ronca de Tsunade por el llanto salió en un pequeño susurro.

—Creí que te había perdido —sorbió su nariz antes de seguir hablando—, moriste en mis manos, no podía perder a alguien más. Yo no… Este mes que estuviste en coma fue lo más difícil, no sabía si ibas a vivir, apenas ayer te quitamos el tubo para respirar.

Sakura se moría por preguntar si su equipo estaba vivo o no, pero la respuesta de Tsunade sólo provocaba que su más grande miedo creciera y temiera saber la verdad. Sólo pudo sostenerse en los brazos de Tsunade a llorar con ella por lo duro que ha sido desde la cena, pelear con el equipo, con todo mundo, con el Kyubi y perder a sus amigos.

Lentamente por el cansancio fue cerrando sus ojos sin llegar a atreverse a buscar la respuesta que más temía.

¿Están vivos?

Comentarios:

Aelin Hiddleston

Hola! siii! tengo la historia en wattpad solo que le cambié el título, la verdad aún no se cual dejar... Espero que te guste este nuevo capítulo, en cierto modo fue refrescante porque trató desde distintas perspectivas aunque sea por poco tiempo.

kazuyaryo

Hola!, pues si sobrevivió, la pregunta es: ¿Sobrevivieron los otros? :)

MaryG11

Hola Mary! un gusto saber que siempre hay nuevos lectores, espero saber más de ti, Saludos!

Guest Nov 2

Gracias! aquí esta la continuación

Indigente

Hola! , muchas gracias, me hace muy feliz escuchar comentarios como el que dejaste. Se que me falta mucho por recorrer pero me alegra saber que he mejorado. Tengo un pequeño gusanito de la duda, ¿Cómo llegaste aquí si no te interesa un Itachi x Sakura? xD es interesante saber, espero que me respondas. Créeme que lo seguiré, es muy emocionante ver la evolución de esto. Si he de ser sincera en mi mente no había planeado varias escenas que se han ido desenvolviendo conforme a la marcha.

Saludos!