Capítulo 28
Juntos otra vez
Su cabeza le dolía como si un delgado taladro oprimiera su cráneo hasta llegar al centro del mismo cerebro, la garganta estaba seca y pastosa como si hubiese estado en el desierto por todo un día y una noche sin una sola gota de agua y su cuerpo se sentía pesado como si las leyes de gravedad cambiaron e hicieron que su cuerpo se sintiera pesado y torpe. Esto solo podía significar que había tomado demasiado en la fiesta.
Con torpe lentitud llevó su mano a la cabeza hasta que el brillo verde en ella comenzó a aliviar la presión y contrarrestar los efectos del alcohol. Mientras tanto, trataba de acomodar los difusos recuerdos de la noche anterior, pequeños recuerdos que comenzaban a nadar en su mente pero nada concreto.
Cuando la poca luz en el cuarto no fue demasiado brillante, abrió los ojos encontrando la habitación demasiado ordenada y muebles de madera oscura que ya comenzaba a estar más familiarizada que su propio cuarto: el cuarto de Itachi.
No tenía la energía suficiente como para exaltarse, saltar de la cama horrorizada o alguna otra cosa por la cruda que está pasando. Con el chakra aún circulando por sus nervios y músculos, se acostó de nuevo hasta conseguir una posición cómoda, por la periferia notó la presencia de Itachi, sin camisa.
Se sentó de golpe en la cama dejando escapar un quejido de dolor cuando la opresión de su cabeza se intensificó por aquel movimiento brusco. Su torpe mente comenzó a buscar cómo es que llegó a estar desnuda con Itachi igualmente desnudo en la cama, ¿la violó?, no, imposible que el Uchiha y futuro líder de clan se rebaje a eso, ¿y si ella lo violó?
En su mente solo aparecieron pequeños recuerdos de ella con sus amigas haciendo un par de retos.
—Dime que no me desnude frente a un montón de gente —antes de que Itachi le dijera algo lo pensó dos veces y lo interrumpió—, pensándolo bien, mejor dime que no me acosté contigo, no, mejor no quiero saber.
Itachi que se mantuvo en silencio escuchando y viendo las divagaciones de Sakura le sonrió con malicia.
—¿Estás segura? —dijo bajando su tono de voz como la de un depredador listo para seducir a su víctima, que en este caso es la pelirosa que su tono de piel se coloreó de rojo.
Sakura alzó las sábanas sobre ellos dejando a la vista que itachi a pesar de estar sin camisa sí traía pantalones y ella en ropa interior—, eres un demonio.
A pesar de estar en ropa interior su escaso raciocinio le hizo creer que es mejor eso que no tener nada.
—*¡Quizá tuvimos la oportunidad de acostarnos con él y la desaprovechaste!, ¡tu eres el demonio!* —gritó inner que estaba envuelta en una sábana en un rincón de su mente porque ella también tenía dolor de cabeza.
Itachi se rió frente a ella, aunque aún se sorprendía de verlo mostrar alguna emoción, estaba más que feliz de que eso le indicaba que estaba lo suficientemente a gusto con ella para permitirse eso, ¿cuántas personas podrían ver este lado de Itachi? quizá contados con una mano. Su línea de pensamiento fue interrumpida cuando un par de cálidos brazo rodearon su cintura y la arrastraron a la cama hasta que sintió el rostro de Itachi enterrarse en su cuello, su piel se erizo al sentir que él inhaló su aroma, al instante sus mejillas ardieron al ser consciente que él la está abrazando, oliendo, piel contra piel y que él sabía que se estaba poniendo nerviosa, sobre todo cuando su pecho estaba casi en la cara el Uchiha. Tanto a ella como a inner les estaba a punto de dar una embolia.
—Sasuke, Kakashi, Naruto, Sai, Yamato y Shisui ayudaron a llevar a tus amigas a sus casas —dijo el heredero uchiha afirmando más su brazos en el torso de Sakura al sentir su incomodidad.
Con los ojos bien abiertos como el de una lechuza y el cuerpo rígido por la proximidad de Itachi, trató de moverse para poder alejarse pero terminó provocando que él la acercará más a su cuerpo e incluso el Uchiha con una mano jaló una de las piernas de Sakura para afianzar y anclarla en su cadera.
El color rojo del cabello de Gaara se queda corto con el color del rostro de Sakura. En su mente, Sakura gritaba de lo sorprendida que estaba de la actitud de Itachi mientras que inner gritaba de emoción y deseo de ya acostarse con Itachi, porque ambas podían sentir de cerca a Itachi, cada uno podía sentir al otro por la cercanía.
Sakura tuvo que contar hasta diez, veinte, cincuenta, mil antes de que su cerebro volviera a reaccionar, ¡incluso hasta la cruda se había ido!
—Duerme otro rato, Sakura —dijo Itachi con voz ronca. Estaba tan a gusto teniendo a Sakura entre sus brazos que aún no quería levantarse y comenzar el día. Su vida siempre ha sido contratiempos, correr para adelante, seguir misión tras misión y sino estaba el clan, sabía que no podía detener el mundo, pero al menos con ella y su personalidad completamente distinta a la de él podía sentir que al menos solos y en la cama había paz, solo estaba ella y su delicioso aroma. Podía acostumbrarse.
—Duerme —volvió a repetir al sentir que intentó moverse otra vez.
—Si me duermo estoy segura que harás algo pervertido —le contestó abochornada.
El pecho de Itachi retumbó sobre el de Sakura antes de que murmuraba apenas audible un "eso sería al revés". Los ojos de Sakura se abrieron de golpe, su cerebro apagado se despertó al instante sobreestimulado por el deseo y horror de pensar que si anoche le hizo algo al Uchiha prodigio. Con esfuerzo, levantó su nuca para tratar de ver el rostro de Itachi, solo pudo ver la mata de su pelo azabache porque seguía enterrado en su cuello.
—¿Qué?
El silencio de Itachi fue suficiente para saber que no iba a obtener respuesta alguna de su parte, aún así esta vez logró moverse hasta que se encontró a horcadas arriba de Itachi, que este se hundió en medio de la cama extendiendo sus brazos a cada extremo y la miró con satisfacción. Las mejillas de Sakura se tornaron de color rojo brillante nuevamente al ver la sonrisa satisfecha de Itachi, podía ver su línea de pensamiento: no me importa que estés sobre mí, puedo acostumbrarme a esto y, a esto me refería con que sería al revez.
—Nadie me creería si les dijera que eres la encarnación del mal y un pervertido de closet —le dijo aún sin despegarse de la cintura de Itachi.
Como respuesta, Itachi se levantó de donde estaba acostado hasta que uno estuvo frente al otro y para que Sakura no perdiera el equilibrio, rodeó con sus piernas la cintura de Itachi y puso sus manos sobre sus magros brazos. Al tener nuevamente el rostro de Itachi a escasos centímetros del suyo, sus labios cosquilleros con el fantasma de un recuerdo que trataba de salir a la luz pero se escapaba de sus manos.
—Tu eres la que no se ha movido cuando te solté —le susurró en el oído.
Sakura saltó del regazo de Itachi tan rápido hasta pegarse lo más posible a la pared contraria, tan rápido que hasta el mismísimo Raikage y Namikaze Minato se pondrían verde de envidia.
Una vez consciente de que se había alejado lo más posible de Itachi notó que quizá había sido el movimiento más tonto que pudo haber hecho. Los ojos color ónix recorrieron su cuerpo cubierto únicamente con el conjunto de ropa interior color rojo con negro sin descaro.
—Pervertido —dijo ella cubriéndose inútilmente con sus brazos. La vergüenza fue tanta que no pudo evitar desviar el rostro de Itachi hasta que sintió que él se paró de la cama y se acercó a ella con despreocupada lentitud—, ¿q-que haces? —le preguntó al voltear y ver que se quitó la camisa color negro que tenía puesto. Sus vellos se erizaron y a pesar del aturdimiento, no pudo evitar recorrer con sus ojos esmeralda el torso desnudo de Itachi, no es que sea la primera vez que lo veía, antes le ha hecho estudios médicos y en batallas luego uno termina con la camisa un poco desgarrada pero después de tanta tensión sexual, no pudo evitar que ella e inner babearan al ver su tonificado y esbelto cuerpo como si fuera el de un elegante jaguar negro.
Una vez que lo tuvo tan cerca de ella que el contacto de piel con piel hizo que su corazón saltara desbocado al punto en que estaba más que segura que Itachi lo sentía y su piel ardía como si estuviera dentro de un volcán a punto de erupción, tal cual como se sentía en este momento. A centímetros de ella no pudo más que cerrar los ojos, fue entonces sintió una cálida prenda colgar en sus brazos.
Cuando abrió sus ojos se encontró a Itachi que le estaba tratando de poner la camisa negra que hace unos instantes tenía él puesto. Se quedó sin palabras. En silencio y sin una pizca de lujuria, Itachi continuó poniendo la camisa a Sakura, tomó uno de sus brazos y lo pasó por el hueco de la camisa antes de hacer lo mismo con el otro antes de bajar la parte inferior hasta que cubrió parte de sus muslos.
—Usalo para que no salgas solo con el vestido —le dijo Itachi.
Tardó cinco segundos antes de asentir un poco aturdida. El volcán a punto de erupción de un segundo a otro se apagó y a cambio, un revoloteo se instaló en su estómago y en su pecho un agradable calor se extendió como la coalición del bigbang.
Quería decirle que es pervertido y tirano Uchiha, tomarlo de sus desnudos hombros y besarlo como si el mundo se acabara bajo sus pies. No podía negarlo. Le gustaba.
Pero, no podía. Él se iba a casar con Izumi.
Sus ojos perdieron el brillo conforme el calor dentro de ella se fue apagando ante la realidad. No podía amar porque estaba maldita, todo quien le decía que le gustaba terminaba muriendo o gravemente herido. Pasó con sus padres, con su abuelo, Kiba e incluso Sakuna cuando por accidente le dijo que la amaba.
—Gracias, Itachi —dijo ella dándole una sonrisa un poco adolorida antes de comenzar a alejarse.
Itachi vio su rostro apagarse como si algo hubiese recordado y de pronto sintió aquella sensación que se escapaba de nuevo de sus manos. Una sensación que nunca antes había sentido y no quería sentir eso de nuevo así que le toma la mano y la jala a él para que estuviera de nuevo en sus brazos.
—¿Qué sucede? —le preguntó Itachi.
Cuando Sakura le miró a los ojos la vio dudar así que aguardó sabiendo que esperando en silencio haría que le contestara.
—No deberías jugar conmigo así —le respondió después de unos instantes con voz tenue, incluso un poco triste—, por favor no juegues conmigo ni con Izumi. Si te vas a casar con ella no la engañes y no me hagas esto. Su agarre en ella se fue por la sorpresa. En silencio la vio tomar su vestido y ponerlo bajo su camisa negra antes de irse del cuarto por la ventana en silencio para pasar desapercibida.
¿Dónde había escuchado que se iba a casar con Izumi? Es cierto que su padre y los ancianos lo estaban presionando para que ya se casara y una de las propuesta de esos viejos Uchiha era una unión con su vieja amiga de la infancia. Se pasó la mano por el cabello antes de tomar un baño. Si quería poner las cuentas claras lo primero que iba a hacer hoy antes de ir a la torre de la Hokage es reunirse con su padres y esos ancianos para poner las cosas claras.
No le pasará lo mismo que a Neji Hyuuga, porque nadie es como Itachi que consigue los que quiere.
Con mucho cuidado de pasar desapercibida, Sakura saltó de casa en casa hasta que finalmente aterrizó con la elegancia de un gato frente a su puerta. Con cuidado se quitó las marcas invisibles de lágrimas en sus mejillas, inhaló con fuerza y abrió con cuidado la puerta.
Al asomarse al interior notó que todas las persianas y cortinas estaban cerradas, apenas había luz que se filtraba desde el segundo piso de la casa. Con un poco de miedo porque esto le recordaba a una película de terror se adentro con el puño listo por si acaso tenía que golpear a algún fantasma. Odiaba los fantasmas.
—Uuuuuh.
Casi pego un brinco al escuchar un lamentable quejido de ultratumba. Con el corazón desbocado se mentaliza en saltar hacia la sala para atacar, respiró una, dos, tres veces hasta que decidida se lanzó con un grito de guerra hasta tenerse al ver la escena frente a ella.
—Frente, deja de hacer el ridículo, aquí hay cinco enfermas que estamos a punto de que nuestros cerebros colapsen —dijo Ino que estaba en el desayunador con un café frío en manos y puestos unos lentes de sol a pesar de que estaba oscuro.
—Oh.
Parpadeó varias veces al notar que sus amigas y hermanas estaban desperdigadas entre la sala y cocina. Sakuna tenía la mano en la puerta del congelador y su cabeza dentro de este; Temari desparramada en el sofá grande de la sala; Hinata acurrucada en una esquina de la sala y Tenten tirada en el piso con la mirada ida entre la sala y la cocina.
Tuvo que reprimir la sonrisa que quería escapar al ver o graciosas que se veían. Ahora agradece las interminables veces que cuando Shizune no se encontraba en la oficina de su mentora, Tsunade y ella se pusieron a beber hasta el alba y entonces, Tsunade le enseñó el jutsu para quitar las represalias del dolor de cabeza, e incluso cuando no bebía, ella tenía que ser la que curara la resaca de su shishou.
—¿Qué haces ahí parada viéndonos?, ponte a ayudarnos —le dijo Sakuna sacando brevemente la cabeza del congelador para luego volver a meterla.
Viendo que quizá la luz llegaría a ser muy alta por tener el congelador abierto más tiempo del necesario decidió ir a curar su dolor de cabeza primero. Arrastró a su hermana junto a Ino y comenzó a curarla.
Con solo el sonido de los lamentos de su hermana y amigas decidió romper el silencio que comenzaba a sofocarla por la aún reciente reunión con Itachi.
—Uh, ¿Y qué pasó con ustedes? —preguntó curiosa. Aún tiene lagunas mentales en sus recuerdos de anoche, Itachi le había mencionado que sus amigos se habían llevado a todas a sus casas. Nota mental, ver a las otras cómo han amanecido.
Lo que notó de todas es que se tenason ante la pregunta que les hizo. Ninguna respondió de momento así que decidió aguardar.
Cuando terminó de curar a Sakuna ella exhaló contenta de no sentir el dolor de cabeza. Un poco más animada decidió preparar el jugo especial Haruno que la abuela le había enseñado en la botica para las resacas.
Sakura fue directo a Ino que era la más cercana pero Temari se interpuso luego de levantarse del sillón, al ver que estaba muy de malas por el dolor de cabeza decidió que por el bien de todas ella sería la siguiente y luego continuó con Hinata que le dio lástimas al verla en el rincón, seguido de Tenten y a lo último Ino que le dio un gracias sarcástico por haberla dejado a lo último.
Cuando terminó las seis se sentaron en el desayunador justo cuando Sakuna vertió en el último vaso el líquido verdoso para todas. Para pasar la tortura lo más rápido posible tomaron de golpe el jugo no sin hacer muecas al final por el sabor amargo con un toque ácido.
—Tuve sexo con Shikamaru —soltó de golpe Temari.
Las otras cinco la miraron por un largo momento por lo sincera que fue al soltar aquella de golpe hasta comprendieron que estaba respondiendo a la pregunta de Sakura.
—Sasuke me dejó en el hotel, me escapé por la ventana y fui a casa de Shikamaru, le dio un golpe en la mejilla por ser un idiota perezoso y luego tuvimos sexo —dijo con una sonrisa. Estaba más que claro que lo disfrutó.
Las otras tuvieron un poco de lástima por Shikamaru al imaginarlo con un gran moretón en su mejilla por la tosca de Temari y un poco de vergüenza si los padres del Nara los escuchó. Hablando de vergüenza, tanto Hinata como Sakuna de pronto recordaron la noche anterior, sus rostros se pusieron rojos como la granada y enterraron sus caras entre sus manos.
—Nunca beberé de nuevo —dijeron las dos al mismo tiempo.
Intentaron saber qué es lo que habían hecho ambas que las tenía tan nerviosas pero solo lograron que sus rostros se pusieron más y más rojos. Solo cuando Tenten mencionó que las vio a ambas salir con Naruto es que ellas chillaron y supieron que algo había pasado ahí.
—Pues yo vi a Tenten con Neji y creo que escuché que se le confesó —atacó Sakuna porque Tenten reveló que la vergüenza de ella y Hinata fue gracias a Naruto.
Sakura y las demás miraron sorprendida a TenTen. Sobre todo Sakura, no sabía que Tenten tenía sentimientos por Neji, de pronto se sintió mal al recordar las veces que ella caminaba por las calles con Neji a su lado, se encontraban a Tenten y ella aparentaba que estaba muy feliz, incluso cuando nadie los apoyaba ella dijo que estaba con ellos. De pronto se sintió mal por no ser buena amiga.
—Tenten —susurró Sakura, su amiga estaba evitando verla.
—Chicas, chicas, vamos, lo que se dice o hace en una peda no es tan malo —dijo Ino ya sin sus lentes de sol.
—¿Ah, sí?, lo dice la que arrastró a Shisui hasta un callejón oscuro —atacó Temari. En el camino al recinto Nara los vio muy juntos, demasiado juntos para lo que sería normal.
—Si, bueno, tuve sexo en un espacio público con Shisui pero ya pasó, tenía que pasar y ya estamos en una nueva página —meneó la mano de un lado a otro como si no le diera mucha importancia a lo que pasaba.
Sakura hizo una mueca de desagrado. Sabía que a pesar de que su mejor amiga trataba de verse despreocupada, a ella le gustaba Shisui y al final, el tener sexo con él en un espacio público no ayudaba en nada para dejar esos sentimientos a un lado. Shisui es un mujeriego y ella también pasaba mucho tiempo con diversos hombres pero no más de una semana con el mismo. Sabiendo que hablar del tema no iba a ayudar en nada decide cambiar el tema.
—Yo no recuerdo mucho desde que subimos a la tarima. Solo se que desperté en la casa de Sasuke e Itachi —se encogió de hombros. A pesar de eso aún sentía que debía recordar algo importante.
—Sasuke no te llevo —dijo Temari.
—Kakashi y Sai se llevaron a las otras —continuó Sakuna.
—¡Te acostaste con Itachi!, ¡lo sabía!, Temari y yo no fuimos las únicas en tener sexo! —Ino saltó de su banco y apuntó con éxtasis al saber que finalmente su amiga había dado un paso con el heredero Uchiha. Siempre supo que algo así pasaría.
Sakuna y Hinata se sonrojaron tanto como Sakura.
—¡NO! —gritó a todo pulmón—, estaba completamente vestida y él también —una pequeña mentira no estaba mal, sobre todo con Ino y Temari aquí—, supongo que le era más fácil llevarme a su casa que a la mía, al final de cuentas he dormido por mucho tiempo en su casa.
Tanto Ino como Temari se decepcionaron por la respuesta de Sakura, esperaban conseguir otro jugoso chisme de la pelirosa y el estoico Uchiha.
—Será mejor que vaya a ver cómo despertaron Mia y las demás —dijo bajándose del banco en que estaba e ir directo a la puerta de la entrada. }
En otro momento hablará con Tenten, con Ino, Sakuna e incluso Itachi, porque tenía que descubrir qué había pasado en la noche.
—¿No vas a ir a entrenar? —le preguntó Temari justo cuando estaba a punto de abrir la puerta de la casa—, los exámenes ANBU son en dos semanas.
Sintió como si un gran balde de agua fría cayó ella en un instante. ¡Había olvidado el examen por completo! El estar en coma y la rehabilitación había olvidado por completo inscribirse.
Grito de susto y frustración, dos semanas, ¡La inscripción tenía un límite de tres semanas antes del examen y sin cartas de recomendación no podía entrar! Sabía que este año se iban a inscribir Tenten, Ino, Choiji, Kiba, Sasuke y Naruto, claro que ellos ya lograron inscribirse.
¡Tenía que hablar con Tsunade!
Abrió de golpe la puerta al punto en que las bisagras rechinaron, al dar un paso al frente para correr tuvo que detenerse de golpe al tener a centímetros de su rostro a Itachi con las manos dentro de los bolsillo e imperturbable por tenerla tan cerca, hasta parecía que casi lo esperaba.
—¿Qué haces aquí? —preguntó ella.
Estaba claro que no lo esperaba. Al no tener una respuesta más que su silencio y su penetrante mirada oscura, comenzó a gruñir. No tenía tiempo para adivinar qué es lo que quería hasta que al ver directamente a sus ojos con desafío vio que él le indicó que mirara atrás. Al hacerlo se encontró a las chicas "esconderse" mientras asomaban sus cabezas para ver lo que sucedía afuera.
Sabiendo que solo iban a hacer más especulaciones que no quería saber, tomó la mano de Itachi y lo arrastró por las calles.
—Deberían saber lo que es el respeto a la privacidad —murmuró Sakura en el camino.
Itachi miró la suave mano de Sakura envolver la suya y llevar a un lugar desconocido. Desde pequeño siempre fue inculcado a que al ser el próximo líder del clan, debía obedecer las órdenes del clan, actuar por el bien del clan, se firme, sagaz, analítico, ser líder y hacer lo que quiera, nunca rebajarse a los demás. Siempre ha sido el que guía, al quien sigue, nunca había sido arrastrado por alguien sino fue Sasuke cuando tenía cinco años y jugaba con el o seguido a alguien a menos que sea acompañar a su madre que técnicamente fue acompañar.
Con Sakura a su lado, terminaba rompiendo algunas reglas que le enseñaron desde pequeño, incluso ahora lo hacía y tenía la certeza de que seguirá haciéndolo. Por el momento, sentía que no le molestaba de vez en cuando ser el que es arrastrado por la pelirosa volátil.
En silencio la escuchó murmurar maldiciones a sus amigas y sólo cuando dijo algo sobre los exámenes ANBU mientras se dirigía a la torre de la Hokage es que supo dos cosas, uno, quería ver si podía hacer algo para entrar al examen y dos, estaba tan acostumbrada a su existencia al punto en que sostenía su mano aunque al parecer había olvidado que está ahí.
Cuando pasaron los guardias de la entrada, ellos saludaron sorprendidos por ver a la estudiante de cabello rosa de la Hokage arrastrar al infame prodigio.
Cuando pasaron por el segundo piso, Itachi decidió hacer acto de presencia, jaló la mano que lo jalaba y la empujó hasta la próxima pared. Solo entonces en los ojos esmeraldas vio con fascinación lo fácil que era ver brotar las emociones de Sakura, primero la sorpresa, luego vergüenza y al final irritación. Le es muy fácil saber qué es lo que piensa que hasta le es un juego de niños.
Con lentitud, y sin despegar su mirada de ella hasta que ya no pudo, se acercó a la oreja de Sakura.
—¿Realmente quieres saber qué pasó anoche? —dijo, con intencionada voz ronca. Disfrutó el ver cómo se estremecía bajo su control.
Tenía que resolver la creencia de Sakura que se iba a casar con Izumi lo más pronto posible antes de hacer su siguiente movimiento.
Al hacer hacia atrás su rostro vio de cerca la piel blanquecina de su rostro, sus hebras rosadas caer a los lados de su rostro en forma de corazón, sus cejas rosadas alzadas por la sorpresa, esa frente que sabe que ella odia pero que a él no le importa porque es indicio de su inteligenta, aquellos brillantes ojos color verde que no tienen temor en mostrar los más profundos de sus sentimientos y esos labios entreabiertos que el día de ayer fueron muy traviesos y lo besaron.
Nunca esperó que ella fuera la que hiciera un primer movimiento, como siempre, ella lograba romper todos sus esquemas y detallados planes, el día de ayer fue otro plan que se desmoronó con su impulsiva acción. Alguien metódico y analítico como el estaba deslumbrado con las múltiples facetas que ella muestra.
Con su mano tomó el mentón de Sakura para inclinarlo ligeramente hacia arriba y fue acercándose a ella.
La mente de Sakura comenzó a hacer cortocircuito, ¿Itachi estaba a punto de besarla?, ¡No es posible! Su corazón estaba a punto de estallar en combustión espontánea. No pudo evitar cerrar los ojos con fuerza mientras que inner gritaba como loca desquiciada.
Cuando no pasó nada abrió los ojos para ver a Itachi con una sonrisa traviesa, estuvo a punto de gritarle cuando notó cinco papeles desplegados en su mano derecha que le estaba enseñando.
Curiosa, los tomó y comenzó a leerlos a gran velocidad. Jadeó con fuerza y alzó la vista hacia Itachi que estaba a mitad de la escalera dirigiéndose a la oficina de su shishou.
Decidió seguirlo mientras volvía a leer los papeles en mano, eran cartas de recomendación para ANBU, recomendaciones que hablaban muy bien de ella; Shisui hablaba de lo comprometida y dedicación que ponía en cada misión en la que participaban hasta el punto de vigilar que todos regresaran a salvo, Genma hablaba de su gran valor como un ANBU médico por sus habilidades, tenía uno de Shikamaru explicando el buen raciocinio y lógica a la hora de tomar decisiones difíciles y que indiscutiblemente es algo que un ANBU necesita, ¡tenía hasta una de Fugaku! en esta le decía que ella es muy comprometida a su trabajo y una persona leal a todos y cada una de las personas en Konoha. El último fue el de Itachi, casi se le caen los papeles de la mano, no tenía palabras para poder describir lo que le había puesto, las lágrimas amenazaron por formarse en sus párpados, trató de hablarle pero las palabras se desvanecen antes de hablar.
Cuando Itachi la miró de reojo él sostuvo su mano para guiarla hasta la torre. Una vez arriba frente a la puerta Sakura le soltó la mano y sostuvo la manija para abrirla cuando de pronto Itachi la detiene y le pide que aguarde.
Vagamente recordó a la vez que la solicitaron para estar en su equipo.
—¡Oba-chan! tiene que esperar un poco más!
Escuchó la voz de Naruto desde el otro lado de la puerta. Enarcó una ceja antes de mirar a Itachi que en vez de verla deliberadamente siguió viendo la puerta.
—Naruto, ya hablamos de esto —siseó Tsunade. Se escuchaba claramente molesta.
—¡Pero mire! ¡hemos reunido muchas solicitudes para que Sakura se incriba, Naji, Kakashi-sensei, Yamato, Gai-sensei, Kurenai, ero-senin, la lista no acaba! ¡Permita que venga Sakura-chan a inscribirse —siguió gritando Naruto—, si… si no deja inscribir… ¡Sasuke y yo nos nos inscribimos y Sai y Kakashi-sensei se dan de baja!
Conmovida ve a Itachi justo a tiempo para sentir sus dos dedos golpear ligeramente la frente. Cargada de emoción se le abalanzó a Itachi a darle un fuerte abrazo antes de huir entrando a la oficina con una radiante sonrisa.
Adentro, seis pares de ojos se le quedaron viendo cuando entró estrepitosamente a la oficina de Tsunade.
El equipo siete y Sakura se miraron fijamente. Sakura se mordió el labio, si ellos no daban el primer paso para hablar entonces ella lo tenía que hacer. Por muy enojada que estuviera, no podía estar así siempre con sus niños.
—Lo sentimos —dijo Sasuke para sorpresa de Sakura.
Nunca pensó que la primer persona que doblaría las manos para hablar.
—Concuerdo con Sasuke,fea —respondió Sai dándole una sonrisa.
—Nos preocupamos mucho por tí Sakura, por eso a veces nos pasamos a la hora de sobreprotegerte —se disculpó Yamato.
Kakashi no dijo nada, solo se quedó viendo despreocupadamente a Sakura e Itachi como si estuviera conectando algo. Para Sakura, eso ya era como una disculpa de su parte porque no traía su Icha Icha en mano y al parecer también le escribió una carta de recomendación.
El último de ellos fue Naruto. Los dos se vieron con torpeza, como los niños que alguna vez fueron en su primera reunión; inseguros y tímidos. Tantos años de amistad, hermandad echados a la basura ¿por una pelea?
La ganadería de años que tienen se supone que no puede ser tan delgada, no después de años de difíciles pruebas que se les han impuesto, no cuando incluso la amistad y sus vidas se han puesto en juego.
Los ojos azul cérquelos brillaron con tristeza y arrepentimiento, incluso se veía enojado consigo mismo al punto en que rozaba el límite de odiarse.
No había palabras para hablarse. Todo estaba en el rostro de ambos como si supieran qué es lo que dice el otro sin hablar.
Por los dos, Sakura comenzó a llorar, por todo el equipo lloró. Por todos aquellos sentimientos tan profundos que todos sentían y que eran imposibles de describir con palabras.
—Tontos —sonrió al sorber su nariz—, si se repitiera lo qué pasó lo volvería a hacer. Si cualquiera de ustedes enloquece, si pierden la cordura, me lanzaré a protegerlos, a cada uno de ellos porque los amo.
Al escaparse aquellas palabras de todo corazón fue Itachi el único que notó que Tsunade se tensó en su asiento y los ojos de Sakura ligeramente se abrieron al darse cuenta de lo que dijo.
Por la emoción de Naruto al escuchar aquella palabra salir de Sakura cuando nunca había escuchado que lo dijera -cosa que grito lo más fuerte que pudo- Tomó entre sus brazos a todo el equipo siete para su grandioso reencuentro, porque de nuevo está junto el equipo siete.
—¡tomen eso Kiba, Shikamaru y Neji! Sakura -Chan nunca les dijo eso a ustedes y a nosotros si gritó en el abrazo cómo triunfó.
Tsunade tosió para llamar la atención de todos en la sala y sacar del estado ligeramente aturdido de Sakura. Fue entonces que los el equipo siete recordó la situación de Sakura; aún no está inscrita al examen ANBU.
—Como estaba diciendo desde un principio —el rostro frío como el acero que solo la Hokage podía lograr hacer hizo que el ambiente alegre entre el equipo siete disminuyera gradualmente, no permitió que alguien interrumpiera lo que decía —, no puedo aceptar que ustedes, Sasuke y Naruto se den de baja del examen porque eso impediría que participen en los siguientes tres años al examen y porque esas propuestas para el examen no pueden ser válidas.
El corazón de Sakura se enogio.
—Porque y tengo inscrita a Sakura desde hace tiempo —todo el equipo dio un brinco de sorpresa—, cuando estuviste en coma, muchos monjas y ANBU, los que se habían enterado que habías hecho el examen y los que no, vinieron a entregarme una carta de recomendación alegando que sería una tontería que no estuvieras en las filas ANBU, entre ellos Kakashi, Yamato e Itachi.
—¿Qué? —gritaron Naruto y Sakura.
Sakura miró sus papeles nuevamente notando que eran copias de los originales, al ver la sonrisa fantasma de Itachi supo que él ya lo sabía, ¡es un demonio!
Por otro lado, Naruto le gritaba algo familiar a Kakashi y Yamato por ser crueles con ellos.
Después de maldecir a Itachi mentalmente, la alegria entró en ella. ¡Estaba inscrita al examen ANBU!
Oh, no. Son en dos semanas.
—prepárate Sakura, porque no seremos amables contigo —le dijo Tsunade con una Dadica sonrisa que secundó Itachi y en otra medida Kakashi.
Oh, mierda.
—Ah! Eso me recuerda — de su bolsillo Trasero Naruto saco una bolsa un poco aplastada que se la entrego a Sakura— anoche cuando llevaba a Sakuna-Chan y Hinata a casa comenzaron a pelear sobre a quien le gustaba más el Naruto, no sabía que les gustara tanto esa pieza del talento así que les compre a cada una un poco. Si hacen examen dime para ver si puedo comer un poco.
Sakura quiso palmear su rostro al enterarse de eso. Era físicamente imposible que fuera más idiota su amigo y en cierto modo se preguntaba, cómo todos los demás, qué es lo que habían visto en él.
Quizá no es tan malo como cree, quizá esa maldicion ya no existía, el examen está a la vuelta de la esquina, ellos son fuertes y no morirán.
