Capítulo inspirado en la canción Dangerous Game de Klergy
As we fall
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Muy temprano por la mañana, en el corazón del barrio Uchiha se encontraba un edificio que reconocieron como el centro de reuniones del consejo de ancianos y reuniones importantes hace ya varios años a cambio del lugar donde se reunían secretamente. Son pocos los que saben que la nueva ubicación es debido a que gracias a un buen acuerdo entre Konoha y los Uchiha que logró no explotar en una guerra civil es que ahora ese edificio es el nuevo lugar para reuniones.
De las grandes puertas que llevaban a la sala del consejo de ancianos salió Itachi igual de imponente como siempre, el ruido de dentro de la sala que anteriormente no se escuchaba desde fuera ahora sonaba como el de un furioso panal de abejas. Al cerrar la puerta nuevamente el pasillo se sumió en silencio total. A pesar del aspecto serio de Itachi, si uno miraba de cerca podía ver sutiles indicios de cansancio, estrés e ira; la ligera arruga a un costado de su ojo, sus ojeras más pronunciadas, la casi imperceptible inclinación de la ceja hacia abajo y la presión de su mandíbula.
Mikoto y Shisui eran los únicos que esperaban fuera del consejo ya que no tenían permitido entrar aunque sabían que la discusión del heredero con el consejo y el líder del clan era sobre la candidata a futura matriarca Uchiha.
Mikoto al ver el estado de su hijo al salir de la reunión no dudo en ir hacia él y darle un abrazo maternal. Apenas ayer se había expuesto en ese periódico sobre Sakura y desde entonces, Fugaku e Itachi han entrado y salido del consejo varias veces, por si fuera poco, todas las reuniones duraban horas. Solo hasta ahora es que pudo acercarse a su hijo y tratar de consolarlo.
—Todo saldrá bien —le dijo abrazándolo con mayor fuerza—, tu padre sabe tan bien como yo que Sakura no es una mala persona y te apoyará con aquellos… señores. Ya verás que podrás estar con Sakura.
Son contadas las veces que Itachi ha sentido el calor de los brazos de su madre gracias al camino que han formado para su vida, aunque son raros y extraños daban una sensación de confort. Se dejó llevar un par de segundos por la tranquilidad que emanaba hasta que el mismo se separó.
—Gracias, madre.
Shisui aprovechó el momento y se acercó. No le había dicho a nadie que Itachi ya activó la última etapa del sharingan, el día de ayer no solo obtuvo una gran paliza de Itachi sino también del equipo siete y finalmente Mikoto.
—Lo siento —volvió a repetir. Sabía que gracias a él estaba complicando aún más las cosas para su primo.
Itachi suspiró, tenía muchas ganas de pasar su mano por la parte de atrás de su cuello y hacer una mueca, sin embargo lo reprimió gracias a la férrea educación que le inculcaron.
—Se fue.
—…
—… Quizá es lo mejor que pudo haber pasado mientras las cosas se tranquilizan por aquí —dijo Shisu.
Sabía que Shisui tenía razón, con ella aquí la presión en ella sería demasiado y lo evitaría con más ímpetu que estando afuera, así tenía más tiempo.
—Itachi, hijo, y verás como tu padre y yo te ayudaremos a aplacarlos —dijo Mikoto posando su mano en el hombro de Itachi.
—Si, ellos no sabrán qué es lo que los golpeó. Casi siempre vas con la corriente pero esta vez sabrán que Itachi Uchiha es alguien que consigue lo que quiere —dijo Shisui tratando de ser más positivo.
—… Si es que sigo siendo el próximo heredero.
Tanto como Mikoto y Shisui se congelaron ante la declaración de Itachi. ¿estaba dispuesto a dejar el puesto por estar con Sakura?
—¿Ha-hablas en serio? —preguntó Shisui.
Si los ancianos seguían negándose, sin duda alguna él les dará la espalda.
—Quién sabe —respondió. Pasó a un lado de ellos y se fue hacia su oficina para ocupar su mente, no debía sorprenderle que Sakura hiciera esto, como un animal que se siente atrapado, encuentra una apertura y sale corriendo. Lo de ayer la había sobrecargado y salió corriendo tan pronto como pudo con Shikamaru.
¡Poom!
La pared a su lado se resquebrajó al golpear con fuerza. Normalmente no haría cosas como estas pero esta vez no pudo evitarlo. Este juego de tira y afloja en el que estaban debía terminar ya. La próxima vez que la vea será suya por completo.
Las calles del pueblo estaban llenas de personas animadas que gritaban precios, promociones y mercancías. Niños corrían con caramelos en mano y juguetes en la otra, mujeres hablaban entre sí mientras cargaban bolsas llenas de comestibles para la comida del día y hombres cargaban grandes bolsas en sus espaldas para traer el pan de cada día a casa. Entre la multitud de personas animadas apareció una pareja que se agarraban de la mano mientras se acercaban al mercado.
—¿podemos ir ahí? —preguntó la pelirosa a su acompañante poniendo ojos de gato abandonado.
Shikamaru sonrió y asintió. Emocionada lo arrastró hacia el puesto de joyería, soltó su mano y comenzó a examinar las piezas.
El lugar de la misión resultó ser en el país de la roca, debían tener cuidado porque a pesar de que Sakura había obtenido conversación con la representante aún seguían siendo hostiles entre sí. En todo el transcurso del viaje se la habían pasado en silencio, sin emitir una sola palabra y en parte eso le agradeció Sakura, su mente estaba tan confundida que apenas podía hacer lo básico para sobrevivir sin colapsar.
Solo cuando habían llegado al pueblo, que resultó ser una gran aldea que también es un punto muy concurrido para comerciantes y turistas es que su cerebro comenzó a reaccionar. Tenían que aparentar ser una pareja que estaba de visita en la ciudad, no iba a ser muy difícil.
Llevaban dos días de paseo donde recorrieron varias zonas, el día de hoy tocaba el mercado donde ambos estaban seguros de que iban a conseguir pistas.
Todo estaba yendo muy bien en la apariencia, sin embargo Sakura sentía que no podía aguantar más.
—¿Por qué no has preguntado por lo del periódico? —dijo finalmente mientras tomaba un ostentoso collar y se acercaba al espejo para probarlo.
Shikamaru se acercó a su lado hasta que ambos se vieron en el espejo e hizo una mueca cuando no le agradó ver el collar que había escogido Sakura, a su vez tomó otro y se lo dió, en ese instante se acercó a ella y le dió un beso en la coronilla.
—Te conozco y sé que no hablarás sobre lo que te pasa hasta que el silencio sea demasiado para ti.
Frente al espejo Sakura pudo ver como sus mejillas se colorearon de rojo ante la vergüenza, a veces olvidaba que Shikamaru la conocía muy bien. Y en pocas palabras había conseguido caer en su trampa sin mover un solo dedo.
—No sé cómo se enteraron de algunas cosas, como tu beso con Naruto —dijo antes de abrazarla por la cintura y los dos se miraran el uno al otro a través del espejo. Su ceño se frunció al tener un pensamiento de último minuto—, sabemos que hay cosas que no son verdades como el que estabas embarazada de mi hijo.
Sakura profirió un quejido ahogado al recordar aquello. ¡Qué cosas deberán estar diciendo ahora de ella! Se dio la vuelta y le miró al rostro que estaba a centímetros del suyo, sin ser intimidada por la proximidad frunció el ceño y le miró fijamente a los ojos.
—Pero si me besé con Naruto, estuve con Kiba, tuve una relación secreta con gaara que solo, Kankuro, Temari, tu y yo sabíamos hasta que al regresar me volví tu novia. Ahora, creo que yo… Después de que perseguí en toda mi infancia a Sasuke y lo dejé ir resulta que está interesado en mí y me acosté con su primo y creo que yo…
—Te gusta Itachi.
—… Ahora siento que soy una zorra.. —desvió la mirada intentando que así sus lágrimas eviten volver a brotar, estaban en una misión después de todo.
Shikamaru la abrazó y la acercó a su pecho.
—Creo que las personas importantes saben que no lo eres —dijo Shikamaru tomando su mentón para que lo mirara—. Itachi es una persona muy inteligente.
No pudo aguantar más, esto era demasiado, incluso para la misión, además el comentario de Itachi la descolocó por completo.
—Si sigues coqueteando así le diré a Temari.
Al instante fue soltada y se rió de él. Se dio la vuelta y dejó el collar en la mesa con las demás piezas de joyería mientras la dependienta les miraba sonrojada. Al menos no había roto la apariencia de pareja con su conversación.
—Mujer problemática —murmuró Shikamaru.
Tomó un pequeño par de pequeñas arracadas que puso en sus orejas antes de sonreir satisfecho.
—Esas te van mejor —dijo Shikamaru antes de pagar a la señora.
Sakura se miró en el espejo y se quedó sin saber qué más decir, fue entonces que Shikamaru se acercó a ella y le dio un beso en los labios. Al separarse Sakura le sonrió, rodeó sus brazos en el cuello de Shikamaru y apoyó su cabeza en su hombro de modo que su oreja quedó cerca de sus labios.
—A las diez en punto —le susurró Shikamaru.
Miró de reojo un par de hombres que ya había visto pasar junto a ellos en la calle de la sección de comidas el día anterior, y como ayer, parecían estar paseando, pero como ninjas sabían que había algo más, las miradas de estos hombres "casualmente" se posaron más tiempo en ellos mucho más tiempo que la de una persona que solo está caminando por las calles.
—Son hermosos, vamos a ver qué más hay —le dijo enderezando.
Al echarse a andar la abrazó de la cintura y siguieron caminando por los siguientes puestos de joyerías, regalos y ropa hasta que Sakura señaló una cafetería que el día anterior cuando cenaban en el hotel la camarera les recomendó por ser un lugar muy popular por sus pasteles.
Por suerte para ellos había un lugar libre en las mesas de fuera, así podrían ver a los transeúntes. El día de ayer le habían "robado" su cartera en el camino por lo que fueron a dar su testimonio a las oficinas de ninjas que cuidan del lugar, en la estación aunque estaba particularmente tranquilo había pasado casualmente dos personas que hablaron con un ninja pidiendo auxilio por su familiar y pareja desaparecida respectivamente, ambos casos por cuestión turística.
No era una coincidencia.
Esperaron hasta que pudieron salir al mismo tiempo que la mujer había pedido ayuda por encontrar a su esposo. Resulta que tenía dos semanas desaparecido y no lo encontraban, igual son turistas y de pronto desapareció.
Al menos tienen una pista.
Cuando la mesera se alejó luego de tomar la orden Shikamaru se recostó en la silla y suspiró, el lugar no estaba mal y la silla era cómoda para descansar, estar mucho tiempo caminando es una molestia. Por supuesto, aquí donde se sentaron tenían la mejor vista y ver quienes de todos los rostros que pasaban junto a ellos los habían visto por segunda o más ocasiones. La ventaja de que Sakura esté con él.
—Aun no puedo creer que estemos aquí —dijo Shikamaru, sus mejillas se colorearon de rojo mientras se rascaba la mejilla con nerviosismo. Habían acordado que serían una pareja comprometida en la cual el prometido es un poco tímido.
Sakura tomó la taza de té que la mesera le entregó y asintió con suavidad. Cuando sintió la mano de Shikamaru tomar una de las suyas desde el otro lado de la mesa abrió sus ojos color esmeralda para mirarlo. Por un breve segundo se quedó sin respirar al ver que tenía aquella sonrisa de lado que lo hacía ver tan sexy a pesar del aura de pereza que lo rodeaba. Se dio una cachetada mental tanto a ella como inner antes de reaccionar. No iba a caer.
—Hmmm —dijo sonriéndole con calidez como su novia falsa.
—Tampoco puedo creer que nos vayamos a casar en el otoño del próximo año.
Casi dejo ir su coartada, para la misión no estaban comprometidos.
—¡Por supuesto!, es una temporada tranquila y agradable. Me sorprendió cuando me propusiste matrimonio, pensé que tendría que ser yo la que lo haría—respondió ella con un ligero tono de burla.
Lo que no esperaba fue lo siguiente.
De manera críptica los dos siguieron hablando de los planes de boda como si fueran suyos aunque en realidad eran de Temari con el. Se sentía liberador hablar de algo que alejara la mente de Sakura lejos de ella y todo lo que iba arrastrando.
Sobre todo, se sentí feliz que Shikamaru había encontrado la verdadera felicidad.
Ambos siguieron hablando, coqueteando y observando de manera discreta mientras comían cada quien su comida.
—Espero que dure varios días la misión —dijo ella después de comerse una de las fresas de su rebanada del pastel.
Shikamaru enarcó la ceja, dejó su vaso en la mesa y le lanzó una mirada puntiaguda que Sakura conocía muy bien.
—No voy a cuestionar tus razones de salir corriendo. Pero-
—Ahí va, siempre hay un pero —suspiró sakura.
Definitivamente Shikamaru estaba deseando acostarse en el césped y mirar las nubes.
—No puedes esperar huir para siempre —comenzó a decir—, tarde o temprano tendrás que regresar y afrontar lo que se venga encima. —la mirada de Sakura estaba sobre su taza vacía—, si esto se alarga tu cumpleaños lo pasarás aquí en la misión conmigo en vez de tu familia.
Finalmente volvió a alzar la mirada.
—Nunca has faltado a estar en tu cumpleaños en Konoha, algo debió pasar. No solo por haberte acostado con Shisui e Ino.
Los hombros de Sakura se tensaron ligeramente, tan ligero que cualquier otra persona que no la conociera tanto no lo hubiese notado, Shikamaru no era de esos, por eso sabía que iba en buen camino.
—No es por ellos dos y el equipo siete no saldrías huyendo porque vieran así —al verla apretar con firmeza su taza, se quedó en silencio por un momento alargando la atención para aparentar que estaba sopesando las posibles posibilidades hasta que la vio tragar en seco—, ¿Hablaste con Itachi antes de irte?
La taza en manos de Sakura se agrieto ligeramente.
—Eso ya no importa —dijo con voz lúgubre. La mitad de su rostro se ensombreció al sentir la tristeza que quería dejar atrás tocar el borde de la superficie del muro que había puesto para la misión—, solo le llevo problemas.
El ligero aire de diversión dentro de Shikamaru desapareció, él había pasado por este mismo problema por lo que sabía lo difícil que ella podía ser cuando se le metía una idea a la cabeza, sobre todo lo difícil que es que esta se fuese. Por eso sintió un poco de simpatía por Itachi. Lo que no se esperaba es que tuvo que reprimir su sorpresa al contemplar que los sentimientos que había visto de Sakura hacia Itachi eran más de lo que había pensado.
Los había observado desde hace tiempo, la interacción entre los dos desde un inicio fue algo que nunca se había esperado ya que ellos dos eran todo lo opuesto, además de que pensaba en nada menos que el poderoso prodigio Uchiha. Desde lejos vio las pequeñas burlas de Itachi que incendiaron a Sakura, las miradas mezcladas entre vergüenza, molestia e interés que ella le daba cuando creía que nadie la miraba.
La camarera regresó para volver a rellenar sus tazas, ambos le sonrieron agradecidos.
El hecho de que lo esté alejando de ese modo solo significaba una cosa; el mismo patrón que ha seguido Sakura en ellos.
—Ya se besaron.
Casi escupe el sorbo que le estaba dando a su bebida en el rostro de Shikamaru su rostro se puso ligeramente rojo con su afirmación.
—Y no han llegado tan lejos como tener sexo pero algo parecido —terminó.
No tenía que decir una sola palabra para tener que negar o afirmar. En el rostro compungido se le notaba la verdad, cuando ha sido evidenciada nunca fue buena mintiendo. Shikamaru suspiró.
—Lo amas —no era una pregunta.
No le sorprendió su silencio.
—Sakura, no me estás dando suficiente crédito —comenzó a decir—. Te conozco lo suficientemente bien como para saber qué te sucede ahora. No me corresponde decir esto pero creo que es necesario meterse en tus asuntos porque yo estuve en el lugar de Itachi.
—No puedo —susurró.
—Mujer problemática, tu, Ino y Temari son de las mujeres más tercas que he conocido en mi vida excluyendo a mi madre —volvió a suspirar. Si seguía así le iba a dar una fuerte jaqueca—. Sakura, nunca en toda mi vida que ha conocido y escuchado hablar de Uchiha Itachi he visto que esté interesado en una mujer, saltar al peligro o correr sin dudar al saber que estás en problema incluso desde las sombras como lo hace contigo.
—Shikamaru —dijo Sakura con voz firme.
El silencio se instaló una vez más en la mesa provocando que la tensión entre los dos comenzara a formarse hasta que los labios de Sakura empezaron a temblar. Alzó el rostro y le miró con sus ojos esmeraldas llenas de miedo, como el de un venado a punto de ser arrastrado a la oscura cueva del lobo.
—Ya lo sé —comenzó a decir con una profunda tristeza—. Se que está interesado en mí más de lo que me da miedo admitir —recordó la vez del río, los difusos recuerdos de cuando estaba enterrada en la tierra y el rostro preocupado que tenía antes de desmayarse nuevamente, el beso en su oficina en el edificio ANBU y finalmente el encuentro en el laboratorio—. No se que hacer. Solo… Creí que alejarme lo más posible podría ayudarme a lavar un poco los problemas.
Se deslizó una pequeña sonrisa en sus labios. Al menos ya estaba siendo sincera. Tomó una de sus manos y le dio un ligero apretón.
—Nunca pasará siendo parte del equipo siete.
Como esperaba, ella le sonrió y se rió al recordar a sus queridos amigos y todos los problemas que han pasado hasta ahora.
Itachi es mucho más fuerte de lo que son Kiba y él mismo, por lo que no debía dudar en que si alguien lograba romper el miedo de Sakura era Itachi.
—¡Hola!, siendo interrumpirlos —dijo un hombre de cabellera azulada y ojos color ámbar que les dio una sonrisa jovial. Shikamaru separó su mano de la de Sakura y le miraron—, soy un joven fotógrafo que es parte de la revista corazón de la aldea de las grutas.
Les dio un par de revistas con el nombre de la misma antes de seguir hablando.
—Nosotros nos encargamos de publicar novedades, las grutas más visitadas para el turismo y también los puestos y calles más interesantes como también gente famosa que viene a vernos —siguió hablando—. Yo me encargo de la sección de entretenimiento urbano. Mi trabajo es tomar fotos a turistas que vienen a visitar nuestras tiendas y grutas y ustedes me parecer una de las parejas indicadas para una sesión de fotos. ¿Qué les parece? Como agradecimiento tengo un par de cupones de descuento para ir a conocer nuestra gruta de las canicas, es la más popular.
Shikamaru y Sakura parecían confundidos.
—Uh, lo siento… ¿Cómo se llama? —preguntó Shikamaru sonriendo con timidez.
—¡cierto! Perdone mi rudeza, me llamo Lin —dijo con soltura—, ¿están interesados? si aún no conocen mucho de la aldea podríamos arreglar hacer un recorrido turístico. Señorita, ¿No le gustaría tener un guía turístico?
Las mejillas de Sakura se tiñeron ligeramente de rojo. Miró a Shikamaru con timidez antes de volver a los dos hombres que sonreían con amabilidad.
—¿N-no causaremos problemas? —preguntó—, n-no creo qu-que podamos estar e-en una revista. Estamos aquí porque —su rostro se tornó rojo como la granada—, nos acabamos de comprometer y quisimos pasar un tiempo como pareja.
Por dentro inner y ella hincharon el pecho orgullosas de su actuación de timidez, se parecían a Hinata.
—¡Oh!, felicidades. En ese caso podemos arreglar una cena especial para ustedes dos, además una pareja comprometida es buena para la publicidad. ¡No sean tímidos!
Los ojos esmeralda de Sakura brillaron al escuchar la cena e inmediatamente miró a Shikamaru con ojos de cachorro esperando su aprobación. Ante esto, Shikamaru solo pudo suspirar y sonreír antes de mirar a Lin.
—No puedo decirle que no a ella.
—No se preocupe, nos podemos ver mañana a las nueve aquí mismo para iniciar —dijo Lin iniciando a hacer los arreglos con la persona a su lado.
El cielo comenzaba a pintarse de colores nacarados con retazos de rosado y lila anunciando que el sol en cualquier momento se iba a esconder por completo dando lugar a la oscura noche. Muchas personas se preparaban para cerrar sus puestos mientras que otros para abrir o prepararse para la gente que regresaba del trabajo y deseaba un buen plato de comida o bebida.
Por otro lado en la residencia Haruno, la luz de la sala estaba prendida. No pasó mucho antes de que la puerta principal se abriera dejando salir a Naruto junto a Lily y Sakuna que lo acompañaron hasta la puerta. El rubio hiperactivo se veía muy serio en ese momento.
—Oba-chan —dijo Naruto al darse la vuelta y verla con la seriedad que poco lo caracterizaba—. Si hago eso con Kurama, ¿Ya no pasará lo de antes?
El rostro serio de Lily se desdibujó mostrando una ligera sonrisa a Naruto para mostrar que estaba muy segura de lo que decía.
—Si.
Naruto miró al cielo encontrando las primeras estrellas en el cielo mientras pensaba. Recordó cuando perdió el control de sí mismo, no quería lastimar a nadie más como lo había hecho con sus amigos, casi los perdió esa vez.
—No dejaré que nadie más me utilice —dijo con tanta resolución como su deseo de ser Hokage.
Lily asiente y se adentra en la casa dejando a Sakuna y Naruto solos.
—No te preocupes por Sakura-chan, ella debe estar bien —dijo Naruto revolviendo el cabello de Sakuna mientras le regalaba una sonrisa de mil voltios—, me haré más fuerte para proteger a todos.
Sakuna inevitablemente se mordió el labio. ¿Después de que estuvo hablando con su abuela de un asunto muy delicado como Kurama y el cómo domarlo aún así sonreía? ¡Ella no podía comprender cómo podía hacerlo! La preocupación por lo que le podría pasar a el y la huida de su hermana la tenía con los nervios a flor de piel. Además, sería la primera vez que no pasarían su cumpleaños juntas.
Sin aguantar más se lanzó a su pecho y lo abrazó con fuerza sin mostrar intención de soltarlo.
—Puede ser peligroso, pero… Confío en que lo lograrás —susurró al sentir que él la abrazaba de vuelta. Se separó lo suficiente como para poder ver su rostro sin romper el abrazo y le sonrió a pesar de que tenía muchas ganas de llorar—, siempre he confiado en tí y que te volverás un grandioso Hokage.
Los ojos de Naruto se abrieron ligeramente al escuchar las sinceras palabras de Sakuna. De pronto sintió que ella era rodeada por halo de luz que nunca antes le había visto, sus pulmones olvidaron cómo funcionaban y su boca se abrió ligeramente. ¿Siempre había sido así de brillante? ¿Cómo no había notado aquel color verde en sus ojos tenía un ligero tinte marrón que le hacía querer verla más de cerca?
—Sakuna-
—¿Cuándo irás a entrenar? —le preguntó abruptamente rompiendo el abrazo dando un paso hacia la puerta sin romper su sonrisa.
El halo que la rodeaba desapareció y su respiración volvió a ser normal. Parpadeó varias veces antes de mirar a Sakura que esperó con paciencia la respuesta. Sin comprender qué le había pasado le volvió a sonreír abiertamente y le alzó el pulgar hacia arriba.
—Cuando regrese Ero-sennin de su misión en Amegakure.
—Buena suerte entonces —le dijo antes de meterse a la casa—, Buenas noches, Naruto.
—¡Adiós, Sakuna-chan! —dijo Naruto antes de salir corriendo directo a Ichiraku.
Mientras corría directo hacia Ichiraku la sonrisa en su rostro se borró dando paso a un ceño fruncido.
Si podía conseguir hacerse aliado de Kurama podrá enfrentar a Akatsuki y no lastimara a sus preciados amigos en el proceso. No iba a permitir que por su culpa mueran.
Fue entrada la noche cuando Shikamaru y Sakura regresaron a su habitación de hotel. Luego de la reunión con ese tal Lin, pagaron la cuenta y decidieron terminar de pasear por los puestos. Una vez dentro comenzaron a dejar a acomodar las bolsas dentro de la cama para luego guardarla.
—Hay que seguirlo —dijo Shikamaru luego de sacar una muda de ropa.
—Si, yo también lo creo.
Sin preocuparse por las apariencias los dos comenzaron a quitarse la ropa para ponerse su ropa ninja. Luego de que el peliazul se fuese con la mirada los dos concordaron que parecía muy sospechoso que se acercaran a ellos. Es por eso que ahora que había caído la noche decidieron ir a buscarlo y seguirle, la reunión de mañana podía ser simplemente lo que habían dicho, una sesión de fotos promocionales para la revista o una trampa.
—También hay que investigar en su oficina —dijo Sakura ajustando su delantal rosa.
—Iremos en las sombras, por suerte hay muchas nubes esta noche. No tenemos que dejar que nadie nos vea —dijo Shikamaru poniéndose sus botas.
—Yo no lo creo.
Los dos alzaron de golpe la mirada encontrando al peliazul frente a la ventana acompañado de varios ninjas a sus extremos.
¿Cuándo?
En un parpadear los dos se metieron en una encarnizada batalla, los superan en número y no los habían sentido al entrar.
La cama y muebles se rompieron en el proceso, aún con su super fuerza por el espacio reducido Sakura se vio superada. Igual Shikamaru estaba teniendo problemas para seguir el ritmo de los ninjas que los atacan. Mientras tanto, en el fondo el peliazul les miraba con mortal diversión.
Sakura y Shikamaru se miraron entre la lucha.
No iban a salir de esta.
Tanto civiles como ninjas han desaparecido en manos de esta red de esclavos.
—Alguien tiene que avisar —gruñó Sakura cuando su hombro comenzó a sangrar luego de ser apuñalada.
Sin otra opción golpeó el suelo con toda su fuerza, el piso se desmoronó a sus pies y cayeron un piso, lo rompió, dos pisos lo rompió y tres pisos. Ignorando el dolor se mordió el dedo hasta sangrar y golpeó el sello.
—Sakura-san —dijo Katsuyu apareciendo frente a ella.
—Llévatelo —le dijo.
Por la caída y las contusiones, Shikamaru no pudo pararse.
—Espera —dijo.
—¡Llévatelo! —gritó sabiendo que podían bajar en cualquier momento.
Katsuyu asintió y fue a Shikamaru, abrió su boca y procedió a tragarselo.
—Sakura, ¡no! —gritó Shikamaru.
—Alguien tiene que avisarle a Tsunade-sama —dijo Sakura sonriéndole.
Justo cuando terminó de tragarse a Shikamaru varios pies aterrizaron en el piso. Katsuyu desapareció en una bomba de humo y solo entonces Sakura se relajó. Aunque pudiera moverse y seguir peleando ya casi no tenía chakra, ese jutsu en específico para transportar gente es muy difícil de hacer y por su fuera poco, drena la mayoría de su chakra por lo que ya no podrá seguir el ritmo del enemigo.
—Interesante hazaña —dijo el peliazul—, una lástima que no estuviese para usarlo o matarlo, por lo menos te tengo finalmente Sakura-chan.
Su cuerpo se tensó y sintió grandes oleadas heladas recorrer su cuerpo al ver con horror que el hombre frente a ella comenzó a cambiar. La piel ligeramente tostada se tornó blanquecina, su cabello color azul fue cambiando hasta tornarse dorado y esos ojos ámbar se volvieron aquel color amarillo que había conocido en el table.
Esos ojos que la habían dejado helado y nuevamente advertían la entrada a un vórtice de agonía.
—Ahora eres mía.
