Capítulo inspirado en la canciónblack sea de Hidden Citizens
Black sea
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Cada hebra de cabello en su cuerpo se erizó y su corazón se aceleró al verlo, a pesar de solo haber cruzado un par de palabras escuetas en el table su imagen se había quedado impregnada a fuego en su mente por la sensación de peligro que su sentido de supervivencia le suplicaba a gritos que se alejara lo más posible.
—¿Por qué tan sorprendida? me gustaba más cuando eras tan atrevida y bailabas tan sensual junto a las otras chicas —sus ojos brillaron de deleite al verla sin palabras como un conejo justo antes de volverse la cena—. Sakura, Sakura, Sakura, me han contado que eres toda una fiera a la hora de pelear, ¿detener una bomba bijuu? ¡Nunca había escuchado eso ni en mis más locos sueños!
¿Cómo sabía su verdadero nombre? ¿Quién le había dicho sobre aquello? Tan pronto como se hacía las preguntas su mente se quedaba estática del miedo, incluso un lúgubre frío comenzó a envolver su cuerpo. Simplemente la invadió el miedo que abrazaba su pecho con tanta fuerza que no podía siquiera respirar.
Él se acercó a ella y tomó con delicadeza un mechón de cabello rosado y lo llevó a su nariz para aspirar su aroma. Como aquella vez, sintió unas enormes ganas de vomitar, más aún al saber que estaba completamentamente a su merced, no Genma, no Shisui y mucho menos Itachi para salvarla como la última vez.
La sonrisa que le dio el hombre parecía más la de un cocodrilo a punto de comerla de un solo bocado.
—¡Qué grosero soy! ¿Dónde están mis modales? Como ya se tu verdadero nombre no me presenté apropiadamente —extendió su mano hacia Sakura—. Deberás saber que me llaman de muchas formas, pero para mis amigos me llamo King.
Su mano quedó extendida entre los dos, Sakura la miró como si fuera la yuxtaposición más extraña, incluso Orochimaru miraría con recelo.
Al ver que no le iba a devolver el saludo, King retrocedió su mano y aún así no quitó aquella viciosa sonrisa de su rostro.
—No solo te negaste a ir conmigo aquella noche sino que tampoco saludas. Creí que eras mejor que esto —su sonrisa se curvaron hacia abajo con falsa tristeza.
—¿me dejas salir, por favor? —su lengua habló más rápido de lo que su miedo pudo impedir que siguiera sin decir una sola palabra. Incluso inner que estaba muy silenciosa desde el incidente se palmeó la cara.
—*Nota mental, dejar de juntarse tanto con Naruto que la idiotez se pega* —dijo inner.
Para sorpresa de Sakura, King miró a los dos hombres que la sostenían de cada brazo y con un cabeceo de él la soltaron. Sorprendida miró a los dos hombres que no dejaron de ver a King, al girar su cabeza hacia el de ojos dorados un fuerte dolor como relámpago atravesó su cráneo, su mundo dio vueltas en un parpadear y al volverse sólido de nuevo su espalda estaba presionada entre la fría madera y King de frente a centímetros de su rostro. Sus ojos dorados chispeaban con alegría y furia, si es que eso es posible y sus fríos dedos se incrustaron a cada extremo de sus cachetes imprimiendolos hacia sus labios
—Mi pequeña Sakura —su voz despedía veneno con cada palabra—, buen intento pero no. Ahora que finalmente estas en mis manos no te dejaré ir. Yo soy el rey del inframundo, solo yo decido quién sale y quién entra —sin dejar de sostenerla acercó su rostro hacia Sakura hasta que sus labios estuvieron junto a su oreja—. Ahora, te quiero a tí aquí.
Su cuerpo se petrificó, cada centímetro de su piel que estaba siendo tocada por King ardía como si hubiese sido tocado por carbón incandescente.
King le lamió la oreja con burla antes de levantarse de Sakura e ir directo a la puerta. Sakura presa del pánico se paró de golpe y corrió hacia King con el puño en alto cargado de lo poco de chakra que había reunido. King con naturalidad se dio la vuelta para verla y entonces chasqueó los dedos, en ese instante los dos hombres la sujetaron de nuevo, nuevamente se golpeó contra el suelo de madera.
Esta vez una fría y estridente risa resonó en la habitación, cuando Sakura miró a King el le miraba extasiado, con horror Sakura cayó en cuenta que él estaba esperando aquella reacción.
—Haruno Sakura, la suerte en verdad que te acompaña —dijo con deleite—, tienes mucha suerte de que ellos estén aquí para detener tus locuras o ahora sólo serías una flor caída —caminó de nuevo hacia Sakura y se agachó hasta estar casi nariz contra nariz—. Será hermoso ver cuánto dura una flor sin sol.
Se levantó y fue hacia la puerta, una vez que atravesó el marco se detuvo para verla de reojo.
—No te marchites tan rápido que será aburrido —le sonrió una vez más antes de desaparecer.
Ahora tuvo muchas ganas de gritar tan fuerte que su garganta se rasgara. Los dos hombres la voltearon a ver hacia ellos, el puño de ambos se dirigió a su rostro con gran velocidad antes de que todo se volviera negro.
Normalmente Tsunade estaría jugando con su pluma en mano mientras aparentaba que estaba trabajando por el bien de su paz mental por si acaso llegaba Shizune para comprobar que estaba trabajando, o la segunda opción sería sacar del compartimento secreto una botella de puro amor líquido que tanto ama casi como apostar. Sin embargo, esta vez se encontraba recostada en su silla reclinable que giraba de un lado a otro con un ritmo calmado y compuesto mientras que en su mano tenía una pequeña taza en manos que apoyaba en sus labios sin realmente beber.
En aquel momento Shizune abrió la puerta con un papel en mano, la sonrisa suelta que tenía desapareció al verla.
—¡Tsunade-sama! ¿Cuántas veces debo confiscar el sake para que haga su trabajo? —dijo de mal humor por haberla descubierto holgazaneando, otra vez.
—Shizune —su voz sonó tan seria y firme que el enojo de ella se evaporó en el aire y se acercó preocupada—, ¿no es extraño?
Shizune le miró confundida. Tsunade simplemente señaló la mesa frente a ella. Shizune miró la mesa con cautela sin saber realmente qué quería decir Tsunade esta vez hasta que se dio cuenta.
—No hay pila de papeles —dijo asombrada.
El usual escritorio lleno de papeles actualmente sólo tenía útiles para trabajar, cinco hojas con trabajo y la botella de sake, en todo caso tsunade solo tendría que leer los reportes en el escritorio y el reporte que Shizune le viene a traer antes de volver a tener absolutamente nada de trabajo. De pronto el que Tsunade esté bebiendo en horario de trabajo dejó de tener importancia en este momento.
—Seis reportes, sólo seis reportes antes de no tener más trabajo —dijo con escepticismo. Dejó la copa en la mesa antes de plantar su mano sobre los papeles— esto es muy extraño.
—P-ero ¿esto no puede ser bueno? finalmente no vas a tener trabajo retrasado —dijo Shizune tratando de verle el lado positivo.
—No, yo diría sospechoso —frunció el ceño.
En ese momento la puerta se abrió de golpe dejando entrar a un ninja encargado de los mensajes en aves.
—Hokage-sama, acaba de llegar este mensaje del Raikage parece ser urgente —dijo antes de entregarle el pergamino en mano y esperar nuevas órdenes.
Tsunade miró de reojo a Shizune como si le dijese te lo dije antes de abrir el pergamino y leer en silencio, con cada oración que leía sus cejas se alzaban más y más hasta que bajó el pergamino y frunció el ceño. Sin perder el tiempo tomó un pergamino y una pluma escribió con rapidez antes de entregárselo.
—Envía a nuestra ave más veloz —ordenó.
El ninja tomó el pergamino y salió lo más rápido posible. En cuanto estuvieron solas Tsunade comenzó a guardar su botella de sake.
—¿Q-qué pasa? —preguntó Shizune preocupada de que fuese algo muy grave por las expresiones que había puesto su mentora.
—Llama a Kakashi —ordenó.
—¿Qué sucede?
Firmó rápidamente los papeles restantes antes de levantarse y mirar con seriedad.
—No lo sé.
—¡Qué!
—No lo sé —volvió a repetir.
Esta vez se dirigió a la ventana y miró a Konoha con preocupación. Finalmente la espinilla de preocupación de que algo estaba pasando había salido a la luz, solo que estaba vez se sentía como si fuese a caminar directo hacia la neblina. Presentía que fuese lo que fuese presentía que será más grande de lo que cree, después de todo, ¿cuándo fue la última vez que se reunieron los cinco Kages?
—Siempre creí que sería la primera en doblar las manos para que nos reunieramos —dijo más para sí que Shizune—, para que ese tozudo Raikage decidiera convocar una reunión entre los cinco Kages esto debe ser grave. También llama a Genma, tú y el irán conmigo.
—¿No mandará al equipo zero?, los tres hicieron un buen trabajo como guardaespaldas.
—No, ahora Uchiha Itachi y Shisui están con las manos llenas ocupándose de problemas internos con el clan —dijo Tsunade.
La gran viscosidad que lo envolvía no fue nada con el torrente de emociones que sentía en aquel instante luego de que fue engullido por Katsuyu, la convocatoria de Tsunade y Sakura. Antes de saberlo nuevamente estuvo en movimiento dentro de la babosa y de pronto sintió aire fresco nuevamente. La baba que envolvía por completo a Shikamaru no fue tan importante como la necesidad de acostumbrarse a la luz del día. ¿Cuánto tiempo estuvo dentro del estómago de Katsuyu? Con pasos tambaleantes se levantó para encontrar que estaba en una pequeña cabaña con apenas una vieja cama una silla y una mesa con lo que parecía un poco de comida enlatada para supervivencia y un botiquín. No seguían en la aldea de las grutas.
—Lo siento, no pude llevarte más allá con el nivel de chakra de Sakura-sama —dijo Katsuku bajando ligeramente la cabeza en señal de vergüenza.
—¿Dónde estamos? —preguntó Shikamaru tratando de orientarse.
—No tenía mucho chakra Sakura-sama así que estamos en una de las cabañas de seguridad que Tsunade-hime, Shizune-sama y Sakura-sama tienen repartidas para emergencias como estas. Está entre el límite del país de la tierra y de la hierba.
Era más de lo que esperaba. Si regresaba en las condiciones que estaba muy probablemente no sería de ayuda, además de que no encontraría a Sakura donde pelearon. Por otro lado podría ir a Konoha pero tomaría tiempo, tendrá que cruzar todo el país de la hierba antes de entrar al país del fuego e ir directo a Konoha.
No había otra opción, necesitaba refuerzos, además, es el único que sabe que realmente los secuestradores se encuentran escondidos en la aldea de las grutas.
—Gracias.
Sin perder un segundo se levantó del suelo y corrió a pesar de que sus músculos estaban doloridos por los golpes recientes y si no mal sentía, quizá una que otra costilla rota. Aún así el tiempo corría y debía presionar como nunca antes para llegar si tenía suerte en cinco a seis días.
Si no se apuraba Sakura puede estar en más peligro de lo que se encuentra ahora.
El tiempo perdió importancia cuando Sakura se encontraba entre el limbo de estar despierta e inconsciente. Le lanzaban agua tan fría que se incrustaba en su piel como millones de agujas que la despertaba de golpe para ser apaleada por varios hombre donde intentaba defenderse lanzando golpes por puro instinto hasta que finalmente se rendía ante oscuridad que la envolvía casi sin aliento, eso se repitió tantas veces que el número de veces que sucedió. Su único consuelo es saber que al menos solo era ella la que sufría esto y no con Shikamaru, y que en los momentos de inconsciencia se encontraba ella en su mente frente a frente con inner que a su vez se veía más y más cansada. Al menos Sakura pensaba que así debía verse ella sino que peor con tantos golpes y contusiones que debe tener en el cuerpo.
La siguiente vez que la helada agua golpeó su rostro con fuerza aspiró con fuerza aire y miró hacia arriba notar que no estaba más sobre el frío piso de piedra sino que este había sido cambiado por tierra que comenzó a pegarse a su cuerpo por el agua que le habían lanzado. Lo segundo que notó es que había ruido a su alrededor, estaba en lo que parecía en una celda con paredes hechas de piedra y las de frente con tubos de metal.
—Creí que no despertarias.
Sakura saltó al escuchar una voz ronca, al mirar más allá de los barrotes se encontró con un hombre de piel morena con varias cicatrices en su rostro, cada una de ellas de seguro contaban una historia. ¿Qué tan mal estaba para ni siquiera darse cuenta que había alguien con ella observándola de tan cerca?
Intentó moverse pero su cuerpo aullaba de dolor. Por ser la primera vez que era despertada y que no le llovieron golpes intentó usar su chakra para curarse hasta que se dio cuenta que tenía brazaletes que lo oprimen.
—Sería muy tonto de nuestra parte no ponerlas sabiendo que eres un ninja —dijo este como si hablaba con algún viejo amigo—, es una lástima perder tal mercancía tan rara, te hubiésemos vendido muy bien al mejor postor.
Sakura frunció el ceño desde el suelo confundida por lo que decía hasta que entonces las voces fuertes a lo lejos comenzaron a tomar forma.
—¿Quién da más, quién da más por esta joven procedente de las tierras indias del sur?
—¡5,000,000 ryo!
Las voces aumentaron en volumen mientras peleaban por dar una suma de dinero más y más alta. El estómago de Sakura se hundió al darse cuenta que estaba en medio de una venta clandestina de personas. Al pensar en que muchos de civiles y ninjas de Konoha pasaron por lo mismo la aterró.
Su carcelero se rió de ella al ver su rostro asustado.
—No, tú no serás vendida, aunque yo no estaría tan tranquila. Si fuera tú yo estaría horrorizado —dijo mientras tomaba una roja manzana de sus bolsillos y le daba una mordida.
El estómago de Sakura se contrajo una vez más al pensar que de seguro había pasado mucho tiempo desde la última vez que había comido.
—Tú irás con nuestro jefe King, y eso es peor que estar en este infierno,
El hambre, el dolor y cansancio acomulado lentamente hicieran que en contra de su voluntad volviera a caer en la inconsciencia con la incertidumbre de saber cómo y dónde despertará la próxima vez.
Cada calada de aire era como fuego quemando sus pulmones, hubo varias veces que tropezó en el suelo y aún así se siguió levantando a correr. Habían pasado cinco días y noches corriendo con breves descansos para comer y dormir aunque sea una hora. Cuando finalmente vio a lo lejos a Konoha decidió correr hasta que las piernas comenzaron a arder.
—¡hey, Shikamaru!— saludo Kotetsu.
—Tengo que ir con la Hokage —dijo sin tomarse las molestias de registrarse.
Tanto Izumo como Kotetsu giraron hacia dentro de las puertas de Konoha viendo la silueta de Shikamaru desaparecer entre los tejados para agilizar el paso.
—Pero… La Hokage.
—Hey, ¿no había salido de misión con Sakura? —preguntó Izumo.
Kotetsu se encogió de hombros no estando muy seguro, aunque se le veía con mucha prisa.
Shikamaru como no tenía tiempo que perder decidió esta vez saltar por la ventana en vez de ir por las escaleras.
—Tsunade-sama-
Se quedó sin palabras al encontrarse cara a cara con Kakashi sentado en la silla de la Hokage.
—¿Shikamaru? —dijo el peliplata girando a verlo atento al verlo con la respiración agitada. Sus ojos se tornaron ligeramente al notar que Sakura no estaba con él a su lado.
—¿Dónde está la Hokage? —preguntó.
—Fue convocada a la torre kage, tiene cinco días desde que salió, me ha dejado a cargo.
Maldijo en silencio. Esto tenía que ser una broma.
—Tenemos un problema —dijo el entrando a la oficina, si kakashi era el suplente entonces él tendrá que encargarse de esto—. La misión que Tsunade-sama nos ha dado a Sakura y a mi fue ir de encubiertos a la aldea de las grutas ya que ahí se sospechaba que había pistas sobre el paradero de los secuestros que se han dado en Konoha.
Kakashi se enderezó en el asiento ligeramente, por una vez en su vida no quería que su afilada intuición le falle por la idea de que tenía sobre lo que iba a decir Shikamaru. Tuvo que repetir varias veces en su mente la norma de un ninja de mantener la calma y actuar con frialdad como el ninja que era y sobre todo que ahora estaba como el sustituto de la Hokage.
—Estábamos peinando el lugar en cubierto cuando sospechamos de una persona que se acercó a hacernos una invitación, habíamos quedado de verlo al día siguiente, sin embargo ellos nos atacaron de sorpresa regresando del hotel —tomó aire—, en la pelea nos estaban ganando y entonces Sakura convocó a Katsuyu para que yo escapara dejándome en en una cabaña de seguridad en el país de la hierba.
Si realmente eran los secuestradores que han hecho desaparecer de la nada a docenas de personas de Konoha entonces esto es realmente grave y al mismo tiempo un gran avance.
Un ninja Anbu apareció cuando Kakashi dio la señal con la mano.
—Haz que venga el equipo zero y siete y Sarutobi, no, él ya tiene una misión asignada con Izumo y Kotetsu. Llama a Nara Shukaku.
El ninja desapareció y solo entonces las piernas de Shikamaru finalmente se rindieron dejándolo caer al piso. Finalmente había pasado el mensaje. Al sentir la mano de Kakashi palmear su hombro levantó la mirada hacia el.
—Hiciste lo correcto —le sonrió bajo la máscara a pesar de que la arruga en su único ojo visible se veía más pronunciada de lo usual.
Hacer lo correcto no es lo mismo que lo mejor.
La sala de reunión Uchiha estaba llena como siempre, la gente hablaba sobre lo que debían hacer para alzar más el nombre de los uchiha, la acción tomar para los futuros ninjas e implementar mejores estrategias de entrenamiento. En todo caso, mucho aburrimiento para Itachi. Las cosas entre él y su clan pendían de un hilo, no es como si no fuese bienvenido aquellas miradas de cautela que le daban porque en palabras simples, no se acercaban a él con intenciones de prestigio o poder político.
Itachi miró a su mejor amigo que estaba en su asiento, este estaba haciendo lo mejor posible para no quedarse dormido, incluso si esto significaba hacer graciosos bizcos. Si fuese una persona con menos entrenamiento a la hora de controlar sus emociones ahora estaría tratando en vano de no reírse.
A pesar de que Shisui y él habían tenido sus problemas, después de varios extenuantes entrenamientos, o así es como le llamaba Itachi a diferencia de Shisui que le decía la hora de la tortura. Shisui sinceramente le pidió perdón por haberse acostado con Sakura. Finalmente, después de una semana lo perdonó, aunque la hora de la tortura seguía sucediendo hasta la fecha.
—Y el comercio de artesanías entonces… —la voz de su padre hablando con todos sonaba muy lejos.
Miró de reojo a su hermano, hace apenas un año que el se caminaba con el pecho erguido de orgullo que finalmente podría acceder a las reuniones del clan. Shisui se burló de él por mucho tiempo diciendo que parecía un pavo real e Itachi no podía ver qué había de emocionante de entrar a las reuniones, tarde o temprano se iba a aburrir por lo largas y tediosas que eran.
Y como había dicho, al mes ya no estaba tan emocionado cada vez que él o su padre se acercaban a avisarle que por la tarde iban a tener una reunión de clan. Ahora mismo incluso se veía fastidiado. No lo podía culpar, desde el incidente de Sakura la relación entre los dos se había enrarecido. El día que Sakura escapó a la misión itachi estaba en su cuarto muy molesto cuando escuchó desde el otro lado de la pared en la habitación de Sasuke a Naruto gritar, lo que no llamó su atención fue su exaltación en la voz, eso es usual en él, sino cuando dijo el nombre de Sakura en la misma oración de que se le había confesado.
En aquel instante todos sus músculos se tensaron. Sabía que su hermano estaba siendo territorial con Sakura, pero no había dimensionado que no era por egoísmo de que se la llevara lejos o amor fraternal. Si Sasuke se le había confesado es que realmente la quería.
En reuniones como estas o en la cena habitual se decían palabras escuetas para no saltar sospechas a su madre, luego de eso se evitaban, o más bien Sasuke le hacía el favor de evitarlo a toda costa.
—¿Algo más de lo que debamos hablar? —preguntó Fugaku.
Tanto Sasuke como Itachi alzaron la mirada a la gente esperando que no hubiese otro tema.
—Sí —dijo uno de los ancianos Uchiha.
Tanto Itachi como Sasuke suspiraron mentalmente. Si un anciano hablaba solo significaba dolor de cabeza.
—Ya ha pasado más de dos semanas desde que Haruno Sakura —en ese instante Itachi se tensó—, se decidió posponer el tema pero hablo por todos los ancianos para decir que ya no se puede dejar pasar. Se alejó sin dar ninguna explicación.
—Se fue debido a una misión que le fue asignada —respondió Fugaku cruzándose de brazos al mantener la calma a pesar de su ceño fruncido. Había visto por el rabillo del ojos a sus dos hijos tensarse así que alguien de los tres debía mantener el control.
—Misión con su ex prometido.
—Estoy consciente que tuvieron una relación muy formal en el pasado, sin embargo se que actualmente el chico Nara está comprometido con la hermana del Kazekage y ella es muy cercana a Haruno Sakura.
La gente más joven comenzó a susurrar mientras que los ancianos siguieron imperturbables.
—Es cierto, sin embargo, Haruno Sakura ha manchado su reputación y si nuestro heredero sigue con intenciones de comprometerse con ella nuestra reputación caerá.
—Es la estudiante de la Hokage, una de las mejores ninjas médico del mundo, pro y representante de Konoha ante las otras naciones ninjas, ¿Qué prestigio se ve manchado? —la voz de Fugaku se torno de acero al sentir el chakra de sus hijos comenzar a agitarse.
—No hablamos de ese prestigio sino el de su moralidad. Comprometida con un Nara, cortejar al Kazekage, estar con ese chico Inuzuka, pelear con el líder del clan Hyuuga y finalmente acostarse con Shisui, ¡Seremos tomados como burla por tener esa clase de mujer!
¡Crack!
El chakra de los hijos de Fugaku comenzó a visualizarse, el de Sasuke con violencia mientras que el de Itachi sinuoso y lleno de poder crudo.
—Sakura no es como dicen —dijo Sasuke.
El chakra de Itachi se apagó al escuchar su voz, reprimió el fuerte deseo de suspirar por la nariz cuando todos los pares de ojos negros se giraron hacia su tonto hermano.
—Ahora que recuerdo, también decía sobre el segundo heredero y esa chica —dijo otro anciano a sus compañeros como si no estuvieran ahí Itachi y Sasuke frente a ellos.
Las voces se hicieron más fuerte nombrando a Sakura de diversos nombres muy creativos y más descarados conforme se aumentaba el ruido.
—Uchiha Sasuke, ¿Qué puede decirnos al respecto? Su hermano declaró que esa mujer iba a ser su prometida y usted va y la besa, ¿aún se atreve a negar las acusaciones? sobre todo que al día siguiente que se besaron se acostó con Shisui.
Shisui tuvo la decencia de avergonzarse esta vez.
El silencio de pronto se hizo presente cuando todos esperaban una respuesta de Sasuke, hasta un alifer podría escucharse de extremo a extremo de la sala. Itachi miró los engranes de Sasuke comenzar a moverse en un intento de dar una respuesta pero Itachi sabía que no había más razón en aquellas palabras en el anciano.
Aspiró aire indudablemente antes de dar un paso al frente.
—Esa mujer como ustedes llaman sigue siendo la persona que considero mi futura esposa —varios de los presentes ancianos jadearon. Antes de que comenzaran a refutar dejó salir nuevamente su aura, esta vez con un tinte asesino que hizo que varios dieran un paso hacia atrás—. Ella es mi elección y si no están de acuerdo estoy dispuesto a ceder el liderazgo del clan Uchiha a mi hermano Sasuke.
Shisui sonrió abiertamente al ver que a todos. incluyendo a Fugaku, parecía que estaba por darles un aneurisma. Finalmente había declarado ante todos que estaba dispuesto a dejar todo por una mujer. ¡Cuánto había crecido su primo bebé!
Itachi al ver que nadie iba a hablar en estos momentos decidió ser el mejor momento para hacerse a un lado e irse.
Al pasar la puerta e intentar cerrarla una mano lo impidió, al ver a Sasuke salir detrás suyo giró su cuerpo hacia él y guardó silencio. Lo vio fruncir ligeramente el ceño, lo conocía tan bien que aunque muchos lo confunden eso con enojo en realidad es que estaba pensando.
Es su pequeño hermano. Desde que nació cada aliento ha sido por y para su hermano, era su centro del universo mientras que para Sasuke sabía que era su sol. Daría la vida por Sasuke, ¿una chica valía lo suficiente para pelearse?
—Sasuke, eres mi hermano —al ver sus mejillas colorearse de rojo casi sonrió—. Siempre serás mi tonto hermano pequeño.
Siempre ha dado todo por él y ahora no es distinto.
Sasuke al escuchar las inusuales palabras cargadas de emoción se enderezó y escuchó con atención. No todos los días veía a su hermano al parecer tener su corazón en la mano listo para hablar sobre él y sus sentimientos, mucho menos ser el primero en dar el brazo a torcer y pedir perdón, y para ser un Uchiha eso ya es mucho decir.
—Nada de eso va a cambiar —dijo Itachi, una sonrisa se deslizó en sus labios—, pero a Sakura no la soltaré.
Sasuke estaba tan sorprendido que hasta su boca la abrió ligeramente antes de componerse y sonreír. Bien, si su hermano estaba decidiendo ir por este camino entonces que así sea.
—Ella será mía —dijo Sasuke.
Esto va a ser un reto.
Siempre lo ha dado todo por su hermano pequeño, ya va siendo hora de que sea egoísta.
La sonrisa que estaba en ambos desapareció en cuanto sintieron a un agente ANBU aparecer.
—Hatake los necesita —dijo tan pronto como llegó.
Los hermanos Uchiha asintieron y enseguida fueron a la torre del Hokage. Una vez dentro vieron al restante equipo siete que parecía inquieto, Shisui que al parecer prefirió usar su famosa técnica de parpadeo y finalmente a Shikamaru e Ino que le curaba, al verlo ambos sintieron una sensación de hundimiento al verlo agotado y lleno de múltiples golpes.
—¿Qué pasó con Sakura? —demandó Sasuke con un tono de voz helado como un bloque de hielo.
—¡Sí, sensei! Se supone que Sakura estaba con él —dijo Naruto a Shikamaru que apenas podía mantenerse en pie mientras Ino se encargaba de curar.
Kakashi suspiró audible, aún con su fachada calmada él también se sentía tan inquieto como ellos, sobre todo ahora que cada segundo es valioso.
—Shikamaru y Sakura tenían la misión de investigar una de las zonas que se sospechaba que era el punto de reunión de los secuestradores de civiles y ninjas de Konoha —comenzó a decir. Desde el asiento pudo ver con su único ojo visible a todos tensarse, ni siquiera le permitió a Naruto quejarse—. La misión fue un fracaso, los secuestradores atacaron antes de lo esperado y como medida drástica Sakura envió a Shikamaru a una zona segura gracias a Katsuyu.
—¿Por qué no se quedó a pelear con ella? Sakura-chan puede estar en peligro —gritó Naruto.
—Naruto —le impidió seguir hablando al ver por el rabillo del ojo a Shikamaru encogerse—, a veces las misiones no van como uno espera y se toma el mejor camino en cuestión de segundos. En el peor de los casos, si Sakura no hubiese hecho eso tal vez los dos estuviesen encerrados y no sabríamos de ellos. Ahora tenemos a Shikamaru que nos puede decir quién, cómo y dónde fue el ataque.
Esta vez Naruto intentó decir algo pero las palabras se evaporan en el aire. No tenía modo de refutar, al menos no se le ocurría como.
—Esta vez la situación es más complicada porque la Hokage está en la cumbre kage con los otros. Los he reunido porque dividiremos en dos grupos. Yo iré junto a Shikamaru y Sai a la cumbre a informarle a la Hokage de la situación en Konoha. Naruto, Sasuke, ustedes irán con Itachi y Shisui al la aldea de las grutas a rastrear a Sakura a donde la llevaron. Toda la información está en el pergamino. En cuanto le demos la información de la Hokage los alcanzaremos.
Todos estuvieron de acuerdo.
—¿A quién dejará a cargo? —preguntó Shisui.
—Por el momento no se me ocurre alguien mejor que Shikaku Nara.
En ese momento apareció Shikaku tan serio y preocupado como los demás. Ya estaba al tanto de la situación.
—Itachi, tu serás el líder de tu equipo. Todos nos vemos en una hora en las puertas.
Ninguno dijo nada antes de desaparecer para ir por sus cosas y marcharse en la misión de rescate.
