Game of survival- Ruelle

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Game of survival

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Su rostro fue golpeado por centésima vez antes de caer al suelo como peso muerto. Yaciendo en el piso una multitud de personas comenzaron a gritar de euforia palabras, "¡Levántate o perderé mi dinero", "¡Eso es, que se desmaye!" "Mientras no la maten, mañana juega contra el destructor". Todo eso y más le gritaban a Sakura que yacía en el piso con el rostro ensombrecido.

Con su mano se limpió la comisura de su boca donde la sangre comenzó a escurrirse. El hombre a un metro de ella le miró con satisfacción. Ella ni siquiera se inmutó llegando a molestarlo. Con sus piernas temblorosas nuevamente se paró del suelo y esta vez miró a King que como un rey sentado en trono mirando en primera fila la pelea de Sakura disfrutando de verla ser golpeada.

Sin más le aventó un escupitajo de sangre que cayó al piso muy cerca de ella. La gente enloqueció de euforia al ver lo descarada que era la chica una vez más en la batalla.

El hombre frente a ella tomó un palo del suelo y corrió directo a Sakura para golpearla, ella solo lo vió y le miró sin miedo.

—¡Tiempo! —gritó el referi.

En ese momento el hombre que estuvo a punto de golpearle en la cabeza se detuvo malhumorado mientras que la gente alrededor de la explanada gritaba desde sus asientos eufóricos.

Con la pocas fuerzas que le quedaban después del golpe se enderezó con orgullo y a pesar de estar cojeando se fue hacia la puerta que la llevaban a las celdas. Justo al entrar ya estaban esperando por ella un par de guardias que la tomaron de los brazos y la arrastraron a la celda con todos los demás. Al entrar el siguiente en salir fue Chojuro que le dio una débil sonrisa antes de irse a pelear.

Al estar dentro de la celda Temari fue la primera en auxiliarla ayudándola a levantarse del suelo.

—Esto es estúpido —murmuró Kurotsuchi que igualmente se acercó aunque ella se abstuvo de ayudar a Sakura.

Por otro lado Darui se quedó apoyado en la pared junto algunos de los aldeanos de su pueblo.

—Solo hay que golpearlos —dijo él—, si quieres sobrevivir aquí hay que seguir la corriente.

No, ella no le iba a seguir la corriente a King. Sabía que en el momento en que ella hiciera lo que él quiere, ser un juguete con el cual puede hacer lo que quiera a su antojo, estaría a su merced, dejaría de ser ella misma.

Aún recordaba la primera vez que llegó a encontrarse con ellos. Estaba asustada, aterrorizada al saber que tenía grandes ninjas sobre la palma de su mano. Choujuro en ese entonces llevaba tres semanas cautivo, a la semana siguiente llegaron Darui y Kurotsuchi, y en pocos días fue Temari hasta que finalmente ella llegó. Estaban en misiones cuando fueron capturados.

Por lo visto esto había sido cuidadosamente planeado, casi como si fuese una advertencia para las cinco naciones.

Llena de dolor en todas partes de su cuerpo, se apoyó en Temari hasta llevarla cerca de donde se encontraba Darui y los otros esclavos. Al apoyar su espalda en la pared no pudo evitar dejar escapar un profundo suspiro cuando la piedra fría hizo contacto con sus magullados músculos.

—Eso es lo que quiere —dijo recordando con amargura cuando la visitó el primer día que llegó. Por suerte, no se había presentado en estos lugares desde entonces.

Desde ese día aprendió varias cosas: Cuando se negaba como los otros a pelear con niños eran mandados a la cámara de aislamiento, cuando se negaban a seguir órdenes eran mandados a la cámara de aislamiento, si tenían una buena pelea les daban más comida que una hogaza de pan llena de moho, a veces una pieza de fruta o si tenían suerte un caldo. La frágil confianza que tuvo con los otros representantes en la primer reunión fue olvidada, con la hambruna, dolor y soledad ahora podía decir que a pesar de mostrarse distantes como Darui y Kurotsuchi, podían confiar unos a los otros. Y por último, sabía que llevaba medio mes dentro de este oscuro lugar porque todos los días llegaba Saito y los arrastraba a una cámara estéril para drogarlos hasta la inconsciencia y hacer experimentos.

Cada que Sakura se despertaba no sentía dolor, a veces se preguntaba qué hacía, porque algunos al despertar decían que sentían sus cabezas explotar.

Desde donde estaba podía escuchar los gritos de la gente alrededor de la arena viendo lo que sería la pelea de Chojuro. Se mordió el labio pensando con pesadez que él llevaba aquí más de un mes. Con tan solo quince días aquí ella ya había bajado mucho de peso y su piel comenzaba a coartar por el frío, los golpes y falta de sol. No es como si Temari y los otros se vean mejor.

Vagamente se preguntó por cuánto tiempo podría seguir con este ritmo. ¿sería capaz de seguir negando el no defenderse y atacar? No, la imagen de su equipo brilló en su mente. Ella estaba segura de que iban a hacer lo imposible, solo tenía que esperar lo más posible. Si ellos estuvieran en su lugar harían lo mismo.

Rechinando los dientes por el dolor, se obligó a pararse del suelo e ir directo a los enfermos y heridos para curarlos. Como la única ninja médico, cuando no estaba en la arena o en la cámara de aislamiento, se encontraba aquí curando a pesar de que cada día sus niveles de chakra disminuían más y más por el mal cuidado de su salud.

No debía perder la esperanza, tarde o temprano sus amigos iban a llegar.

Muchos de los que estaban en la celda se acercaban a ella esperando ser los siguientes en ser atendidos, tanto niños como adultos y ancianos, otros tantos resignados a morir ahí simplemente giraron la cabeza hacia otro lado.

Mientras curaba a un niño pensó vagamente con disgusto al darse cuenta que poco a poco comenzó a entrar en una rutina. Con ayuda de los demás fue aprendiendo que por las mañanas tenían tiempo para descansar los adultos que iban al podio a pelear mientras que los niños trabajaban sacando los cuerpos de gente muerta y son rentados por gente para hacer lo que ellos quieran, incluidos algunos hombre y mujeres en quienes estén interesados. Cerca de la hora de pelear todos los que salieron regresan para descansar y comer un pedazo de pan rancio antes de irse a dormir mientras los carceleros van y despiertan a los destinados a luchar, a veces entraban a despertar a la gente a patadas si no lo hacían rápido.

Las peleas comenzaban y los niños comenzaban a cabecear y hacían lo posible para no dormirse por sí son llamados a arrastrar a los muertos o inconscientes de vuelta a la celda. Sakura se acercaba a curarlos. Hasta que acababa las peleas podían descansar todos un poco hasta que antes del amanecer Saito escoge a las personas para hacer experimentos con ellos en el laboratorio. Nadie podía recordar qué sucedía dentro. Regresaban a dormir un poco más hasta que amanecía y la gente era llamada porque fueron rentados y se los llevaban.

Cada día era lo mismo.

A final de cuentas, los niños eran los que menos dormían hasta que a Temari se le ocurrió intercalar los días en que los niños iban a

—Eres una tonta —dijo Ian apareciendo nuevamente entre la gente—, ¿Por qué sigues ayudando a la gente? Cada vez estás más cansada y más delgada, de todos modos vamos a morir.

Muchos se estremecieron, en el fondo estaban de acuerdo con el chico. Ian estaba furioso y ella lo comprendía, estaba triste y ella lo comprendía. Es solo un niño que ha pasado mucho tiempo aquí sin saber nada del exterior, por eso mismo no sabía lo que es la esperanza, el deseo de salir y estar con sus seres queridos, dejar el olor a sangre y humedad para oler a tierra húmeda y flores o el aire rozando la cara por la suave brisa. Por eso mismo, no quería dejar que los otros perdieran la confianza, porque sabía que ese día iba a llegar.

Le sonrió a Ian, quien al ver la sonrisa, su ceño fruncido vaciló por un momento hasta que apretó los puños con más fuerza.

—Eres una tonta —volvió a decir antes de darse la media vuelta e irse.

Su sonrisa se suavizó al verlo irse. No podía permitirse perder la esperanza. Giró nuevamente al niño y siguió curando.


Cuando las peleas habían terminado, algunas personas fueron arrastradas por Saito hacia su laboratorio mientras que los demás se sumaron a la depresión que los oprimía. Entre ellos, Temari, junto con Chojuro y Sakura se acercaron a los niños y comenzaron a contar historias coloridas que al menos, por un instante les hacía olvidar el miedo y el llanto con los dragones, magos y hadas que tenían valerosos viajes por el mundo. Todo gracias a la idea de Chojuro para que no se fuesen a dormir con lágrimas en los ojos cada noche.

Con cuidado, acomodaron a cada uno de los niños que ya habían caído dormidos en el frío suelo tapándose con lo que se hacía llamar una manta que parecía queso gruyere con tantos orificios.

Los cinco representantes ayudaron tanto a los niños como a los adultos a acomodarse. Si era cierto que cada día que pasaba se sentían más débiles, no iban a dejar de ayudar a los otros.

Esto es un reloj contra la muerte.

Sakura acostó al último niño y fue entonces que por un momento su cabeceó. Fue en estos segundos de tranquilidad que realmente sentía el cansancio sobre sus hombros.

Escaneó la silenciosa celda observando a toda la gente que ya estaba dormida. Con mucho cuidado se levantó del piso en búsqueda de un espacio en el cual dormir hasta vió que el viejo Mori estaba encorvado en una esquina.
Con cuidado de no pisar a alguien dormido en el suelo fue hasta apoyarse en el muro y deslizarse al suelo y acostarse junto a Mori.

—Una migaja de pan por tus pensamientos —dijo Mori a lo que Sakura le sonríe.

—No lo necesito más que tú —le respondió antes de suspirar—. Yo... Sólo pensaba en mi vida antes de estar aquí... Las cosas fueron complicadas.

Mori la miró de reojo antes de volver a apoyar la cabeza en la pared.

—¿Familia, amigos o alguna pareja?

—...

—No es como si fuese a decirle a alguien, pero el silencio se respeta. Todos guardamos un secreto —dijo con amargura.

—De todo —finalmente le dijo.

Sus pensamientos se convertían en una nube oscura cuando el silencio comenzaba ahogarla casi tanto como cuando está luchando contra la muerte cada segundo del día, solo que en estos momentos en pensando en la vida que dejó atrás. Quizá una perspectiva distinta le ayudaría. Poco a poco le fue contando todo hasta que finalmente terminó con la misión junto a Shikamaru que la trajo aquí.

—Si que es mucho... Yo uh, no se como comenzar —dijo con vergüenza a lo que Sakura bufó con diversión—, es mucho como dices. Lo que te puedo preguntar es ¿qué es lo que quieres tu?

Una vez esas palabras nuevamente la dejaron estática. No era la primera vez que se lo decían.

—Tienes miedo.

Sus ojos lentamente se entrecerraron, estaba dando justo en la diana. Miedo.

—Estás evadiendo, por miedo a lo que pasará. ¿De qué tienes miedo? Eres una mujer fuerte por lo que escucho.

Se estremeció ligeramente, ¿a qué le tenía miedo? Al futuro, el arrepentirse, al si hubiera, y sobre todo a quedarse nuevamente sola.

Sola por sus acciones. Que vean la horrible persona y egoista que es, llena de deseos, sueños y amor que dar pero miedo a que por eso sea dañada y dejada a un lado porque ya ha pasado.

Cuando sus ojos se oscurecieron Mori suspiró.

—Está bien —dijo él dándole pequeñas palmadas en la cabeza que parecían más una caricia.

—Sabes, me recuerdas a mi esposa, fuerte, terca y decidida, aunque parecía no querer a nadie por ser tan estricta —dejó escapar una pequeña carcajada—, incluso a veces se me acercaban a preguntar por qué estaba con ella. Lo que no sabían es que ella es así porque en el fondo ama a todos con tanta pasión que tiene miedo de perdernos y es su modo de cuidarnos.

Dejó de enterrarse en sus pensamientos para verlo con curiosidad. Era la primera vez que realmente hablaban, siempre diciendo que debía seguir la corriente o morirá, tan serio y distante que se sentía sorprendida que fuese el primero en hablar y decir algo sobre sus familia.

—¿Aún los amas?

—Cada segundo.

Cuando finalmente ve sus ojos brillar por recordar con alegría a su familia, el pecho de Sakura se infló con calidez al pensar que aún hay esperanza. Este hombre ha estado desde hace mucho encerrado. El ver aquel gran amor hacia su familia le hizo querer hacer que se vean nuevamente.

Tan rápido como llegó la alegría se evaporó, sus rostro se endureció y entonces se levantó. Sintiendo un gran peso en su pecho estiró su mano hacia la de él para detenerlo.

—No te vayas —le suplicó—. ¿Por qué siempre eres así? En un momento eres tan serio y distante de todos y luego eres amable. Te he observado aún hay esperanza.

Cuando vio que de un segundo para otro se vió más viejo de lo que era se le hizo un nudo en la garganta.

—Así debe ser.

Se fue dejándola sola. Triste y envuelta nuevamente por sus miedos, terminó durmiendo con una lágrima deslizándose por su mejilla.

Cuando Sakura estaba profundamente dormida, Mori se acercó en silencio. Con mucho cuidado de no despertarla la tomó en brazos y la llevó a la única cama disponible que a veces conseguía para el. Con cuidado la tapó con una roeida manta y le acarició el cabello lleno de sangre seca.

Sin nadie que los viera, se acercó a ella hasta poner su frente con la de ella como punto de apoyo. Quería creen en su esperanza, pero sabía que no había ninguna. King lo tenía aquí vivo por una razón.

Temari siendo la única que se despertó y se sentó al verlo llevar a Sakura, vio la acción del anciano.

—Ella es tan imprudente como su equipo —aunque sabía que el anciano le escuchaba no le importó que aparentaba ignorarla—. Eres menos serio de lo que aparentas. No deberías ser tan duro con ella.

Finalmente se enderezó y le miró.

—Debo. Debes descansar, yo los despierto si sucede algo.

Mientras se acomodaba se detuvo por un momento al tener un pensamiento tardío.

—Deberías darnos más crédito, seguro nuestros Kages nos están buscando.


Otro capítulo corto y quizá sin mucha acción pero espero quería dar un contexto de cómo les está yendo estando debajo de la tierra antes de saltar a la acción, si, saltar a quizá al clímax digo yo de la historia o al menos uno de los puntos climax jajaja. Espero que les haya gustado, dejen sus comentarios.

Y con esto de la pandemia que estamos pasando espero que estén bien todos. Hay que cuidarse.

Próximo capítulo: What's up people

24/Marzo/2020