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The devil in I

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Si preguntan cuál es mi mejor recuerdo de él podría decir que quizá es confuso ya que era muy chica cuando eso sucedió, aún más que cuando él desapareció de nuestras vidas pero era sentarme en un banco fuera de la casa que él ponía para ver el atardecer antes de desaparecer por las copas de los árboles que nos tapaban la vista.

En aquellos momentos mi abuelo siempre traía mi dulce favorito en sus manos, lo partía a la mitad y los dos lo comíamos mientras tratábamos de adivinar las aventuras más alocadas que podían tener las personas que pasaban frente a nosotros, desde ir en búsquedas de tesoros hasta la el descubrimiento de la cascada más pura de todas.

Mi abuelo siempre terminaba contándome historias y leyendas de hadas, duendes, dragones y lagos encantados que me fascinaban.

Hasta que un día, todo cambió el brillo en sus ojos se opacó y se veía más cansado, incluso le di mi parte del dulce. Aquel día me miró suspiró con pesar y me acarició la cabeza. Siempre pensé que era la tristeza de haber perdido a mi padre y madre. Esa tarde no hablamos de historias sólo me dio una palmada en la cabeza antes de decirme un par de palabras que se grabaron con fuego en mi mente.

—Tu futuro es tuyo, que no te lo arrebaten.

No sabía qué quería decir con aquellas palabras. Después de eso se fue y me dejó sola en el banco, el atardecer ese día no se veía tan bonito como los anteriores. Y por si fuese poco al dormir Sakuna me despertó llorosa porque tenía sed pero tenía miedo de bajar así que me arme de valor aunque también tenía miedo de que algún fantasma me encontrase. Lo que encontré no fue más que a mis abuelos peleando entre susurros en la sala, lo único que alcancé a escuchar a escondidas fue mi nombre.

Con miedo regresé a la cama de mi hermana, me dormí en su cama y obligue a ambas a dormir. Al día siguiente mi abuelo había desaparecido.

Por mucho tiempo me pregunté qué había pasado con el hasta ahora, que sin saber, lo tuve en frente de mis narices.

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Sakura vio con horror cómo su abuelo cerró los ojos en su regazo mientras la voz de King parecía un molesto zumbido. En aquel momento sintió como si su mundo se rompiera en mil pedazos y su cuerpo fuese transportado a un lugar donde caía muy rápido hasta que finalmente cayó en un mar de espeso y negro como el alquitrán, esta vez no tenía las ganas de luchar, se sentía sola, triste y cansada así que esta vez se dejó hundir por completo, debajo una sombra la abrazó por detrás y la hundió aún más que la alejaron de los últimos rayos que luz que apenas dejaba pasar la espesa oscuridad.

—Felicidades, acabas de provocar la muerte de tu abuelo —dijo King.

—No.. Sa..ku...ra —dijo inner que finalmente se sumó a la oscuridad.

Algo dentro de Sakura se rompió dentro de su mente como un grillete que la retenía. Finalmente había llegado al fondo.


Tsunade que estaba junto a los otros Kages sintió un enorme alivio al ver a su estudiante en la arena, ¡estaba viva! habían llegado a tiempo gracias a Itachi y los demás que dieron la información, por suerte, tuvo el apoyo de los otros Kages ya que al parecer también miembros importantes y civiles de sus aldeas habían sido capturados. Lo que no esperó es que era una organización tan grande debajo del suelo donde se vendían esclavos, animales y se hacían juegos como estos. Tuvo que mantener a al equipo de Kakashi y al equipo zero bajo su vigilancia porque sabía como ella misma deseaba era meterse inmediatamente y rescatarlos. Pero, por ser una organización desconocida debían tener cuidado.

Luego de observar y esconderse, finalmente se infiltraron todos en las filas como cualquier espectador ansioso por ver sangre mientras que algunos equipos se infiltraron para buscar a sus aliados. Ella esperó paciente, no podía mostrarse ansiosa junto a los otros Kages a pesar de que se moría de miedo por ver viva a su estudiante. Cuando el pequeño chicharo en su oído sonó con la voz de Kakashi diciendo que lo tenían fue la señal.

Con una gran sonrisa envió chakra a su puño y rompió el muro frente a ellos.

—Personas del bajo mundo, por decreto de los cinco Kages todo aquel que se encuentra aquí será arrestado inmediatamente —gritó Tsunade a todo pulmón, sin titubear y mostrándose como la Kage que es—, Si se resisten morirán.

Lo que no esperó fue ver lo que parecía una terrible pesadilla.


Sakura dejó a su abuelo en el piso, se levantó del suelo y en un instante corrió hacia la barrera que dividía a los de la arena con los de afuera. La barrera apareció y retumbó hasta el extremo más alejado de donde se encontraba ella. Sin perder tiempo alzó el otro puño y lo golpeó una vez más. Esta vez se estremeció tanto que parecía una pieza de gelatina temblorosa, reunió chakra en su pie izquierdo y lo pateó con fuerza, esta vez la barrera se agrieto por todos lados, incluso el muro del otro lado se vio resentido.

No iba a durar otro golpe así que canalizó más chakra en su puño derecho, fue tanta la fuerza que usaron que su puño chocó directamente con el muro que se tembló y gran parte de las tarimas se derrumbaron.

En ese momento las peleas comenzaron nuevamente entre la gente que intenta huir, los ninjas que los intentan detener, los que intentan contener a Naruto y Killer B y finalmente los de la arena que intentan detener a las personas que intentan comerlos.

Lo que más alimentaba la rabia de Sakura es la sonrisa de satisfacción de King y sus otros aliados.

Un par de los muertos de hambre corrieron tras ella, sin despegar la mirada de King golpeó uno en la cabeza tan fuerte que le quebró el cuello y al otro le dio una fuerte patada que lo mandó a volar.

—Te mataré —gritó Sakura que saltó directo a la tarima donde se encontraban King, Saito y Gou, alzó su pierna lo más alto y la bajó de golpe conectandola con el piso. Los tres hombres habían saltado un segundo antes lejos.

La piedra bajo sus pies tembló y toda la fila frente a ella se derrumbó enterrando tanto amigos como enemigos. Eso no le importó siguió buscando a los tres con la mirada. Al verlos no muy lejos de ahí tranquilos saltó nuevamente hacia ellos.

—Puedes ir —dijo King.

Gou que estaba deseoso por pelear sonrió con malicia y saltó directo a Sakura, esquivó su puño y le dio una patada en el estómago que la mandó directo a la arena nuevamente dejando un agujero en el suelo. Sin importarle el dolor de la caída se levantó.

—Te mataré —gruñó.

—¿No sabes decir otra cosa? —se rió Gou.
Los dos corrieron a atacarse.


—¿Qué diablos significa esto? —gruñó Sasuke al tomar su hombro izquierda para parar la sangre que salía de este.

—Si supiera no estaríamos aquí —le contestó Kakashi apareciendo junto a él con su chaleco verde todo chamuscado.

Todo se había vuelto confuso y caótico desde que el líder King mencionó que Sakura portaba el legendario árbol del chakra, su cabello y ojos cambiaron de aspecto y en un segundo Naruto y Killer B perdieron el control de sus bijuus. Kakashi tenía la sensación que esto tenía que ver con Sakura, así como también tenía el presentimiento que todo acabaría si fueran con su alumna, el problema es que no podían dormir a Naruto ni siquiera con el sharingan de Sasuke.

—Kakashi —dijo Itachi apareciendo junto al equipo zero. Lanzó un kunai a un hombre que iba a ellos sin siquiera mirarlo.

—No podemos detenerlos, ya tienen cinco colas fuera. Si salen por completo estamos acabados —dijo Kakashi.

Tenía que pensar en un modo sin que terminen muertos o enterrados bajo tierra.

—Kakashi —apareció Tsunade junto a los otros Kages—. Nosotros nos encargaremos de Naruto y Killer B, ustedes y el equipo zero deben ir por Sakura y detenerla. Yamato tu te quedas, necesitaremos tu elemento madera.

—Sakura me salvó a mi hermano y a mi una vez, es lo menos que puedo hacer —dijo Gaara.

Kakashi, Sai, Sasuke, Itachi, Shisui, Genma y Karin fueron directamente a la arena. Sakura estaba peleando con el chico que al tocar a alguien uno se vuelve fuera de control. Debían llegar lo más pronto posible.

—¿Van a algun lado?

Se detuvieron cuando frente a ellos aparecieron Saito, Gou y King. Eran clones, los verdaderos seguían en las gradas viendo el espectáculo bajo ellos y Gou peleando con Sakura.

—Clones de sangre, por si preguntaban —se rió King.

No sabían cómo eran sus métodos de lucha más que la habilidad de Saito de crear clones de sangre con las mismas habilidades.

—No los dejaremos pasar —dijo King.

Eso estaba por verse, ellos no sabían cómo de persistentes pueden ser sus estudiantes y el equipo zero. Sólo tenían que sacar a la vista su repertorio de habilidades.

Shisui en un segundo apareció detrás de King listo para golpearlo directo al corazón pero entonces al apenas tocar su cuerpo una pared invisible lo detuvo, lo sostuvo en el aire y lo lanzó directo a los pies de Kakashi.

—Eso fue una mala decisión.

Entonces todos se pusieron alerta, esto no iba a ser tan fácil.


Patada, golpe, patada, puñetazo, golpe. Era una danza a muerte que se lanzaban Sakura y Gou donde ocasionalmente se lastimaban. Cuando un golpe se conectaba al cuerpo de Sakura ella sentía cómo sus emociones se triplicaron al punto de casi hacerla colapsar mientras que cuando ella lo golpeaba podía escuchar sus huesos quejarse bajo su toque. Por desgracia era un clon que había hecho un segundo antes de desaparecer y aparecer en otro lado.

Y de nuevo había pasado.

—Alguien se está volviendo lenta —dijo Gou en su oído.

Al girar a verlo le él le dio una patada directo al estómago que la lanzó volando por los aires, las gradas con las que chocó se hicieron añicos. Se golpeó tan duro que su cabeza comenzó a dar vueltas, un golpe fuer te en la cabeza, una costilla perforando su pulmón y el hueso de su pierna quebrado en dos, la parte inferior sobresaliendo de la piel.

—¡Sakura! —gritó Sasuke a lo lejos antes de ser golpeado por Saito.

Itachi apareció a su lado y partió en dos al clon de sangre con su espada.

La sangre negra comenzó a escurrir por sus heridas, aunque su visión era doble pudo ver Gou riendo mientras que más atrás de ellos estaban King y Saito peleando contra el equipo siete y zero. Jadeó cuando vio a Sai con el brazo roto con sus leones de tinta rodeándolo a el de los ataques de Saito y los muertos de hambre, a Genma ocupado ayudándolo, Karin siendo rodeada junto a Temari, Darui, Kurotsuchi e Ian por más muertos de hambres y aliados de King. Mientras tanto Sasuke, Kakashi e Itachi peleaban con King con lo que parecía una pared invisible que los empujaba lejos de él como si la gravedad estuviera de sus lado cada vez que lo tocaban.

Estaba enojada con solo verlos. La tierra tembló a su alrededor y entonces sus heridas comenzaron a curarse, se levantó del suelo, con sus propias manos metió el hueso de su pierna de nuevo en su lugar y las gotas de sangre en vez de desaparecer esta vez comenzaron a flotar a su alrededor.

Hasta que cada una de las gotas estuvo en el aire estas se convirtieron en puntiagudos senbons oscuros. Sin dudarlo lanzó su sangre directo a Gou como una lluvia de senbons hacia Gou. El salto para esquivarlos pero la sangre se movían a voluntad de Sakura. su sonrisa desapareció cuando no solo tenía que esquivar la sangre de Sakura que se volvió un arma sino de Sakura que una vez recuperada se unió a su sangre para golpear a Gou.

Esto nunca antes se había visto, ni siquiera Saito que su habilidad era con la sangre podía hacer algo así.

—¡Ah! —gritó Gou cuando un senbon de sangre atravesó su hombro.

Quemaba como si le hubiesen echado ácido encima a tal punto en que no pudo moverse porque todo su sistema nervioso se retorcía de dolor. Eso no era sangre era como un terrible veneno lo que corría por las venas de Sakura.

—Alguien se está volviendo lento —susurró Sakura en su oído.

No pudo moverse, al ver aquellos pozos color rojo sangre sintió miedo, no eran como el de un animal salvaje, no, sintió ver a la muerte misma, al demonio encarnado y el infierno mismo. Estaba jugando con la locura misma.

Se veía tan tranquila y mortal pasando sus manos con delicadeza por el cuerpo de Gou como si fuese una sirena lista para matar a su presa.

—Esto es por meterte con lo que no debes.

Esa ya no era la Sakura que él quería quebrar.

—¡Aah! —gritó con fuerza cuando el senbon de sangre perdió aquella forma y se movió como un gusano que se fue enterrando en el suelo, en este caso dentro del cuerpo de Gou hasta que desapareció de la vista.

—Sabrás lo que es realmente el dolor —dijo Sakura, dio un par de paso para atrás y alzó su brazo derecho con el puño cerrado.

Geou cayó al piso de dolor cuando sintió su cuerpo comenzar a entrar en llamas, por su frente caían gotas de sudor y sentía como si su cuerpo se partiera en miles de pedazos.

—Siempre quisiste destruirnos, ahora sabrás lo que es la destrucción de dentro hacia afuera —su voz salió sin emoción alguna prometiendo el infierno. En ese momento abrió su mano extendiendo los dedos hasta donde pudo.

—¡AAAAAAHH! —gritó Gou a todo pulmón mientras su cuerpo se convulsionaba en el suelo, cada hueso, vena y músculo estallaba en llamas además de rasgarse por dentro. Entonces, de la boca, lagrimales, nariz y oreja comenzó a escurrir su sangre solo que en vez de ser roja ahora era negra.

El grito que profería parecía el de un cerdo en el matadero. Sakura que estaba a unos pasos le miraba sin emoción alguna, como si eso pasara todo el tiempo. Incluso tal vez una parte de ella lo disfrutaba, él se lo merecía.

Cuando finalmente dejó de gritar a los minutos siguientes el deseo de muerte aún seguía ahí, no es suficiente. Por eso la sangre de Gou que se había vuelto negra ahora estaba bajo su control gracias a que se mezcló con su sangre por lo que alzó su mano hasta arriba. Cuando la última gota salió del cuerpo de Gou dejándolo pálido y vacío buscó a su siguiente víctima y con solo mover la mano fue atacando a sus víctimas.

Mientras mataba con su sangre a una pobre víctima ella quebraba el cráneo de otro con sus puños. Lo único que pensaba era en matar y destruir.

De pronto cayó al suelo cuando un cuerpo fue lanzado hacia ella por la espalda, cuando abrió sus ojos se topó con un sharingan girando en uno de sus ojos mientras que el otro era color obsidiana.

—Sakura —dijo Kakashi.

Tuvo que llevarse una mano al rostro porque su cabeza comenzó a zumbar como si aquel nombre fuese un lejano recordatorio. Furiosa por ese sentimiento llevó su otra mano al cuello del hombre sobre ella.

—Sa-ku-ra, tu no eres… Así —dijo ese hombre intentando tomar aire. Sabía que podía quitarse de encima a Sakura pero tenía confianza en que su alumna seguía ahí, de no ser ahí le hubiese roto el cuello en cuanto lo tomó.

¡Matalo!, ¡No lo mates! ¡No eres así! ¡Destruye todo! ¡No! ¡Sangre! Pensamientos ambivalentes comenzaron a inundar su mente.

Por un momento Kakashi pudo ver los ojos de Sakura parpadear de color verde, ¡ahí estaba su estudiante!

—Regresa, Sakura —volvió a decir.

—¡No! —gritó cuando su dolor se volvió más fuerte. Empujó lejos a Kakashi en cuanto sus ojos brillaron nuevamente de color rojo.

Con el dolor zumbando en su cabeza Sakura se paró del suelo con dificultad, al ver el clon de King y Saito su furia se afianzó de nuevo al recordar el rostro de su abuelo. Con un movimiento de mano los dos desaparecieron cuando hicieron contacto con la sangre oscura de Sakura. Con dos eliminados buscó con la mirada a los verdaderos hasta que los vió aún en las gradas viendo sin preocupaciones.

Esto es lo que quería.

Su sangre oscura comenzó a rodearla lista para pelear, incluso King le lanzó una sonrisa esperando su siguiente ataque.

—Sakura no lo hagas —dijo Sasuke corriendo hacia ella.

Fue demasiado tarde, tuvo que detenerse cuando Sakura levantó su mano izquierda apuntando con los dedos a Saito y King. En ese instante el suelo y el techo se tambalearon nuevamente porque los Kages que luchaban con los dos bijus que ya tenían seis de sus colas de fuera eran demasiado grandes para el lugar. Estos dos se detuvieron de atacar los Kages, Sakura los estaba llamando, la sed de sangre que sentía Sakura por King y Saito los bijus lo sintieron.

—Matenlos —dijo Sakura.

Como fieles mascotas corrieron hacia King y Saito. La sangre de Sakura salió disparada hacia ellos dos y Sakura también saltó directo hacia ellos para matarlos.

A mitad del salto el collar en el cuello de Sakura comenzó a brillar hasta que el brillo se volvieron grilletes y cadenas que se anclaron al piso lanzando a Sakura al suelo con un fuerte golpe. Los bijus tuvieron el mismo destino cuando el suelo se rompió en pedazos cuando de él salieron varias cadenas que los envolvieron envolvieron por completo.

Todos que habían contenido el aliento vieron que no muy lejos de Sakura apareció Mori con su collar brillando mientras hacía señales con la mano y recitaba una especie de mantra. Los ojos rojos de Sakura se abrieron como platos al verlo, como todos los demás lo creyó muerto.

—Esta siempre fue mi misión y por lo mismo siempre huí de ella, esta vez no dejaré cometer un error. Como líder del clan Haruno cumpliré con mi misión —dijo escupiendo sangre por la boca. Hizo unas rápidas señales con la mano hasta que juntar sus palmas con el suelo.

Sakura intentó contenerse la sangre negra dejó de moverse a voluntad hasta que solo se convirtió en un gran charco de sangre que perdió aquel tono negruzco hasta volverse roja como debía ser. Por otra parte Sakura y los bijuus se negaban a someterse, se retorcía y cada vez que intentaban levantarse Mori gritaba con todas sus fuerzas unas palabras inteligibles y del suelo salían más de aquellas cadenas brillantes que los detenían y pegaban al suelo.

Una vez que no pudieron moverse e incluso respirar les era difícil Mori hizo otra serie de sellos y entonces los dos bijuu comenzaron a rugir mientras su pelaje y musculatura fue retrocediendo lentamente hasta que finalmente Naruto y Killer B volvieron a ser ellos mismos. Las cadenas retrocedieron, los dos quedaron inconscientes en el piso con la piel a carne viva por el despertar de sus bijuus.

Con dos menos, Mori a paso lento por el increíble dolor que sentía por la herida que le habían hecho fue hasta estar frente a Sakura. Ah, esto es lo que él. Se había creído que al huir de la aldea podría evitar el destino doloroso de sus nietas, Sakura no tendría que cargar con el peso de ser la reencarnación del árbol del chakra y Sakuna el peso que conlleva el ser una Haruno encargada de velar, proteger y ocultar el árbol del chakra. Parece que estaba equivocado. Al final su misión de volver a Sakura en sí cuando el poder se desbordara se había cumplido.

—Es hora de que vuelvas a donde perteneces —dijo Mori. Hizo un par de sellos hasta que la punta de su dedo índice y medio brillaron de color verde y los guió hasta la frente de Sakura.


Sakura yacía dentro del mar oscuro, se sentía muy cansada, los últimos rayos que se filtraban hace poco que habían desaparecido y tenía mucho sueño así que había cerrado los ojos para dormir un momento. Quizá así el dolor desaparecería.

Todo estaba tan tranquilo y frío hasta que una corriente la despertó de golpe cuando la corriente de agua golpeaba su cuerpo por una fuerza invisible, estaba yendo hacia arriba, los rayos de luz que se filtraban se hacían más visibles e incluso la superficie misma estaba tan cerca. Algo la estaba empujando fuera hasta que salió volando hacia el cielo. Gritó al verse nuevamente con aire fresco, sabiendo que todo lo que sube tiene que bajar cerró los ojos con fuerza cuando comenzó a descender, más pronto que tarde iba a caer al agua nuevamente.

—Abre los ojos.

Esa voz la conocía, al hacer lo que le dijo no vio el agua sino un verde césped bajo ella. ¿Ahora dónde estaba? Al alzar la mirada estaba un gran prada rodeado de colinas llenas de árboles de Sakura a sus alrededores con brillante un brillante pasto decorando la superficie. ¿Dónde estaba el mar oscuro?

— Sakura.

Al alzar la mirada frente a ella estaba su abuelo Mori bajo la sombra de un gran y solitario árbol pelón.

—¡Abuelo! —gritó corriendo hacia el.

Los dos se dieron un fuerte abrazo sabiendo que quizá sería el último que se darían.

—Yo… Tenía mucho miedo, yo, yo creí que te fuiste por mi culpa y por mi culpa moriste —dijo finalmente derramando su dolor y lágrimas sobre la ropa de su abuelo.

—No Sakura, no es tu culpa, fue mi miedo lo que hizo que me fuera. No quería que pasaras por todo esto pero al final lo único que logré es que sufrieras más —dijo Mori acariciando su cabellera rosada con cariño—. Sakura, de ahora en adelante debes ser fuerte, no cometas los mismos errores que yo. El miedo no te debe controlar, tu debes guiarte por el amor y lo correcto.

—No quiero perderte otra vez.

Los hombros de Mori descendieron sabiendo el pesar que esto le causaría a su nieta, la muerte no es ineludible, no había forma de que le dijera que todo estaba bien.

—No puedo regresar, esta es nuestra despedida —retiró un mechón del cabello de su nieta antes de seguir hablando—. Aunque me haya ido debes saber que tus padres y yo estamos orgullosos de ti y tu hermana, a pesar de que no estamos presentes seguiremos en tu memoria y aunque no nos veamos ahí estaremos para todos ustedes.

No quería dejarlo ir, quería quedarse aquí para siempre.

—Dile a tu abuela y hermana que las amo —dijo Mori al darle un beso en la frente.

—Adiós, abuelo.


Mori volvió a toser sangre, sus fuerzas comenzaban a fallarle. La energía que brillaba en el collar de Sakura se expandió hasta cubrir todo su cuerpo en un brillo dorado.

Lentamente las heridas restantes comenzaron a curarse y el color negro de su cabello comenzó a retroceder hasta que el brillante y único color rosado volvió a ella, para entonces, la capa dorada que la cubría explotó en olas expansivas cubriendo todo el lugar. Los lugares derrumbados volvieron a sus lugares desenterrando a los atrapados, la gente que tenía heridas fueron curados mientras que los muertos de hambre dejaron de intentar atacar y comer a la gente e incluso sus cuerpos esqueléticos comenzaron a tener forma y más energía en ellos.

Cuando la última ola desapareció dejando todo como antes de la invasión el cuerpo de Mori cayó al piso inerte al mismo tiempo que Sakura abría los ojos mostrando aquel color jade que la caracterizaba. Se sentía desorientada, cuando se puso de rodillas se sintió mareada y estuvo a punto de caer al piso del cansancio si no fuese porque Itachi apareció detrás de ella y la sostuvo entre sus brazos. Una vez segura cayó inconsciente por el agotamiento.

Tsunade como todos los demás tenía la boca abierta y los ojos fijos en su estudiante.

El mundo iba a cambiar luego de este descubrimiento, para bien o para mal no estaba segura.

Lo único que sabía es que King y Saito desaparecieron y que un nuevo peso se posaba en sus hombros al ver interés en los miles de ojos, incluidos los kages, en su estudiante.


Próximo capítulo: Consecuencias.

24/05/2020