El título de este capítulo está inspirado en una historia que me encanta en inglés. Por suerte está terminada, si pueden vayan a buscarlo. Las historia de esta historia me encantan 3

Si no puedes con el mundo azótalo

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Ya habían pasado unos días desde la escena del beso en el mercado de Konoha y la cena con la familia de ambos. Desde entonces Sakura ya se había acostumbrado a las miradas curiosas que algunas mujeres le lanzaban. Ignorando aquello, poco a poco a punta de esfuerzos logró incorporarse nuevamente a su rutina del hospital, claro, con un equipo cuidando su seguridad en todo momento. Al principio había sido casi respirando sobre su cuello hasta que reiteradamente los mandó a volar por las ventanas (lo únicos con los que no pudo lograrlo fue con Kakashi e Itachi. Shisui fue espantado por Ino).

Actualmente, se encontraba en su trabajo, ya habían pasado varias horas desde que tuvo su último descanso por lo que ella e Ino con un té en mano respectivamente fueron a las mesas de la cafetería en búsqueda de un lugar "cómodo" para descansar.

—No puedo creer que esté tomando té en vez de mi preciado café por tu culpa —dijo Sakura, una sombra oscura cubría su rostro con pesimismo.

Trató de imaginar en vano que el té en su mano era su preciado café que la volvería a la vida. Tardíamente pudo comprender por qué Tsunade bebía su preciado Sake a escondidas de Shizune.

—Admitelo frentona, cuando estés embarazada del bebé de Itachi haré lo mismo por tí —arrugó la nariz con soberbia pasando por alto el sonrojo en las mejillas de Sakura—. Esto se llama solidaridad, además nadie lo sabe así que como mejor amiga me tienes que ayudar.

Puso los ojos en blanco. Tenía un punto, no iba a dejar a su amiga sufriendo oliendo el delicioso aroma de café barato, que aunque no sabe tan bueno, les llenaba de energía en momentos de cansancio. Maldición ya estaba babeando por un buen café.

—¡Karin! —saludó Ino una vez que fueron a las mesas.

La pelirroja estaba sentada en una mesa no muy lejos de ellas, al verlas les sonrió. Karin había entrado al laboratorio del hospital así que verla en los corredores o el comedor no era difícil.

—Y yo que pensé que había pasado un mal día regañando a las personas por no hacer bien las pruebas, se ven horribles —se rió con soberbia.

Poco a poco fue ganando confianza y descubrieron que estando las tres juntas podrían causar un gran dolor de cabeza para los demás, o para Sakura si las otras dos se juntaban para avergonzarla.

—Gracias, zanahoria y yo creo que esas arrugas en tu frente te quedan de maravilla —le respondió Ino con una fría sonrisa.

Cansada de la cirugía que duró ocho horas más las rondas que había dado anteriormente, Sakura se sentó junto a Karin y decidió ignorarlas mientras se daban sus "alabanzas" entre ellas.

—Por cierto, ¿no ibas a salir a comer con Shisui después del turno? —preguntó Sakura a Ino.

Finalmente las dos se detuvieron y miraron a Sakura. La sonrisa de Ino fue tan grande que parecía partir su cara en dos.

—Si, llevaré por todo Konoha a Shisui para que vean que ese hombre es mío —dijo con orgullo antes de que apareciera su ceño fruncido—, así no aparecerá otra perra y le coqueteaba a ese Uchiha. No me quejo, desde entonces duermo con él.

—Solo falta que le pongas un collar de perro que diga en la parte posterior que eres su dueña —arqueó Sakura la ceja.

Las dos sudaron frío al ver que Ino realmente lo estaba considerando.

—Diablos, si el embarazo te vuelve loca —dijo Karin en voz baja.

Ino y Sakura pudieron ocultarlo de todo mundo (excepto Mikoto), sin embargo supieron que Karin lo sabía desde un principio porque ella es tipo sensor. Por suerte para ellas, cuando Karin habló sobre el bebé solo estaban las dos así que explicaron la situación y ella accedió a no decir nada.

—Oh, cállate como si tu no estuvieras loca por "Sasuke-kun" —le refutó Ino.

La cara roja de Karin la traicionó.

—Ino, no seas así —le reprendió Sakura.

—Hum. Lo que sea, lo siento —dijo Ino arrugando la nariz—, quizá sí esté sensible. ¡Oh! Por cierto, no les conté cómo me fue cuando les presenté a mis padres a Shisui y declaré que es el hombre con quien me casaré, a Shisui y mi padre por poco les dio un infarto, luego él se puso a llorar. Mi madre estaba tan contenta que ya estaba pidiendo hijos, mi papá lloró más fuerte y Shisui se puso pálido. Lo que no saben esos dos es que ya lo estoy.

Se rió tan fuerte que se escuchó por toda la sala. Tanto Sakura como Karin se rieron de nerviosismo por estos cambios de humor tan radicales. Internamente pidieron a Shisui que fuese fuerte y sobreviva.

—Sigo opinando que debes decirle pronto —dijo Sakura.

La risa estruendosa acabó y entonces Ino jugó con su té.

—Lo sé... No he encontrado el momento indicado.

—Nunca lo habrá si no das el primer paso —dijo Karin.

—Supongo que sí —dijo ella sonriendo afablemente.

Poco después de platicar un poco las tres chicas se separaron, Karin para volver a trabajar en el laboratorio mientras que las otras dos chicas para descansar un poco en sus oficinas. Como el té no le aportaba mucha energía, Sakura caminó despacio por los pasillos en un intento de ahorrar energía, platicar con Ino embarazada y Karin de malas es el doble de esfuerzo de lo normal. Así que cuando llegó a su oficina tiró al piso su bata, se quitó sus zapatos y tumbó en el sofá boca abajo con un pie sobre el respaldo y otro volando. En un par de segundos se quedó totalmente dormida.

No sabía cuánto tiempo había pasado cuando sus ojos se abrieron pesadamente, un delicioso calor la envolvió con cuidado. Estiró su mano hacia el objeto encontrando que era una manta, además de eso notó que no estaba boca abajo sino bien acomodada boca arriba con sus pies acomodados, además un delicioso olor tostado flotaba en el aire.

Con cuidado se sentó en el sofá, al ver una sombra en su periferia volteó a ver encontrando a Itachi, él estaba usando su escritorio, no tenía mucho en la aldea al notar que traía puesto su uniforme ANBU, al parecer estaba haciendo el informe al ver que estaba usando un rollo y pluma para escribir.

—Llevo una hora aquí, te vi dormida y decidí acomodarte —dijo Itachi sin despegar la vista del rollo—, en la mesa hay café y comida, debes tener hambre por el modo en que caíste dormida.

Al bajar la mirada inmediatamente se encontró con la bebida y comida. Lo primero que hizo fue tomar un trago del café que aún seguía caliente. Dejó escapar un suspiro de alegría al sentir el sabor amargo de alta calidad en su paladar. Con solo ese sorbo sintió que su energía volvía a ella. Por si fuese poco la comida hecha a mano en vez de la preparada en el hospital es un manjar.

En silencio decidió disfrutar de su comida al ver que Itachi seguía ocupado escribiendo. Además comer esto después de un par de días de haberse privado de la comida de Itachi porque se fue a una misión corta era un lujo.

—Definitivamente eres el encargado de la comida. Si algún día decides dejar de ser ninja debes poner tu restaurante —dijo Sakura cuando finalmente terminó de comer.

Dejó de escribir, finalmente miró a Sakura y enarcó una ceja entretenido.

—Hablemos hipotéticamente, no me mires así —se rió Sakura—. Tienes que admitirlo, tu cocina es mil veces mejor que la mía.

En esto Itachi estuvo de acuerdo.

—Hn. No queremos morir intoxicados.

La almohada que le lanzó la esquivó muy fácilmente así que hizo un mohín antes de reírse

—Supongo que si sabe horrible. Debería practicar y darle mi comida a Naruto cuando regrese del entrenamiento, con Kurama no puede morir tan fácil.

—Hn —siguió su reporte.

El silencio los envolvió mientras Sakura terminaba su café e Itachi seguía con su reporte. A pesar de no decir nada entre ellos se sentían muy cómodos, no había necesidad de llenar el silencio con palabras. Cada quien podía hacer lo suyo estando con el otro si es posible.

Sakura contempló el semblante de Itachi, fueron cinco días que se tuvo que ir Itachi a una misión rápida, el tiempo más largo sin verse. Verlo nuevamente le dio un sentimiento reconfortante y nostálgico. ¿cuánto puede cambiar una persona en tan poco tiempo como para añorar a alguien?

Impulsada por ese sentimiento dejó su taza de café y fue hacia él. Tomó su pluma para detenerlo y giró el asiento para quedar frente a frente, su rostro sin emociones la enfrentó, ella sonrió un poco traviesa. Tiene derecho a divertirse un poco después de no verlo tanto tiempo.

—Este es mi asiento.

El la miró sin alterarse.

—Alguien no lo estaba usando, no veo porqué no usarlo. No veo tu nombre en él.

Reprimió las ganas de chasquear la lengua. No iba a dejar que la haga enojar tan fácilmente como quiere. Se sentó en sus piernas y pasó sus manos por su firme pecho.

—Yo hubiese pensado que después de cinco días de no vernos estarías más atento a mí —dijo fingiendo tristeza.

Realmente se sentía conmovida porque fue atento con ella y sus necesidades cuando la vio contorsionada en el sofá, incluso notó que acomodó la bata en el perchero y sus zapatos estaban acomodados junto a la puerta. Un poco de drama no está nada mal.

Las manos de Itachi acariciaron su cadera, Sakura tuvo que morder su labio para que no dejará escapar el suspiro, sus manos se sentían calientes en su piel aún cubierta por la ropa.

—Una hora —le susurró en la oreja haciendo cosquillas.

Sus mejillas se tornaron rojas. ¡Eso no decía absolutamente nada! ¿Qué quería decir con eso? Al notar que aunque tenía su semblante en blanco sus ojos brillaron con picardía. ¿Será? ¿El pudo? Al instante quiso levantarse pero las manos de Itachi sobre su cadera la mantuvieron firme sobre el.

—Me quedé a tu lado un rato —el tono de su voz se tornó más grave cómo chocolate fundido. Finalmente sus labios se torcieron hacia arriba—. ¿Qué estabas pensando, Sakura?

Parecía una granada brillante con el color rojo que adornaba su rostro revelando sus nada inocentes pensamientos. Ante esto Itachi rió lo más bajo que pudo y mordisqueó el cuello de Sakura con deseo. En realidad también quiso estar con ella bajo las sábanas dentro del departamento una vez que dejó las puertas de Konoha. Fue una sensación totalmente nueva y agradable de experimentar. El saber que ella sentía algo similar lo puso de buen humor.

—I-Itachi, alguien puede entrar —dijo ella mirando dubitativa la puerta de su oficina. No es raro que llegue deprisa a su oficina por alguna emergencia.

—Tiene seguro —dijo metiendo sus manos bajo la playera.

Su mente se puso en blanco al sentir sus manos sobre su piel y su lengua rodar por su cuello hasta que ambos se besaron con pasión. No pudo más que responder a su toque acariciando su pecho, fueron tantos días que no sintieron el tacto del otro sobre sus pieles que no pudo más que rendirse al instante.

—Me encanta verte en uniforme —dijo ella contemplando la ropa de
Itachi.

—Deberíamos hacer esto más seguido, la próxima vez en mi oficina.

—¿Qué? —dijo horrorizada. Su oficina está en la sede ANBU si aquí es fácil que los pillen ahí aún más.

No tuvo tiempo de decir nada más porque Itachi la sentó en el escritorio, se puso entre sus piernas y con una mirada hambrienta comenzó a besarla nuevamente.

El deseo de objetar salió volando por la ventana dejándose llevar por el deseo, rodeó su cadera con sus piernas para sentirlo más cerca.

—Te extrañé —dijo Sakura una vez que dejaron de besarse—. Apuesto que tu no dormiste por no estar conmigo.

Itachi se detuvo de quitarle su falda y la miró, al ver la picardía en su mirada, el sentimiento de desafío comenzó a crecer. Le quitó la falda golpe y comenzó a acariciarla dentro de ella.

—¿Quien sedujo a quien? —dijo él.

Se mordió el labio para reprimir el gemido.

—¿Quien se enamoró primero? —dijo con voz entrecortada.

Él aceleró su paso.

—¿Quien besó primero a quién? —respondió.

Al acelerar el movimiento de sus dedos, en un jadeo Sakura se agarró a Itachi como si de un ancla se tratase y gimió fuerte. Parecía que hace años que no tuvo sexo con él por lo que su orgasmo llegó mucho antes y más intenso de lo que esperaba. Con los espasmos aún recorriendo su cuerpo se acostó en su escritorio y contempló a Itachi. Como un dios se erguía sobre ella con el torso cubierto de sudor y la respiración agitada.

—Mas te vale que esto no termine aquí —le amenazó ella.

Una sonrisa grande y perversa se deslizó por los labios de Itachi en el instante que sus ojos se tornaron rojos para quemar este momento en su memoria.

—Esto acaba de empezar —dijo antes de bajarse los pantalones.

Los ruidos dentro de la habitación entre voces y el movimiento tambaleante del escritorio de Sakura en un vaivén rápido y errático. El calor fue aumentando hasta altos niveles hasta que ambos sintieron fuegos artificiales explotar dentro de ellos una vez que el orgasmo los ahogó y él se vino dentro de ella.

Una vez que sus cuerpos se relajaron, Itachi sin separar la unión entre ellos la cargó y se sentaron sobre la silla uno acariciando al otro disfrutando de este momento de paz. Itachi acariciando su espalda y Sakura su cabello.

En eso ella comienza a reírse, se separó lo suficiente para ver que él enarcó la ceja, curioso.

—Si tu familia nos viera así nos llevaría inmediatamente por mancillar la pureza de su heredero.

Divertido, llevó una de sus manos a una de las nalgas de Sakura y la acaricia, Sakura gimió y comenzó a moverse al sentir que el miembro de Itachi comenzaba a endurecerse dentro de ella.

La oficina de Tsunade se encontraba en total silencio, incluso los rayos de luz no se atrevieron a pasar por las ventanas dejando la habitación con poca iluminación. En su escritorio se encontraba Tsunade con las manos entrelazadas topando su visión, junto a ella había dos pergaminos y dos botellas de Sake, una vacía otra y a medio terminar.

Shizune entró a la habitación con Tonton entre sus manos, al ver el semblante de Tsunade ni siquiera se atrevió a recriminarle por las botellas de Sake, incluso se acercó y posó unas de sus manos sobre el hombro de su mentora.

Tsunade estaba tan sumida en ella que al sentir la mano de Shizune dio un pequeño salto en su asiento, sorbió su nariz y parpadeó varias veces, sus ojos estaban rojos y unas ojeras negras se marcaban bajo sus ojos del cansancio.

—A veces me pregunto si ser Hokage fue la mejor elección —dijo recostandose en su asiento. Sentía como si todo el peso del mundo estuviera cayendo sobre ella.

—Haces lo mejor para todos y por ese equipo, no creo que exista un mejor camino —le trató de reconfortar, ella se veía igual de cansada que Tsunade.

Tsunade se quedó en silencio pensando y contemplando los dos pergaminos antes de fruncir el ceño con disgusto.

—No le podemos decir a Naruto sobre la muerte de Jiraya hasta que regrese, tiene que enfocarse en su entrenamiento —dijo con dolor haciendo a un lado el pergamino del informe sobre la muerte de Jiraya y ver el otro que la hizo suspirar—He tratado de postergar lo más posible esto, ya no puedo contener más al consejo y líderes de clanes. Convoca a todos ellos y el equipo siete, Sakura los necesitará.

Shizune preocupada apretó su agarre en Tonton.

Frente a la puerta del departamento de Sakura esperaba un agente ANBU con paciencia mientras esperaba que la dueña apareciera. Una vez que la puerta se abrió se irguió por completo cuando se encontró con el subcomandante de la armada ANBU con solo un pantalón.

—Capitán —saludó con seriedad.

Itachi asintió con la cabeza.

—¿Sucede algo? —preguntó Sakura apareciendo detrás de Itachi con tan solo una bata que le cubría hasta los muslos.

El ANBU no dijo nada sobre la situación comprometedora de ambos.

—Haruno Sakura se le cita a las seis de la tarde en la sala de congresos, el pergamino que debe mostrar —dijo el ANBU antes de girarse hacia Itachi—debido a que su padre no se encuentra en estos momentos como heredero se le cita a las seis de la tarde en la sala de congresos.

Le dió a ambos sus pergaminos y se fue.

Al cerrar la puerta ambos leyeron sus pergaminos, Sakura con preocupación.

—Esto no me da buena espina —lo dijo en voz alta.

Por la cara de Itachi, Sakura pudo notar que él se encontraba pensativo. Al terminar de leer su pergamino la pelirrosa una pequeña hoja de papel del tamaño de un pulgar, la letra la reconocía como la taquigrafía de Tsunade. Es un tipo de escritura que hasta los civiles la conocen así que los ninjas no se ven muy interesados en aprenderla, es por esta razón que Tsunade, Shizune y ella la usan para enviarse mensajes cortos y de bajo y mediano riesgo.

"Los coyotes vienen en camino. Intenté detenerlos lo más posible"

Desde su hombro Itachi leyó la nota y se tensó.

—Ellos me quieren —susurró Sakura.

El ambiente comenzó a oprimir cuando el chakra de Itachi comenzó a brotar por sus poros con violencia. Cuando Sakura se dio la vuelta para verlo se quedó muda al ver su aura amenazante acompañada por su mangekyo sharingan activado.

—No lo permitiré, si intentan algo se las verán conmigo —dijo Itachi con voz grave y atronadora, de sus ojos salían chispas.

Conmovida de verlo así se acercó a él y le acarició el mentón con cariño a pesar de que cualquiera se hubiese estremecido por su letal mirada.

—Gracias. Primero hay que ver qué quieren y luego les patearemos el trasero, juntos —le guiñó el ojo antes de ponerse de puntillas y darle un beso en los labios.

Lentamente, Itachi se fue relajando en el beso hasta que finalmente se tranquilizó y le devolvió el beso con posesión, sus manos viajaron dentro de la bata de Sakura, en cuanto ella dejó escapar un gemido aprovechó para meter su lengua en su boca, ambas comenzaron a luchar entre sí. Los movimientos de ambos se volvieron guturales, erráticos y posesivos. Sakura gimió cuando de pronto su espalda golpeó contra uno de los muros del departamento y la mano de Itachi acariciaba la parte dorsal de su pierna hasta levantarla y engancharla a su cadera.

Sakura gimió cuando los labios de Itachi hicieron un camino por su cuello hasta llegar a la unión de éste con su hombro y le dio un mordisco.

Extasiada, le quitó el pantalón quedando desnudo y ella se quitó su bata con lentitud, a propósito para que Itachi viera todo el momento.

—No dejaré que nadie te lleve lejos —volvió a decir entre besos con posesividad. La sujetó del trasero hasta que la levantó y la tuvo a la altura.

—No dejaré que te lleven lejos —repitió Sakura. Estaba tan excitada que tomó del cabello a Itachi e hizo que ambos se besaran—. Te quiero ya.

Ambos gimieron al sentir el roce de sus sexos frotarse entre sí.

Esta vez el sexo en la pared fue posesivo y salvaje. Por suerte para ellos, ya había lanzado un jutsu silenciador así que las rondas de sexo quedaron dentro de las cuatro paredes.

Las reuniones dentro de sala de congresos siempre suelen ser con ropas formales tradicionales y de carácter de importancia para el futuro dentro de Konoha. Por esa misma razón Sakura estaba tomada del brazo de Itachi con un kimono color blanco con bordes rosados, con un obi negro y una chaqueta roja, detrás de ella el escudo de su familia, la ropa tradicional de su clan. Un contraste con la ropa tradicional de los Uchiha que consiste en un kimono con la parte inferior de color gris con la perte superior negra, un obi blanco y de color azul marino un montsuki (chamarra) color azul marino con el logo del clan Uchiha en la espalda.

A las afueras de la sala ellos esperaron y vieron a varias personas entrar y evaluarla con disimulo, con esto solo afirmó sus pensamientos. Van a hablar sobre ella.

—Princesa, Itachi —saludó Shisui llegando con una ligera sonrisa.

Por lo que parecía, Shisui también sospechaba que iban a hablar sobre ella. Como regla general, los líderes de clanes van con el siguiente líder o en su caso, con un compañero de gran confianza como era el caso de Itachi ya que su padre no se encontraba en estos momentos dentro de Konoha.

—Shisui, creí que vendrías con Ino.

—No, esto es un asunto del congreso, debemos respetar las reglas —respondió haciendo un puchero.

El verlo serio era una gran novedad. Iba a decirle algo cuando por la periferia ve a su abuela y hermana.

—Sakura —llamó Sakuna—¿Sabes de qué se trata esto? Danzo no quiso decirnos nada.

Sus labios se mantuvieron cerrados. Al ver el silencio de parte de su hermana el semblante de Lily se torció y el de Sakuna se preocupó. En un instante lo entendieron. El asunto interno es ella y usarla como arma y máquina de bebés superpoderosos.

—Haruno, Uchiha, ya va siendo hora de entrar —dijo Tsunade apareciendo detrás de ellos.

El Hokage siempre el último en entrar por lo que se apresuraron a tomar sus respectivos lugares dentro de la sala, entre ellos Sakura pudo ver a su sensei junto a Sai, a sus amigos junto a sus padres otros conocidos y a Itachi con Shisui justo del otro extremo de la sala frente a ellas, el lugar que es asignado para el clan Haruno. Al parecer el clan Haruno era el único que tenía a tres personas, ni siquiera los Hyuuga e Inuzuka que tienen dos herederos permitieron traer más que a uno. si, esto va a ser sobre ella.

Cuando Tsunade subió al podio frente a la sala de media luna todos quedaron en silencio esperando la noticia.

—Muchas gracias a todos los presentes por venir de improviso pero tenemos dos temas que hablar sobre Konoha y su futuro —comenzó a decir con el semblante en blanco, como toda una líder—, Lamento comentarles en esta reunión que he recibido malas noticias que repercutirán en nuestra aldea y futuro.

Algunas personas susurraron entre sí.

—Como sabrán Akatsuki es una organización criminal de categoría S que ha atacado a varias aldeas e incluso capturado al Kage de Suna en su búsqueda de los Bijuus —siguió hablando—, por la seguridad de nuestro país, quiero honrar la memoria de uno de nuestros mejores ninjas, alguien que aceptó esta misión a muerte para el reconocimiento de la posible sede de este grupo y murió en batalla. Me temo informarles que el Sannin Jiraiya ha muerto en batalla.

El ruido dentro de la sala explotó en un instante. Las gemelas Haruno se llevaron las manos a la boca por la sorpresa, el maestro de Naruto ha muerto. Preocupadas se miraron ¿Naruto lo sabrá? No, lo sospechaban. Era casi imposible que él lo supiera estando en su entrenamiento con los sapos.

—¿Qué pasará con la aldea? ¡De seguro buscarán al Jinchuriki!

Al instante las dos y sus amigos miraron con amargura a la persona que habló.

—¡Sí!, ahora tenemos la ventaja contra otras aldeas ya que les quitaron los suyos, no podemos dejar que se lleven el nuestro.

Las dos temblaron de enojo, después de todo el esfuerzo de Naruto aún hay personas que lo miran como una piedra que tiene el poder que les conviene.

—Vendrán a Konoha —dijo otro.

—¡Debemos reforzar la seguridad!

Las opiniones de varios comenzó a llover, unas más descabelladas que otras por la histeria de la supuesta llegada de Akatsuki.

—¡Deberían estudiar la sangre de Haruno Sakura y usarla como arma! —gritó otro.

Con el silencio sepulcral que se hizo Sakura cerró los ojos con pesadumbre cuando finalmente hablaron de ella. No se podía evitar.

—Si, El Kyubi no está pero ella sí —dijo el de un clan menor.

—La investigación sobre su sangre está suspendida por riesgos a su salud e integridad física y emocional —dijo Tsunade al instante con voz firme. Miró a todos y cada uno de los miembros en la sala entornando los ojos—. No usaremos a mi estudiante.

Utilizó su poder como Hokage, Sanin y mentora para poner una línea entre ellos y Sakura. Por desgracia, es lo más que podrá hacer por ella. Lo malo es que algunos no se quedaron con los brazos cruzados.

—Es su deber con el pueblo proteger a las personas.

—Con un poder tan grande como el de ella no debe quedarse así.

—Es solo una chica y una integrante más del pueblo, me niego a arriesgar a una de nuestros ninjas por un experimento que puede salir mal —dijo Danzo defendiendo a Sakura—, además, Haruno Sakura entra en la protección de clanes demi caídos.

Fue casi como un vaivén entre las opiniones de algunos, los futuros herederos miraron con impotencia cómo trataban de jugar como meros peones a sus amigos mientras que sus padres, maestros y Kakashi tratan de defenderlos como las personas que son. Sin embargo, las palabras de Danzo condujeron a algo aún más torcido.

—Es cierto, los Haruno son un clan demi caído, por qué no juntarla con el clan Hatake, podrán producir hijos poderosos que protegerán el futuro de Konoha.

Tanto Kakashi como Sakura se miraron uno al otro pálidos como una hoja al pensar en hijos entre ellos. ¡Absolutamente no!, quisieron gritar. Itachi por su parte entornó los ojos a Kakashi que al sentirlo alzó las manos en señal de paz.

De pronto todos comenzaron a dar sus ideas de con quién será mejor emparejar a Sakura, algunos líderes incluso ofreciendo sus hijos dando argumentos de por qué ellos son la mejor elección.

Tanto Lily, Tsunade, Sakuna y Sakura rechinaron sus dientes al convertirse las dos menores en un par de exquisitos filetes finos que escoger. Tanto Itachi como Shisui se quedaron en silencio memorizando los rostros de los que se atrevían a ofrecer a su familia a Sakura.

—Mi sobrino Neji es la mejor opción entre todos —dijo Hiashi finalmente mirando a Sakura con altivez—, es un pródigo a su joven edad, con su Byakugo, el control perfecto de Haruno Sakura y su límite de sangre seremos una gran ayuda al pueblo.

Nadie se atrevió a decir nada más. Varios de ellos se miraron entre sí e incluso algunos a Itachi esperando que dijera algo sobre su relación con Haruno.

—Yo no tengo el poder de escoger lo que es mejor para ella —fue lo que respondió él con una sonrisa orgullosa que sorprendió a casi todos dentro de la habitación.

A la mierda, pensó Sakura. Saltó de su asiento ignorando las miradas de todos y se puso a un lado de su maestra poniendo una mano en su hombro para tranquilizarla.

—Si quieren esto, lo haré, ¿Quieren ver que no huiré de Konoha y me quedaré aquí? Acepto —dijo con una gran sonrisa.

Se sorprendieron, Hiashi enarcó la ceja. ¿Así de fácil va a dejar al Uchiha y juntarse con su sobrino?

Sakura se dirigió hacia Itachi hasta que se apoyó en su mesa y tomó su mano.

—¿Te casarías conmigo?

Todos jadearon, Hiashi parecía que le iba a dar una convulsión. Los ojos de Itachi brillaron.

—Si.

Siguiente capítulo: Compromiso

26/oct/2020