Hikigaya caminaba por las calles de Tokio, su destino estaba cerca, pronto vería a Miura y no sabía que iba a pasar. Ella le pidió que fuera, no podía negarse y necesitaba respuestas, tenía que aclarar todo de una vez.

Pensaba en lo ocurrido hace solo unos momentos "todo esto es algo que no se puede evitar, ¿O si?" se pregunto el joven "¿que piensa de mi? ¿que ve en Hikigaya Hachiman?"

El la apreciaba eso era verdad, la veía como una hermana, aunque recordar la sensación de su cuerpo pegado al suyo definitivamente no era la sensación que provocaría una hermana, Miura era hermosa y sexy, muy sexy, pero no había forma que ella lo viera como una posible pareja ¿verdad? después de todo, a lo largo de su vida nunca había tenido una pareja, por lo tanto no debía ser muy atractivo para las chicas ¿cierto? Siguió caminando sin apuro y sumido en sus pensamientos

Su primer día en la universidad de Tokio no había empezado como esperaba, encontrarse con conocidos de Sobu lo había tomado desprevenido y sin ninguna duda eran por mucho los peores que pudieron estar en su misma carrera, Hayama Hayato y Yumiko Miura. No tenía nada contra ellos, solo no toleraba lo que eran, ella era toda una princesa pretensiosa, caprichosa y molesta la clase de mujer que no queria tener cerca, pero el peor de los dos era Hayama manipulaba y engañaba a las personas que lo rodeaban a su conveniencia, sin siquiera inmutarse por ello y siempre con una sonrisa en el rostro.

No le extrañaría que Miura hubiera sido manipulada para acompañarlo en esta carrera universitaria, para servirle de protección con posibles pretendientes molestas que pudieran aparecer durante su estadía universitaria, así es como actuaría el Hayama que conocía y muchos ignoraban.

Siguió leyendo su novela ligera, sentado al fondo del salón sin nadie cerca, mientras esperaba que comenzaran las clases, un hábito que practicaba cada vez más seguido y disfrutaba. "Sería lindo renacer en un isekai" fantaseaba absorto en su lectura "podría tener un harem, tener riquezas, aventuras" se rió de su linea de pensamientos

-hola Hikigaya-kun- saludo un joven de cabellera rubia sonriendo amablemente

El ni siquiera volteo a verlo, reconocía claramente la voz, por lo que siguió leyendo su novela e hizo un leve saludo con la cabeza en señal de respuesta, esperaba que eso hiciera al rubio abandonar el lugar, no lo toleraba cerca

-tan amigable como siempre ¿verdad?- se rió levemente para animar el ambiente frío que se sentía -oye me preguntaba, ¿no te gustaría sentarte con nosotros?- le pregunto refiriéndose a el y seguramente a Miura -podríamos ayudarnos mutuamente-

"¿Ayudarnos mutuamente? lo dudo mucho"-paso- fue toda la respuesta que dio "por favor no me metas en problemas, lo único que quiero es estar tranquilo, además estoy seguro de que a tu compañera no le gustaria eso" -prefiero estar solo, no necesito su ayuda, igualmente gracias por la consideración- "te rechace cortésmente así que por favor retiraré y no molestes mas"

Hayato lo miro unos instantes, parecía pensar sobre si insistir o no -bueno si cambias de idea ven con nosotros, o si solo quieres hablar no te contengas y acércate- se despidió sonriendo

El pudo verlo alejarse y vio a Miura observandolo, parecía interesada en como salía las cosas, seguramente aliviada de mantener la atención de Hayama para ella sola "me gustaría que el tiempo avance más rápido" miro por las ventanas para distraerse "¿como les estará yendo a ellas?" cerro los ojos y negó con la cabeza "bueno ese ya no es mi problema" se resignó a seguir esa linea de pensamientos, en ese momento se escucho la puerta abrirse

-Hola a todos soy su profesor...- el hombre mayor se presentó ante todos, explico algunas normas y comenzó la clase inmediatamente.

Así pasaron los días con sus compañeros conociéndose y formando grupos de estudio, en el que él no estaba incluido, no era nada raro, ya que rechazo a los que se le acercaron para incluirlo. Se habituó a sentarse al final de la clase en la esquina, los asientos eran para tres personas y había tres filas de cinco, la mayoría se sentaban al frente, pero él no y los asientos del frente y el costado de él estaban libres para su comodidad, así paso la primer semana en la universidad de Tokio.

Era el lunes de la segunda semana de estudio en la universidad, como era habitual llegó a la misma hora de siempre se sentó y saco una novela para leer, los otros alumnos llegaron al poco tiempo hasta que sintió que algo no estaba bien, levantó la vista y vio a Hayama y Miura frente a él

-buen día Hikigaya ¿te molestaría que nos sentemos contigo?- pregunto el rubio con una sonrisa amable

"Esto tiene que ser una broma, pensé que te lo deje claro la primera vez, presta atención a tu acompañante, me mira con una cara asesina da miedo" -si me molestaría, me gusta estar solo- volvió la vista a su libro "por favor váyanse a sus asientos, solo déjenme tranquilo"

-¡por favor Hikigaya, dejamos sentarnos contigo!- casi grito el rubio para sorpresa de la clase y de Miura, todos estaban mirando la situación, veían a Hayato inclinado suplicando a un Hikigaya sorprendido

"Hijo de... Todos están mirando, ¡maldito desgraciado!, en esta situación no me dejas muchas opciones sin quedar mal parado frente a todos, das miedo Hayama y por eso no me agradas nada" -estamos en un recinto de estudio, por favor no grites aqui- dijo lo más calmado que pudo, no tenía muchas opciones las miradas del resto de compañeros lo hacían sentir culpa "bien jugado idiota" -si tanto lo deseas puedes sentarte, no hace falta que lo pidas asi- después de decir eso volvió a su lectura "solo no me den problemas"

-muchas gracias Hikigaya-kun y perdón por gritar- dijo el rubio -me deje llevar un poco- se rió

"No me engañas, me obligaste a aceptarlos aquí, ese acto pudo parecer algo espontáneo pero no ahí duda que lo tenías planeado" -no te preocupes- por supuesto no podía decírselo, así que se resignó, no cambiaba mucho que se sentarán con él solo debía ignorarlos, levanto la vista y vio que Miura lo seguía mirando -¿necesitas algo? - "no vayas a hacer una escena por favor"

-yo también- dijo sin más mirándolo firmemente

-¿eh?- "por dios no vayas a gritar tú también, ¿acaso quieren que deje está universidad?" -si quieres sentarte no ahí problema, solo no me molesten- se adelantó antes de que pudiera decir algo más, ella sonrió y se sentó a la derecha de Hayama y a la izquierda de este estaba Hikigaya, pudo escucharlos charlar, pero se centro solo en el libro, no lo agarrarían con la guardia baja por segunda vez.

Parecía que su vida universitaria se alteraría un poco de lo planeado, pero bueno los pequeños cambios pueden ser aceptados.

finalmente había llegado edificio de Miura, aún faltaban 10 minutos para la hora acordada y la verdad no tenía muchas ganas de llegar a su apartamento antes de lo pactado, así que se dirigió a una máquina expendedora por un café, sin duda eso lo aliviaría del estrés que estaba pasando.

Durante el camino hasta aquí recordó los momentos en la universidad, como se fue acercando a Miura y a Hayama, como se fueron haciendo cercanos de a poco, como empezaron algunos problemas entre los tres, sacudió la cabeza no era momento para viejos recuerdos, miro su reloj faltaban 4 minutos "ya es tiempo" tiro la lata de café vacía y se encamino a el edificio.

Toco el timbre del portero eléctrico y le abrieron sin mediar palabras, se encaminó al ascensor "bueno Hachiman tranquilo, serénate, estás preparado, leíste muchas novelas románticas, también conoces bien a Miura todo saldrá bien" se reconfortaba a si mismo para sacarse los nervios, lo cual no funcionó" si de verdad existía un dios de las comedias románticas esperaba tener su bendición, para que esto salga bien" salió del ascensor y camino hasta el apartamento de Miura respiro profundo antes de tocar la puerta "bien es el momento"