Hijo#6: El dolor se comparte

El omega se encontraba acostado de espaldas al colchón mientras estaba a punto de follar con la mano derecha de su hermano.

Un alfa lo suficiente idiota como para aceptar su proposición, aun sabiendo que él era el hermano y enamoramiento de su jefe.

Tal vez la palabra suicida sea la mejor forma para describirlo, ya que duda que viva mucho tiempo cuando Tsukasa se entere de lo que hizo con él.

El imbécil (creo que se llamaba Keigo) lo empuja contra el colchón mientras se clava en su pequeño cuerpo debajo de él.

Sus gruñidos se mezclan a la perfección con sus sollozos al mismo tiempo que araña las sábanas para aliviar su incomodidad.

Ni siquiera estaba excitado, pero eso no le pareció importante al otro.

Tan pronto como lo penetro, él podía sentir como sus paredes se aprieta en un intento de expulsar al intruso dentro de él, quien seguía forzando su entrada en su interior.

Apenas tuvo tiempo suficiente para acostumbrarse a la sensación de tener algo dentro suyo, porque de pronto Keigo acelera el paso y lo golpea de nuevo.

- ¡Ugh! – Gime de dolor por las pulsadas que siente en su vientre por el trato brusco que le dan.

¿Por qué le dolía tanto su entrada? Estaba seguro de haber preparado sus partes inferiores para esto, sin embargo, eso no evitaba que soltara gemidos de dolor cada vez que el alfa lo penetraba.

Él quería terminar con esto, no saben cómo lo deseaba.

Pero en lugar de gritarle que parara, el pelinegro solo envolvió ambas piernas a la cintura del alfa.

Suplicando en silencio (en realidad no, por favor para) que siguiera embistiéndolo.

Su cabello ya se le pegaba en su frente por el sudor, al igual que su cuerpo mientras que sus ojos goteaban lágrimas por lo repugnante que se sentía.

- E-estas tan apretado – Murmuro entre dientes el alfa poniendo más fuerza en sus empujes.

Estaba tan apretado que es casi doloroso.

Podía sentir como la punta de su polla chocaba con el cuello uterino del omega que seguía retorciéndose debajo suyo, y como este se le negaba al acceso a ir aún más profundo.

No obstante, ya sentía que pronto se correría por lo que enterró su polla hasta dónde puede llegar y vacío su carga profundamente en el interior cálido del chico.

Bajo la incredulidad de Amane, quien no había esperado que terminaran tan pronto.

Pronto el nudo apareció para atarlos para los próximos cinco minutos.

Su vello público le hace cosquillas al trasero de Amane que seguía unido a él, en un punto que le hacía sentir ahorcadas al tenerlas tan cerca de él.

Sin embargo, se contuvo de vomitar el contenido de su estómago.

Lo menos que quería es que el estúpido intentara alejarse de él, aun con el nudo manteniéndolos conectados, solo porque no pudo mantener sus nauseas bajo control.

Se estremeció ante la idea de tener un desgarre por la culpa de un nudo.

Amane cerro los ojos evitando pensar mas en eso y en su lugar se concentro en calmar su respiración, terminaría con esto y se largaria a bañarse.

El alfa, Keigo, se llevó las manos a la frente y se echó su cabello hacia atrás mientras observaba al omega debajo suyo.

Era el sueño de varios yakuzas tener una oportunidad, por mas pequeña que sea, de estar en una relación con el mayor de dos hijos de su difunto jefe. Después de todo, el pelinegro tenia muchas cosas con que codiciar como por ejemplo, contaba con belleza, riqueza y poder.

Nadie dudaba que su familia podía darle todo Japón en bandeja de plata si así lo quisiese.

Era aterrador como atractivo, por eso que el alfa sonreía de oreja a oreja.

Si bien estaba contento con ser la mano derecha de su actual jefe, esa posición no se comparaba en nada con ser la pareja del mayor de los gemelos.

Lo único que tenia que hacer era fecundar la pequeña bolsita del omega y pronto todos estarían inclinados hacia él.

Aun sonriendo se acercó más al rostro de Amane hasta que casi sus narices se tocaban.

- Me gusto mucho lo que hicimos, que te parece repetirlo una vez más – Dijo lo más seductor posible.

Se encontraba seguro de poder conquistar el corazón del pelinegro, cuantas omegas han caído en sus manos con unas cuantas palabras acarameladas.

Y cuando el omega sonrió, su corazón se aceleró aún más rápido al pensar que pronto tendría mas poder del que tiene en la actualidad.

- Oh, como si quisiera que tu dedo pulgar volviera a estar dentro de mi – Se burlo Amane con una sonrisa sínica.

¿Eh?

- ¿P-pulgar? – Pregunto incrédulo por ser comparado por algo tan pequeño como eso.

- Bueno, en realidad seria medio dedo pulgar~ - Tarareo el pelinegro con una sonrisa pequeña, pero llena de veneno. – Supongo que las estadísticas de Japón estaban en lo cierto si comparamos tu tamaño –

Keigo parecía haberse convertido en piedra ya que quedo mudo por unos momentos.

Momentos que aprovecho Amane para sacar una pequeña pistola que se encontraba debajo de una almohada y sin dudarlo un segundo, pego con todas sus fuerzas la frente del alfa en varias ocasiones hasta dejarlo inconsciente.

El cuerpo inerte cayo de lado, sacando con brusquedad su polla floja de su agujero.

El omega ni siquiera se molestó en hacer un sonido por aquello, simplemente se quedo mirando su entrepierna con una mirada vacía.

Podía sentir como el semen salía de su entrada como la vez que fue violado, en ambas ocasiones se sentía pequeño y asqueado de su cuerpo.

Pero no importaba cuanto se tardará en limpiar su cuerpo o que usará, la sensación de gusanos percibía en él.

El pelinegro dejo escapar un suspiro.

Con algo de dificultad se levanto de la cama y se dirigió al baño para darse una larga ducha de agua caliente.

"Habrá sentido que le fui infiel" Pensó fugazmente el omega mientras abría a mas poder la llave del agua caliente.

Aquel pensamiento le hizo detenerse.

¿Yo infiel?

Se rio.

No podía haber una infidelidad si uno de los dos rechazaba la unión.

No debería pensar en cosas inútiles.

Dejó que el agua cayera sobre él, llevándose los restos de pensamientos y suciedad al drenaje.

Amane volvió a reír.

Pero esta vez era una risa burlona.

Una cansada.

Quien diría que, para destruir a alguien, deberías estar listo para sentir lo mismo que la personas que dañas, como si en realidad te estuvieras dañando a ti mismo.

.

Curiosidad que anhelo#6

Investigue mucho sobre las secuelas de una violación y un dato que me llamo la atención fue el hecho que la persona se siente sucio con mucha frecuencia.

Tocare muchos temas para las secuelas como la menopausia temprana, ansiedad de separación, trastornos de la ingestión de alimentos (anorexia, bulimia u obesidad), depresión, revictimización y como tema principal el embarazo no deseado.

Así que la historia se tornara oscura en varios momentos, por lo que están advertidos.