La ultraconservadora (¿O no tanto?)abuela de Ranma.

Ranma ½ y sus personajes son propiedad de Rumiko Takahashi.

Historia diluanma.

Escrito para la dinámica #GranConcursoMundoFanficsIyR

#WeLoveficsMundoFanficsIyR

#Por_amor_al_fandom_MundoFanficsIyR

El sudor perlaba su frente, poco le importaba haber remangado su pulcro yukata para poder caminar más rápido, la casa de los Tendo se vislumbraba lejana a pesar de estar a tan solo unos pasos. Se permitió tomar aliento por unos segundos en la puerta, ya que los pulmones le ardían y la obligaron a hacerlo.

—¡Ranma! ¡Ranma!— gritó en la entrada tratando de disimular, sin conseguirlo, su turbación.

El muchacho no tardó en bajar las escaleras saltando.

—¡Mamá! ¿Qué pasó?— preguntó mirando a todos lados a la defensiva.

—Hijo— Nodoka se acomodó el cabello y suspiró con una mano en el pecho — Ella viene… llegará en dos días, tenemos que apresurarnos y dejar todo en orden.

—¿Ella?— el joven ladeo la cabeza —¿Se trata de un reto?

Nodoka parpadeó mientras ordenaba sus pensamientos —Oh, no, lo siento hijo, perdóname, no te he explicado bien.

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—Tía Nodoka, así que…—Akane se sentó sobre sus talones con una taza de té en las manos.

—¿Esto es obra de mi viejo y el señor Tendo?— gruñó Ranma cruzándose de brazos.

—¡Oh!— Nodoka se llevó una mano a la mejilla —Olvidé mencionarle este pequeño detalle a tú padre.

—¿Qué pequeño detalle?

Todos giraron para ver a la persona que acababa de llegar.

—Tío Genma— saludó Akane.

—Viejo.

—Genma… querido, mi madre viene de visita a la ciudad —Nodoka trató de esbozar una sonrisa que no se consolidó.

El color del señor Saotome pasó de un ligeramente bronceado a blanco cadavérico.

—tú ma-ma-má viene— Genma comenzó a retroceder por el pasillo tropezando con su amigo Soun.

Genma miró al señor Tendo y de inmediato se acomodó a su lado —¡Oh es una pena que tengamos un entrenamiento en las montañas preparado para los siguientes… ¿Cuántos días estará mamá en casa?

— Creo que una semana querido.

— ¡Oh es una lástima!— exclamó de forma exagerada—Justo vamos a aprender una técnica nueva esta semana ¿Verdad Tendo?— Genma empujó con el codo a su amigo quien prefirió guardar silencio.

— Está bien querido, mi madre viene a ver a Ranma y a su… a Akane.

Genma no esperó más explicaciones y desapareció llevándose al señor Tendo de paso.

Ranma miró a Akane, quien se encogió de hombros.

—Entonces… mi abuela viene de visita…

Nodoka asintió.

— y por alguna extraña razón ella cree que Akane es mi-mi-mi esposa— dijo Ranma con el rubor en sus mejillas.

—No es por una extraña razón… lo que sucede es que yo le hice una promesa a mi madre.

—¿Una promesa?— preguntaron al unísono los jovenes.

—Así es Ranma, yo le prometí que después del entrenamiento con tú padre te casarías y nos darías muchos nietos.

—¡¿Qué?¡— gritó Ranma en un impulso del que inmediatamente se arrepintió al ver la mirada estricta de la señora Nodoka.

Comenzaba a sospechar que se hacían muchas promesas extrañas en su familia materna.

—No es muy educado de tú parte gritar Ranma… además mamá Fusa es muy conservadora, si ella se da cuenta que ustedes viven bajo el mismo techo sin estar casados…— la madre de Ranma palideció —¡Ranma! … ¿Quieres que tú madre tenga qué cometer sepuku?— dijo con voz temblorosa.

—¿Qué? No, por supuesto que no.

— Entonces está decidido, ustedes dos se casaran— Nodoka dio una palmadita y sus ojos brillaron.

—¡Mamá! Yo no he dicho eso—gruñó Ranma—sabía que era una trampa.

—Ranma, hijo…si no quieren casarse, por ahora, entonces tendrán que fingir que son esposos mientras está mamá Fusa de visita.— Nodoka se levantó rápidamente y salió apresurada por el pasillo.

Ranma y Akane se miraron y decidieron seguirla.

Nodoka fue directo al cuarto de Ranma y comenzó a sacar la ropa de su hijo.

—¿mamá se puede saber que haces?

—no me interrumpas hijo, tengo muchas cosas que hacer y ya casi es hora.

La señora Nodoka se movió por toda la casa, llevó la ropa de Ranma al cuarto del señor Soun. No corría pero casi parecía poder levitar con sus cortos pero repetitivos pasos.

Continuó con las cosas de Akane, que ocuparon más espacio en el apretado armario de su padre.

Puso flores en la mesa de noche, cambió las sábanas por unas nuevas de color blanco, cambió las cortinas y como último toque puso una vela de aroma a lavanda.

La poca ropa del señor Soun fue abandonada en una bolsa en el cuarto de lavado.

Nodoka miró a su alrededor y se dispuso a limpiar, acomodar y aromatizar cada cuarto, guardó el letrero de patito en el cajón de la ropa interior vacío.

Finalmente se decidió a dirigirse a su hijo que no la había perdido de vista en toda su ajetreada jornada.

—Ranma… dormirás con Akane en el cuarto del señor Soun, es un cuarto matrimonial, como debe ser.

Nabiki que entraba en ese momento a la casa junto con Kasumi se sorprendió de la orden de la tía Nodoka.

—¿De que me perdí? — dijo tratando de sonar relajada.

—tía Nodoka, veo que ha hecho algunos cambios en la casa— sonrío Kasumi.

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Las 4 mujeres y Ranma se sentaron a cenar mientras Nodoka explicaba que muy pronto llegaría la abuela de Ranma y que durante una semana los jóvenes debían actuar como una pareja casada.

— pero mamá— se quejó Ranma como un niño pequeño.

—Ranma, no me digas que prefieres que tú madre cometa sepuku… entiendo— Nodoka bajo la mirada y empezó a desenvolver su espada familiar.

—No, no,no mamá por favor, guarda eso, yo, es que …¿No es mejor que le digamos la verdad a la abuela?

— será rápido hijo, no llores por tú madre— dijo Nodoka empuñando la espada.

—¡Mamá!— chilló Ranma quitándole la espada en un rápido movimiento— pero es que Akane… ella no…

— ya se que no te intereso en lo más mínimo, pero podríamos ayudar a tú mamá solo por esta vez ¿No crees?

Akane se cruzó de brazos y giró la cabeza para no ver a Ranma a los ojos.

Ranma levantó las cejas y guardó silencio. ¿ De verdad Akane estaba de acuerdo en ser su esposa por una semana?

Algunas imágenes se le cruzaron por la mente. Su madre carraspeo un par de veces tratando de llamar la atención del muchacho.

— Pero recuerda hijo, es solo mientras está mamá aquí, solo debes fingir. Debes respetar a Akane, no pueden hacer nada hasta que estén oficialmente casados.

—¡Mamá! Quién dijo que quiero tocarle un pelo a esta marimacho— bufo Ranma aún rojo por sus pensamientos anteriores y no por su mal disimulada "rabia".

—¡Fenomeno! Te estoy haciendo un favor y todavía me hablas así— gritó Akane.

Los jóvenes continuaron gritando insultos y otras cosas mientras Kasumi, Nabiki y la señora Nodoka ultimaban detalles de la visita.

Nabiki esquivó un tenedor que voló desde el lugar en el que Ranma y Akane continuaban discutiendo. Se imaginó a la abuela de Ranma como una señora enjuta y arrugada, por la descripción de Nodoka parecía ser esa clase de personas aferradas a las viejas costumbres y tradiciones japonesas. No creía posible sacarle algo de dinero a una persona así, pero a cierta pareja que debía actuar como un par de recién casados… Nabiki miró a sus víctimas y sonrió, en ese momento un escalofrío recorrió a Ranma quien se sacudió brevemente, Akane que seguía discutiendo creyó haber dejado sin argumentos a Ranma.

— ¡entonces aceptas que todo esto es tú culpa!— bufó mientras se disponía a dejarlo.

—Ah… si, si, si — respondió Ranma distraído.

Akane intentó decir algo pero calló, suspiro profundamente—Ay Ranma, si ves que no era tan difícil.

—¿Eh?

Akane se alisó el vestido y se alejó tarareando. Ranma no supo exactamente qué había pasado así que guardó silencio junto a su madre que sonreía.

Durante el tiempo restante, previo a la visita, Nodoka y Kasumi pusieron más empeño del normal en la casa, los pisos brillaban, las telarañas fueron retiradas, los muebles desempolvados, el jardín fue podado, hasta el último rincón brillaba y olía a flores.

Ranma parecía indiferente con el asunto, ayudaba a mover los muebles y llevar las cosas pesadas, todo lo que le indicaba su madre. Pero en sus ratos libres lo invadían pensamientos de cómo podría aparentar ser un recién casado, si no podía dejar de pelearse ni un día con su prometida. Pero era culpa de ella, ella que siempre lo llamaba fenómeno, pervertido, degenerado y otras cosas sin sentido.

—Ranma, no olvides tallar las gradas de la entrada— lo llamó su madre, que ya sabía perfectamente que su hijo a veces perdía el hilo de sus pensamientos.

Ranma sacudió la cabeza y acudió corriendo a la entrada para cumplir con lo ordenado.

Tomó el cepillo, lo sumergió en el agua jabonosa y comenzó a tallar con fuerza.

—ya regreso— anunció Akane en la entrada.

—¡Ten cuidado con el jabón!— gritó Nodoka desde el interior.

Akane patinó al pisar la primera grada, sus pies se deslizaron adelante y luego atrás. Ranma intentó tomarla del brazo, pero la vio recuperar pronto el equilibrio.

—torpe— susurró siguiendo con su trabajo.

—te escuché, bobo— dijo Akane haciéndole una infantil mueca, lo cual la distrajo y terminó poniendo un pie en el recipiente con agua, al dar el otro paso cayó hacia adelante. Akane cerró los ojos pero no sintió el golpe.

Se maldijo por ser tan torpe, todo era culpa de él, él con sus ojos azules que la distraen, él con sus comentarios bobos y fuera de lugar.

Ranma se había puesto de pie y la sostenía con una mano por la cintura. Akane dejó de patalear y se relajó dando un resoplido. De inmediato él la puso de pie a su lado. Iba a burlarse, a decirle que era una torpe y que se podía haber lastimado, tal vez debía decirle que le debía una, podía pagarle invitándolo a comer , no, no,no,no eso sería una cita y él no podía…¿O si? Los segundos pasaban y ambos continuaban mirándose en la peligrosa cercanía.

—Buenas tardes.

Los jóvenes miraron hacia la puerta en cámara lenta.

Una señora que no revelaba su verdadera edad, vestida con un tradicional kimono en tonos oscuros y cabello recogido los miraba atenta con gesto indescifrable.

— Bu-buenas tardes— tartamudeo Akane

La señora se acercó con cortos pasos.

—Estoy buscando la casa de los Saotome.

—La-ca-sa de los …— balbuceo Ranma

—¡Abuela Fusa!— se adelantó Akane de forma efusiva dándole un leve empujón con el codo a su prometido. —Yo soy Akane…Saotome— hizo una respetuosa inclinación.

—¡Abuela!— reaccionó Ranma —Ranma Saotome, es un gusto conocerla.

—Un placer conocerlos— la señora hizo una reverencia formal.

— Bienvenida, por favor pase— Akane hizo un gesto hacia la casa.

— Quizá sea mejor que se deshaga de eso señora Saotome— indicó con el índice el recipiente de agua donde Akane tenía aún el pie.

Sonrojada y con una risa nerviosa intentó sacar el pie.

—Quítate el zapato —sugirió Ranma

—¡Ten-go el za-pato atorado!— replicó Akane forcejeando con el balde.

Ambos le dedicaron una sonrisa forzada a la señora Fusa que los miraba fijamente.

Ranma alzó el dedo indicando que lo esperara un minuto. Tomó a Akane por los hombros obligándola a sentarse en las gradas y con ambas manos comenzó a halar con fuerza.

Con el primer tirón Akane resbaló cayendo en la primer grada.

—¡Ranma no seas…— gritó Akane

La señora Fusa alzó una ceja y torció levemente los labios.

— digo, ejem… que-querido ten más cuidado— corrigió Akane mirando hacia un punto distante.

—lo-lo siento— respondió Ranma con un ligero sonrojo tomando nuevamente impulso, anclo un pie en el piso y tiró con fuerza de forma continua, demasiada fuerza, hasta que el balde voló hacía el cielo haciéndose un punto brillante.

— Creo que tendrá un par de zapatos nuevos señora Saotome— susurró la señora Fusa inclinándose hacia Akane.

—¿Eh?— Akane que estaba algo despeinada y aún tenía el pie en lo alto, noto la falta de uno de sus zapatos favoritos para correr.

Ranma se rascaba la cabeza con una sonrisa estúpida mientras una gota de sudor rodaba por su sien.

—¡Madre!

Se escuchó la voz algo temblorosa de Nodoka que interrumpió el extraño momento.

—Nodoka — saludó la señora Fusa con una inclinación.

La madre de Ranma miró a los jóvenes, Akane en el suelo sin un zapato y Ranma nervioso al pie de ella. Dio un suspiro que de inmediato recompuso con una inclinación indicando a su madre que pasara.

—Bienvenida.

Madre e hija continuaron hablando por el pasillo mientras Akane le recriminaba a Ranma por medio de gestos y sin voz por su zapato perdido, el joven por su parte manoteaba y trataba de defenderse también en silencio.

En un brevísimo instante la señora Fusa giró la cabeza hacia los jóvenes. Ranma hizo alarde de sus reflejos y pegó a Akane hacia su cuerpo con un abrazo por la cintura. La chica reaccionó tensándose a su lado, pero de inmediato rio como si su "esposo" le hubiera contado el más gracioso de los chistes.

Al llegar al comedor Kasumi los estaba esperando de pie con su mejor sonrisa.

— Encantada de conocerla señora Fusa.

Akane miró a Kasumi siempre tan resplandeciente, ni un solo cabello fuera de su lugar y sintió algo de envidia por la calma que siempre mostraba su hermana. Akane quería ser así de calmada, pero no era su culpa cuando explotaba de malhumor, todo era culpa de Ranma, que siempre la molestaba.

Lo miró de reojo, aún la sostenía por la cintura y su contacto se sentía bien, más que bien, se sentía natural, como si siempre debieran permanecer así, se estremeció levemente por dejarse llevar de su pensamiento de Ranma como esposo.

Akane parpadeó regresando la atención a la conversación.

— Querida, la madera debe cuidarse mejor…les mandaré la mesa que está guardada en el ático — decía la abuela Fusa mirando de reojo la mesa del comedor.

Un pequeño tic se instauró en la ceja de Kasumi por imperceptibles segundos. Nodoka sonrió y se apresuró a tomar del brazo a su madre.

—continuemos con el recorrido— sugirió llevándola hacia el pasillo, mientras le daba una muda disculpa a Kasumi.

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— Este es el Dojo, madre.

— Deben pulir mejor el piso y el altar está torcido.

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— Aquí se encuentra el dormitorio de Ranma y Akane.

La señora Fusa levantó una ceja y luego miró a la pareja.

— Demasiado pequeño.

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— Esté es el patio donde tenemos algunos peces koi.

— deberían cambiar la fuente por una de color blanco, es más elegante.

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Así continuaron por toda la casa entre los apuntes de la señora Fusa y las disculpas de Nodoka por estos.

Akane estaba irritada por el asunto pero al mismo tiempo sentía pena por la señora Nodoka, al tener una madre tan estricta debió haber sufrido mucho cuando era niña.

Bajando las escaleras, la abuela de Ranma frenó la marcha, Nodoka alarmada miró a todas partes.

—¿Pa-pasa algo madre?

—¿Dónde está tú… dónde está el señor Saotome Genma?

—Ah… él está entrenando con el señor Soun… el padre de Akane, me temo que no lo podrás ver por estos días de tú visita— respondió Nodoka jugando con un mechón de cabello fuera de lugar.

— ya veo— aunque su respuesta fue corta y escueta Fusa dejó ver un leve gesto de alivio.

—Ranma, ¿Puedo llamarte solo Ranma?, Eres muy joven.

Ranma asintió.

—Espero que en tus años de viaje con el señor Genma no hayas aprendido sus…

Ranma que se había mantenido prácticamente indiferente ante los comentarios de su abuela se tensó soltando a Akane, apretó los puños y frunció el ceño.

—¡Yo no soy como el viejo! — refutó Ranma

Akane se apresuró a tomarlo de la mano tratando de calmarlo, le hizo una leve caricia con el dedo pulgar.

— Eso me parece correcto … pero no es muy varonil de tú parte alterarte así — respondió Fusa con una mirada directa a Ranma.

Akane pudo reconocer algo del carácter de su prometido en la señora, se podría decir que tenían exactamente el mismo tono azúl de ojos, que podía ser en algún momento amenazante.

Ranma había sucumbido a los poderes de Akane y simplemente respondió con un — si, perdón Abuela.

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La tranquila Kasumi había decidido hacer el mejor té que sus manos pudieran preparar y los bocadillos más exquisitos, se esmeró tanto en la presentación, quería que su mesa fuera digna de una portada de revista. No podían acusarle nunca de hacer las cosas sin amor. Nerviosa jugaba con un paño de cocina bajo la mesa.

Ranma bebió con tranquilidad un primer sorbo, de inmediato miró a Akane con los ojos muy abiertos.

—¡Está delicioso!— dijeron al unísono sonriendo.

Nodoka comió uno de los dangos —Kasumi, querida, tienes que pasarme la receta.

—Claro que sí tía Nodoka, de seguro a usted le quedan aún mejor.

Nabiki se decidió a probar los dulces de su hermana que hasta ahora había ignorado. — de verdad están más que deliciosos, podría venderlos en el instituto… ¿Qué dices hermanita 60/40 de ganancia?

—Si, seguro Nabiki— dijo Kasumi condescendiente.

Nabiki sabía que tal vez su hermana no se prestaría para sus negocios, se encogió de hombros y continúo con la lectura de una revista.

La señora Fusa comió despacio, con los modales de una señora de la alta sociedad, sin dejar caer una sola migaja, sin hacer ruido, todo lo opuesto a Ranma que prácticamente devoró su merienda.

— Ranma hijo, come más despacio— susurró Nodoka ante las miradas sutiles de su madre.

Ranma alzó una ceja, no entendía de qué hablaba su madre, igual ya había terminado.

Nodoka suspiró resignada.

Kasumi ni siquiera había servido algo para ella. Todos parecían disfrutar, pero el rostro de la señora Fusa estaba imperturbable.

—Señorita Kasumi

—¡Sí abuela Fusa! — exclamó con entusiasmo Kasumi levantándose un poco de su lugar.

—Gracias — dijo a secas.

—No, no es nada— respondió Kasumi levantándose para recoger la mesa.

Nadie prestó atención a la mirada triste de la joven mientras continuaba con las labores del hogar en silencio.

—Cuéntenme señor y señora Saotome, si no es mucha indiscreción de mi parte, por su puesto, ¿Cómo es qué se conocieron?

— Eh… nuestros padres nos comprometieron y papá me obli…es decir, vinimos después de mi entrenamiento en China — respondió Ranma sin dejar de mirar a Nodoka para su aprobación.

— Lamento mucho no haber estado presente en su matrimonio, me encontraba en un viaje fuera del país, Nodoka les debe haber comentado.

— si, claro madre, ellos saben que estabas en Europa y te fue imposible llegar. Ranma estaba tan desesperado por casarse después de sus aventuras en China, que no pudimos negarnos a hacerlo de inmediato— se apresuró a decir Nodoka.

Ranma tuvo un repentino acceso de tos, Akane le dio palmaditas en la espalda y se sintió tentada a jugar con la timidez del chico.

—Sí querido, ¿lo recuerdas?

—¿Eh?— Ranma ladeo la cabeza.

— Me dijiste : "siempre te hacía enfadar y te metía en problemas…soy tan torpe, tan estúpido, déjame decirte que te amo"— recitó Akane de memoria.

Akane cayó en cuenta de lo que había dicho, Ranma la miraba sonrojado y con la boca ligeramente abierta. Después de estos dos años, esas palabras no habían sido mencionadas por ninguno, es más, casi no se hablaba de nada de lo sucedido en China.

—Muy varonil de tú parte querido Nieto.

—Si es verdad madre, Ranma es todo un hombre entre los hombres.

Nodoka y Fusa miraban con ternura a los jóvenes esposos. Akane se refugió tras su taza de té, pero Ranma no podía dejar de verla.

—Nodoka, hija, necesito hacer unas llamadas — la voz de Fusa hizo que Ranma se distrajera.

Akane aprovechó para disculparse también e irse a su habitación. Subió dos escalones y se detuvo, miró a un lado y a otro y dejó salir un suspiro, regresó por el camino hasta su "nueva" habitación.

—que torpe soy…—dijo mientras se dejaba caer en la cama de su padre.

—que bueno que los admites— se escuchó la voz de Ranma en la puerta.

Akane levantó la cabeza para verlo de brazos cruzados en la puerta.

—¡Ranma!— dijo a modo de queja Akane.

—Mira que olvidarte que "nuestro cuarto" es ahora este.

—¡Ay, cállate Ranma! …No me refería a eso…Además— Akane dibujó una sonrisa traviesa y se levantó para quedar cerca al muchacho— ¿me estabas espiando?

Ranma frunció el ceño y apartó la cara— hmpt.

De repente su expresión se relajó y Akane pudo ver un sonrojo —mi-mi mi vida, voy a entrenar al dojo, pásame la ropa por favor.

Akane tardó unos segundos en reaccionar, escuchar a Ranma dirigirse a ella con palabras cariñosas era algo nuevo.

—claro…cariño.

La joven hundió la cabeza en el armario abochornada por su fingido rol de esposa amorosa.

—Ranma, qué bien que vayas a entrenar, me ha dicho tú madre que eres un experto y Akane también, me encantaría verlos, si no hay problema.

— Si, claro abuela.

La señora sonrió y le dio un empujoncito a Ranma hacia la habitación. — cámbiense entonces, los espero aquí— dijo cerrando la puerta.

Akane sostenía el traje de entrenamiento de Ranma y comenzaba a temblar.

Ella se acercó lo más que pudo al petrificado muchacho y le habló en el oído — ni loca me cambió delante tuyo.

Ranma tomó el uniforme en un arrebato de rabia y comenzó a quitarse la camisa.

—¿Qué haces? Susurró Akane tapándose los ojos.

Ranma reprimió las ganas de reírse de su ingenua prometida — me cambio de ropa—respondió igual de confidencial.

—pe-pe-ro

—Listo— anunció Ranma.

Akane hizo una pequeña abertura entre sus dedos, para ver a Ranma de espaldas ya vestido.

— Sabía que no ibas a verme— dijo Ranma encogiéndose de hombros — yo sí confío en ti.

Akane miró la puerta, se imaginó a la abuela de Ranma esperándolos impaciente. Miro el armario, luego a Ranma y finalmente la pared contraria.

Akane hizo un par de señas con las manos que se traducían fácilmente como: si me miras te mato. Ranma le respondió con una mueca infantil y se dio media vuelta. Akane procedió a cambiarse con rapidez, mirando cada 5 segundos a su prometido, quien se mantuvo fijo contra la pared.

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En el dojo las señoras Fusa y Nodoka sentadas pulcramente sobre sus talones observaban una demostración por parte de Ranma y Akane quienes hacían una serie de katas de forma coordinada.

—Parece que al menos tú esposo se ha esmerado en enseñarle el arte a mi querido nieto— dijo Fusa sin dejar de mirar a los jóvenes.

Nodoka agachó la cabeza y dio un suspiro cansado — si madre, en eso lo instruyó muy bien.

—¿ Y sobre ser un buen esposo?— insistió la señora.

Nodoka se enderezó en su lugar y carraspeo —Ranma es un buen muchacho, daría la vida por Akane.

La señora Fusa se acarició el cabello plateado y afiló la mirada sobre la pareja, sintió una punzada en el corazón al pensar como su hermosa hija terminó casada con Genma Saotome, el más insensato, haragán y aprovechado de todos los hombres. Fusa apretó los dientes hasta hacerlos rechinar.

Nodoka conocía muy bien a su madre a pesar de no haberla visto en muchos años, sabía que nunca había querido a Genma. Cuando le envió la invitación a la boda de Ranma y Akane, después de mucho dudarlo, rogó a Kamisama que todo saliera bien y aunque no fue así al menos su madre no había podido estar presente. Así que Nodoka mintió, o como ella se decía para tranquilizarse, olvidó decirle que en realidad no se habían casado.

Cuando la señora Saotome retornó a la realidad, Ranma y Akane habían terminado su demostración y se dirigían al otro lado del dojo por agua. Ranma la miraba y se notaba su sonrojo, le dijo algo que Nodoka no pudo escuchar y Akane le dió un golpecito en el hombro, los dos rieron. La joven se agachó por el agua y bebió hasta calmar su sed, Ranma se había quedado viéndola, con la botella a medio camino a su boca, el pobre muchacho sonrojado hasta las orejas y con ojos brillantes, denotaba una emoción que Nodoka conocía bien. Suspiro pensando en lo ingenua que había sido en su juventud. Al menos Ranma es un hombre diferente a su padre, pensó.

—Los felicito Ranma, Akane— dijo la señora Fusa levantándose con cuidado.

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Al salir del dojo Ranma hablaba con su madre acerca de alguna técnica Saotome especial mientras Akane iba junto a la abuela Fusa. La joven pensó que no tenía muchos temas de conversación en común con la señora y se dedicó a caminar en silencio.

— Eres una joven muy atlética y elástica… Ranma debe estar muy agradecido con esto último— dijo Fusa en voz baja.

Akane parpadeó tratando de analizar la información, ¿había entendido bien?, ¿Acaso la abuela de Ranma había insinuado…? Sacudió la cabeza, soy una malpensada, seguro entendí mal.

La abuela no esperó una respuesta, tampoco agregó nada más, siguió caminando con su perfecta postura erguida.

Akane pensó que no había visto una persona tan elegante como ella, alguien así no diría disparates. ¿Sería Ranma diferente si hubiera tenido cercanía con su abuela desde pequeño? Tal vez no tendría esa bocota que la hacía rabiar tanto. Nunca lo averiguaré, pensó Akane resignada, pero al menos él tendría que comportarse mientras durara la visita.

Kasumi esperaba al final del pasillo —está listo el baño— dijo con una sonrisa.

—gracias hermana— sonrió Akane.

—ustedes adelántense al baño, hay una pequeña sorpresa que quiero darles por su matrimonio, cuando salgan estará lista— anunció Fusa tomando a Nodoka por el codo para que la acompañara.

Akane y Ranma permanecieron con los ojos muy abiertos frente a Kasumi .

—ni lo pienses—refunfuñó Akane.

—¿Eh? De qué hablas — se defendió Ranma.

—tú lo sabes bien… pervertido.

—Pero si tú eres la que piensa que yo estoy pensando en-en-en …quién sabe qué cosas.

—chicos…— llamó Kasumi mirando hacia atrás.

Ranma y Akane no se dieron cuenta del amable llamado de Kasumi y continuaron con su discusión.

—Ranma, Akane, la abuela Fusa…— dijo Kasumi más alto.

La señora se hizo presente. Ranma que le estaba mostrando la lengua a Akane, por poco se la muerde al ver a su abuela. Akane dio un respingo y tomó la toalla que tenía Ranma en el cuello secándole el sudor de la frente.

—Amor, ve tú primero a bañarte— dijo nerviosa.

— jóvenes… les agradecería si toman el baño juntos, no quiero que estén revoloteando por aquí y arruinen la sorpresa— dijo Fusa sacudiendo las manos.

La pareja se quedó petrificada, Kasumi miraba la escena sin saber cómo ayudar. Fusa impaciente los obligó a dar media vuelta y les dio un empujoncito hacia las gradas.

Ranma subió con los abrazos apretados a los lados de su cuerpo. Akane dio el primer paso y se volteo a ver a su hermana quien negó con la cabeza.

—Vamos señora Akane, no me diga que no disfruta de los momentos a solas con su esposo— animó Fusa dándole un último empujoncito en la espalda.

Akane enrojeció hasta las orejas y subió torpe hasta el segundo piso.

Ranma estaba de pie frente a la puerta del baño con la mano en el picaporte. Miró a su esposa y se rascó la nuca

—¿Quieres pasar primero?—le dijo.

Akane miró hacia abajo, la abuela Fusa comenzó a subir las gradas también.

—jóvenes, no me hagan perder el tiempo— ordenó determinada.

Akane no se atrevía a moverse del lugar pero Fusa la tomó de la mano y la llevó junto a su esposo.

—¡Abuela Fusa, alguien la necesita en la puerta!— avisó Kasumi desde la entrada.

—prométanme que no van a salir en un buen rato, ya está aquí su regalo… ¿cuento contigo querido nieto?

— ¿Qué? ¿Eh? Digo si-si abuela, ya vamos a bañarnos.

Mirando hacia el suelo y con las manos rígidas a los lados la joven pareja ingresó al baño.

Escucharon los pasos de la abuela alejarse y luego cierto ruido de cosas pesadas en la planta baja.

Akane suspiró y se sentó en un banquito — tú abuela es un poco…

—¿Loca?— preguntó Ranma en voz baja temiendo que Fusa regresara.

—No, no sé cómo decirlo…¿Te ha dicho algo inapropiado?

—¿Más inapropiado que meterme a empujones al baño contigo?

—No…olvídalo.

Ranma se pasó una mano por la frente, para quitar una gota de sudor.

—puedes bañarte… yo esperaré aquí — señaló Akane el espacio en el que se encontraban las toallas y la ropa. — pero quítate la ropa allá— chilló espantada Akane.

Ranma deslizó la puerta, algo de vapor se escapó por lo que se apresuró a entrar y cerrar.

Dejó la ropa sucia a un lado y se dio un rápido baño con agua fría convirtiéndose en chica para luego meterse en el ofuro. Se había soltado el cabello y descansaba la cabeza en el borde, no era su intención demorarse mucho, pero el agua estaba en su punto, además su abuela había dicho que se tomaran su tiempo.

—Ranma, Akane, olvidaron su ropa. Nodoka les envió esto— dijo Fusa mientras abría la puerta.

Sin esperar respuesta dejó las cosas en una canasta y volvió a cerrar —Estos jóvenes andan con la cabeza en las nubes.

Akane paralizada frente a un totalmente desnudo Ranma que estaba saliendo del baño quiso gritar, pero recordó a la abuela de Ranma.

—¿Akane qué…?

—Shhh— Akane se puso un dedo en los labios —tu-tu abuela— susurró mientras se cubría los ojos.

Ranma miró a todos lados en busca de una toalla con qué cubrirse pero no encontró nada, entonces se acercó a la puerta y pegó el oído para ver si era seguro salir.

Akane ingenuamente pensó que Ranma ya se había puesto la toalla y decidió dar un vistazo sólo para encontrarse con el bien trabajado trasero de Ranma en su campo de vista. La joven emitió un gritico ahogado y se cubrió nuevamente.

— voy a salir, parece que ya se fue.

—aja— respondió Akane apretando las manos contra sus ojos.

Escuchó la puerta abrirse y cerrarse y pudo volver a respirar, se llevó una mano al pecho tratando de tranquilizarse.

Por kami, qué más cosas pueden pasar en esta semana con la abuela de Ranma. Pensó mientras se empezaba a desvestir.

—olvide la ropa su…cia

Akane que ya no contaba con la blusa se inclinó rápidamente y la apretó contra ella, quería gritarle mil cosas y golpearlo, pero no podía armar un escándalo, no con la señora Fusa rondando por ahí.

Así que temblando recogió la ropa, se la puso en las manos a Ranma y lo empujó fuera del baño. Ranma en estado de shock se quedó con la puerta en la cara, le tomó más tiempo de lo normal recuperarse y vestirse.

¿A quién llamo pecho plano? Pensó para luego arrepentirse de haber mirado a su prometida.

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—¿Vaya, pero qué tanto estaban haciendo?— Nabiki con una cámara en la mano no dejaba de tomar fotos de la pareja saliendo del baño.

—¡Cállate Nabiki!— rezongó Akane

— creo que el agua estaba muuuuy caliente, porque vienen con la cara roja… y Akane, al menos peina al pobre Ranma, mira como lo dejaste.

Ranma se llevó la mano a la cabeza, su cabello aún tibio escurría mojando su espalda.

—Hmpt, Nabiki no digas bobadas— dijo Akane dándole una mirada a Ranma.

Al verlo así, recordó su ancha espalda con el cabello mojado sobre ella, esos huequitos justo antes de empezar su redondo trasero. Akane tragó saliva. Nabiki notó la turbación de su hermana, alzó una ceja y dio un silbido.

—hermanita— canturreo Nabiki.

Akane sacudió la cabeza provocando una risotada de Nabiki.

—¡Ranma, Akane!— llamaron Nodoka y Fusa.

Akane agradeció la distracción y se encaminó pisoteando hasta la habitación, Ranma la siguió despreocupado con las manos en la nuca.

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Akane de pie con los ojos muy abiertos trataba de esbozar una sonrisa.

—¿Qué les parece?— decía Fusa— señalando hacia la habitación — es una herencia familiar que se encuentra en perfecto estado.

Ranma asomó la cabeza para ver una cama gigantesca que abarcaba de pared a pared de la habitación.

—¡Es enorme!— exclamó el joven

Todos entraron a la habitación a detallar aquella cama de madera tallada, el colchón y el edredón eran de algodón, nuevos según parecía.

—¡Gracias abuela!— Ranma se dejó caer sobre el mullido colchón. Se sentía realmente cómodo, el chico no recordaba haber descansado en una cama así nunca.

Fusa se aproximó con pequeños pasos a Akane— así pueden disfrutar más— le susurró.

La chica miró a todas partes esperando que alguien más le confirmara que la señora estaba siendo demasiado imprudente, pero todos estaban como niños pequeños saltando y rodando en el colchón.

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Akane había pedido encarecidamente a Kasumi que la dejara ir a comprar las cosas para la cena, notó que la lista era más larga y complicada que la de costumbre. Mucho mejor pensó.

Caminó despacio haciendo tiempo para pensar, tal vez si decía que tenía que estudiar en la casa de una amiga para los exámenes no,no,no, sería muy descortés. Podría esperar a que todos se durmieran y escabullirse a otro cuarto o bien Ranma podría hacer eso. ¿O si tal vez Ranma se convertía en mujer?, no, definitivamente eso no.

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Mientras en casa, la señora Fusa había mandado a traer un amuleto de la buena suerte, Nodoka con ayuda de una escalera se encontraba ubicándolo en la posición exacta que según su madre debía estar para traer prosperidad al hogar Saotome.

—Ni hao— Saludó la joven amazona de cabellos morados.

Fusa miró con una ceja levantada a Shampoo de arriba a abajo, y cómo no hacerlo si llevaba un vestido corto de escote pronunciado y ceñido a su cuerpo.

—Buenas noches señorita.

La señora Nodoka palideció, bajó apresurada los escalones perdiendo una sandalia en el último.

—Shampoo…¿Cómo estás? Ranma salió— se apresuró a decirle.

Shampoo parpadeo asimilando la información.

—Así es, el señor Saotome se fue a buscar a su esposa— Fusa se giró hacia Nodoka—¿no me vas a presentar a esta señorita?

—¡Oh! Disculpa madre… ella es Shampoo una amiga de Ranma y Akane… Shampoo, ella es mi madre Oka Fusa.

—Mucho gusto, usted es la abuela de mi Ai…

—De Ranma, si ella es la abuela de Ranma— se apresuró Nodoka.

—Shampoo estar feliz de conocerla… pero no entiendo, usted dijo que ¿el señor Saotome se fue a buscar a su esposa?

Nodoka dio un respingo —Shampoo, entiendo tú confusión, lamentamos no haberte invitado, fue una ceremonia muy pequeña, solo con la familia— mintió.

Shampoo tembló de arriba a abajo, negó con la cabeza, intentó hablar y su voz salió quebrada—No, no ser verdad…

—Entiendo que estés triste niña, yo tampoco pude llegar a tiempo a la ceremonia, pero me alegré mucho al verlos tan enamorados y felices, así que alégrate tú también— le dijo Fusa poniéndole una mano en el hombro.

—Yo-yo, discúlpenme— Shampoo arrastró los pies perdiéndose hacia el final de la calle.

—Qué muchacha tan poco decorosa, espero que no esté enamorada de mi joven nieto…— Fusa se ajustó un chal sobre los hombros, comenzaba a hacer frío.

—No se preocupe madre, ella es solo una amiga de Ranma y Akane. Además mi Ranma solo tiene ojos para su esposa.

Fusa asintió en silencio y caminó hacia la casa— no te olvides de poner el amuleto— habló con fuerza sin darse la vuelta.

—si, señora— Nodoka recobró su sandalia y subió a la escalera.

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Más temprano ese día Ranma había visto que los últimos rayos de sol se estaban apagando, miró el reloj y empezó a mover una pierna frenéticamente.

—Ranma podrías ir a ver qué sucedió con Akane, ya es tarde y debo terminar la cena— pidió Kasumi asomándose desde la cocina.

— Esa torpe… de seguro se entretuvo viendo alguna revista.

El joven dio un salto acrobático hacia el jardín y a pasos rápidos salió en busca de su esposa, mientras refunfuñaba.

Cuando llegó a la tienda donde usualmente compraba Kasumi no había muchas personas, pudo reconocer fácilmente la silueta de Akane que tenía un nabo en la mano. Dio un vistazo a la canasta donde no había más que unos pocos productos. Se acercó sin ser percibido, Akane ni siquiera estaba atenta.

—Lenta— le susurró al oído.

Akane emitió un grito mientras le estampillaba el nabo en la mejilla a su prometido.

—¡Ranma!¿ Se puede saber que rayos haces?

El joven terminó de quitarse los pedazos de nabo con desgano. — ¡Qué violenta!

Akane apenada giró sobre sus talones y comenzó a llenar la cesta de compra.

Ranma la siguió despreocupado — ¿Por qué tardaste tanto, ya sabes la hora que es?

Akane miró el reloj y se tensó inmediatamente, revisó la interminable lista de Kasumi y se sintió mareada. Tendré que hacerlo más rápido.

Los productos que eran lanzados de cualquier forma, eran atrapados por Ranma quien se se estiraba para ver la lista de compras por encima del hombro de ella y poder cambiarlos sin que lo notara. Cómo era posible que confundiera ¿vinagre y aceite?¿ cebolla y manzana? ¿calabaza y sandía?. Con razón nunca le sale bien una receta.

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En silencio caminaban los jóvenes. Akane de vez en cuando miraba a Ranma y trataba de decirle algo pero no encontraba las palabras y solo soltaba un suspiro. Aunque parecía que él no se daba cuenta, sí que lo notaba, pero su timidez le impedía preguntarle. Akane le había dado vueltas al asunto durante las compras, pero el hecho que Ranma se apareciera allí, la había desconcertado. Solo pregúntale, seguro tiene una solución.

—Ohe…Ranma.

—¿Umm?

—¿Cómo se supone que vamos a dormir?...ya sabes ahora que estamos… tú sabes… casados

Se escuchó un estruendo en el callejón Ranma instintivamente puso a Akane detrás de él.

—¡Quédate aquí! — ordenó.

Al dar vuelta en la esquina solo vio algunas latas en el suelo que aún se movían.

Akane corrió tras él —¿Qué pasa? ¿Acaso viste algo?

—te dije que te quedaras atrás.

— solo son gatos querido, te preocupas mucho— dijo Akane ignorando los reclamos.

Una amazona corría rápida pero silenciosa por los techos de Nerima mientras dejaba que sus lágrimas brotaran. Pensó en pelear, pensó en deshacerse de Akane, pero solo pudo llorar, las palabras resonaban en su cabeza esposa, querido, casados, ceremonia…

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Al llegar a casa, Kasumi los recibió apresurada llevándose todas las compras en un santiamén. Akane se sintió mal por hacer esperar a su hermana.

—¿Quieres que te ayude?— preguntó desde fuera de la cocina.

— No te preocupes yo lo haré— salió al paso Nodoka remangándose.

—gracias tía — respondió Kasumi desde la cocina sin dejar de cortar algo.

Akane torció los labios en un puchero, si nunca me dejan ayudar ¿Cómo voy a aprender?

—¿Tan rápido quieres quedar viuda querida?— preguntó Ranma en tono de burla.

El chico se preparó para el golpe pero este nunca llegó, Akane dio un suspiro resignada.

—sería más fácil si al menos miraras bien lo que usas.

—no sé de qué hablas.

— ya sabes… si supieras distinguir una sandía de una calabaza.

Akane lo miró con el ceño fruncido— ¡Pero claro que se distinguirlas!

— si...seguro querida—Ranma estaba empezando a no sentirse muerto de la vergüenza cada que se refería de esa forma a Akane, además le gustaba verla sonrojarse y perder las ganas de pelear.

Ya gané pensó Ranma sonriendo.

—tonto— dijo resignada.

Pronto el olor delicioso de la cocina comenzó a inundar el lugar, Nabiki no tardó en bajar atraída por él.

—Ranma, Akane… saben… estuve leyendo una novela romántica— Dijo Nabiki poniendo una mano en el pecho — se trata de una tierna pareja así como ustedes.

—¿Ah sí?— respondió Akane ingenuamente entusiasmada.

— Si, imagínate hermanita hasta concuerdan físicamente con la descripción.

Ranma y Akane se miraron.

— Bueno, ya sabes hermanita que me encantan los finales felices, pero ¿Qué crees? Al final no se dieron ni un solo beso.

—Ah, eso… es una lástima.

— Si, es que el protagonista era muy lento…

— Puedo imaginarlo— asintió Akane.

Ranma sintió que estaban hablando de algo más que una novela.

— Bueno y pensé cómo eres tan buena hermana y además estás recién casada…no te importaría darle un poco de alivio a mi corazón.

—¿A qué te refieres Nabiki?— Akane retrocedió instintivamente.

— Ya sabes hermanita, dale un beso a tú esposo— dijo Nabiki acentuando las últimas palabras —así podré imaginarme un final adecuado para la novela, por mí no se preocupen, hagan de cuenta que no estoy.

—¡Nabiki!— chillaron al tiempo.

Akane le dio una mirada a la cocina pero nadie salió.

—Bueno… ya saben sería una pena que la abuela Fusa se diera cuenta…— Nabiki hizo su mejor cara de sufrimiento.

—¿Que me diera cuenta de qué exactamente Nabiki?

La señora Fusa entró al comedor encontrándose con la figura pálida de su nieto y la mirada aterrorizada de Akane a su lado.

—¡Oh! Abuela Fusa—fingió sorpresa Nabiki— lo lamento, es que mi joven hermana y mi cuñadito estaban a punto de darse un beso…

Ranma intentaba no hiperventilar y desmayarse delante de su abuela, miraba a la señora que continuaba de pie sin expresión alguna en su rostro.

—Pero ya sabe abuela, que no es propio de un japonés este tipo de expresiones y sería muy vergonzoso hacer algo así en su presencia.

Akane respiró profundo, aliviada de que su hermana tuviera una salida inteligente a todo el asunto. Esa Nabiki, me las pagará, pensó Akane, porqué tenía que jugar así con ellos dos, no eran su juguete. Odiosa.

— Es cierto Nabiki, no es propio de un japonés hacer demostraciones en público.

Ranma se enderezó y asintió con cara seria, se había librado por poco de la jugarreta de Nabiki. Aunque…no habría sido tan malo… ¿O sí?

— Pero no estamos en público, estamos dentro de la casa de los esposos y si ellos quieren darse una muestra de cariño, sería algo muy varonil de parte de mi nieto ¿No crees Nabiki?— continuó la abuela de Ranma con seriedad.

—¿Qué?, Digo, sí claro abuela, sería algo muy varonil— dubitativa miró a su hermana que parecía al borde del colapso.

—¡Oh! Sería tan varonil de parte de mi hijo— Nodoka ensoñadora miraba a Ranma con las manos en las mejillas.

—Sería muy tierno— suspiro Kasumi mientras se limpiaba las manos en el delantal.

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Ranma sintió como la sangre se le agolpaba toda en la cara, a duras penas conseguía respirar de forma superficial, miró a Akane quien mantenía la vista en piso mientras se apretaba las manos entre sí nerviosa.

El joven tragó saliva y se giró hacia ella quien de inmediato lo miró con los ojos muy abiertos. Ranma puso sus manos en los brazos de ella y se acercó, Akane cerró los ojos con fuerza y tembló de arriba a abajo.

Nabiki disparó unas cuantas veces su cámara en los segundos que duró el beso, lamentándose de haber quedado en una posición no tan favorable.

Cuando Ranma se alejó, Akane se apresuró a sentarse a la mesa.

— Kasumi ¡El arroz!— se alarmó Nodoka retirándose a la cocina seguida de Kasumi.

—¿Necesitan ayuda con la cena?— preguntó Fusa también perdiéndose tras la puerta.

— Ya regreso— dijo Nabiki llevando la cámara.

Antes que Ranma reaccione y se deshaga de las fotos.

Ranma se dejó caer al lado de Akane y soltó un sonoro suspiro. — Lo-lo siento.

—Está bien— fue lo único que pudo decir Akane.

—Yo…no, es que …ya sabes cómo son… no nos dejarían en paz.

— Si

Akane inconscientemente se llevó una mano cerca de la boca, donde había sido besada.

—Pe-pe-pero di algo, ¿Quieres golpearme?

—¿Golpearte?

— La cena está lista— anunció Kasumi llevando una gran bandeja.

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Todos en la casa dormían plácidamente excepto por el par de prometidos (esposos por unos días).

—¿Qué pasa Ranma?— insistía nerviosa Akane de pie frente a la cama matrimonial.

—No puedo hacerlo, parece que está trabada— dijo forcejeando una vez más.

—¡Rómpela!

—¿Y hacer un escándalo que despierte a mi abuela?

Akane miró la ventana y torció los labios, se suponía que Ranma escaparía del cuarto cuando todos se fueran a dormir.

—tendrás que salir sigiloso — Akane apuntó a la puerta.

Ranma gateó por la inmensa cama hasta poder ponerse de pie en el poco espacio que había, que a duras penas permitía abrir la puerta.

—Buenas noches Akane.

— Buenas noches Ranma.

El joven se apresuró a salir en puntas de pie , pasó por la cocina y bebió un poco de agua. Acampar habría sido una buena opción, pero no tenía idea dónde había puesto la tienda su mamá, dormir en el techo era una opción pero empezaba a hacer frío. El dojo, tendría que dormir en el dojo, no tenía más opción.

Dejó el vaso en el mesón con mucha suavidad y volvió a caminar silencioso.

—Querido nieto, pensé que era un ladrón que había ingresado a la casa.

Ranma miró aterrado a su abuela que tenía un largo camisón blanco de mangas largas, casi parecía un fantasma, llevaba en sus manos una espada mucho más grande que la de Nodoka, la cual sostenía sin ningún esfuerzo a pesar de su delgada figura.

—A-a buela

— Sabes Ranma a pesar de mi edad tengo un excelente oído, escuche unos pasos y me desperté inmediatamente, que bueno que solo eras tú…¿Pero qué haces a esta hora despierto?

—¿Eh? Oh, yo, agua, vine por agua— Ranma señaló el mesón y Fusa siguió con la mirada la mano del chico, comprobando que había un vaso.

—puedes dormir tranquila abuela, ya no haré más ruido, disculpa — la empujó por los hombros para que regresara a su cuarto.

Ranma se rascó la cabeza y puso la otra mano en la puerta del cuarto.

Fusa se quedó mirándolo hasta que el chico entró a la habitación para luego subir a la suya.

Akane abrió los ojos de par en par y tomó una bocanada de aire para gritar con toda su fuerza, pero Ranma fue más rápido en taparle la boca con una mano.

—Shh, mi abuela está afuera— Ranma intentó decir en el mínimo volumen.

Akane le retiró la mano bruscamente y tiró del borde de la blusa de su pijama.

Los ojos de Ranma no pudieron dejar de pasearse por la silueta de su prometida, esa pijama de seda de dos piezas ajustada y diminuta ¿Desde cuándo la tenía?

—Alguien cambió todas mis pijamas por esto— explicó ante la pregunta no formulada de Ranma.

El chico no respondió nada, sabía que cualquiera de su familia sería capaz de hacer esas locuras.

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Las horas pasaban Ranma parecía tener un calambre al estar sentado en el borde de la cama, del otro lado Akane en igual posición envuelta como un capullo en la sábana.

Akane esto es ridículo, Ranma no va a intentar nada, se reprendía Akane y si solo descanso un poco los ojos. Al pensar esto ya los había cerrado y no tardó mucho en deslizarse por la pared hasta quedar tendida en la cama.

Tonta pensó Ranma mientras la cargaba para acomodarla bien sobre la cama ya que se había quedado con las piernas por fuera. Dio un largo bostezo y volvió a su lugar, no tardó si no unos segundos también en quedarse dormido.

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Akane al principio escuchó un quejido lejano, luego sintió un movimiento, sus ojos se resistían a abrirse debido a lo tarde que se había dormido, pero recordó de pronto dónde y con quién estaba y recobró la conciencia de inmediato.

Ranma se encontraba del otro lado con el rostro totalmente bañado en sudor, el ceño fruncido y los dientes apretados, se removía entre sueños.

—Akane… Akane— murmuraba

¿Qué estará soñando?

—Saffron maldito yo … te mataré.

Akane entendió perfectamente, ella también había tenido esas pesadillas desde que había regresado de China, se acercó dejando a un lado la sábana que la envolvía. Tocó la frente del chico con una suave caricia, pero esto no pareció aliviarlo.

—¡Ranma!— lo removió un poco pero él no despertó.

—¡Ranma!— insistió con brusquedad.

—¿Eh? Yo lo siento Akane te lo juro que me quedé dormido, pero no te he hecho nada, lo juro lo juro— se disculpó Ranma al verla sentada en la cama junto a él.

—tonto, tenías una pesadilla.

Ranma se sentó de un brinco recordando su horrible sueño, se pasó la mano por la cara y respiró profundo.

—es cierto, yo soñé con..

—Saffron, China, una muñeca parecida a mí — Akane quiso bromear, pero Ranma solo permaneció en silencio. — Esta bien yo, a veces también sueño con esas cosas, pero estoy bien, regresamos bien ¿No? Al menos estamos con vida.

—Si…seguro— dijo no muy convencido.

Ranma se sintió incómodo, no quería admitir que tenía miedo que algo parecido pudiera pasar, que no la pudiera salvar, ella era una boba por haber arriesgado su vida. Acalorado se quitó la camisa y se la pasó por la cara.

Akane retrocedió y se envolvió en la sábana —¿Qué se supone que haces?— chillo por lo bajo.

—Qué no ves que estoy sudando, además tengo la misma ropa de ayer — Ranma respondió irritado mientras abría el armario. Sacó una camiseta blanca y una pantaloneta.

Miró a Akane y está metió la cabeza entre las sábanas también.

Ranma se cambió y volvió a su rincón en la cama, cansado y también molesto. Cuando Akane sacó la cabeza, su prometido ya estaba profundamente dormido. Ella también estaba cansada, pensó que si Ranma no le había hecho nada en toda la noche tal vez sería buena idea ella también dormir un poco.

La tranquilidad de Akane no duró mucho, de nuevo parecía que Ranma tenía otra pesadilla. Estiró la mano para tocar su brazo —Ranma— dijo con la voz ronca pero no tuvo respuesta.

Medio dormida se acercó al chico que le daba la espalda y lo abrazó, la pesadilla se convirtió en un sueño mucho más tranquilo.

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Ranma sintió un agradable calor por todo su cuerpo, hacía mucho tiempo que no dormía tan bien, tal vez la cama de la abuela Fusa era más cómoda que cualquier futón. Intentó estirarse pero entonces fue consciente de ella.

—A-a-Akane

La chica levantó su rostro rojo —Buenos días — dijo en voz baja.

Ranma retiró el brazo que la envolvía y ella pudo quitar las manos del pecho de él.

—Buenos días…yo…

—Si ya terminaron con los saludos, Kasumi los está llamando a desayunar — dijo Nabiki mientras guardaba su cámara en el estuche.

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Akane pensó ingenuamente que el estudio la distraería de lo sucedido, despertar en los brazos de Ranma no era algo que sucediera todos los días. Estaban en los últimos días de la preparatoria, pronto tendría que pensar en exámenes para la universidad entre otras cosas, pero lo único que estaba en su mente era Ranma, esa noche su única intención había sido darle un poco de calma, pero en algún punto de la noche y de forma inconsciente terminaron abrazados, muy abrazados, enredados. Akane tembló de recordarlo, ella había despertado un poco antes que él, primero pensó en golpearlo, luego tuvo miedo de haber hecho algo más que dormir pero no sentía nada extraño así que lo descartó de su mente y entonces fue consiente de sus manos que se apoyaban en el pecho de él, de sus piernas que estaban en medio de las de él. Tragó saliva y sacudió la cabeza.

—señorita Tendo, Señorita Tendo.

— Si, sí profesora— respondió Akane poniéndose de pie.

—veo que quiere ir a acompañar al señor Saotome, así que, bien pueda— la maestra señaló la salida.

Akane aturdida miró a todos lados, Ranma no estaba en su puesto.

—Akane la maestra te ha estado llamando la atención desde hace un rato — susurró una compañera.

Akane se inclinó pidiendo disculpas y salió del salón. Afuera estaba Ranma de pie sosteniendo un balde.

—¿Eh? ¿A ti también? No sé qué le pasa a la maestra hoy— dijo Ranma torciendo la boca.

—Creo que me distraje un poco— Akane apenada se puso de pie al lado de Ranma.

—Si, la verdad yo también.

Debería hablarle de lo de anoche, ¿Debería disculparme? Pero estaba dormido yo no quería. Pensaba Ranma sin atreverse a mirarla.

¿Debería explicarle que estaba teniendo muchas pesadillas y por eso lo abracé? ¿Y si cree que soy una aprovechada? Con lo ególatra que es…

Pensaba Akane.

El castigo pasó, las clases pasaron, la hora del almuerzo pasó y el regreso a casa también pasó sin que ellos hablaran del asunto.

Y así cayó la noche en Tokio, la señora Fuma tuvo la idea de salir a comer con su familia ya que era una forma de conocerlos mejor.

—Me dijeron que este restaurante era bueno— Fusa dijo frente al letrero de U-chan's.

Ranma y Akane se miraron con terror. Nodoka se llevó una mano a la mejilla.

—Es el restaurante de una amiga— sonrió Nabiki con malicia.

Ranma estaba casi seguro que era Nabiki la que le había dado la idea a su abuela. Cómo le gustaba verlos meterse en problemas.

Akane se aproximó a Ranma —actuemos con normalidad tal vez nadie note nada raro.

Ranma asintió.

Ukyo estaba muy ajetreada esa noche, así que al principio no se dio cuenta de la presencia de sus amigos, saludó sin levantar la mirada con el usual "bienvenidos a Uchan's". Cosa que Ranma y Akane agradecieron.

El grupo reunió dos mesas para poder sentarse y no tardó en llegar Konatsu con su habitual amabilidad.

—joven Ranma, señorita Akane— saludó entusiasmado— buenas noches, que desean ordenar.

Tomó la orden con agilidad y se dirigió con Ukyo, para alivio de los jóvenes, no pareció decirle de quién era el pedido. Para Akane tenía sentido que Konatsu no quisiera hacer notar la presencia de Ranma .

Entre más y más gente entraba al local, más se iba relajando Akane, la comida llegó y todos parecían pasarla bien.

—Y dime Akane, ¿Qué piensas hacer al terminar tus estudios en el instituto?— preguntó Fusa

Todos dejaron a un lado su comida para ver a Akane.

—bueno, yo… estoy estudiando bastante para poder entrar a la universidad.

— Me parece muy bien y tú Ranma , ¿También quieres entrar a la universidad?

—¿Umm? ¿Yo?...— se señaló Ranma—no abuela, pienso volverme más fuerte para poder competir de forma oficial.

—¡Oh! Ya veo, esa va a ser tú forma de llevar el sustento a tú hogar, me parece muy varonil, no desperdicies tú talento, como…bueno como otros practicantes de artes marciales.

Nodoka sabía perfectamente a quién se refería su madre, pero guardó silencio esa y todas las veces que Fusa lanzó indirectas hacía su marido.

—Cuñadito, pero no debes descuidar a Akane en la universidad, sabe abuela Fusa… Akane tiene muchos admiradores, en el instituto se peleaban a diario por ella, pero desde que llegó Ranma muchos desistieron.

—¡Nabiki! No seas imprudente— regañó Akane.

— No me parece extraño, Akane es una chica hermosa, seguro que mi nieto te lo dice todo el tiempo ¿No?

—¿Ah?, Si, si, todo el tiempo —mintió

—No pareces muy convencida— Fusa miró a Ranma con el ceño fruncido —Ranma, tú deber como esposo es hacerla sentir bien, anda , dile.

El chico se apresuró a tomar un vaso con agua hasta dejarlo vacío.

Nabiki masticaba un trozo de okonomiyaki mientras se enfocaba al igual que todas las miradas de la mesa en el chico sonrojado.

—¿de-de-decirle?

—Si, decirle, dile a Akane lo hermosa que es.

—Ah, si eso … Akane es …es… es…bo-bonita— las orejas de Ranma ardieron y su corazón bombeo fuerte, sintió que el aire del lugar era insuficiente.

Akane se encogió en su lugar sonrojada.

Fusa pareció conforme con la declaración de Ranma, por lo que la cena continuó sin más contratiempos.

Al terminar Ranma trató de agacharse para pasar inadvertido hasta la puerta.

—¡Ran-chan! ¡Ran-chan!

La familia que ya estaba por llegar a la puerta se giró para ver a la entusiasmada Ukyo que venía retirándose el delantal y acomodándose el cabello.

—Ah, hola U-chan— dijo Ranma enderezándose —no queríamos molestar, estabas muy ocupada y ya nos íbamos.

Empujó a su abuela sutilmente por los hombros hacia la salida.

—Tú sabes que no es molestía para mí Ran-chan, además veo que vienes con tú mamá y … no me digas que la señora también es familia tuya— dijo Ukyo mirando a Fusa.

La señora Fusa hizo una inclinación —mucho gusto señorita soy la abuela de Ranma, Fusa.

—Oh vaya, no sabía que Ran-chan tenía una abuela… mucho gusto, soy Kuonji Ukyo.

— Me alegra que mi nieto y su esposa tengan tan buenos amigos.

—¡Señorita Ukyo!— llamó Konatsu atareado en la cocina.

—Creo que es mejor irnos, Ukyo está muy ocupada esta noche—interrumpió Nodoka llevándose al grupo fuera de Uchan's.

La joven cocinera permaneció con una mano levantada a modo de despedida de forma automática, su mirada vacía y su corazón contraído.

Nabiki que era la última persona que faltaba por salir fue interceptada por Ukyo.

—Dime que no es cierto, la-la señora se equivocó ¿Verdad?— rogó Ukyo con los ojos llorosos.

—1000 yenes.

Ukyo rebuscó en los bolsillos de su pantalón y le pasó el dinero.

Nabiki metió la mano por el escote de su blusa y le entregó dos fotos. —Es un placer hacer negocios contigo.

Se encaminó rápidamente fuera del restaurante donde vio a su hermana menor y a su cuñado caminando.

—Nabiki porque tardaste, ¿Qué hacías?—reprocho Akane mirando por encima del hombro.

—Nada hermanita, vamos a casa— luego me lo pueden agradecer.

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Ukyo se arrastró hasta la cocina donde quiso empezar a cocinar pero solo pudo caer de rodillas, Konatsu se acercó preocupado, Ukyo parecía estar en shock, dejó caer las fotos de la mano. El ninja las recogió y se llevó de inmediato la mano a la boca. En la primera foto se veía a Ranma de espaldas al parecer besando a Akane, no era algo tan grave, pero en la segunda la pareja estaba acostada en una cama grande, abrazados.

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Akane había logrado rescatar su pijama amarilla favorita del cuarto de lavado y ahora se encontraba nuevamente en la habitación junto a Ranma, quien dio un largo bostezo y al instante ella también.

— Anoche no dormimos mucho, será mejor descansar— propuso Akane.

Ranma miró la cama y luego a ella.

—Si, ya sé que solo hay una cama , pero no tenemos opción, ya comprobamos que tú abuela tiene un sueño muy ligero y además ¡Me muero de sueño! — se quejó Akane dando otro largo bostezo— solo… espera un momento.

Akane puso varias almohadas a modo de muro divisor entre ellos y se dejó caer en su lado de la cama —te juro que si me tocas un solo pelo ¡Yo misma te asistiré en el sepuku—amenazo casi dormida Akane.

—y quién quiere tocarte niña fea— se burló Ranma antes de caer dormido.

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Akane abrió solo un poco los ojos, algo había interrumpido su sueño nuevamente.

—No, no— repetía Ranma mientras se removía —Por favor abre los ojos Akane.

Ella supo inmediatamente a qué se refería, en Jusenkyo ella también había pensado que nunca más iba a abrir sus ojos.

—Ranma…— Akane se asomó por el muro de almohadas y lo tomó de la mano —Estoy aquí, estoy bien.

—kuiiik kuiiikk kuiikk— se escuchó fuera de la habitación.

— Ven aquí cerdito, no vas a molestar a los señores Saotome.

¡Ay no! Akane lanzó las almohadas lejos y se puso de pie rápidamente para abrir la puerta.

—A-buela Fusa… ¿P-chan?

El cerdito saltó sobre Akane quien lo envolvió en sus brazos

—¿Conoces este animal? Saltó por la ventana y me dio un susto tremendo— dijo la abuela poniéndose una mano en el pecho.

—Lo lamento abuela, es mi mascota pero a veces se pierde y cuando regresa va directo a saludarme. ¿No es verdad? lindo P-chan

El cerdito chillo en respuesta.

—Yo me haré cargo de él abuela, usted regrese a descansar. —Akane acarició a su mascota entre las orejas—P-chan no debes molestar a la abuela de Ranma.

—¡Akane!— se escuchó un llamado angustiante de Ranma

—creo que tú esposo te necesita, vuelve a la cama con él… quiero unos lindos nieticos pronto. Yo me haré cargo de encontrar un lugar para el cerdito— Fusa tomó a P-chan de su pañoleta arrebatándolo de los brazos de Akane quien preocupada por su prometido regresó con él.

Ryoga luchó por salvarse de los brazos de la señora, pero para ser una persona mayor parecía tener bastante fuerza, no podía arañarla, eso sería una canallada de su parte.

¿Qué es todo esto? ¿Ella dijo esposos? Estaré en un universo alterno. De pronto la idea de Ranma en una habitación con Akane se le cruzó por la mente. ¿Se casaron en secreto? ¿Esa es la razón de la visita de la abuela de Ranma? Una lágrima asomó por los ojos del cerdito negro.

Fusa camino por la casa con tranquilidad, cuál sería el lugar adecuado para dejar un cerdito que parecía querer escaparse de nuevo.

El pobre P-chan fue atado en el baño.

—No hagas ruido, tengo un sueño muy liviano, si molestas a los señores Saotome, te haré un rico estofado mañana— Fusa le dijo antes de retirarse.

P-chan tragó saliva, la señora no parecía andarse con rodeos, pero si Akane estaba en peligro, si le habían hecho algún embrujo o algo peor. Comenzó a mordisquear el nudo de la soga que lo ataba.

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—¿Ranma estás bien?— Akane preguntó preocupada.

—Si, estoy bien.

Akane recordó que últimamente lo había visto muy ojeroso, incluso a veces se quedaba dormido en clase, lo había visto entrenar con menos ganas de lo habitual para él.

—Ranma…no tienes porque hacerte el fuerte.

—No me hago el fuerte, soy el más fuerte— dijo con una arrogancia que Akane no creyó. —No me mires así.

—¿Así cómo?

—Como si me tuvieras lástima.

—Tonto, no te tengo lastima… no te vayas a inflar más el ego de lo que ya lo tienes , yo sé que eres muy fuerte.

—¡El más fuerte!— corrigió Ranma.

Akane rodó los ojos y continúo —eres muy fuerte físicamente pero parece que no has olvidado lo que pasó en Jusenkyo.

La sola palabra lo hizo sobresaltarse.

— pero Ranma, yo estoy bien, estoy aquí y no me arrepiento de tratar de ayudarte, yo sé que tú siempre estarás para mí.

—Akane…— Ranma se inclinó hacia ella tomándola por los hombros —escúchame bien, no quiero que ¡Nunca! Vuelvas a poner en riesgo tú vida ¿Entiendes?

—Ranma…

Akane pudo sentir el miedo que Ranma había tenido ¿Todo era por ella? Una necesidad la invadió y no lo pensó mucho, solo se dejó llevar y lo abrazó con fuerza. Tras unos segundos en los que sentía que se le iba a salir el corazón del pecho, Ranma le devolvió el abrazo.

—A-a-kane, es cierto…

—¿Eh?— Akane levantó la cabeza para verlo mejor.

— Es cierto lo-lo que dije, esa vez…en el monte fénix.

Los ojos de Akane se iluminaron, ella lo recordaba de memoria, cada acción, cada palabra, ¿pero él ?, Se refería a lo mismo.

—No sé qué me pasa, cada que abro la boca digo cosas que te hacen enfadar, pero …yo sí…yo

—¡Kuikkkkk! ¡Kuikk! ¡Kuiiik!

—¡P-chan!— Akane se sobresaltó al verlo brincando para alcanzar la ventana, se deshizo del abrazo de Ranma para ir a la ventana — está dañada, no puedes entrar por aquí— le dijo a su mascota, luego miró a Ranma que estaba en el mismo lugar de la cama— voy a ir por él.

Ranma se levantó como un resorte y salió pisoteando —¡Yo voy a ir por él! — gruñó

El joven olvidó que debía ser silencioso y corrió hasta llegar fuera de la habitación. Ryoga en su versión maldita saltó para hacerle frente.—¡Idiota!

Ranma lo atrapó fácilmente, P-chan se retorcía tratando de arañar o morder pero esta vez la rabia de Ranma no le permitía ser blando como otras veces, a pasos largos llegó hasta el baño y lo sumergió de cabeza en el agua caliente, tal vez más tiempo del necesario.

—¡Por poco me ahogas, imbécil!

—¡Cállate Nenita! Además ¿Qué haces molestando a esta hora?

—¿Qué haces tú con Akane a esta hora?

—¡Qué te importa!

—Tú…¡Te mataré!

—Inténtalo cerdito.

Ranma y Ryoga de pie en el dojo, uno frente al otro. Akane y el resto de la familia observaban en silencio.

Ryoga dio el primer paso y se lanzó para darle un puñetazo a Ranma que esquivó por los pelos.

—Akane querida, ¿Por qué tenemos un duelo en la casa a la mitad de la noche?— preguntó Fusa.

—Abuela… no lo sé, Ranma y Ryoga siempre están peleando.

—Es por Akane abuela Fusa, se trata de un duelo de amor— Dijo Nabiki destapando una soda.

Fusa miró a Nodoka quién comenzó a sudar nerviosa.

—No digas bobadas Nabiki— chillo Akane, sin perder detalle de la pelea.

Ryoga esquivó una patada que Ranma lanzaba desde el aire. El piso crujió al recibir al muchacho.

—Akane, yo también creo que el joven Ryoga alberga sentimientos por ti — dijo Kasumi mientras ponía una bandeja con té para todos.

Ryoga que había escuchado el último comentario se distrajo totalmente y recibió un puño directo en la cara que lo lanzó varios metros hacia atrás.

—Kasumi, tú también…— Akane hizo un puchero.

Ranma se acercó con una sonrisa burlona lo cual hizo que Ryoga reuniera fuerzas para ponerse de pie.

—¡¿Qué hacías con Akane?! ¡Akane-chan vengaré tú honor!

Akane enrojeció al mismo tiempo que Ranma.

—¡Cállate cerdo!

Ranma le propinó una golpiza en cuestión de segundos dejándolo casi inconsciente en el piso.

—No… es verdad… ustedes no están casados — dijo antes de quedar tendido en el piso.

—Nodoka qué significa todo esto, primero esa chica China, luego la cocinera del restaurante y ahora este muchacho, por qué nadie parece saber que Ranma y Akane están casados.

—¡Por qué no lo están!— grito Ryoga recuperándose milagrosa y efusivamente — la última vez todo se arruinó, la boda nunca se realizó.

—Ma-madre, es solo que …

—No se preocupe abuela Fusa, usted misma puede comprobarlo — Kasumi delicadamente entregó un libro a la abuela, todos la rodearon inmediatamente para ver de qué se trataba.

El koseki firmado por Ranma y Akane daba fe del matrimonio efectuado hacía dos años, justo después de regresar de China.

Ranma y Akane se miraron, Nodoka se quedó en blanco, Fusa sonrió complacida, Nabiki tomó el libro ella misma para comprobar la autenticidad con un lente de aumento.

—Es el verdadero kosaki de la familia de Ranma— sentenció

—Así es, como puede ver abuela Fusa, Ranma y Akane están casados… es cierto que la boda fue interrumpida por sus amigos, incluso la casa sufrió algunos daños, pero al marcharse todos,se firmaron los papeles estando solo presente los padres de ambos y yo también— explicó Kasumi.

—oh, ya veo…Nodoka tienes que poner más orden a estos muchachos. Entrometerse en una boda no es nada digno de su parte.

—Así es madre, lo tendré muy en cuenta.

—Bueno, aclarado el asunto, retirémonos a descansar, es muy tarde— Fusa se puso de pie y todos tras de ella se dirigieron a sus habitaciones sin mediar palabra.

Akane recordó aquella vez en la que Kasumi le insistió para que firmara sin equivocarse en un solo trazo, le había dicho que era algo relacionado con las matrículas del instituto. Ranma recordó que Kasumi le había dicho que tenía que firmar una nota de castigo que había llegado por parte del director, sin saber muy bien a cual de todos los líos en los que lo metían siempre, se refería Kasumi, el joven firmó sin reparos. Después de todo ¿Por qué desconfiar de Kasumi? Era ella quien iba a las reuniones escolares, ella quien los matriculaba, ella era su acudiente legal ante el instituto Furinkan y ahora era ella quien había logrado lo que ambas familias Tendo y Saotome se habían propuesto por años.

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Nadie se preocupó por el triste y solitario Ryoga que quedó paralizado por la noticia en medio del dojo.

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Ranma y Akane de pie frente a la alcoba matrimonial provisional dieron un largo suspiro. Estaban casados, eran marido y mujer.

—Estoy muy cansado.

Akane asintió, ella también lo estaba.

—Podemos hablar mañana del asunto.

—Si, por mí está bien… vamos a acostarnos, digo a dormir… es decir…aunque estemos…ya sabes ¡Ni se te ocurra tocarme un pelo!

Ranma le dio una mirada cansada y se fue a la cama.

Akane tardó un poco más en conciliar el sueño, cómo era posible que realmente estuvieran casados, cómo debía actuar ahora. Su terquedad no la dejaba ver los sentimientos que Ranma albergaba hacia ella, pero cómo adivinarlo si lo único que sabía Ranma era insultarla y decirle lo poco atractiva que era. Por qué era tan difícil para ellos todo esto.

—Ranma…— quiso hablar Akane pero el chico ya estaba nuevamente soñando y al parecer con nada agradable.

Akane estaba preocupada, se preguntó si había algo más que pudiera hacer para que sus pesadillas se alejaran.

Derrumbó el muro de almohadas que había vuelto a poner y se acercó, le pasó un brazo tembloroso por el pecho y se acurrucó a su lado, Ranma no tardó en relajarse y acomodarse.

Después de todo no parecía tan malo estar casada.

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En Nerima la noticia no tardó en llegar a oídos de todos gracias a Nabiki. Kuno fue el primero en retar a Ranma antes que llegara a estudiar. En pocos segundos fue derrotado.

Por qué todos tienen que estar entrometiéndose en mi vida. Ranma había despertado de maravilla esa mañana, con Akane entre sus brazos, no recordaba haber tenido pesadillas de ningún tipo, además Kasumi les había preparado un delicioso desayuno y por primera vez en mucho tiempo habían salido a tiempo para el instituto. Kuno no iba a arruinar su buen humor.

—Si es cierto, estamos felizmente casados, así que piérdete y no vuelvas a molestar— le había susurrado al oído a Kuno antes de darle una patada con más fuerza de la necesaria para mandarlo a volar.

¡Oh si! Nada podía arruinar el buen humor del muchacho. Akane era su esposa, aunque no se habían dado ni un solo beso, pero qué importaba, ya se encargaría de solucionar eso. Se frenó en seco en medio del pasillo. Un par de imágenes dándole un apasionado beso a Akane se le cruzaron por la cabeza, ¿Podría hacerlo? Nunca había besado a nadie, bueno no por su propia voluntad y si Akane no quería. ¿Y si Akane no lo quería a él?

Necesitaba hablarle de forma urgente, pero ¿y si las palabras se negaban a salir de su boca?. Ah no, no señor, Ranma Saotome no era un cobarde. Si, estaba decidido hablaría con ella.

—¡Ranma! ¡Ranma!— el grito de sus compañeras lo distrajo de sus pensamientos.

Dos chicas se acercaron corriendo cuando lo vieron.

—¿Qué sucede?

—Es Akane… ella se la llevó.

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Ranma corría apresurado por las calles de Tokio. Debió haber presentido que algo así pasaría, no podía tener tan buena suerte. Se culpó a sí mismo por no haber pensado antes en la loca de Kodachi, si Kuno lo sabía, ella también lo sabía.

No tenía tiempo para caer en juegos estúpidos y trampas de cocodrilos, así que simplemente saltó hacia el muro y gritó con toda su fuerza —¡Kodachi!

La Rosa negra escuchó el grito de su amado, sin prisa tomó un perfume del tocador y se lo aplicó, retocó sus labios con el labial rojo más escandaloso que tenía, alisó su vestido negro de boda y corrió en puntas de pie como la loca que era hacia la salida.

—¿Lo ves? Era todo una mentira, ¿Casado mí Ranma ? Ja, contigo nunca.

Su amado tenía el ceño fruncido y los puños apretados, pobrecillo, seguro tenía mucho calor, lo invitaría a pasar y le daría un poco de té y entonces firmaría su libro familiar, sería Kuno Ranma, su apellido era muy importante para perderlo por un Saotome. Luego tendrían una glamurosa luna de miel en París, todo sería color de rosa.

—¿Dónde está?¿Dónde la tienes?

—Ranma mi amor, entiendo que estás confundido por el calor, entra, tomaremos algo de té.

El joven dio un brinco hacia ella que la sobresaltó.

—¡¿Dónde está Akane?! — gritó dejándola aturdida.

—Ranma… esa mujerzuela anda diciendo que es tú esposa ¿Imagínate? Yo se que no es cierto, por eso te pedí que vinieras.

—La secuestraste y por eso estoy aquí.

— Haremos nuestra boda en el jardín o prefieres en una iglesia, o si prefieres algo más íntimo podemos firmar el registro de una vez — Kodachi continuó como si se tratara de una conversación cualquiera.

—Kodachi, mira, no quiero hacerte daño, estás colmando mi paciencia, ¿Dónde está Akane?

—olvídate de esa chica violenta y sin clase, estoy lista para dar el paso del matrimonio, si así me lo pides— la rosa negra señaló su pomposo atuendo de boda.

—Esa chica violenta ¡Es mí esposa!

Kodachi se estremeció, ¿era real lo que acababa de escuchar? O era otra de aquellas voces que a veces, casi siempre, escuchaba, le gustaba pensar que eran las voces de los dioses o de sus antepasados, a pesar que muchas veces se le había dicho que asistiera al psiquiatra.

Ranma harto de la locura de la chica se echó a correr por la mansión Kuno, con los años había identificado algunas de las trampas, rogó a Kami que no hubiera nuevas.

Saltó por el pozo de los cocodrilos, esquivó el agujero que se abría en el piso hacía quien sabe donde. Se movió en zigzag evitando los objetos filosos que eran lanzados de las paredes. Se detuvo a pensar.

—estoy seguro que falta algo.

Una llamarada de fuego se alistaba para salir desde el fondo del pasillo.

—¡Ah si!— Ranma se agachó esquivando el lanzafuego

—¡Akane! ¡ Akane! Responde maldición— Ranma corrió abriendo puertas por todos los pasillos.

—¡Kuno! — dijo sorprendido al verlo, acaso no lo había mandado a volar hace unos minutos.

Miro los grandes afiches de su forma maldita y también de Akane, ese Kuno era un degenerado.

—¿Saotome cómo te atreves a interrumpir mi meditación?

—Solo dime dónde está Akane, idiota.

—¿Akane? Lo sabía, no pudo resistir estar al lado de una bestia cómo tú y corrió a mis brazos, seguramente está perdida en mi enorme mansión. La buscaré.

Tatewaki convencido se puso de pie mientras Ranma rodaba los ojos fastidiado.

—tu hermana la secuestró ¿Tienes idea de donde la pueda tener?

—Mi hermana es un poco…

—¿Loca?

—apasionada… podríamos ver en la sala de tor… de esparcimiento nueva que se encuentra en la parte de atrás.

Un escalofrío recorrió a Ranma por todo el cuerpo.

—Hermano, cómo te atreves — Kodachi apareció de repente vistiendo un leotardo ajustado, comenzó a reír escandalosamente mientras agitaba la cinta de gimnasia.

Ranma se escabulló mientras los hermanos se peleaban. Salió al jardín y desde allí saltó al techo de la mansión. En la parte de atrás cómo había dicho el tonto de Tatewaki. Corrió tan rápido como sus piernas se lo permitieron.

Parecía una bodega cualquiera, Ranma rompió de un golpe el candado de la puerta y entró apresurado.

—¡Akane!

La chica estaba amarrada de pies y manos, además de amordazada. Retiró todas las ataduras y le dio palmaditas en las mejillas.

—Akane, despierta, Akane…

Ranma podía sentir que la sangre escapaba de su cuerpo. Su esposa comenzaba a respirar con dificultad.

—Akane ¡Akane!

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— ¡Acompañante de la señorita Akane Tendo!

Ranma acudió rápido al llamado del doctor.

—Soy yo. ¿Akane despertó?

—Lo siento, ¿ella es su amiga?, Solo puedo darle información a su familia.

—Ella es mi esposa.

—¿Su? ¿Pero…qué no traía uniforme escolar?

—le digo que es mi esposa maldita sea, ahora dígame cómo está — Ranma perdió la paciencia.

—Disculpe, son protocolos del hospital. Ella inhaló un paralizante muy fuerte, no sabemos que tanto daño haya hecho a su sistema nervioso, por lo pronto está estable, pero necesitamos hacer más estudios— El doctor vio la mirada afligida del pobre muchacho y le puso una mano en el hombro. —puedes pasar a verla, de seguro le hará bien escuchar tú voz ¿Quieres que llamemos a alguien?

Ranma negó con la cabeza y entró a la habitación.

Akane estaba más pálida de lo normal, tenía una cánula de oxígeno y líquido conectado a su vena.

Tomó la mano de la chica entre la suya, estaba helada.

—Akane, despierta, tenemos que ir a casa— sollozo Ranma .

Tan solo se escucharon los monitores que pitaban de vez en cuando.

—No quiero preocupar al señor Soun y tus hermanas, vamos Akane, despierta.

Ranma se limpió las lágrimas que no dejaban de salir. Tuvo que admitir para sí mismo que cuando se trataba de Akane era un cobarde, un cobarde para hablarle, un cobarde cuando algo le pasaba.

Y ese miedo había ido creciendo desde que se dio cuenta que podían pasar cosas graves.

—¡Maldita Kodachi!

—Akane despierta… despierta…despierta por favor… yo no quiero perderte…además eres mi esposa— rio sin ganas— mi esposa y ni siquiera te he dicho que te amo…Si, porque tú lo sabes ¿Verdad? ¿Sabes que te amo?... Por eso yo, voy a solucionar esto, espérame, ya lo verás.

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—La señorita Kodachi viajó muy temprano junto con su hermano Tatewaki.

—¡¿A dónde demonios iban?!

—No, no lo se joven, por favor suélteme, se lo juro— rogó el mayordomo de los Kuno mientras veía las fauces del señor tortuga demasiado cerca.

Ranma dejó caer al hombre de cualquier manera sobre el prado y se alejó saltando.

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—los paralizantes que usa esa muchacha deberían dejar de hacer efecto en un par de horas.

—¡Le digo que no se ha despertado vieja momia!

— cálmate Saotome, parece que el matrimonio te cayó mal.

La mirada que le dedicó Ranma a Mousse hizo que se le helara la sangre.

—Si Ranma quedar viudo poder volver a ser prometidos— dijo Shampoo

El jóven hizo crujir los dientes y se dirigió a la puerta.

—Escúchame bien Shampoo, jamás he tenido la intención de casarme contigo, yo amo a Akane, ella es mi esposa.

Shampoo se sostuvo de una mesa para no caer, nunca había escuchado a Ranma declarar sus sentimientos tan abiertamente.

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—entonces…Akane inhaló un paralizante.

—Si Dr Tofu, cuando llegué ya estaba inconsciente y había un papel de los que suele usar Kodachi con sus víctimas.

—¿Lo tienes contigo? El papel ¿Lo tienes ?

Ranma buscó en sus bolsillos de forma nerviosa hasta que dio con él.

Tofú estuvo un tiempo, que pareció eterno para Ranma, analizando los restos de la droga.

—Creo que Kodachi aumentó la potencia de la droga.

—¿Qué podemos hacer?

—Ranma, lo siento, solo podemos esperar que la droga salga del cuerpo de Akane, puede tomar unas horas más. Vamos al hospital, tal vez ya haya despertado.

Los ojos de Ranma brillaron con ilusión.

—Doctor por favor avise a nuestras familias, yo voy a adelantarme.

Ranma brincó al tejado y corrió rumbo al hospital, habían pasado unas horas, tal vez Akane ya lo estaba esperando despierta.

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—¡Ranma hijo donde estabas!

—Mamá, ¿Cómo está Akane? ¿Qué hacen todos aquí?

—Kasumi recibió una llamada del instituto… Akane sigue …dormida hijo.

Adentro el ambiente era pesado, Nabiki estaba de pie junto a la cama. Kasumi y Fusa permanecían juntas en el sillón.

Los doctores pasaban uno tras otro pero siempre decían lo mismo.

—Está estable.

—tenemos que esperar.

—no hay ninguna evolución.

El doctor Tofú había llegado también y su opinión no había sido diferente a la de los otros.

—¿Quieres comer algo hijo? Vamos a ir a la cafetería.

El joven levantó la cabeza y solo negó con desaliento.

Fusa le dio una mirada condescendiente.

—Regresamos pronto.

En silencio todos salieron de la habitación, ni siquiera Nabiki que tenía los apuntes más inesperados pudo decir algo. Kasumi se apoyó en Tofú, sentía que le había fallado en algo a su hermana pequeña.

Ranma acercó más la silla a la cama de Akane y esperó paciente un cambio que no llegó.

—oye Akane, ya va a ser de noche y para serte sincero no quiero dormir solo. No me malentiendas, es solo que…ya me acostumbré a tenerte cerca…además eres mi esposa…¿De verdad te agrada la idea de que seas mi esposa?

Yo sé que estamos muy jóvenes y que nuestros padres nos comprometieron…pero Akane aunque siempre te he dicho que eres fea y marimacho la verdad es que siempre he pensado …ya sabes, lo contrario… eres muy linda y no solo eso, eres valiente, fuerte y decidida. Además que tienes un corazón enorme, nunca pude agradecerte adecuadamente por salvarme en Jusenkyo. —una lágrima se asomó por los ojos de Ranma — tienes que…tienes que ponerte bien Akane.

Ranma se acercó a Akane y le dio un beso en la mejilla, la abrazó con fuerza hundiendo la cara en la almohada y fue entonces cuando sintió unas manos alrededor de la espalda. Se separó para ver a Akane que luchaba por abrir los ojos.

—Ranma…

—No, no hables, llamaré al doctor…

Akane lo tomó de la mano, sentía la boca seca y algo de mareo, pero por lo demás se sentía bien, un sentimiento de culpa la invadió por tener a toda su familia preocupada.

Kodachi había utilizado el viejo truco de hacer inhalar un paralizante en cuanto supo que Ranma estaba en su mansión.

—Probaras mi nueva receta — le había dicho antes de dejarla inmovilizada.

—Ranma, no te vayas… quiero decirte que yo también te amo y que si estoy contenta de ser tú esposa.

Ranma pensó que sería bueno estar en el lugar de Akane, para no tener que desmayarse. Ella lo había escuchado, ¡él se había confesado y ella le correspondía!

Se acercó a Akane y ella lo abrazó nuevamente, llegando al fin su tan esperado primer beso.

—tía Nodoka— le dijo Kasumi en voz baja — ¿cree que sea un buen momento para decirles que el matrimonio sólo será oficial cuando lo lleven a la oficina de registro?

—No lo creo Kasumi— Nodoka miró al final del pasillo por donde venía Fusa hablando con el doctor Tofú— guardemos el secreto por ahora.

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—Abuela Fusa vuelva pronto a visitarnos.

—Gracias Akane, espero pronto venir a ver a mis hermosos nietos. — se acercó al oído de Akane—practiquen bastante.

Akane enrojeció de inmediato.

—Me alegra verla madre.

—Nodoka hija, tú también eres bienvenida en la casa familiar, no lo olvides.

Nodoka se inclinó respetuosamente como agradecimiento.

—Nabiki, sigue estudiando, tal vez algún día hagamos negocios juntas.

—Claro que sí abuela.

—Kasumi… tú comida fue deliciosa, eres una gran ama de casa.

Kasumi no pudo disimular una gran sonrisa —muchas gracias abuela Fusa.

—Pero tal vez te gustaría estudiar enfermería…al dr. Tofú le vendría bien una ayuda en su consultorio.

Kasumi parpadeó pensando en la idea de trabajar junto al dr Tofú, tal vez más tarde le pediría a Akane una solicitud para la universidad.

—Ranma hijo, cuida muy bien a tú familia, entrena mucho y sé el mejor en lo que haces.

—Así lo haré abuela.

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En el techo del dojo Tendo, en el barrio de Nerima de la ciudad de Tokio, Ranma y Akane sentados viendo el atardecer, aunque estaban según ellos casados, aún eran tímidos adolescentes empezando una relación. Ranma vio el bonito perfil de su esposa, teñido con los rayos naranja de esa hora del día, se acercó despacio y le dio un beso. Akane sintió que era el momento perfecto para un segundo beso, nerviosa pasó los dedos por el cuello de Ranma, sintió un cosquilleo en el estómago que subió hasta su pecho haciéndola respirar entrecortado.

Ranma siempre había sido osado, su infancia llena de entrenamientos y peligros hacía que no le tuviera miedo a casi nada, pero cuando se trataba de asuntos del corazón era bastante torpe, tendría que aprender junto con Akane.

—¡Kasumi! ¡Kasumi! ¿Porqué hay una cama gigante en mi habitación?— se escuchó a Soun que al parecer acababa de llegar de su entrenamiento con Genma.

La respuesta de Kasumi no fue escuchada en el techo.

—¡¿Queee?! ¿Cómo que Ranma y Akane se casaron? ¡Saotome! ¡Saotome! ¿Dónde está Saotome?

Akane interrumpió el beso por lo que Ranma la miró haciendo un puchero.

—¿Crees que deberíamos bajar?

Ranma negó con la cabeza y se aproximó para

darle otro beso.

—ummm…Ranma…pero…

—¿Qué pasa Akane?— dijo fastidiado.

—Nuestros padres ya están en casa y…

—no te preocupes cuando vivamos juntos ya no nos molestará nadie.

Akane se sorprendió con la idea, ellos dos solos en una casa, como una pareja de recién casados.

—Solo nos llevaremos la cama que nos regalo abuela Fusa, para estrenarla cómo es debido.

—¡Ranma!

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Fin

Notas.

Espero hayan disfrutado de este one-shot que como pueden ver se sitúa dos años después del final de Ranma en el manga.

Ya vimos que Akane es la solución para las pesadillas de Ranma, así que no hay de otra, tendrán que dormir juntos por la eternidad jajaa.

Perdón si hice sufrir un poquito a Kasumi, ella andaba buscando la aprobación de la señora Fusa, pero al final recibió un consejo más sabio (estudien niñas estudien).

Y como último dato parece que la abuela Fusa tiene dinero y negocios, puede ser, ¿Uds que dicen?