Solo aquellos que hayan visto la fantasía podrán disfrutar de este capítulo y todo lo que significa. Los valientes que aún no lo ven, no juzguen todo tan rápido.


La Chica del Café

Capítulo 4


Ichigo sabía que entrar a la cafetería no sería una buena idea, pero ya había conducido hasta allí y desde afuera podía ver a la chica leyendo una revista. No había hablado con la chica desde que ella le había enviado esas fotos y se mintió a sí mismo diciendo que iba a fingir que no pasó nada y que no había visto ese video.

Entró a la cafetería y la chica sonrió cuando lo vio pero un segundo después desvió la mirada con un encantador sonrojo en sus mejillas. Ichigo pensó que podía fingir que no había pasado nada pero en ese momento supo que eso sería imposible. Ver a la chica y luego imaginarla en esa lencería roja gimiendo su apellido, hizo que su cuerpo se moviera a por sí mismo.

— Un café. — ordenó Ichigo al sentarse en la barra esperando el café mientras trataba de pensar en otra cosa.

Fue un momento tenso, la chica pareció tardar más de lo normal e Ichigo no sabía qué hacer porque cada vez que la veía recordaba esas malditas fotos y se le cortaba el aliento. La chica puso la taza de café frente a él, con ese adorable rubor en sus mejillas, y lo miró a los ojos como si esperara que él hiciera o dijera algo, incluso se mordió el labio de una manera demasiado encantadora.

Ichigo soltó una maldición silenciosa al ver ese gesto, tomó a la chica por la nuca y la acercó a él para besarla. La chica no se resistió e Ichigo sintió el sabor del café en la saliva de la chica en ese beso demasiado intenso y apasionado.

— Quiero ser la presa… — La chica jadeó contra los labios de Ichigo. Ella tenía sus manos aferradas al saco para que él no la alejara.

— Una vez y una sola vez. — susurró Ichigo, aunque era un susurro para él y no para la chica.

Su cuñado no se iba a enterar. Solo sería una vez y no volvería a la cafetería, y fingiría que no pasó nada y que todo estaría bien. Era una fantasía, estaba bien.

— Sí. — Respondió la chica y volvió a besarlo de manera tan intensa que ambos se precipitaron hacia la trastienda de la cafetería.

Adentro, rodeado por el aroma a café y provisiones, Ichigo volvió a agarrar a la chica, esta vez por la cintura y la besó nuevamente con la misma intensidad que había usado en la barra. Él la apoyó contra la pared y agarró sus caderas antes de levantarla y hacer que envolviera sus piernas alrededor de él.

La chica jadeaba entre beso y beso de una manera encantadora, aferrándose a él y pasando los dedos por su cabello para que no se rompiera el beso. Ichigo amasó sus senos y pellizcó uno de sus pezones, que estaba completamente duro, haciéndola jadear y romper el beso en el acto.

Se miraron el uno al otro por un momento y los botones de la blusa de la chica rodaron hasta el suelo mientras Ichigo le abría la blusa solo para comenzar a devorar sus senos con avidez, chupando y mordiendo un poco solo para escucharla gemir y decir su apellido. La chica no llevaba sostén, por lo que Ichigo sabía que la chica esperaba con ansias este encuentro.

La chica dejó escapar un pequeño grito cuando él mordió suavemente uno de sus pezones antes de volver a besarla con el mismo deseo con que se besa lo prohibido. Ichigo ya estaba duro, las fotos, el video y la lengua de la chica en su boca habían hecho el trabajo tan bien como el maldito olor de su piel.

— Lo quiero en mi boca.

Ichigo la bajó y la chica sacó un condón de sabor de los bolsillos de su delantal que no dudó en abrir luego de que él apoyara su espalda contra la pared mientras terminaba de abrirse los pantalones. La chica se arrodilló frente a él, con su pequeña mano lo acarició un poco y con cuidado le colocó el condón antes de mirarlo desde abajo y abrir la boca con la intención de devorarlo en ese momento.

El jadeo de Ichigo fue demasiado audible cuando la chica comenzó a chupársela. El placer le recorrió el cuerpo de una forma deliciosa e involuntariamente comenzó a mover las caderas marcando el ritmo, cogiéndose la boca de la chica y enredando los dedos en su cabello. La chica levantó la vista justo cuando él estaba hipnotizado por la forma en que lo devoraba y soltó otra maldición por lo jodidamente bien que se veía la chica con él en la boca.

— Espera…

La voz salió de él en un jadeo y la chica se levantó del piso, sacó un condón nuevo e Ichigo se quitó el que tenía mientras la chica se quitaba la camisa rota y los pantalones que llevaba junto con su ropa interior. Ichigo se quitó el resto de la ropa que estaba en su camino y la obligó a darle la espalda y a apoyar las manos en la pared. La chica abrió las piernas en una hermosa V, levantó las caderas y él se acomodó detrás de ella solo para sentir que estaba lista para recibirlo.

Ichigo se puso el condón nuevo, la tomó por las caderas y se acomodó antes de penetrarla de manera rápida, despiadada y con demasiadas ganas de estar dentro de ella. La chica gimió un poco cuando él la penetró, pero ese gemido en lugar de detenerlo solo hizo que él agarrara sus caderas con más fuerza y la embistiera por segunda vez con fuerza. Ichigo estaba disfrutando de ese placer prohibido, de la calidez de la chica y de la forma en que lo retenía dentro de ella.

Ichigo la embistió de nuevo, y la chica volvió a gemir haciendo que Ichigo se detuviera.

— ¿Quieres que me detenga? — Le preguntó con un jadeo ronco en su oído, conteniéndose de embestirla de nuevo ante la expresión de placer en el rostro de la chica.

— No, no pares… Me gusta así… Me gusta rudo. — Jadeó la chica con los ojos cerrados de placer. — Dame duro.

Ichigo la agarró por la cintura y comenzó a embestirla de nuevo, haciéndola jadear y disfrutando cada vez que la chica decía su apellido y pedía más. La chica se recostó contra la pared, gimiendo más fuerte con cada embestida que Ichigo le daba, levantando sus caderas para que él se hundiera lo más posible en esa posición y haciéndolo su prisionero dentro de ella.

El placer era obsceno y delicioso, tanto que Ichigo la tomó por la barbilla con una mano e hizo que dos de sus dedos entraran en la boca de la chica solo para que ella los llenara con su propia saliva mientras él continuaba disfrutando de lo cálido que era dentro de la chica en el momento en que la sintió llegar al orgasmo.

Cuando sus dedos estuvieron llenos de la saliva de la chica, bajó la mano y comenzó a masturbarla mientras la seguía embistiendo. Ambos estaban completamente sudados, la chica gemía pidiendo más a pesar de que no podía mantenerse en pie correctamente e Ichigo no se detenía. Sintió que estaba en su límite y trató de contenerlo tanto como pudo hasta que sintió que la chica se estremecía y temblaba en sus manos por segunda vez, luego dejó de contenerse y se entregó al placer dentro de ella.

— Fue increíble. — La chica jadeó mientras aún estaban unidos en esa posición e Ichigo apoyó su frente en uno de los hombros de la chica tratando de recuperar el aliento perdido.

Ichigo sonrió ante esas palabras antes de salir lentamente de ella cuando ambos se calmaron, se quitó el condón usado y lo tiró a la basura. La chica abrió un paquete de servilletas, pero Ichigo le impidió limpiarse.

— Permíteme limpiar este crimen. —susurró Ichigo, ayudando a la chica a limpiar todo rastro de fluidos mientras la miraba a los ojos, solo para volver a besarla y acorralarla contra una mesa, haciendo que la chica se sentara sobre esta entre besos y jadeos.

— Ya no hay condones. — susurró la chica contra los labios de Ichigo haciéndolo sonreír.

— Compré algunos antes de venir aquí.

— En la mesa. Me duelen las piernas por su culpa, Sr. Kurosaki. — susurró la chica antes de acercarlo a ella para volver a besarlo.

Antes de salir de la cafetería, Ichigo pagó el café y se lo bebió, aunque estaba frío en ese momento.


Ichigo sabía que era su decisión regresar o no a esa cafetería. Podía dejar todo en "algo casual" y no volver, dejar morir allí la fantasía y fingir que nada había pasado... o podía volver pero no por un café. Se estaba jugando el cuello por un momento de placer pero era la primera vez que lo hacía y le había gustado demasiado, así que le escribió a la chica enviándole un par de instrucciones.

Cuando regresó a la semana siguiente, la chica usaba una falda como él le había pedido y le mostró las pastillas anticonceptivas que había comenzado a tomar por orden del médico al que había ido, así como los análisis de sangre que indicaban que estaba limpia. La chica había aceptado el acuerdo implícito mostrándole las pastillas; ese acuerdo donde se decía que lo que iba a pasar entre ellos no sería solo un encuentro casual.

Esa segunda vez que se acostó con esa chica, ella le quitó el anillo de bodas y lo dejó a un lado.

— Por este momento usted me pertenece, Sr. Kurosaki. — La chica, que estaba sentada encima de él, jadeó, moviendo sus caderas de una manera excesivamente rítmica que hizo que Ichigo jadeara de placer. — Sólo a mí.

Ichigo no respondió a su declaración, simplemente la agarró por el cuello y la obligó a besarlo. Habían puesto una silla en ese pequeño cuarto de atrás y ambos estaban completamente desnudos, Ichigo le sujetaba las nalgas dejándola moverse a su antojo y haciendo que ahogara sus gemidos en sus labios entre besos demasiado intensos y apasionados.

Ese segundo encuentro fue tan placentero como el primero, y cuando terminó, Ichigo volvió a colocarse el anillo de matrimonio, se vistió, pagó un café frío y se fue.